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“A los que les guste mucho la plata hay que correrlos de la política. Hay que buscar gente que viva con sencillez, con sobriedad, como la inmensa mayoría de la sociedad”. Pepe Mujica
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Nacionales - 09-04-2017 / 09:04
CRÓNICAS DE LA REPÚBLICA

Macri: desafío y puesta de condiciones

Macri: desafío y puesta de condiciones
Hay cierta dosis de exageración en el entusiasmo que por estas horas desborda el ánimo de algunos funcionarios, cuando un mero repaso de la realidad más candente y menos confortable se empeña en mostrar que la economía sigue estancada, que el consumo no remonta a los niveles deseados, que la destrucción de empleo todavía no ha cesado y en todo caso se están "salvando" los miles que se perdieron en 2016 y parte de este año, sumado a tradicionales lastres como la persistencia de los índices de pobreza e indigencia.
Jaime Durán Barba le acercó unos números a Mauricio Macri, que también leyó otros que aportó el diputado Emilio Monzó. En general esas encuestas muestran que el presidente recuperó tres o cuatro puntos de los diez que había perdido a comienzos de año con los errores no forzados, que se consolidaron después durante el marzo infernal.
 
La aprobación a la gestión de la administración también mostró leves signos de recuperación: casi la mitad aprueba aunque a la vez muestre disconformidad por su situación personal en el corto plazo. Tal vez el dato que más ruido hizo en la mesa chica fue el que sostiene que el 36 % de los consultados votaría por Macri o por sus candidatos en las próximas elecciones aún en el caso de que para ese entonces no le hayan resuelto sus problemas acuciantes de bolsillo.
 
Primera lectura cantada que se deja escuchar en los despachos al traducir esos muestreos: "prefiero al bueno por conocer que al malo conocido".
 
Esos datos podrían explicar a la vez el cambio de estilo del presidente frente a la parva de conflictos y problemas que ha debido afrontar, de los que hay bastante coincidencia en que salió bien parado y, a la vez, dejó en evidencia la fuerte dispersión, cuando no directamente la ruptura lisa y llana en las estructuras de sus rivales y adversarios políticos y sindicales.
 
Hay cierta dosis de exageración en el entusiasmo que por estas horas desborda el ánimo de algunos funcionarios, cuando un mero repaso de la realidad más candente y menos confortable se empeña en mostrar que la economía sigue estancada, que el consumo no remonta a los niveles deseados, que la destrucción de empleo todavía no ha cesado y en todo caso se están "salvando" los miles que se perdieron en 2016 y parte de este año, sumado a tradicionales lastres como la persistencia de los índices de pobreza e indigencia.

 
Los datos positivos, dicen en los despachos, pero en modo especial el fortísimo respaldo que conmovió al presidente mientras miraba por cuatro canales de cable la marcha del 1 de abril "en defensa de la democracia" en la Plaza de Mayo y las principales plazas del país. Fue en el Edificio Jefatura de la residencia de Olivos y Marcos Peña, que estaba ahí junto a otros colaboradores del área de Comunicación, fue testigo de esa conmoción.
 
Puede aceptarse cierta dosis de exageración en el entusiasmo que por estas horas desborda el ánimo de algunos funcionarios, cuando un mero repaso de la realidad más candente y menos confortable se empeña en mostrar que la economía sigue estancada, que el consumo no remonta a los niveles deseados, que la destrucción de empleo todavía no ha cesado y en todo caso se están "salvando" los miles que se perdieron en 2016 y parte de este año, sumado a tradicionales lastres como la persistencia de los índices de pobreza e indigencia.
 
Ese entusiasmo tiene más que ver con la política que con la economía del día a día, y Macri pareció ponerle el moño el viernes cuando lanzó los créditos hipotecarios a 30 años que ofrecerán los bancos Nación, Provincia y Ciudad. "Las diferencias que no podamos superar a través del diálogo las vamos a dirimir en las elecciones de octubre", lanzó a quienes lo desafían desde el kirchnerismo duro, el peronismo desmembrado, los sindicatos más radicalizados y la tradicional juntada de la izquierda.
 
La convocatoria al diálogo por parte del presidente a los mismos sectores que, con sus más y sus menos, hasta ahora han jugado a desgastarlo y complicarle la gestión, y algunos como ya se sabe directamente a desestabilizarlo para que se vaya antes y de ser posible en helicóptero, tendrá ahora sus condiciones.
 
Es la ratificación del abandono (¿definitivo?) del "modo zen" sobre el que se alertó en estas páginas hace tres semanas, que empezó a plasmarse en aquel discurso del 1 de marzo ante la Asamblea Legislativa. Y la puesta en escena de un nuevo perfil "guerreador" más atado al político clásico que a las "formas" que han caracterizado al macrismo desde que empezó a rodar hace apenas ocho años.
 
