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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“Con la reforma previsional impulsada por el Gobierno de Macri, los jubilados van a perder plata, pero no poder adquisitivo”. Pablo Tonelli, diputado nacional por el PRO.
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Nacionales - 16-02-2017 / 19:02

El grave problema de Macri

El grave problema de Macri
Macri y su primo Ángelo Calcaterra.
El Presidente no tiene un pequeño problema de comunicación. Tiene un problema mucho más grave, complejo, profundo y abarcativo. Tiene un problema político. Y uno de los grandes. Uno de esos que aparecen cada tanto y amenazan con destruir su base electoral.
 
Mauricio Macri parece no terminar de entender cómo se mueven ciertos sectores de la Justicia, el ultrakirchnerismo, parte de la oposición, los medios y los periodistas. Es decir, el conjunto del sistema que influye sobre la mirada de buena parte de la sociedad.
 
Pero lo que deberían entender Macri y quienes lo rodean es que mañana irán por su primo Ángelo Calcaterra, su amigo Nicolás Caputo o cualquier vínculo que huela a favoritismo, aunque sus empresas funcionen dentro de la ley y sus contratos con el Estado sean inmaculados.
 
Para eso, tendrán que mostrarlos antes o someterlos a consideración de organismos independientes insospechables. Y además deberán transmitir a los amigos y parientes que seguir haciendo negocios con organismos públicos les puede costar la reputación y eventualmente la cárcel.
 
E incluso el propio Macri debería asimilar, como una regla de juego, que siempre habrá algún fiscal, un juez, un camarista y muchos políticos dispuestos a comérselo crudo para sacarlo de la cancha y ganar las próximas elecciones.

 
El grave problema de Macri
 
El Presidente no tiene un pequeño problema de comunicación. Tiene un problema mucho más grave, complejo, profundo y abarcativo. Tiene un problema político. Y uno de los grandes. Uno de esos que aparecen cada tanto y amenazan con destruir su base electoral.
 
Mauricio Macri parece no terminar de entender cómo se mueven ciertos sectores de la Justicia, el ultrakirchnerismo, parte de la oposición, los medios y los periodistas. Es decir, el conjunto del sistema que influye sobre la mirada de buena parte de la sociedad.
 
De otra manera, habría sido imposible que se metiera con semejante insensibilidad política con el feriado del 24 de marzo, que se enterara por los diarios del pensamiento "negacionista" de Juan José Gómez Centurión o se despertara una mañana en medio del escándalo del Correo, teniendo que explicar detalles administrativos formales que casi nadie comprende para neutralizar la sospecha de que quiso favorecer a su papá.
 
¿Qué debería haber hecho el jefe del Estado para evitar el denominado Correogate? Debería haber confeccionado, antes de asumir, una lista de asuntos sensibles que podrían desatar potenciales conflictos políticos y administrativos durante su mandato.
 
Debería haber incluido en la lista, por supuesto, los temas que podrían dar lugar a sospechas de corrupción o representar conflictos de intereses.
 
Desde los contratos con el Estado pasibles de ser interpretados como favores presidenciales para los amigos y los parientes hasta el uso de vehículos oficiales para trasladarse dentro del país y hacia el exterior.
 
Desde la diferencia entre el anuncio de una medida oficial y un acto proselitista hasta la recepción de regalos en nombre del Estado. Y desde luego, el "problema" heredado de su padre.
 
Al principio, con la promesa de la formación de un fideicomiso ciego, dio la impresión de que Macri le había prestado debida atención al asunto de ser y parecer. Es decir, la decisión de entregar la administración de su fortuna a una organización sobre la que él no podrá influir.
 
Pero la señal se detuvo con ese gesto. Y después ni Macri ni sus asesores siguieron pensando cómo podían hacer para evitar las repercusiones negativas de hechos como sus periódicas visitas a su amigo Joe Lewis en la Patagonia o el regreso de su esposa, Juliana Awada, y su hija Antonia en helicóptero oficial de Punta del Este a Buenos Aires. Y ni que hablar del espinoso asunto del Correo.
 
La verdad es que Macri hizo mal en no poner sobre la mesa en cuanto asumió el conflicto de intereses con la empresa de su padre, para que fuera considerado por los organismos públicos correspondientes. Hubiera sido una inteligente y honesta jugada política. Anticipatoria de cualquier operación judicial o de prensa.
 
¿Por qué no lo hizo? Lo explicó Jorge Fernández Díaz ante Juan Miceli, en LN+. Porque el Presidente siempre vivió este asunto con culpa. La culpa que le habrá endilgado el padre mientras el litigio permanecía abierto.
 
Cristina Fernández, Julio De Vido y los incondicionales de la ex presidenta siempre intuyeron esa debilidad de sangre. Ya habían olido el mismo perfume cuando impulsaron la denuncia de las escuchas y lograron el procesamiento del entonces jefe de gobierno de la ciudad, aunque al final el juez Sebastián Casanello le dictó la falta de mérito.
 
¿Por qué se iban a perder la oportunidad de presentar el preacuerdo como una condonación de deuda multimillonaria? Ahora el ministro Oscar Aguad puede repetir que el Gobierno no hizo otra cosa que cumplir con la ley.
 
Que indexar el pago o cargar intereses hubiese sido lo mismo que provocar la quiebra y entonces no cobrar nada. Que la licuación de la deuda la generaron Néstor, Cristina y De Vido al prolongar la indefinición. Que la fiscal parece jugar el juego de la procuradora al no haber asistido a las audiencias previas. Que hablar de 4 mil millones o 70 mil millones de pesos es un delirio. Y decenas de argumentos más.
 
