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Nacionales - 16-03-2017 / 09:03

En la jornada de los 200 piquetes, el Gobierno de Macri mezcló "chicanas" políticas con promesas de ayuda social

En la jornada de los 200 piquetes, el Gobierno de Macri mezcló
La postal de reclamos contrastó con el llamado al "diálogo" que hicieron durante la jornada el Mauricio Macri, Marcos Peña, y María, Eugenia Vidal. No obstante, Bullrich denunció un intento de generar "ingobernabilidad" y apuntó contra Emilio Pérsico.
El Gobierno de Macri vivió este miércoles una nueva jornada de conflictos que complicaron el tránsito y sumaron grietas al escenario de paz social que intenta recuperar la Casa Rosada, en medio de fuertes tensiones con la CGT y los maestros.
 
De todas formas, la jornada terminó mejor de lo que en los papeles podía parecer: tras un acuerdo para mejorar la ayuda a las organizaciones, hubo señales de distensión y la situación se empezó a despejar después del mediodía, con la suspensión de protestas previstas para la tarde y el levante de "acampes" en diversos puntos de la ciudad.
 
La solución apareció cuando funcionarios del Ministerio de Desarrollo Social se comprometieron a avanzar rápidamente en medidas ya acordadas el año pasado, cuando se había aprobado la Ley de Emergencia Social. Implica una mejora en los planes de empleo, la intensificación de la asistencia en los barrios marginales y la incorporación de más beneficiarios al "salario social complementario".
 
La agenda del "triunvirato"
 
El clima de protesta se había formado por la combinación de dos planes de lucha. Por un lado, el acampe en la 9 de julio de los movimientos sociales de izquierda (FOL y Polo Obrero) para denunciar la baja de planes y exigir un aumento de la cantidad de beneficiarios a las cooperativas Argentina Trabaja.
 
Por otro lado, las medidas encabezadas por el "triunvirato piquetero" para exigir el cumplimiento de la Ley de Emergencia Social, aprobada en diciembre tras movilizarse junto a la CGT. Se trata de la CTEP, organización que agrupa al Movimiento Evita, la CCC y Barrios de Pie.
 
El resultado de ese mix fue el bloqueo de 14 puntos de la ciudad y la provincia de Buenos Aires, accesos y vías, y más de 200 en todo el país. Una medida que hasta ahora el Gobierno había evitado con su acercamiento a Emilio Pérsico, líder del Evita y ex funcionario K.
 
La postal de reclamos contrastó con el llamado al "diálogo" que hicieron durante la jornada el Presidente, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y la gobernadora bonaerense María, Eugenia Vidal, en conferencias de prensa por separado.
 
Sin embargo, los funcionarios también dieron a entender que la conflictividad tendría una intencionalidad política. Un mensaje que apunta a vincular los movimientos de la CGT, los maestros y los movimientos sociales, con la oposición y las elecciones.
 
"(Emilio) Pérsico llega a fin de mes siete veces, no una. Ese no es el problema. Lo que se busca es poner al Gobierno en una situación de ingobernabilidad", dijo Patricia Bullrich, ministra de Seguridad de la Nación.
 
Así se refirió al dirigente del Movimiento Evita, que integra la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP). El triunvirato se sumó este jueves a la "jornada nacional de lucha con manifestaciones y ollas populares" iniciada el martes por los movimientos sociales de izquierda.
 
Una de las principales concentraciones se registró en la intersección de las avenidas Callao y Corrientes. También hubo otras en Panamericana y 197, Acceso Oeste, y en el Puente Pueyrredón, donde se vivieron momentos de tensión entre la policía y los manifestantes.
 
En declaraciones radiales, Bullrich admitió que "hay una situación social", pero dijo que "es atendida" y que si alguien "la pasa mal con este Gobierno, tiene la posibilidad de sentarse en la mesa" y recibir ayuda. Por ello, insistió con motivaciones políticas detrás de la protesta.
 
"Permanentemente hay una situación de querer poner al Gobierno en jaque. Los que crean que esto es una batalla social están poniendo el ojo en un lugar distinto. Estas organizaciones tienen claramente un sentido político. Pérsico, [Daniel] Menéndez, todos [fueron] miembros activos del anterior gobierno", sostuvo la funcionaria.
 
 
Reclamos
 
Aun con ese contexto de "guerra de declaraciones", la jornada tuvo señales de distensión que llevaron a una paulatina normalización del tránsito. El momento más caótico fue en la mañana temprano, cuando además de los cortes en el centro hubo piquetes en los accesos.
 
Barrios de Pie había estimado en "más de mil" los cortes de tránsito durante la jornada en reclamo de la aplicación de la Ley de Emergencia Social y contra el "ajuste del Gobierno".
 
Así lo afirmó el coordinador nacional de esa organización, Daniel Menéndez, quien además dijo que las agrupaciones buscarían que la protesta fuera "multitudinaria" para "expresar las dificultades de los comedores populares como consecuencia de política económica" de la administración central.
 
