La Opinión Popular
                  23:10  |  Domingo 17 de Junio de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
Lo dijo el doctor René Favaloro hace 20 años: “Con el aborto legal no habrá más ni menos abortos, habrá menos madres muertas. El resto es educar, no legislar”.
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Nacionales - 08-03-2017 / 10:03
LA CÚPULA NO CONCRETÓ Y EL ACTO SE CERRÓ CON INCIDENTES

Fue impresionante la marcha de la bronca contra el gobierno de Macri, pero la CGT pateó la definición de la fecha del paro

Fue impresionante la marcha de la bronca contra el gobierno de Macri, pero la CGT pateó la definición de la fecha del paro
El enfrentamiento de la CGT con el gobierno de Macri está planteado. El problema radica en las visiones antagónicas que poseen sobre la coyuntura. El Gobierno remarca la baja inflacionaria. La CGT la adjudica sólo a la caída del consumo. El Gobierno habla que comenzó un ciclo de creación de empleo. La CGT denuncia despidos. El Gobierno habla de una reactivación. La CGT de recesión. El Gobierno sostiene que la apertura de las importaciones es hoy menor al 2016 y 2015. La CGT sostiene que la importaciones llevan a la quiebra a las medianas empresas. El Paro General asoma en el horizonte.
Un mensaje único y por momentos ensordecedor en reclamo de un Paro General fue el elemento aglutinante de la masiva y heterogénea multitud que se movilizó ayer en el centro porteño convocada por la CGT para repudiar la política económica neoliberal del gobierno de Mauricio Macri y exigir respuestas frente a los despidos y el deterioro del poder de compra de los salarios.
 
La zona del bajo porteño resultó intransitable, un terreno casi consagrado por completo a la protesta. En la cúpula cegetista hablaron de 800 mil manifestantes, mientras en algunos sectores políticos estimaron poco más de la mitad. De cualquier manera la multitud fue apabullante. Dirigentes de todas las vertientes del peronismo participaron de la protesta.
 
Desde el escenario, al que solo accedieron referentes sindicales, los tres dirigentes Carlos Acuña, Juan Carlos Schmid y Héctor Daer repitieron el rosario de críticas y reclamos al Ejecutivo. "La CGT va a seguir en la lucha. Si no hay respuesta le pondremos fecha al paro", enfatizó el primero. Y Schmid completó: "Venimos a anunciar que va a haber medidas de fuerza en la Argentina".
 
Los abucheos resonaron en la multitud que redobló la presión al canto de "poné la fecha la puta que los parió". "La fecha ya está puesta", respondió Daer frente al micrófono. "Si no hay respuestas, los primeros días de abril va a haber un paro nacional".
 
Desde el escenario, el triunvirato de conducción de la central obrera aceptó a medias la presión abrumante del reclamo: anunció una huelga de 24 horas pero esquivó la definición de una fecha. El compromiso tuvo gusto a poco y la multitud reprobó esa actitud con fuertes cánticos y silbidos, y un final para el olvido en medio de tumultos e incidentes.
 
La reacción de la administración Macri volvió a apostar a la estrategia de emparentar la marcha con la política electoral y particularmente la oposición K. Rehuyó así, al menos en el discurso público, cualquier explicación sobre la contundente masividad de la protesta y la amenaza que supone sobre la profundización del conflicto social en el corto plazo.
 
El día después, Macri está en la disyuntiva de ayudar a una CGT "light" o arriesgar un deterioro de la paz social. Es claro que el triunvirato tiene menos margen para negociar, ante la presión de las bases por un paro. Ante esa situación, el Gobierno arriesga que el panorama sindical se radicalice y que la conducción pierda peso ante sectores más duros.
 
Sin embargo, muy pocos dirigentes se mostraron optimistas respecto a la posibilidad de lograr avances concretos en una nueva instancia de diálogo. "No tienen nada para ofrecernos", se sinceró uno. La pelota está ahora en la cancha de la CGT, que podría precisar el día del paro para finales de marzo o la primera semana de abril.
 
La Opinión Popular

LA MARCHA DE LA CGT COPÓ EL CENTRO PORTEÑO. HUBO ALGUNOS INCIDENTES AL FINAL POR LA FALTA DE FECHA PARA EL PARO GENERAL
 
Un multitudinario reclamo contra el Gobierno
  
"Paro general" fue el reclamo generalizado de las cientos de miles de personas que tomaron ayer la calle en el centro de la ciudad de Buenos Aires para manifestarse contra las políticas económicas del gobierno de Mauricio Macri.
 
