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Nacionales - 06-04-2017 / 16:04
LA MINISTRA DE SEGURIDAD BUSCÓ MOSTRAR “FORTALEZA” DEL GOBIERNO ANTE LOS CORTES

Patricia Bullrich sacada: “¡Salgan a trabajar en bicicleta, auto, camión o furgoneta!”

Patricia Bullrich sacada: “¡Salgan a trabajar en bicicleta, auto, camión o furgoneta!”
Patricia Bullrich sacada: “¡Salgan a trabajar en bicicleta, auto, camión o furgoneta!”.
Poco antes de las 9 de la mañana la ministra de Seguridad Patricia Bullrich salió al aire por el canal de noticias del Grupo Clarín, que desde muy temprano (y a través de conductores derechistas como Sergio Lapegüe) se envalentonó contra los cortes de las autopistas de acceso a Buenos Aires por parte de organizaciones de trabajadores combativos y de la izquierda.
 
"La gente que venga del norte, sur u oeste y quiera entrar a la ciudad lo puede hacer", fue una de las primeras cosas que dijo Bullrich buscando mostrarse con cierta fortaleza ante lo que todos los medios venían difundiendo desde las 5 de la mañana. "Tuvimos bastante conflictividad", agregó y dijo que "en el Puente Pueyrredón estamos cortando nosotros mismos para evitar que la gente lo corte".
 
Dando un paso más en su combate al paro general, la exministra de Trabajo del gobierno ajustador y represor de Fernando de la Rúa le pidió públicamente a la "la gente" que "venga a trabajar, si bien ha habido focos, estamos logrando que la gente llegue a la Ciudad de Buenos Aires y moverse con libertad".
 
"Mi mensaje es salgan a trabajar, en bicicleta, en auto, en camión, en furgoneta o lo que sea, el Estado está presente", arengó Bullrich. Y como si supiera lo que necesita la clase trabajadora, sentenció que "la gente no necesita un paro general hoy, es la última medida. Nosotros vinimos para cambiar, el Presidente lo dijo claro, estamos para cambiar".
 
Enseguida, intentando cubrirse de las preguntas que seguro vendrían de parte de quienes están siempre más preocupados por el "tránsito" que por la realidad de millones de trabajadoras y trabajadores, Bullrich dijo que "están liberados el Uriburu, en la Panamericana estamos abriendo carriles, en el oeste también liberamos, Richieri también, en General Paz".
 
Con otra definición Bullrich intentó caracterizar a las numerosas columnas de trabajadoras y trabajadores que participaron de los cortes. "Hay mafiosos que amenazan a los trabajadores que quieren ir a trabajar", fabuló y agregó "que se está garantizando que a la gente no la amedrenten. Pueden quemar alguna goma pero estamos sacando a todos los violentos".
 
Lapegüe le reprochó a Bullrich que Panamericana y 197 estaba totalmente cortada desde hacía horas. "Esto es como el gato y el ratón, ellos se corren un poco y nosotros tenemos que ir tras ellos", respondió incómoda Bullrich. "En el Camino Negro y Puente Lanoria no había nadie para evitar el corte", retrucó Palegüe. "Ahora me voy a comunicar con la Policía de la Provincia de Buenos Aires para que puedan liberar ahí", se excusó culposamente la ministra.
 
"Estamos tranquilos, estamos bien, la gente tiene que estar tranquila. El peor miedo es que las mafias sigan administrando el país", finalizó la máxima encargada de reprimir las manifestaciones obreras y sociales en el país.
 
Poco después de la entrevista, la Gendarmería avanzaba a fuerza de gases lacrimógenos y gas pimienta contra trabajadoras y trabajadores en Panamericana y 197, intentando con mucha dificultad retomar el control de la zona. Justamente por el accionar de la fuerza comandada por Bullrich, la autopista terminó completamente cortada, incluyendo las colectoras.
 
Fuente: La Izquierda Diario
 
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24-04-2018 / 12:04
El gobierno de Mauricio Macri, una alianza política de conservadores y radicales, acaba de pisar, probablemente, la línea que lo separaba de su decadencia política.
 
