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Nacionales - 19-04-2017 / 09:04
EL ORGANISMO PROYECTA MÁS INFLACIÓN Y MENOS CRECIMIENTO EN 2017 QUE LAS AUTORIDADES NACIONALES

Ni el FMI cree en los números del gobierno de Macri

Ni el FMI cree en los números del gobierno de Macri
El “relato” del Gobierno macrista de brotes verdes y lluvia de inversiones junto con una baja en la inflación no convence ni al FMI, que a pesar de felicitar a la alianza Cambiemos por las medidas neoliberales de ajuste tomadas tuvo que revisar sus estimaciones. En sintonía con los reclamos empresariales, el organismo aconseja a Macri continuar el ajuste macroeconómico que implica recortar aún más el gasto, es decir ajustar más las condiciones de vida de los sectores populares. Humor: Daniel Paz – Rudy.
A pesar de su apoyo entusiasta a las políticas neoliberales macristas, el Fondo Monetario Internacional (FMI) estimó que la suba de precios será casi 5 puntos superior a lo previsto por el titular del Banco Central, Federico Sturzenegger, y que la economía crecerá 1,3 puntos menos de lo que anticipan las autoridades. La pauta oficial de inflación no sólo resulta poco creíble para los gremios a la hora de negociar paritarias sino también para el FMI, un aliado del gobierno de Mauricio Macri.  
 
El FMI presentó ayer su nuevo reporte sobre Perspectivas de la economía mundial (informe WEO). En el mismo contradice los puntos de vista macristas, ya que estimó que la inflación promedio de la Argentina en 2017 será de 21,6 %. Muy por encima de la meta definida por el Banco Central del 12-17 %. A su vez, estimó que el país crecería a una tasa del 2,2 %, por lo cual el año de la "lluvia de inversiones" no llegaría a compensar la caída en la economía registrada el año pasado, que según datos del INDEC llego a 2,3 %.
 
El año pasado, el FMI debió revisar varias veces a la baja su proyección de crecimiento para la Argentina. En abril de 2016 estimó una caída del 1% para ese año y en julio la estiró hasta el -1,5%. En octubre redujo su cálculo un poco más, hasta el -1,8%. Finalmente, la baja de la economía fue del 2,3%.
 
La buena onda del FMI con la administración de Macri quedó en evidencia cuando, en un análisis con mayor grado de detalle, David Lipton, primer subdirector gerente del FMI, afirmó que las reformas económicas que impulsa el Gobierno "pueden ser complicadas y pueden demorar algún tiempo en rendir fruto, pero un esfuerzo continuo sentaría las bases para un crecimiento más vigoroso, sustentable e inclusivo. Ya hay indicios de que las políticas están siendo eficaces. Para este año y el próximo prevemos un repunte de la economía, y que la inflación continúe disminuyendo", pronosticó el funcionario. Es decir, hay una coincidencia total entre el discurso de Cambiemos y los funcionarios de mayor rango del Fondo.
 
A pesar del aprecio del FMI por Macri, la enumeración de indicadores sociales sigue pesando y mucho: 1 de cada 3 argentinos está en la pobreza o la exclusión total. 12 millones de argentinos viven en villas y barrios precarios, sin agua ni servicios básicos. Sólo 41% de los argentinos tiene cloacas. 15 millones de argentinos no tienen ni obra social ni medicina prepaga. Este es el cuadro después de un año y medio de gobierno para el que ya no alcanza con responsabilizar a la "herencia recibida".
 
El "relato" del Gobierno macrista de brotes verdes y lluvia de inversiones junto con una baja en la inflación no convence ni al FMI, que a pesar de felicitar a la alianza Cambiemos por las medidas neoliberales de ajuste tomadas tuvo que revisar sus estimaciones. En sintonía con los reclamos empresariales, el FMI aconseja a Macri continuar el ajuste que implica recortar aún más el gasto, es decir ajustar más las condiciones de vida de los sectores populares.
 
La Opinión Popular

 
El FMI cree que Argentina crecerá menos y que la inflación será mayor a la prevista
 
Para el Fondo Monetario Internacional (FMI), la economía crecerá menos que lo previsto por el Gobierno y tendrá una inflación mayor a la meta oficial. Así surge del Panorama Económico Mundial (WEO, por sus siglas en inglés) difundido ayer en Washington, en el inicio de las reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial.
 
El Gobierno se ratificó ayer la meta de inflación para este año, de entre 12% y 17%, a través del presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger (ver nota aparte). No obstante, para el FMI será de 4,6 puntos porcentuales mayor y llegará a 21,6% en 2017, con una inflación promedio que trepará al 25,6%.
 
Este 21,6% será mayor, a su vez, al 20,5% estimado en la anterior previsión del Fondo. Para los próximos años prevé que los precios vayan disminuyendo y el IPC alcance el 17,2% en 2018; 13,1% en 2019; 10,8% en 2020; y 9,5% en 2021.
 
A su vez, el organismo internacional, que volverá a auditar la economía argentina luego de las elecciones legislativas de octubre, mantuvo su perspectiva de crecimiento para la Argentina en 2,2% en 2017, tal como había estimado en enero. Para 2018 vaticina que el PBI se expandirá 2,8%, por debajo del 3,5% que espera el Gobierno de Mauricio Macri.
 
"Tras contraerse el año pasado, la actividad tiene visos de expandirse en la Argentina, en 2,2% en 2017 gracias al aumento del consumo y la inversión pública, y en 2,3% en 2018 a medida que vayan recuperándose la inversión privada y las exportaciones", describió el organismo dirigido por Christine Lagarde.
 