Macri, hay que decirlo, ha aprovechado uno a uno los desaguisados que ha cometido la oposición que pretende derrotarlo en octubre. El Gobierno no tiene ninguna duda que el paro del jueves terminó por beneficiarlo. Lo convocaron los mismos dirigentes del viejo sindicalismo que fueron corridos a palazos al cierre de la gigantesca marcha del 7 de marzo por el kirchnerismo recalcitrante y los partidos de izquierda. De no haber ocurrido esa desbandada jamás hubiese habido paro, apuestan en el despacho de Jorge Triaca.
 
Para mejor el Gobierno logró que se hiciera carne en las redes y los medios que el ausentismo fue muy elevado porque los trabajadores no tuvieron forma de trasladarse a sus ocupaciones por la falta de transporte. Héctor Daer esquivó como pudo, y pudo mal, el desafío del cineasta Juan José Campanella para que convoque otro paro pero con colectivos, trenes y subtes funcionando.
 
Una muestra de esos nuevos tiempos que el Gobierno intenta que corran la entregó Macri el lunes, cuando trató a los sindicalistas de "mafiosos", mientras miraba a los ojos a los apichonados Gerardo Martínez y José Luis Lingeri. Un sayo que también le colgó a los empresarios del círculo rojo que no la terminan de entender, a los jueces que duermen causas o amañan otras, y al kirchnerismo y sus aliados que sólo buscan volver al fracaso de los últimos 12 años mientras meten palos en la rueda.
 
Aquella desafiante invitación a verse las caras en octubre es una tarjeta a medida de Cristina Fernández y sus seguidores, con quienes el Gobierno está más convencido que nunca que debe polarizar, mal que le pese a Massa y su "avenida del medio".
 
Macri saca pecho, aunque él mismo reconozca que, dato a no dejar pasar, la recuperación de los que más sufren es apenas incipiente.
 
Por Eugenio Paillet
 
Fuente: lanueva.com
 

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24-04-2018 / 12:04
El gobierno de Mauricio Macri, una alianza política de conservadores y radicales, acaba de pisar, probablemente, la línea que lo separaba de su decadencia política.
 
La pérdida de sintonía fina con el impiadoso e inconmovible aumento de las tarifas, en un contexto de inflación por encima de las metas oficiales, falta de ingreso de inversiones genuinas y sequía que afecta al principal sector, el agroindustrial, que trae dólares para que la economía funcione, encamina la experiencia de Cambiemos al colapso, semejante en proporciones pero muy diferente al que en 2012 marcó el comienzo del final del malabarismo K, apenas un año después de conseguir la reelección de CFK con el 54% de los votos.
 
Y es distinta porque hace seis años la clase media salió a la calle, inéditamente, para decir "basta" a la intolerancia seudo izquierdista del kirchnerismo pero ahora el límite se está gestando sin manifestaciones, lo que, al ser menos visible, es tanto peor para una administración que ha comenzado a despeñarse en la necedad o, peor aún, en practicar la contumacia en el error.
 
Todo lo que hace el Gobierno conspira en contra de la reactivación económica, sin poder domar la inflación. De hecho, una encuesta de la consultora Opinaia encontró que el 45% de la población consideró que este año perderá poder adquisitivo y, como en economía las expectativas juegan un rol relevante, esa constatación puede tener coletazos perversos.
 
Lo cierto es que el manejo gubernamental del macrismo es una proyección del viejo y anticuado management verticalista de las grandes empresas, en cuya armadura no figuran las percepciones sociales ni comunicacionales ni políticas.
 
De ese modo, el gobierno de Cambiemos está encerrado en su lógica y desestima cualquier crítica porque, postula, proviene de la "vieja política", es decir, los viejos trucos de los necrosados partidos, como el peronismo o el radicalismo, o las izquierdas de todo pelaje.
 
Por esas razones, se acumulan los indicios, significativos y contundentes, de que la experiencia Cambiemos de Macri ha iniciado el proceso de pérdida de apoyo de la clase media, lo que comienza a poner en duda la reelección en 2019 y, en cambio, abrir un período de cambios inesperados en el recambio político, ya que la clase media en la Argentina ha demostrado que sus apoyos son solo temporales.

23-04-2018 / 10:04
"Este es el último aumento de tarifas que hay." La frase del presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, un dirigente calmo y centrado que suele ser una voz racional en momentos de turbulencia, sonó extemporánea cuando todavía no se acallaron las protestas y los sinsabores del incremento de tarifas que colocaron en tensión al macrismo hacia fines de la semana pasada.
 
Se trata, sin embargo, de un planteo contradictorio con lo anunciado por el propio ministro de Energía, el polémico Juan José Aranguren, quien ya blanqueó que el cronograma de la quita de subsidios terminará recién en octubre de 2019, por lo que hasta entonces continuarán las subas. Además, en mayo está previsto un nuevo incremento del servicio de agua que brinda AySA; y hacia finales de año, entre octubre y noviembre, debería aplicarse el segundo reajuste semestral en las tarifas de gas y de electricidad.
 
