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“Agraviados en nuestra dignidad, heridos en nuestros derechos, despojados de nuestras conquistas, venimos a alzar en el punto donde otros las dejaron, viejas banderas de la lucha”. CGT de los Argentinos, 1 de mayo de 1968
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Nacionales - 16-02-2017 / 10:02

La vuelta del proteccionismo: con ola importadora macrista y dólar en baja, los defensores de la industria nacional recuperan posiciones

La vuelta del proteccionismo: con ola importadora macrista y dólar en baja, los defensores de la industria nacional recuperan posiciones
El control de la inflación sigue al tope de la agenda macrista. El ministro Cabrera advirtió que estudian incrementar el nivel de competencia en el mercado interno. Gremios e industrias no tardaron en reaccionar, en un contexto en el que Trump amenaza con una "guerra comercial" a gran escala.
Para algunos, fue un error de diagnóstico. Para otros, un problema de timing. Lo cierto es que el Gobierno de Macri, que se había trazado como meta lograr una mayor apertura de la economía como una forma de eliminar una de las tantas distorsiones heredadas del kirchnerismo, ahora se enfrenta a una férrea oposición por parte de empresarios, sindicatos y hasta políticos.
 
Cuando el macrismo ideó su plan de gestión, acabar con el "cerrojo" importador fue uno de sus primeros objetivos. Y tenía fundamentos de base económica y política. Básicamente porque consideraba estas trabas como sinónimo de inflación, al tener un mercado casi cautivo, y de pérdida de competitividad, porque el 80% de los exportadores requieren de al menos un bien importado para completar sus procesos de producción.
 
Además, para el Gobierno, acabar con este "cepo comercial" era una manera de volver a reinsertar a la Argentina en el mundo. Los gestos de aprobación del entonces presidente de los EE.UU., Barack Obama, no hacían más que convencerlo de seguir este camino.
 
También, el macrismo sentía que tenía a su favor a la opinión pública. La "avalancha" de turistas que cada año viaja al exterior, aprovechando para comprar desde ropa hasta tecnología, y las interminables quejas por lo caro que está el país respecto del resto del mundo, convencieron a los funcionarios de que una mayor apertura de la economía era el camino correcto.
 
Sin embargo, en esa transición se está topando con un férreo lobby proteccionista. La novedad es que, a diferencia del clásico y algo desgastado discurso industrialista -que suele reclamar un cierre importador sin ofrecer nada a cambio ni analizar las causas de sus imposibilidades de competir-, este lobby llega con argumentos renovados.
 
La fuerte caída en el nivel de actividad, los crecientes problemas de desempleo y una inflación que en 2016 no sólo no se controló sino que se disparó al 40%, forman parte de la base argumentativa de empresarios, gremialistas y políticos que reclaman un mayor cuidado hacia la industria nacional.
 
Sin embargo, el principal condimento que impulsa esta nueva ola proteccionista se basa en el cambio de ciclo a nivel mundial. Y esto está representado por la llegada de Donald Trump al poder en los EE.UU.
 
El líder del Frente Renovador, Sergio Massa, fue de los primeros en criticar la postura del macrismo, en un contexto en el que la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos plantea un cambio de paradigma para el comercio internacional. "Nos metieron en la cabeza que la globalización era abrirnos y abrirnos, y ahora el mundo nos corrió el arco y vive un proceso de cierre", disparó Massa

 
Sin anestesia, el ex ministro de Economía, Axel Kicillof, se refirió al Gobierno macrista como "un salto olímpico a los '90". "Son mata Pymes", disparó.
 
En diálogo con iProfesional, José Ignacio de Mendiguren, presidente de la Comisión de Industria de la Cámara de Diputados agregó que "el mundo hoy está en posición vendedora, no compradora. Todos los países están tratando de no importar la crisis de otros. Por eso sobran productos en el mundo, los barcos con contenedores están flotando y buscando dónde colocar ese exceso".
 
"Por eso el Gobierno, antes de amenazar con abrir más las importaciones, debería estar enfocado en el cuidado del empleo y en fomentar el mercado local, que explica el 80% del ritmo de actividad", agregó.
 
Entre los sindicatos, el tema de las importaciones también viene prendiendo muy fuerte y es una de las causas que señalan a la hora de explicar las pérdidas de puestos de trabajo.
 
Tras la cumbre en la que la CGT decidió retirarse de la mesa de diálogo con el Ejecutivo, uno de los tres líderes de la Confederación, Juan Carlos Schmidt, arremetió contra los problemas de entendimiento entre los propios funcionarios del Gabinete frente a un tema tan sensible como el manejo del comercio exterior.
 
