La Opinión Popular
                  06:12  |  Domingo 30 de Abril de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
¿Hacia dónde vamos?
Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“El modelo económico que aplica el Gobierno atrasa 40 años y hay que cambiarlo porque estamos en estanflación, se triplicó la deuda y tenemos un problema de fuga de capitales”. Aldo Pignanelli
Recomendar Imprimir
Nacionales - 17-03-2017 / 15:03
LA CENTRAL OBRERA CONVOCÓ A UNA HUELGA, SIN MOVILIZACIÓN, PARA EL PRÓXIMO 6 DE ABRIL, CONTRA LA POLÍTICA ECONÓMICA NEOLIBERAL

La CGT le hace su primer paro a Macri por la destrucción del empleo y la imposición de un techo a las paritarias

La CGT le hace su primer paro a Macri por la destrucción del empleo y la imposición de un techo a las paritarias
CARTÓN LLENO. La central sindical convocó a la huelga nacional con duras críticas al Gobierno. Será la culminación de un mes de movilizaciones masivas que empezaron con las marchas de los docentes, la CGT, las mujeres y los movimientos sociales y continuarán con la Marcha Federal Educativa, la del 24 de marzo y la de las CTA del 30.
El primer paro nacional contra el gobierno de Mauricio Macri será el 6 de abril, días antes de que el presidente pase la marca del primer tercio de su mandato. El Consejo Directivo de la CGT le puso fecha ayer a la medida de fuerza largamente reclamada por un sector importante de la población durante las manifestaciones opositoras que se sucedieron las últimas semanas.
 
El reclamo que motoriza la protesta apunta contra la política económica neoliberal del Gobierno y hace énfasis en la pérdida de puestos de trabajo, la apertura de importaciones que afectan a las industrias nacionales y los límites que pretende imponer el Ejecutivo a las negociaciones paritarias.
 
La huelga pondrá el broche a una sucesión de manifestaciones contra Macri, que comenzaron el 6, 7 y 8 de marzo con las marchas de docentes, CGT y mujeres, continuaron con los cortes y ollas populares de los movimientos sociales y seguirán la semana próxima con la marcha federal de los docentes, la movilización del Día de la Memoria y la protesta de la CTA el 30 de marzo. 
 
La medida de fuerza de la CGT va a ser la más importante que deba enfrentar Cambiemos desde su llegada a la Casa Rosada y se espera que tenga un acatamiento masivo, ya que cuenta con el respaldo de todos los gremios cegetistas. Además, la CTA, que ya había anunciado una jornada de lucha para una semana antes, decidió sumarse también a la huelga del 6 de abril. 
 
El compromiso de los gremios de transporte de no brindar servicio ese día reforzará la repercusión del paro. No habrá, en cambio, una manifestación masiva a Plaza de Mayo: la moción, impulsada por los sectores más combativos, no tuvo buena recogida en la cúpula de la CGT, que tiene aún fresco el recuerdo del final del acto del 7 de marzo.
 
El triunvirato que encabeza la central fue el encargado de hacer el anuncio luego de una reunión de Consejo Directivo que tuvo lugar en la sede de la calle Azopardo. En la breve conferencia de prensa que protagonizaron, Carlos Acuña, Héctor Daer y Juan Carlos Schmid reconocieron que el paro nace fruto del reclamo popular que hubo en la movilización de la última semana, a la que Schmid caracterizó como "una enorme demostración del descontento popular".
 
Además, aseguraron que, aunque esperan mantener canales de diálogo abiertos con el Gobierno, la decisión de parar es "irreversible" y no depende de futuras negociaciones. Hasta ahora, el Presidente "no tomó la nota que debía tomar de la movilización", sostuvo Daer y dijo que "venimos planteándole rectificación de políticas que han llevado a la destrucción de cantidades importantísimas de puestos de trabajo".
 
"Perdimos poder adquisitivo, puestos de trabajo y a la caída del consumo se le sumó la llegada de más productos importados", enumeró el dirigente de Sanidad. También señaló que las medidas del Gobierno "han llevado a que el año pasado tuviéramos la inversión más baja de toda la región cuando habían planteado que las expectativas eran que llovieran inversiones de todos lados.
 
En el mismo sentido, Acuña, que ayer ofició como primus inter pares, ensayó una especie de autocrítica por la pasividad sindical durante el primer tramo del mandato de Macri, que no se vio retribuida con políticas beneficiosas para los trabajadores. La CGT "tuvo la responsabilidad de ir marcando todos los errores que venía cometiendo" el Gobierno "y también teniendo la prudencia necesaria, tratando de ir conteniendo la paz social más allá de los incumplimientos a los compromisos acordados en la Mesa del Diálogo", sostuvo el hombre fuerte del sindicato de trabajadores de Estaciones de Servicio.
 
