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Nacionales - 06-04-2017 / 08:04

La clase trabajadora paraliza el país contra el ajuste neoliberal de Macri

La clase trabajadora paraliza el país contra el ajuste neoliberal de Macri
A la huelga general de hoy contra la política económica del gobierno de Mauricio Macri se sumaron todas las centrales y casi todos los gremios. No habrá bancos ni medios de transporte y adhirieron agrupaciones empresarias. El Gobierno advirtió que reprimirá los piquetes. Desde la CGT adelantaron que la medida tendrá “alta adhesión” en todo el país. No está previsto ninguna movilización, pero la izquierda anunció cortes en los accesos a la ciudad.
En un clima de tensión y en un escenario marcado a fuego por el avance de la conflictividad social y la aceleración del proceso de polarización política, el sindicalismo peronista, aglutinado en la CGT, encabezará hoy el primer paro general contra la administración de Mauricio Macri, a 16 meses de iniciada la gestión Cambiemos.
 
El reclamo de una modificación en las políticas económicas neoliberales del Gobierno que profundizaron la desocupación, la caída de los ingresos de los trabajadores y la contracción del consumo, además del efecto del incremento de las importaciones en la producción industrial, constituyen la bandera de la huelga, que será contundente por la plena adhesión de los poderosos sindicatos del transporte y las protestas anunciadas por organizaciones sociales y partidos de izquierda.
 
Agrandado por respaldo que recibió en la marcha del 1º de abril, Macri apostó en los últimos días por una confrontación directa contra los reclamos de los trabajadores y apalancó su batalla contra el paro sobre dos ejes: denunciarlo como parte de un supuesto intento por desestabilizar su gestión y, en paralelo, desacreditar su argumentación económica, con los famosos "brotes verdes", pese a que la realidad no evidencia síntomas concretos de un proceso efectivo de recuperación.
 
La respuesta concreta del Gobierno al paro nacional fue la descalificación y el ataque contra las medidas de fuerza. Al mismo tiempo se amenazó con reprimir cualquier corte que se produjera. Macri le ordenó a Patricia Bullrich que despliegue fuerzas de seguridad para reprimir a quienes quieran cortar rutas y accesos a la ciudad. en tanto, varios ministros macristas salieron a cuestionar el paro y a desacreditar a los sindicalistas.
 
A pesar de las medidas del Gobierno, desde la medianoche de este jueves ya se siente con fuerza el paro nacional lanzado por la CGT. La medida de fuerza, que enfrenta la política de ajuste del Gobierno de Cambiemos y sus consecuencias, ya se traduce en la paralización del transporte es total en todo el país. Al mismo tiempo, las imágenes de las primeras horas del día, muestran ciudades con las calles casi vacías.
 
A las 7 de la mañana se encuentran ya cortados los principales accesos a la Ciudad de Buenos Aires. El sindicalismo combativo y la izquierda cortan totalmente la Panamericana, el Puente Pueyrredón y el Puente La Noria. No habrá bancos ni medios de transporte y adhirieron algunas agrupaciones empresarias.
 
Desde la CGT adelantaron que la medida tendrá "alta adhesión" en todo el país, están confiados en su efectividad que cuenta con el apoyo de las dos CTA, pero no se descuidan, no quieren confiarse porque el Gobierno de Macri presiona, a través de medios de comunicación adictos y las redes sociales, para que un sector de la población carneree y rompa el paro, profundizando la fractura de la sociedad, la "grieta", no ahora entre cristinistas y macristas, sino entre ricos que se benefician y pobres que se perjudican con las medidas de Macri.
 
La Opinión Popular

EL PRIMER PARO GENERAL CONVOCADO POR LA CGT CONTRA LAS POLÍTICAS DE MAURICIO MACRI
 
Una muestra de rechazo al ajuste PRO
 
Al final llegó el día del paro nacional. La CGT está confiada en la efectividad de la medida que cuenta con la adhesión de las dos CTA, pero no se descuida. Juan Carlos Schmid, integrante del triunvirato de conducción de la central obrera, pronosticó una "alta adhesión" y, de paso, aclaró que si algunos sectores realizan piquetes, "serán inocuos porque no habrá transporte".
 
