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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
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Nacionales - 19-04-2017 / 11:04
CONTRA LOS TRABAJADORES ESTATALES, A FAVOR DE LOS CEOs

Macri dijo que el Estado no puede ser "un aguantadero", pero aumentó un 25% los cargos políticos del gobierno

Macri dijo que el Estado no puede ser
“ESTADO AGUANTADERO”. La nueva metáfora elegida por los publicistas de Cambiemos enseguida desató una polémica. ¿No está Macri en realidad detrás de un “Estado aguantadero” que, desde que asumió, implementó una transferencia de ingresos impresionante en favor de la oligarquía terrateniente, la agroindustria, las mineras, las concesionarias de las empresas de servicios públicos y la banca, mientras 1,5 millón y medio de personas cayeron en la pobreza?
El presidente Mauricio Macri hizo este martes lo que suele hacer: Enarboló un discurso de línea dura neoliberal de ajuste y eficiencia del Estado, mientras su administración expande el gasto fiscal y aumenta la ya desmesurada burocracia estatal.
 
Buscando el golpe de efecto, rodeado de los gobernadores en el pomposo Salón Blanco de la Casa Rosada, Macri pidió "dejar de lado la intervención nociva que tuvo la política de convertir al Estado en un aguantadero".
 
Lo hizo en el acto de firma del Compromiso Federal para la Modernización del Estado, con trece provincias, que motorizó su ministro de Modernización del Estado, Andrés Ibarra, que es una contradicción caminando. Ibarra dice que va a hacer más eficiente el Estado, montando una enorme burocracia que antes no existía. Además, apenas asumió, su mujer fue nombrada con un cargo gerencial en Canal 7.
 
¿No ha sido Macri el que amplió este "Estado aguantadero" al aumentar un 25 por ciento la estructura del Estado, pasando de 16 a 21 ministerios, de 70 a 87 secretarías y de 169 a 207 subsecretarías, con funcionarios millonarios?
 
¿No es un "Estado aguantadero" el que tiene funcionarios que cobran entre 100.000 y 140.000 pesos mientras el promedio salarial es de $7.500 pesos y el 80% de los trabajadores no cubren la canasta familiar?
 
¿No preside Macri un "Estado aguantadero" cuyos cargos han sido ocupados por gerentes de las grandes empresas que lo utilizan como "junta de negocios" en función de sus intereses? ¿A quién "aguanta" la alianza Cambiemos?
 
La Opinión Popular

 
Macri insistió en "volver a jerarquizar al empleado público, lo que significa el acceder al empleo estatal a través de los concursos" y agregó que "tenemos que entender que el Estado no es de aquellos que nos toca gobernar, sino de los ciudadanos, y para eso tenemos que trabajar en mecanismos de transparencia, porque ya producto de las corrupción muchos se han enriquecido, pero una enorme cantidad de argentinos no tiene cloacas, ni agua potable, ni rutas, ni escuelas en buenas condiciones".
 
El presidente prefirió así concentrarse en el lado "amable" de la modernización del Estado y no referirse a un costado donde su administración flaquea fuerte: La reducción de áreas superfluas y burocracia inútil, fusión de áreas que hacen lo mismo y achicamiento del desmesurado gasto del Estado que no para de subir y explica porque la Argentina tiene una presión fiscal récord en el mundo.
 
Este fin de semana se conocieron los datos del primer año de Macri y se supo que su administración aumentó en 25% la estructura del Estado, a partir del crecimiento del número de ministerios, secretarías y direcciones nacionales. Es por eso, como contó La Nación, que en la Rosada se habla del crecimiento a pleno de "la fábrica de ravioles" por el organigrama del Estado.
 
Macri amplió de manera fuerte la estructura del Estado que Cristina ya había engrosado: Hoy tiene 21 ministerios, 87 secretarías de Estado, 207 subsecretarias de Estado y 687 direcciones nacionales y generales, según lo confirma un estudio de la Fundación Libertad y Progreso (LyP) y se puede constatar en la página web mapadelestado.modernizacion.gob.ar.
 
Por caso, la cartera de Modernización tiene cuatro secretarías, nueve subsecretarias y 92 direcciones. Presidencia tiene cuatro secretarías, más un Consejo Consultivo de Políticas Sociales y la AFI, 10 subsecretarías y 100 direcciones. La Jefatura de Gabinete, cinco secretarías, más el Plan Belgrano -que creó tres "coordinaciones"- y el Sistema Federal de Medios, más nueve subsecretarías y 79 direcciones.
 