Recién pasado el mediodía, el tránsito comenzó a regularizarse luego de que los movimientos de izquierda levantaron la protesta, que habían iniciado el martes con un acampe frente al Ministerio de Desarrollo Social y que trasladaron el miércoles a una sede de la cartera de Trabajo.
 
Las agrupaciones anunciaron que se retiraron de la vía pública debido a que el gobierno nacional admitió sumar 2.000 personas al plan. "Acordamos que se regularizarán los planes que no se venían pagando desde hacía dos meses y la incorporación de una nueva tanda de familias al Argentina Trabaja", dijo Marianela Navarro, del FOL.
 
En tanto, el referente de la CTEP y uno de los organizadores de las ollas populares que se llevaron a cabo este miércoles, Juan Grabois, denunció que aún "no se erogó ni un solo centavo" de la Ley de Emergencia Social aprobada casi por unanimidad en diciembre último y señaló que la demanda de las organizaciones piqueteras es para que "se cumpla".
 
Al respecto, sostuvo que "alguien" en el Gobierno, "no le deja ejecutar" las partidas a la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley. Grabois es, además, consultor del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral de la Iglesia y un dirigente social cercano al papa Francisco.
 
"Estamos reclamando que se aplique una política pública que se aprobó por Ley, que es la Emergencia Social, que establece un determinado presupuesto para luchar contra la indigencia", clarificó Grabois por radio Mitre.
 
Según el dirigente, "de esa partida, no se erogó ni un solo centavo de las partidas presupuestarias y con eso, podríamos reducir la indigencia en más de 600 mil personas y mejorar incluso los índices de hace 16 ó 17 meses".
 
Al respecto, Grabois añadió que "hay un crecimiento alarmante de la indigencia en la Argentina", lo que calificó como "un problema gravísimo". "El reclamo es que esa Ley de lucha contra la indigencia se cumpla. Estamos en una situación de emergencia social donde hay cientos de miles de pibes que no toman la leche todas las mañanas", explicó.
 
Grabois, quien señaló que "no" era kirchnerista, aseguró también que "nos cansamos de protestar frente al ministro (Carlos) Tomada y la ministra Alicia Kirchner y lejos de mejorar, todo empeoró. ¿Y cuál es la responsabilidad de eso? Evidentemente no es de Carolina Stanley. Alguien no le deja ejecutar las partidas", refirió.
 
Fuente: iProfesional
 
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21-06-2018 / 19:06
21-06-2018 / 11:06
Así lo señaló en una entrevista por Radio Mitre. "Esto nos obligó a ir a pedir el crédito al Fondo Monetario", agregó el nuevo titular del Banco Central. Para Luis Caputo "no hay mal que por bien no venga". El actual titular del Banco Central y ex ministro de Finanzas está hablando de la corrida bancaria que generó una importante devaluación. Lo que el ex ministro festeja implica, para la clase trabajadora, una persistente caída en su nivel de vida.
 
En una entrevista defendió las medidas que se vienen tomando y "festejó" haber terminado atando la suerte del país a un acuerdo con el FMI. "En el corto plazo estas cosas tienen costo, pero yo creo que de mediano y largo plazo no hay mal que por bien no venga, es lo mejor que nos pudo haber pasado, esto nos obligó a ir a pedir el crédito al Fondo Monetario y esto da mucho mayor certidumbre particularmente con el financiamiento, porque dependemos del financiamiento externo", señaló Caputo.
 
El funcionario también ensayó una suerte de "autocrítica" light. "Hubo algunos errores propios, también hubo problemas políticos", indicó. Renglón seguido agregó que su prioridad "es desarmar la gran pelota de Lebac". Precisamente, esa "gran pelota" fue construyéndose desde el mismo gobierno de Macri y la administración del Banco Central que impulsó la bicicleta financiera a través de ese mecanismo.
 
El titular del Central señaló además que "siempre tuvimos claro que, de alguna manera, había que acelerar más el ritmo fiscal. Lo que pasa es que, como dicen, la política es el arte de lo posible. Entonces, cuando vos tenés minoría en ambas cámaras y no tenés todo el poder necesario, hacés lo que podés".
 
La definición del funcionario confirma que el llamado "gradualismo" fue un resultado de la debilidad política del gobierno para impulsar abiertamente sus brutales planes de ajuste. Lo que el ministro considera un motivo para "alegrarse" implica una creciente caída en el nivel de vida de amplias capas de la población.
 
La devaluación del peso -que ya superó el 50 % en lo que va de 2018- se traslada crecientemente a los precios, golpeando sobre el bolsillo de la clase trabajadora. El titular del Central vuelve a demostrar la "sensibilidad" de banquero y gran empresario. Lo que es una "buena noticia" para él y los millonarios funcionarios del Pro, significa el empobrecimiento creciente para trabajadores y jubilados.
 
La Opinión Popular

21-06-2018 / 10:06
El Día de la Bandera nos dejó un sabor muy, pero muy, triste. El día fatal llegó. Ayer, el directorio del organismo internacional dio el visto bueno final para el acuerdo Macri-FMI y envió los primeros USD 15.000 millones a las arcas del Gobierno de los CEOs. Esto es lo que nos va a llevar a una situación de dependencia total hacia el Fondo Monetario Internacional, que de ahora en más dictará la política económica para la Argentina. Resignamos nuestra soberanía.
 
