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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
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Nacionales - 08-03-2017 / 10:03
MARCHA Y BOCHORNO

El día después: Conspiración, acefalía de la CGT y llamado al “diálogo” del Gobierno

El día después: Conspiración, acefalía de la CGT y llamado al “diálogo” del Gobierno
EL PALCO DE LA CGT TOMADO POR MANIFESTANTES. El Gobierno nacional vivió con alivio y preocupación el bochornoso final de la marcha de la CGT. Por un lado porque todo terminó empañado por la interna peronista y no se puso fecha al paro. Por el otro porque se queda sin interlocutor para contener las demandas de los trabajadores y la conflictividad social. Desde el lado de la central obrera quedaron expuestas sus divisiones, el avance de la izquierda y la CTA y la pelea en el peronismo.
Después del bochornoso acto en Diagonal Sur, los jefes sindicales de la CGT se repartieron culpas por lo ocurrido buscando responsables de los incidentes y culpando a infiltrados de la izquierda y el kirchnerismo, que ellos mismos permitieron que asistan. Todo había empezado mal desde el momento en que el triunvirato no se puso de acuerdo en una postura común y eso se notó en sus discursos.
 
Hasta el lugar elegido para el acto central fue una demostración de tibieza: nunca quisieron llegar a la Plaza de Mayo y se quedaron frente al Ministerio de Producción en un sitio incómodo que hacía difícil la concurrencia y la demostración de fuerza.
 
Con todo la central obrera pudo demostrar una fuerte capacidad de movilización y presencia en la calle. Ese es el dato que debe atender el Gobierno.
 
Otra preocupación para la Administración Macri, que ayer respiró con alivio por la imágenes finales del acto y la falta de fecha para un paro general, es que se queda sin interlocutor válido en el terreno gremial para contener la conflictividad social.
 
Y al mismo tiempo se evidenció también la fragmentación del peronismo, puesto que nadie puede aún capitalizar el peso de los gremios.
 
La CGT permitió que se sumaran al acto grupos piqueteros, la CTA, la izquierda y el kirchnerismo. Esos sectores terminaron de dejar expuesta la interna cegetista y recriminaron por el paro.
 
En el seno de la central obrera peronista hay un sector que quiere el paro mientras que otra parte donde estaría el triunvirato insiste con seguir negociando con el Gobierno.
 
La falta de fecha para la huelga general tendría una razón más: los gremios del transporte mantendrían su propia línea de diálogo con la Casa Rosada y no garantizarían su participaron dejando herida de muerte a la protesta. 
 
A continuación algunas reflexiones:
 
Mariano Obarrio en el diario La Nación:
 
El presidente Mauricio Macri ordenó hacer una convocatoria formal a un diálogo con mesas sectoriales sindicales y lo primero que se discutirá son las importaciones, que sensibilizan a un amplio sector gremial.
 
En lo político, había satisfacción en Olivos. Las corridas y la fragmentación evidentes dentro del sindicalismo y del peronismo son una foto que, según interpretan, beneficia a Macri y a Cambiemos de cara a las elecciones del 22 de octubre, por la división de fuerzas y por el contraste entre "lo nuevo y lo viejo" de la política.
 
Para la Casa Rosada, más allá de la convocatoria masiva, quedó al desnudo que la CGT y el peronismo no tienen liderazgo ni representatividad.
 
Joaquín Morales Solá en La Nación:
 
Las imágenes de la marcha cegetista de ayer significan que el peronismo y los gremios están divididos (y, a veces, peligrosamente enfrentados) hasta para confrontar con Macri.
 
El acto de ayer estuvo claramente dividido en dos sectores: el peronismo clásico y los gremios ortodoxos, por un lado, y la izquierda política y sindical junto con el kirchnerismo, por el otro.
 
"Fue una trampa del kirchnerismo", explicó luego un dirigente sindical. En efecto, cuando los caciques sindicales abandonaron el escenario, éste fue copado por personas excesivamente excitadas, que basculaban entre la grosería y la violencia y que no llevaban banderas políticas.
 
Los sindicatos y comisiones internas de izquierda están pisando los talones de "los Gordos" y de los independientes, cuya capacidad de movilización, debe consignarse, quedó otra vez demostrada ayer.
 
Eduardo Van de Kooy en el diario Clarín:
 
Si el gobierno macrista se terminara conformando con la postal bochornosa del epílogo de la multitudinaria marcha de la Confederación General del Trabajo (CGT), podría incurrir en una lectura política errada.
 
Por primer vez en muchos años el aparato sindical íntegro se volcó en las calles.
 
Otro incordio para el macrismo podrá ser el cierto grado de deslegitimación callejera que sufrieron Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña como conductores de la máxima representación obrera.
 
¿Que garantías podrá brindarle la CGT en un posible nuevo diálogo para distender el clima?. ¿No se le habría acotado al triunvirato, aún mas, la chance de diferir un paro nacional?. ¿Cual será su margen de maniobra?.
 
El problema del reencuentro de las parte radicaría en las visiones antagónicas que poseen sobre la coyuntura. El Gobierno remarca la baja inflacionaria. La CGT la adjudica sólo a la caída del consumo. El Gobierno habla que comenzó un ciclo de creación de empleo. La CGT denuncia despidos. El Gobierno habla de una reactivación. La CGT de recesión. El Gobierno sostiene que la apertura de las importaciones es hoy menor al 2016 y 2015. La CGT sostiene que la importaciones llevan a la quiebra a las medianas empresas.
 
La única opción que la CGT descarta dentro del PJ es el kirchnerismo. Muchísimo mas después del final escandalosos que tuvo la concentración de ayer, en la cual los K tuvieron una elevada responsabilidad. Cristina había adherido expresamente a la convocatoria. Los secretarios de la CGT renegaron de tal adhesión. Se trata de una historia que no tiene retorno.
 
Fuente: Urgente 24
 
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19-08-2017 / 11:08
19-08-2017 / 11:08
19-08-2017 / 10:08
La primera operación del macrismo después de las elecciones ha sido enviar una fuerte señal a los jueces y fiscales que molesten al Gobierno. Sin independencia de poderes, con las corporaciones mediáticas oficialistas y los servicios de inteligencia a su disposición, más el poder económico, el país es una cancha inclinada que siempre favorece a los mismos jugadores.  Y en la suma del poder público más toda la maquinaria mediática y uniforme se configura un sistema de una democracia en "estado de emergencia".
 
Después de cada ciclo de reformas, llegó un ciclo reaccionario. Así fue tras el gobierno de Irigoyen, así fue después de Perón en 55 y en el 76. Fueron golpes militares, pero de partida tuvieron un masivo respaldo civil. Sin ese respaldo, era difícil que los golpes se hicieran efectivos. El discurso violento de la oposición, el trabajo de zapa de los grandes medios de cada época -todos golpistas y la mayoría de derecha-, pudieron romper la defensa de los beneficios objetivos que la sociedad logró en cada uno de esos ciclos.
 
En Argentina esos ciclos no estuvieron protagonizados por fuerzas socialdemócratas, como sucedió en otros países, sino por grandes movimientos nacionales y populares que surgieron de afluentes diversos.
 
La derecha siempre dice que es democrática. Todos los golpes se hacen en defensa de la democracia, la moral y la república. El discurso moralista, democrático y republicano siempre fue usado por la derecha para deponer a gobiernos populares acusándolos de autoritarios y así instalar en su reemplazo gobiernos realmente autoritarios, y lo de republicanos te la debo.
 
La fase de reformas que implicó el kirchnerismo generó también un campo fuertemente reaccionario. La tradición de los movimientos populares del siglo pasado implicaba también formas de manejo del poder político con las que trataban de equilibrar la concentración del poder económico y las resistencias de los sectores privilegiados.
 
El kirchnerismo evitó con bastante éxito esos mecanismos. Desde el punto de vista histórico puede ser importante que esta vez la derecha no llegó al gobierno por un golpe militar sino por una elección. Pero de todas maneras lo que la sigue definiendo es su papel como fuerza de rechazo a los procesos de cambio reales introducidos por gobiernos populares. Cada vez que reemplazó a los gobiernos que criticaba, fue más autoritaria y, al mismo tiempo, su acción de gobierno se centró en tratar de deshacer los progresos que se habían alcanzado en el ciclo anterior.

 
El programa de cualquier gobierno se reconoce en su gestión. El verdadero programa de todos los gobiernos de derecha que reemplazaron a gobiernos populares, consistió en medidas de gobierno antinacionales y antipopulares y siempre fueron más autoritarios y menos respetuosos del republicanismo.
 
No es nuevo ese fenómeno y la derecha ha demostrado que no es más democrática ni republicana que los gobiernos populares. La pregunta es por qué ese discurso que se repite en la historia es capaz de penetrar construcciones que vuelcan un fuerte beneficio real sobre la sociedad.

18-08-2017 / 10:08
18-08-2017 / 09:08
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