La pérdida de sintonía fina con el impiadoso e inconmovible aumento de las tarifas, en un contexto de inflación por encima de las metas oficiales, falta de ingreso de inversiones genuinas y sequía que afecta al principal sector, el agroindustrial, que trae dólares para que la economía funcione, encamina la experiencia de Cambiemos al colapso, semejante en proporciones pero muy diferente al que en 2012 marcó el comienzo del final del malabarismo K, apenas un año después de conseguir la reelección de CFK con el 54% de los votos.
 
Y es distinta porque hace seis años la clase media salió a la calle, inéditamente, para decir "basta" a la intolerancia seudo izquierdista del kirchnerismo pero ahora el límite se está gestando sin manifestaciones, lo que, al ser menos visible, es tanto peor para una administración que ha comenzado a despeñarse en la necedad o, peor aún, en practicar la contumacia en el error.
 
Todo lo que hace el Gobierno conspira en contra de la reactivación económica, sin poder domar la inflación. De hecho, una encuesta de la consultora Opinaia encontró que el 45% de la población consideró que este año perderá poder adquisitivo y, como en economía las expectativas juegan un rol relevante, esa constatación puede tener coletazos perversos.
 
Lo cierto es que el manejo gubernamental del macrismo es una proyección del viejo y anticuado management verticalista de las grandes empresas, en cuya armadura no figuran las percepciones sociales ni comunicacionales ni políticas.
 
De ese modo, el gobierno de Cambiemos está encerrado en su lógica y desestima cualquier crítica porque, postula, proviene de la "vieja política", es decir, los viejos trucos de los necrosados partidos, como el peronismo o el radicalismo, o las izquierdas de todo pelaje.
 
Por esas razones, se acumulan los indicios, significativos y contundentes, de que la experiencia Cambiemos de Macri ha iniciado el proceso de pérdida de apoyo de la clase media, lo que comienza a poner en duda la reelección en 2019 y, en cambio, abrir un período de cambios inesperados en el recambio político, ya que la clase media en la Argentina ha demostrado que sus apoyos son solo temporales.

23-04-2018 / 10:04
"Este es el último aumento de tarifas que hay." La frase del presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, un dirigente calmo y centrado que suele ser una voz racional en momentos de turbulencia, sonó extemporánea cuando todavía no se acallaron las protestas y los sinsabores del incremento de tarifas que colocaron en tensión al macrismo hacia fines de la semana pasada.
 
Se trata, sin embargo, de un planteo contradictorio con lo anunciado por el propio ministro de Energía, el polémico Juan José Aranguren, quien ya blanqueó que el cronograma de la quita de subsidios terminará recién en octubre de 2019, por lo que hasta entonces continuarán las subas. Además, en mayo está previsto un nuevo incremento del servicio de agua que brinda AySA; y hacia finales de año, entre octubre y noviembre, debería aplicarse el segundo reajuste semestral en las tarifas de gas y de electricidad.
 
Las declaraciones de Pinedo fueron reproducidas por los medios masivos ultra macristas, como Clarín, Las Nación e Infobae, sin ningún cotejo con los anuncios oficiales hechos por el mismo Gobierno.
 
Está claro que lo que Pinedo salió a plantear es parte del libreto duranbarbista del optimismo permanente macrista: que la inflación se va a reducir en el segundo semestre y, por lo tanto, los próximos incrementos van a ir acompasados a ese número sin saltos ornamentales de alturas siderales. Dicho en estas horas, parece más una frase destinada a los anales de la mentira.
 
La Opinión Popular

23-04-2018 / 09:04
En línea con el traspié que sufrió el miércoles la oposición en la Cámara de Diputados nacional, tampoco logró prosperar una sesión especial en la Cámara baja bonaerense, impulsada por bloques del justicialismo y del Frente Renovador (FR), para tratar una veintena de proyectos que buscan reducir la carga impositiva en las facturas de gas y luz de los usuarios locales.
 
