La Opinión Popular
                  17:46  |  Miércoles 13 de Diciembre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
¿Hacia dónde vamos?
Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“Con la reforma previsional impulsada por el Gobierno de Macri, los jubilados van a perder plata, pero no poder adquisitivo”. Pablo Tonelli, diputado nacional por el PRO.
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Nacionales - 09-04-2017 / 09:04
CRÓNICAS DE LA REPÚBLICA

Macri: desafío y puesta de condiciones

Macri: desafío y puesta de condiciones
Hay cierta dosis de exageración en el entusiasmo que por estas horas desborda el ánimo de algunos funcionarios, cuando un mero repaso de la realidad más candente y menos confortable se empeña en mostrar que la economía sigue estancada, que el consumo no remonta a los niveles deseados, que la destrucción de empleo todavía no ha cesado y en todo caso se están "salvando" los miles que se perdieron en 2016 y parte de este año, sumado a tradicionales lastres como la persistencia de los índices de pobreza e indigencia.
Jaime Durán Barba le acercó unos números a Mauricio Macri, que también leyó otros que aportó el diputado Emilio Monzó. En general esas encuestas muestran que el presidente recuperó tres o cuatro puntos de los diez que había perdido a comienzos de año con los errores no forzados, que se consolidaron después durante el marzo infernal.
 
La aprobación a la gestión de la administración también mostró leves signos de recuperación: casi la mitad aprueba aunque a la vez muestre disconformidad por su situación personal en el corto plazo. Tal vez el dato que más ruido hizo en la mesa chica fue el que sostiene que el 36 % de los consultados votaría por Macri o por sus candidatos en las próximas elecciones aún en el caso de que para ese entonces no le hayan resuelto sus problemas acuciantes de bolsillo.
 
Primera lectura cantada que se deja escuchar en los despachos al traducir esos muestreos: "prefiero al bueno por conocer que al malo conocido".
 
Esos datos podrían explicar a la vez el cambio de estilo del presidente frente a la parva de conflictos y problemas que ha debido afrontar, de los que hay bastante coincidencia en que salió bien parado y, a la vez, dejó en evidencia la fuerte dispersión, cuando no directamente la ruptura lisa y llana en las estructuras de sus rivales y adversarios políticos y sindicales.
 
Hay cierta dosis de exageración en el entusiasmo que por estas horas desborda el ánimo de algunos funcionarios, cuando un mero repaso de la realidad más candente y menos confortable se empeña en mostrar que la economía sigue estancada, que el consumo no remonta a los niveles deseados, que la destrucción de empleo todavía no ha cesado y en todo caso se están "salvando" los miles que se perdieron en 2016 y parte de este año, sumado a tradicionales lastres como la persistencia de los índices de pobreza e indigencia.

 
Los datos positivos, dicen en los despachos, pero en modo especial el fortísimo respaldo que conmovió al presidente mientras miraba por cuatro canales de cable la marcha del 1 de abril "en defensa de la democracia" en la Plaza de Mayo y las principales plazas del país. Fue en el Edificio Jefatura de la residencia de Olivos y Marcos Peña, que estaba ahí junto a otros colaboradores del área de Comunicación, fue testigo de esa conmoción.
 
Puede aceptarse cierta dosis de exageración en el entusiasmo que por estas horas desborda el ánimo de algunos funcionarios, cuando un mero repaso de la realidad más candente y menos confortable se empeña en mostrar que la economía sigue estancada, que el consumo no remonta a los niveles deseados, que la destrucción de empleo todavía no ha cesado y en todo caso se están "salvando" los miles que se perdieron en 2016 y parte de este año, sumado a tradicionales lastres como la persistencia de los índices de pobreza e indigencia.
 
