"No hay aumento de importaciones", sintetizó la funcionaria, quien luego agregó que "sólo existen algunos problemas en algunos sectores productivos".
 
Sin embargo, los industriales están poniendo el grito en el cielo porque esas "subas puntuales" a las que hacen referencia funcionarios y algunos analistas, se dan en un contexto en el que las ventas en el mercado interno vienen cayendo hasta el 20% para algunos sectores y en un escenario en el que, además, las compras de Brasil culminaron 2016 con una caída del 10%.
 
Además, al analizar las importaciones de enero surge un dato que preocupa a los empresarios: en el arranque de 2017 se registró el mayor aumento interanual desde octubre de 2013 y el rubro que más traccionó las compras al exterior fue el de bienes de consumo, con un alza del 22% en volúmenes. Esto, en momentos en el que el uso de la capacidad instalada de la industria alcanza el 60%, el menor nivel en siete años.
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                  23:11  |  Domingo 17 de Junio de 2013  |  Entre Ríos
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Nacionales - 11-03-2017 / 17:03

Contra el discurso macrista de "gradualismo importador", los industriales alertan que ya se siente el daño

Contra el discurso macrista de
Desde el Palacio de Hacienda y el Ministerio de Producción aseguran que la competencia del exterior está bajo control y que la producción nacional no está en riesgo. Atribuyen las críticas de gremios a "intereses políticos". Pero desde cámaras empresarias hablan de un "error de diagnóstico".
El Gobierno de Mauricio Macri está llevando adelante una de sus grandes batallas en la arena de los medios. ¿Su objetivo? Ganarle la pulseada a empresarios y sindicalistas que alertan que las importaciones están poniendo en riesgo a la industria nacional y a los empleos.
 
La muestra de fuerza por parte de la CGT, con un acto multitudinario, obligó a los funcionarios a tratar de acaparar más minutos en los medios y repeler la idea que vienen postulando desde gremios y cámaras: que se está asistiendo a un proceso de apertura indiscriminada.
 
La orden de Macri fue la de instrumentar un discurso coordinado a través de los principales ministros del Gabinete, para intentar contrarrestar cualquier mensaje que acuse al macrismo de no cuidar los puestos de trabajo por una administración "laxa" del comercio exterior.
 
Francisco Cabrera, al frente de la cartera de Producción, es uno de los hombres más cuestionados del Gobierno desde el arco gremial. El ministro no dudó al afirmar que la movilización de la CGT "tuvo motivaciones políticas". Los argumentos que usaron "para justificarla son falsos. La lluvia de importaciones es absolutamente falsa. No hubo avalancha de importaciones", recalcó.
 
La vicepresidenta Gabriela Michetti también se sumó al "frente" que busca despegar al macrismo de las acusaciones de un supuesto regreso de las políticas liberales menemistas de los años '90. "No hay aumento de importaciones", sintetizó la funcionaria, quien luego agregó que "sólo existen algunos problemas en algunos sectores productivos".
 
Sin embargo, los industriales están poniendo el grito en el cielo porque esas "subas puntuales" a las que hacen referencia funcionarios y algunos analistas, se dan en un contexto en el que las ventas en el mercado interno vienen cayendo hasta el 20% para algunos sectores y en un escenario en el que, además, las compras de Brasil culminaron 2016 con una caída del 10%.
 
Además, al analizar las importaciones de enero surge un dato que preocupa a los empresarios: en el arranque de 2017 se registró el mayor aumento interanual desde octubre de 2013 y el rubro que más traccionó las compras al exterior fue el de bienes de consumo, con un alza del 22% en volúmenes. Esto, en momentos en el que el uso de la capacidad instalada de la industria alcanza el 60%, el menor nivel en siete años.
 
Otro de los hombres del Gabinete que se expresa con vehemencia sobre el tema es el titular de Hacienda, Nicolás Dujovne, quien suele referirse a un proceso de apertura "gradualista".
 
En medio de los ecos que dejó el acto de la CGT, el ministro aseguró que "de ninguna manera en la economía argentina hoy hay una avalancha importadora". Incluso, recalcó que "el país es uno de los que menos importa en el mundo", para luego refrendar sus dichos con números: explicó que las compras al mundo de bienes de consumo representan el 1,5% del PBI, lo que equivale a un cuarto de los niveles que se registran en otras economías comparables.
 
