La Opinión Popular
                  17:34  |  Martes 23 de Mayo de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
¿Hacia dónde vamos?
Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“La idea de Macri de unir a los argentinos es un eslogan, porque la estrategia del Gobierno desde el 1º de marzo en su discurso de campaña fue dividir, ya que le resulta funcional a su proyecto político”. Matías Tombolini
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Nacionales - 16-03-2017 / 09:03
DE “MOSQUITA MUERTA” A “DAMA DE HIERRO”

Operación Carnero: La gobernadora Vidal le pagará $1000 a cada docente que rompa la huelga

Operación Carnero: La gobernadora Vidal le pagará $1000 a cada docente que rompa la huelga
SE ACABÓ HEIDI. María Eugenia Vidal se puso al frente de la estrategia del Gobierno de Macri para contrarrestar la ola de conflictividad sindical, con una dureza mucho mayor a la esperada. Se mostró determinada a dar una pelea que, a esta altura, excede una mera discusión salarial: dejó en claro que lo que está en juego es todo el plan económico neoliberal del macrismo. Aunque no lo mencionó, sus dardos estuvieron claramente direccionados a Roberto Baradel, la cara más visible del conflicto. Vidal se abonó ayer a la tesis de que este líder de Suteba, que simpatiza con el kirchnerismo, está en realidad tensando el conflicto como parte de una estrategia personal para liderar la central sindical CTA. En esta pulseada, la gobernadora desplegó una estrategia que combina incentivos económicos con factores judiciales para así lograr una fisura en el gremio docente y, además, una medida inédita: un premio extraordinario por "presentismo" aplicable solo este mes. En otras palabras, ofertó dinero a quienes decidan no acatar la huelga y carnereen presentándose a trabajar.
La gobernadora María Eugenia Vidal jugó duro: en el día en el que el diario El País de España la comparaba con la "dama de hierro" Margaret Thatcher y su pulseada con los mineros británicos, dio una conferencia de prensa en la que anunció, sin su sonrisa habitual, que adelantará una suma de entre $1500 y $3750 a cuenta de la paritaria y ofrecerá un plus a los docentes que rompen la huelga.
 
Es un aumento unilateral a cuenta de la paritaria y un "reconocimiento extraordinario" para aquellos docentes rompehuelgas: el premio será de $1000, por única vez. Vidal ya había anunciado el despliegue de 60 mil voluntarios, que resultaron ser solo 60 mil tuits. Los voluntarios nunca aparecieron y el Gobierno cesó la convocatoria. A partir del anuncio del desembolso de estos fondos, Vidal le pidió a los docentes que cesen los paros y vuelvan a las aulas.
 
Sobre el incentivo para carneros, el secretario general de Suteba, Roberto Baradel consideró que "no tenía necesidad la gobernadora de humillar tanto a los docentes que fueron a trabajar". "Nos están llamando al sindicato docentes que fueron a trabajar por necesidad: nos preguntan cómo hacen para devolver esa plata cuando les llegue", dijo.
 
Además, los sindicatos citaron en Twitter al juez Alejandro Segura, quien advirtió en un post en las redes sociales que la decisión de pagar incentivos por trabajar en las huelgas viola "los convenios 87 y 98 de la OIT y la Constitución nacional". Y los especialistas la consideran ilegal.
 
El conflicto llegó a un punto sin salida y no da para más. Vidal intenta colarse por la grieta que se abrió en el Frente Gremial Docente con su propuesta. Está convencida del desgaste que les produjo a las organizaciones que nuclean la dura medida de fuerza. Y la acción oficial intenta exponer ante la sociedad a los fogoneros políticos de la contienda: el kirchnerismo y la izquierda radicalizada.
 
El challenger elegido por el macrismo para la confrontación, Baradel, le venía ganando algunos rounds a la poderosa pero inexperta gobernadora, le dejó magulladuras en su angelical semblante y le melló la imagen pública. Pero, totalmente disciplinada a Macri, "Mariú" defiende a capa y espada una emblemática pauta inflacionaria del 18% que el propio gabinete nacional pisotea con aumentos en los impuestos, combustibles y tarifazos, además de prepagas, peajes y la parafernalia de aumentos sobre la canasta básica que superan largamente la referencia anual impuesta a los ingresos de la población.
 
Y ese es el grave riesgo de extremar la postura oficial. El cuadro real para reanudar el regateo sería 18% de un lado y 35% del otro, con una inflación del primer bimestre, que proyectada a tasa anual, quedaría en la mitad de ambos extremos. Ese finalmente tendría que ser el meridiano racional del arreglo, pero la Casa Rosada se empecina en no reconocer que el desborde inflacionario tuvo su origen en sus propios ministerios. Además, el Frente Gremial Docente se rajó pero no quebró.
 
