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"El 90% de los que nacen pobres, mueren pobres por inteligentes y trabajadores que sean. Y el 90% de los que nacen ricos mueren ricos, por idiotas y haraganes que sean". Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía
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Nacionales - 17-04-2017 / 09:04
EN SU AFÁN POR DIFERENCIARSE DE LOS K ESTÁ ADOPTANDO SUS FORMAS Y CARACTERÍSTICAS

Un Macri fascinado por la confrontación, corre el riesgo de quedarse solo con su "minoría intensa"

Un Macri fascinado por la confrontación, corre el riesgo de quedarse solo con su
Los sectores de clase media alta y alta, una “minoría intensa” de votantes y simpatizantes del macrismo que salieron a confrontar con los sindicalistas y con el kirchnerismo entre marzo y abril en redes sociales como Facebook y Twitter, recurrieron a esos espacios y a WhatsApp para organizarse y salir el 1 de abril a las avenidas de las grandes ciudades para expresar su apoyo al oficialismo.
Al macrismo le ocurre algo paradójico: en su afán por diferenciarse del kirchnerismo está adoptando algunas de sus formas y características.  Sobre todo, la de confundir a su "minoría intensa" con toda la opinión pública, lo lleva a radicalizar su discurso y sus políticas.
 
En los últimos días abundaron señales en este sentido. En particular, luego de la inyección anímica de la marcha de apoyo del 1A y el movimiento "anti-paro de la CGT" organizado en redes sociales. A partir de ese entonces, se notó una conducta claramente confrontativa de  Mauricio Macri, tanto delante de los micrófonos como a la hora de tomar medidas para reprimir los piquetes y las protestas en las calles.
 
Tras el apoyo recibido, Macri entendió que buena parte de la sociedad lo había puesto en su cargo para que luchara "contra las mafias". Días después, en el paro general de la CGT, reaccionó con frialdad ante el pedido de diálogo sindical. Luego endureció su posición con el gremio docente, al afirmar que "violan las normas y después van al paro".
 
Su actual postura marca un claro contraste respecto a la observada en Macri "versión 2016". Es decir, aquel que se congraciaba con la Iglesia y con sus propios socios políticos de la coalición Cambiemos al convocar a la Mesa del Diálogo Social. El cambio más notorio quizás sea el del nuevo entusiasmo por la firmeza policial y represiva ante los piquetes y otras formas de ocupación del espacio público. 
 
Hubo un día clave: el del Paro General para realizar un operativo policial de bajo riesgo, por el fuerte clima social anti-piquete que se había gestado en las semanas previas. Luego, por el hecho de que los cortes de calles eran producto de unas pocas personas vinculadas con partidos de izquierda y sin el apoyo de la CGT.
 
Hay un choque que se agudiza. Por un lado, los trabajadores, los sindicatos que se autodefine como la "columna vertebral" del peronismo, las organizaciones de izquierda, las agrupaciones sociales; que recurren a la dinámica del paro, las protestas en las calles y en los lugares de trabajo para visualizar sus reclamos.
 
Por el otro, los sectores de clase media alta y alta, una "minoría intensa" de votantes y simpatizantes del macrismo que salieron a confrontar con los sindicalistas y con el kirchnerismo entre marzo y abril en redes sociales como Facebook y Twitter, y que recurrieron a esos espacios y a WhatsApp para organizarse y salir el 1 de abril a las avenidas de las grandes ciudades para expresar su apoyo al oficialismo.
 
Como el kirchnerismo, que seguía a Laclau en el sentido de que gobernar necesariamente implica definir un adversario con el cual confrontar, ahora el macrismo encuentra atractiva su nueva fase de "mano dura". En el medio, la mayoría de los argentinos miran con preocupación el recrudecimiento de la "grieta".
 
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La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, el día del Paro se mostró exultante en su raid de medios de comunicación. Sonriente, explicaba el cambio de actitud tras soportar un año de reproches por la demora en la aplicación del famoso "protocolo anti piquetes".
 
Felicitada por el Presidente, subió su perfil y hasta asumió un discurso decididamente partidario: "La búsqueda del poder por parte de un sindicalismo que pertenece a un movimiento político, es incesante y permanente".
 
