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El clima en Paraná
¿Hacia dónde vamos?
Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
"Con todo respeto le decimos al gobierno de Macri que cambie este rumbo, que por acá vamos mal”. Gustavo Bordet
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Nacionales - 17-02-2017 / 09:02
EN FOCO

¿Gobierno de Ceos o gobierno de pasantes?

¿Gobierno de Ceos o gobierno de pasantes?
¿Gobierno de Ceos o gobierno de pasantes?
La falta de timing político para manejar la brasa ardiente de la deuda de Correo Argentino y la falla imperdonable con el cálculo aritmético de las jubilaciones cerraron un mes de regalo que el peronismo jamás hubiera imaginado.
 
El Gobierno de los Ceos, como se lo caracterizó socarronamente desde el comienzo de la gestión de Macri, parece más bien un Gobierno de pasantes.
 
El deterioro de la gestión macrista afecta al propio Presidente, quien ayer debió enfrentar personalmente la tormenta y anunciar en conferencia de prensa su enésima marcha atrás con los casos del Correo y de las jubilaciones.
 
Pero, sobre todo, pone bajo presión al tridente que conforman el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, y sus dos lugartenientes, los ex Ceos Mario Quintana y Gustavo Lopetegui.
 
El febrero negro de Macri podría ser el comienzo del fin si el Gobierno insiste en prolongar la decadencia de estos días.

 
"Yo no creo que sea el fin del mundo perder una elección. Porque no creo eso de que, si el oficialismo no gana las elecciones intermedias, se pone en juego la gobernabilidad". La frase la dijo María Eugenia Vidal hace una semana.
 
Pero los errores sucesivos del gobierno de Mauricio Macri, que hicieron eclosión con las patinadas ancestrales en los casos del Correo y el del disparatado redondeo negativo de las jubilaciones, demostraron que aquella profecía de la Gobernadora estaba equivocada.
 
Aún en el estado catatónico en el que se encuentra el peronismo derrotado y sin líder a la vista, parece estar recuperando la capacidad de reconstruir su vocación de poder gracias a la habilidad del macrismo para autoflagelarse y diseñar su propio infierno.
 
Ni siquiera la mezcla explosiva de recesión e inflación que caracterizó al 2016 le hicieron tanto daño a la imagen del Presidente como la serie de desaciertos registrados en este febrero fatídico.
 
La racha negativa comenzó con el error no forzado del feriado del 24 de marzo, en la que Macri repitió su ahora clásico "me equivoco y lo corrijo" para el Día de la Memoria.
 
Un par de días después pasó a la posteridad el director de la Aduana, Juan José Gómez Centurión, quien enterró en 15 minutos de TV su breve fama de funcionario incorruptible al afirmar sin pestañeos que la última dictadura militar no había planificado la saga de secuestros, muertes y desapariciones que conformaron el subsuelo del terrorismo de Estado.
 
Y, aunque hubo algunos otros episodios menores, la falta de timing político para manejar la brasa ardiente de la deuda de Correo Argentino y la falla imperdonable con el cálculo aritmético de las jubilaciones cerraron un mes de regalo que el peronismo jamás hubiera imaginado.
 
El Gobierno de los Ceos, como se lo caracterizó socarronamente desde el comienzo de la gestión de Macri, parece más bien un Gobierno de pasantes. Un concepto que deslizó el diputado del PJ, Diego Bossio, y que provocó sonrisas en una reunión parlamentaria. Pero que ahora está tomándose mucho más en serio en las tertulias del poder.
 
El deterioro de la gestión macrista afecta al propio Presidente, quien ayer debió enfrentar personalmente la tormenta y anunciar en conferencia de prensa su enésima marcha atrás con los casos del Correo y de las jubilaciones.
 
Pero, sobre todo, pone bajo presión al tridente que conforman el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, y sus dos lugartenientes, los ex Ceos Mario Quintana y Gustavo Lopetegui.
 
Es que todas las instancias políticas y económicas de la gestión macrista pasan por ellos y la sensación de barco a la deriva de las horas recientes es mucho más responsabilidad del trío empoderado que del ministro de Comunicaciones, Oscar Aguad, o del director de la Anses, Emilio Basavilbaso. Dos de los funcionarios que cometieron los graves errores o que, eventualmente, aceptaron cometerlos en nombre de la autoridad superior.
 
Macri necesitó utilizar el peso de la imagen presidencial para equilibrar el daño que no pudieron reparar las respuestas públicas de sus ministros.
 
"Si quieren alguien infalible, busquen a otro", desafió el Presidente, acudiendo a la metáfora del hombre común que le diseñó su consultor de cabecera, Jaime Durán Barba, y que tanto rédito le dio en la campaña presidencial.
 
Pero la campaña no es la gestión. Y el abuso de la herramienta electoral del Presidente que comete errores y los reconoce ha envalentonado a un peronismo que goza de fosas nasales especiales para detectar el olor de la debilidad en sus contrincantes.
 
Sobre todo cuando está fuera del poder y presiente la cercanía de nuevas oportunidades que le alimenten la fantasía de poder recuperarlo pronto. Raúl Alfonsín y Fernando De la Rúa padecieron esa intensidad.
 
