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“A los que les guste mucho la plata hay que correrlos de la política. Hay que buscar gente que viva con sencillez, con sobriedad, como la inmensa mayoría de la sociedad”. Pepe Mujica
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Nacionales - 20-04-2017 / 11:04

Macri, dispuesto a dar la "madre de todas las batallas" por el plan económico neoliberal

Macri, dispuesto a dar la
La dura defensa del plan anti-inflacionario y la suba de tasas de interés dejan en evidencia que el Gobierno de Mauricio Macri está dispuesto a pagar un alto costo político con tal de reafirmar que su prioridad es la meta del 17%. Entre los economistas hay desconfianza, incluso luego del giro sobre el tema dólar.
Es habitual que en sus discursos, el Presidente Mauricio Macri reafirme que la inflación es el principal escollo a resolver, y que señale que la progresiva disminución será la clave del crecimiento de los próximos años. Justamente, en línea con las recomendaciones del titular del Central, Federico Sturzenegger.
 
La sintonía entre ambos no es nueva. De hecho, Sturzenegger es un militante "amarillo" puro: manejó los destinos del estratégico Banco Ciudad cuando él era jefe de Gobierno y, en 2013, llegó a Diputados por expreso pedido de Macri. Esa renovada confianza le dio al banquero espacio político para avanzar en medidas antes resistidas en el Gabinete nacional, como el reciente aumento de las tasas, que frena la recuperación del nivel de actividad.
 
En la city porteña hacen otra lectura de la situación. Sospechan que el alineamiento del equipo económico responde más que nada a las señales que el Ejecutivo enviara a los funcionarios del Gabinete. "El que no está de acuerdo, se va. Y, si no, miren lo que les pasó a Prat Gay y a Melconian", es la frase amenazante que resuena en los principales despachos.
 
Ni siquiera Francisco Cabrera, en su rol de responsable por mejorar los niveles de producción del país, se atreve a levantar la voz ni a formular críticas, pese a sus diferencias. Sus cuestionamientos pasan por la estrategia implementada por el BCRA de mantener elevado el costo del dinero. Si bien lo afectan de modo directo, prefiere no levantar olas y esperar que lleguen mejores tiempos para su área. El ministro admite que, bajo el actual contexto, no hay demasiado oxígeno para las pequeñas y medianas empresas, ya que requieren de tasas más bajas para su operatoria diaria o en caso de que quieran expandirse.
 
Así las cosas, las principales críticas a la estrategia de Sturzenegger se escuchan, llamativamente, en el gremio de los economistas. El sablazo más impactante provino de Miguel Ángel Broda, quien no tuvo piedad y lo criticó con dureza: "Acá no hay ni plan A ni plan B. Esto es insostenible en el largo plazo". "No se puede tener elevado déficit fiscal financiado mangueando ahorro externo y, al mismo tiempo, una tasa de inflación declinante", recalca, siendo plenamente consciente del impacto que generan sus palabras en el ámbito empresarial.
 
No obstante, Sturzenegger en su lucha contra el alza de precios se encuentra con un escollo: la desconfianza de propios y ajenos, que la dejan plasmadas en números. Y ya no se trata solamente de las proyecciones que trazan 55 consultoras y bancos de primer nivel (compiladas en la encuesta "REM" que realiza mes a mes el propio Banco Central). También el FMI se acaba de sumar a la lista de desconfiados. Según el organismo, este año el PBI se expandirá apenas 2,2%, por debajo del 3,5% previsto por la Casa Rosada.
 
Sturzenegger optó por jugar a fondo y reafirmar que logrará una inflación del 17% para este año. Los inversores escuchan y callan. Poco creen que se podrá cumplir con a esa cifra, subir fuerte las tasas, sostener el atraso cambiario, recuperar el nivel de actividad para que el país crezca, todo de manera simultánea. 

 
Macri, dispuesto a enfrentar a la city para dar la "madre de todas las batallas" por las expectativas económicas
 
En la actualidad, el número de teléfono más importante en la agenda de Mauricio Macri es el de Federico Sturzenegger. Las últimas dos veces que viajó al extranjero, le pidió al titular del Banco Central que lo mantuviera al tanto de las últimas novedades. Ocurrió cuando visitó España y Holanda. También lo hizo llamar para evacuar dudas en la previa a las reuniones pactadas con otros mandatarios. Los contactos entre ambos se suceden casi de manera permanente.
 