Pero la polémica por la suba de tarifas no sólo tuvo su correlato legislativo en Buenos Aires. En Santa Fe, la Legislatura provincial se convirtió hace tiempo en una caja de resonancia por este tema. Y hay ejemplos diversos de proyectos que proponen congelar las tarifas. Y en La Pampa, los diputados Espartaco Marín y Lucrecia Barruti, junto a otros legisladores del PJ, presentaron en la Legislatura provincial un proyecto.
 
La Administración Provincial de Energía de La Pampa aseguró que la Provincia tiene que "cubrir los baches que deja Nación" en relación al sistema energético.
 
Sin embargo, quienes viven en la ciudad de Buenos Aires tienen todavía las tarifas más bajas del país. Un usuario promedio de Edenor o de Edesur con un consumo mensual de 150 KWh pagó en diciembre pasado 8,84 milésimos de dólar por KWh (antes de la última tanda de aumentos), según el último informe de la consultora Montamat & Asociados. Al mismo tiempo, un santafesino debía desembolsar por la misma cantidad de electricidad US$141,6 milésimos y un cordobés, US$148,7 milésimos.
 
Así están las cosas con el gobierno centralista de Mauricio Macri.
 
La Opinión Popular

23-04-2018 / 09:04
Marcos Marcelo Mindlin, amigo íntimo del presidente Mauricio Macri, es uno de los que hará punta desde el martes con las Participaciones Público-privadas (PPP), la nueva alquimia a la que apuesta el Gobierno de los Ricos para llegar a las elecciones del año que viene con la obra pública a toda velocidad y, supuestamente, sin gastar un peso del Tesoro.
 
Mindlin, el dueño del mayor conglomerado energético del país, cuyo patrimonio se agrandó al calor del tarifazo de su amigo Macri, que concentró las críticas de opositores y oficialistas, moverá para eso la última pieza que sumó a su tablero: la constructora SACDE. Es el nuevo nombre que él y sus socios le pusieron a IECSA, la histórica constructora de Franco Macri que condujo, en los papeles y para cuidar las apariencias, Ángelo Calcaterra, desde que su primo Mauricio se lanzó a la política.
 
Los contactos fluidos de Mindlin con Macri le da una ventaja difícil de descontar a la hora de quedarse con contratos donde el dinero lo adelanta el contratista y el riesgo ante los prestamistas lo asume el propio Estado, aunque sin que se compute como deuda externa.
 
El mecanismo funciona parecido al de los ferrocarriles construidos por los ingleses a principios de siglo XX: el privado adelanta los fondos para una obra y se asegura el repago a varios años con la garantía de la propia obra. Si es un tren, lo opera directamente o retiene los pasajes como garantía de cobro. Si es una ruta, cobra el peaje o se asegura que se lo giren. Si no tiene ganancias suficientes, el Estado le garantiza el recupero emitiendo pagarés a su nombre.
 
El puntapié inicial de las PPP argentinas iba a ser hoy, mientras tanto, el Gobierno negocia ventajas de último momento para tentar a los inversores. Ya les condonó el impuesto a las Ganancias y el IVA, aumentó un 50% los peajes en cuatro de los corredores que se licitarán y los habilitó a realizar "importaciones temporarias" de equipos y materiales.
 
Pero lo principal que reclamaban (y obtuvieron) los potenciales inversores es el derecho a litigar en tribunales extranjeros contra el Estado argentino, como hicieron los bonistas buitre que no aceptaron la quita de los canjes de deuda de 2005 y 2010. 
 
Las PPP fueron evaluadas negativamente por el Comité de Auditores de la Unión Europea, que acaba de advertir "demoras y sobrecostos en casi todos los casos" y "deficiencias extendidas" en el mecanismo que se apresta a abrazar el país. Su informe, de 79 páginas, puntualiza que "por el tamaño de los proyectos, pocas empresas pueden hacerlos" y que "el sistema incentiva proyectos más grandes de lo necesario". También calcula que se termina pagando más de lo presupuestado.
 
La Opinión Popular

22-04-2018 / 19:04
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