La Opinión Popular
                  18:43  |  Viernes 28 de Abril de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
¿Hacia dónde vamos?
Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“El modelo económico que aplica el Gobierno atrasa 40 años y hay que cambiarlo porque estamos en estanflación, se triplicó la deuda y tenemos un problema de fuga de capitales”. Aldo Pignanelli
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Nacionales - 08-03-2017 / 10:03
LA CÚPULA NO CONCRETÓ Y EL ACTO SE CERRÓ CON INCIDENTES

Fue impresionante la marcha de la bronca contra el gobierno de Macri, pero la CGT pateó la definición de la fecha del paro

Fue impresionante la marcha de la bronca contra el gobierno de Macri, pero la CGT pateó la definición de la fecha del paro
El enfrentamiento de la CGT con el gobierno de Macri está planteado. El problema radica en las visiones antagónicas que poseen sobre la coyuntura. El Gobierno remarca la baja inflacionaria. La CGT la adjudica sólo a la caída del consumo. El Gobierno habla que comenzó un ciclo de creación de empleo. La CGT denuncia despidos. El Gobierno habla de una reactivación. La CGT de recesión. El Gobierno sostiene que la apertura de las importaciones es hoy menor al 2016 y 2015. La CGT sostiene que la importaciones llevan a la quiebra a las medianas empresas. El Paro General asoma en el horizonte.
Un mensaje único y por momentos ensordecedor en reclamo de un Paro General fue el elemento aglutinante de la masiva y heterogénea multitud que se movilizó ayer en el centro porteño convocada por la CGT para repudiar la política económica neoliberal del gobierno de Mauricio Macri y exigir respuestas frente a los despidos y el deterioro del poder de compra de los salarios.
 
La zona del bajo porteño resultó intransitable, un terreno casi consagrado por completo a la protesta. En la cúpula cegetista hablaron de 800 mil manifestantes, mientras en algunos sectores políticos estimaron poco más de la mitad. De cualquier manera la multitud fue apabullante. Dirigentes de todas las vertientes del peronismo participaron de la protesta.
 
Desde el escenario, al que solo accedieron referentes sindicales, los tres dirigentes Carlos Acuña, Juan Carlos Schmid y Héctor Daer repitieron el rosario de críticas y reclamos al Ejecutivo. "La CGT va a seguir en la lucha. Si no hay respuesta le pondremos fecha al paro", enfatizó el primero. Y Schmid completó: "Venimos a anunciar que va a haber medidas de fuerza en la Argentina".
 
Los abucheos resonaron en la multitud que redobló la presión al canto de "poné la fecha la puta que los parió". "La fecha ya está puesta", respondió Daer frente al micrófono. "Si no hay respuestas, los primeros días de abril va a haber un paro nacional".
 
Desde el escenario, el triunvirato de conducción de la central obrera aceptó a medias la presión abrumante del reclamo: anunció una huelga de 24 horas pero esquivó la definición de una fecha. El compromiso tuvo gusto a poco y la multitud reprobó esa actitud con fuertes cánticos y silbidos, y un final para el olvido en medio de tumultos e incidentes.
 
La reacción de la administración Macri volvió a apostar a la estrategia de emparentar la marcha con la política electoral y particularmente la oposición K. Rehuyó así, al menos en el discurso público, cualquier explicación sobre la contundente masividad de la protesta y la amenaza que supone sobre la profundización del conflicto social en el corto plazo.
 
El día después, Macri está en la disyuntiva de ayudar a una CGT "light" o arriesgar un deterioro de la paz social. Es claro que el triunvirato tiene menos margen para negociar, ante la presión de las bases por un paro. Ante esa situación, el Gobierno arriesga que el panorama sindical se radicalice y que la conducción pierda peso ante sectores más duros.
 
Sin embargo, muy pocos dirigentes se mostraron optimistas respecto a la posibilidad de lograr avances concretos en una nueva instancia de diálogo. "No tienen nada para ofrecernos", se sinceró uno. La pelota está ahora en la cancha de la CGT, que podría precisar el día del paro para finales de marzo o la primera semana de abril.
 