En tanto, el titular de la CTA, Hugo Yasky, negó la condición desestabilizadora de la medida de fuerza y aseguró que "el paro se hace no por aquellos que tienen la caja de seguridad llena sino por los que tienen las heladeras vacías".
 
La medida, la primera desde que Mauricio Macri asumió el gobierno, comenzará a partir del primer minuto de este jueves. El servicio de transporte público de pasajeros será uno de los pilares que garantizarán la efectividad.
 
Ayer, desde los altavoces de la estación Constitución se anunciaba que durante la jornada del 6 de abril no habría servicio. En los subterráneos no saldrá ninguna formación. "No tienen ni los empleados jerárquicos para mover los trenes", aseguró a este diario Roberto "Beto" Pianelli, titular de la Asociación Gremial de Trabajadores del subte. Sin colectivos y trenes será una ciudad detenida. Los hospitales mantendrán las guardias mínimas, lo que garantizará la atención en casos de emergencias y no mucho más.
 
Entre los hombres de la CGT había confianza sobre el éxito de la medida pero, agregaban, no querían confiarse ni distraerse porque el Gobierno buscaba presionar y conseguir, a través de medios de comunicación amigos y redes sociales, que un sector de la población rompa el paro. "La movilización del sábado pasado hizo que el gobierno crea que está fuerte y puede contrarrestar nuestro paro, pero se van a llevar una sorpresa", comentó uno de los hombres que ocupa una de las secretarías de la CGT.
 
Schmid negó de manera rotunda que vayan a existir "impedimentos para quien quiera ir a trabajar" pero advirtió que "lo que va a haber es una paralización total de todas las actividades por la alta adhesión contra un malestar social que tratamos de poner en la agenda pública".
 
A su turno, Héctor Daer, otro de los integrantes del triunvirato cegetista, advirtió que la medida de fuerza tendrá un "apoyo contundente" y servirá para desmentir al gobierno de Macri que dijo que era "una medida oportunista". Según Daer, el principal responsable de la convocatoria y el éxito del paro es el gobierno porque "es el único responsable de que haya más pobreza, menos trabajo y menos actividad económica".
 
Fiel a su estilo directo, el secretario adjunto del gremio de Camioneros, Pablo Moyano, advirtió al Gobierno de una más que segura profundización de la protesta si luego del paro "no da respuestas a los reclamos de los sindicatos". Es más, Moyano aseguró que entre los afiliados del sindicato que conduce hay un porcentaje importante que exige una repetición de la medida, esto es convocar a otro paro nacional en poco tiempo más.
 
Moyano se animó y avanzó sobre el día después del paro. Por lo pronto, anticipó que la semana que viene la CGT se reunirá para analizar los pasos a seguir aunque anticipó que "hay muchos compañeros que quieren seguir con estos reclamos, ya sea con otra medida de fuerza o en la calle, con movilizaciones".
 
El hijo de Hugo Moyano justificó la necesidad de continuar con un plan de lucha porque con el gobierno de Macri "te quedas cruzado de brazos o seguimos peleando para que no cierren fábricas y evitar despidos".
 
Yasky, que junto a la CTA de Pablo Micheli decidieron acompañar la medida de fuerza de la CGT, aprovechó para hablar durante el anuncio de la inflación de marzo que emite el Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET), que arrojó un 2,1% de inflación de marzo, igual a la de febrero pasado y que muestra una inflación interanual del 27,9%, promediando un 29,6% interanual en el primer trimestre.
 
Allí, Yasky señaló que las cifras que arroja el estudio cuenta de que "somos los trabajadores los que terminamos pagando los platos rotos de los desaguisados del plan económico del gobierno". Es más, advirtió que la pérdida del poder adquisitivo quedará más expuesta con el paro porque "será un plebiscito de la política del gobierno que sólo causó despidos, desempleo y caída del poder adquisitivo de los trabajadores".
 
Yasky rechazó la acusación del Gobierno, que acusa al paro de desestabilizador y de poner en riesgo la democracia. "Si hay un sector que puso el cuerpo y su sangre para defender la democracia fue el de los trabajadores. Nunca en la historia se conoció que lo haya hecho un dirigente de la Sociedad Rural, de la Bolsa de Comercio o de una multinacional. Por eso paramos, basta de gobiernos que gobiernan para los ricos", afirmó.
 