Pero, de los USD 32.000 millones, que se supone que el FMI nos va a dar desde acá hasta que el mandato de Mauricio Macri finalice, casi la mitad de ellos, los USD 15.000 millones otorgados ayer, están puestos exclusivamente para empezar a saldar las cuentas. Porque es claro: las deudas que tiene la Argentina superan holgadamente los USD 32.000 millones.
 
Este dinero va a ir exclusivamente al mercado cambiario, a la especulación,como si esto fuera lo más importante, y será direccionado para pagar las deudas que éste Gobierno generó, llamadas Lebacs, llamadas compromisos externos, como lo son los bonos que no eran ni son buenos para el país. Aquí también brilló por su ausencia, lamentablemente, el crecimiento, el trabajo y la producción.
 
Por otra parte, Morgan Stanley Capital International (MSCI), la empresa dedicada a calificar los mercados financieros del mundo, le otorgó la etiqueta de "Economía emergente" a la Argentina y, de este modo, nuestro país dejó de ser un mercado "de frontera", una categoría a la cual se había caído en 2009, cuando el gobierno de Cristina dispuso restricciones al movimiento de capitales externos.
 
Sin embargo, aunque la mona se vista de seda, mona queda. Esto, por su sólo sello, no significa que los "brotes verdes" y la tan esperada "lluvia de inversiones" vayan a llegar a nuestro país. Si la Argentina pretende que el dinero entre a las arcas nacionales las variables tienen que ser claras: mercado robusto e impuestos y tarifas racionales.
 
Por ello, y a la luz de los eventos más recientes que afectan la situación cambiaria del país, el MSCI aclaró que revisará su decisión de reclasificación si las autoridades argentinas introdujeran cualquier tipo de restricciones de acceso al mercado, como el control de capitales o de divisas.
 
Por último, aunque Macri no es muy patriota que digamos, el hecho que no fue ayer a un acto tan importante, como el Día de la Bandera, muestra que este acuerdo neocolonial con el FMI es absolutamente impopular. Macri le tiene miedo a su pueblo. Teme sentir la bronca popular, aunque sería bueno que lo percibiera para entender que tiene que cambiar el rumbo neoliberal en vez de haber tratado de solucionar, con la dependencia del FMI, la crisis de la Argentina.
 
Tal vez, el clamor de tantas marchas, de los paros y de los reclamos, despierte al arco político opositor. Esperemos que no sea tarde, porque 18 meses para elegir un nuevo Presidente no es mucho tiempo, pero sí es mucho para quienes padecen necesidades.
 
La Opinión Popular

21-06-2018 / 10:06
20-06-2018 / 10:06
La agenda oficial del presidente conservador Mauricio Macri marcaba que hoy a las 9 participaría en el Monumento a la Bandera del tradicional acto en conmemoración a Manuel Belgrano. Sin embargo, a último momento, el titular del PRO de Santa Fe, Federico Angelini, anunció que el mandatario no asistirá para evitar las protestas en su contra.
 
Angelini eligió decir que "se priorizó cuidar la paz". El discurso de Macri hubiera sido el primero tras los cambios en el equipo económico, que no frenaron la corrida ni la devaluación del peso frente al dólar. "Querían empañar el Día de la Bandera. No queremos darle margen a los violentos", fruteó el dirigente del PRO santafecino, al confirmar el faltazo del presidente, que debería haber compartido el acto con la intendenta Mónica Fein y el gobernador Miguel Lifschitz.
 
Luego la noticia fue confirmada por el ministro del Interior, Rogelio Frigerio: "Con motivo de haber recibido notificaciones de los responsables de la seguridad presidencial y del Gobierno de Santa Fe donde se indicaba que se debían reforzar las medidas de seguridad para evitar la posibilidad de que se generen disturbios en las calles de Rosario de organizaciones políticas, se suspenderá mañana la asistencia del Presidente".
 
Las protestas estaban organizadas por sectores que se movilizan y reclaman contra las medidas antipopulares que lleva adelante el gobierno de Macri. Además se preveía la movilización de organizaciones sociales y políticas. Solo dos muestras, entre muchas otras posibles, de rechazo al ajuste en curso que implementa el actual Poder Ejecutivo a favor del gran empresariado y en contra de los trabajadores.
 
El Gobierno de los Ricos viene atravesando tensos episodios, el último que se viralizó, fue la entrega de una banana al jefe de Gabinete, Marcos Peña, tras ser bautizado como "El Gorila del año", lo mismo pasó en el mundial de Rusia, en donde la hinchada argentina realizó cánticos con referencia al precio del dólar.
 
Por supuesto, para evitar este tipo de protestas o "escraches", en un ambiente "poco feliz" que se respira en las últimas semanas por los efectos de la política neoliberal: inflación, tarifazos, acuerdo neocolonial con el FMI, pérdida del poder adquisitivo, etc., el Gobierno de los CEOs decidió "por razones de seguridad", que Macri no viaje a Rosario.
 
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