Por eso, pidió que Macri "escuche y recapacite" porque "los trabajadores durante 15 meses pusieron el hombro y el Gobierno lo único que hizo fue aumentar las tarifas". También pidió que, de cara a las negociaciones salariales para este año, se "reconozca la pérdida del poder adquisitivo del salario y que esa diferencia salarial sea incluida en las paritarias que tienen que ser libres y cada sector las discuta como correspondan". Finalmente, Acuña sostuvo que "este gobierno golpea muy fuertemente a los sectores del trabajo, a los más humildes, a los que más necesitan y también a la industria nacional".
 
A su turno, Schmid sostuvo que "hubo una proverbial manifestación de descontento popular y ese fue el eje de todos los reclamos de los miles y miles de ciudadanos, de compañeros trabajadores, sectores empresarios y profesionales" que marcharon el 7 de mayo, y que a partir de allí "la CGT intentó interpretar" ese descontento. "El paro es una expresión del mercado social. No constituye un programa alternativo, porque nosotros no fuimos votados por la ciudadanía; nosotros estamos aquí cumpliendo el rol que descargan sobre nuestras espaldas los compañeros de los sindicatos confederados", concluyó el portuario.
 
El anuncio del paro trajo algo de paz a una central convulsionada por internas y marchas y contramarchas y significó un respaldo al triunvirato que la conduce, cuya autoridad había quedado mellada luego del turbulento final del acto de la semana pasada. En la reunión de ayer estuvieron representados todos los sindicatos que conforman la cúpula de la CGT (aunque algunos dirigentes críticos, como el camionero Pablo Moyano, faltaron con aviso y excusa) y se estima que el paro tendrá adhesión alta en todas las ramas de todos los gremios.
 
Desde el Gobierno no hubo voces oficiales que hablaran públicamente sobre la medida de fuerza anunciada pero hay preocupación por el endurecimiento de los dirigentes que durante el último año fueron interlocutores pródigos y porque el escenario de alta conflictividad social de los últimos días se prolongue en el tiempo y pase a jugar un papel en la campaña electoral que, prematuramente, ya está comenzando.
 
La posibilidad de un cambio de gabinete que permita barajar y dar de nuevo suena cada vez más fuerte. Todas las dudas apuntan al futuro inmediato del ministro de Trabajo, Jorge Triaca, que estaba encargado de encausar el conflicto, y de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, que debe lidiar con el reclamo que llega directamente de Casa Rosada de más control del Estado sobre el espacio público durante las jornadas de protesta.
 
Por Nicolás Lantos
 
Fuente: Página12
 
Agreganos como amigo a Facebook
29-04-2017 / 09:04
El Presidente Mauricio Macri visitó ayer el buque rompehielos Almirante Irízar que volverá a navegar tras diez años sin hacerlo a causa de desperfectos. El mandatario recordó el incendio que provocó la salida de servicio de la nave, afirmando que: "Alguien que estaba ahí como jefe de operaciones volverá a la Antártida como comandante: Mangiaterra, quien es, como yo, hijo de ingleses". Dicho comentario cayó muy mal entre los presentes, quienes lo silbaron al unísono.
 
"Es un chiste, es hijo de italianos, como yo", se excusó Macri, tratando de explicar su "ocurrencia", antes de continuar con su discurso. La aparente broma del jefe de Estado resultó desafortunada ante los que lo escuchaban, por referirse desaprensivamente al país con el cual la Argentina estuvo en guerra en 1982 por la soberanía de las Malvinas.
 
Además, durante el breve discurso del Presidente, que duró poco más de cuatro minutos, obreros de la industria naval que trabajaron reparando el buque le gritaron en varias oportunidades: Macri, traé trabajo!", pero no recibió respuesta del mandatario.
 
Sin hacerse eco de los reclamos en su contra por la falta de políticas que favorezcan la creación de nuevas fuentes de empleo y el sostenimiento de las existentes, el jefe de Estado lamentó que el Irízar estuviera "más de una década fuera de servicio". "Pudimos demostrar nuestra aptitud de trabajo, lo que los argentinos somos capaces de hacer cuando juntos coordinamos una buena labor, como lo fue reparar este rompehielos", sostuvo Macri, sin darse por aludido respecto de las críticas recibidas.
 