Columnas de sindicatos, organizaciones sociales y partidos políticos de todo el espectro opositor, además de una llamativa cantidad de hombres y mujeres "sueltos", conformaron la protesta más numerosa hasta hoy contra la actual administración, que en pocos días cumple el primer tercio de su mandato.
 
El llamado a la huelga contra el gobierno nacional fue ratificado pero no hubo anuncio de una fecha concreta, y el acto de cierre, a cargo de los tres miembros de la conducción de la CGT, terminó con abucheos y botellazos por parte de algunos descontentos con la nueva prórroga.
 
La pelota está ahora en la cancha de la principal central de trabajadores, que en las próximas horas podría precisar el día del paro, probablemente a finales de marzo o la primera semana de abril.
 
La convocatoria fue masiva y ya desde la mañana se comenzaron a concentrar los primeros grupos que llegaban, a pie o en colectivos, mientras los vendedores de chorizos y hamburguesas montaban sus precarios puestos y comenzaban a encender el fuego. En Plaza Constitución, cerca del Congreso y sobre la avenida 9 de Julio, se sentía el movimiento que anunciaba una movilización multitudinaria.
 
Como en abril del año pasado, en la primera marcha organizada por la CGT contra el gobierno del PRO, las adhesiones abarcaron prácticamente todo el arco opositor: desde La Cámpora hasta Camioneros, pasando por el Movimiento Evita y Nuevo Encuentro, la CTA y la izquierda.
 
A diferencia de aquel acto en vísperas del día del Trabajador, el clima estaba más caldeado y sobrevolaba la masa una sensación de hartazgo que se hacía evidente en los carteles y cantitos multiplicados a lo largo y a lo ancho de todo el centro porteño.
 
"Macri es el fin de la industria", decía una pancarta, escrita a mano en negro sobre celeste, sostenida por una mujer de unos sesenta años que acudió a la marcha por su cuenta, acompañada por vecinas, sin encolumnarse con ningún sector.
 
"Los grupos económicos de la dictadura son el gobierno actual", destacaba, por su parte, un cartel adherido a un kiosco de revistas cerrado sobre la avenida Belgrano, a unos cien metros del escenario.
 
Entre los organizados, llamaba la atención la columna de la Bancaria, saludada a su paso por otros sectores que festejaban la derrota que le aplicaron al gobierno en el marco de las paritarias. Un tipo con una careta de goma de Macri tocaba el bombo. Junto a él, otro agitaba un muñeco con la forma de un buitre.
 
Hubo una presencia importante de dirigentes políticos, la mayoría del peronismo: desde el ex gobernador bonaerense Daniel Scioli hasta su rival en la interna que nunca se llevó a cabo, Florencio Randazzo, en su reaparición pública después de más de un año de silencio.
 
Varios intendentes marcharon encabezando numerosas columnas que convergieron desde todos los rincones del Conurbano como Verónica Magario (La Matanza), Jorge Ferraresi (Avellaneda), Martín Insaurralde (Lomas de Zamora), Fernando Gray (Esteban Echeverría) y Gabriel Katopodis (San Martín) entre muchos otros.
 
Fernando Espinoza representó al peronismo bonaerense, también estuvo el titular del PJ Nacional, José Luis Gioja y el del porteño, Víctor Santa María. Héctor Recalde encabezó la delegación de diputados del FpV entre los que estaban también Diana Conti, Jorge Landau y Carlos Kunkel.
 
Los movimientos sociales como el Evita marcharon desde Constitución, y las agrupaciones kirchneristas como La Cámpora, Nuevo Encuentro y Kolina se agruparon en la 9 de Julio. La izquierda estuvo representada por, entre otros, Nicolás del Caño y Myriam Bregman. No se vieron, en cambio, dirigentes del Frente Renovador, sacando a los referentes de la CGT cercanos a Sergio Massa.
 
El clima espeso heredaba los reclamos que el día anterior, a pocas cuadras de allí, habían embanderado los docentes con su también multitudinaria marcha el día que debía comenzar el ciclo lectivo. Desde primera hora del lunes se sentía en la calle el reclamo por un paro general contra las políticas económicas del gobierno de Macri.
 
