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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“El modelo económico que aplica el Gobierno atrasa 40 años y hay que cambiarlo porque estamos en estanflación, se triplicó la deuda y tenemos un problema de fuga de capitales”. Aldo Pignanelli
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Sociedad e Interés General - 21-03-2017 / 18:03
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 22/03/71 LA JUNTA DE COMANDANTES EN JEFE DE LAS FUERZAS ARMADAS DESTITUYE AL PRESIDENTE DE FACTO LEVINGSTON

El general Levingston es destituido, como presidente de facto, por las Fuerzas Armadas

El general Levingston es destituido, como presidente de facto, por las Fuerzas Armadas
Asume la presidencia de la Nación el general Roberto M. Levingston (izq.). A su lado se encuentra el general Alejandro Agustín Lanusse, líder indiscutido del Partido Militar.
Conflictos gremiales, paros activos, y puebladas como el Cordobazo se manifestaban en todo el país. También empiezan a surgir las guerrillas urbanas del ERP y Montoneros. La incapacidad para gobernar de Juan Carlos Onganía fue el detonante para un golpe interno, producido en junio de 1970, cuando los militares impulsan su reemplazo en la presidencia por el general Roberto Marcelo Levingston.
 
Levingston pretendió constituir un movimiento político propio y tomar distancia del general Alejandro Agustín Lanusse, líder indiscutido del Partido Militar. Pero, durante su breve presidencia se incrementaron las protestas populares y la actividad guerrillera.
 
La pueblada en Córdoba, el 11 de marzo de 1971, conocida como el Vivorazo pondrá fin a la breve gestión de Levingston y a su delirio de crear un movimiento político "populista" sin tener en cuenta la opinión del pueblo y en contra del Partido Peronista.
 
El 22 de marzo de 1971, la Junta de Comandantes en Jefe de las tres fuerzas armadas (Ejército, Marina y Aeronáutica), destituye al presidente de facto Levingston y el general Lanusse asume en su lugar, como nuevo dictador militar.
 
Blas García 

La incapacidad del gobierno de Juan Carlos Onganía, herido de muerte por elCordobazo, fue el detonante para un nuevo golpe interno, producido en junio de 1970. El general Alejandro Agustín Lanusse, líder indiscutido del Ejército, optó por permanecer en segundo plano y preservar su figura e impulsó el reemplazo en la presidencia de Onganía por el general Roberto Marcelo Levingston, que cumplía funciones como agregado militar en Washington.
 
El general Levingston pretendió constituir un movimiento político propio y tomar distancia del general Lanusse. Durante su breve presidencia se incrementaron las protestas populares y la actividad guerrillera.
 
Juan Perón, desde Madrid, alentaba la actividad guerrillera y hablaba del Socialismo Nacional como la solución para los problemas argentinos mientras que, para frenar los intentos políticos de Levingston tendientes a frenar todo intento democratizador, alcanzó un acuerdo conocido como "La Hora del Pueblo" con las principales fuerzas políticas, entre ellas el radicalismo. Los firmantes se comprometían a luchar por un proceso electoral limpio y a respetar los principios democráticos.
 
Levingston trató de dictar medidas de corte nacionalista que desviaran la atención sobre la cada vez más importante presencia de las multinacionales y los inversores extranjeros.
 
Convocó para ocupar la cartera de economía a Aldo Ferrer, un economista progresista. En ese contexto promovió la "Ley de compre argentino" que intentaba dar a las industrias nacionales gran parte del mercado interno. La nueva apolítica marcaba una ruptura con la línea económica ultra liberal impuesta por Adalberto Krieger Vasena.
 
Pero la opinión pública mantenía su escepticismo frente a estos cambios. Levingston no logró con su política "populista" conquistar la adhesión de los gremios peronistas y de los partidos volcados a la lucha por la apertura política y perdió, además, el apoyo decisivo de los grandes grupos económicos nacionales y extranjeros, que no veían con buenos ojos esta vuelta al nacionalismo económico.
 
En febrero de 1971, el gobernador de Córdoba, Camilo Uriburu declaró que aspiraba a terminar con la oposición estudiantil y gremial, peronista y de izquierda, que había llevado adelante el Cordobazo a la que comparó con una víbora venenosa.
 
Uriburu le "pedía a Dios que le depare el honor histórico de cortar de un solo tajo la cabeza de esa víbora". A los pocos días el país se sacudió con un segundoCordobazo, llamado por sus protagonistas "Viborazo".
 
El Vivorazo pondrá fin a la breve gestión de Levingston y a su delirio de crear un movimiento político sin tener en cuenta la opinión del pueblo.
 
El 22 de marzo de 1971, la Junta de Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas destituye al presidente de facto Roberto Levingston. El 26 de marzo de 1971, Lanusse asumió la presidencia en un clima político totalmente desfavorable.
 
