"No hay aumento de importaciones", sintetizó la funcionaria, quien luego agregó que "sólo existen algunos problemas en algunos sectores productivos".
 
Sin embargo, los industriales están poniendo el grito en el cielo porque esas "subas puntuales" a las que hacen referencia funcionarios y algunos analistas, se dan en un contexto en el que las ventas en el mercado interno vienen cayendo hasta el 20% para algunos sectores y en un escenario en el que, además, las compras de Brasil culminaron 2016 con una caída del 10%.
 
Además, al analizar las importaciones de enero surge un dato que preocupa a los empresarios: en el arranque de 2017 se registró el mayor aumento interanual desde octubre de 2013 y el rubro que más traccionó las compras al exterior fue el de bienes de consumo, con un alza del 22% en volúmenes. Esto, en momentos en el que el uso de la capacidad instalada de la industria alcanza el 60%, el menor nivel en siete años.
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                  01:06  |  Domingo 20 de Agosto de 2013  |  Entre Ríos
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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
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Nacionales - 11-03-2017 / 17:03

Contra el discurso macrista de "gradualismo importador", los industriales alertan que ya se siente el daño

Contra el discurso macrista de
Desde el Palacio de Hacienda y el Ministerio de Producción aseguran que la competencia del exterior está bajo control y que la producción nacional no está en riesgo. Atribuyen las críticas de gremios a "intereses políticos". Pero desde cámaras empresarias hablan de un "error de diagnóstico".
El Gobierno de Mauricio Macri está llevando adelante una de sus grandes batallas en la arena de los medios. ¿Su objetivo? Ganarle la pulseada a empresarios y sindicalistas que alertan que las importaciones están poniendo en riesgo a la industria nacional y a los empleos.
 
La muestra de fuerza por parte de la CGT, con un acto multitudinario, obligó a los funcionarios a tratar de acaparar más minutos en los medios y repeler la idea que vienen postulando desde gremios y cámaras: que se está asistiendo a un proceso de apertura indiscriminada.
 
La orden de Macri fue la de instrumentar un discurso coordinado a través de los principales ministros del Gabinete, para intentar contrarrestar cualquier mensaje que acuse al macrismo de no cuidar los puestos de trabajo por una administración "laxa" del comercio exterior.
 
Francisco Cabrera, al frente de la cartera de Producción, es uno de los hombres más cuestionados del Gobierno desde el arco gremial. El ministro no dudó al afirmar que la movilización de la CGT "tuvo motivaciones políticas". Los argumentos que usaron "para justificarla son falsos. La lluvia de importaciones es absolutamente falsa. No hubo avalancha de importaciones", recalcó.
 
La vicepresidenta Gabriela Michetti también se sumó al "frente" que busca despegar al macrismo de las acusaciones de un supuesto regreso de las políticas liberales menemistas de los años '90. "No hay aumento de importaciones", sintetizó la funcionaria, quien luego agregó que "sólo existen algunos problemas en algunos sectores productivos".
 
Sin embargo, los industriales están poniendo el grito en el cielo porque esas "subas puntuales" a las que hacen referencia funcionarios y algunos analistas, se dan en un contexto en el que las ventas en el mercado interno vienen cayendo hasta el 20% para algunos sectores y en un escenario en el que, además, las compras de Brasil culminaron 2016 con una caída del 10%.
 
Además, al analizar las importaciones de enero surge un dato que preocupa a los empresarios: en el arranque de 2017 se registró el mayor aumento interanual desde octubre de 2013 y el rubro que más traccionó las compras al exterior fue el de bienes de consumo, con un alza del 22% en volúmenes. Esto, en momentos en el que el uso de la capacidad instalada de la industria alcanza el 60%, el menor nivel en siete años.
 
Otro de los hombres del Gabinete que se expresa con vehemencia sobre el tema es el titular de Hacienda, Nicolás Dujovne, quien suele referirse a un proceso de apertura "gradualista".
 
