La Opinión Popular
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El clima en Paraná
¿Hacia dónde vamos?
Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“La idea de Macri de unir a los argentinos es un eslogan, porque la estrategia del Gobierno desde el 1º de marzo en su discurso de campaña fue dividir, ya que le resulta funcional a su proyecto político”. Matías Tombolini
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Nacionales - 16-03-2017 / 09:03

En la jornada de los 200 piquetes, el Gobierno de Macri mezcló "chicanas" políticas con promesas de ayuda social

En la jornada de los 200 piquetes, el Gobierno de Macri mezcló
La postal de reclamos contrastó con el llamado al "diálogo" que hicieron durante la jornada el Mauricio Macri, Marcos Peña, y María, Eugenia Vidal. No obstante, Bullrich denunció un intento de generar "ingobernabilidad" y apuntó contra Emilio Pérsico.
El Gobierno de Macri vivió este miércoles una nueva jornada de conflictos que complicaron el tránsito y sumaron grietas al escenario de paz social que intenta recuperar la Casa Rosada, en medio de fuertes tensiones con la CGT y los maestros.
 
De todas formas, la jornada terminó mejor de lo que en los papeles podía parecer: tras un acuerdo para mejorar la ayuda a las organizaciones, hubo señales de distensión y la situación se empezó a despejar después del mediodía, con la suspensión de protestas previstas para la tarde y el levante de "acampes" en diversos puntos de la ciudad.
 
La solución apareció cuando funcionarios del Ministerio de Desarrollo Social se comprometieron a avanzar rápidamente en medidas ya acordadas el año pasado, cuando se había aprobado la Ley de Emergencia Social. Implica una mejora en los planes de empleo, la intensificación de la asistencia en los barrios marginales y la incorporación de más beneficiarios al "salario social complementario".
 
La agenda del "triunvirato"
 
El clima de protesta se había formado por la combinación de dos planes de lucha. Por un lado, el acampe en la 9 de julio de los movimientos sociales de izquierda (FOL y Polo Obrero) para denunciar la baja de planes y exigir un aumento de la cantidad de beneficiarios a las cooperativas Argentina Trabaja.
 
Por otro lado, las medidas encabezadas por el "triunvirato piquetero" para exigir el cumplimiento de la Ley de Emergencia Social, aprobada en diciembre tras movilizarse junto a la CGT. Se trata de la CTEP, organización que agrupa al Movimiento Evita, la CCC y Barrios de Pie.
 
El resultado de ese mix fue el bloqueo de 14 puntos de la ciudad y la provincia de Buenos Aires, accesos y vías, y más de 200 en todo el país. Una medida que hasta ahora el Gobierno había evitado con su acercamiento a Emilio Pérsico, líder del Evita y ex funcionario K.
 
La postal de reclamos contrastó con el llamado al "diálogo" que hicieron durante la jornada el Presidente, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y la gobernadora bonaerense María, Eugenia Vidal, en conferencias de prensa por separado.
 
Sin embargo, los funcionarios también dieron a entender que la conflictividad tendría una intencionalidad política. Un mensaje que apunta a vincular los movimientos de la CGT, los maestros y los movimientos sociales, con la oposición y las elecciones.
 
"(Emilio) Pérsico llega a fin de mes siete veces, no una. Ese no es el problema. Lo que se busca es poner al Gobierno en una situación de ingobernabilidad", dijo Patricia Bullrich, ministra de Seguridad de la Nación.
 
Así se refirió al dirigente del Movimiento Evita, que integra la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP). El triunvirato se sumó este jueves a la "jornada nacional de lucha con manifestaciones y ollas populares" iniciada el martes por los movimientos sociales de izquierda.
 
Una de las principales concentraciones se registró en la intersección de las avenidas Callao y Corrientes. También hubo otras en Panamericana y 197, Acceso Oeste, y en el Puente Pueyrredón, donde se vivieron momentos de tensión entre la policía y los manifestantes.
 
En declaraciones radiales, Bullrich admitió que "hay una situación social", pero dijo que "es atendida" y que si alguien "la pasa mal con este Gobierno, tiene la posibilidad de sentarse en la mesa" y recibir ayuda. Por ello, insistió con motivaciones políticas detrás de la protesta.
 