La violencia guerrillera crecía, el descontento popular también, Perón sumaba día a día más adictos, y la continuidad del gobierno militar se tornaba muy difícil de sostener. Lanusse evaluó correctamente que el principio de solución a los múltiples conflictos pasaba por terminar con la proscripción del peronismo y decretar una apertura política que permitiera una transición hacia la democracia.

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El general Levingston es destituido, como presidente de facto, por las Fuerzas Armadas
En 1971, se produce en Córdoba un movimiento contra el gobierno conocido como el Viborazo o segundo Cordobazo.
30-04-2017 / 19:04
30-04-2017 / 18:04
El 1° de Mayo es un día marcado por una larga historia de luchas y sacrificios, que arrancó en Chicago (EE.UU.), cuando un grupo de trabajadores organizó una movilización popular en reclamo de la jornada laboral de 8 horas en una época en que lo "natural" era trabajar entre 12 y 16 horas por día.
 
Esa huelga obrera iniciada el 1º de mayo de 1886 tuvo su punto álgido tres días más tarde, el 04 de mayo, con la Revuelta de Haymarket. La mayor democracia del mundo respondió brutalmente y, fraguando un atentado, encarceló a un grupo de militantes populares en los que intentó escarmentar a toda la clase trabajadora. En un proceso plagado de irregularidades, los dirigentes anarquistas detenidos fueron acusados, juzgados sumariamente y ahorcados el 11 de noviembre de 1887. Son los Mártires de Chicago.
 
Con el tiempo, el sentido de la fecha perdió mucho de su contenido de lucha. El Estado de Bienestar en el occidente capitalista desarrollado y la consolidación de las repúblicas soviéticas donde presuntamente ese sistema opresor había sido suplantado por el socialismo, otorgaron al 1º de Mayo un carácter festivo alejado de los contornos rebeldes iniciales. Argentina conoció esa etapa bajo el primer peronismo y el 1º de Mayo puso de relieve cada vez más su carácter de fiesta de los trabajadores.
 
El retorno del capitalismo salvaje, el abandono del Estado de su función de mediador entre las clases y su vuelta al rol de ejecutor de los intereses del establishment financiero e industrial, determinaron el regreso de males que se pensaban extinguidos, como el desempleo, la marginación de grandes masas hacia la periferia social y el hambre en grandes zonas del planeta, incluso en los países avanzados.
 
Hoy,  el 1º de Mayo no es una fecha muy adecuada para festejos. La lucha obrera y popular logró la reducción de la jornada laboral, las leyes sociales y la dignificación del trabajador. Las conquistas sociales están asociadas a esas luchas contra dos sistemas que se entrelazan: el imperialismo externo y las formas de opresión interior que sólo subsisten porque están asociadas al primero.
 
La lucha por la educación, la salud y un modo de vida digno se da en esa marcha señalada por la revolución y la contrarrevolución, entre el progreso de los valores humanos y el recorte de estos por obra de un utilitarismo implacable.

En nuestro país, durante muchos años, cada 1º de Mayo los trabajadores ocupan las calles y se manifiestan desafiando al poder, recordándole que no es un día de fiesta, que existen y que no se resignan a ser solo una parte del engranaje productivo. Sólo así la conmemoración del 1º de Mayo recupera su sentido.

De la redacción de La Opinión Popular

30-04-2017 / 18:04
30-04-2017 / 18:04
El movimiento obrero argentino tiene una larga historia de luchas, iniciadas poco después de la mitad del siglo XIX, por grupos socialistas y anarquistas llegados en la gran inmigración europea. En el siglo XX se desarrollaron grandes y poderosos sindicatos de industria que pusieron a la clase obrera como protagonista de la historia argentina y al mismo tiempo fue objeto de persecuciones y matanzas.
 
El 01 de mayo de 1909 la Federación Obrera Regional Argentina FORA (anarquista) convoca a un acto que es severamente reprimido por la policía, bajo las órdenes del Coronel Ramón Falcón. La oligarquía argentina ha tenido desde siempre una vocación de utilizar la violencia y asesinar para resolver los conflictos sociales, económicos y políticos. Con esa maldita costumbre de matar, doce obreros son asesinados y 105 son heridos.
 
En respuesta, la FORA y la Unión General de Trabajadores (UGT), con el apoyo del Partido Socialista, llaman a la huelga general por tiempo indeterminado. La respuesta fue contundente: Buenos Aires y los principales centros obreros del país quedan completamente paralizados durante una semana.
 
El 04 de mayo se realiza el entierro de los muertos con una asistencia de 300.000 personas. Hablan el anarquista Juan Bianchi (FORA), el sindicalista Luis Lotito (UGT) y el socialista Alfredo Palacios (PS).
 
El día 08 de mayo la huelga sigue y el gobierno acepta negociar con el Comité de Huelga (FORA, UGT y PS), lográndose la libertad de los presos y la reapertura de los locales obreros. El gobierno oligárquico tuvo que ceder y, por primera vez en la historia de las huelgas generales, un gobierno tuvo que pactar con los obreros.
 
La Opinión Popular

30-04-2017 / 18:04
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