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El clima en Paraná
“Es peligroso tener razón cuando el gobierno está equivocado”. Voltaire
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Nacionales - 08-03-2017 / 10:03
LA CÚPULA NO CONCRETÓ Y EL ACTO SE CERRÓ CON INCIDENTES

Fue impresionante la marcha de la bronca contra el gobierno de Macri, pero la CGT pateó la definición de la fecha del paro

Fue impresionante la marcha de la bronca contra el gobierno de Macri, pero la CGT pateó la definición de la fecha del paro
El enfrentamiento de la CGT con el gobierno de Macri está planteado. El problema radica en las visiones antagónicas que poseen sobre la coyuntura. El Gobierno remarca la baja inflacionaria. La CGT la adjudica sólo a la caída del consumo. El Gobierno habla que comenzó un ciclo de creación de empleo. La CGT denuncia despidos. El Gobierno habla de una reactivación. La CGT de recesión. El Gobierno sostiene que la apertura de las importaciones es hoy menor al 2016 y 2015. La CGT sostiene que la importaciones llevan a la quiebra a las medianas empresas. El Paro General asoma en el horizonte.
Un mensaje único y por momentos ensordecedor en reclamo de un Paro General fue el elemento aglutinante de la masiva y heterogénea multitud que se movilizó ayer en el centro porteño convocada por la CGT para repudiar la política económica neoliberal del gobierno de Mauricio Macri y exigir respuestas frente a los despidos y el deterioro del poder de compra de los salarios.
 
La zona del bajo porteño resultó intransitable, un terreno casi consagrado por completo a la protesta. En la cúpula cegetista hablaron de 800 mil manifestantes, mientras en algunos sectores políticos estimaron poco más de la mitad. De cualquier manera la multitud fue apabullante. Dirigentes de todas las vertientes del peronismo participaron de la protesta.
 
Desde el escenario, al que solo accedieron referentes sindicales, los tres dirigentes Carlos Acuña, Juan Carlos Schmid y Héctor Daer repitieron el rosario de críticas y reclamos al Ejecutivo. "La CGT va a seguir en la lucha. Si no hay respuesta le pondremos fecha al paro", enfatizó el primero. Y Schmid completó: "Venimos a anunciar que va a haber medidas de fuerza en la Argentina".
 
Los abucheos resonaron en la multitud que redobló la presión al canto de "poné la fecha la puta que los parió". "La fecha ya está puesta", respondió Daer frente al micrófono. "Si no hay respuestas, los primeros días de abril va a haber un paro nacional".
 
Desde el escenario, el triunvirato de conducción de la central obrera aceptó a medias la presión abrumante del reclamo: anunció una huelga de 24 horas pero esquivó la definición de una fecha. El compromiso tuvo gusto a poco y la multitud reprobó esa actitud con fuertes cánticos y silbidos, y un final para el olvido en medio de tumultos e incidentes.
 
La reacción de la administración Macri volvió a apostar a la estrategia de emparentar la marcha con la política electoral y particularmente la oposición K. Rehuyó así, al menos en el discurso público, cualquier explicación sobre la contundente masividad de la protesta y la amenaza que supone sobre la profundización del conflicto social en el corto plazo.
 
El día después, Macri está en la disyuntiva de ayudar a una CGT "light" o arriesgar un deterioro de la paz social. Es claro que el triunvirato tiene menos margen para negociar, ante la presión de las bases por un paro. Ante esa situación, el Gobierno arriesga que el panorama sindical se radicalice y que la conducción pierda peso ante sectores más duros.
 
Sin embargo, muy pocos dirigentes se mostraron optimistas respecto a la posibilidad de lograr avances concretos en una nueva instancia de diálogo. "No tienen nada para ofrecernos", se sinceró uno. La pelota está ahora en la cancha de la CGT, que podría precisar el día del paro para finales de marzo o la primera semana de abril.
 
La Opinión Popular

LA MARCHA DE LA CGT COPÓ EL CENTRO PORTEÑO. HUBO ALGUNOS INCIDENTES AL FINAL POR LA FALTA DE FECHA PARA EL PARO GENERAL
 
Un multitudinario reclamo contra el Gobierno
  
"Paro general" fue el reclamo generalizado de las cientos de miles de personas que tomaron ayer la calle en el centro de la ciudad de Buenos Aires para manifestarse contra las políticas económicas del gobierno de Mauricio Macri.
 
