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“Agraviados en nuestra dignidad, heridos en nuestros derechos, despojados de nuestras conquistas, venimos a alzar en el punto donde otros las dejaron, viejas banderas de la lucha”. CGT de los Argentinos, 1 de mayo de 1968
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Sociedad e Interés General - 15-02-2017 / 21:02
EFEMÉRIDES HISTÓRICAS

Facundo Quiroga, el Tigre de los Llanos

Facundo Quiroga, el Tigre de los Llanos
Facundo Quiroga, el Tigre de los Llanos. La imagen pertenece al artista Octavio Calvo
En el Río de la Plata, desde las época de la Independencia, se enfrentaron por el poder dos partidos: el de la minoría oligárquica porteña aliada al capitalismo europeo, por una parte, y el de la gran mayoría de criollos y gauchos apegados al interior profundo de la Patria, por el otro.
 
El Partido Unitario era liberal y se organizó en base a la hegemonía de Inglaterra y Francia como metrópolis extranjeras; el Partido Federal era nacionalista y se organizó en base al liderazgo de caudillos provinciales que, por orgullo nacional y por conciencia patriótica, resistieron la penetración foránea.
 
Existía entre ambos partidos una diferencia de clase y de ideología que eran esenciales. En el Partido Unitario se agrupaban las minorías anti-nacionales vinculadas al capitalismo extranjero; en el Partido Federal se encuadraban las mayorías nacionales que impulsaban un proyecto de país independiente, soberano y desarrollado.
 
Continuador de la política de José Gervasio Artigas, fundador del federalismo en el Río de la Plata, el Partido Federal se estructuró a través de cuatro caudillos que constituyeron sus más sólidas columnas: Juan Manuel de Rosas, Facundo Quiroga, Pancho Ramírez Estanislao López.
 
Representante de la "barbarie" del interior según Sarmiento, Juan Facundo Quiroga fue un líder excepcionalmente valiente, decidido y capaz que llegó a consolidar una fuerte influencia y liderazgo sobre las provincias de La Rioja, San Juan, Catamarca, Tucumán, San Luis, Mendoza, Salta y Jujuy. Es asesinado en Barranca Yaco, Córdoba, el 16 de febrero de 1835.
 
Por Blas García 

Juan Facundo Quiroga nació en 1778, en San Antonio, departamento de Los Llanos, en la provincia de La Rioja. A los 16 años comenzó a conducir las arrias de su padre, el estanciero José Prudencio Ouiroga.
 
Tras un breve paso como voluntario por el Regimiento de granaderos a caballo, en Buenos Aires, regresó en 1816 a La Rioja, donde colaboró activamente con el ejército del norte que luchaba contra los realistas, proveyéndolo de ganado y tropas.
 
En 1818 recibió de Pueyrredón el título de "benemérito de la Patria" y a fines de ese año intervino destacadamente para sofocar un motín de prisioneros españoles en San Luis.
 
A partir de 1820, con el cargo de jefe de las milicias de Los llanos, se inició en La Rioja la preponderancia de Quiroga. Convertido en árbitro de la situación riojana, contribuyó a colocar en el gobierno provincial a Nicolás Dávila, quien en ausencia de Quiroga intentó apoderarse de la artillería y el parque de Los Llanos.
 
El caudillo derrotó al Gobernador en el combate de El Puesto y aunque asumió la gobernación sólo por tres meses - 28 de marzo al 28 de Junio de 1823 - continuó siendo, en los hechos, la suprema autoridad riojana.
 
Quiroga brindó su apoyo entusiasta al Congreso de 1824 reunido en Buenos Aires, pero pronto se produjo su ruptura con los unitarios porteños. En esos momentos, el gobierno de La Rioja se asoció con un grupo de capitalistas nacionales encabezados por Braulio Costa, a quien se otorgó la concesión para explotar las minas de plata del cerro de Famatina.
 
Facundo, como comandante del Departamento, fue también accionista de la compañía y, por el convenio, quedó encargado de asegurar la explotación, con cuyo producto se acuñaría moneda a través del Banco de Rescate y la Casa de Moneda de La Rioja.
 