Acuña, el triunviro que había representado a la central ante los maestros a la CGT, fue el encargado de abrir el acto, que se adelantó una hora a lo previsto sin explicación oficial. Como ante los docentes, el reclamo de "paro general", vociferado por las bases, lo obligaron a interrumpir su discurso varias veces.
 
"Basta de manoseos", dijo el titular del gremio de empleados de Estaciones de Servicios, que le reclamó al gobierno que reconozca una inflación "superior al 40 por ciento" y negocie paritarias acordes. Acuña también recordó la adhesión de la CGT al Paro Internacional de Mujeres de hoy. Curiosamente, sobre el escenario se veía una abrumadora mayoría de hombres.
 
En segundo lugar, el hombre de Dragado y Balizamiento y titular de la Confederación Argentina de Trabajadores de Transporte, Juan Carlos Schmid, dijo que mientras el gobierno propone "llegar a la pobreza cero en veinte años, ha sido muy veloz para responder a las demandas de los poderosos, cosa que agiganta la brecha social".
 
Schmid, el más duro de los tres oradores, también cuestionó "dónde está la política de inversiones" del gobierno. "¿En las importaciones, en los capitales especulativos, en las facilidades para ir de compras a Chile?", agregó. "La falta de acción  golpea a los más desprotegidos y se manifiesta en despidos y vacaciones adelantadas" mientras "la inflación está bajando a costa de los trabajadores".
 
Para ese momento, se escuchaban cantitos que pedían que se ponga una fecha a la huelga. "No estamos aquí para dilatar nuestra propuesta: venimos a anunciar que habrá medidas de fuerza en la Argentina antes de fin de mes", dijo Schmid, sin satisfacer a su audiencia.
 
Para cuando tomó el micrófono Héctor Daer, el aire ya podía cortarse con un cuchillo poco afilado. "Vinimos hasta acá a decir que si no hay rectificaciones, habrá paro, pero tiene que ser acompañado por todos los sectores de la sociedad", prometió. El compromiso tuvo gusto a poco para un sector de los manifestantes, que comenzaron con cantitos. Un furcio, confundiendo la fecha tentativa de la huelga "antes de fin de año" en lugar de fin de mes, disparó los disturbios.
 
Un grupo tiró las vallas y avanzó al grito de "traidores". Mientras, los camioneros intentaban proteger a los dirigentes cegetistas que no podían bajar del escenario por la lluvia de objetos.  Tardaron un rato en abrir un corredor escueto por donde fueron a refugiarse en un edificio cercano, mientras una veintena de trabajadores de la línea 60 de colectivos tomaban el tablado por asalto. Durante una media hora después del final del acto, continuaron los cantitos contra el gobierno y la conducción sindical.
 
Después de los disturbios, Daer intentó responsabilizar de los hechos a "un grupo de La Cámpora de Berazategui". Sin embargo las columnas de la organización kirchnerista se encontraban, al momento del acto, sobre la avenida 9 de Julio, a más de 300 metros del lugar.
 
Sí hubo trabajadores representados por partidos de izquierda entre quienes comenzaron con los cantitos contra el triunvirato de la CGT al ver que no habría, ayer, una convocatoria con fecha al paro. Pero pronto se sumaron otros manifestantes, de gremios tradicionalmente peronistas y asistentes inorgánicos a la marcha.
 
En medio de la semana más conflictiva para el gobierno, con manifestaciones de los docentes, la CGT y las mujeres tres días consecutivos, los funcionarios eligieron escudarse en Twitter para responder a las demandas.
 
Ayer lo hicieron el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro de Producción, Francisco Cabrera. "Vamos a seguir confiando en el diálogo entre gobierno, trabajadores y empresas como el mejor camino para el desarrollo de la Argentina", dijo Cabrera, a pesar de que hace un mes que no hay instancia de diálogo abierta entre el Ejecutivo y las centrales obreras.
 
"Muchos dirigentes gremiales no están siendo lo más francos posibles sobre el rumbo económico del país, que va a ser de crecimiento este año", escribió a su vez Peña.
 
En este contexto, se espera que en los próximos días se termine de concretar la fecha para el esperado paro general. En la CGT, todavía conmovida por los acontecimientos, se multiplicaron los contactos de distintos dirigentes y comenzó a tomar fuerza ese sector que exige una postura más combativa. Hoy mismo habrá reuniones para terminar de definir el calendario, con fecha límite para el 5 de abril.
 