La Opinión Popular

LA MARCHA DE LA CGT COPÓ EL CENTRO PORTEÑO. HUBO ALGUNOS INCIDENTES AL FINAL POR LA FALTA DE FECHA PARA EL PARO GENERAL
 
Un multitudinario reclamo contra el Gobierno
  
"Paro general" fue el reclamo generalizado de las cientos de miles de personas que tomaron ayer la calle en el centro de la ciudad de Buenos Aires para manifestarse contra las políticas económicas del gobierno de Mauricio Macri.
 
Columnas de sindicatos, organizaciones sociales y partidos políticos de todo el espectro opositor, además de una llamativa cantidad de hombres y mujeres "sueltos", conformaron la protesta más numerosa hasta hoy contra la actual administración, que en pocos días cumple el primer tercio de su mandato.
 
El llamado a la huelga contra el gobierno nacional fue ratificado pero no hubo anuncio de una fecha concreta, y el acto de cierre, a cargo de los tres miembros de la conducción de la CGT, terminó con abucheos y botellazos por parte de algunos descontentos con la nueva prórroga.
 
La pelota está ahora en la cancha de la principal central de trabajadores, que en las próximas horas podría precisar el día del paro, probablemente a finales de marzo o la primera semana de abril.
 
La convocatoria fue masiva y ya desde la mañana se comenzaron a concentrar los primeros grupos que llegaban, a pie o en colectivos, mientras los vendedores de chorizos y hamburguesas montaban sus precarios puestos y comenzaban a encender el fuego. En Plaza Constitución, cerca del Congreso y sobre la avenida 9 de Julio, se sentía el movimiento que anunciaba una movilización multitudinaria.
 
Como en abril del año pasado, en la primera marcha organizada por la CGT contra el gobierno del PRO, las adhesiones abarcaron prácticamente todo el arco opositor: desde La Cámpora hasta Camioneros, pasando por el Movimiento Evita y Nuevo Encuentro, la CTA y la izquierda.
 
A diferencia de aquel acto en vísperas del día del Trabajador, el clima estaba más caldeado y sobrevolaba la masa una sensación de hartazgo que se hacía evidente en los carteles y cantitos multiplicados a lo largo y a lo ancho de todo el centro porteño.
 
"Macri es el fin de la industria", decía una pancarta, escrita a mano en negro sobre celeste, sostenida por una mujer de unos sesenta años que acudió a la marcha por su cuenta, acompañada por vecinas, sin encolumnarse con ningún sector.
 
"Los grupos económicos de la dictadura son el gobierno actual", destacaba, por su parte, un cartel adherido a un kiosco de revistas cerrado sobre la avenida Belgrano, a unos cien metros del escenario.
 
Entre los organizados, llamaba la atención la columna de la Bancaria, saludada a su paso por otros sectores que festejaban la derrota que le aplicaron al gobierno en el marco de las paritarias. Un tipo con una careta de goma de Macri tocaba el bombo. Junto a él, otro agitaba un muñeco con la forma de un buitre.
 
Hubo una presencia importante de dirigentes políticos, la mayoría del peronismo: desde el ex gobernador bonaerense Daniel Scioli hasta su rival en la interna que nunca se llevó a cabo, Florencio Randazzo, en su reaparición pública después de más de un año de silencio.
 
Varios intendentes marcharon encabezando numerosas columnas que convergieron desde todos los rincones del Conurbano como Verónica Magario (La Matanza), Jorge Ferraresi (Avellaneda), Martín Insaurralde (Lomas de Zamora), Fernando Gray (Esteban Echeverría) y Gabriel Katopodis (San Martín) entre muchos otros.
 
Fernando Espinoza representó al peronismo bonaerense, también estuvo el titular del PJ Nacional, José Luis Gioja y el del porteño, Víctor Santa María. Héctor Recalde encabezó la delegación de diputados del FpV entre los que estaban también Diana Conti, Jorge Landau y Carlos Kunkel.
 
Los movimientos sociales como el Evita marcharon desde Constitución, y las agrupaciones kirchneristas como La Cámpora, Nuevo Encuentro y Kolina se agruparon en la 9 de Julio. La izquierda estuvo representada por, entre otros, Nicolás del Caño y Myriam Bregman. No se vieron, en cambio, dirigentes del Frente Renovador, sacando a los referentes de la CGT cercanos a Sergio Massa.
 