Para reafirmar esta posición, varios funcionarios apuntaron que en 2016 las compras al mundo culminaron en u$s55.600 millones, un 7% menos que en 2015.
 
El hecho de que funcionarios se apegaran a esta cifra, generó malhumor en la cúpula de la Unión Industrial Argentina, que viene de realizar la primera reunión del año del comité ejecutivo. Durante la cumbre de la entidad, comandada por Adrián Kaufmann Brea, hubo quejas de que el dato no llega a reflejar de manera precisa la realidad: básicamente porque ese número es en divisas. Si se consideran las cantidades, entonces hubo un crecimiento de casi 4%, mientras que los bienes de consumo "volaron" un 17%.
 
Algunos economistas se sumaron al debate, apoyando la postura del Gobierno, como Federico Muñoz, quien niega que se esté dando una "invasión" de productos del exterior: "Una cosa es una incómoda presión puntual en algunos sectores y otra es avalancha de importaciones".
 
Pablo Schiaffino, economista de la UTDT, opina en un sentido similar: "¿Aumentaron las importaciones? Sí. ¿Hubo aluvión? No. ¿Cuánto aumentaron? Parecido al primer tramo de los últimos dos mandatos" presidenciales.
 
 
Sectores en la mira
 
Las cámaras empresarias critican al Gobierno por realizar una mirada parcial del impacto de la competencia importada. Desde la entidad que nuclea a fabricantes del calzado, su presidente, Alberto Sellaro, afirma que las compras al exterior se dispararon un 62% durante los primeros 45 días del 2017 respecto a igual lapso de 2016.
 
Sólo en enero ingresaron casi 2,1 millones de pares, mientras que la primera quincena de febrero mostró una tendencia aún más pronunciada, de la mano de 1,2 millones. En cuanto a los países de origen, alertan por las fuertes subas que experimentaron los productos provenientes de Indonesia (+83%), Brasil (+82%) y China (+73%).
 
Puede que estas cifras que afectan al sector no muevan el "amperímetro" de las estadísticas que publica el INDEC. Sin embargo, Sellaro señala que esta mayor competencia contribuyó a que se destruyeran 4.000 empleos en los últimos meses.
 
El industrial remarca que, en términos históricos, no es común que en verano se registren niveles tan elevados de importaciones. Por eso, afirmó que "este antecedente nos preocupa mucho y nos pone en alerta". En línea blanca, el panorama es similar: en 2016 ingresaron 130.000 heladeras, un 330% más que en 2015.
 
Off the record, fuentes cercanas a Producción aseguran que, al igual que sucedió con las computadoras -cuyos precios ya bajaron hasta 35% por la quita de aranceles- en el caso de las heladeras la competencia importada está ayudando a moderar los valores de venta al público. Pero desde la cámara industrial muestran la otra cara: afirman que el último año el sector perdió 500 empleos y que están trabajando al 50% de la capacidad instalada.
 
La cadena textil es una de las que más está sufriendo la actual coyuntura. Desde Fundación ProTejer apuntan contra el discurso oficial que desestima el impacto de la competencia que llega del exterior.
 
"La realidad económica por la que se encuentran atravesando las empresas del sector dista de ser bien comprendida por parte del Gobierno, lo que se desprende de las exposiciones y salidas en la prensa de sus funcionarios", dispararon desde la entidad en un duro comunicado, titulado "La verdad sobre las importaciones textiles".
 
Según ProTejer, la mayor flexibilidad llevó a que la ropa de orígenes como Asia y Brasil no haya parado de ganar terreno, al pasar de un share del 50% en 2015 al 61% en 2016, con el agravante de que el mercado interno se achicó un 15%.
 
A estos datos, desde la entidad suman otras cifras preocupantes: la industria está trabajando al 55% de su capacidad y en 2016, a lo largo de la cadena productiva, se destruyeron 20.000 puestos de trabajo.
 
"Nosotros tampoco hablamos de 'avalancha'. Pero esto no habilita a decir, como lo hacen algunos funcionarios, que las importaciones no hacen daño. Hay un diagnóstico incompleto del Gobierno respecto de los problemas que puede causar una administración del comercio como la que se está aplicando", afirma a iProfresional Ariel Schale, director ejecutivo de ProTejer.
 