"Permanentemente hay una situación de querer poner al Gobierno en jaque. Los que crean que esto es una batalla social están poniendo el ojo en un lugar distinto. Estas organizaciones tienen claramente un sentido político. Pérsico, [Daniel] Menéndez, todos [fueron] miembros activos del anterior gobierno", sostuvo la funcionaria.
 
 
Reclamos
 
Aun con ese contexto de "guerra de declaraciones", la jornada tuvo señales de distensión que llevaron a una paulatina normalización del tránsito. El momento más caótico fue en la mañana temprano, cuando además de los cortes en el centro hubo piquetes en los accesos.
 
Barrios de Pie había estimado en "más de mil" los cortes de tránsito durante la jornada en reclamo de la aplicación de la Ley de Emergencia Social y contra el "ajuste del Gobierno".
 
Así lo afirmó el coordinador nacional de esa organización, Daniel Menéndez, quien además dijo que las agrupaciones buscarían que la protesta fuera "multitudinaria" para "expresar las dificultades de los comedores populares como consecuencia de política económica" de la administración central.
 
Recién pasado el mediodía, el tránsito comenzó a regularizarse luego de que los movimientos de izquierda levantaron la protesta, que habían iniciado el martes con un acampe frente al Ministerio de Desarrollo Social y que trasladaron el miércoles a una sede de la cartera de Trabajo.
 
Las agrupaciones anunciaron que se retiraron de la vía pública debido a que el gobierno nacional admitió sumar 2.000 personas al plan. "Acordamos que se regularizarán los planes que no se venían pagando desde hacía dos meses y la incorporación de una nueva tanda de familias al Argentina Trabaja", dijo Marianela Navarro, del FOL.
 
En tanto, el referente de la CTEP y uno de los organizadores de las ollas populares que se llevaron a cabo este miércoles, Juan Grabois, denunció que aún "no se erogó ni un solo centavo" de la Ley de Emergencia Social aprobada casi por unanimidad en diciembre último y señaló que la demanda de las organizaciones piqueteras es para que "se cumpla".
 
Al respecto, sostuvo que "alguien" en el Gobierno, "no le deja ejecutar" las partidas a la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley. Grabois es, además, consultor del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral de la Iglesia y un dirigente social cercano al papa Francisco.
 
"Estamos reclamando que se aplique una política pública que se aprobó por Ley, que es la Emergencia Social, que establece un determinado presupuesto para luchar contra la indigencia", clarificó Grabois por radio Mitre.
 
Según el dirigente, "de esa partida, no se erogó ni un solo centavo de las partidas presupuestarias y con eso, podríamos reducir la indigencia en más de 600 mil personas y mejorar incluso los índices de hace 16 ó 17 meses".
 
Al respecto, Grabois añadió que "hay un crecimiento alarmante de la indigencia en la Argentina", lo que calificó como "un problema gravísimo". "El reclamo es que esa Ley de lucha contra la indigencia se cumpla. Estamos en una situación de emergencia social donde hay cientos de miles de pibes que no toman la leche todas las mañanas", explicó.
 
Grabois, quien señaló que "no" era kirchnerista, aseguró también que "nos cansamos de protestar frente al ministro (Carlos) Tomada y la ministra Alicia Kirchner y lejos de mejorar, todo empeoró. ¿Y cuál es la responsabilidad de eso? Evidentemente no es de Carolina Stanley. Alguien no le deja ejecutar las partidas", refirió.
 
Fuente: iProfesional
 
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22-05-2017 / 09:05
22-05-2017 / 09:05
22-05-2017 / 08:05
En otros tiempos la gravísima crisis institucional que vive Brasil hubiese servido como ha ocurrido tantas veces para disimular los desaguisados internos de una economía que persiste en demorar su arranque pese a los anuncios del gobierno de Mauricio Macri.
 
