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Internacionales - 26-04-2017 / 21:04
EFEMÉRIDES POPULARES

Revolución de Abril de 1978 en Afganistán

Revolución de Abril de 1978 en Afganistán
La Revolución de Saur fue impuesta desde arriba por una insurrección del ejército.
La Revolución de Saur fue una revolución comunista ocurrida en Afganistán el 27 de abril de 1978. Saur es el nombre del segundo mes del año en el calendario persa utilizado en Afganistán. También se conoce a este acontecimiento como Revolución de Abril (mes en el cual ocurrió según el calendario gregoriano).
 
En 1973 la monarquía había sido derrocada y tomó el poder Mohammed Daud Khan. El nuevo presidente pronto comenzó a enfrentarse al Partido Democrático Popular de Afganistán (PDPA, comunista), que inicialmente había sido su aliado.
 
El 17 de abril de 1978, Mir Akbar Kaibar, destacado militante del PDPA, fue asesinado por agentes del régimen de Daud en la prisión de Pul-i-Charkhi, en Kabul. Hubo una manifestación de protesta espontánea de más de 10.000 personas.
 
Luego, los principales dirigentes del PDPA fueron encarcelados, incluyendo a Nur Muhammad Taraki y Babrak Karmal. Esta acción generó protestas civiles pacíficas que fueron reprimidas por la policía con el saldo de más de doscientos muertos.
 
Sin embargo, Jafizulá Amín estuvo durante las cinco primeras horas bajo arresto domiciliario, dándole la oportunidad de ordenar un levantamiento de las Fuerzas Armadas (Amín trabajaba con los militares por disposición del Partido).
 
El levantamiento comenzó el día 27 de abril en el Aeropuerto Internacional de Kabul y se extendió al resto de la ciudad en las siguientes veinticuatro horas. Además de los militares profesionales, colaboraron milicias populares.
 
En la noche del 27 al 28 de abril unidades militares irrumpieron en el palacio en el corazón de Kabul. Con la ayuda de la fuerza aérea las tropas sublevadas vencieron la resistencia de la Guardia Presidencial. Daud murió durante el ataque. La Revolución de Saur fue impuesta desde arriba por una insurrección revolucionaria del ejército que estableció un Estado socialista: la República Democrática de Afganistán.
 
La Opinión Popular

 
El Cnel. Abdul Qadir tomó el mando del país, hasta el día 30, cuando se lo traspasó voluntariamente a Taraki. Cientos de miles de personas festejaron en las calles la victoria de la Revolución. A pesar de que por radio se pedía que la población permaneciese en sus hogares, muchos jóvenes salieron y adornaron con flores los tanques y las armas de los soldados.
 
Para los académicos Fred Halliday y Zahir Tanin, este fue un caso de «revolución desde arriba», en la cual contraélites revolucionarias usan el poder del Estado para imponer cambios radicales. La debilidad histórica del Estado afgano particulariza este proceso.
 
El gobierno comunista de Taraki inició un programa de transformaciones: canceló deudas, préstamos e hipotecas que los campesinos habían tomado de usureros; se hizo un decreto para «garantizar la igualdad de derechos entre mujeres y hombres en el ámbito del derecho civil y eliminar las injustas relaciones feudales patriarcales entre esposa y marido»; criminalizó los matrimonios por dinero o forzados; distribuyó gratuitamente las tierras confiscadas a los señores emigrados y a la familia real para los campesinos sin tierra; etc.
 
También fueron legalizados los sindicatos, se estableció un salario mínimo, un impuesto a la renta progresivo, se redujo el precio de alimentos de primera necesidad, se prohibió el cultivo del opio, se promovieron cooperativas campesinas; se inició una campaña de alfabetización y se proyectó desarrollar las industrias pesada y ligera.
 
El nuevo gobierno fue reconocido internacionalmente, incluyendo a los Estados Unidos de América y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas; con esta última Afganistán firmó un tratado de cooperación civil y militar.
 
Fuente: Wikipedia
 

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Camilo Torres Restrepo fue un sacerdote católico colombiano, pionero de la Teología de la Liberación, cofundador de la primera Facultad de Sociología de Colombia y miembro del grupo guerrillero Ejército de Liberación Nacional (ELN).
 
Durante su corta vida, promovió el diálogo entre el marxismo y el catolicismo. Su trabajo en los Llanos Orientales con campesinos, y su participación en la junta del Instituto Colombiano de Reforma Agraria, entre 1962 y 1964, terminaron por convencerlo de la necesidad de un cambio social radical en Colombia.
 
Entre mayo y octubre de 1965 realizó actividad de agitación popular: recorrió el país, participó en manifestaciones y encuentros, dirigió el periódico Frente Unido y aglutinó un grupo de simpatizantes y aliados que incluían al partido comunista, a los grupos urbanos del ELN, a marxistas e izquierdistas independientes y a dirigentes sindicales.
 
A pesar de las prohibiciones del estado de sitio, grandes manifestaciones lo recibían, en las que su figura carismática y su lenguaje sencillo ganaron el compromiso popular para su propuesta política.
 
El éxito de sus primeros actos se conjugó con una visión romántica y optimista del papel de la guerrilla para convencerlo de que el país estaba al borde de una revolución, en la que triunfarían las guerrillas del ELN.
 
Por ello, en vez de tratar de construir un movimiento político alternativo con una perspectiva de largo plazo, entendió su acción como una preparación de la opinión para su gesto de adhesión a la guerrilla.
 
Esta se produjo en octubre de 1965, cuando anunció públicamente su compromiso con la guerrilla. El 15 de febrero de 1966, tropas de la Quinta Brigada, dieron muerte al cura guerrillero, cuando trataba de apoderarse del fusil de un soldado.
 
Su impacto sobre la Iglesia latinoamericana fue amplio y prolongado. Influyó en la opción guerrillera de muchos sacerdotes y religiosos durante los años siguientes, y sus ideas marcaron la mentalidad de los teólogos de la Liberación y de grupos guerrilleros.
 
Su rechazo de los mecanismos electorales desvió de la acción democrática a los nuevos movimientos de izquierda. Su honestidad y carisma, reforzados por su muerte como martirio, sirvieron para consolidar y dar un aura heroica y de generosidad a esa alternativa que ha sido tan costosa: la insurrección armada y la violencia como formas de lucha política. 
 
Por Carlos Morales

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