Si por algo será recordado el líder del PRO, es por su desafortunado humor. En 2014, cuando aún era jefe de Gobierno porteño, Macri aseguró que "no puede haber nada más lindo que un piropo, por más que esté acompañado de una grosería" y al mismo tiempo agregó, bromeando: "Ahora piropeo menos, porque mi mujer me mata", tras lo cual le llovió una catarata de críticas.
 
En septiembre del año pasado, en un encuentro con su par de Rusia, Vladimir Putin, el Presidente quiso hacerle un chiste afirmando que la Argentina ganará el mundial a desarrollarse en aquel país durante 2018. Putin no entendió el comentario, lo miró serio y le preguntó, traductor mediante, si lo estaba cargando.
 
"Miren chicas que las estoy mirando en detalle, eh", expresó Macri como una humorada cuando manejaba un drone en el acto de presentación de las obras de ampliación de la Ruta Nacional 5, en noviembre del año pasado. Y como si todo lo dicho fuera poco, días atrás el jefe de Estado fue duramente reprobado por bromear sobre las personas de la tercera edad al decir que "los abuelos de 80 años baten récord en bajar pornografía. ¡Estaban como locos!".
 
Después, Macri y sus principales ministros se sorprenden frente al contraste entre el entusiasmo que reciben en EE.UU y las críticas y repudios en la Argentina.
 
La Opinión Popular

28-04-2017 / 09:04
28-04-2017 / 09:04
28-04-2017 / 08:04
Con la condena a Venezuela como bandera, Argentina retomó el alineamiento incondicional con EE.UU. en materia de Defensa y Seguridad. El presidente Mauricio Macri y su par yanqui, Donald Trump, coincidieron en sus críticas al mandatario venezolano, Nicolás Maduro, y acordaron "trabajar estrechamente para preservar las instituciones democráticas" en el país caribeño. El ansiado (en especial para el Gobierno argentino) encuentro encuadró a la Argentina como aliado regional del país del norte.
 
¿Qué consiguió Macri a cambio? Mientras el presidente argentino observaba a su anfitrión con una sonrisa de oreja a oreja y cierto embelesamiento en la mirada, el magnate yanqui lo llenó de elogios, le deseó lo mejor, pero no le resolvió la urgencia más importante de la relación bilateral: el freno a las importaciones de biodiesel, el principal producto que la Argentina vende a EE.UU. por cerca de 1.200 millones de dólares anuales. Práctico, Trump le propuso armar un "panel" para ver el tema. Un panel es una comisión y ya se sabe para que se arman las comisiones.
 
En el caso de los limones, Trump lo despachó con su broma sobre Corea del Norte, aunque en la delegación argentina afirmaban que en la reunión de Francisco Cabrera con Wilbur Ross se acordó levantar en los próximos días la prohibición del ingreso, aunque habría que tomarlo con pinzas hasta que se concrete la decisión. De cualquier manera el tema de los limones es más simbólico que importante en términos económicos: Se trata de un mercado potencial de u$s 50 millones, monedas comparado con lo que representa el biodiesel.
 
El lado positivo -total no cuesta plata- fue el apoyo de Trump al ingreso de Argentina a la OCDE. Cuando Macri le sacó el tema, rapidísimo, el magnate ordenó a su secretario de Estado, Rex Tiullerson, que de inmediato "apoyemos el ingreso de Argentina a la OCDE". En el fondo, Trump no cree en los organismos multilaterales a los que considera poco más que una burocracia costosa y decadente y vio en el aire la oportunidad de darle algo a Macri que no representa costo alguno. A diferencia de lo que busca instalar Cambiemos, quedó demostrado que Argentina no es un socio estratégico de EE.UU.
 
Sin muchos avances concretos que mostrar, el clima obviamente favorable a sus "reformas económicas" neoliberales dejó sumamente conforme a la comitiva argentina que mostró como hecho más trascendente que se logró "reencauzar" la relación entre ambos jefes de Estado luego de que, en la campaña electoral, la gestión Macri manifestara su apoyo a Hillary Clinton.
 
En resumen, Macri comprometió una Argentina metida de lleno como socia de los Estados Unidos en crisis globales que le quedan grandes. Nuestro país no tiene interés directo ni capacidad para ser parte en el conflicto de Corea. Tampoco en el del Mar Meridional de la China. O en la escalada entre Washington y Teherán, la guerra en Siria y el ISIS. Si no, recordemos cómo le fue a la participación de Menem en el conflicto del Medio Oriente. Pero, para Macri fue un día especial. "Maravilloso", lo describió extasiado.
 
La Opinión Popular

27-04-2017 / 10:04
NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar