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Nacionales - 17-04-2017 / 12:04
ELECCIONES 2017

Sin Elisa Carrió ni Cristina candidatas, ¿cómo polariza Mauricio Macri los comicios?

Sin Elisa Carrió ni Cristina candidatas, ¿cómo polariza Mauricio Macri los comicios?
Sin Elisa Carrió ni Cristina candidatas, ¿cómo polariza Mauricio Macri los comicios?
 
Muchos afirmaron este fin de semana que Elisa Carrió anunciaría su precandidatura a diputada nacional en Ciudad de Buenos Aires. Pero Carrió ha arrojado muchísimas dudas acerca de esa posibilidad, para desvelo de Mauricio Macri, Jaime Durán Barba, Marcos Peña y Horacio Rodríguez Larreta. Hora de apagar el incendio en el PRO.
 
La otra novedad consiste en que tampoco Cristina Fernández sería candidata. Hay dirigentes FpV afirmando que no participar en el comicio sería la contribución de CFK a la unidad peronista en el territorio bonaerense.
 
Sin esto, no sólo se despolariza los comicios, sino que el macrismo tendrá que imaginar otra estrategia.
 
Muchos descontaban que la diputada nacional Elisa Carrió lideraría la sábana del PRO + Coalición Cívica-ARI en Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, pocos se preguntaron qué ganaría ella a cambio de rescatar de una situación complicada a un partido político que no es el suyo, en especial considerando que Cambiemos no se organizó en el distrito porteño.
 
En verdad, quienes precisan del éxito en la Ciudad de Buenos Aires son Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta pero por diferentes motivos. Macri, porque en el electoral 2017 es decisivo que un Presidente de la Nación gane en el territorio propio, tan asociado a su imagen pública y su poder. Larreta, porque su liderazgo personal y su eventual proyección nacional precisan del triunfo en su distrito.
 
En cuanto a Elisa Carrió, ella fue aliada de Martín Lousteau contra Larreta en 2015. Desde entonces, nunca el PRO se esmeró en incorporar a la CC-ARI a la gestión de la Ciudad, hasta que ahora corre a buscarlo como frontón contra Lousteau. Y ella sabe, además, que fue el jefe de Gobierno porteño quien le pidió, en reiteradas ocasiones, a la gobernadora María Eugenia Vidal que no le permitiera a Carrió hacer pie en la provincia de Buenos Aires porque la necesitaba en CABA contra Lousteau.
 
Por lo tanto, si Mauricio Macri pretende que Carrió participe del comicio 2017 en Ciudad de Buenos Aires debería no sólo concretar alguna oferta interesante para una líder política sino concederle garantías sobre la ejecución de lo que acordarían.
 
Hasta ahora, el PRO se esmeró bien poco con Carrió, motivo por el cual la diputada nacional decidió recordarles a todos que hay una demanda en trámite contra ella del presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Ricardo Lorenzetti, con quien se han solidarizado numerosos integrantes del equipo de Macri en el intríngulis que mantiene con Carrió.
 
Esto sucede cuando, en el Gran Buenos Aires, comienza a correr el rumor de que Cristina Fernández de Kirchner no será precandidata en la lista sábana del Frente para la Victoria.
 
Hay dirigentes FpV afirmando que no participar en el comicio sería la contribución de CFK a la unidad peronista en el territorio bonaerense. Por ahora es algo sin confirmación, más o menos como la ausencia de Carrió pero obliga a imaginar escenarios alternativos a los que estaban en la ilusión de todos.
 
Sin Carrió ni CFK en rol de candidatas, se debilitaría la polarización como herramienta electoral del PRO.
 
El sendero gubernamental hacia las urnas, a falta de éxitos económicos, lo ilumina el enfrentamiento con el pasado (los K) y agitarlo como probable futuro (si pierde ahora Cambiemos/PRO).
 
La polarización precisa de rostros y tanto Carrió como CFK podrían resultar coprotagonistas de una reyerta encarnizada.
 
Pero no se entiende que ganaría cada una de ellas por resolverle los problemas a Macri. Una pregunta tan elemental que o no pudo o no quiso hacérsela el PRO, o decidió confiar en que todo era tan obvio que no era necesario profundizar en semejante cuestión.
 
En muchas ocasiones la avaricia es estupidez. Es muy temprano para dar por cerrado el tema, y seguramente el PRO intentará que cada una modifique su decisión en las próximas horas, pero es curioso que en la noche del domingo 16/04/2017 los colaboradores del Presidente no hayan articulado aún un plan B para sostener sus hipótesis electorales.
 
Seguramente tendrán que trabajar más y confiar menos en las casualidades, de las que abusaron desde la 1ra. vuelta en 2015.
 
Por Edgar Mainhard
 
Fuente: Urgente 24
 
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25-06-2018 / 09:06
Está en marcha el tercer paro general de la CGT durante el gobierno anti obrero de Mauricio Macri. Las distintas y heterogéneas organizaciones sindicales, políticas y sociales que adhieren a la medida de fuerza plantearon que será el más contundente de estos tres años: no habrá transporte (ni trenes, ni colectivos, ni subte, ni aviones) y las principales ramas del trabajo se sumarán.
 
La huelga, que se extenderá por 24 horas desde la medianoche, fue convocada para exigir cambios en el rumbo económico neoliberal y en rechazo de aquello que los gremios definen como un "brutal ajuste" impuesto por el nefasto Fondo Monetario Internacional (FMI).
 
La protesta, que cuenta hasta con cierto aval de la Iglesia, también apunta a forzar al Gobierno a revisar su plan de recortes en la administración pública y refrendar una suerte de pacto anti despidos hasta fin de año en el sector privado, una alternativa que ya fue desechada desde la Casa Rosada tras el fallido antecedente de 2016.
 
Si bien la CGT llamó a un paro sin movilización, diversas agrupaciones de izquierda harán cortes de ruta, de calles y actos en distintos puntos del país para manifestarse contra el acuerdo con el FMI, el atraso salarial, el ajuste y el aumento de tarifas.
 
Diversos funcionarios macristas de primera línea del Gobierno de los Ricos cuestionaron la medida y hasta llamaron a carnerear e ir a trabajar. El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, sostuvo que "la gente no sabe por qué paran". "Vive en otra realidad", le respondió el triunviro de la CGT Carlos Acuña.
 
El gobierno de los CEOs y los medios afines (como Clarín, La Nación e Infobae) afirman que paro de la CGT "tiene un alto costo" para el país. Lo que dejaría de producirse por la jornada sin actividad alcanzaría la suma de USD 1.000 millones. Sin embargo, nada dicen de un saqueo cotidiano: los pagos de la deuda pública, que cuestan cada día casi 200 millones de dólares, tomando las cifras que capital e intereses que ha cancelado Macri desde que asumió.
 
La Opinión Popular

24-06-2018 / 12:06
24-06-2018 / 10:06
El Gobierno de los Ricos enfrentará este lunes el paro más fuerte de la CGT desde que asumió el millonario Mauricio Macri. Fortalecida por la adhesión de los gremios del transporte y el amplio respaldo de todos sus sectores internos, la central obrera enviará así una señal de malestar contra la política económica neoliberal.
 
Será la postal de un país sin colectivos, trenes ni subtes, con la que buena parte de la dirigencia buscará ganar "musculatura" para retomar las negociaciones con el Gobierno de los CEOs, interrumpidas por el creciente clima de conflictividad y la interna sindical.
 
La definición del paro se precipitó por decisiones tomadas en la Casa Rosada. Luego de dilatar la fecha de la medida durante un mes, el sindicalismo esperaba al menos avanzar en el freno a los despidos por seis meses, la quita de Ganancias sobre el aguinaldo, paritarias sin techo, la devolución de los fondos a las obras sociales y la exclusión de cambios en la Ley de Contrato de Trabajo en los proyectos de reforma laboral.
 
Para la estadística, el de mañana será el tercer paro general de la CGT contra el gobierno anti obrero de Macri. La medida de fuerza promete contundencia porque, a diferencia de diciembre pasado, la adhesión de los sindicatos se presenta hasta el momento sin fisuras y la coyuntura ayuda.
 
Sin embargo, la efectividad de la huelga crecerá en tanto se enmarque en un proceso posterior no sólo de unidad sindical sino a partir de un programa que todos acompañen. Es el camino necesario para que el Gobierno sienta que tiene enfrente un actor político de peso y no una congregación informe y dividida que se vuelve incapaz de defender los derechos de los trabajadores ante el programa económico de ajuste que implementan en la Casa Rosada.
 
De alguna manera, Moyano hijo se expresó en ese sentido cuando exigió que el reclamo "no se agote el lunes a la noche" al entender que el modelo neoliberal del Gobierno continuará que por más que esté golpeado no hay señales de que se detenga y, como indicó el camionero "vendrán por los convenios colectivos de trabajo, la reforma laboral, con un ajuste brutal después del acuerdo con el Fondo".
 
En tanto, a contramano de la orden bajada desde la CGT, la izquierda realizará una veintena de piquetes en los principales accesos a la Capital y una protesta en el Obelisco para evitar que la medida se convierta en un "paro dominguero". 


El gobierno de los Ricos une a todos en contra. La Iglesia católica avala el paro. Las razones sobran. La necesidad de continuar la lucha, también. ¿Entonces, qué puede salir mal? Es por eso que lo más importante comienza el martes.

La Opinión Popular

23-06-2018 / 11:06
23-06-2018 / 10:06
La desocupación, la pobreza, el trabajo esclavo e infantil, el consumo de drogas, el narcotráfico, el estado de las escuelas, la violencia cotidiana que mata a los ciudadanos decentes y la desigualdad en las paritarias frente a una inflación que ataca los bolsillos de los argentinos. "Todos esos temas se están tapando", advirtió ayer la Iglesia, en la voz del presidente de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social, monseñor Jorge Lugones.
 
Puso un ejemplo directo: "No puede ser que a algunos trabajadores se les dé un 25% de aumento y a los docentes un 15% en tres cuotas", en clara alusión al acuerdo alcanzado por Camioneros frente a la flaca oferta que le hacen a los docentes, o a los médicos, o a aquellos sindicatos con los que cierra paritarias en el 12%.
 
Y es que, mientras se imponen otros temas, menos urgentes, o se cubre la agenda con lo que sucede en el Mundial de Rusia hay cuestiones de las que no se habla. La devaluación, en tanto, sigue su curso, y la inflación proyecta para este año una suba del 32%, muy lejos incluso del techo salarial del 20% que el Gobierno, a regañadientes, estaría dispuesto a ofrecer.
 
Basta un dato para comprender que la brecha entre salarios que suben por escalera e inflación que va por ascensor se ensancha mes a mes: la canasta básica medida por el Indec se ubicó en mayo en casi $19.000, sin reparar en el impacto de la devaluación de las últimas jornadas.
 
Ni en puntas de pie llegan a ella los jubilados, con haberes mínimos que recién este mes superan apenas los $8.000; ni un policía, que vela por la seguridad de todos en esta Argentina violenta y puede cobrar $17.000; ni un trabajador estatal que con el ajuste reinante con suerte conserva el trabajo y se resigna a percibir $12.000; ni un empleado de comercio, cuyo salario oscila entre los $15.000 y $20.000.
 
Hay una paradoja en este país de economía hundida y desigualdad creciente: la crisis iguala en su malestar a los sectores medios; castiga a los vulnerables de siempre y equipara en sus ganancias a funcionarios, amigos del poder y sectores especuladores beneficiados con la corrida cambiaria que hizo saltar el dólar por las nubes y nos llevó a tocar las puertas del funesto FMI.
 
Para los trabajadores y el pueblo en general el escenario es crítico: con la depreciación del peso, solo en lo que va del año la pérdida del poder adquisitivo está en el orden del 50%. Tal depresión en la capacidad de compra repercute directamente en el mercado interno, ya asediado por tarifazos, presiones impositivas y tasas de financiamiento imposibles.
 
El gobierno de Mauricio Macri reconoce la inflación y se propuso nuevos objetivos para bajarla. ¿Subiendo salarios? ¿Aplicando un plan económico de crecimiento? De ningún modo. Será a la manera del FMI: frenando más el empleo y los salarios. La ecuación es tan perniciosa como simple: sin dinero ni consumo la economía se enfría y la inflación baja. El neoliberalismo nos dejó sus recetas. El Gobierno de los Ricos, para mal de muchos y ganancia de muy pocos, vuelve a aplicarlas.
 
La Opinión Popular

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