La Opinión Popular
                  01:19  |  Lunes 19 de Febrero de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“Es peligroso tener razón cuando el gobierno está equivocado”. Voltaire
Recomendar Imprimir
Nacionales - 08-03-2017 / 10:03
MARCHA Y BOCHORNO

El día después: Conspiración, acefalía de la CGT y llamado al “diálogo” del Gobierno

El día después: Conspiración, acefalía de la CGT y llamado al “diálogo” del Gobierno
EL PALCO DE LA CGT TOMADO POR MANIFESTANTES. El Gobierno nacional vivió con alivio y preocupación el bochornoso final de la marcha de la CGT. Por un lado porque todo terminó empañado por la interna peronista y no se puso fecha al paro. Por el otro porque se queda sin interlocutor para contener las demandas de los trabajadores y la conflictividad social. Desde el lado de la central obrera quedaron expuestas sus divisiones, el avance de la izquierda y la CTA y la pelea en el peronismo.
Después del bochornoso acto en Diagonal Sur, los jefes sindicales de la CGT se repartieron culpas por lo ocurrido buscando responsables de los incidentes y culpando a infiltrados de la izquierda y el kirchnerismo, que ellos mismos permitieron que asistan. Todo había empezado mal desde el momento en que el triunvirato no se puso de acuerdo en una postura común y eso se notó en sus discursos.
 
Hasta el lugar elegido para el acto central fue una demostración de tibieza: nunca quisieron llegar a la Plaza de Mayo y se quedaron frente al Ministerio de Producción en un sitio incómodo que hacía difícil la concurrencia y la demostración de fuerza.
 
Con todo la central obrera pudo demostrar una fuerte capacidad de movilización y presencia en la calle. Ese es el dato que debe atender el Gobierno.
 
Otra preocupación para la Administración Macri, que ayer respiró con alivio por la imágenes finales del acto y la falta de fecha para un paro general, es que se queda sin interlocutor válido en el terreno gremial para contener la conflictividad social.
 
Y al mismo tiempo se evidenció también la fragmentación del peronismo, puesto que nadie puede aún capitalizar el peso de los gremios.
 
La CGT permitió que se sumaran al acto grupos piqueteros, la CTA, la izquierda y el kirchnerismo. Esos sectores terminaron de dejar expuesta la interna cegetista y recriminaron por el paro.
 
En el seno de la central obrera peronista hay un sector que quiere el paro mientras que otra parte donde estaría el triunvirato insiste con seguir negociando con el Gobierno.
 
La falta de fecha para la huelga general tendría una razón más: los gremios del transporte mantendrían su propia línea de diálogo con la Casa Rosada y no garantizarían su participaron dejando herida de muerte a la protesta. 
 
A continuación algunas reflexiones:
 
Mariano Obarrio en el diario La Nación:
 
El presidente Mauricio Macri ordenó hacer una convocatoria formal a un diálogo con mesas sectoriales sindicales y lo primero que se discutirá son las importaciones, que sensibilizan a un amplio sector gremial.
 
En lo político, había satisfacción en Olivos. Las corridas y la fragmentación evidentes dentro del sindicalismo y del peronismo son una foto que, según interpretan, beneficia a Macri y a Cambiemos de cara a las elecciones del 22 de octubre, por la división de fuerzas y por el contraste entre "lo nuevo y lo viejo" de la política.
 
Para la Casa Rosada, más allá de la convocatoria masiva, quedó al desnudo que la CGT y el peronismo no tienen liderazgo ni representatividad.
 
Joaquín Morales Solá en La Nación:
 
Las imágenes de la marcha cegetista de ayer significan que el peronismo y los gremios están divididos (y, a veces, peligrosamente enfrentados) hasta para confrontar con Macri.
 
El acto de ayer estuvo claramente dividido en dos sectores: el peronismo clásico y los gremios ortodoxos, por un lado, y la izquierda política y sindical junto con el kirchnerismo, por el otro.
 
"Fue una trampa del kirchnerismo", explicó luego un dirigente sindical. En efecto, cuando los caciques sindicales abandonaron el escenario, éste fue copado por personas excesivamente excitadas, que basculaban entre la grosería y la violencia y que no llevaban banderas políticas.
 
Los sindicatos y comisiones internas de izquierda están pisando los talones de "los Gordos" y de los independientes, cuya capacidad de movilización, debe consignarse, quedó otra vez demostrada ayer.
 
Eduardo Van de Kooy en el diario Clarín:
 
Si el gobierno macrista se terminara conformando con la postal bochornosa del epílogo de la multitudinaria marcha de la Confederación General del Trabajo (CGT), podría incurrir en una lectura política errada.
 
Por primer vez en muchos años el aparato sindical íntegro se volcó en las calles.
 
Otro incordio para el macrismo podrá ser el cierto grado de deslegitimación callejera que sufrieron Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña como conductores de la máxima representación obrera.
 
¿Que garantías podrá brindarle la CGT en un posible nuevo diálogo para distender el clima?. ¿No se le habría acotado al triunvirato, aún mas, la chance de diferir un paro nacional?. ¿Cual será su margen de maniobra?.
 