Hoy día, Sturzenegger se ha convertido en el principal asesor del jefe de Estado -acaso el único- en materia económica. Macri le cree y avala su plan de acción. Con Carlos Melconian y Alfonso Prat Gay fuera del Gobierno, "Federico" (a secas, como lo llama en público) pasó a ser una suerte de "gurú".
 
Es habitual que en sus discursos, el Presidente reafirme que la inflación es el principal escollo a resolver, y que señale que la progresiva disminución será la clave del crecimiento de los próximos años. Justamente, en línea con las recomendaciones del titular del Central.
 
La sintonía entre ambos no es nueva. De hecho, Sturzenegger es un militante "amarillo" puro: manejó los destinos del estratégico Banco Ciudad cuando él era jefe de Gobierno y, en 2013, llegó a Diputados por expreso pedido de Macri.
 
Esa renovada confianza le dio al banquero espacio político para avanzar en medidas antes resistidas en el Gabinete nacional, como el reciente aumento de las tasas, que demora la recuperación del nivel de actividad.
 
Ahora, como admite el propio Sturzenegger, también cuenta con el respaldo del sucesor de Prat Gay, Nicolás Dujovne, quien ya dejó entrever que avala la decisión de mantener los tipos de interés en terreno positivo. Es decir, por encima de la inflación. "No es habitual contar con el apoyo del ministro de Hacienda, y nosotros lo tenemos", afirma el titular del BCRA.
 
 
Desconfianza en la city
 
En la city porteña hacen otra lectura de la situación. Quienes suelen tener contacto con el Banco Central sospechan que el alineamiento de Dujovne responde más que nada a las señales que el Ejecutivo enviara a los funcionarios del Gabinete.
 
"El que no está de acuerdo, se va. Y, si no, miren lo que les pasó a Prat Gay y a Melconian", es la frase amenazante que resuena en los principales despachos.
 
Ni siquiera Francisco Cabrera, en su rol de responsable por mejorar los niveles de producción del país, se atreve a levantar (demasiado) la voz ni a formular críticas, pese a sus diferencias.
 
Sus cuestionamientos pasan por la estrategia implementada por el BCRA de mantener elevado el costo del dinero. Si bien lo afectan de modo directo, prefiere no levantar olas y esperar que lleguen mejores tiempos para su área.
 
El ministro admite que, bajo el actual contexto, no hay demasiado oxígeno para las pequeñas y medianas empresas, ya que requieren de tasas más bajas para su operatoria diaria o en caso de que quieran expandirse.
 
Así las cosas, las principales críticas a la estrategia de Sturzenegger se escuchan, llamativamente, en el gremio de los economistas. Incluso, de varios de los que mantuvieron un buen vínculo con el ahora inquilino de Reconquista 266.
 
El sablazo más impactante provino de Miguel Ángel Broda, quien no tuvo piedad y lo criticó con dureza: "Acá no hay ni plan A ni plan B. Esto es insostenible en el largo plazo".
 
"No se puede tener elevado déficit fiscal financiado mangueando ahorro externo y, al mismo tiempo, una tasa de inflación declinante", recalca, siendo plenamente consciente del impacto que generan sus palabras en la city y en el ámbito empresarial.
 
En medio de las críticas cruzadas -ya sea del lado de los economistas heterodoxos como también desde la ortodoxia- Sturzenegger da la pelea que él entiende que tiene que dar. Para algunos, está plenamente convencido de los beneficios que traerán sus políticas. Para otros, es sólo un provocador.
 
Él, en tanto, cree que vale la pena arriesgar para ganar la "guerra por las expectativas", y que cuenta con las armas suficientes como para dar esa batalla. Está persuadido de que cuanto más rápido baje la inflación, más rápido arrancará la actividad económica.
 
