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Nacionales - 19-03-2017 / 10:03

Ernesto Sanz: un superministro sin Ministerio

Ernesto Sanz: un superministro sin Ministerio
Muchos se preguntan acerca de cuándo Ernesto Sanz asumirá y en cuál Ministerio lo hará, por más que él lo desmienta una y otra vez. Quizá lo que hay que analizar es qué hace hoy Sanz en vez de lo que hará mañana, porque más que un asesor influyente, en los hechos, interviene en política tanto o más que cualquier ministro de Macri. Foto: Blas García para La Opinión Popular (Permitida su reproducción citando la fuente)
Cuando a Ernesto Sanz le preguntan en público acerca de cuándo asumirá un cargo nacional, responde que nunca estuvo mejor que ahora, conciliando lo personal con lo político, sin dejar ninguno de los dos de lado. Pero cuando le preguntan en privado, frunce el ceño como insinuando que sólo lo hará si no le queda más remedio.
 
Aunque en los hechos hoy está ejerciendo a pleno el poder. No hay decisión importante en que no se lo consulte, ni reunión clave a lo que no asista. Parece ser una especie de ministro de Planificación Estratégica que aparte de meterse en los temas coyunturales, se toma su tiempo para pensar la política, cosa que a veces la función impide. Se siente como el arquitecto de un nuevo sistema institucional que surgirá si a "Cambiemos" la va bien.
 
Está plenamente identificado con Mauricio Macri menos en lo ideológico ("él es liberal, yo soy socialdemócrata", les dice a todos, pero que eso los complementa no los contradice) aunque critica al PRO como un partidito chiquito que no ve más allá de la General Paz. Y se siente plenamente radical pero cree que la UCR hoy es un partido lloroso, que se queja si no le dan el poder que cree merecer pero igual se queja si se lo dan porque el gobierno es de "derecha". Entonces, en vez de cogobernar, se juntan en congresos estériles para hacer catarsis. 
 
Por eso no se quedó como presidente de la UCR, porque cree no representar a todos, ni siquiera a la mayoría dirigencial. Sanz repite a todos los que lo quieran oír que quiere construir un partido con poder, con principios pero del poder y no testimonial como es ahora.
 
Se ocupó de hacerles saber a sus correligionarios que se fue a España con Macri porque no tenía el menor interés de asistir a un Congreso partidario de quejosos y en cambio sí juntarse con los principales líderes socialdemócratas españoles, porque mientras Macri construye con la derecha del PP, él busca hacerlo con la izquierda del PSOE. Incluso se ríe de la picardía que hizo: "Dije que no iría a la recepción del rey porque no me gusta usar frac, pero eso fue una excusa para irme de tapas con mis amigos socialistas, porque nosotros tenemos que ser la pata socialdemócrata de Cambiemos".
 
Para Sanz el radicalismo debe volver a ser el gran partido que fue, pero para eso necesita más Morales y más Cornejos, gente que está ejerciendo el poder y reconstruyendo la UCR federal. Va y viene entre Macri y Cornejo, dice sentirse el correo del zar. Y en ese rol, cuando puede, le dice al pasar al gobernador mendocino -como paternal crítica- que está pensando demasiado en el Estado y poco en la sociedad.
 
Que es el único que hace política cuando lo que debería hacer es llevar la política a todos lados para que la clase dirigente local, que está flojita, pueda volver a prestigiarse.
 
Sanz cree que Macri es mucho más que el PRO y que "Cambiemos" es mucho más que sus partes, el PRO y la UCR. Piensa que entre todos han gestado una construcción misteriosa que nadie sabe muy bien qué es. Que un partido no peronista ejerza a la vez el poder en la Nación, Buenos Aires y Capital es algo poco frecuente, que si se lo maneja bien servirá para armar un nuevo sistema político institucional que vaya más allá del Estado. Él se siente el superministro de esa construcción, para lo cual una cartera lo obstaculizaría en vez de ayudarlo. Veremos si puede resistir.
 