El Gobierno buscaba ayer maneras de debilitar la medida. El gobierno porteño que encabeza Horacio Rodríguez Larreta anunció que habrá una fuerte presencia policial para garantizar la seguridad de quienes deseen movilizarse para ir a trabajar. También anunció estacionamiento gratuito y peajes libres en las autopistas de acceso a la Capital Federal.
 
Por Felipe Yapur
 
Fuentes: Página12, El Cronista, Clarín y LOP

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25-06-2018 / 09:06
Está en marcha el tercer paro general de la CGT durante el gobierno anti obrero de Mauricio Macri. Las distintas y heterogéneas organizaciones sindicales, políticas y sociales que adhieren a la medida de fuerza plantearon que será el más contundente de estos tres años: no habrá transporte (ni trenes, ni colectivos, ni subte, ni aviones) y las principales ramas del trabajo se sumarán.
 
La huelga, que se extenderá por 24 horas desde la medianoche, fue convocada para exigir cambios en el rumbo económico neoliberal y en rechazo de aquello que los gremios definen como un "brutal ajuste" impuesto por el nefasto Fondo Monetario Internacional (FMI).
 
La protesta, que cuenta hasta con cierto aval de la Iglesia, también apunta a forzar al Gobierno a revisar su plan de recortes en la administración pública y refrendar una suerte de pacto anti despidos hasta fin de año en el sector privado, una alternativa que ya fue desechada desde la Casa Rosada tras el fallido antecedente de 2016.
 
Si bien la CGT llamó a un paro sin movilización, diversas agrupaciones de izquierda harán cortes de ruta, de calles y actos en distintos puntos del país para manifestarse contra el acuerdo con el FMI, el atraso salarial, el ajuste y el aumento de tarifas.
 
Diversos funcionarios macristas de primera línea del Gobierno de los Ricos cuestionaron la medida y hasta llamaron a carnerear e ir a trabajar. El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, sostuvo que "la gente no sabe por qué paran". "Vive en otra realidad", le respondió el triunviro de la CGT Carlos Acuña.
 
El gobierno de los CEOs y los medios afines (como Clarín, La Nación e Infobae) afirman que paro de la CGT "tiene un alto costo" para el país. Lo que dejaría de producirse por la jornada sin actividad alcanzaría la suma de USD 1.000 millones. Sin embargo, nada dicen de un saqueo cotidiano: los pagos de la deuda pública, que cuestan cada día casi 200 millones de dólares, tomando las cifras que capital e intereses que ha cancelado Macri desde que asumió.
 
La Opinión Popular

24-06-2018 / 12:06
24-06-2018 / 10:06
El Gobierno de los Ricos enfrentará este lunes el paro más fuerte de la CGT desde que asumió el millonario Mauricio Macri. Fortalecida por la adhesión de los gremios del transporte y el amplio respaldo de todos sus sectores internos, la central obrera enviará así una señal de malestar contra la política económica neoliberal.
 
Será la postal de un país sin colectivos, trenes ni subtes, con la que buena parte de la dirigencia buscará ganar "musculatura" para retomar las negociaciones con el Gobierno de los CEOs, interrumpidas por el creciente clima de conflictividad y la interna sindical.
 
La definición del paro se precipitó por decisiones tomadas en la Casa Rosada. Luego de dilatar la fecha de la medida durante un mes, el sindicalismo esperaba al menos avanzar en el freno a los despidos por seis meses, la quita de Ganancias sobre el aguinaldo, paritarias sin techo, la devolución de los fondos a las obras sociales y la exclusión de cambios en la Ley de Contrato de Trabajo en los proyectos de reforma laboral.
 
Para la estadística, el de mañana será el tercer paro general de la CGT contra el gobierno anti obrero de Macri. La medida de fuerza promete contundencia porque, a diferencia de diciembre pasado, la adhesión de los sindicatos se presenta hasta el momento sin fisuras y la coyuntura ayuda.
 
Sin embargo, la efectividad de la huelga crecerá en tanto se enmarque en un proceso posterior no sólo de unidad sindical sino a partir de un programa que todos acompañen. Es el camino necesario para que el Gobierno sienta que tiene enfrente un actor político de peso y no una congregación informe y dividida que se vuelve incapaz de defender los derechos de los trabajadores ante el programa económico de ajuste que implementan en la Casa Rosada.
 