No obstante, en su lucha contra el alza de precios se encuentra con un escollo: la desconfianza de propios y ajenos, que la dejan plasmadas en números. Y ya no se trata solamente de las proyecciones que trazan 55 consultoras y bancos de primer nivel (compiladas en la encuesta "REM" que realiza mes a mes el propio Banco Central). También el FMI se acaba de sumar a la lista de desconfiados.
 
Según el organismo, este año el PBI se expandirá apenas 2,2%, por debajo del 3,5% previsto por la Casa Rosada. Off the record, varios analistas admiten que ese crecimiento podría ser aún inferior.
 
Sturzenegger, junto con Dujovne y Luis Caputo (Finanzas) viajaron a la reunión anual del Fondo Monetario, en Washington, para intentar convencer a inversores y financistas de que las metas para este año son perfectamente alcanzables. Pero, más que para apaciguar las dudas sobre inflación, los funcionarios tendrán que hacer un gran esfuerzo para sosegar las dudas que genera el plano fiscal, con un nivel de gastos del Estado muy por encima de los ingresos.
 
Los inversores creen que a Dujovne se le hará muy cuesta arriba dar cumplimiento a un rojo en las cuentas públicas de "apenas" 4,2% del PIB, como marca el Presupuesto. Entre otras cosas, porque el letargo de la actividad económica impide el despegue de la recaudación. Mientras el titular de Hacienda da su batalla por el déficit, Sturzenegger hace lo propio con los precios.
 
Al momento de presentar el Informe de Política Monetaria, optó por jugar a fondo y reafirmar que logrará una inflación del 17% para este año. Los inversores escuchan y callan. Poco creen que se podrá cumplir con a esa cifra, subir fuerte las tasas, sostener el atraso cambiario, recuperar el nivel de actividad para que el país crezca, todo de manera simultánea. Ni siquiera el anuncio de una meta de las reservas 50% por encima a las existentes en la actualidad, aplaca la incertidumbre.
 
En voz baja, los economistas consultados por iProfesional hacen referencia a algunas contradicciones. Como la rebaja de encajes, seguida de la suba del costo del dinero y de la intervención en el mercado de cambios, luego de haber señalado que (las reservas) eran un "fetiche".
 
 
Reclamos por mayor coherencia
 
Desde las principales oficinas de la city, además, le siguen achacando al Gobierno la falta de coordinación en materia de política económica. Por cierto, en esas críticas incluyen a Sturzenegger. Para Pablo Goldin, economista de MacroViews, "no se entiende cuál es la estrategia oficial". Observa una gran contradicción entre recuperar el nivel de actividad y, al mismo tiempo, reducir el dinero en circulación.
 
"Ir a fondo para cumplir con las metas inflacionarias implica debilitar la marcha de la economía. La actividad depende en gran medida de la cantidad de pesos que hay en la calle, y el Banco Central viene absorbiéndolos", afirma.
 
"Cuando se mira el total de moneda local en circulación, en términos reales, resulta que hay menos dinero que a mediados de 2015, que es cuando comenzó el ciclo recesivo", apunta.
 
De acuerdo con la consultora M&S, fundada por Carlos Melconian, hoy día el circulante en poder del público (a precios constantes) es un 20% inferior al de finales de 2015. Esta contracción dificulta la recuperación y, tal como señalan algunos analistas en sus informes sobre política monetaria, "hay poca plata en la calle para reactivar".
 
Fernando Marengo, director de la consultora de Ricardo Arriazu, también ventila sus críticas: "El Gobierno no quiere reconocer que el principal problema es el frente fiscal. Y tampoco está la decisión política de reducirlo". "Entonces, parece a todas luces evidente que este estrés de la política monetaria resulta inconsistente", asegura.
 
En su visión, la sobreoferta de dólares para cubrir el rojo en las cuentas públicas genera un atraso cambiario histórico, que le hace perder al país competitividad incluso en sectores en los que puede ser más competitivos". En cuanto a las tasas de interés, remarca que "la decisión de elevarlas no hace otra cosa que atraer los capitales especulativos, por el carry trade".
 
Este concepto refiere a inversores que toman créditos a un tipo de interés bajo en un país (en la moneda de esa nación) y luego colocan ese dinero en otra nación que ofrece una tasa mayor (pesos en Argentina). Con lo obtenido, cancelan el préstamo y se quedan con la diferencia.
 