Según Sanz, el problema de Macri es exactamente el contrario de Cornejo. El mendocino delega poco, mientras que el porteño delega demasiado. Y muy pocos de los delegados de Macri le gustan a Sanz. Cree que los Ceos no ven o menosprecian la realidad política, aunque con ellos no tiene problemas porque lo escuchan cuando les dice que hay consecuencias reales que ni el mejor organigrama puede prever. Pero todo se le complica con Durán Barba. Podría decirse que el consultor ecuatoriano es el principal rival de Ernesto Sanz en el gabinete en las sombras.
 
Según el mendocino, los Ceos entienden poco la realidad política pero él y otros los ayudan a entenderla, y todo mejora aunque sea un poco. En cambio, con Durán Barba eso es imposible porque no cree que exista la realidad política sino otra realidad por fuera de ella que es la única que importa. Allí es cuando Sanz se enoja y les repite a todos los que lo quieran oír: "El círculo rojo cuenta, la política cuenta, el periodismo cuenta, si los ignoramos no por eso nos van a dejar de joder".
 
Casi se podría decir que Sanz quisiera ser la contracara exacta de Durán Barba, el que influye para el lado contrario. Si el ecuatoriano tiene un rol sin cargo desde la asesoría, él hará lo mismo pero desde la política. En vez de apostar todo a las redes cree que la nueva política se construye partiendo de la que hay.
 
Aunque de Macri le gusta casi todo, hay algo con lo que disintió profundamente. Que una vez lo designó para que construyera un Consejo Económico Social, él se puso con todo y cuando casi lo tenía armado, Macri -aconsejado por Durán Barba- se lo desarmó. Pero cree que la culpa no es sólo del ecuatoriano, sino que a Macri los acuerdos no lo convencen mucho, porque viene de una cultura que siempre los ignoró. Por eso se propone no cejar en su intento de hacerlo acuerdista al presidente.
 
Elisa Carrió en su momento se sentía muy a gusto con Sanz, pero de a poco la relación se fue resintiendo. Lilita cree que el mendocino está políticamente muy cerca de Lorenzetti y de Angelici, dos de sus más feroces enemigos. Y cree que al abandonar la conducción de la UCR dejó que los radicales en el gobierno los designara casi todos quien para ella es el peor de todos los radicales, el "Coti" Nosiglia.
 
Por su lado, Sanz también se decepcionó con Lilita y da sus razones: "Para mí Lilita es un Alem sin partido. Quiso que la UCR fuera a ella, pero el partido no fue a ella. Y yo fui uno de los que me ocupé de que no fuera. Yo quiero una UCR fuerte porque es la única estructura sólida que tiene esta nueva construcción que es Cambiemos".
 
Pero como le gusta más sentirse arquitecto y constructor que polemista, de inmediato imagina el rol que debería tener Lilita, o los roles. La ve junto a Cristina Kirchner, a ambas en el Congreso como las dos voces más fuertes de las dos Argentinas en pugna. Cree que juntas sus voces sumarían al sistema que él sueña ayudar a construir. O también como la Procuradora General en lugar de Gils Carbó. Para Sanz con Carrió en ese cargo estaríamos en el mejor de los mundos. Y hete aquí la otra crítica que le hace a Macri por no llevarle el apunte: no haberse animado a hacerle juicio político a Gils Carbó cuando Sanz junto a Pichetto y otros más tenían el número de votos para destituir, a quien según él es la peor de todas las rémoras K, la más dañina.
 
Sobre Massa, cree que no sirve para nada en el futuro diseño institucional porque quiere ser el tercero en pugna. Sanz se imagina un país donde haya dos grandes coaliciones, no una tercera vía como propone Durán Barba. En una coalición estará el peronismo, en la otra el radicalismo, pero ambas serán infinitamente más que esos dos partidos, supone. Hasta en esto quiere Sanz aguarle el asado a Durán Barba.
 
Le agradece irónicamente al kirchnerismo que éste, por el absurdo, le haya enseñado que la cultura de la confrontación no sirve más. Que hoy hay que sumar. Por eso piensa que si el país hoy lo preside un liberal tirando más hacia la derecha, lo que hay que intentar es  ver si es posible sumar programática y políticamente las  concepciones diversas para construir juntos, en vez de quedarse en  principios abstractos.
 
Este superministro sin Ministerio al compartir su pasión política con una más intensa vida privada, se encontró, gracias a su esposa, que la practica, con los beneficios de una técnica para mejorar la vida: la Bioneuroemoción o Biodecodificación neuroemocional.
 
