La Opinión Popular
                  23:22  |  Lunes 23 de Octubre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
¿Hacia dónde vamos?
Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“En cada barrio se repiten las preocupaciones que relatan los vecinos en relación con el empleo. O falta trabajo, o es precario, o tienen temor a perderlo. En todos los casos, la plata no alcanza”. Margarita Stolbizer
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Sociedad e Interés General - 15-04-2017 / 17:04
EFEMÉRIDES POPULARES. UNA CONSPIRACIÓN QUE TANTEABA EL GOLPE

Primer alzamiento carapintada de Semana Santa de 1987

Primer alzamiento carapintada de Semana Santa de 1987
Primer alzamiento carapintada de Semana Santa de 1987. El mote carapintada alude al uso de crema de enmascaramiento facial mimética por parte de los insurrectos, que tomaron bases militares y se batieron contra las fuerzas leales al gobierno en busca de la finalización de los procesos judiciales iniciados contra los represores durante el Terrorismo de Estado.
El 16 de abril de 1987, el ignoto teniente coronel Aldo Rico se sublevó con otros camaradas en el Regimiento de Campo de Mayo y durante cuatro días mantuvieron en vilo al pueblo argentino con una velada amenaza de golpe militar, nunca confesada, pero que siempre estuvo latente.
 
La motivación principal de esos militares que se levantaron a tres años y medio después del retorno de la democracia -mientras gobernaba el radical Raúl Alfonsín- era intentar desactivar los innumerables procesos judiciales que los acosaban por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura.
 
La Justicia, que ya había condenado a las cúpulas de las Juntas militares, inició causas contra los oficiales de segunda y tercera línea que tenían denuncias en su contra.
 
La actitud intempestiva de los "carapintadas" -llamados así porque en su rol de comandos se habían pintado la cara de negro- fue rechazada por gran parte de la ciudadanía que salió a las calles en forma espontánea en apoyo al sistema democrático.
 
En ese marco, se desarrollaron marchas diarias a partir del Jueves Santo, que concluyeron con una gran manifestación, el domingo de Pascuas en la Plaza de Mayo. Esa tarde, el entonces presidente Alfonsín viajó hasta Campo de Mayo para hablar con Rico con el fin de intentar superar esta crisis.
 
Culminado el motín, el entonces presidente Alfonsín emitió la célebre frase: "Felices Pascuas, la casa está en orden".
 
Por Carlos Morales para La Opinión Popular

El motín se llamó "Operación Dignidad" y tuvo como génesis la decisión del mayor Ernesto "Nabo" Barreiro de no concurrir a una convocatoria judicial y recluirse en el Batallón de Infantería de Córdoba, que fue el primer cuartel que se sublevó.
 
Inmediatamente, desde Posadas, donde estaba cumpliendo funciones, llegó a Campo de Mayo el entonces teniente coronel Rico, quien con camaradas de promoción como Enrique Venturino, Arturo González y Gustavo Breide Obeid, entre otros, coparon el tradicional regimiento.
 
En este contexto, el ex presidente Alfonsín consultó con el jefe del Estado Mayor, el general Héctor Ríos Ereñú, quien le garantizó al jefe de Estado que "todo estaba en orden" y habilitaba al descanso que se proponía el primer mandatario en la residencia presidencial de Chapadmalal.
 
Nada de eso se pudo hacer y ya en el mediodía del Jueves Santo la situación era compleja, con tres regimientos más que se habían plegado al levantamiento (Neuquén, Monte Caseros en Corrientes y Río Gallegos).
 
Con muy poca información propia, Alfonsín sólo tenía como aliado en las Fuerzas Armadas a la Fuerza Aérea, además de un servicio de inteligencia nulo. Alfonsín le reclamó al titular del Segundo Cuerpo de Ejército con asiento en Rosario, Ernesto Alais, que llegara a Buenos Aires para reprimir la sublevación.
 
El ex presidente creyó en el juramento a la Constitución de Alais, pero no contó con el andar "tortuga" que realizó el militar, quien tardó -adrede- una eternidad en recorrer los 300 kilómetros que separaban a Rosario de Buenos Aires.
 