El problema del reencuentro de las parte radicaría en las visiones antagónicas que poseen sobre la coyuntura. El Gobierno remarca la baja inflacionaria. La CGT la adjudica sólo a la caída del consumo. El Gobierno habla que comenzó un ciclo de creación de empleo. La CGT denuncia despidos. El Gobierno habla de una reactivación. La CGT de recesión. El Gobierno sostiene que la apertura de las importaciones es hoy menor al 2016 y 2015. La CGT sostiene que la importaciones llevan a la quiebra a las medianas empresas.
 
La única opción que la CGT descarta dentro del PJ es el kirchnerismo. Muchísimo mas después del final escandalosos que tuvo la concentración de ayer, en la cual los K tuvieron una elevada responsabilidad. Cristina había adherido expresamente a la convocatoria. Los secretarios de la CGT renegaron de tal adhesión. Se trata de una historia que no tiene retorno.
 
Fuente: Urgente 24
 
Agreganos como amigo a Facebook
18-02-2018 / 12:02
El caso del policía Luis Chocobar, felicitado por el Gobierno de Mauricio Macri tras asesinar por la espalda a Pablo Kukoc, hizo estallar dentro de la alianza Cambiemos su propia grieta y desató un gran alboroto en sectores judiciales molestos por las polémicas e inoportunas opiniones públicas de Macri sobre los fallos que procesaron al uniformado y el anuncio de una nueva doctrina según la cual, a entender de la ministra Patricia Bullrich, siempre tienen razón las fuerzas de seguridad.
 
El radicalismo dio esta semana su expresión más clara de que hay ciertos límites que no está dispuesto a cruzar: en el diario macrista La Nación, Ricardo Gil Lavedra publicó una columna titulada "Los riesgos de la demagogia punitiva", que asociaba el uso del tema como parte de un "marketing político" que acarrea el riesgo de multiplicar el delito y la violencia y esquiva el desarrollo de políticas "integrales, estables y serias".
 
Detrás del jurista salieron a cuestionar la postura presidencial varios dirigentes de la UCR, y fue la posición compartida en reuniones de bloque. Gil Lavedra es hoy, además, quien lidera el emprendimiento "Justicia 2020" del Ministerio de Justicia, que entre otras cosas desarrolla un anteproyecto de reforma del Código Penal.
 
La comisión que está en plena confección del texto no tiene intención de flexibilizar la regulación de la llamada "legítima defensa" (que señala las limitaciones en el uso de armas por parte de los agentes) ni la carga de la prueba, que según la ministra de Seguridad debiera eximir a los policías de toda acusación.
 
A los camaristas que agravaron la situación de Chocobar al atribuirle "homicidio agravado" y que fueron criticados por Macri el viernes, les llovieron mensajes de apoyo de colegas y hasta de funcionarios de la propia Casa Rosada.
 
En la Corte Suprema miran el escenario con atención y analizan dar un mensaje que, sin ser condescendiente con el Poder Ejecutivo, los ayude a soñar con contrarrestar la imagen desastrosa (70 por ciento negativa) que le dan las encuestas al Poder Judicial.

18-02-2018 / 12:02
17-02-2018 / 12:02
17-02-2018 / 12:02
En su paso por Argentina, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Rex Tillerson, ex director ejecutivo de la petrolera Exxon Mobile, no levantó las restricciones a los limones y al biodiésel o a la carne, que constituyen la modesta contrapartida argentina del intercambio entre ambos países.
 
Pero el jueves, el gobierno argentino emitió un decreto para la compra de material militar, un decreto secreto por decreto. Todas las discusiones económicas con Washington han sido un fracaso para Mauricio Macri, quien a cambio ha sido generoso y rápido para alinearse.
 
El gobierno de la alianza Cambiemos anunció acuerdos con el Comando Sur norteamericano, para asentar una base de la DEA en la triple frontera y conformar un grupo comando de respuesta rápida que involucra a las tres fuerzas armadas, que apoyará esa tarea.
 
El motivo de esta reactivación bélica de la región apunta a la decisión de Estados Unidos de recuperar una posición hegemónica en su "patio trasero". Su actual política proteccionista lo limita para hacerlo con acuerdos comerciales y entonces lo completa con presencia militar, la vieja política de la zanahoria y el garrote de la doctrina Monroe que seduce a Tillerson.
 
Son las dos vías de recolonización de las Fuerzas Armadas y de Seguridad regionales: la introducción de bases de la DEA y la consolidación de hipótesis de conflicto contra el narcotráfico y el terrorismo, que a poco de andar se convierten en represión de la disidencia interna con la presencia de asesores yanquis como ha sucedido en México.
 
Macri tenía que inventar la existencia de un foco terrorista para encajar en ese esquema dependiente y así surgió una organización fantasmagórica de mapuches alzados, de la que no se conoce un documento y de la que ni siquiera se ha mostrado armamento.
 
Pero el gobierno argentino puede exhibir, en cambio, que la lucha contra esta inasible RAM ya produjo dos bajas: Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, dos pibes desarmados que participaban en una protesta social legítima.
 
Con el dedo siempre en el gatillo, son esquemas de muy baja intensidad democrática. Porque el garrote ideológico se traslada hacia dentro de cada país.
 
Las primeras en ser reequipadas por el gobierno de los ricos han sido las fuerzas de seguridad, que pasaron por un lavado de cabeza ideológico para conferirles impunidad en las funciones de represión. 

16-02-2018 / 12:02
NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar