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Sociedad e Interés General - 20-04-2017 / 19:04
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 21 DE ABRIL DE 1929, EN MENDOZA, NACE EL POETA

Armando Tejada Gómez, profeta en su tierra

Armando Tejada Gómez, profeta en su tierra
Armando Tejada Gómez. Dibujo de Carlos Terribili
El 21 de abril de 1929, en Mendoza, nace el poeta Armando Tejada Gómez. Fue además de poeta, letrista, escritor y locutor argentino, relacionado con la música folklórica. Incluido entre las cinco máximas figuras autorales del folklore argentino. Es el autor, entre otros muchos temas, de la letra de "Canción con todos", considerado Himno de América Latina y de "¡Hay un niño en la calle!"

A esta hora exactamente,
Hay un niño en la calle....
¡Hay un niño en la calle!
Es honra de los hombres proteger lo que crece,
Cuidar que no haya infancia dispersa por las calles,
Evitar que naufrague su corazón de barco,
Su increíble aventura de pan y chocolate
Poniéndole una estrella en el sitio del hambre.
De otro modo es inútil, de otro modo es absurdo
Ensayar en la tierra la alegría y el canto,
Porque de nada vale si hay un niño en la calle.


Hay un niño en la calle.... de Armando Tejada Gómez

Infancia y juventud

Armando Tejada Gomez nació en Mendoza en el seno de una familia de descendientes de huarpes, de trabajadores rurales de muy escasos recursos. Fue el anteúltimo de 24 hermanos. Quedó huérfano de padre a los cuatro años, razón por la cual su madre debió repartir a los hijos. Armando fue criado entonces por su tía, quien le enseñó a leer. Prácticamente no fue a la escuela y comenzó a trabajar a los 6 años,[2] como canillita (vendedor callejero de diarios), y luego lustrabotas.

Supe que no querían que jugara conmigo, porque yo era la forma del pánico y el hambre y la más descarada miseria por el mundo.

A los quince años se compró un ejemplar del "Martín Fierro" que le despertó la pasión por la lectura y la poesía. Simultáneamente se despertó en él la inquietud por las injusticias sociales, volviéndose un activista político.


Canciones y los dos primeros libros

En 1950 obtiene un empleo como locutor en LV10 Radio de Cuyo, que alternó con su trabajo como obrero de la construcción. Comenzó a componer canciones junto al músico Oscar Matus, también mendocino y futuro esposo de la cantante Mercedes Sosa, en lo que sería una larga sociedad y con quien escribiría canciones como "Los hombres del río", "Coplera del viento", "Tropero padre" (inspirada en su padre), entre muchas otras.

El premio y la edición del libro (ilustrado por Carlos de la Mota), le trajeron un considerable reconocimiento que comenzó a extenderse desde entonces. En 1957 ganó el premio del 75º Aniversario del diario Los Andes, con el poema La verdadera muerte del compadre.[4]

Fue perseguido en la última etapa del gobierno peronista (1946-1955). Tejada Gómez se oponía a las tendencias autoritarias del peronismo y, si bien admiraba a Eva Perón, se había negado a aceptar la orden de usar luto al momento de su muerte en 1952.

En 1954, debido a un reportaje que le realizó al pintor Juan Carlos Castagnino, que había vuelto de China, inmersa en su revolución comunista, Tejada fue sumariado y despedido de la radio, prohibiéndosele seguir trabajando como locutor. Simultáneamente se prohibió mencionar su nombre cuando se emitían sus canciones.

En 1955, escribió su segundo libro Tonadas de la piel. El libro ganó un concurso organizado por Gildo D'Accurzio, un esforzado imprentero mendocino, obteniendo como premio la edición. El libro fue prologado por el poeta salteño, Jaime Dávalos.

Ese mismo año, en septiembre, un golpe de estado derrocó a Perón y Tejada Gómez fue readmitido en la radio.