Columnas de sindicatos, organizaciones sociales y partidos políticos de todo el espectro opositor, además de una llamativa cantidad de hombres y mujeres "sueltos", conformaron la protesta más numerosa hasta hoy contra la actual administración, que en pocos días cumple el primer tercio de su mandato.
 
El llamado a la huelga contra el gobierno nacional fue ratificado pero no hubo anuncio de una fecha concreta, y el acto de cierre, a cargo de los tres miembros de la conducción de la CGT, terminó con abucheos y botellazos por parte de algunos descontentos con la nueva prórroga.
 
La pelota está ahora en la cancha de la principal central de trabajadores, que en las próximas horas podría precisar el día del paro, probablemente a finales de marzo o la primera semana de abril.
 
La convocatoria fue masiva y ya desde la mañana se comenzaron a concentrar los primeros grupos que llegaban, a pie o en colectivos, mientras los vendedores de chorizos y hamburguesas montaban sus precarios puestos y comenzaban a encender el fuego. En Plaza Constitución, cerca del Congreso y sobre la avenida 9 de Julio, se sentía el movimiento que anunciaba una movilización multitudinaria.
 
Como en abril del año pasado, en la primera marcha organizada por la CGT contra el gobierno del PRO, las adhesiones abarcaron prácticamente todo el arco opositor: desde La Cámpora hasta Camioneros, pasando por el Movimiento Evita y Nuevo Encuentro, la CTA y la izquierda.
 
A diferencia de aquel acto en vísperas del día del Trabajador, el clima estaba más caldeado y sobrevolaba la masa una sensación de hartazgo que se hacía evidente en los carteles y cantitos multiplicados a lo largo y a lo ancho de todo el centro porteño.
 
"Macri es el fin de la industria", decía una pancarta, escrita a mano en negro sobre celeste, sostenida por una mujer de unos sesenta años que acudió a la marcha por su cuenta, acompañada por vecinas, sin encolumnarse con ningún sector.
 
"Los grupos económicos de la dictadura son el gobierno actual", destacaba, por su parte, un cartel adherido a un kiosco de revistas cerrado sobre la avenida Belgrano, a unos cien metros del escenario.
 
Entre los organizados, llamaba la atención la columna de la Bancaria, saludada a su paso por otros sectores que festejaban la derrota que le aplicaron al gobierno en el marco de las paritarias. Un tipo con una careta de goma de Macri tocaba el bombo. Junto a él, otro agitaba un muñeco con la forma de un buitre.
 
Hubo una presencia importante de dirigentes políticos, la mayoría del peronismo: desde el ex gobernador bonaerense Daniel Scioli hasta su rival en la interna que nunca se llevó a cabo, Florencio Randazzo, en su reaparición pública después de más de un año de silencio.
 
Varios intendentes marcharon encabezando numerosas columnas que convergieron desde todos los rincones del Conurbano como Verónica Magario (La Matanza), Jorge Ferraresi (Avellaneda), Martín Insaurralde (Lomas de Zamora), Fernando Gray (Esteban Echeverría) y Gabriel Katopodis (San Martín) entre muchos otros.
 
Fernando Espinoza representó al peronismo bonaerense, también estuvo el titular del PJ Nacional, José Luis Gioja y el del porteño, Víctor Santa María. Héctor Recalde encabezó la delegación de diputados del FpV entre los que estaban también Diana Conti, Jorge Landau y Carlos Kunkel.
 
Los movimientos sociales como el Evita marcharon desde Constitución, y las agrupaciones kirchneristas como La Cámpora, Nuevo Encuentro y Kolina se agruparon en la 9 de Julio. La izquierda estuvo representada por, entre otros, Nicolás del Caño y Myriam Bregman. No se vieron, en cambio, dirigentes del Frente Renovador, sacando a los referentes de la CGT cercanos a Sergio Massa.
 
El clima espeso heredaba los reclamos que el día anterior, a pocas cuadras de allí, habían embanderado los docentes con su también multitudinaria marcha el día que debía comenzar el ciclo lectivo. Desde primera hora del lunes se sentía en la calle el reclamo por un paro general contra las políticas económicas del gobierno de Macri.
 
Acuña, el triunviro que había representado a la central ante los maestros a la CGT, fue el encargado de abrir el acto, que se adelantó una hora a lo previsto sin explicación oficial. Como ante los docentes, el reclamo de "paro general", vociferado por las bases, lo obligaron a interrumpir su discurso varias veces.
 