Sin embargo, la designación de Rivadavia como Presidente de la República, en 1826, alteró estos planes. El Presidente, que durante su permanencia en Inglaterra había promovido la formación de una compañía minera, nacionalizó la riqueza del subsuelo y también la moneda, prohibiendo la acuñación a toda institución que no fuera el Banco Nacional, por él creado.
 
La reacción de Quiroga fue inmediata. Junto a los otros gobernadores que resistían la política centralista de Rivadavia que culminó con la sanción de la Constitución unitaria, se levantó en armas contra el presidente, enarbolando su famoso lema de Religión o Muerte. Su lucha contra los unitarios había comenzado, en realidad, en 1825, cuando Quiroga derrotó a La Madrid - usurpador del gobierno de Tucumán - en El Tala y Rincón de Valladares.
 
Caído Rivadavia, Quiroga apoyó la efímera gestión de Dorrego, cuyo fusilamiento volvió a encender la chispa de la guerra civil. Facundo se convirtió entonces en figura descollante del movimiento federal y, en el interior, enfrentó a las fuerzas unitarias del General Paz.
 
El Tigre de Los Llanos, como lo llamaban amigos y adversarios, cayó derrotado en La Tablada y en Oncativo. En Buenos Aires, con la ayuda de Rosas, formó una nueva fuerza, llamada División de Los Andes, Al frente de ella ocupó San Luis y Mendoza, en Córdoba persiguió a La Madrid - el jefe de las fuerzas unitarias después de la captura de Paz - y, ya en tierra tucumana, lo derrotó completamente en La Ciudadela.
 
En esos momentos su poder y su prestigio alcanzaban el punto más alto. Después de participar en la etapa preparatoria de la campana del desierto realizada por Rosas, permaneció con su familia en Buenos Aires durante un tiempo.
 
En 1834, a pedido de Maza, gobernador de Buenos Aires, y del propio Rosas, medió en un conflicto entre Salta y Tucumán. En Santiago del Estero se enteró del asesinato de De La Torre, gobernador salteño.
 
Cumplida su misión en el norte, Quiroga emprendió el regreso hacia Buenos Aires, desoyendo las advertencias sobre la posibilidad de que se lo intentara asesinar y rechazando el ofrecimiento de protección que le hizo Ibarra, el gobernador santiagueño.
 
Su coraje lo condujo, una vez más, a enfrentarse con la muerte. Pero en esta oportunidad, el Tigre perdió la partida: en Barranca Yaco fue ultimado por un grupo de asesinos enviados por los hermanos Reynafé, a la sazón dueños del gobierno de Córdoba.
 
Fuente: www.historiadelpais.com.ar  

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Facundo Quiroga, el Tigre de los Llanos
Enemistados por un intento de segregación de Jujuy, estalló una guerra civil a fines de 1834 a instancias de los gobernadores de Salta y Tucumán. Ante ello, enviaron a mediar al general Quiroga. Tras desoir los avisos que aseguraban que querían matarlo, a mitad de camino se entera que la guerra había terminado. El 16 de febrero, una partida emboscó su carruaje en Barranca Yaco, en el norte de Córdoba, y al asomarse Quiroga por la ventana de la galera recibió un tiro en un ojo. Tras ello, su cuerpo fue luego lanceado, y todos los demás miembros de la comitiva fueron asesinados también.
21-05-2018 / 21:05
21-05-2018 / 21:05
21-05-2018 / 21:05
20-05-2018 / 21:05
La Revolución de Mayo fue una serie de acontecimientos ocurridos en 1810 en la ciudad de Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de la Plata, dependiente del rey de España, y que tuvieron como consecuencia la destitución del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y su reemplazo por la Primera Junta de gobierno.
 
El lunes 21 de mayo de 1810, el Cabildo inició sus trabajos de rutina, pero se vieron interrumpidos por seiscientos hombres armados, agrupados bajo el nombre de Legión Infernal, que ocuparon la Plaza de la Victoria, hoy Plaza de Mayo, y exigieron a gritos que se convocase a un cabildo abierto y se destituyese al virrey Cisneros.
 