"Hay un niño en la calle"

Luego del derrocamiento de Perón en 1955, Tejada Gomez pegaría un giro tanto en su arte como en su posición política. Él contó varias veces que el elemento detonante para el cambio en su manera de escribir fue un comentario crítico de su hermano, obrero de la construcción, que le mencionó que sus compañeros de trabajo decían que "escribía cosas que nadie entendía".

El comentario influyó notablemente en Tejada Gómez, quien decidió entonces orientar su poesía hacia los problemas social y los temas populares. Uno de los primeros poemas de esta nueva etapa fue su conocido poema "Hay un niño en la calle":

A esta hora exactamente hay un niño en la calle.
(...)
y saber que a esta hora mi madre está esperando,
quiero decir, la madre del niño innumerable
que sale y nos pregunta con su rostro de madre:
qué han hecho de la vida,
dónde pondré la sangre,
qué haré con mi semilla si hay un niño en la calle.
Armando Tejada Gómez. "Hay un niño en la calle".
El poema fue incluido en tercer libro, Antología de Juan, publicado en 1958, ilustrado con dibujos de Carlos Alonso.[5] Desde entonces sus libros se volverían populares, y cada libro vendía un tiraje no menor a 10.000 ejemplares.[2] Tejada Gómez recordaba que:

A partir de ese verso aparecieron el premio y el castigo. Para muchos fui un diablo comunista, un subversivo..., el diablo de colmillos rojos que se quería comer a las niñas de la buena sociedad.
Las preocupaciones sociales de Tejada Gómez se manifestarían ese mismo año en la radicalización de posición política. 1958 fue año de elecciones presidenciales. Tejada Gómez participó actívamente en la campaña de la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI) que lideraba Arturo Frondizi, que insinuaba una postura de centro-izquierda popular.

Frondizi resultó elegido Presidente de la Nación y él mismo resultó elegido diputado provincial. Al año siguiente sin embargo se alejó del bloque radical intransigente, desencantado con el giro del frondizismo hacia un "desarrollismo" de derecha basado en el impulso a las empresas multinacionales, para terminar afiliándose al Partido Comunista. En 1960 Tejada terminó su mandato y volvió a su empleo de locutor en LV10.

En 1961 publicó Los compadres del horizonte, recibiendo la Primera Recomendación del Segundo Concurso Latinoamericano de Literatura "Casa de las Américas", de La Habana, Cuba.
 

El Movimiento del Nuevo Cancionero

Manuel Matus, Armando Tejada Gómez y Mercedes Sosa formaron un decisivo trío artístico, que llevó a crear el Movimiento del Nuevo Cancionero en 1963, en el marco del "boom del folklore".En 1957 Manuel Matus se casó con la aún desconocida cantante tucumana Mercedes Sosa. De este modo las canciones de Matus y Tejada Gómez, se relacionaron con la voz excepcional de "la Negra Sosa". En 1962, Mercedes Sosa grabó su primer álbum, La voz de la zafra, incluyendo ocho canciones de Matus-Tejada Gómez: "Los hombres del río", "La zafrera", "El río y tú", "Tropero padre", "Nocturna", "Zamba de los humildes o La de los humildes", "Zamba de la distancia" y "Selva sola".

El álbum buscaba consolidar el respaldo popular que el canto de Mercedes Sosa estaba cosechando en sus presentaciones públicas, y a la vez anticipaba una línea estética-cultural que sería expresamente formulada al año siguiente con el lanzamiento del Movimiento del Nuevo Cancionero, y que sería sintetizada con el título de su segundo álbum, "Canciones con fundamento" (1965), compuesto -al igual que el primero-, en base a las canciones de Matus-Tejada Gómez.

En "Zamba de la distancia", como en "La de los humildes", "Zamba del riego", "Tropero padre", "El río y tú", "La zafrera" y "Los hombres del río", están los tres nombres que impulsaron el movimiento: Armando con sus palabras, Matus con la música y yo con la voz.