Por otro lado, advierte que el alza de intereses y la llegada de fondos del exterior afectan a las empresas que requieren de dinero más barato para su operatoria diaria. "Hay una contradicción entre lo que se dice y lo que se hace. La suba de los tipos de interés y el ingreso de capitales generan un crowding out", ya que los privados terminan comprando esa masa de dólares que el Banco Central no quiere.
 
"Ese flujo de pesos que va a la adquisición de billetes verdes podría destinarse a algo productivo, cosa que no sucede. En la práctica, es como si el Gobierno estuviese emitiendo bonos en dólares y sacándole pesos a los inversores locales", concluye Marengo.
 
Con un ojo puesto en el tablero político y el otro en el nivel de actividad, el gremio de los economistas se mantiene en alerta. No solo ellos, también muchos funcionarios clave de la administración, que prefieren adoptar un bajo perfil y no agitar las aguas.
 
La situación económica es seguida de cerca desde las oficinas del primer piso de la Rosada, donde conviven la Jefatura de Gabinete y los ministros coordinadores. Desde allí se monitorea cada indicador y se susurran críticas de diversa índole que, por ahora, los funcionarios evitan que se hagan públicas.
 
Por Claudio Zlotnik
 
Fuente: iProfesional
 

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21-04-2018 / 10:04
Un nuevo recorte de personal en el Estado, llevado a cabo esta vez por el Ministerio de Agroindustria, se cobró ayer 330 puestos de áreas sensibles, como agricultura familiar, comercio exterior y estatus fitosanitario. Se dispuso el jueves, mientras se completaba la tanda de telegramas, asueto general en la sede de Paseo Colón y Azopardo y encargó un operativo policial para custodiar el edificio central.
 
Desde el organismo que conduce el ex titular de la Sociedad Rural, el oligarca Luis Miguel Etchevehere, confirmaron que esa cifra corresponde apenas a las áreas dependientes de la administración nacional. "Los despidos involucran un 50 por ciento de trabajadores de Capital Federal y otro 50 por ciento del Interior del país", señaló un vocero de Agroindustria.
 
El Ministerio ya había reducido en los últimos dos años en 700 puestos su plantilla de personal y ahora se sumó una poda sobre casi el 10 por ciento de la nómina actual (3500 empleados).
 
Los gremios advierten que la misma suerte correrían trabajadores de organismos descentralizados (INTA, Senasa, Inase-Inidep y el Instituto Nacional de Vitivinicultura), pudiendo elevarse la cifra de despedidos a 958, y se declararon "en estado de alerta y movilización".
 
La decisión de Etchevehere de decretar asueto hasta el lunes, cercar con policías el acceso a la sede del Ministerio y rechazar los pedidos de reunión con los delegados sumó tensión a la situación. "Lejos de calmar los ánimos y llevar tranquilidad, parecen estar empeñados en echarle más nafta al fuego", criticó ATE a través de un comunicado.

21-04-2018 / 09:04
Frente al descenso inevitable de su imagen, producido por la crisis de la economía que generaron las medidas del gobierno de Mauricio Macri, la Casa Rosada renueva su arsenal con algunas apuestas que se empiezan a vislumbrar.
 
Hay una expectativa exagerada en el macrismo por el funcionamiento de la obra pública bajo el mecanismo de Participaciones Público-privadas (PPP) por las que las corporaciones constructoras ya comprometieron seis mil millones de dólares de inversión para los primeros cuatro años.
 
En estas licitaciones, las empresas se comprometen a conseguir el financiamiento internacional, pero es el Estado el que sale como garante. Constituye una forma de endeudamiento encubierto, porque las que toman el dinero son las empresas y el riesgo lo toma el Estado.
 
Los contratos garantizan a los financistas la posibilidad de litigar en tribunales extranjeros. Esta modalidad ha levantado polémica en Europa porque los PPP son muy restrictivos para los Estados y porque el riesgo que recae en los gobiernos resulta excesivo.
 
Entre la espada y la pared por su enorme deuda, en Grecia los PPP se convirtieron en una vía desesperada de financiamiento. Se calcula que con ese mecanismo cada kilómetro de ruta nueva costó 70 por ciento más de lo presupuestado.
 