Las declaraciones de Pinedo fueron reproducidas por los medios masivos ultra macristas, como Clarín, Las Nación e Infobae, sin ningún cotejo con los anuncios oficiales hechos por el mismo Gobierno.
 
Está claro que lo que Pinedo salió a plantear es parte del libreto duranbarbista del optimismo permanente macrista: que la inflación se va a reducir en el segundo semestre y, por lo tanto, los próximos incrementos van a ir acompasados a ese número sin saltos ornamentales de alturas siderales. Dicho en estas horas, parece más una frase destinada a los anales de la mentira.
 
La Opinión Popular

23-04-2018 / 09:04
En línea con el traspié que sufrió el miércoles la oposición en la Cámara de Diputados nacional, tampoco logró prosperar una sesión especial en la Cámara baja bonaerense, impulsada por bloques del justicialismo y del Frente Renovador (FR), para tratar una veintena de proyectos que buscan reducir la carga impositiva en las facturas de gas y luz de los usuarios locales.
 
Pero la polémica por la suba de tarifas no sólo tuvo su correlato legislativo en Buenos Aires. En Santa Fe, la Legislatura provincial se convirtió hace tiempo en una caja de resonancia por este tema. Y hay ejemplos diversos de proyectos que proponen congelar las tarifas. Y en La Pampa, los diputados Espartaco Marín y Lucrecia Barruti, junto a otros legisladores del PJ, presentaron en la Legislatura provincial un proyecto.
 
La Administración Provincial de Energía de La Pampa aseguró que la Provincia tiene que "cubrir los baches que deja Nación" en relación al sistema energético.
 
Sin embargo, quienes viven en la ciudad de Buenos Aires tienen todavía las tarifas más bajas del país. Un usuario promedio de Edenor o de Edesur con un consumo mensual de 150 KWh pagó en diciembre pasado 8,84 milésimos de dólar por KWh (antes de la última tanda de aumentos), según el último informe de la consultora Montamat & Asociados. Al mismo tiempo, un santafesino debía desembolsar por la misma cantidad de electricidad US$141,6 milésimos y un cordobés, US$148,7 milésimos.
 
Así están las cosas con el gobierno centralista de Mauricio Macri.
 
La Opinión Popular

23-04-2018 / 09:04
Marcos Marcelo Mindlin, amigo íntimo del presidente Mauricio Macri, es uno de los que hará punta desde el martes con las Participaciones Público-privadas (PPP), la nueva alquimia a la que apuesta el Gobierno de los Ricos para llegar a las elecciones del año que viene con la obra pública a toda velocidad y, supuestamente, sin gastar un peso del Tesoro.
 
Mindlin, el dueño del mayor conglomerado energético del país, cuyo patrimonio se agrandó al calor del tarifazo de su amigo Macri, que concentró las críticas de opositores y oficialistas, moverá para eso la última pieza que sumó a su tablero: la constructora SACDE. Es el nuevo nombre que él y sus socios le pusieron a IECSA, la histórica constructora de Franco Macri que condujo, en los papeles y para cuidar las apariencias, Ángelo Calcaterra, desde que su primo Mauricio se lanzó a la política.
 
Los contactos fluidos de Mindlin con Macri le da una ventaja difícil de descontar a la hora de quedarse con contratos donde el dinero lo adelanta el contratista y el riesgo ante los prestamistas lo asume el propio Estado, aunque sin que se compute como deuda externa.
 
El mecanismo funciona parecido al de los ferrocarriles construidos por los ingleses a principios de siglo XX: el privado adelanta los fondos para una obra y se asegura el repago a varios años con la garantía de la propia obra. Si es un tren, lo opera directamente o retiene los pasajes como garantía de cobro. Si es una ruta, cobra el peaje o se asegura que se lo giren. Si no tiene ganancias suficientes, el Estado le garantiza el recupero emitiendo pagarés a su nombre.
 
El puntapié inicial de las PPP argentinas iba a ser hoy, mientras tanto, el Gobierno negocia ventajas de último momento para tentar a los inversores. Ya les condonó el impuesto a las Ganancias y el IVA, aumentó un 50% los peajes en cuatro de los corredores que se licitarán y los habilitó a realizar "importaciones temporarias" de equipos y materiales.
 
Pero lo principal que reclamaban (y obtuvieron) los potenciales inversores es el derecho a litigar en tribunales extranjeros contra el Estado argentino, como hicieron los bonistas buitre que no aceptaron la quita de los canjes de deuda de 2005 y 2010. 
 
Las PPP fueron evaluadas negativamente por el Comité de Auditores de la Unión Europea, que acaba de advertir "demoras y sobrecostos en casi todos los casos" y "deficiencias extendidas" en el mecanismo que se apresta a abrazar el país. Su informe, de 79 páginas, puntualiza que "por el tamaño de los proyectos, pocas empresas pueden hacerlos" y que "el sistema incentiva proyectos más grandes de lo necesario". También calcula que se termina pagando más de lo presupuestado.
 
La Opinión Popular

22-04-2018 / 19:04
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