"Hemos dialogado con los funcionarios de la cartera de Trabajo, pero acá hay cosas que los exceden. Estamos frente a una apertura de importaciones que perjudica el trabajo de los argentinos y la producción nacional. Así, no podemos seguir", sostuvo.
 
Para hacer frente a estos reclamos, el secretario de Comercio, Miguel Braun, volvió a apelar a los argumentos que en otras oportunidades ya habían esgrimido desde el macrismo: que se trata de un regreso a la "normalidad" y que esto ayudará a bajar precios.
 
"Estamos camino a ser un país normal donde se puede comprar, exportar, e importar. Venimos de un sistema muy extraño en el que todas las importaciones las tenía que aprobar un funcionario, vamos hacia una mayor normalidad".
 
"Esto no implica una apertura indiscriminada. Va a haber más competencia, como con las computadoras, y esto es bueno para los consumidores y ayuda a que los empresarios tengan que competir", agregó el funcionario.
 
 
El "condimento extra": el dólar barato
 
Desde el arco empresario, las críticas provienen desde los sectores más afectados por el bajón en el nivel de actividad. Y apuntan contra el Gobierno porque entienden que se generó un "microclima" propicio para el crecimiento de las importaciones, comenzando por el avance del "dólar barato".
 
A medida que al Ministerio de Hacienda se le complicó el manejo de la inflación y que se consolidó el ingreso de divisas por el blanqueo, la competitividad cambiaria se fue deteriorando a pasos acelerados, más aun tras el último retroceso del billete verde, que perforó el piso de los $16.
 
"El proceso de desinflación actual, logrado sólo con ajuste monetario, únicamente es sostenible en el corto y mediano plazo y al costo de convalidar un proceso de sostenida apreciación del tipo de cambio real", advierte Gabriel Caamaño Gómez.
 
El ex secretario de Industria, Dante Sica, es de los que no duda al afirmar que la Argentina convive actualmente "con una situación de atraso cambiario".  Para graficar la situación, el experto señaló que para igualar el valor promedio del billete verde de los últimos 25 años, entonces debería cotizar a cerca de $22.
 
Durante el último gobierno kirchnerista, en los períodos que arreció el atraso cambiario, los industriales contaban con una "última compuerta": el control deliberado de las importaciones, que era manejado por el entonces secretario de Comercio, Guillermo Moreno.
 
Ahora que ambas compuertas (dólar y cerrojo) no están "activadas", los industriales aseguran que comenzaron a sentir de manera más concreta el avance de la competencia del exterior. El sector industrial siempre quedó en una posición muy incómoda cada vez que en sus reclamos incluyó el pedido de una devaluación.
 
Y en momentos en que hay consultoras como Ecolatina que alertan que este año no se recuperará el poder adquisitivo perdido en 2016, los empresarios se cuidan en no incluir el reclamo de un dólar más caro en su lista de reclamos al Gobierno.
 
Por eso, para los empresarios es más viable exigir un mayor nivel de protección, con el argumento de la pérdida de puestos de trabajo como punta de lanza.
 
 
Sectores más golpeados
 
Sin dudas, la electrónica, que había crecido con fuerza bajo el amparo del kirchnerismo, es una de las ramas de actividad más afectadas, luego de que el Gobierno anunciara la eliminación del arancel del 35% a las importaciones de computadoras.
 
Pese a los esfuerzos oficiales por intentar mostrar esta apertura como sinónimo de modernización, competitividad y menores precios, la crisis que se generó por los más de 180 despedidos en Banghó preocupa y mucho a los ministerios que conducen Triaca y Cabrera.
 
Básicamente porque la Unión Obrera Metalúrgica intercedió de lleno en el conflicto, hasta lograr que esos despidos se conviertan en suspensiones por 60 días, durante los cuales los empleados cobrarán el 70% de sus salarios. Y porque el gremio anticipó que endurecerá su postura.
 
"Vamos a mostrarle al Gobierno que nosotros no vamos a tolerar más la apertura de las importaciones como hicieron, porque por eso los trabajadores de Banghó se quedaron sin empleo", disparó Antonio Caló.
 
La UOM también está en alerta por el cese de actividades de la última fábrica de llantas del país, Mefro Wheels, que esta semana cerró sus puertas de manera definitiva, dejando en la calle a 170 empleados.
 
"La importación es indiscriminada", alertaron desde la sede Rosario del gremio. "Están aniquilando la actividad industrial", subrayaron luego.
 
Donde también se registra mucha inquietud es en el sector del calzado. Según datos del Observatorio de importaciones, creado por el gobierno de Santa Fe, el año pasado ingresaron 27,3 millones de pares.
 
Fueron casi 5 millones más que en 2015, para un sector en el que las ventas internas se desplomaron cerca del 20% y que ya sufrió la pérdida de unos 1.400 puestos de trabajo.
 