El clima espeso heredaba los reclamos que el día anterior, a pocas cuadras de allí, habían embanderado los docentes con su también multitudinaria marcha el día que debía comenzar el ciclo lectivo. Desde primera hora del lunes se sentía en la calle el reclamo por un paro general contra las políticas económicas del gobierno de Macri.
 
Acuña, el triunviro que había representado a la central ante los maestros a la CGT, fue el encargado de abrir el acto, que se adelantó una hora a lo previsto sin explicación oficial. Como ante los docentes, el reclamo de "paro general", vociferado por las bases, lo obligaron a interrumpir su discurso varias veces.
 
"Basta de manoseos", dijo el titular del gremio de empleados de Estaciones de Servicios, que le reclamó al gobierno que reconozca una inflación "superior al 40 por ciento" y negocie paritarias acordes. Acuña también recordó la adhesión de la CGT al Paro Internacional de Mujeres de hoy. Curiosamente, sobre el escenario se veía una abrumadora mayoría de hombres.
 
En segundo lugar, el hombre de Dragado y Balizamiento y titular de la Confederación Argentina de Trabajadores de Transporte, Juan Carlos Schmid, dijo que mientras el gobierno propone "llegar a la pobreza cero en veinte años, ha sido muy veloz para responder a las demandas de los poderosos, cosa que agiganta la brecha social".
 
Schmid, el más duro de los tres oradores, también cuestionó "dónde está la política de inversiones" del gobierno. "¿En las importaciones, en los capitales especulativos, en las facilidades para ir de compras a Chile?", agregó. "La falta de acción  golpea a los más desprotegidos y se manifiesta en despidos y vacaciones adelantadas" mientras "la inflación está bajando a costa de los trabajadores".
 
Para ese momento, se escuchaban cantitos que pedían que se ponga una fecha a la huelga. "No estamos aquí para dilatar nuestra propuesta: venimos a anunciar que habrá medidas de fuerza en la Argentina antes de fin de mes", dijo Schmid, sin satisfacer a su audiencia.
 
Para cuando tomó el micrófono Héctor Daer, el aire ya podía cortarse con un cuchillo poco afilado. "Vinimos hasta acá a decir que si no hay rectificaciones, habrá paro, pero tiene que ser acompañado por todos los sectores de la sociedad", prometió. El compromiso tuvo gusto a poco para un sector de los manifestantes, que comenzaron con cantitos. Un furcio, confundiendo la fecha tentativa de la huelga "antes de fin de año" en lugar de fin de mes, disparó los disturbios.
 
Un grupo tiró las vallas y avanzó al grito de "traidores". Mientras, los camioneros intentaban proteger a los dirigentes cegetistas que no podían bajar del escenario por la lluvia de objetos.  Tardaron un rato en abrir un corredor escueto por donde fueron a refugiarse en un edificio cercano, mientras una veintena de trabajadores de la línea 60 de colectivos tomaban el tablado por asalto. Durante una media hora después del final del acto, continuaron los cantitos contra el gobierno y la conducción sindical.
 
Después de los disturbios, Daer intentó responsabilizar de los hechos a "un grupo de La Cámpora de Berazategui". Sin embargo las columnas de la organización kirchnerista se encontraban, al momento del acto, sobre la avenida 9 de Julio, a más de 300 metros del lugar.
 
Sí hubo trabajadores representados por partidos de izquierda entre quienes comenzaron con los cantitos contra el triunvirato de la CGT al ver que no habría, ayer, una convocatoria con fecha al paro. Pero pronto se sumaron otros manifestantes, de gremios tradicionalmente peronistas y asistentes inorgánicos a la marcha.
 
En medio de la semana más conflictiva para el gobierno, con manifestaciones de los docentes, la CGT y las mujeres tres días consecutivos, los funcionarios eligieron escudarse en Twitter para responder a las demandas.
 
Ayer lo hicieron el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro de Producción, Francisco Cabrera. "Vamos a seguir confiando en el diálogo entre gobierno, trabajadores y empresas como el mejor camino para el desarrollo de la Argentina", dijo Cabrera, a pesar de que hace un mes que no hay instancia de diálogo abierta entre el Ejecutivo y las centrales obreras.
 