 
Comité de crisis y "Felices Pascuas"
 
En tanto, en Casa de Gobierno el clima de incertidumbre y sensanción de ataque a las instituciones se hacía cada vez más evidente, y en ese marco un grupo de dirigentes del "Alfonsinismo puro", entre ellos Leopoldo Moreau, Enrique Nosiglia, el secretario general de la presidencia, Carlos Becerra, y el diputado César Jaroslavky, conformaron el "comité de crisis".
 
Estos dirigentes, además, hasta se prepararon para un posible asalto a la Casa Rosada y en la noche del sábado al domingo hasta se armaron ante esa posibilidad que se palpitaba inminente.
 
En ningún momento el gobierno radical intentó poner a los medios de comunicación en cadena nacional, pero en cambio, las radios y los canales desde sus propias programaciones fueron claves a la hora de convocar a la gente a salir a las calles a defender la democracia.
 
En ese escenario, el domingo pasó a ser un día clave y con el correr de las horas se palpitaba que una extensión de la crisis desataría una situación represiva muy grave. Por ese motivo, el ministro de defensa, Horacio Jaunarena, había estado en Campo de Mayo más de cinco horas con Rico llegando a un acuerdo para encauzar las demandas de los "carapintadas".
 
La masiva manifestación en la Plaza de Mayo -se calculó la presencia de cerca de 100 mil personas- más las que se registraban en el interior del país frenaron las apetencias militares de salir a "sangre y fuego" a las calles, a la vez que trabó las negociaciones.
 
Cuando a las 15:30 Alfonsín estaba dispuesto a salir al balcón, acompañdo por dirigentes del PJ y de otros partidos, Jaunarena les informó que el acuerdo "se había caído" a último momento. En esa circunstancias, el ex presidente decidió viajar él mismo a campo de Mayo para hablar con Rico, a pesar de los consejos de sus allegados, que temían que lo tomasen prisionero o inclusive lo mataran.
 
La charla duró casi una hora y media, y en helicóptero Alfonsín volvió al balcón de la Rosada para pronunciar el discurso que registró una de sus frases políticas menos felices, pero que luego se hizo popular y cada vez que se la usa es para morticiar a su autor o para ironizar acerca de algún desorden: "Felices Pascuas, la casa está en orden".
 
Sin ningún tipo de explicaciones sobre lo acordado con los militares sublevados, la muchedumbre sintió desazón y decepción por las acotadas palabras de Alfonsín, una situación que, se comprobó luego, no fue casual.
 
Con una rapidez asombrosa, dos meses después, el Congreso sancionó la Ley de Obediencia Debida, que cerró automáticamente todas las causas contra estos oficiales e hilvanó, junto a la Ley del Punto Final, un pacto de impunidad.
 
Nada desde allí fue igual para el gobierno de Alfonsín: ese quiebre con la sociedad se materializó con la derrota en las elecciones legislativas de ese año, y dos levantamientos más de militares, en enero de 1988, a cargo de Rico en Monte Caseros y en diciembre de 1988, con la toma del cuartel de Villa Martelli por parte de Mohamed Ali Seineldín.
 
Fuente: minutouno.com

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23-10-2017 / 20:10
22-10-2017 / 17:10
La Batalla de Cepeda del 23 de octubre de 1859, ocurrió durante las guerras civiles argentinas. Se enfrentaron fuerzas del Estado unitario de Buenos Aires, separada del resto del país, comandada por Bartolomé Mitre; y de la Confederación Argentina, identificada con el partido federal, al mando de Justo José de Urquiza. El ejército porteño fue derrotado y tras varias negociaciones, se llegó a una transacción a través del Pacto de San José de Flores, que reincorporaba la provincia de Buenos Aires a la República Argentina.
 
El medio negociado fue la revisión de la Constitución por una convención porteña. En la práctica, la reforma garantizaba a Buenos Aires la continuidad de las rentas de su aduana por seis años y el control económico sobre el resto del país. Muchos federales estaban indignados con Urquiza, que, según Ricardo López Jordán"había llegado a Buenos Aires como vencedor, y negociado como derrotado".
 
Los porteños se aseguraron una serie de alianzas con algunos gobernadores del interior, se fortalecieron económica y militarmente, y finalmente rechazaron su incorporación al resto del país con excusas. Eso llevaría a la batalla de Pavón. Allí volvieron a enfrentarse Urquiza y Mitre; y volvió a triunfar el ejército federal, pero este se retiró -posiblemente tras el pago de un soborno a Urquiza-, dejándole la victoria y el control de todo el país a Mitre. Este impuso su dominación por medios violentos y se hizo elegir presidente en 1862.
 