Existen 43 secretarías y subsecretarías de Coordinación, el caballito de batalla de la gestión PRO, que hace de las reuniones de "coordinación" un culto costoso en recursos humanos y tiempo de los funcionarios.
 
Otro tanto ocurre con la multiplicación de dependencias para realizar la misma tarea: Para atraer inversiones se superponen la Agencia Nacional de Inversiones (Producción); la Secretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Cancillería; la Secretaría de Mercados Agroindustriales (Agroindustria) y la Secretaría de Promoción de Inversiones (Cancillería).
 
Incluso ocurre a nivel ministerial. Por fuera de la Cancillería, Macri designó al secretario de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo, con 2 subsecretarías y 4 direcciones, para que se dedique exclusivamente a las relaciones exteriores. Antes no existía esa dependencia.
 
Mientras que la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, también preside un Consejo Nacional de Políticas Sociales en la Presidencia de la Nación que tiene 23 direcciones nacionales, para hacer exactamente lo mismo que hace su cartera.
 
Por eso, cada vez más economistas, incluso los cercanos al gobierno, advierten que en estos términos es imposible que la economía sea sostenible. "La verdadera discusión es que el gasto público es insostenible, como es insostenible genera un sistema impositivo impagable. Y como genera un sistema impositivo impagable las empresas no pueden competir. Entonces no le echemos la culpa al Banco Central", aseguró en una entrevista en radio Mitre, el ex vicepresidente del Banco Nación, Enrique Szewach.
 
Mientras que este martes, José Luis Broda agregó: "El enfermo está grave. Acá no hay plan A ni plan B, esto es insostenible en el largo plazo. No se puede tener creciente déficit fiscal, financiado mangueando ahorro externo y al mismo tiempo una tasa de inflación declinante. Es inestable".
 
Fuente: La Política Online 
 

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21-08-2017 / 09:08
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"La Argentina necesita del primer motor de la economía, el campo", dijo ni bien asumió el poder Mauricio Macri, graficando hacia qué sector productivo iban a ir dirigidas sus políticas. Y una de sus primeras acciones fue quitar las retenciones que existían sobre el trigo, el maíz, el sorgo, la pesca y la carne. Pero la creciente primarización de la economía nacional tuvo un efecto contraproducente sobre la industria, que vio mermar su producción mes a mes. Eso llevó a que en el primer semestre de este año veinte pymes por día hayan bajado sus persianas, con una pérdida masiva de empleo que no se ha podido revertir.
 
Tomando los datos oficiales de cada sector, se puede advertir que en los últimos 20 meses por cada nuevo empleo generado en la agroindustria se destruyeron tres en la construcción, siete en el rubro servicios (transporte, comercios, financieras, entre otros), y más de quince en el ramo fabril.
 
Esto ha llevado a que, a pesar de que durante el gobierno de Macri los agroexportadores tuvieron ganancias superiores a los 22.000 millones de dólares, se hayan creado nada más que 3.800 nuevos empleos en forma directa, a la vez que en la industria se perdieron más de 58.000 puestos de trabajo, 28.000 en el rubro servicios y 12.000 en el sector de la construcción.
 
A pesar del relato del Gobierno nacional, el campo no se ha convertido en el motor de la economía argentina, porque el crecimiento económico tiene que venir por el lado de la industria, debiendo las autoridades centrar su accionar en otorgarle a la producción industrial mayores beneficios para crear y generar mayor trabajo en el país.
 
Hoy, en nuestro país, 100 empresas concentran el 75% del total de las exportaciones de la producción nacional. Del total de ventas al extranjero, el 50% se da en granos, oleaginosas y derivados, y de la exportación rural el 70% está hecho por las multinacionales del sector, relegando a los pequeños y medianos productores rurales.
 
Esto puede observarse también en el crecimiento que han tenido desde diciembre de 2015 las exportaciones de Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA), perjudicando la producción de los chacareros más chicos. En lo que tiene que ver con las ventas de productos primarios de menor valor agregado, como son los casos de cereales, semillas y hortalizas, crecieron un 60%, cayendo a su vez más de un 30% los negocios de los aceites, productos de molinería y preparaciones a base de cereales, que son los que tienen como máximos representantes a los productores más pequeños.
 
La situación se evidencia en que, el denominado Índice de Producción Industrial (IPI), se derrumbara un 3,4%, cayendo fuertemente en el centro del país, área productiva por excelencia. Además, al caer el empleo en la industria, los argentinos comenzaron a diversificar sus actividades. De este modo, el 60% de los trabajos creados en este lapso de tiempo fueron como cuentapropistas, que son aquellas personas que viven de su trabajo o negocio particular.

20-08-2017 / 19:08
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