"Muchos dirigentes gremiales no están siendo lo más francos posibles sobre el rumbo económico del país, que va a ser de crecimiento este año", escribió a su vez Peña.
 
En este contexto, se espera que en los próximos días se termine de concretar la fecha para el esperado paro general. En la CGT, todavía conmovida por los acontecimientos, se multiplicaron los contactos de distintos dirigentes y comenzó a tomar fuerza ese sector que exige una postura más combativa. Hoy mismo habrá reuniones para terminar de definir el calendario, con fecha límite para el 5 de abril.
 
Por Nicolás Lantos
 
Fuentes: Página12, El Cronista; Clarín y LOP
 

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Fue impresionante la marcha de la bronca contra el gobierno de Macri, pero la CGT pateó la definición de la fecha del paro
28-04-2017 / 09:04
28-04-2017 / 09:04
28-04-2017 / 08:04
Con la condena a Venezuela como bandera, Argentina retomó el alineamiento incondicional con EE.UU. en materia de Defensa y Seguridad. El presidente Mauricio Macri y su par yanqui, Donald Trump, coincidieron en sus críticas al mandatario venezolano, Nicolás Maduro, y acordaron "trabajar estrechamente para preservar las instituciones democráticas" en el país caribeño. El ansiado (en especial para el Gobierno argentino) encuentro encuadró a la Argentina como aliado regional del país del norte.
 
¿Qué consiguió Macri a cambio? Mientras el presidente argentino observaba a su anfitrión con una sonrisa de oreja a oreja y cierto embelesamiento en la mirada, el magnate yanqui lo llenó de elogios, le deseó lo mejor, pero no le resolvió la urgencia más importante de la relación bilateral: el freno a las importaciones de biodiesel, el principal producto que la Argentina vende a EE.UU. por cerca de 1.200 millones de dólares anuales. Práctico, Trump le propuso armar un "panel" para ver el tema. Un panel es una comisión y ya se sabe para que se arman las comisiones.
 
En el caso de los limones, Trump lo despachó con su broma sobre Corea del Norte, aunque en la delegación argentina afirmaban que en la reunión de Francisco Cabrera con Wilbur Ross se acordó levantar en los próximos días la prohibición del ingreso, aunque habría que tomarlo con pinzas hasta que se concrete la decisión. De cualquier manera el tema de los limones es más simbólico que importante en términos económicos: Se trata de un mercado potencial de u$s 50 millones, monedas comparado con lo que representa el biodiesel.
 
El lado positivo -total no cuesta plata- fue el apoyo de Trump al ingreso de Argentina a la OCDE. Cuando Macri le sacó el tema, rapidísimo, el magnate ordenó a su secretario de Estado, Rex Tiullerson, que de inmediato "apoyemos el ingreso de Argentina a la OCDE". En el fondo, Trump no cree en los organismos multilaterales a los que considera poco más que una burocracia costosa y decadente y vio en el aire la oportunidad de darle algo a Macri que no representa costo alguno. A diferencia de lo que busca instalar Cambiemos, quedó demostrado que Argentina no es un socio estratégico de EE.UU.
 
Sin muchos avances concretos que mostrar, el clima obviamente favorable a sus "reformas económicas" neoliberales dejó sumamente conforme a la comitiva argentina que mostró como hecho más trascendente que se logró "reencauzar" la relación entre ambos jefes de Estado luego de que, en la campaña electoral, la gestión Macri manifestara su apoyo a Hillary Clinton.
 
En resumen, Macri comprometió una Argentina metida de lleno como socia de los Estados Unidos en crisis globales que le quedan grandes. Nuestro país no tiene interés directo ni capacidad para ser parte en el conflicto de Corea. Tampoco en el del Mar Meridional de la China. O en la escalada entre Washington y Teherán, la guerra en Siria y el ISIS. Si no, recordemos cómo le fue a la participación de Menem en el conflicto del Medio Oriente. Pero, para Macri fue un día especial. "Maravilloso", lo describió extasiado.
 
La Opinión Popular

27-04-2017 / 10:04
27-04-2017 / 10:04
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