Ese entusiasmo tiene más que ver con la política que con la economía del día a día, y Macri pareció ponerle el moño el viernes cuando lanzó los créditos hipotecarios a 30 años que ofrecerán los bancos Nación, Provincia y Ciudad. "Las diferencias que no podamos superar a través del diálogo las vamos a dirimir en las elecciones de octubre", lanzó a quienes lo desafían desde el kirchnerismo duro, el peronismo desmembrado, los sindicatos más radicalizados y la tradicional juntada de la izquierda.
 
La convocatoria al diálogo por parte del presidente a los mismos sectores que, con sus más y sus menos, hasta ahora han jugado a desgastarlo y complicarle la gestión, y algunos como ya se sabe directamente a desestabilizarlo para que se vaya antes y de ser posible en helicóptero, tendrá ahora sus condiciones.
 
Es la ratificación del abandono (¿definitivo?) del "modo zen" sobre el que se alertó en estas páginas hace tres semanas, que empezó a plasmarse en aquel discurso del 1 de marzo ante la Asamblea Legislativa. Y la puesta en escena de un nuevo perfil "guerreador" más atado al político clásico que a las "formas" que han caracterizado al macrismo desde que empezó a rodar hace apenas ocho años.
 
Macri, hay que decirlo, ha aprovechado uno a uno los desaguisados que ha cometido la oposición que pretende derrotarlo en octubre. El Gobierno no tiene ninguna duda que el paro del jueves terminó por beneficiarlo. Lo convocaron los mismos dirigentes del viejo sindicalismo que fueron corridos a palazos al cierre de la gigantesca marcha del 7 de marzo por el kirchnerismo recalcitrante y los partidos de izquierda. De no haber ocurrido esa desbandada jamás hubiese habido paro, apuestan en el despacho de Jorge Triaca.
 
Para mejor el Gobierno logró que se hiciera carne en las redes y los medios que el ausentismo fue muy elevado porque los trabajadores no tuvieron forma de trasladarse a sus ocupaciones por la falta de transporte. Héctor Daer esquivó como pudo, y pudo mal, el desafío del cineasta Juan José Campanella para que convoque otro paro pero con colectivos, trenes y subtes funcionando.
 
Una muestra de esos nuevos tiempos que el Gobierno intenta que corran la entregó Macri el lunes, cuando trató a los sindicalistas de "mafiosos", mientras miraba a los ojos a los apichonados Gerardo Martínez y José Luis Lingeri. Un sayo que también le colgó a los empresarios del círculo rojo que no la terminan de entender, a los jueces que duermen causas o amañan otras, y al kirchnerismo y sus aliados que sólo buscan volver al fracaso de los últimos 12 años mientras meten palos en la rueda.
 
Aquella desafiante invitación a verse las caras en octubre es una tarjeta a medida de Cristina Fernández y sus seguidores, con quienes el Gobierno está más convencido que nunca que debe polarizar, mal que le pese a Massa y su "avenida del medio".
 
Macri saca pecho, aunque él mismo reconozca que, dato a no dejar pasar, la recuperación de los que más sufren es apenas incipiente.
 
Por Eugenio Paillet
 
Fuente: lanueva.com
 

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13-12-2017 / 11:12
13-12-2017 / 11:12
La mayoría de los diputados del flamante interbloque referenciado en los gobernadores no quiere votar la reforma jubilatoria que les quita 100.000 millones a los jubilados y Cambiemos los necesita para garantizar su sanción, en una sesión que estaba prevista para el miércoles 20 pero podrían adelantar para este jueves.
 
Cambiemos necesita unos 30 diputados aproximadamente para tener mayoría, aún después del recambio legislativo que les permitió aumentar su cantidad de bancas. Sigue necesitando de los peronistas. Ya el massismo le dio la espalda a la reforma, entonces necesita de los gobernadores, los mismos que permitieron que la reforma se apruebe en el Senado. Pero en Diputados su peso es relativo y obliga a cuentas más finas.
 
