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¿Hacia dónde vamos?
Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“La idea de Macri de unir a los argentinos es un eslogan, porque la estrategia del Gobierno desde el 1º de marzo en su discurso de campaña fue dividir, ya que le resulta funcional a su proyecto político”. Matías Tombolini
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Nacionales - 17-03-2017 / 15:03
LA CENTRAL OBRERA CONVOCÓ A UNA HUELGA, SIN MOVILIZACIÓN, PARA EL PRÓXIMO 6 DE ABRIL, CONTRA LA POLÍTICA ECONÓMICA NEOLIBERAL

La CGT le hace su primer paro a Macri por la destrucción del empleo y la imposición de un techo a las paritarias

La CGT le hace su primer paro a Macri por la destrucción del empleo y la imposición de un techo a las paritarias
CARTÓN LLENO. La central sindical convocó a la huelga nacional con duras críticas al Gobierno. Será la culminación de un mes de movilizaciones masivas que empezaron con las marchas de los docentes, la CGT, las mujeres y los movimientos sociales y continuarán con la Marcha Federal Educativa, la del 24 de marzo y la de las CTA del 30.
El primer paro nacional contra el gobierno de Mauricio Macri será el 6 de abril, días antes de que el presidente pase la marca del primer tercio de su mandato. El Consejo Directivo de la CGT le puso fecha ayer a la medida de fuerza largamente reclamada por un sector importante de la población durante las manifestaciones opositoras que se sucedieron las últimas semanas.
 
El reclamo que motoriza la protesta apunta contra la política económica neoliberal del Gobierno y hace énfasis en la pérdida de puestos de trabajo, la apertura de importaciones que afectan a las industrias nacionales y los límites que pretende imponer el Ejecutivo a las negociaciones paritarias.
 
La huelga pondrá el broche a una sucesión de manifestaciones contra Macri, que comenzaron el 6, 7 y 8 de marzo con las marchas de docentes, CGT y mujeres, continuaron con los cortes y ollas populares de los movimientos sociales y seguirán la semana próxima con la marcha federal de los docentes, la movilización del Día de la Memoria y la protesta de la CTA el 30 de marzo. 
 
La medida de fuerza de la CGT va a ser la más importante que deba enfrentar Cambiemos desde su llegada a la Casa Rosada y se espera que tenga un acatamiento masivo, ya que cuenta con el respaldo de todos los gremios cegetistas. Además, la CTA, que ya había anunciado una jornada de lucha para una semana antes, decidió sumarse también a la huelga del 6 de abril. 
 
El compromiso de los gremios de transporte de no brindar servicio ese día reforzará la repercusión del paro. No habrá, en cambio, una manifestación masiva a Plaza de Mayo: la moción, impulsada por los sectores más combativos, no tuvo buena recogida en la cúpula de la CGT, que tiene aún fresco el recuerdo del final del acto del 7 de marzo.
 
El triunvirato que encabeza la central fue el encargado de hacer el anuncio luego de una reunión de Consejo Directivo que tuvo lugar en la sede de la calle Azopardo. En la breve conferencia de prensa que protagonizaron, Carlos Acuña, Héctor Daer y Juan Carlos Schmid reconocieron que el paro nace fruto del reclamo popular que hubo en la movilización de la última semana, a la que Schmid caracterizó como "una enorme demostración del descontento popular".
 
Además, aseguraron que, aunque esperan mantener canales de diálogo abiertos con el Gobierno, la decisión de parar es "irreversible" y no depende de futuras negociaciones. Hasta ahora, el Presidente "no tomó la nota que debía tomar de la movilización", sostuvo Daer y dijo que "venimos planteándole rectificación de políticas que han llevado a la destrucción de cantidades importantísimas de puestos de trabajo".
 
"Perdimos poder adquisitivo, puestos de trabajo y a la caída del consumo se le sumó la llegada de más productos importados", enumeró el dirigente de Sanidad. También señaló que las medidas del Gobierno "han llevado a que el año pasado tuviéramos la inversión más baja de toda la región cuando habían planteado que las expectativas eran que llovieran inversiones de todos lados.
 