El experto agrega que "la industria nacional tiene que lidiar con cargas impositivas y costos financieros y logísticos de los más elevados a nivel mundial. Además de tener padecer el contrabando. Todo esto nos pone claramente en desventaja. Hay que contextualizar todo".
 
 
La pelea que viene: "reconversión"
 
Por detrás de esta "lucha discursiva", en la que el Gobierno niega un proceso importador que, según los industriales, sí está ocurriendo, los funcionarios no ocultan en ningún momento el plan del macrismo a mediano plazo: la reconversión de los sectores ineficientes, es decir, que necesitan de una protección "crónica" para subsistir.
 
Para ello, el macrismo está implementando mesas de diálogo específicas con distintas ramas de actividad con el objetivo de avanzar en la reconversión de las mismas, de la manera "menos dolorosa" posible.
 
"El Gobierno quiere proteger estos procesos para que no haya ninguna empresa que se caiga en el camino sin poder ayudarla", explicó Michetti. Sin embargo, advirtió que "una vez que se le den estas herramientas se necesita el esfuerzo del sector empresarial para poder competir".
 
Es el mismo argumento que había planteado Alfonso Prat Gay en momentos enque era titular de Hacienda, cuando comparó a las industrias con "gimnastas" que debían calzarse los pantalones cortos, entrenar y salir a pelear con el mundo.
 
La canciller Susana Malcorra también sumó su voz al señalar que "encerrarnos y protegernos fronteras adentro hace que los costos se eleven y, ya de por sí, los costos en la Argentina son más altos que en otros países". Con un tono más crudo y directo, Dujovne puso como ejemplo la decisión de anular los aranceles al ingreso de computadoras portátiles, para abaratar estos productos.
 
Las empresas "importaban todos los componentes, no producían y vendían a precios superiores a los del resto del mundo", disparó el ministro. Sin embargo, el proceso de reconversión que están encarando las empresas del sector informático no representan un "caso testigo" que tranquilice a sindicatos e industriales.
 
Tres empresas que se dedicaban a ensamblar computadoras (IFSA, Air Computers y PC Arts, que maneja la marca Banghó) ya anunciaron que se reformularán como "importadores y comercializadores". Además, se estima que el sector destruyó más de 500 empleos.
 
Pero desde la Secretaría de Transformación Productiva ponen paños fríos a esas cifras y aseguran que gran parte de estos puestos están en pleno proceso de ser reabsorbidos por compañías de otros sectores.
 
Cabe destacar que el Gobierno implementó el Programa de Transformación Productiva que, según detallaron, "busca acompañar a empresas en proceso de crecimiento y a los trabajadores en su reinserción al mercado laboral".
 
De acuerdo con la cartera que conduce Cabrera, ya hay más de 20 empresas en proceso de ingreso al programa que podrían reabsorber cerca de 1.000 empleados de firmas en problemas.
 
Una de las primeras experiencias la encaró Visuar, que produce línea blanca en Cañuelas: la Pyme ya entrevistó a trabajadores desvinculados de Banghó, Informática Fueguina y también de Alpargatas para cubrir 250 nuevos puestos.
 
Los trabajadores que ingresan al programa cobran un seguro de desempleo ampliado, equivalente al 50 por ciento del sueldo promedio del último año, y acceden a capacitaciones certificadas. Sin embargo, desde algunas cámaras empresarias hay una mirada crítica sobre la iniciativa oficial.
 
"Tenemos una muy mala visión sobre este programa. Lo tomamos básicamente como una bolsa de trabajo, cuando en realidad, para cumplir esa función, ya hay organización intermedias y no debería hacerlo el Estado", apunta Schale. La otra crítica es que el plan contaría por el momento con un registro de apenas 500 trabajadores despedidos en busca de ser reabsorbidos.
 
"En medio de este proceso de destrucción de empleos, es una cifra realmente baja", afirma Schale, para luego asegurar que "los industriales, que hemos invertido millones de dólares en equipamiento y que competimos en desigualdad frente a las importaciones, no aceptamos la palabra 'reconversión'. Sería aceptar que lo que hacemos no sirve".
 