En medio de los ecos que dejó el acto de la CGT, el ministro aseguró que "de ninguna manera en la economía argentina hoy hay una avalancha importadora". Incluso, recalcó que "el país es uno de los que menos importa en el mundo", para luego refrendar sus dichos con números: explicó que las compras al mundo de bienes de consumo representan el 1,5% del PBI, lo que equivale a un cuarto de los niveles que se registran en otras economías comparables.
 
Para reafirmar esta posición, varios funcionarios apuntaron que en 2016 las compras al mundo culminaron en u$s55.600 millones, un 7% menos que en 2015.
 
El hecho de que funcionarios se apegaran a esta cifra, generó malhumor en la cúpula de la Unión Industrial Argentina, que viene de realizar la primera reunión del año del comité ejecutivo. Durante la cumbre de la entidad, comandada por Adrián Kaufmann Brea, hubo quejas de que el dato no llega a reflejar de manera precisa la realidad: básicamente porque ese número es en divisas. Si se consideran las cantidades, entonces hubo un crecimiento de casi 4%, mientras que los bienes de consumo "volaron" un 17%.
 
Algunos economistas se sumaron al debate, apoyando la postura del Gobierno, como Federico Muñoz, quien niega que se esté dando una "invasión" de productos del exterior: "Una cosa es una incómoda presión puntual en algunos sectores y otra es avalancha de importaciones".
 
Pablo Schiaffino, economista de la UTDT, opina en un sentido similar: "¿Aumentaron las importaciones? Sí. ¿Hubo aluvión? No. ¿Cuánto aumentaron? Parecido al primer tramo de los últimos dos mandatos" presidenciales.
 
 
Sectores en la mira
 
Las cámaras empresarias critican al Gobierno por realizar una mirada parcial del impacto de la competencia importada. Desde la entidad que nuclea a fabricantes del calzado, su presidente, Alberto Sellaro, afirma que las compras al exterior se dispararon un 62% durante los primeros 45 días del 2017 respecto a igual lapso de 2016.
 
Sólo en enero ingresaron casi 2,1 millones de pares, mientras que la primera quincena de febrero mostró una tendencia aún más pronunciada, de la mano de 1,2 millones. En cuanto a los países de origen, alertan por las fuertes subas que experimentaron los productos provenientes de Indonesia (+83%), Brasil (+82%) y China (+73%).
 
Puede que estas cifras que afectan al sector no muevan el "amperímetro" de las estadísticas que publica el INDEC. Sin embargo, Sellaro señala que esta mayor competencia contribuyó a que se destruyeran 4.000 empleos en los últimos meses.
 
El industrial remarca que, en términos históricos, no es común que en verano se registren niveles tan elevados de importaciones. Por eso, afirmó que "este antecedente nos preocupa mucho y nos pone en alerta". En línea blanca, el panorama es similar: en 2016 ingresaron 130.000 heladeras, un 330% más que en 2015.
 
Off the record, fuentes cercanas a Producción aseguran que, al igual que sucedió con las computadoras -cuyos precios ya bajaron hasta 35% por la quita de aranceles- en el caso de las heladeras la competencia importada está ayudando a moderar los valores de venta al público. Pero desde la cámara industrial muestran la otra cara: afirman que el último año el sector perdió 500 empleos y que están trabajando al 50% de la capacidad instalada.
 
La cadena textil es una de las que más está sufriendo la actual coyuntura. Desde Fundación ProTejer apuntan contra el discurso oficial que desestima el impacto de la competencia que llega del exterior.
 
"La realidad económica por la que se encuentran atravesando las empresas del sector dista de ser bien comprendida por parte del Gobierno, lo que se desprende de las exposiciones y salidas en la prensa de sus funcionarios", dispararon desde la entidad en un duro comunicado, titulado "La verdad sobre las importaciones textiles".
 
Según ProTejer, la mayor flexibilidad llevó a que la ropa de orígenes como Asia y Brasil no haya parado de ganar terreno, al pasar de un share del 50% en 2015 al 61% en 2016, con el agravante de que el mercado interno se achicó un 15%.
 