El Manifiesto sostiene parte de la siguiente constatación programática:
La búsqueda de una música nacional de contenido popular, ha sido y es uno de los más caros objetivos del pueblo argentino.

Una vez instalado en el contexto de la música popular, el Manifiesto cuestiona la falsa oposición tango-folklore:

Entonces, se perpetró la división artificial y asfixiante entre el cancionero popular ciudadano y el cancionero popular nativo de raíz folklórica. Oscuros intereses han alimentado, hasta la hostilidad, esta división...
El Movimiento Nuevo Cancionero sostiene la necesidad de un cancionero integrado común:
Hay país para todo el cancionero. Sólo falta integrar un cancionero para todo el país.

En ese marco el MNC destaca el auge que estaba viviendo el folklore y busca definir su sentido:
Nosotros afirmamos que este resurgimiento de la música popular nativa, no es un hecho circunstancial, sino una toma de conciencia del pueblo argentino... Que no le escamoteen ni al artista ni a su pueblo, esta toma de conciencia, es lo que se propone el NUEVO CANCIONERO.

EL NUEVO CANCIONERO luchará por convertir la presente adhesión del pueblo argentino hacia su canto nacional, en un valor cultural inalienable. Afirma que el arte, como la vida, debe estar en permanente transformación y por eso, busca integrar el cancionero popular al desarrollo creador del pueblo todo para acompañarlo en su destino, expresando sus sueños, sus alegrías, sus luchas y sus esperanzas.
El Movimiento del Nuevo Cancionero se produjo en un contexto cultural signado por el llamado "boom del folklore" en la Argentina, proceso derivado de la gran migración interna que venía sucediendo desde mediados de la década de 1930.[10]

Ese año publicó también su cuarto libro, Ahí vá Lucas Romero, con dibujos de Enrique Sobisch.


A Buenos Aires

En 1964 se mudó a Buenos Aires, donde presentó en el Teatro IFT, junto a Mercedes Sosa, Oscar Matus y Tito Francia, su primer espactáculo literario-musical en el marco de los lineamientos del Nuevo Cancionero.
Simultáneamente editó al menos cuatro registros discográficos producidos por Nelson Montes-Bradley para para el sello Juglaria: "Poeta de la legua" (1970), "Poeta de la legua" (segunda edición), "Cantoral de mi país al Sur" y "Sonopoemas del Horizonte". Un quinto registro: "Cantoral de mi país al Sur" con acompañamiento en guitarra de Moncho Mieres.

Al igual que luego hiciera con Hamlet Lima Quintana, y como hicieron también otros recitadores populares, como Héctor Gagliardi en el tango, Tejada Gómez buscó desarrollar una poesía capaz de llegar masivamente al gusto popular, frecuentamente integrada a la música pero no exclusivamente, haciendo del recitado y el relato oral un arte en sí mismo, algo para lo cual fue ayudado por su condición de locutor.
En 1967 publicó Tonadas para usar y editó un disco con Los Trovadores, Los oficios de Pedro Changa.
También fundó una "peña" (ámbito en el que se toca música folklórica) en la calle Talcahuano 360 que se llamó Folklore '67, en el que buscó integrar músicos jóvenes provenientes de distintos estilos y experiencias, como César Isella, Los Nocheros de Anta, Marián Farías Gómez, Dino Saluzzi, Rodolfo Mederos, el Cuarteto Zupay, entre otros.

En 1968 publicó Profeta en su tierra, una selección de los primeros libros.


La obra

No perdía ocasión en contar que las imágenes eran el lenguaje del pueblo, recurriendo a expresiones de sus coterráneos como la que describe como "verde" el gusto de ciertos vinos: "Tiene el gusto verde. Mirá la metáfora, ¡qué lo parió! No es que el vino sea verde, si no que tiene el gusto verde. ¿El gusto cómo va a tener color? Decile a André Breton que venga. ¿Quién inventó el surrealismo? ¡No vengan a joder! Decile a André Breton que lo quiero mucho, lo admiro y todo eso; ¿pero sabés qué? ¿quién inventó el surrealismo? ¡El pueblo!"