Las PPP, que involucran a las principales corporaciones locales, encabezadas por la flamante SACDE, que es la ex IECSA del grupo Macri, iban a ser anunciadas esta semana y se postergaron para el próximo martes con la esperanza de utilizar también su lanzamiento para neutralizar el mal clima creado por los tarifazos.
 
Las PPP serán el corazón de la estrategia del macrismo para reactivar una economía que está en plena crisis, con indicadores macro muy negativos y con el augurio nefasto de una magra cosecha de granos por las inundaciones.
 
Así como las PPP se lanzan en estos días para tratar de reavivar la economía y sostener la imagen alicaída del gobierno, también en estos días se conoció el dictamen de la jueza María Servini para intervenir el Partido Justicialista y designar como interventor a Luis Barrionuevo.
 
La práctica oficial de judicializar la política a través de la manipulación de los jueces ha sido una marca del macrismo. La intervención a un PJ que no había trasgredido ninguna norma es una maniobra que busca demonizar al adversario y frustrar la posibilidad de que el peronismo construya una sola candidatura para el 2019.
 
La intervención está destinada al fracaso. Pero con el sello del PJ y la complicidad de las corporaciones mediáticas se convertirán en propaladores de un  mensaje destinado a entorpecer el proceso de unidad que buscarán por otro lado las corrientes peronistas más representativas. 

20-04-2018 / 16:04
20-04-2018 / 10:04
20-04-2018 / 09:04
Desde que asumió Mauricio Macri las facturas de electricidad treparon 1600 % para los usuarios, tomando como referencia un consumo residencial promedio. Y la inflación se aceleró deteriorando el poder de compra del salario. El rechazo social a las subas en las facturas energéticas se hizo sentir en las calles. El malestar también tuvo una manifestación en el Congreso en el fallido debate del miércoles.
 
Este jueves, a puertas cerradas, el Presidente Mauricio Macri, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, el ministro de Energía, Juan José Aranguren, el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, y el jefe del bloque Pro, Nicolás Massot, junto a sus aliados radicales y de la Coalición Cívica, abordaron el tema tarifazos. Pero la conclusión fue lamentable.
 
No hubo debate, sino una puesta en escena para la gilada en la que solo se abordaron las tarifas del gas y se decidió "financiar optativamente" las boletas, para pagar durante el verano los cargos correspondientes a los meses de mayor consumo: mayo-junio y julio-agosto. La "brillante" opción apenas sería sobre un 25% del total de la factura de gas y con un recargo del 20%.
 
El Gobierno aceptó hacer un retoque cosmético en su política de tarifas para demostrar apertura ante sus aliados, radicales y lilitos, e intentar descomprimir el escenario en el que la oposición casi reúne los votos para una sesión especial que podría haber iniciado una modificación del aumento previsto para el gas.
 
Con la idiosincrasia empresarial grabada a fuego, Macri no está dispuesto a perder y, pretende que la modesta concesión de la financiación en cuotas la paguen las provincias. "Que los gobernadores aporten el dinero que supone desdoblar los aumentos". Así se lo hizo saber al gobernador de Mendoza y titular de la UCR, Alfredo Cornejo, autor de la polémica propuesta.
 
Pensando en las ganancias, omitieron tratar las subas en otros servicios básicos como la luz y el agua. Tampoco se contempló la situación de las PyMes, industrias o comercios. La "solución" del tarifazo en cuotas solo alcanza a los usuarios residenciales y deja afuera a un sector cuyo incremento en los costos necesariamente implica un traslado a los precios de venta.
 
El repudio general a las subas exageradas de tarifas golpea sobre la principal política ajustadora que el Gobierno ofrece a los "mercados" a cambio de que le hagan el aguante con la deuda externa: la preocupación se la transmitieron a Nicolás Dujovne y Luis Caputo en la asamblea anual del FMI que tiene lugar por estas horas.
 
En conclusión, una verdadera burla. El tarifazo sigue en pie y las ganancias de los amigos de Macri no se tocan. Y ahora al negocio energético se le suma el financiero. Los tarifazos y la baja de los subsidios son la pieza clave del ajuste macrista.
 
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