A estos datos, desde la entidad suman otras cifras preocupantes: la industria está trabajando al 55% de su capacidad y en 2016, a lo largo de la cadena productiva, se destruyeron 20.000 puestos de trabajo.
 
"Nosotros tampoco hablamos de 'avalancha'. Pero esto no habilita a decir, como lo hacen algunos funcionarios, que las importaciones no hacen daño. Hay un diagnóstico incompleto del Gobierno respecto de los problemas que puede causar una administración del comercio como la que se está aplicando", afirma a iProfresional Ariel Schale, director ejecutivo de ProTejer.
 
El experto agrega que "la industria nacional tiene que lidiar con cargas impositivas y costos financieros y logísticos de los más elevados a nivel mundial. Además de tener padecer el contrabando. Todo esto nos pone claramente en desventaja. Hay que contextualizar todo".
 
 
La pelea que viene: "reconversión"
 
Por detrás de esta "lucha discursiva", en la que el Gobierno niega un proceso importador que, según los industriales, sí está ocurriendo, los funcionarios no ocultan en ningún momento el plan del macrismo a mediano plazo: la reconversión de los sectores ineficientes, es decir, que necesitan de una protección "crónica" para subsistir.
 
Para ello, el macrismo está implementando mesas de diálogo específicas con distintas ramas de actividad con el objetivo de avanzar en la reconversión de las mismas, de la manera "menos dolorosa" posible.
 
"El Gobierno quiere proteger estos procesos para que no haya ninguna empresa que se caiga en el camino sin poder ayudarla", explicó Michetti. Sin embargo, advirtió que "una vez que se le den estas herramientas se necesita el esfuerzo del sector empresarial para poder competir".
 
Es el mismo argumento que había planteado Alfonso Prat Gay en momentos enque era titular de Hacienda, cuando comparó a las industrias con "gimnastas" que debían calzarse los pantalones cortos, entrenar y salir a pelear con el mundo.
 
La canciller Susana Malcorra también sumó su voz al señalar que "encerrarnos y protegernos fronteras adentro hace que los costos se eleven y, ya de por sí, los costos en la Argentina son más altos que en otros países". Con un tono más crudo y directo, Dujovne puso como ejemplo la decisión de anular los aranceles al ingreso de computadoras portátiles, para abaratar estos productos.
 
Las empresas "importaban todos los componentes, no producían y vendían a precios superiores a los del resto del mundo", disparó el ministro. Sin embargo, el proceso de reconversión que están encarando las empresas del sector informático no representan un "caso testigo" que tranquilice a sindicatos e industriales.
 
Tres empresas que se dedicaban a ensamblar computadoras (IFSA, Air Computers y PC Arts, que maneja la marca Banghó) ya anunciaron que se reformularán como "importadores y comercializadores". Además, se estima que el sector destruyó más de 500 empleos.
 
Pero desde la Secretaría de Transformación Productiva ponen paños fríos a esas cifras y aseguran que gran parte de estos puestos están en pleno proceso de ser reabsorbidos por compañías de otros sectores.
 
Cabe destacar que el Gobierno implementó el Programa de Transformación Productiva que, según detallaron, "busca acompañar a empresas en proceso de crecimiento y a los trabajadores en su reinserción al mercado laboral".
 
De acuerdo con la cartera que conduce Cabrera, ya hay más de 20 empresas en proceso de ingreso al programa que podrían reabsorber cerca de 1.000 empleados de firmas en problemas.
 
Una de las primeras experiencias la encaró Visuar, que produce línea blanca en Cañuelas: la Pyme ya entrevistó a trabajadores desvinculados de Banghó, Informática Fueguina y también de Alpargatas para cubrir 250 nuevos puestos.
 
Los trabajadores que ingresan al programa cobran un seguro de desempleo ampliado, equivalente al 50 por ciento del sueldo promedio del último año, y acceden a capacitaciones certificadas. Sin embargo, desde algunas cámaras empresarias hay una mirada crítica sobre la iniciativa oficial.
 