"Les estamos explicando a los funcionarios que la suba de importaciones no ayudó a bajar precios, en absoluto. Fue todo ganancia para el sector comercial", apuntó un directivo de la Cámara de la Industria del Calzado (CIC).
 
En el caso de la línea blanca, el macrismo había mantenido reuniones con las empresas del sector. Según afirmó a iProfesional un directivo de la cámara sectorial, mantuvieron diversas reuniones con funcionarios de Producción en las que le alertaron sobre la entrada de equipos, principalmente desde China.
 
En el caso puntual de las heladeras, desde esa cartera incluso habían admitido que "hubo un impacto sobre la producción argentina" por el crecimiento de la competencia que llegó del exterior. 
 
Pero afirmaron que esto se estaba corrigiendo y que al cierre de ese año las cifras de importaciones iban a ser "las que hemos tenido tradicionalmente". Sin embargo, las mismas mantuvieron su ritmo y culminaron 2016 con 130.000 unidades, un 330% por encima de 2015.
 
Off the record, fuentes cercanas a Producción aseguran que, al igual que sucedió con las computadoras -cuyos precios ya bajaron hasta 35% por la quita de aranceles- en el caso de las heladeras la competencia importada está ayudando a moderar los valores de venta al público.
 
Desde la cámara industrial muestran la otra cara: afirman que el último año el sector perdió 500 empleos y que están trabajando al 50% de su capacidad instalada, dado que están en condiciones de fabricar 1,5 millón de equipos pero en 2016 sólo produjeron 750.000.
 
En el caso del sector textil, Ariel Schale, director ejecutivo de Fundación ProTejer, advierte que las importaciones de prendas se dispararon más de un 30% el año pasado, pero así y todo, "el índice de precios al consumidor correspondiente a este rubro también creció fuertemente". 
 
"La ropa comprada en el exterior no ayuda a controlar la inflación. Sólo permite inflar los márgenes de rentabilidad de las empresas importadoras", acota.
 
Según un informe de ProTejer, sólo el 45% del precio de una prenda corresponde a la etapa de la cadena de valor. El 55% restante se va entre impuestos, gastos bancarios e inmobiliarios, entre otros ítems.
 
A estos datos, desde la entidad suman otras cifras preocupantes: la industria está trabajando al 55% de su capacidad y en 2016, a lo largo de la cadena productiva, se destruyeron 20.000 puestos de trabajo.
 
En paralelo, desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) adelantaron que están preparando una solicitada en la que le reclamarán al Gobierno por el decreto 1205, con el que el macrismo volvió a instaurar el régimen de importación de bienes de capital usados, un mecanismo que había sido eliminado a comienzos de 2013 por la administración kirchnerista.
 
Se trata de una medida que busca facilitar la entrada de maquinaria y equipos para así -según el macrismo- favorecer una mejora en los niveles de competitividad y productividad.
 
Sin embargo, el secretario Industrial de la CAME, Pedro Cascales, señaló a iProfesional que "hay rubros en los que existe producción nacional y estas empresas podrían verse seriamente afectados por la entrada de material usado".
 
El directivo advirtió que las ramas amenazadas son las de informática, equipamiento para el sector petrolero y embarcaciones.
 
Para Schale, de ProTejer, en el Gobierno existe "un error de diagnóstico" porque muestra una vocación más aperturista en momentos en que "la puja por los mercados de consumo va a ser feroz", lo que llevará a que fábricas de China y de otros países asiáticos "apelen al dúmping y a otras medidas de comercio desleal".
 
"A una administración que opina que la inflación se controla importando más, le diría que el mundo cambió. Ya no estamos hablando de competitividad. Es una pelea global por los puestos de trabajo", apunta Schale.  
 
Por Juan Diego Wasilevsky
 
Fuente: iprofesional.com
 

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21-05-2018 / 10:05
21-05-2018 / 09:05
Pese a haberlo negado hasta el cansancio, el presidente Mauricio Macri resolvió hacer un cambio en su gabinete. El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, será el encargado de coordinar el gabinete económico con sus nueve ministros.
 
Si bien esto no lo convierte formalmente en un ministro de Economía, como quieren algunos aliados de Cambiemos, claramente le da un rol de mayor relevancia al funcionario y una misión esencial: ajustar el gasto público como pide el FMI. La decisión implica que dejan ese rol los coordinadores de Gabinete: Gustavo Lopetegui y Mario Quintana.
 
En medio de la crisis financiera y mientras avanzan las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el presidente Macri decidió darle así más poder a Dujovne. Se trata del funcionario que más predica el ajuste pero que, por ejemplo, dilapida fondos públicos en agasajar a figuras internacionales como la directora del FMI, Christine Lagarde.
 