En Cambiemos hay confianza de llegar a la mayoría pero si Rogelio Frigerio no logra ablandar a los mandatarios en estos días, a Mario Negri y Nicolás Massot no les será tan sencillo.  Lo que le preocupa a Cambiemos son los gobernadores que callan como Urtubey, Bordet, Uñac y Verna cuyos legisladores no estuvieron en la reunión escandalosa de ayer. Incluso algunos de los diputados que responden a esos cuatro mandatarios provinciales ya habrían avisado que no apoyarán la reforma.
 
Según las cuentas que hicieron en Cambiemos, sólo necesitan 23 aliados para abrir la sesión especial y aprobar la reforma neoliberal y dicen tenerlos, pero algunos de los 'contabilizados' están agarrados con alfileres y además el número es muy justo para arriesgarse en el recinto, aunque no sería la primera vez que el macrismo parlamentario corre riesgos que a veces terminaron mal.
 
La Opinión Popular

13-12-2017 / 10:12
En un plenario de comisiones cargado de tensión, discusiones, trifulcas y discursos encendidos de macristas y opositores, Cambiemos logró en Diputados dictamen favorable a la reforma previsional que el Gobierno de Macri pactó con los gobernadores peronistas y que podará entre 75 mil y 100 mil millones de pesos anuales a jubilados, pensionados, discapacitados, asignaciones familiares, beneficiarios de las asignaciones universales por hijo y embarazo, para tapar agujeros financieros de la administración central y la provincia de Buenos Aires.
 
La oposición terminó por unificar un dictamen de rechazo entre el FpV-PJ, el Frente Renovador y los puntanos de Compromiso Federal a los que se sumarían el Movimiento Evita, el FIT y Libres del Sur a los que el oficialismo excluyó de las comisiones de Presupuesto y Previsión Social.
 
Los diputados del interbloque Argentina Federal, que responden a los gobernadores peronistas, casi no participaron del plenario y se reunieron en la búsqueda infructuosa de unificar posiciones. La mayoría de los diputados del flamante interbloque referenciado en los gobernadores no quiere votar la reforma jubilatoria y Cambiemos los necesita para garantizar su sanción.
 
Los ministros de Trabajo, Jorge Triaca, de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el titular de la Anses, Emilio Basavilbaso, serían los únicos oradores en defensa del proyecto oficial. No habría otros, más allá de los diputados que intervinieron. Cambiemos apostó a un trámite súper exprés, aunque no logró esquivar las voces de protesta que había borrado del debate.
 
Triaca comenzó su disertación cuando un numeroso grupo de jubilados y trabajadores de distintos gremios comenzaron a abuchearlo. "Es lo que votó el pueblo argentino unos meses atrás". La respuesta enardeció a la gente que levantó el tono: "atorrante", "ladrón", "traidor", le gritaron. El jefe de los diputados PRO, Nicolás Massot, hizo un discurso provocador contra el kirchnerismo, pero no dedicó una sola palabra a la defensa del proyecto. 
Muy incendiarias sus frases pero no respondió al interrogante: ¿esto es para que los jubilados cobren más o para que cobren menos?

 
Triaca no pudo continuar y un grupo de trabajadores identificado con el Apops (el gremio de la Anses) que reclamaban participación en la discusión se cruzaron con la seguridad de la Cámara. El jefe del bloque del FpV-PJ, Agustín Rossi, en una demostración de buen estado físico, saltó una mesa para interponerse entre los dos grupos y frenar la pelea.
 
En Cambiemos evaluaban anoche si confirmaban que contarían con los votos suficientes, cambiarían la estrategia y convocarían a una sesión este jueves para tratar la reforma previsional. Quieren evitar que la sesión ómnibus del 19 y 20 de diciembre se tope con una masiva marcha que organizaciones de trabajadores, organizaciones sociales y jubilados preparan para esa fecha. En este marco, la perspectiva de un Paro Nacional y una movilización masiva el día que se trate la norma se hace urgente y más que necesaria.
 
La Opinión Popular

12-12-2017 / 16:12
12-12-2017 / 12:12
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