De alguna manera, Moyano hijo se expresó en ese sentido cuando exigió que el reclamo "no se agote el lunes a la noche" al entender que el modelo neoliberal del Gobierno continuará que por más que esté golpeado no hay señales de que se detenga y, como indicó el camionero "vendrán por los convenios colectivos de trabajo, la reforma laboral, con un ajuste brutal después del acuerdo con el Fondo".
 
En tanto, a contramano de la orden bajada desde la CGT, la izquierda realizará una veintena de piquetes en los principales accesos a la Capital y una protesta en el Obelisco para evitar que la medida se convierta en un "paro dominguero". 


El gobierno de los Ricos une a todos en contra. La Iglesia católica avala el paro. Las razones sobran. La necesidad de continuar la lucha, también. ¿Entonces, qué puede salir mal? Es por eso que lo más importante comienza el martes.

La Opinión Popular

23-06-2018 / 11:06
23-06-2018 / 10:06
La desocupación, la pobreza, el trabajo esclavo e infantil, el consumo de drogas, el narcotráfico, el estado de las escuelas, la violencia cotidiana que mata a los ciudadanos decentes y la desigualdad en las paritarias frente a una inflación que ataca los bolsillos de los argentinos. "Todos esos temas se están tapando", advirtió ayer la Iglesia, en la voz del presidente de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social, monseñor Jorge Lugones.
 
Puso un ejemplo directo: "No puede ser que a algunos trabajadores se les dé un 25% de aumento y a los docentes un 15% en tres cuotas", en clara alusión al acuerdo alcanzado por Camioneros frente a la flaca oferta que le hacen a los docentes, o a los médicos, o a aquellos sindicatos con los que cierra paritarias en el 12%.
 
Y es que, mientras se imponen otros temas, menos urgentes, o se cubre la agenda con lo que sucede en el Mundial de Rusia hay cuestiones de las que no se habla. La devaluación, en tanto, sigue su curso, y la inflación proyecta para este año una suba del 32%, muy lejos incluso del techo salarial del 20% que el Gobierno, a regañadientes, estaría dispuesto a ofrecer.
 
Basta un dato para comprender que la brecha entre salarios que suben por escalera e inflación que va por ascensor se ensancha mes a mes: la canasta básica medida por el Indec se ubicó en mayo en casi $19.000, sin reparar en el impacto de la devaluación de las últimas jornadas.
 
Ni en puntas de pie llegan a ella los jubilados, con haberes mínimos que recién este mes superan apenas los $8.000; ni un policía, que vela por la seguridad de todos en esta Argentina violenta y puede cobrar $17.000; ni un trabajador estatal que con el ajuste reinante con suerte conserva el trabajo y se resigna a percibir $12.000; ni un empleado de comercio, cuyo salario oscila entre los $15.000 y $20.000.
 
Hay una paradoja en este país de economía hundida y desigualdad creciente: la crisis iguala en su malestar a los sectores medios; castiga a los vulnerables de siempre y equipara en sus ganancias a funcionarios, amigos del poder y sectores especuladores beneficiados con la corrida cambiaria que hizo saltar el dólar por las nubes y nos llevó a tocar las puertas del funesto FMI.
 
Para los trabajadores y el pueblo en general el escenario es crítico: con la depreciación del peso, solo en lo que va del año la pérdida del poder adquisitivo está en el orden del 50%. Tal depresión en la capacidad de compra repercute directamente en el mercado interno, ya asediado por tarifazos, presiones impositivas y tasas de financiamiento imposibles.
 
El gobierno de Mauricio Macri reconoce la inflación y se propuso nuevos objetivos para bajarla. ¿Subiendo salarios? ¿Aplicando un plan económico de crecimiento? De ningún modo. Será a la manera del FMI: frenando más el empleo y los salarios. La ecuación es tan perniciosa como simple: sin dinero ni consumo la economía se enfría y la inflación baja. El neoliberalismo nos dejó sus recetas. El Gobierno de los Ricos, para mal de muchos y ganancia de muy pocos, vuelve a aplicarlas.
 
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