"Basta de manoseos", dijo el titular del gremio de empleados de Estaciones de Servicios, que le reclamó al gobierno que reconozca una inflación "superior al 40 por ciento" y negocie paritarias acordes. Acuña también recordó la adhesión de la CGT al Paro Internacional de Mujeres de hoy. Curiosamente, sobre el escenario se veía una abrumadora mayoría de hombres.
 
En segundo lugar, el hombre de Dragado y Balizamiento y titular de la Confederación Argentina de Trabajadores de Transporte, Juan Carlos Schmid, dijo que mientras el gobierno propone "llegar a la pobreza cero en veinte años, ha sido muy veloz para responder a las demandas de los poderosos, cosa que agiganta la brecha social".
 
Schmid, el más duro de los tres oradores, también cuestionó "dónde está la política de inversiones" del gobierno. "¿En las importaciones, en los capitales especulativos, en las facilidades para ir de compras a Chile?", agregó. "La falta de acción  golpea a los más desprotegidos y se manifiesta en despidos y vacaciones adelantadas" mientras "la inflación está bajando a costa de los trabajadores".
 
Para ese momento, se escuchaban cantitos que pedían que se ponga una fecha a la huelga. "No estamos aquí para dilatar nuestra propuesta: venimos a anunciar que habrá medidas de fuerza en la Argentina antes de fin de mes", dijo Schmid, sin satisfacer a su audiencia.
 
Para cuando tomó el micrófono Héctor Daer, el aire ya podía cortarse con un cuchillo poco afilado. "Vinimos hasta acá a decir que si no hay rectificaciones, habrá paro, pero tiene que ser acompañado por todos los sectores de la sociedad", prometió. El compromiso tuvo gusto a poco para un sector de los manifestantes, que comenzaron con cantitos. Un furcio, confundiendo la fecha tentativa de la huelga "antes de fin de año" en lugar de fin de mes, disparó los disturbios.
 
Un grupo tiró las vallas y avanzó al grito de "traidores". Mientras, los camioneros intentaban proteger a los dirigentes cegetistas que no podían bajar del escenario por la lluvia de objetos.  Tardaron un rato en abrir un corredor escueto por donde fueron a refugiarse en un edificio cercano, mientras una veintena de trabajadores de la línea 60 de colectivos tomaban el tablado por asalto. Durante una media hora después del final del acto, continuaron los cantitos contra el gobierno y la conducción sindical.
 
Después de los disturbios, Daer intentó responsabilizar de los hechos a "un grupo de La Cámpora de Berazategui". Sin embargo las columnas de la organización kirchnerista se encontraban, al momento del acto, sobre la avenida 9 de Julio, a más de 300 metros del lugar.
 
Sí hubo trabajadores representados por partidos de izquierda entre quienes comenzaron con los cantitos contra el triunvirato de la CGT al ver que no habría, ayer, una convocatoria con fecha al paro. Pero pronto se sumaron otros manifestantes, de gremios tradicionalmente peronistas y asistentes inorgánicos a la marcha.
 
En medio de la semana más conflictiva para el gobierno, con manifestaciones de los docentes, la CGT y las mujeres tres días consecutivos, los funcionarios eligieron escudarse en Twitter para responder a las demandas.
 
Ayer lo hicieron el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro de Producción, Francisco Cabrera. "Vamos a seguir confiando en el diálogo entre gobierno, trabajadores y empresas como el mejor camino para el desarrollo de la Argentina", dijo Cabrera, a pesar de que hace un mes que no hay instancia de diálogo abierta entre el Ejecutivo y las centrales obreras.
 
"Muchos dirigentes gremiales no están siendo lo más francos posibles sobre el rumbo económico del país, que va a ser de crecimiento este año", escribió a su vez Peña.
 
En este contexto, se espera que en los próximos días se termine de concretar la fecha para el esperado paro general. En la CGT, todavía conmovida por los acontecimientos, se multiplicaron los contactos de distintos dirigentes y comenzó a tomar fuerza ese sector que exige una postura más combativa. Hoy mismo habrá reuniones para terminar de definir el calendario, con fecha límite para el 5 de abril.
 