O acechanzas como los nuevos problemas en los que parecería estar metido el titular de la AFI, Gustavo Arribas. Pero esta vez el problema del socio mayor del Mercosur le llevó más tiempo que el deseado a Macri durante su gira asiática. No es para menos.
 
Todos los analistas y consultores, además de funcionarios del propio Gobierno, coinciden en afirmar que la Argentina sufrirá en carne propia un eventual desbarranque de la economía brasileña como consecuencia de la crisis institucional.
 
Que, para más datos, había comenzado a dar signos de reactivación antes de las denuncias que pesan sobre Michel Temer y tornan más que incierto su futuro presidencial.
 
La industria automotriz, y otros rubros como los autopartistas, calzado, textiles y las alimentarias, se verían perjudicadas si ese supuesto se confirma en la realidad, lo que en definitiva demoraría todavía más la tan pregonada reactivación local.
 
En el Gobierno igual sacan pecho y ratifican que la obra pública en marcha y por venir será el motor que moverá la campaña hacia las legislativas de octubre. "Hoy no hay un ciudadano que no tenga cerca suyo o en su zona una maquina trabajando", se entusiasma Rogelio Frigerio.
 
Ni la prometedora gira por Asia o los eventuales remezones locales del Lava Jato brasileño impiden que en el Gobierno se deje de mirar el costado político de la gestión, que hoy está casi exclusivamente emparentado con la campaña electoral. 

21-05-2017 / 11:05
21-05-2017 / 11:05
La crisis y la recesión económica que vive la Argentina, gracias a Mauricio Macri, han hecho que se trasluzcan problemas que evidencian las diferencias entre los que más y menos tienen. En uno de los sectores donde más se puede observar esta situación es en el consumo, ya que presenta características bien específicas sobre el poder adquisitivo y de compra de cada una de las clases sociales.
 
Mientras los sectores medios y bajos destinan gran parte de sus salarios a alimentos y bienes de primera necesidad, los sectores más pudientes invierten su capital en la compra de bienes suntuosos y de lujo. Esto ha hecho que la compra de las capas populares se haya reducido en forma considerable, a la vez que la capacidad de ahorro del grupo de mayor poder económico no se haya visto resentida.
 
En los primeros 17 meses del gobierno para los ricos de Macri, en la franja más vulnerable de la sociedad disminuyó drásticamente el consumo de productos básicos de la canasta de alimentos, como la leche, la carne o las harinas, reflejando una crisis que el Gobierno intenta ocultar bajo el tan loable lema de buscar la "pobreza cero", discurso que todavía no ha tenido ninguna clase de resultado concreto.
 
Un claro ejemplo que muestra que la "pobreza cero" todavía es una realidad muy lejana es la caída que se evidencia en la compra de aceite en los sectores más vulnerables, que presentó una retracción del 53%, lo cual se explica en el incremento registrado del 68% en la venta de grasa porcina, un producto más económico y al alcance de los más humildes a la hora de fritar y cocinar sus alimentos.
 
A su vez, datos oficiales manifiestan que el consumo de artículos de la Canasta Básica Alimentaria cayó un 56% en lo que va de 2017, lo que se traduce en que menguó un 44% la adquisición de harinas por parte de los más pobres, y en que descendió un 38% la compra de carne, un alimento muy caro y que forma parte sustancial en la dieta.
 
Esta situación puede observarse también en un elemento clave y central para el desarrollo y  crecimiento de los más chicos, como lo es la leche, cuyo consumo en los estratos más bajos mermó un 38%. Un caso similar es la venta de fideos, que retrocedió un 33% en el año.
 
Por el contrario, puede contemplarse una realidad completamente opuesta en los sectores más pudientes y concentrados del poder, que han demostrado una capacidad de consumo concentrada en la compra de distintos bienes suntuosos, como por ejemplo los autos de alta gama, cuya venta se acrecentó un 83% durante el último año.
 
Circunstancia idéntica se vive con la adquisición de motos de última tecnología, que desde el inicio del gobierno de Cambiemos creció un 72%, mientras que las ventas de los jets ski, o motos de agua, se incrementó en un 57% en los últimos meses solo en el 10% de la población, que coincide con las clases más ricas del país.

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