"Todo gobierno que no ha sido liderado por el peronismo, ha tenido paros sistemáticos. Es evidente, histórico y probado", afirmó la funcionaria. "No vamos a permitir que nos bloqueen el Gobierno. Desde que asumimos nos hicieron 1.124 bloqueos y piquetes", agregó Bullrich.
 
Pronunció estos dichos luego de haber justificado la acción policial que le impidió al gremio docente instalar la "escuela itinerante" en la plaza del Congreso, un domingo a la noche.
 
 
¿Laclau tenía razón?
 
Lo cierto es que, lejos de su promesa del día de la asunción (cuando se refirió a trabajar por la "unión de todos los argentinos" y a "superar la etapa de la confrontación"), Macri parece haber descubierto un inconfesado atractivo por las ideas del filósofo K que inspiró la "grieta" social y política.
 
Se trata de Ernesto Laclau, sociólogo que residía en Inglaterra y que falleció hace tres años. Durante el kirchnerismo, fortaleció su teoría sobre la necesidad de todo gobierno populista de generar un "relato" y de establecer un permanente estado de confrontación. Según ese planteo, no hubo progreso social en la historia que no haya surgido de los conflictos y sin haber afectado los intereses de aquellos grupos concentradores de poder.
 
Su influencia era notoria en los discursos de Cristina Kirchner, quien se jactaba de que cada medida que tomaba era para favorecer a algún sector postergado de la sociedad por la vía de recortarle privilegios a esos grupos. Desde ese punto de vista, la célebre "grieta" no sólo era inevitable sino que se presentaba como un objetivo deseable, porque las quejas de una parte eran la medida del éxito en la reparación de la otra.
 
Como consecuencia lógica de esa forma de gobernar, todo el "relato" quedaba cruzado por la antinomia "ellos versus nosotros" que, con su reconocida habilidad retórica, CFK cultivó y perfeccionó en los discursos en sus "patios militantes".
 
A la hora del análisis político, así fuera en los debates del grupo Carta Abierta como en los paneles del recordado programa "6-7-8", siempre las interpretaciones de cada hecho de actualidad se daban en el marco de esa lucha incesante entre sectores irreconciliables. Así fuera una devaluación, un conflicto sindical o las transmisiones de fútbol en TV, todo pasaba por identificar y exponer los intereses ocultos que había en juego.
 
Frente a ese estilo político, Macri había prometido ser lo opuesto. Las alusiones a la "revolución de la alegría", el estilo zen para la búsqueda introspectiva de la felicidad, el culto al trabajo en equipo con "retiros espirituales", la renuncia voluntaria a las cadenas oficiales en TV, todo llevaba a pensar en un drástico cambio de fondo y de formas.
 
Sin embargo, en las últimas semanas algo empezó a modificarse. Ya no cultiva la espiritualidad zen sino, más bien, parece disfrutar más con la confrontación abierta. Lo mismo ocurre con sus principales funcionarios, que ya no están dispuestos a poner la otra mejilla sino que prefieren ir al choque.
 
Como síntoma de la nueva etapa, hasta el "filósofo oficial del macrismo", Alejandro Rozichner (que redacta los discursos del mandatario) también se alejó de sus ponencias sobre la felicidad para argumentar a favor de la nueva actitud del Gobierno.
 
Sobre el incidente con los docentes, aseguró que se encuadra dentro de la lógica del relato K: "Es la realidad contada al revés. Caso por caso, aplican la misma fórmula. Los hechos dados vuelta". Y dejó frases como: "Patoteros que se victimizan haciéndose los 'docentes' y lo que menos les importa es la educación"; "No respetan la ley y se fingen agredidos"; "Usar a los chicos para hacer mala política. No va. El patoterismo resulta más evidente que nunca, ya no engañan a nadie".
 
 
Un arma de doble filo
 
La gran pregunta es si este cambio de estilo le será redituable al Gobierno desde el punto de vista político o si, como le pasó al kirchnerismo, el hecho de recostarse en su "minoría intensa" puede acarrearle un costo mayor.
 
Por ahora, prevalece el argumento "validador" de las encuestas. Un último sondeo refleja una amplia mayoría (63%) que expresa su hartazgo por las protestas que implican cortes de calles y de autopistas.
 