"Tenemos una muy mala visión sobre este programa. Lo tomamos básicamente como una bolsa de trabajo, cuando en realidad, para cumplir esa función, ya hay organización intermedias y no debería hacerlo el Estado", apunta Schale. La otra crítica es que el plan contaría por el momento con un registro de apenas 500 trabajadores despedidos en busca de ser reabsorbidos.
 
"En medio de este proceso de destrucción de empleos, es una cifra realmente baja", afirma Schale, para luego asegurar que "los industriales, que hemos invertido millones de dólares en equipamiento y que competimos en desigualdad frente a las importaciones, no aceptamos la palabra 'reconversión'. Sería aceptar que lo que hacemos no sirve".
 
Por Juan Diego Wasilevsky
 
Fuente: iProfesional
 
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19-08-2017 / 11:08
19-08-2017 / 11:08
19-08-2017 / 10:08
La primera operación del macrismo después de las elecciones ha sido enviar una fuerte señal a los jueces y fiscales que molesten al Gobierno. Sin independencia de poderes, con las corporaciones mediáticas oficialistas y los servicios de inteligencia a su disposición, más el poder económico, el país es una cancha inclinada que siempre favorece a los mismos jugadores.  Y en la suma del poder público más toda la maquinaria mediática y uniforme se configura un sistema de una democracia en "estado de emergencia".
 
Después de cada ciclo de reformas, llegó un ciclo reaccionario. Así fue tras el gobierno de Irigoyen, así fue después de Perón en 55 y en el 76. Fueron golpes militares, pero de partida tuvieron un masivo respaldo civil. Sin ese respaldo, era difícil que los golpes se hicieran efectivos. El discurso violento de la oposición, el trabajo de zapa de los grandes medios de cada época -todos golpistas y la mayoría de derecha-, pudieron romper la defensa de los beneficios objetivos que la sociedad logró en cada uno de esos ciclos.
 
En Argentina esos ciclos no estuvieron protagonizados por fuerzas socialdemócratas, como sucedió en otros países, sino por grandes movimientos nacionales y populares que surgieron de afluentes diversos.
 
La derecha siempre dice que es democrática. Todos los golpes se hacen en defensa de la democracia, la moral y la república. El discurso moralista, democrático y republicano siempre fue usado por la derecha para deponer a gobiernos populares acusándolos de autoritarios y así instalar en su reemplazo gobiernos realmente autoritarios, y lo de republicanos te la debo.
 
La fase de reformas que implicó el kirchnerismo generó también un campo fuertemente reaccionario. La tradición de los movimientos populares del siglo pasado implicaba también formas de manejo del poder político con las que trataban de equilibrar la concentración del poder económico y las resistencias de los sectores privilegiados.
 
El kirchnerismo evitó con bastante éxito esos mecanismos. Desde el punto de vista histórico puede ser importante que esta vez la derecha no llegó al gobierno por un golpe militar sino por una elección. Pero de todas maneras lo que la sigue definiendo es su papel como fuerza de rechazo a los procesos de cambio reales introducidos por gobiernos populares. Cada vez que reemplazó a los gobiernos que criticaba, fue más autoritaria y, al mismo tiempo, su acción de gobierno se centró en tratar de deshacer los progresos que se habían alcanzado en el ciclo anterior.

 
El programa de cualquier gobierno se reconoce en su gestión. El verdadero programa de todos los gobiernos de derecha que reemplazaron a gobiernos populares, consistió en medidas de gobierno antinacionales y antipopulares y siempre fueron más autoritarios y menos respetuosos del republicanismo.
 
No es nuevo ese fenómeno y la derecha ha demostrado que no es más democrática ni republicana que los gobiernos populares. La pregunta es por qué ese discurso que se repite en la historia es capaz de penetrar construcciones que vuelcan un fuerte beneficio real sobre la sociedad.

18-08-2017 / 10:08
18-08-2017 / 09:08
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