Por Nicolás Lantos
 
Fuentes: Página12, El Cronista; Clarín y LOP
 

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Fue impresionante la marcha de la bronca contra el gobierno de Macri, pero la CGT pateó la definición de la fecha del paro
17-06-2018 / 16:06
Por una mínima diferencia -mínima pero decisiva- la despenalización del aborto fue aprobada en la Cámara de Diputados. Hay indicios para pensar que también podría ser aprobaba en Senadores. Si el señor Pichetto declaró que esto puede ser posible, es porque sabe de lo que está hablando.
 
De todos modos, la batalla por la despenalización del aborto está ganada. La ganó la sociedad, la ganaron las mujeres, la ganó la historia. En todos los países civilizados del mundo se comparte este criterio. Se discuten matices, detalles, pero en lo fundamental el acuerdo acerca del derecho de la mujer a interrumpir su embarazo es fuerte.
 
Agrego algo más: el derecho a interrumpir su embarazo sin que por ello vaya presa. Porque ése es el "detalle" decisivo, lo que a modo de síntesis diría que se debatió hasta la mañana del jueves en Diputados. Esa fue la pregunta que debía responder cada diputado a la hora de intervenir: ¿Va o no va presa? Lo demás se conversa.
 
En realidad, lo que se decidió fue legalizar aquello que de manera sórdida, oscura, culposa, se realizaba en la sociedad con sus consecuencias: muertes, mutilaciones, heridas irreparables. Les guste o no a los objetores, las mujeres abortan y seguirán abortando cuando lo consideren necesario, pero con un detalle: hasta la semana pasada la prohibición transformaba a esta decisión en un delito y habilitaba por bajo cuerda la industria millonaria de los médicos aborteros. Ahora empezará de dejar de ser así.
 
Por supuesto, acá también se establecían diferencias. Las mujeres con recursos podían disponer de algunas garantías; las pobres mujeres padecían las consecuencias de su pobreza. 

17-06-2018 / 11:06
"Hemos acordado un stand by de acceso privado por 50 mil millones de dólares. Esto es un reflejo del apoyo de la comunidad internacional al país", publicaron los diarios el 7 de junio. Antes de eso, el Gobierno no había dado pistas sobre tal acuerdo.
 
Ni los partidos aliados en Cambiemos conocían lo mínimo como para responder sin trastabillar las preguntas del periodismo. El acontecimiento que definirá los próximos años no fue discutido.
 
Un buen político sabe que es peligroso liberar fuerzas que no se está en condiciones de dirigir. En general, Macri no lo hace, por eso hasta hoy no ha puesto en debate público lo que ha firmado con el FMI. Hubo que esperar a la mañana del último viernes para una deslucida exposición y conferencia de prensa del ministro Dujovne, que agregó algunas precisiones.
 
Primero se firmó el acuerdo con el FMI. Luego, a las cansadas, el Gobierno se refirió a sus imposiciones, sus límites y sus consecuencias. Hay palabras que los argentinos preferimos no volver a usar. Pero el pacto fue un blindaje y significa un severo ajuste, esa dupla semántica y económica que nos marcó en los comienzos de este siglo.
 
Como si se tratara de una obra jugada en otro teatro, el pacto con el FMI fue todo lo contrario a los apasionados debates por el aborto de las últimas semanas. Precisamente, el acuerdo firmado con el FMI es un ejemplo de opacidad extrema, no porque el periodismo no acerque los datos de las obligaciones contraídas, sino porque esas mismas obligaciones son complicadas y solo el discurso político democrático puede restaurar un nivel aceptable de inteligibilidad.
 
Macri firmó primero y todavía no abrió la boca ni siquiera frente a sus aliados políticos, mucho menos frente a sus opositores. Reclama un acuerdo en un páramo discursivo. En este caso, la falla política no afecta solo a los excluidos sino a vastos sectores sociales más organizados y, probablemente, mejor preparados para comprender de qué se trata y, en consecuencia, para apoyar u oponerse razonadamente.
 
Todo el mundo está preocupado por alcanzar acuerdos. Pero preocupa otra cosa: cómo se llega a ellos y cómo se los garantiza. Por eso, los acuerdos antes de firmarse deben ser públicos y debatidos. Lo que Macri y su ministro Dujovne hicieron respecto del FMI fue ciertamente lo contrario. Una falla en lo político que no asegura un buen futuro. 