Por Juan Diego Wasilevsky
 
Fuente: iProfesional
 
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17-06-2018 / 16:06
Por una mínima diferencia -mínima pero decisiva- la despenalización del aborto fue aprobada en la Cámara de Diputados. Hay indicios para pensar que también podría ser aprobaba en Senadores. Si el señor Pichetto declaró que esto puede ser posible, es porque sabe de lo que está hablando.
 
De todos modos, la batalla por la despenalización del aborto está ganada. La ganó la sociedad, la ganaron las mujeres, la ganó la historia. En todos los países civilizados del mundo se comparte este criterio. Se discuten matices, detalles, pero en lo fundamental el acuerdo acerca del derecho de la mujer a interrumpir su embarazo es fuerte.
 
Agrego algo más: el derecho a interrumpir su embarazo sin que por ello vaya presa. Porque ése es el "detalle" decisivo, lo que a modo de síntesis diría que se debatió hasta la mañana del jueves en Diputados. Esa fue la pregunta que debía responder cada diputado a la hora de intervenir: ¿Va o no va presa? Lo demás se conversa.
 
En realidad, lo que se decidió fue legalizar aquello que de manera sórdida, oscura, culposa, se realizaba en la sociedad con sus consecuencias: muertes, mutilaciones, heridas irreparables. Les guste o no a los objetores, las mujeres abortan y seguirán abortando cuando lo consideren necesario, pero con un detalle: hasta la semana pasada la prohibición transformaba a esta decisión en un delito y habilitaba por bajo cuerda la industria millonaria de los médicos aborteros. Ahora empezará de dejar de ser así.
 
Por supuesto, acá también se establecían diferencias. Las mujeres con recursos podían disponer de algunas garantías; las pobres mujeres padecían las consecuencias de su pobreza. 

17-06-2018 / 11:06
"Hemos acordado un stand by de acceso privado por 50 mil millones de dólares. Esto es un reflejo del apoyo de la comunidad internacional al país", publicaron los diarios el 7 de junio. Antes de eso, el Gobierno no había dado pistas sobre tal acuerdo.
 
Ni los partidos aliados en Cambiemos conocían lo mínimo como para responder sin trastabillar las preguntas del periodismo. El acontecimiento que definirá los próximos años no fue discutido.
 
Un buen político sabe que es peligroso liberar fuerzas que no se está en condiciones de dirigir. En general, Macri no lo hace, por eso hasta hoy no ha puesto en debate público lo que ha firmado con el FMI. Hubo que esperar a la mañana del último viernes para una deslucida exposición y conferencia de prensa del ministro Dujovne, que agregó algunas precisiones.
 
Primero se firmó el acuerdo con el FMI. Luego, a las cansadas, el Gobierno se refirió a sus imposiciones, sus límites y sus consecuencias. Hay palabras que los argentinos preferimos no volver a usar. Pero el pacto fue un blindaje y significa un severo ajuste, esa dupla semántica y económica que nos marcó en los comienzos de este siglo.
 
Como si se tratara de una obra jugada en otro teatro, el pacto con el FMI fue todo lo contrario a los apasionados debates por el aborto de las últimas semanas. Precisamente, el acuerdo firmado con el FMI es un ejemplo de opacidad extrema, no porque el periodismo no acerque los datos de las obligaciones contraídas, sino porque esas mismas obligaciones son complicadas y solo el discurso político democrático puede restaurar un nivel aceptable de inteligibilidad.
 
Macri firmó primero y todavía no abrió la boca ni siquiera frente a sus aliados políticos, mucho menos frente a sus opositores. Reclama un acuerdo en un páramo discursivo. En este caso, la falla política no afecta solo a los excluidos sino a vastos sectores sociales más organizados y, probablemente, mejor preparados para comprender de qué se trata y, en consecuencia, para apoyar u oponerse razonadamente.
 
Todo el mundo está preocupado por alcanzar acuerdos. Pero preocupa otra cosa: cómo se llega a ellos y cómo se los garantiza. Por eso, los acuerdos antes de firmarse deben ser públicos y debatidos. Lo que Macri y su ministro Dujovne hicieron respecto del FMI fue ciertamente lo contrario. Una falla en lo político que no asegura un buen futuro. 