Pero lo que deberían entender Macri y quienes lo rodean es que mañana irán por su primo Ángelo Calcaterra, su amigo Nicolás Caputo o cualquier vínculo que huela a favoritismo, aunque sus empresas funcionen dentro de la ley y sus contratos con el Estado sean inmaculados.
 
Para eso, tendrán que mostrarlos antes o someterlos a consideración de organismos independientes insospechables. Y además deberán transmitir a los amigos y parientes que seguir haciendo negocios con organismos públicos les puede costar la reputación y eventualmente la cárcel.
 
E incluso el propio Macri debería asimilar, como una regla de juego, que siempre habrá algún fiscal, un juez, un camarista y muchos políticos dispuestos a comérselo crudo para sacarlo de la cancha y ganar las próximas elecciones.
 
Por Luis Majul
 
Fuente: LA NACION
 

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13-12-2017 / 11:12
13-12-2017 / 11:12
La mayoría de los diputados del flamante interbloque referenciado en los gobernadores no quiere votar la reforma jubilatoria que les quita 100.000 millones a los jubilados y Cambiemos los necesita para garantizar su sanción, en una sesión que estaba prevista para el miércoles 20 pero podrían adelantar para este jueves.
 
Cambiemos necesita unos 30 diputados aproximadamente para tener mayoría, aún después del recambio legislativo que les permitió aumentar su cantidad de bancas. Sigue necesitando de los peronistas. Ya el massismo le dio la espalda a la reforma, entonces necesita de los gobernadores, los mismos que permitieron que la reforma se apruebe en el Senado. Pero en Diputados su peso es relativo y obliga a cuentas más finas.
 
En Cambiemos hay confianza de llegar a la mayoría pero si Rogelio Frigerio no logra ablandar a los mandatarios en estos días, a Mario Negri y Nicolás Massot no les será tan sencillo.  Lo que le preocupa a Cambiemos son los gobernadores que callan como Urtubey, Bordet, Uñac y Verna cuyos legisladores no estuvieron en la reunión escandalosa de ayer. Incluso algunos de los diputados que responden a esos cuatro mandatarios provinciales ya habrían avisado que no apoyarán la reforma.
 
Según las cuentas que hicieron en Cambiemos, sólo necesitan 23 aliados para abrir la sesión especial y aprobar la reforma neoliberal y dicen tenerlos, pero algunos de los 'contabilizados' están agarrados con alfileres y además el número es muy justo para arriesgarse en el recinto, aunque no sería la primera vez que el macrismo parlamentario corre riesgos que a veces terminaron mal.
 
La Opinión Popular

13-12-2017 / 10:12
En un plenario de comisiones cargado de tensión, discusiones, trifulcas y discursos encendidos de macristas y opositores, Cambiemos logró en Diputados dictamen favorable a la reforma previsional que el Gobierno de Macri pactó con los gobernadores peronistas y que podará entre 75 mil y 100 mil millones de pesos anuales a jubilados, pensionados, discapacitados, asignaciones familiares, beneficiarios de las asignaciones universales por hijo y embarazo, para tapar agujeros financieros de la administración central y la provincia de Buenos Aires.
 
La oposición terminó por unificar un dictamen de rechazo entre el FpV-PJ, el Frente Renovador y los puntanos de Compromiso Federal a los que se sumarían el Movimiento Evita, el FIT y Libres del Sur a los que el oficialismo excluyó de las comisiones de Presupuesto y Previsión Social.
 
Los diputados del interbloque Argentina Federal, que responden a los gobernadores peronistas, casi no participaron del plenario y se reunieron en la búsqueda infructuosa de unificar posiciones. La mayoría de los diputados del flamante interbloque referenciado en los gobernadores no quiere votar la reforma jubilatoria y Cambiemos los necesita para garantizar su sanción.
 
Los ministros de Trabajo, Jorge Triaca, de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el titular de la Anses, Emilio Basavilbaso, serían los únicos oradores en defensa del proyecto oficial. No habría otros, más allá de los diputados que intervinieron. Cambiemos apostó a un trámite súper exprés, aunque no logró esquivar las voces de protesta que había borrado del debate.
 
Triaca comenzó su disertación cuando un numeroso grupo de jubilados y trabajadores de distintos gremios comenzaron a abuchearlo. "Es lo que votó el pueblo argentino unos meses atrás". La respuesta enardeció a la gente que levantó el tono: "atorrante", "ladrón", "traidor", le gritaron. El jefe de los diputados PRO, Nicolás Massot, hizo un discurso provocador contra el kirchnerismo, pero no dedicó una sola palabra a la defensa del proyecto. 
Muy incendiarias sus frases pero no respondió al interrogante: ¿esto es para que los jubilados cobren más o para que cobren menos?

 
Triaca no pudo continuar y un grupo de trabajadores identificado con el Apops (el gremio de la Anses) que reclamaban participación en la discusión se cruzaron con la seguridad de la Cámara. El jefe del bloque del FpV-PJ, Agustín Rossi, en una demostración de buen estado físico, saltó una mesa para interponerse entre los dos grupos y frenar la pelea.
 
En Cambiemos evaluaban anoche si confirmaban que contarían con los votos suficientes, cambiarían la estrategia y convocarían a una sesión este jueves para tratar la reforma previsional. Quieren evitar que la sesión ómnibus del 19 y 20 de diciembre se tope con una masiva marcha que organizaciones de trabajadores, organizaciones sociales y jubilados preparan para esa fecha. En este marco, la perspectiva de un Paro Nacional y una movilización masiva el día que se trate la norma se hace urgente y más que necesaria.
 
La Opinión Popular

12-12-2017 / 16:12
12-12-2017 / 12:12
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