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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“El modelo económico que aplica el Gobierno atrasa 40 años y hay que cambiarlo porque estamos en estanflación, se triplicó la deuda y tenemos un problema de fuga de capitales”. Aldo Pignanelli
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Nacionales - 20-03-2017 / 08:03
LA PELEA SALARIAL EN EL AÑO ELECTORAL

Los intendentes del PJ firman paritarias más altas y complican la pauta de Vidal

Los intendentes del PJ firman paritarias más altas y complican la pauta de Vidal
Los intendentes del PJ desafían a Vidal y cierran paritarias por arriba del 30%.
Entre 18 a 36, una ancha grieta separa los aumentos de salarios que, en medio del pulseo entre Mauricio Macri con la CGT y María Eugenia Vidal con los gremios docentes, otorgaron los intendentes de la provincia de Buenos Aires para el 2017.
 
Julio Garro, alcalde PRO de La Plata, consiguió en noviembre que los municipales le firmen una paritaria de 18%. En el otro borde, el peronista Fernando Gray, de Esteban Echeverría, dio una suba que en los sueldos más bajos trepa a 36%.
 
La diferencia roza los 20 puntos y tiene un rasgo definido: los alcaldes de Cambiemos negocian a la baja en línea con la recomendación que hizo Vidal, aunque varios no cumplieron la consigna, mientras los PJ, sobre todo los K, son más concesivos.
 
La oferta más alta la hizo Mario Secco, intendente K de Ensenada: propuso 44% de aumento en el básico pero el sindicato le dijo que no y pidió, a cambio, 30% en todos los conceptos y en un solo pago. Secco aceptó. "Es una vergüenza que Vidal ofrezca 18% a docentes y estatales y que amenace a los intendentes que si ofrecemos más que ella, no nos dará obras ni fondos", dijo.
 
En la gobernación traducen a Secco en clave electoral y sostienen que aunque en algún caso la grieta es por decisiones políticas, en otros es por las diferencias en los salarios básicos. En distritos del Conurbano hay mínimos de $4.500, mientras en el interior pueden llegar a $ 14.000.
 
Rubén García, de la Federación de Sindicatos Municipales Bonaerenses (FeSIMuBo), que reúne a 112 gremios de la provincia, rechaza el techo de 18/20% que recomendó Vidal. "Con lo que propuso, se iguala la inflación pero nosotros queremos recuperar lo que perdimos el año pasado. Arriba del 18%, los gremios piden 8% ó 10%", dijo García a Clarín.
 
El último diciembre, Vidal firmó con los estatales de UPCN una suba de 18% para todo 2017, en 4 cuotas de 4,5% y con una cláusula gatillo que ajusta según la variación de inflación.
 
Con ese acuerdo bajo el brazo, mandó a monitorear las paritarias municipales con el plan de plancharlas abajo de 20%. Joaquín De la Torre, ministro de Gobierno, su vice Alex Campbell -que es el responsable del área de Municipios- y Marcelo Villegas, ministro de Trabajo, fueron los encargados.
 
Como la paritaria depende de cada municipio, la Provincia no las puede limitar. El recurso es otro: desde La Plata avisan que cada distrito deberá responder con fondos propios para cubrir los aumentos salariales.
 
Como en La Plata, en San Miguel se aplicó 18%. Lo cerró Jaime Méndez, a cargo del distrito cuando De la Torre asumió como ministro bonaerense. Otro PRO aplicado fue Diego Valenzuela, que en Tres de Febrero firmó 18% con bonificaciones.
 
Los peronistas, en cambio, están todos cerca de 25%. E incluso más. "Hacemos el esfuerzo para ofrecer más que Vidal y que Macri para colaborar con que los salarios se recupere un poco" argumentan desde el PJ.
 
En San Martín, donde gobierna Gabriel Katopodis, se avanzó con una paritaria que va de 25% a 27%. Martín Insaurralde ofreció en Lomas de Zamora una suba variable de 23% y 28%. Gray, en Echeverría, otorgó subas que van de 27% a 36% -según el segmento salarial- mientras que en Almirante Brown, Mariano Cascallares (PJ), fijó una suba variable que se estira hasta 24%. Juan Pablo de Jesús, en el partido de la Costa, dio 31,5% y sorprendió a los propios sindicalistas.
 