En el mismo sentido, Acuña, que ayer ofició como primus inter pares, ensayó una especie de autocrítica por la pasividad sindical durante el primer tramo del mandato de Macri, que no se vio retribuida con políticas beneficiosas para los trabajadores. La CGT "tuvo la responsabilidad de ir marcando todos los errores que venía cometiendo" el Gobierno "y también teniendo la prudencia necesaria, tratando de ir conteniendo la paz social más allá de los incumplimientos a los compromisos acordados en la Mesa del Diálogo", sostuvo el hombre fuerte del sindicato de trabajadores de Estaciones de Servicio.
 
Por eso, pidió que Macri "escuche y recapacite" porque "los trabajadores durante 15 meses pusieron el hombro y el Gobierno lo único que hizo fue aumentar las tarifas". También pidió que, de cara a las negociaciones salariales para este año, se "reconozca la pérdida del poder adquisitivo del salario y que esa diferencia salarial sea incluida en las paritarias que tienen que ser libres y cada sector las discuta como correspondan". Finalmente, Acuña sostuvo que "este gobierno golpea muy fuertemente a los sectores del trabajo, a los más humildes, a los que más necesitan y también a la industria nacional".
 
A su turno, Schmid sostuvo que "hubo una proverbial manifestación de descontento popular y ese fue el eje de todos los reclamos de los miles y miles de ciudadanos, de compañeros trabajadores, sectores empresarios y profesionales" que marcharon el 7 de mayo, y que a partir de allí "la CGT intentó interpretar" ese descontento. "El paro es una expresión del mercado social. No constituye un programa alternativo, porque nosotros no fuimos votados por la ciudadanía; nosotros estamos aquí cumpliendo el rol que descargan sobre nuestras espaldas los compañeros de los sindicatos confederados", concluyó el portuario.
 
El anuncio del paro trajo algo de paz a una central convulsionada por internas y marchas y contramarchas y significó un respaldo al triunvirato que la conduce, cuya autoridad había quedado mellada luego del turbulento final del acto de la semana pasada. En la reunión de ayer estuvieron representados todos los sindicatos que conforman la cúpula de la CGT (aunque algunos dirigentes críticos, como el camionero Pablo Moyano, faltaron con aviso y excusa) y se estima que el paro tendrá adhesión alta en todas las ramas de todos los gremios.
 
Desde el Gobierno no hubo voces oficiales que hablaran públicamente sobre la medida de fuerza anunciada pero hay preocupación por el endurecimiento de los dirigentes que durante el último año fueron interlocutores pródigos y porque el escenario de alta conflictividad social de los últimos días se prolongue en el tiempo y pase a jugar un papel en la campaña electoral que, prematuramente, ya está comenzando.
 
La posibilidad de un cambio de gabinete que permita barajar y dar de nuevo suena cada vez más fuerte. Todas las dudas apuntan al futuro inmediato del ministro de Trabajo, Jorge Triaca, que estaba encargado de encausar el conflicto, y de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, que debe lidiar con el reclamo que llega directamente de Casa Rosada de más control del Estado sobre el espacio público durante las jornadas de protesta.
 
Por Nicolás Lantos
 
Fuente: Página12
 
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22-05-2017 / 09:05
22-05-2017 / 09:05
22-05-2017 / 08:05
En otros tiempos la gravísima crisis institucional que vive Brasil hubiese servido como ha ocurrido tantas veces para disimular los desaguisados internos de una economía que persiste en demorar su arranque pese a los anuncios del gobierno de Mauricio Macri.
 
O acechanzas como los nuevos problemas en los que parecería estar metido el titular de la AFI, Gustavo Arribas. Pero esta vez el problema del socio mayor del Mercosur le llevó más tiempo que el deseado a Macri durante su gira asiática. No es para menos.
 