Publicaciones

Pachamama. Poemas de la tierra y el origen, Mendoza, 1954. (Libro de poemas)
'Tonadas de la piel, con prólogo de Jaime Dávalos, Mendoza, 1955. (Libro de poemas)
Antología de Juan, con dibujos de Carlos Alonso, 1958. (Libro de poemas)
Ahí vá Lucas Romero, con dibujos de Enrique Sobisch, 1963.

Fuente: De Wikipedia, la enciclopedia libre

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21-09-2017 / 19:09
El 22 de septiembre de 1866, en Paraguay -en el marco de la invasión de este país por parte de la Triple Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay)- se libra la batalla de Curupaytí donde, en una verdadera masacre,  mueren alrededor de 9.000 argentinos y menos de 100 paraguayos.
 
La batalla tuvo inicio con el bombardeo de la flota brasileña a las fortificaciones paraguayas, seguido del avance terrestre del ejército aliado. Pero las pésimas condiciones del terreno dificultaron el ataque aliado, lo que resultó más fácil a los paraguayos defender sus posiciones. El desenlace de este enfrentamiento fue favorable al ejército paraguayo, y fue su mayor victoria en esa guerra.
 
Cuando los soldados aliados estuvieron a tiro, se ordenó disparar a la artillería paraguaya que estaba casi intacta y que causó enormes bajas a las tropas enemigas que avanzaban en formaciones muy densas y con mucho esfuerzo y lentitud debido a la zona lodosa.
 
Estas fuerzas, al superar la zona batida por la artillería debían pasar por zanjas cubiertas con espinas y estacas para llegar al campo de tiro de la infantería paraguaya atrincherada en sus posiciones. Los soldados aliados no pudieron acercarse a las trincheras enemigas, y los pocos que lograron hacerlo fueron literalmente fusilados.
 
El desastre de Curupaytí, que constituye un cabal ejemplo del fracaso de un ataque frontal sin reconocimiento previo contra una posición prácticamente inexpugnable, paralizó las operaciones de los aliados durante diez meses, terminó de hundir el ya mermado prestigio del entonces presidente argentino Bartolomé Mitre como generalísimo y reavivó especialmente en Argentina el rechazo popular a la guerra, lo cual devino en una serie de levantamientos en las provincias que hicieron forzoso retirar tropas del frente.
 
La Opinión Popular

21-09-2017 / 18:09
A principios de los setenta se acentuó el reclamo popular por el regreso a la Patria de Juan Domingo Perón. El general Alejandro Lanusse había tomado el poder en marzo de 1971 mediante un golpe palaciego dentro del régimen militar surgido en 1966, y decidió restaurar la democracia institucional en 1973.
 
El 22 de septiembre de 1972, en una maniobra fraudulenta, el destituido presidente Perónes excluido, por tercera vez desde 1955, de las elecciones presidenciales. Perón, desde el exilio en España, tomó la decisión de nombrar un candidato a presidente por el peronismo cuya misión sería eliminar la proscripción por la que él no podía presentarse, para que Perónpudiera retornar al país y -tras la necesaria renuncia del presidente peronista que se descontaba que sería elegido- se llamara a elecciones y triunfara Perón.
 
Perón se decidió por Héctor J. Cámpora y el 11 de marzo de 1973, Argentina tuvo elecciones generales. Cámpora, con el apoyo de Perón en el exilio, gana las elecciones con el 49,5% de los votos; el líder radical, Ricardo Balbín, había salido segundo con un 21,3%, y, como el FreJuLi no había obtenido más del 50% de los votos tenía que realizarse un ballotage entre la primera y segunda fuerza.
 
Sin embargo, Balbín reconoció la victoria de Cámpora y renunció al ballotage. El delegado de Perón asumió el 25 de mayo de 1973, dándose así por finalizado el período dictatorial de la autoproclamada Revolución Argentina.
 