La Opinión Popular

EL CONFLICTO LLEGÓ A UN PUNTO ERRÁTICO Y NO DA PARA MÁS
 
Ojo, Cambiemos, el frente docente bonaerense se rajó pero no quebró
 
La sociedad argentina es rehén de esta interminable sucesión de paros de los gremios docentes que lleva 2 semanas que parecen ya una eternidad mientras, más allá de cualquier connotación política que se le quiera dar, los protagonistas "la miran por tevé", como se dice en los cánticos futboleros. Jugar al desgaste contando los porotos políticos que suman y restan las partes de la contienda hoy les sale gratis.
 
La cara visible de la ortodoxia combativa de los gremios docentes es Roberto Baradel, quien ni siquiera tiene en el bolsillo la elección interna en Suteba a la que decidió presentarse.
 
La opinión pública ya no tiene en claro si empuña los índices de precios del INdEC en pos de una gesta que reivindique el salario docente o un pico y pala para demoler la imagen de la gobernadora María Eugenia Vidal y allanarle el camino electoral al kirchnerismo en el decisivo distrito bonaerense, condición sine qua non para que Cristina Fernández de Kirchner imponga en la interna peronista, primero, y en el blindaje judicial que espera obtener en las urnas, de octubre en adelante, con proa a 2019.
 
Mauricio Macri concibe este enfrentamiento que le plantea el kirchnerismo en los escenarios sociales, con epicentro en la calle, como una partida de ajedrez, con la dama (María Eugenia) como ariete.
 
Quizá se acordó un poco tarde de armar la defensa e ir por el centro del tablero, aunque la demora le valió aceptar que jugaría con las negras y que, por lo tanto, el rival cuenta con la iniciativa.
 
Así cada movida de las blancas pone en riesgo la dama, que disciplinadamente se avino a ponerse el conflicto docente al hombro, resignarse al desgaste y consagrar el capital político que le da su imagen pública a la estrategia electoral de Jaime Durán Barba de concentrar el armado de la lista que llevará a los comicios en el equipo del Pro, con el apellido Macri (el primo Jorge, intendente de Vicente López) en la vanguardia.
 
María Eugenia recibió el baño de lodo de bienvenida a la alta política. Ya no es aquella chica criada en un barrio, estudiosa y juiciosa, a la que la exposición pública no le impide salir a hacer las compras, hablar espontáneamente con la gente como cualquier hija de vecino e irradiar una honestidad y sinceridad poco vistas en la órbita superior de la política.
 
La carrera vertical hacia la cima del poder la encapsuló en una vida de helicópteros y operativos de custodia, cercos de prensa y, especialmente, de lealtad a la jefatura política por encima de la voz del pueblo que antes escuchaba y hoy interpreta a través de encuestas, clipping de medios y reportes de interacción en redes sociales.
 
En esta 1ra jornada de la 2da fase del plan de lucha docente vuelve a ponerse al frente con anuncios orientados a pegarle en la línea de flotación al frente gremial oponente, que empezó a dar signos de estar resquebrajándose, a punto tal que la Federación de Educadores Bonaerense (FEB), el segundo en cantidad de afiliados, decidió no plegarse al paro nacional de 2 días convocado por la Ctera.
 
Prolongar las tensiones extremas tiene sus bemoles, ya que provoca fisuras y desinteligencias en los bandos que miden fuerzas. Y sucede tanto en el oficialismo como la oposición, con la novedad en este caso de que apareció una fisura importante del lado gremial.
 
La Nación expone datos oficiales de la provincia, según los cuales la FEB cuenta con 50.677 afiliados, mientras que el Suteba, que conduce Roberto Baradel, tiene 68.650. Este último, junto con la Unión de Docentes de la provincia de Buenos Aires, se plegará a la huelga nacional.
 
Tampoco los Docentes Argentinos Confederados (DAC) se plegarán en el plano nacional: "En algunos distritos habrá clases públicas y marchas, pero no participaremos del paro", sostuvo Mirta Petrocini, presidenta de la FEB.
 
Más contundente, Baradel le devolvió la pelota que le habían tirado del gobierno provincial de no negociar con un paro ya decretado, al aclarar que retomarán la discusión salarial si las autoridades los convocan por fuera de la conciliación obligatoria que rige desde el sábado pasado.
 
Por de pronto, los gremios docentes más numerosos no participaron de la misma en el Ministerio de Trabajo bonaerense. Sólo concurrieron AMET, UDA y UPCN, que en total no llegan a reunir 12.000 afiliados, y pidieron un cuarto intermedio, consignó el matutino, que agrega que "la FEB y Suteba, ante la falta de notificación oficial del fallo de la Cámara en lo Contencioso Administrativo que habilitó al Ministerio de Trabajo bonaerense a dictar la conciliación obligatoria, se presentaron ante la Justicia para realizar una autonotificación".
 
Se trata más de un subterfugio técnico legal que de un paso concreto hacia un entendimiento. Las negociaciones en sí siguen empantanadas. Sólo los sindicatos UPCN, Soeme y AMET acudieron a la convocatoria en la biblioteca del Ministerio de Economía y pidieron 48 horas para intentar convencer a otros gremios de sumarse.
 
Sin embargo, separar la paja política del trigo gremial requeriría una pasada en limpio de las posiciones concretas de uno y otro lado.
 
El gobierno quiere que se firme la paritaria docente bonaerense en 18% de ajuste salarial para 2017, con una cláusula móvil a futuro que reintegre automáticamente una diferencia ante cualquier desfase de la inflación y acepta hablar de una compensación fija que devuelva la pérdida de poder adquisitivo de los maestros del año pasado, pero también pretende fijar condiciones de calidad educativa. Los gremios quieren 35% de aumento para empezar a hablar.
 
En un mercado persa, el punto de partida real para este regateo salarial partiría de confrontar 18 contra 35. Pero si se toma el comportamiento de los precios generales de la economía de los 2 primeros meses y se lo proyecta a tasa anual se situaría en la mitad de camino. Recién a fin de mes se sabrá si el IPC del 1er trimestre logra hacerla retroceder al 20% o si la inflación de marzo la consolidará en torno del 25%.
 
Por más que el ministro de Economía, Hernán Lacunza, le ponga el pecho a las balas y denuncie la actitud gremial de no escuchar ninguna propuesta con los paros ya decididos, lo cierto es que a esta altura del conflicto, ni el dirigente más dialoguista y dispuesto a normalizar las clases estará en condiciones de poner su firma donde figure el 18%, cualquiera sea el adorno que le armen alrededor.
 
El gobierno se había aferrado a esa pauta a partir de que a fin de año, precisamente, María Eugenia obtuvo la resonante victoria de lograr que los gremios estatales bonaerenses aceptaran el 18% con reajuste móvil si había desvíos en los precios con el correr de los meses.
 
La ilusión era plegar a los bancarios, a los docentes y seguir por esa línea con el resto de las paritarias. Pero aparecieron los tarifazos de Aranguren, junto con los ajustes de combustibles, prepagas, peajes y la parafernalia de aumentos sobre la canasta básica, en enero, que desplazaron de lugar aquel ideal antiinflacionario atentando directamente contra el poder adquisitivo de las familias, situación que, corregida y agravada, se repitió en febrero.
 
A las cuentas caseras desequilibradas se agregó la incertidumbre creada por los despidos y suspensiones fabriles, los cierres de comercios que denunció la CAME y la frutilla del postre fue el escandaloso arreglo en torno de la quiebra del Correo Argentino que involucró a la familia presidencial y que, por fin aunque tardíamente, Macri reconoció como un error.
 
El cóctel fue como un brebaje que tonificó al kirchnerismo e hizo que saliera con todo a ganarle el punto débil del oficialismo: la calle, donde desarrolló un eficiente expertise, y hoy convirtió en auténtico caos, agravado por el malestar popular debido a que las clases no se normalizan y ya no se sabe qué hacer con los chicos en la organización hogareña.
 
Tampoco le salió bien la rueda de auxilio rompehuelgas que le tiraron a la gobernadora desde el Twitter: los voluntarios que se anotaron respondiendo a la red social para cubrir tareas complementarias en centros vecinales y clubes que contuvieran a los chicos en las aulas.
 
Hubo experiencias en Morón, Pilar, Vicente López, Lanús, Quilmes y 3 de Febrero, entre otras ciudades, en las que participaron profesionales, ex docentes y ex alumnos. Fueron suficientes para que se cortaran las convocatorias ad hoc. La organización no estaba preparada para la innovaciones propaladas en 140 caracteres, cuya condición esencial es la inmediatez. Las redes son ahora ya, después la vorágine traga las frases más ingeniosas.
 
Fuentes: Urgente24, Página12, La Política Online y LOP

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22-05-2017 / 09:05
22-05-2017 / 09:05
22-05-2017 / 08:05
En otros tiempos la gravísima crisis institucional que vive Brasil hubiese servido como ha ocurrido tantas veces para disimular los desaguisados internos de una economía que persiste en demorar su arranque pese a los anuncios del gobierno de Mauricio Macri.
 
O acechanzas como los nuevos problemas en los que parecería estar metido el titular de la AFI, Gustavo Arribas. Pero esta vez el problema del socio mayor del Mercosur le llevó más tiempo que el deseado a Macri durante su gira asiática. No es para menos.
 
Todos los analistas y consultores, además de funcionarios del propio Gobierno, coinciden en afirmar que la Argentina sufrirá en carne propia un eventual desbarranque de la economía brasileña como consecuencia de la crisis institucional.
 
Que, para más datos, había comenzado a dar signos de reactivación antes de las denuncias que pesan sobre Michel Temer y tornan más que incierto su futuro presidencial.
 
La industria automotriz, y otros rubros como los autopartistas, calzado, textiles y las alimentarias, se verían perjudicadas si ese supuesto se confirma en la realidad, lo que en definitiva demoraría todavía más la tan pregonada reactivación local.
 
En el Gobierno igual sacan pecho y ratifican que la obra pública en marcha y por venir será el motor que moverá la campaña hacia las legislativas de octubre. "Hoy no hay un ciudadano que no tenga cerca suyo o en su zona una maquina trabajando", se entusiasma Rogelio Frigerio.
 
Ni la prometedora gira por Asia o los eventuales remezones locales del Lava Jato brasileño impiden que en el Gobierno se deje de mirar el costado político de la gestión, que hoy está casi exclusivamente emparentado con la campaña electoral. 

21-05-2017 / 11:05
21-05-2017 / 11:05
La crisis y la recesión económica que vive la Argentina, gracias a Mauricio Macri, han hecho que se trasluzcan problemas que evidencian las diferencias entre los que más y menos tienen. En uno de los sectores donde más se puede observar esta situación es en el consumo, ya que presenta características bien específicas sobre el poder adquisitivo y de compra de cada una de las clases sociales.
 
Mientras los sectores medios y bajos destinan gran parte de sus salarios a alimentos y bienes de primera necesidad, los sectores más pudientes invierten su capital en la compra de bienes suntuosos y de lujo. Esto ha hecho que la compra de las capas populares se haya reducido en forma considerable, a la vez que la capacidad de ahorro del grupo de mayor poder económico no se haya visto resentida.
 
En los primeros 17 meses del gobierno para los ricos de Macri, en la franja más vulnerable de la sociedad disminuyó drásticamente el consumo de productos básicos de la canasta de alimentos, como la leche, la carne o las harinas, reflejando una crisis que el Gobierno intenta ocultar bajo el tan loable lema de buscar la "pobreza cero", discurso que todavía no ha tenido ninguna clase de resultado concreto.
 
Un claro ejemplo que muestra que la "pobreza cero" todavía es una realidad muy lejana es la caída que se evidencia en la compra de aceite en los sectores más vulnerables, que presentó una retracción del 53%, lo cual se explica en el incremento registrado del 68% en la venta de grasa porcina, un producto más económico y al alcance de los más humildes a la hora de fritar y cocinar sus alimentos.
 
A su vez, datos oficiales manifiestan que el consumo de artículos de la Canasta Básica Alimentaria cayó un 56% en lo que va de 2017, lo que se traduce en que menguó un 44% la adquisición de harinas por parte de los más pobres, y en que descendió un 38% la compra de carne, un alimento muy caro y que forma parte sustancial en la dieta.
 
Esta situación puede observarse también en un elemento clave y central para el desarrollo y  crecimiento de los más chicos, como lo es la leche, cuyo consumo en los estratos más bajos mermó un 38%. Un caso similar es la venta de fideos, que retrocedió un 33% en el año.
 
Por el contrario, puede contemplarse una realidad completamente opuesta en los sectores más pudientes y concentrados del poder, que han demostrado una capacidad de consumo concentrada en la compra de distintos bienes suntuosos, como por ejemplo los autos de alta gama, cuya venta se acrecentó un 83% durante el último año.
 
Circunstancia idéntica se vive con la adquisición de motos de última tecnología, que desde el inicio del gobierno de Cambiemos creció un 72%, mientras que las ventas de los jets ski, o motos de agua, se incrementó en un 57% en los últimos meses solo en el 10% de la población, que coincide con las clases más ricas del país.

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