Pero, como sabe todo buen "gurú" de campaña electoral, esas encuestas deben ser leídas con cuidado para evitar el riesgo de malinterpretarlas. Ese mismo sondeo que está en manos del Gobierno deja en claro que la postura anti-piquete no es homogénea: es un 90% favorable entre quienes apoyan al macrismo y cae a la mitad (45%) en el resto de la opinión pública.
 
Pero, sobre todo, el detalle interesante es que una cosa es manifestar el enojo por un corte de calle y otra muy distinta es avalar la represión policial. Cuando se le pregunta al entrevistado si apoyaría el uso de la violencia para desalojar piquetes, ahí ese visto bueno desciende al 37%. Y si en esas manifestaciones hay mujeres y niños, cae al 20%.
 
El riesgo del macrismo parece claro: así como en su momento daba la sensación de que Cristina Kirchner dirigía sus discursos a la "tropa K" y a los televidentes del programa "6-7-8", Macri corre un peligro político similar.
 
Concretamente, el de confundir a todo su electorado con la postura de una parte del mismo, como por ejemplo la de Baby Etchecopar. El conductor radial, referente de la postura pro "mano dura", felicitó públicamente a Patricia Bullrich al día siguiente del paro general: "Por fin aparecieron los palos" dijo, al tiempo que aseguró que ahora sí sentía que lo que paga de impuestos tenía una contraprestación.
 
"Festejamos cada palo dado a estos negros como un gol desde casa (...) Cada vez que veía que bajaba un machete de la Policía yo ponía en Himno Nacional... eso es lo que queríamos, eso es lo que votamos, es lo que apoyamos", dijo Etchecopar.
 
Hay ciertos apoyos que más bien parecen una ayuda al enemigo. Nadie lo sabe mejor que Cristina Kirchner, que recibe un "salvavidas de plomo" cada vez que personajes como Luis D'Elía o Hebe de Bonafini expresan su adhesión.
 
El riesgo del Presidente es que por cada elogio, del estilo Etchecopar, se exponga a perder el apoyo de sus propios socios de coalición. Ya hubo señales de incomodidad y hasta de rechazo explícito por parte de dirigentes de la Unión Cívica Radical, cuando se produjeron los incidentes con los docentes.
 
Es posible que, en la balanza, los estrategas del macrismo consideren que los eventuales costos del "endurecimiento" son menores que los beneficios. Es que, efectivamente, en la Argentina la explotación de "la grieta" es un fenómeno de alto rating. Pero claro, eso no significa un éxito político asegurado.
 
Como ya comprobó el kirchnerismo, las minorías intensas hacen ruido y pueden premiar a un político con el "mimo" de una manifestación callejera, pero otorgan un "techo" electoral bajo. Macri, que durante años sufrió ese efecto limitante, recién pudo superar su "techo" de votos cuando sumó aliados y cambió el estilo. Su discurso ganador fue el del rechazo a la confrontación.
 
Por Fernando Gutiérrez
 
Fuente: iProfesional
 

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21-02-2018 / 11:02
21-02-2018 / 11:02
 
En medio de la segunda jornada del paro de 48 horas en la actividad y previo a la movilización del sindicalismo opositor que compartirá con Hugo Moyano, el gremio bancario celebró un fallo judicial que dispuso restituir a entidad sindical la potestad de recaudar el denominado aporte solidario a los trabajadores no afiliados y a la par ordenó a las entidades financieras continuar pagando a su personal los ajustes por inflación determinados en la cláusula gatillo del acuerdo paritario 2017 hasta la firma de un nuevo convenio.
 
La medida cautelar en favor de la Asociación Bancaria (AB), dispuesta por el juez Julián Benito Flores, titular del Juzgado Civil y Comercial Nº 11 de Resistencia, Chaco, será apelada en las próximas horas por el Ministerio de Trabajo, que en enero último había resuelto la nulidad de la cuota solidaria del 1% del salario que el gremio cobrara a unos 45.000 trabajadores no afiliados. En tanto, desde las cámaras empresarias que agrupan a los bancos evitaron ayer anticipar una posición y solo señalaron que evaluarán con sus respectivos asesores letrados el camino a seguir frente la medida judicial.
 