Se repartieron cuatrocientos cincuenta invitaciones entre los principales vecinos y autoridades de la capital. La lista de invitados fue elaborada por el Cabildo teniendo en cuenta a los vecinos más prominentes de la ciudad. Sin embargo el encargado de su impresión, compañero de French Beruti, imprimió muchas más de las necesarias y las repartió entre los criollos.
 
El martes 222 de Mayo, ya desde temprano fueron, llegando los "cabildantes". De los 450 invitados sólo concurrieron 251. También estaba presente una "barra" entusiasta. En la plaza, French, Beruti y Los Infernales esperan las novedades.
 
La cosa se fue calentando hasta que empezaron los discursos, que durarán unas cuatro horas, sobre si el virrey debía seguir en su cargo o no. En esa asamblea popular se resolvió declarar cesante a la autoridad del virrey Cisneros y facultar al Cabildo para nombrar una Junta que gobernara hasta la reunión de los diputados de todas las ciudades y villas del Virreinato. Comenzaba la Revolución de Mayo.
 
La Opinión Popular

20-05-2018 / 21:05
El 21 de mayo de 1903, en Río Cuarto (Córdoba), nace Pedro Eugenio Aramburu. Fue un militar golpista, antiperonista y fusilador, luego devenido en político. Encabezó un golpe militar oligárquico, gorila y antipopular que derrocó al gobierno constitucional de Juan Perón el 16 de septiembre de 1955.
 
Se autodesignó presidente entre 1955 y 1958. Durante su dictadura militar, denominada por sus cabecillas "Revolución Libertadora", se derogó la Constitución Nacional de 1949, se suspendieron numerosos derechos civiles, laborales y sociales, fueron perseguidos y encarcelados dirigentes gremiales y políticos. Además, se hizo desaparecer el cadáver de Evita.
 
El Partido Justicialista fue proscripto, prohibiéndose incluso cantar "la marcha" y se llegó a prohibir la sola mención del nombre de Perón, quien pasó a ser llamado en los medios como el "tirano prófugo" o bien "el dictador depuesto". El peronismo contestó con una serie de huelgas y sabotajes, iniciando lo que dio en llamarse la Resistencia Peronista.
 
El 09 de junio de 1956 militares y civiles peronistas intentan recuperar el poder por las armas, desencadenando una sublevación encabezada por el general Juan José Valle. La rebelión fue la respuesta natural del pueblo y su objetivo era exigir la vuelta al sistema democrático y la restauración de las conquistas sociales obtenidas por la clase trabajadora durante el gobierno peronista.
 
Sin juicio previo, ni derecho a defensa de ningún tipo, ni ninguna posibilidad de indulto, la misma madrugada del alzamiento, Aramburu ordenó los fusilamientos de los revolucionarios y se empezó a ejecutar peronistas a mansalva, sin contemplaciones. Los 31 mártires y héroes, ajusticiados en las mazmorras de la dictadura y masacrados en oscuros basurales, son un ejemplo del coraje y la valentía de los patriotas argentinos que lucharon sin claudicaciones.
 
Durante su régimen apareció el efecto inflacionario, que había sido casi inexistente durante la primera mitad del siglo XX. La dictadura de Aramburu fue la primera que se endeudó con el Club de París y al finalizar Argentina se encontraba en suspensión de pagos (default), y la deuda externa, que no existía con Perón, había crecido notablemente.
 
La Libertadora cambió la política exterior independiente a una totalmente alineada con EE.UU. conjugada con la incorporación de la Argentina al nefasto FMI, al mismo tiempo que se desnacionalizaban los depósitos bancarios y dejaban sin efecto el artículo 40, protector de los recursos naturales.
 
En 1962, Aramburu se dedicó a la política, fundó Unión del Pueblo Argentino (UDELPA), partido que sostuvo su candidatura presidencial en las elecciones de 1963. El 29 de mayo de 1970 fue secuestrado por la organización político-militar Montoneros, enjuiciado y ejecutado el 1º de junio de ese año.
 
Por Blas García para La Opinión Popular

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