Por Nicolás Lantos
 
Fuentes: Página12, El Cronista; Clarín y LOP
 

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Fue impresionante la marcha de la bronca contra el gobierno de Macri, pero la CGT pateó la definición de la fecha del paro
18-02-2018 / 12:02
El caso del policía Luis Chocobar, felicitado por el Gobierno de Mauricio Macri tras asesinar por la espalda a Pablo Kukoc, hizo estallar dentro de la alianza Cambiemos su propia grieta y desató un gran alboroto en sectores judiciales molestos por las polémicas e inoportunas opiniones públicas de Macri sobre los fallos que procesaron al uniformado y el anuncio de una nueva doctrina según la cual, a entender de la ministra Patricia Bullrich, siempre tienen razón las fuerzas de seguridad.
 
El radicalismo dio esta semana su expresión más clara de que hay ciertos límites que no está dispuesto a cruzar: en el diario macrista La Nación, Ricardo Gil Lavedra publicó una columna titulada "Los riesgos de la demagogia punitiva", que asociaba el uso del tema como parte de un "marketing político" que acarrea el riesgo de multiplicar el delito y la violencia y esquiva el desarrollo de políticas "integrales, estables y serias".
 
Detrás del jurista salieron a cuestionar la postura presidencial varios dirigentes de la UCR, y fue la posición compartida en reuniones de bloque. Gil Lavedra es hoy, además, quien lidera el emprendimiento "Justicia 2020" del Ministerio de Justicia, que entre otras cosas desarrolla un anteproyecto de reforma del Código Penal.
 
La comisión que está en plena confección del texto no tiene intención de flexibilizar la regulación de la llamada "legítima defensa" (que señala las limitaciones en el uso de armas por parte de los agentes) ni la carga de la prueba, que según la ministra de Seguridad debiera eximir a los policías de toda acusación.
 
A los camaristas que agravaron la situación de Chocobar al atribuirle "homicidio agravado" y que fueron criticados por Macri el viernes, les llovieron mensajes de apoyo de colegas y hasta de funcionarios de la propia Casa Rosada.
 
En la Corte Suprema miran el escenario con atención y analizan dar un mensaje que, sin ser condescendiente con el Poder Ejecutivo, los ayude a soñar con contrarrestar la imagen desastrosa (70 por ciento negativa) que le dan las encuestas al Poder Judicial.

18-02-2018 / 12:02
17-02-2018 / 12:02
17-02-2018 / 12:02
En su paso por Argentina, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Rex Tillerson, ex director ejecutivo de la petrolera Exxon Mobile, no levantó las restricciones a los limones y al biodiésel o a la carne, que constituyen la modesta contrapartida argentina del intercambio entre ambos países.
 
Pero el jueves, el gobierno argentino emitió un decreto para la compra de material militar, un decreto secreto por decreto. Todas las discusiones económicas con Washington han sido un fracaso para Mauricio Macri, quien a cambio ha sido generoso y rápido para alinearse.
 
El gobierno de la alianza Cambiemos anunció acuerdos con el Comando Sur norteamericano, para asentar una base de la DEA en la triple frontera y conformar un grupo comando de respuesta rápida que involucra a las tres fuerzas armadas, que apoyará esa tarea.
 
El motivo de esta reactivación bélica de la región apunta a la decisión de Estados Unidos de recuperar una posición hegemónica en su "patio trasero". Su actual política proteccionista lo limita para hacerlo con acuerdos comerciales y entonces lo completa con presencia militar, la vieja política de la zanahoria y el garrote de la doctrina Monroe que seduce a Tillerson.
 
Son las dos vías de recolonización de las Fuerzas Armadas y de Seguridad regionales: la introducción de bases de la DEA y la consolidación de hipótesis de conflicto contra el narcotráfico y el terrorismo, que a poco de andar se convierten en represión de la disidencia interna con la presencia de asesores yanquis como ha sucedido en México.
 
Macri tenía que inventar la existencia de un foco terrorista para encajar en ese esquema dependiente y así surgió una organización fantasmagórica de mapuches alzados, de la que no se conoce un documento y de la que ni siquiera se ha mostrado armamento.
 
Pero el gobierno argentino puede exhibir, en cambio, que la lucha contra esta inasible RAM ya produjo dos bajas: Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, dos pibes desarmados que participaban en una protesta social legítima.
 
Con el dedo siempre en el gatillo, son esquemas de muy baja intensidad democrática. Porque el garrote ideológico se traslada hacia dentro de cada país.
 
Las primeras en ser reequipadas por el gobierno de los ricos han sido las fuerzas de seguridad, que pasaron por un lavado de cabeza ideológico para conferirles impunidad en las funciones de represión. 

16-02-2018 / 12:02
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