Desde hoy, la coordinación del área económica dejará de estar a cargo de Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, integrantes del círculo chico del Presidente, y recaerá en Dujovne, quien tendrá bajo su ala los ministerios de Finanzas, Transporte, Trabajo, Interior, Producción, Agroindustria, Energía, Turismo y Modernización.
 
Es un paso más en las infructuosas salidas que el Gobierno ha ensayado para escaparle a la crisis cambiaria. Ahora, Dujovne será quien deba ponerle la rúbrica final al presupuesto de cada uno de los ministerios que revistará, siempre con la lupa puesta en la reducción del déficit fiscal que el FMI reclama y el Gobierno prometió acelerar.
 
Según explicaron los medios adictos al Gobierno, como Clarín y La Nación, los cuatro desafíos serían la reducción drástica del déficit fiscal, no bajar demasiado el índice de crecimiento, lograr algún tipo de limitación a la inflación y "controlar" la ejecución del presupuesto. Todos elementos íntimamente relacionados entre sí.
 
"Marcos (Peña), Mario (Quintana) y Gustavo (Lopetegui) son mis ojos y mi inteligencia. Ellos son yo", dijo alguna vez Macri, cuando  el dólar ni siquiera llegaba a los $20 y todavía no se habían tocado las puertas del Fondo. Dujovne fue y las golpeó. Dujovne, el superpoderoso. "Los ojos y la inteligencia" de Macri, de aquí en más. Hasta que otra nueva crisis estalle.
 
La idea de un "superministro" en la estratégica área económica inevitablemente hace recordar a los "superpoderes" que obtuvo en marzo de 2001 el entonces ministro de Economía Domingo Cavallo. Hoy no están dadas las condiciones para que Macri apele al Congreso para lograr el mayor fortalecimiento político de Dujovne.
 
Pero lo cierto es que Dujovne convertido en "superministro", en el marco de una crisis económica, política y de credibilidad que tiene al gobierno de Cambiemos en el centro de la escena, es un elemento más que contribuye a recrear un contexto con tufo a delarruismo de 2001.
 
La Opinión Popular

20-05-2018 / 11:05
No fue un descuido ni un fallido de Mauricio Macri cuando, recién asomando su candidatura, desestimó a la inflación cómo un problema, asegurando que era un asunto de solucionar, y su existencia era solamente la manifestación de "la incapacidad para gobernar".
 
Y es que entre sus economistas más cercanos, entre los que se destaca desde hace ya un tiempo Federico Sturzenegger, le sugerían que bastaba con manejar la cantidad de dinero en circulación para estabilizar los precios.
 
Ellos, el PRO, harían lo que nunca otros habían hecho: frenar la emisión monetaria. Si la solución era tan sencilla, la inflación no sería un problema, reflexionó el entonces candidato a presidente. Y así lo transmitió. A dos años y medio de gobierno de Cambiemos, la realidad económica le dio un mazazo en la frente a semejante simplificación.
 
El modelo económico impuesto a partir de diciembre de 2015 llevó a que la apertura comercial, la desregulación (descontrol) de los movimientos de capitales internacionales y las altas tasas de interés convirtieran la economía argentina en un pequeño casino para los grandes jugadores de las finanzas internacionales.
 
Y ubicara al país, por vía del endeudamiento externo y los múltiples déficit en las cuentas externas (balanza comercial, turismo, fuga de capitales, pagos de dividendos e intereses) en "uno de los países más vulnerables" ante las turbulencias financieras externas, como el propio Macri admitió al anunciar que iniciaba negociaciones con el FMI.
 
El modelo elegido para "la vuelta al mundo" que proclama el Gobierno de los Ricos también le impuso al país una muy elevada dependencia del dólar al momento de determinar sus precios internos.
 
Dolarizó tarifas, dolarizó el precio de los combustibles, eliminó retenciones (vinculando el precio de exportación al que debe pagar el mercado interno por los mismos productos), desreguló (perdió el control) sobre precios de insumos básicos y abrió el mercado interno a la importación de todo tipo de productos, permitiendo que desplazara a la producción interna.
 
Por lo dicho más arriba, el desequilibrio permanente en las cuentas externas genera tensión en el mercado cambiario y una tendencia constante al aumento del tipo de cambio. Por momentos, como el actual, en  forma abrupta. Por lo dicho en el párrafo anterior, eso está llamado a producir shocks inflacionarios periódicamente.
 
El gobierno de Cambiemos, con su fórmula simple para "gobiernos capaces", no logró resolver la inflación heredada. Pero creó otra mucho peor, por lo dañina en términos de desarrollo económico y costos sociales.
 
En el actual esquema económico, el dólar se cuela en los precios por todos los agujeros que deja la falta de controles. 

19-05-2018 / 17:05
19-05-2018 / 09:05
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