17-06-2018 / 10:06
A pesar de que Mauricio Macri se vanagloriaba de contar con "el mejor equipo económico de los últimos 50 años", ya cambió de ministro de Hacienda y presidente del Banco Central y completó los relevos sacando a los ministros de Producción y de Energía, la cara visible del tarifazo.
 
En medio de la disparada del dólar y la salida del presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, Macri decidió reemplazar a los ministros de Energía, Juan José Aranguren y de Producción, Francisco Cabrera. Mediante un comunicado, la Casa Rosada anunció que sus reemplazantes serán el petrolero Javier Iguacel y el analista Dante Sica, respectivamente.
 
Estos cambios de gabinete no hacen más que confirmar el fracaso total de la política económica de Macri. Este tipo de cambios de nombre por nombre o a modo de manotazo de ahogado, pero que hacia afuera lo quieren mostrar como cambios profundos, no van a servir si la economía no es mirada de otra manera y con distintos ojos.
 
Macri está haciendo un cambio de nombres para sacarse de encima a los ministros más desgastados y seguir reforzando el plan de ajuste del FMI. Pero el problema no es el cambio de nombres, sino el cambio del proyecto económico neoliberal.
 
Sica no va a empezar una política de aliento a las exportaciones, de freno a las importaciones o de aliento a la industria y a la producción nacional. Tampoco se van a retrotraer las tarifas que tanto descontento social han generado. No habrá ningún cambio en el rumbo económico de este gobierno.
 
Como se vienen llevando las políticas de este Gobierno de los Ricos, será imposible y no va ser viable esta economía que lleva a la ruptura más profunda de las clases sociales, con miles de argentinos que día a día caen en la línea de la pobreza y con la clase media tambaleando.
 
Con un país que no tiene un mercado interno robusto, sin pymes protegidas por el gobierno de los CEOs, pretendiendo bajar los salarios y jubilaciones, cosas que ya ocurrió con la abrupta devaluación y la suba del dólar que en breve podría llegar a los 30 pesos y sin control de precios; cuando la cadena de pagos se rompe o cuando termina siendo más productivo dejar de invertir y poner el dinero en la timba financiera como lo son las Lebac, estamos por muy mal camino.
 
Mientras esta crisis parece no tener fin, será preciso enfrentar sus consecuencias. Si con el mejor equipo de los últimos 50 años nos fue tan mal, y terminamos en la B: el FMI, no queremos imaginar cómo nos va a ir ahora que entran los suplentes.
 
La Opinión Popular

16-06-2018 / 16:06
La única discusión es sobre los tiempos y la profundidad, el sentido está descontado: Mauricio Macri aceptó que tiene que hacer una drástica reducción de su gabinete para recuperar la confianza de un mercado que ni pestañeó ante la designación del súper trader Luis "Toto" Caputo en el Banco Central.
 
Las versiones hablan de una reducción de los actuales 20 ministerios a una cifra que va de siete a trece. Medio Ambiente, Modernización y Cultura pasarían a secretarías dependientes de la Presidencia, como fueron tradicionalmente. Y Energía y Producción serían degradadas a ese mismo nivel, sólo que para ubicarse debajo de Nicolás Dujovne, en la construcción por cuotas y a regañadientes que ensaya Macri, de un ministro de Economía tradicional.
 
Mucho más sensible, pero acaso igual de impactante, sería eliminar los ministerios de Salud y Educación y reemplazarlos por algún tipo de organismo de enlace con las provincias, que en rigor asumen toda la carga de la gestión en esas áreas. Son todas versiones que corren por estas horas, al igual que el eventual regreso de una cartera de Obras Públicas tradicional.
 
Lo que nadie discute es que el mercado pidió y pide un ajuste severo de un gabinete diseñado con criterios escandinavos, para un país inmenso e indomable como la Argentina. Llama también la atención el notable perfil bajo que transita Marcos Peña. "Está bastante corrido", afirmó una fuente que conoce muy de adentro el funcionamiento del macrismo.
 
Un deslizamiento que coincide con el protagonismo cada vez mayor de Nicolás "Nicky" Caputo, uno de los que más empuja el cambio profundo del gabinete.

16-06-2018 / 09:06
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