Todos los analistas y consultores, además de funcionarios del propio Gobierno, coinciden en afirmar que la Argentina sufrirá en carne propia un eventual desbarranque de la economía brasileña como consecuencia de la crisis institucional.
 
Que, para más datos, había comenzado a dar signos de reactivación antes de las denuncias que pesan sobre Michel Temer y tornan más que incierto su futuro presidencial.
 
La industria automotriz, y otros rubros como los autopartistas, calzado, textiles y las alimentarias, se verían perjudicadas si ese supuesto se confirma en la realidad, lo que en definitiva demoraría todavía más la tan pregonada reactivación local.
 
En el Gobierno igual sacan pecho y ratifican que la obra pública en marcha y por venir será el motor que moverá la campaña hacia las legislativas de octubre. "Hoy no hay un ciudadano que no tenga cerca suyo o en su zona una maquina trabajando", se entusiasma Rogelio Frigerio.
 
Ni la prometedora gira por Asia o los eventuales remezones locales del Lava Jato brasileño impiden que en el Gobierno se deje de mirar el costado político de la gestión, que hoy está casi exclusivamente emparentado con la campaña electoral. 

21-05-2017 / 11:05
21-05-2017 / 11:05
La crisis y la recesión económica que vive la Argentina, gracias a Mauricio Macri, han hecho que se trasluzcan problemas que evidencian las diferencias entre los que más y menos tienen. En uno de los sectores donde más se puede observar esta situación es en el consumo, ya que presenta características bien específicas sobre el poder adquisitivo y de compra de cada una de las clases sociales.
 
Mientras los sectores medios y bajos destinan gran parte de sus salarios a alimentos y bienes de primera necesidad, los sectores más pudientes invierten su capital en la compra de bienes suntuosos y de lujo. Esto ha hecho que la compra de las capas populares se haya reducido en forma considerable, a la vez que la capacidad de ahorro del grupo de mayor poder económico no se haya visto resentida.
 
En los primeros 17 meses del gobierno para los ricos de Macri, en la franja más vulnerable de la sociedad disminuyó drásticamente el consumo de productos básicos de la canasta de alimentos, como la leche, la carne o las harinas, reflejando una crisis que el Gobierno intenta ocultar bajo el tan loable lema de buscar la "pobreza cero", discurso que todavía no ha tenido ninguna clase de resultado concreto.
 
Un claro ejemplo que muestra que la "pobreza cero" todavía es una realidad muy lejana es la caída que se evidencia en la compra de aceite en los sectores más vulnerables, que presentó una retracción del 53%, lo cual se explica en el incremento registrado del 68% en la venta de grasa porcina, un producto más económico y al alcance de los más humildes a la hora de fritar y cocinar sus alimentos.
 
A su vez, datos oficiales manifiestan que el consumo de artículos de la Canasta Básica Alimentaria cayó un 56% en lo que va de 2017, lo que se traduce en que menguó un 44% la adquisición de harinas por parte de los más pobres, y en que descendió un 38% la compra de carne, un alimento muy caro y que forma parte sustancial en la dieta.
 
Esta situación puede observarse también en un elemento clave y central para el desarrollo y  crecimiento de los más chicos, como lo es la leche, cuyo consumo en los estratos más bajos mermó un 38%. Un caso similar es la venta de fideos, que retrocedió un 33% en el año.
 
Por el contrario, puede contemplarse una realidad completamente opuesta en los sectores más pudientes y concentrados del poder, que han demostrado una capacidad de consumo concentrada en la compra de distintos bienes suntuosos, como por ejemplo los autos de alta gama, cuya venta se acrecentó un 83% durante el último año.
 
Circunstancia idéntica se vive con la adquisición de motos de última tecnología, que desde el inicio del gobierno de Cambiemos creció un 72%, mientras que las ventas de los jets ski, o motos de agua, se incrementó en un 57% en los últimos meses solo en el 10% de la población, que coincide con las clases más ricas del país.

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