17-06-2018 / 10:06
A pesar de que Mauricio Macri se vanagloriaba de contar con "el mejor equipo económico de los últimos 50 años", ya cambió de ministro de Hacienda y presidente del Banco Central y completó los relevos sacando a los ministros de Producción y de Energía, la cara visible del tarifazo.
 
En medio de la disparada del dólar y la salida del presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, Macri decidió reemplazar a los ministros de Energía, Juan José Aranguren y de Producción, Francisco Cabrera. Mediante un comunicado, la Casa Rosada anunció que sus reemplazantes serán el petrolero Javier Iguacel y el analista Dante Sica, respectivamente.
 
Estos cambios de gabinete no hacen más que confirmar el fracaso total de la política económica de Macri. Este tipo de cambios de nombre por nombre o a modo de manotazo de ahogado, pero que hacia afuera lo quieren mostrar como cambios profundos, no van a servir si la economía no es mirada de otra manera y con distintos ojos.
 
Macri está haciendo un cambio de nombres para sacarse de encima a los ministros más desgastados y seguir reforzando el plan de ajuste del FMI. Pero el problema no es el cambio de nombres, sino el cambio del proyecto económico neoliberal.
 
Sica no va a empezar una política de aliento a las exportaciones, de freno a las importaciones o de aliento a la industria y a la producción nacional. Tampoco se van a retrotraer las tarifas que tanto descontento social han generado. No habrá ningún cambio en el rumbo económico de este gobierno.
 
Como se vienen llevando las políticas de este Gobierno de los Ricos, será imposible y no va ser viable esta economía que lleva a la ruptura más profunda de las clases sociales, con miles de argentinos que día a día caen en la línea de la pobreza y con la clase media tambaleando.
 
Con un país que no tiene un mercado interno robusto, sin pymes protegidas por el gobierno de los CEOs, pretendiendo bajar los salarios y jubilaciones, cosas que ya ocurrió con la abrupta devaluación y la suba del dólar que en breve podría llegar a los 30 pesos y sin control de precios; cuando la cadena de pagos se rompe o cuando termina siendo más productivo dejar de invertir y poner el dinero en la timba financiera como lo son las Lebac, estamos por muy mal camino.
 
Mientras esta crisis parece no tener fin, será preciso enfrentar sus consecuencias. Si con el mejor equipo de los últimos 50 años nos fue tan mal, y terminamos en la B: el FMI, no queremos imaginar cómo nos va a ir ahora que entran los suplentes.
 
La Opinión Popular

16-06-2018 / 16:06
La única discusión es sobre los tiempos y la profundidad, el sentido está descontado: Mauricio Macri aceptó que tiene que hacer una drástica reducción de su gabinete para recuperar la confianza de un mercado que ni pestañeó ante la designación del súper trader Luis "Toto" Caputo en el Banco Central.
 
Las versiones hablan de una reducción de los actuales 20 ministerios a una cifra que va de siete a trece. Medio Ambiente, Modernización y Cultura pasarían a secretarías dependientes de la Presidencia, como fueron tradicionalmente. Y Energía y Producción serían degradadas a ese mismo nivel, sólo que para ubicarse debajo de Nicolás Dujovne, en la construcción por cuotas y a regañadientes que ensaya Macri, de un ministro de Economía tradicional.
 
Mucho más sensible, pero acaso igual de impactante, sería eliminar los ministerios de Salud y Educación y reemplazarlos por algún tipo de organismo de enlace con las provincias, que en rigor asumen toda la carga de la gestión en esas áreas. Son todas versiones que corren por estas horas, al igual que el eventual regreso de una cartera de Obras Públicas tradicional.
 
Lo que nadie discute es que el mercado pidió y pide un ajuste severo de un gabinete diseñado con criterios escandinavos, para un país inmenso e indomable como la Argentina. Llama también la atención el notable perfil bajo que transita Marcos Peña. "Está bastante corrido", afirmó una fuente que conoce muy de adentro el funcionamiento del macrismo.
 
Un deslizamiento que coincide con el protagonismo cada vez mayor de Nicolás "Nicky" Caputo, uno de los que más empuja el cambio profundo del gabinete.

16-06-2018 / 09:06
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