Según detalla el FMI en su base de datos por país, el déficit primario irá disminuyendo a lo largo de los próximos años, pero también, al igual que con la inflación, lo hará a un paso más lento que el estimado oficialmente. Para 2017 prevé que será de 4,8% del PBI, mientras que desde el Ministerio de Hacienda a cargo de Nicolás Dujovne pronostican que cerrará en 4,2%. Para el organismo en 2018 sería de 3,6%; en 2019 de 2,5%; en 2020 de 2,2% y, en 2021, de 2%.
 
La inflación prevista por el Fondo de 21,6% para este año es similar al 21,3% que surge del promedio de las respuestas de consultoras que elabora el Banco Central en el REM (Relevamiento de Expectativas del Mercado).
 
Para América latina y el Caribe el FMI prevé "una recuperación más débil de lo esperado, con un crecimiento de 1,1% en 2017 y 2,0% en 2018 (es decir, 0,5 y 0,2 puntos porcentuales menos que en la edición de octubre de 2016 del informe WEO)".
 
Sobre Brasil señala que "dejará atrás una de las recesiones más profundas, gracias a un crecimiento previsto de 0,2% en 2017 y 1,7% en 2018 (0,3 puntos porcentuales menos y 0,2 puntos porcentuales más, respectivamente, de lo pronosticado en la edición de octubre de 2016 del informe WEO)".
 
El crecimiento mundial también será un poco mayor, de 3,5% en 2017 y 3,6% en 2018; es decir, ligeramente por encima de los pronósticos de la edición de octubre de 2016.
 
En Estados Unidos la expansión de la economía se acelerará en 2017 y 2018, según los pronósticos de crecimiento, y tocará 2,3% y 2,5%, respectivamente; eso representa un aumento acumulativo del PBI de 0,5 punto porcentual en relación con la estimación del Panorama Económico de octubre de 2016 (ver aparte).
 
Los pronósticos indican que el crecimiento de China será de 6,6% en 2017 y bajará a 6,2% en 2018. "La revisión al alza del crecimiento a corto plazo -el pronóstico para 2017 es 0,4 puntos porcentuales más alto que en la edición de octubre de 2016 del informe WEO, y el de 2018, es 0,2 puntos porcentuales mayor-refleja un ímpetu superior a lo previsto en 2016 y la expectativa de que se mantengan las políticas de respaldo, a través de una fuerte expansión del crédito y el uso de la inversión pública para alcanzar las metas de crecimiento", detalla el FMI.
 
Por María Iglesia
 
Fuentes: Cronista, Clarín, Página12, La Izquierda Diario y LOP
 

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21-08-2017 / 09:08
21-08-2017 / 09:08
"La Argentina necesita del primer motor de la economía, el campo", dijo ni bien asumió el poder Mauricio Macri, graficando hacia qué sector productivo iban a ir dirigidas sus políticas. Y una de sus primeras acciones fue quitar las retenciones que existían sobre el trigo, el maíz, el sorgo, la pesca y la carne. Pero la creciente primarización de la economía nacional tuvo un efecto contraproducente sobre la industria, que vio mermar su producción mes a mes. Eso llevó a que en el primer semestre de este año veinte pymes por día hayan bajado sus persianas, con una pérdida masiva de empleo que no se ha podido revertir.
 
Tomando los datos oficiales de cada sector, se puede advertir que en los últimos 20 meses por cada nuevo empleo generado en la agroindustria se destruyeron tres en la construcción, siete en el rubro servicios (transporte, comercios, financieras, entre otros), y más de quince en el ramo fabril.
 
Esto ha llevado a que, a pesar de que durante el gobierno de Macri los agroexportadores tuvieron ganancias superiores a los 22.000 millones de dólares, se hayan creado nada más que 3.800 nuevos empleos en forma directa, a la vez que en la industria se perdieron más de 58.000 puestos de trabajo, 28.000 en el rubro servicios y 12.000 en el sector de la construcción.
 
A pesar del relato del Gobierno nacional, el campo no se ha convertido en el motor de la economía argentina, porque el crecimiento económico tiene que venir por el lado de la industria, debiendo las autoridades centrar su accionar en otorgarle a la producción industrial mayores beneficios para crear y generar mayor trabajo en el país.
 
Hoy, en nuestro país, 100 empresas concentran el 75% del total de las exportaciones de la producción nacional. Del total de ventas al extranjero, el 50% se da en granos, oleaginosas y derivados, y de la exportación rural el 70% está hecho por las multinacionales del sector, relegando a los pequeños y medianos productores rurales.
 
Esto puede observarse también en el crecimiento que han tenido desde diciembre de 2015 las exportaciones de Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA), perjudicando la producción de los chacareros más chicos. En lo que tiene que ver con las ventas de productos primarios de menor valor agregado, como son los casos de cereales, semillas y hortalizas, crecieron un 60%, cayendo a su vez más de un 30% los negocios de los aceites, productos de molinería y preparaciones a base de cereales, que son los que tienen como máximos representantes a los productores más pequeños.
 
La situación se evidencia en que, el denominado Índice de Producción Industrial (IPI), se derrumbara un 3,4%, cayendo fuertemente en el centro del país, área productiva por excelencia. Además, al caer el empleo en la industria, los argentinos comenzaron a diversificar sus actividades. De este modo, el 60% de los trabajos creados en este lapso de tiempo fueron como cuentapropistas, que son aquellas personas que viven de su trabajo o negocio particular.

20-08-2017 / 19:08
20-08-2017 / 17:08
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