Es que la actualidad del peronismo no puede ser más aciaga. Su dirigente más competitivo, Sergio Massa, lleva cuatro años fuera del movimiento y no ha mostrado intenciones de regresar. Todo lo contrario. Casi todos sus dirigentes lo siguen acompañando en el Frente Renovador y exhíbe en cada aparición pública la compañía energizante de Margarita Stolbizer.
 
Los gobernadores del PJ luchan en tanto por sostener sus gestiones tras un lustro de recesión económica. Y sueñan con un escenario electoral en el que revaliden sus triunfos provinciales pero, aunque jamás lo confiesen, preferirían un resultado nacional que eclipse a sus dos mayores amenazas: Massa y Cristina Kirchner. Eso significaría, nada más y nada menos, que un triunfo del macrismo en la elección legislativa.
 
Por eso es que los diputados del massismo y los del peronismo moderado se abstuvieron en la votación del miércoles por la noche cuando se trató la ley de ART. Fue el modo de preservar el vínculo con el Gobierno que, sorprendentemente, contó también con el oportuno abandono del recinto que hizo el kirchnerismo.
 
Sólo de ese modo, pudo aprobar una ley en medio del fuego graneado al que lo estaban sometiendo por el cambio en las jubilaciones. El clima era tan espeso en la Cámara de Diputados que Elisa Carrió se fue de su banca gritando exasperada contra Basavilbaso y diciéndole a sus compañeros de la Coalición Cívica: "Que se vayan todos a la reputa madre que los parió...". Está claro que no es Cristina la única que improvisa el arte delicioso del insulto.
 
El febrero negro de Macri podría ser el comienzo del fin si el Gobierno insiste en prolongar la decadencia de estos días. O puede ser, por el contrario, una excelente enseñanza si se convierte en un punto de inflexión y contiene la hemorragia de los errores innecesarios.
 
Que la pifiada en el cálculo de las jubilaciones sean "apenas 20 pesos", como intentó simplificarlo Quintana, sólo deja al descubierto una distancia inconveniente entre el funcionario y las urgencias insatisfechas del ciudadano común.
 
Los períodos de elecciones suelen ser momentos especiales de la Argentina en que, además de saber consultar las planillas de Excel, hay que aguzar el corazón para entender en qué dirección sopla el viento de las necesidades.
 
Por Fernando González
 
Fuente: Clarín
 

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¿Gobierno de Ceos o gobierno de pasantes?
Para el periodista Marcelo Longobardi: "El Gabinete es un jardín de infantes conducido por tres maestras jardineras", estas son: Mario Quintana, Marcos Peña y Gustavo Lopetegui.
22-08-2017 / 09:08
22-08-2017 / 09:08
22-08-2017 / 09:08
Los gremios nucleados en la Confederación General del Trabajo (CGT), las dos Centrales de Trabajadores de la Argentina (CTA) y distintos movimientos sociales volverán a marchar hoy a partir de las 15 horas hacia Plaza de Mayo en rechazo a las políticas económicas y sociales neoliberales de Mauricio Macri, contra la precarización laboral, el aumento de la edad jubilatoria y en defensa del empleo.
 
La Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), Barrios de Pie y la Corriente Clasista Combativa (CCC) marcharán a Plaza de Mayo junto a la CGT, mientras que la izquierda irá más temprano para reclamar un Paro General. La CTEP llevará sus propios reclamos como la "plena implementación de la ley de emergencia social" y la "sanción de la ley de emergencia alimentaria", para mejorar la alimentación de niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad.
 
Pese al alto grado de convocatoria, la dirigencia colaboracionista de los sindicatos de servicios, denominados "Los Gordos", los llamados "independientes" y los sectores del transporte ya descartaron su respaldo a una posible huelga nacional. Se espera que estos gremios estén presentes hoy en la Plaza, pero "sin forzar la convocatoria hasta el extremo", dejaron trascender. No estarán presentes los jerarcas de las 62 Organizaciones Peronistas que prefirieron ir a almorzar con los funcionarios macristas.
 
A más de un mes de la represión y el desalojo de la fábrica de PepsiCo, que fue el motivo original que desencadenó la movilización, uno de los objetivos será que las autoridades nacionales convoquen al diálogo. En caso de que el Gobierno no de una respuesta, está presente la idea de un paro nacional, aunque todavía no se ha confirmado.
 
En este marco, la CGT se encuentra atravesando un momento de pujas internas entre los jefes sindicales, ya que hay múltiples diferencias entre quienes promueven un paro general, como el titular de La Bancaria, Sergio Palazzo, el camionero Pablo Moyano, y otros como "Los Gordos", referentes de los grandes servicios, quienes no quieren movilizar y reducirán al mínimo su participación. 
 
El único orador de la jornada será Juan Carlos Schmid, que codirige la central obrera junto a Héctor Daer (Sanidad) y Carlos Acuña (Estaciones de Servicio). Schmid sostuvo que la marcha "consolida a la CGT" y muestra "organización y disciplina" dentro de ella, al tiempo que también demuestra su capacidad de "movilizar y expresar pacíficamente, pero con firmeza" lo que piensan.
 
Se espera para hoy una importante movilización contra el ajuste, la desocupación, la modificación en las condiciones laborales, los cambios en las jubilaciones y la reforma en la ley de ART. Despues de la marcha, en septiembre, se reunirá el Comité Central Confederal que será el encargado de decidir los pasos a seguir.
 
La Opinión Popular

21-08-2017 / 16:08
21-08-2017 / 09:08
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