Cepeda fue una gran victoria del partido federal, pero terminó siendo apenas un episodio más en el camino hacia la victoria definitiva del predominio de los liberales porteños. Serían éstos quienes reorganizarían el país a partir de 1861, imponiendo un sistema político sólo formalmente federal y muy poco democrático, un sistema económico centrado en las exportaciones agropecuarias y las importaciones industrializadas inglesas, y un sistema cultural de imitación de todo lo que fuera europeo.
 
La oligarquía porteña, dispuesta a enriquecerse como intermediaria de un comercio sin restricciones con Europa, y con el beneficio de las rentas de la Aduana de Buenos Aires, forjó un país semicolonial y dependiente, oprimido por el imperialismo británico, que perjudicaba a las producciones provinciales que no podían competir con la industria inglesa.
 
La Opinión Popular

22-10-2017 / 17:10
La Bajada del Paraná surgió en el siglo XVI cuando vecinos de Santa Fe se establecieron en la otra orilla del río Paraná. La población del lugar fue desarrollándose lentamente adquiriendo cierto acrecentamiento, tanto en la zona ribereña cercano al antiguo desembarcadero, como en los campos que se extendían bordeando el río Paraná, sin que se realizarán las ceremonias acostumbradas al fundarse una ciudad hispana.
 
No hubo elección previa del terreno, careció del rollo de la justicia y del acta fundacional; pero las condiciones eran propicias para el poblamiento; había abundante ganado cimarrón, el suelo era fértil, no faltaba agua, ni leña y por el momento se mantenía una relativa paz con los pueblos originarios. Los primeros pobladores llamaron al lugar Baxada del Paraná.
 
La capilla era el eje de la población y dado el incremento de ésta, el Cabildo Eclesiástico de Buenos Aires la transformó en Parroquia bajo la advocación de la Virgen del Rosario el 23 de octubre de 1730. A falta de una fundación formal, esta fecha se considera como inicio de la cronología oficial.
 
El 25 de junio de 1813 alcanzó la categoría de villa y es denominada Paraná, en 1822 es designada capital de la Provincia de Entre Ríos y es elevada al rango de ciudad el 26 de agosto de 1826. Entre el 24 de marzo de 1854 y el 2 de diciembre de 1861, Paraná fue capital de la Confederación Argentina hasta que Buenos Aires es designada capital del país en 1862.
 
La Opinión Popular

21-10-2017 / 18:10
21-10-2017 / 18:10
El 24 de marzo de 1976 las Fuerzas Armadas usurparon el gobierno constitucional en la República Argentina por medio de un golpe de Estado. A raíz de ese repudiable hecho, más de 500 niños fueron apropiados ilegalmente, abandonados o entregados a familias que estaban a la espera de una adopción.
 
Un año más tarde un grupo de abuelas comenzó a buscar a sus nietos secuestrados. Ellas se encontraron, se conocieron, se reconocieron en su dolor, en su desesperación, en su esperanza, y se unieron para seguir buscando. Los padres ya no estaban, pero quedaban los abuelos.
 
Plaza de Mayo fue el escenario que eligieron para pedir por sus hijos y sus nietos. Las puertas de la Casa Rosada se cerraban para esas "locas" que pedían explicaciones. La historia y el pueblo las bautizó "Abuelas de Plaza de Mayo".
 
Por ello es que el 22 de octubre de cada año se celebra el Día Nacional del Derecho a la Identidad, en conmemoración al inicio, hace 34 años, de la lucha emprendida por Abuelas de Plaza de Mayo. Llevan 107 nietos recuperados y, continúan reclamando, luchando y marchando para restituirles la identidad a casi 400 nietos más.
 
Este año la justicia, en una sentencia, reconoció por primera vez la existencia de un Plan Sistemático de Robo de Bebés, uno de los objetivos de Abuelas. Así mismo el Tribunal Oral Federal N°6 condenó al ex dictador Jorge Rafael Videla a 50 años de prisión como el principal responsable de ese plan sistemático.
 
Tener memoria es reconocer el camino de un futuro mejor, lleno de ilusiones y de sueños de algún día volver a ser libres, porque mientras siga habiendo un nieto desaparecido, no habrá justicia, ni olvido, ni perdón.
 
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