Ahora él también la practica y aunque no sepamos muy bien qué es, a Sanz le sirve "para administrar el ego y poner los pies en la tierra". Gracias a ella logra escaparse de su trabajo, buscar a los nietos en la guardería y llevarlos de paseo furtivo con sus tres añitos cada uno. Cosa que apenas asuma en el Ministerio que todos lo profetizan, no podrá hacer más.
 
Por Carlos Salvador La Rosa
 
Fuente: losandes.com.ar
 
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21-06-2018 / 19:06
21-06-2018 / 11:06
Así lo señaló en una entrevista por Radio Mitre. "Esto nos obligó a ir a pedir el crédito al Fondo Monetario", agregó el nuevo titular del Banco Central. Para Luis Caputo "no hay mal que por bien no venga". El actual titular del Banco Central y ex ministro de Finanzas está hablando de la corrida bancaria que generó una importante devaluación. Lo que el ex ministro festeja implica, para la clase trabajadora, una persistente caída en su nivel de vida.
 
En una entrevista defendió las medidas que se vienen tomando y "festejó" haber terminado atando la suerte del país a un acuerdo con el FMI. "En el corto plazo estas cosas tienen costo, pero yo creo que de mediano y largo plazo no hay mal que por bien no venga, es lo mejor que nos pudo haber pasado, esto nos obligó a ir a pedir el crédito al Fondo Monetario y esto da mucho mayor certidumbre particularmente con el financiamiento, porque dependemos del financiamiento externo", señaló Caputo.
 
El funcionario también ensayó una suerte de "autocrítica" light. "Hubo algunos errores propios, también hubo problemas políticos", indicó. Renglón seguido agregó que su prioridad "es desarmar la gran pelota de Lebac". Precisamente, esa "gran pelota" fue construyéndose desde el mismo gobierno de Macri y la administración del Banco Central que impulsó la bicicleta financiera a través de ese mecanismo.
 
El titular del Central señaló además que "siempre tuvimos claro que, de alguna manera, había que acelerar más el ritmo fiscal. Lo que pasa es que, como dicen, la política es el arte de lo posible. Entonces, cuando vos tenés minoría en ambas cámaras y no tenés todo el poder necesario, hacés lo que podés".
 
La definición del funcionario confirma que el llamado "gradualismo" fue un resultado de la debilidad política del gobierno para impulsar abiertamente sus brutales planes de ajuste. Lo que el ministro considera un motivo para "alegrarse" implica una creciente caída en el nivel de vida de amplias capas de la población.
 
La devaluación del peso -que ya superó el 50 % en lo que va de 2018- se traslada crecientemente a los precios, golpeando sobre el bolsillo de la clase trabajadora. El titular del Central vuelve a demostrar la "sensibilidad" de banquero y gran empresario. Lo que es una "buena noticia" para él y los millonarios funcionarios del Pro, significa el empobrecimiento creciente para trabajadores y jubilados.
 
La Opinión Popular

21-06-2018 / 10:06
El Día de la Bandera nos dejó un sabor muy, pero muy, triste. El día fatal llegó. Ayer, el directorio del organismo internacional dio el visto bueno final para el acuerdo Macri-FMI y envió los primeros USD 15.000 millones a las arcas del Gobierno de los CEOs. Esto es lo que nos va a llevar a una situación de dependencia total hacia el Fondo Monetario Internacional, que de ahora en más dictará la política económica para la Argentina. Resignamos nuestra soberanía.
 
Pero, de los USD 32.000 millones, que se supone que el FMI nos va a dar desde acá hasta que el mandato de Mauricio Macri finalice, casi la mitad de ellos, los USD 15.000 millones otorgados ayer, están puestos exclusivamente para empezar a saldar las cuentas. Porque es claro: las deudas que tiene la Argentina superan holgadamente los USD 32.000 millones.
 
Este dinero va a ir exclusivamente al mercado cambiario, a la especulación,como si esto fuera lo más importante, y será direccionado para pagar las deudas que éste Gobierno generó, llamadas Lebacs, llamadas compromisos externos, como lo son los bonos que no eran ni son buenos para el país. Aquí también brilló por su ausencia, lamentablemente, el crecimiento, el trabajo y la producción.
 