La Opinión Popular

21-09-2017 / 18:09
El 22 de septiembre de 1974 fallece, en la ciudad de Mar del Plata, Juan José Hernández Arregui. Filósofo, intelectual y ensayista, fue un escritor argentino que a partir de 1955, cuando el peronismo es expulsado del poder por antiimperialista, inició una importante producción destinada a revisar "el pensamiento nacional" que lo colocó como uno de los referentes principales de la corriente nacionalista de izquierda y la izquierda peronista.

La corriente nacionalista de izquierda, denominada también izquierda nacional o marxismo nacional, surgió en la Argentina a mediados del siglo XX. Sus fundadores replantearon la interpretación de la historia y la cultura nacional con una perspectiva revolucionaria, latinoamericanista y socialista, cuestionando la visión liberal eurocéntrica predominante y su influencia en la izquierda tradicional.

De la confluencia de dos tradiciones ideológicas diferentes, el nacionalismo y el marxismo, se gesta el nacionalismo de izquierda, que se inserta en el cauce más amplio de una corriente nacional y popular peronista. Hernández Arregui es considerado el ideólogo de "Peronismo Revolucionario".

Hernández Arregui, a quien tuve la suerte de conocerlo y tratarlo, fue un intelectual fuertemente comprometido con la política. Sus principales obras: Imperialismo y cultura (1957) La formación de la Conciencia Nacional (1960) ¿Qué es el ser nacional? (1963) Nacionalismo y liberación (1969) Peronismo y socialismo (1972), han formado generaciones enteras de militantes políticos.
 
Escribe: Blas García

20-09-2017 / 20:09
20-09-2017 / 08:09
Desde 1810 y hasta la federalización definitiva de Buenos Aires, la "cuestión capital" atravesó por diversas circunstancias. La primera iniciativa en este sentido fue del presidente Bernardino Rivadavia en 1826, momento en que se sancionaría una Ley de Capitalización por la cual Buenos Aires era declarada Capital del Estado y, con límites muy amplios, quedaba bajo la exclusiva e inmediata dirección del Presidente y el Congreso.
 
Los porteños, reacios a nacionalizar su ciudad y, sobre todo, las rentas aduaneras; y el interior provincial que se oponía a la coronación del centralismo, se enfrentaron al intento rivadaviano y en suma, al año siguiente el entonces presidente debió renunciar a la primera magistratura.
 
Luego de la caída de Rosas, en 1852, y la posterior entronación política de Justo José de Urquiza se sancionó la Constitución de 1853 que consagraba a la ciudad de Buenos Aires como sede de las autoridades nacionales y capital de la República lo que originó la separación de la provincia de Buenos Aires de la Confederación.
 
Una vez reunida Buenos Aires con el resto del país, luego de la Batalla de Cepeda, se eligió a Bartolomé Mitre como presidente de la República en 1862, se llegó a una solución llamada "Ley de compromiso entre Buenos Aires y la Nación" por la cual la ciudad sería de modo provisorio la sede de las autoridades nacionales y hasta 1880, se barajaron distintas posibilidades para la ubicación definitiva de la ciudad capital, desde la Isla Martín garcía, Villa María o Rosario.
 
Durante la gestión presidencial de Nicolás Avellaneda se resolvió la federalización de Buenos Aires sancionada el 20 de septiembre de 1880 por el Congreso Nacional luego de los terribles enfrentamientos armados, que costaron la vida de más de 3000 personas, en Barracas, Puente Alsina y Los Corrales entre las tropas nacionales y porteñas, a partir de la oposición del gobernador Carlos Tejedor a que se declare sede definitiva de las autoridades nacionales y territorio federal a la ciudad capital de la provincia de Buenos Aires. A los pocos días, el 12 de octubre de 1880, Julio Argentino Roca asumiría la presidencia de la Nación ya definitivamente establecido en Buenos Aires.
 
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