El fallo tuvo lugar en momentos en que la negociación paritaria sectorial está estancada (los bancos ofrecieron una suba salarial de 9% con cláusula gatillo, que fue rechazada por el gremio, que insistió con un reclamo de aumento de 20%) y se profundiza el escenario de conflicto con la amenaza de nuevos paros tras la huelga de 48 horas que culminó ayer. 
21-02-2018 / 11:02
La marcha contra las políticas de ajuste neoliberal del gobierno de Mauricio Macri promete ser multitudinaria. El sector combativo de la CGT y las dos CTA son los convocantes. No será la primera movilización contra la alianza Cambiemos pero abre una nueva etapa político sindical de mayor confrontación contra la política económica que ahoga a trabajadores con la inflación, precariza e incrementa el desempleo.
 
El gobierno de Macri ha intentado por todos los medios desmerecer las razones de la convocatoria como una forma de reducir el caudal de participación popular. El número de gremios que decidieron no participar de la movilización fue difundido por los grandes medios ultra macristas como Clarín, La Nación e Infobae, a modo de presagio negativo de la magnitud de la marcha.
 
Sin embargo, la estrategia macrista sucia anti-Moyano comienza a generar ruido en todo el sindicalismo. En su afán por aislar al líder camionero, el macrismo incurrió en prácticas que el resto de la CGT teme se puedan trasladar al resto de las organizaciones, incluidas las "Macri friendly". El temor compartido por los "gordos", los grandes gremios de servicios e "independientes", colaboracionistas con todos los gobiernos, es que las presiones oficiales sobre el camionero se vuelvan un boomerang contra el resto del sindicalismo.
 
De todos modos y más allá de esta situación gremial, lo real es que el grado de desmoronamiento de la economía llevará no solo a partidos de la oposición, organizaciones de Derechos Humanos sino también a gente sin una afiliación definida a participar de esta concentración.
 
La marcha cuenta con el aval del Consejo Directivo de una CGT en crisis, acordada con las dos CTAs, siendo la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) uno de los principales sindicatos de esas centrales. Además participará la Corriente Federal de Trabajadores, que tiene en Sergio Palazzo de Bancarios uno de sus principales referentes.
 
La Ctera, el gremio mayoritario en docentes a nivel nacional, que en la provincia de Buenos Aires a través de Suteba está iniciando la pelea salarial contra el techo del 15% que propone María Eugenia Vidal en las paritarias, también será de la partida.
 
Los movimientos sociales ligados a la conducción espiritual del Papa Francisco también saldrán a protestar: se trata de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), la Corriente Clasista y Combativa (CCC) y Barrios de Pie.
 
El peronismo, que intenta superar su crisis con iniciativas de reunificación, sumará columnas desde el conurbano bonaerense: Gustavo Menéndez, que está al frente del PJ en la Provincia de Buenos Aires, convocó a participar. Un sector del PJ apuesta a que una movilización masiva contribuya a consolidar una oposición al Gobierno de Macri para el 2019. La intranquilidad del macrismo, los grandes medios oficialistas y el establishment económico es manifiesta.
 
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20-02-2018 / 18:02
20-02-2018 / 13:02
El "pañuelazo" convocado por la Campaña por el Derecho al Aborto reunió a miles de mujeres y centenares de hombres de distintas generaciones. En redes, #AbortoLegalYa fue tendencia mundial. Protestaron frente al Congreso para exigir la legalización del aborto, por todas las que mueren cada año en procedimientos clandestinos.
 
La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito convocó a una jornada de reclamos en favor a la interrupción del embarazo que incluye un "pañuelazo" frente al Congreso. "Ni muertas ni presas por aborto clandestino. Aborto Legal, una deuda de la democracia", es la consigna bajo la cual la ONG trabaja desde hace 13 años por los derechos de las mujeres.
 
La exigencia es de "aborto legal ya" a los diputados y senadores, que no aprobaron una ley que mejore la situación de las cientos de mujeres que deben someterse a procedimientos clandestinos cada año. Según Amnistía Internacional, en la Argentina se realizan casi medio millón de abortos por año.
 
La socióloga y Directora del Observatorio de Géneros y Políticas Públicas, Victoria Freire, afirmó: "Las mujeres y las identidades disidentes hemos avanzado mucho en visibilidad en el último tiempo y eso es fruto de la enorme lucha que venimos llevando hace décadas. Sin embargo, todavía falta que ese avance en la agenda mediática se materialice en derechos concretos y la responsabilidad de ello lo tienen quienes están sentados en los recintos del Congreso y en la Casa Rosada".
 
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