En Avellaneda, Jorge Ferraresi, un cristinista explícito, aumentó 30% en tres tramos, con cuotas de 12, 9 y 9%. Uno de los gremios se levantó de la negociación.
 
A diferencia del parámetro de 18/20%, del modelo Vidal derramó la cláusula gatillo que ajusta el aumento por inflación. La mayoría de las paritarias incorporaron ese recurso de revisión.
 
Otros PRO se salieron del corset provincial. En Quilmes, Martiniano Molina rompió el techo de los 20 y firmó una suba de 24% con 6 puntos de recuperación de atrasos pasados y 18% correspondientes a este año. En Mar del Plata, Carlos Arroyo, un vecinalista que integra Cambiemos, propone 26% con 18% correspondiente al 2017 y pero 8 puntos de recuperación de salarios. Es un atajo. Cumplen, por un lado, con la pauta que Vidal cerró con UPCN y propone a docente, pero agregan subas con el argumento de subas atrasadas o bonificaciones. En Pinamar, el joven macrista Martín Yeza, ofrece 23,5%.
 
En Ameghino, Villegas y Los Toldos, intendentes de Cambiemos, también cerraron en 18%, pero en Lincoln y Rivadavia, otros oficialistas, dieron aumentos de 35%. Varias discusiones esperan la resolución del tema docente. Todavía no se cerraron paritarias de distritos clave como La Matanza, Tigre y Vicente López, donde gobierna Jorge Macri.
 
Por Pablo Ibáñez
 
Fuente: Clarín 
 
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29-04-2017 / 09:04
El Presidente Mauricio Macri visitó ayer el buque rompehielos Almirante Irízar que volverá a navegar tras diez años sin hacerlo a causa de desperfectos. El mandatario recordó el incendio que provocó la salida de servicio de la nave, afirmando que: "Alguien que estaba ahí como jefe de operaciones volverá a la Antártida como comandante: Mangiaterra, quien es, como yo, hijo de ingleses". Dicho comentario cayó muy mal entre los presentes, quienes lo silbaron al unísono.
 
"Es un chiste, es hijo de italianos, como yo", se excusó Macri, tratando de explicar su "ocurrencia", antes de continuar con su discurso. La aparente broma del jefe de Estado resultó desafortunada ante los que lo escuchaban, por referirse desaprensivamente al país con el cual la Argentina estuvo en guerra en 1982 por la soberanía de las Malvinas.
 
Además, durante el breve discurso del Presidente, que duró poco más de cuatro minutos, obreros de la industria naval que trabajaron reparando el buque le gritaron en varias oportunidades: Macri, traé trabajo!", pero no recibió respuesta del mandatario.
 
Sin hacerse eco de los reclamos en su contra por la falta de políticas que favorezcan la creación de nuevas fuentes de empleo y el sostenimiento de las existentes, el jefe de Estado lamentó que el Irízar estuviera "más de una década fuera de servicio". "Pudimos demostrar nuestra aptitud de trabajo, lo que los argentinos somos capaces de hacer cuando juntos coordinamos una buena labor, como lo fue reparar este rompehielos", sostuvo Macri, sin darse por aludido respecto de las críticas recibidas.
 
Si por algo será recordado el líder del PRO, es por su desafortunado humor. En 2014, cuando aún era jefe de Gobierno porteño, Macri aseguró que "no puede haber nada más lindo que un piropo, por más que esté acompañado de una grosería" y al mismo tiempo agregó, bromeando: "Ahora piropeo menos, porque mi mujer me mata", tras lo cual le llovió una catarata de críticas.
 
En septiembre del año pasado, en un encuentro con su par de Rusia, Vladimir Putin, el Presidente quiso hacerle un chiste afirmando que la Argentina ganará el mundial a desarrollarse en aquel país durante 2018. Putin no entendió el comentario, lo miró serio y le preguntó, traductor mediante, si lo estaba cargando.
 