Por otra parte, Morgan Stanley Capital International (MSCI), la empresa dedicada a calificar los mercados financieros del mundo, le otorgó la etiqueta de "Economía emergente" a la Argentina y, de este modo, nuestro país dejó de ser un mercado "de frontera", una categoría a la cual se había caído en 2009, cuando el gobierno de Cristina dispuso restricciones al movimiento de capitales externos.
 
Sin embargo, aunque la mona se vista de seda, mona queda. Esto, por su sólo sello, no significa que los "brotes verdes" y la tan esperada "lluvia de inversiones" vayan a llegar a nuestro país. Si la Argentina pretende que el dinero entre a las arcas nacionales las variables tienen que ser claras: mercado robusto e impuestos y tarifas racionales.
 
Por ello, y a la luz de los eventos más recientes que afectan la situación cambiaria del país, el MSCI aclaró que revisará su decisión de reclasificación si las autoridades argentinas introdujeran cualquier tipo de restricciones de acceso al mercado, como el control de capitales o de divisas.
 
Por último, aunque Macri no es muy patriota que digamos, el hecho que no fue ayer a un acto tan importante, como el Día de la Bandera, muestra que este acuerdo neocolonial con el FMI es absolutamente impopular. Macri le tiene miedo a su pueblo. Teme sentir la bronca popular, aunque sería bueno que lo percibiera para entender que tiene que cambiar el rumbo neoliberal en vez de haber tratado de solucionar, con la dependencia del FMI, la crisis de la Argentina.
 
Tal vez, el clamor de tantas marchas, de los paros y de los reclamos, despierte al arco político opositor. Esperemos que no sea tarde, porque 18 meses para elegir un nuevo Presidente no es mucho tiempo, pero sí es mucho para quienes padecen necesidades.
 
La Opinión Popular

21-06-2018 / 10:06
20-06-2018 / 10:06
La agenda oficial del presidente conservador Mauricio Macri marcaba que hoy a las 9 participaría en el Monumento a la Bandera del tradicional acto en conmemoración a Manuel Belgrano. Sin embargo, a último momento, el titular del PRO de Santa Fe, Federico Angelini, anunció que el mandatario no asistirá para evitar las protestas en su contra.
 
Angelini eligió decir que "se priorizó cuidar la paz". El discurso de Macri hubiera sido el primero tras los cambios en el equipo económico, que no frenaron la corrida ni la devaluación del peso frente al dólar. "Querían empañar el Día de la Bandera. No queremos darle margen a los violentos", fruteó el dirigente del PRO santafecino, al confirmar el faltazo del presidente, que debería haber compartido el acto con la intendenta Mónica Fein y el gobernador Miguel Lifschitz.
 
Luego la noticia fue confirmada por el ministro del Interior, Rogelio Frigerio: "Con motivo de haber recibido notificaciones de los responsables de la seguridad presidencial y del Gobierno de Santa Fe donde se indicaba que se debían reforzar las medidas de seguridad para evitar la posibilidad de que se generen disturbios en las calles de Rosario de organizaciones políticas, se suspenderá mañana la asistencia del Presidente".
 
Las protestas estaban organizadas por sectores que se movilizan y reclaman contra las medidas antipopulares que lleva adelante el gobierno de Macri. Además se preveía la movilización de organizaciones sociales y políticas. Solo dos muestras, entre muchas otras posibles, de rechazo al ajuste en curso que implementa el actual Poder Ejecutivo a favor del gran empresariado y en contra de los trabajadores.
 
El Gobierno de los Ricos viene atravesando tensos episodios, el último que se viralizó, fue la entrega de una banana al jefe de Gabinete, Marcos Peña, tras ser bautizado como "El Gorila del año", lo mismo pasó en el mundial de Rusia, en donde la hinchada argentina realizó cánticos con referencia al precio del dólar.
 
Por supuesto, para evitar este tipo de protestas o "escraches", en un ambiente "poco feliz" que se respira en las últimas semanas por los efectos de la política neoliberal: inflación, tarifazos, acuerdo neocolonial con el FMI, pérdida del poder adquisitivo, etc., el Gobierno de los CEOs decidió "por razones de seguridad", que Macri no viaje a Rosario.
 
La Opinión Popular

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