"Miren chicas que las estoy mirando en detalle, eh", expresó Macri como una humorada cuando manejaba un drone en el acto de presentación de las obras de ampliación de la Ruta Nacional 5, en noviembre del año pasado. Y como si todo lo dicho fuera poco, días atrás el jefe de Estado fue duramente reprobado por bromear sobre las personas de la tercera edad al decir que "los abuelos de 80 años baten récord en bajar pornografía. ¡Estaban como locos!".
 
Después, Macri y sus principales ministros se sorprenden frente al contraste entre el entusiasmo que reciben en EE.UU y las críticas y repudios en la Argentina.
 
La Opinión Popular

28-04-2017 / 09:04
28-04-2017 / 09:04
28-04-2017 / 08:04
Con la condena a Venezuela como bandera, Argentina retomó el alineamiento incondicional con EE.UU. en materia de Defensa y Seguridad. El presidente Mauricio Macri y su par yanqui, Donald Trump, coincidieron en sus críticas al mandatario venezolano, Nicolás Maduro, y acordaron "trabajar estrechamente para preservar las instituciones democráticas" en el país caribeño. El ansiado (en especial para el Gobierno argentino) encuentro encuadró a la Argentina como aliado regional del país del norte.
 
¿Qué consiguió Macri a cambio? Mientras el presidente argentino observaba a su anfitrión con una sonrisa de oreja a oreja y cierto embelesamiento en la mirada, el magnate yanqui lo llenó de elogios, le deseó lo mejor, pero no le resolvió la urgencia más importante de la relación bilateral: el freno a las importaciones de biodiesel, el principal producto que la Argentina vende a EE.UU. por cerca de 1.200 millones de dólares anuales. Práctico, Trump le propuso armar un "panel" para ver el tema. Un panel es una comisión y ya se sabe para que se arman las comisiones.
 
En el caso de los limones, Trump lo despachó con su broma sobre Corea del Norte, aunque en la delegación argentina afirmaban que en la reunión de Francisco Cabrera con Wilbur Ross se acordó levantar en los próximos días la prohibición del ingreso, aunque habría que tomarlo con pinzas hasta que se concrete la decisión. De cualquier manera el tema de los limones es más simbólico que importante en términos económicos: Se trata de un mercado potencial de u$s 50 millones, monedas comparado con lo que representa el biodiesel.
 
El lado positivo -total no cuesta plata- fue el apoyo de Trump al ingreso de Argentina a la OCDE. Cuando Macri le sacó el tema, rapidísimo, el magnate ordenó a su secretario de Estado, Rex Tiullerson, que de inmediato "apoyemos el ingreso de Argentina a la OCDE". En el fondo, Trump no cree en los organismos multilaterales a los que considera poco más que una burocracia costosa y decadente y vio en el aire la oportunidad de darle algo a Macri que no representa costo alguno. A diferencia de lo que busca instalar Cambiemos, quedó demostrado que Argentina no es un socio estratégico de EE.UU.
 
Sin muchos avances concretos que mostrar, el clima obviamente favorable a sus "reformas económicas" neoliberales dejó sumamente conforme a la comitiva argentina que mostró como hecho más trascendente que se logró "reencauzar" la relación entre ambos jefes de Estado luego de que, en la campaña electoral, la gestión Macri manifestara su apoyo a Hillary Clinton.
 
En resumen, Macri comprometió una Argentina metida de lleno como socia de los Estados Unidos en crisis globales que le quedan grandes. Nuestro país no tiene interés directo ni capacidad para ser parte en el conflicto de Corea. Tampoco en el del Mar Meridional de la China. O en la escalada entre Washington y Teherán, la guerra en Siria y el ISIS. Si no, recordemos cómo le fue a la participación de Menem en el conflicto del Medio Oriente. Pero, para Macri fue un día especial. "Maravilloso", lo describió extasiado.
 
La Opinión Popular

27-04-2017 / 10:04
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