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“Es falso que si los combustibles aumentan en el mercado internacional tienen que hacerlo en el país. El petróleo que consumimos se extrae y se comercializa en la Argentina y debe estar atado a nuestros propios costos”. Pino Solanas
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Nacionales - 15-02-2017 / 10:02
ESCANDALOSO ACUERDO QUE BENEFICIÓ AL GRUPO MACRI

La Justicia imputó a “Chasman” Macri y “Chirolita” Aguad por el Curreo

La Justicia imputó a “Chasman” Macri y “Chirolita” Aguad por el Curreo
UN CURREO QUE LE PUEDE TERMINAR COSTANDO BASTANTE CARO. La Justicia impulsó la “investigación criminal” de lo actuado por el Presidente y su ministro en el ruinoso acuerdo que condona por licuación la milmillonaria deuda con el Estado de la empresa de los Macri. El fiscal, que investiga dos de las cuatro denuncias presentadas sobre este tema, pidió una serie de medidas de prueba al juez Lijo.
El macrismo se enfrenta a una difícil situación. Al malhumor social derivado de la política de ajuste económico neoliberal, se suma el escándalo del Correo Argentino que implica al propio Presidente, configurando un cóctel peligroso para la alianza Cambiemos en el comienzo de un año electoral que será clave para su futuro político.
 
Ayer, Juan Pedro Zoni, fiscal federal, impulsó la acción penal contra el presidente Mauricio "Chasman" Macri, el ministro de Comunicación, Oscar "Chirolita"  Aguad, y el director de asuntos jurídicos de ese ministerio, Juan "Forro" Mocoroa, a raíz del acuerdo entre el Gobierno de Macri y el Grupo Macri por la deuda del Correo Argentino.
 
Se los acusa de fraude en perjuicio de la Administración Pública y negociaciones incompatibles con su rol de funcionarios, por el escándalo de la condonación del 98,82 % de la deuda que la familia Macri tiene con el Estado por el Correo Argentino. El Presidente hace honor a la tradición familiar, que sabe desde hace décadas enriquecerse haciendo negociados con el Estado.
 
El tema del curro es duro para Macri porque es indefendible y les pega al macrismo en la única bandera que todavía agitan: la diferenciación ética con el kirchnerismo, basada en la creencia en una superioridad moral autootorgada. Para la recuperación económica, el plan de obra pública más importante de los últimos 50 años y la lluvia de inversiones, habrá que esperar.
 
Ahora que sea indefendible no significa que no intenten hacer nada. Lo más obvio, desactivarlo antes que estalle: Correo, deuda, privatización, quiebra, papá Macri, el combo es peligroso por donde se lo mire y sin embargo nadie atajó nada. La noticia se deslizó cuando una fiscal lo denunció por el perjuicio escandaloso que provocaba al Estado.
 
Con Panamá Papers, Arribas, Correo... no pasa nada, no penetra en la gente, es otra vez el círculo rojo, afirman los macristas "puros". Los amigos de los medios los ayudan y lo tapan o lo ponen bien atrás. No hablan, a lo sumo salen los perejiles con respuestas que nadie cree.
 
Pero esto no funciona y terminó explotado, obligando al jefe de Gabinete a poner la cara, a la defensiva, mientras se esconde al presidente Macri, para evitar cruces directos con la prensa, para que no le pregunten. Tuvieron suerte, les estalló siete meses antes de las elecciones. Todavía pueden recuperarse. Si este escándalo pasaba en octubre... buenas noches, hasta nunca.
 
Aunque es cada vez más evidente el brutal contraste entre los padecimientos que el gobierno de Macri le impone al pueblo trabajador y los escándalos que golpean a los funcionarios, que con sus políticas se enriquecen a sí mismos, a sus familiares y a los grandes empresarios.
 
La Opinión Popular

 
Al final, La Nación y Clarín aceptan que el tema es político
 
Los columnistas políticos más tradicionales evitaron el domingo 12/02 abordar el escándalo del Correo que involucra a la familia Macri. Finalmente, el miércoles 15/02 aceptan que el tema es político, no una cuestión judicial propia del fuero comercial. Esto quiere decir que la Casa Rosada acepta reenfocar el tema, y es una derrota muy torpe porque, en el caso de los medios, es ante la obviedad: el tema era delicado y era político desde un comienzo.
 
Marcos Peña intentó resolver el intríngulis pero no pudo. Unos dirán que Peña ha sufrido una devaluación más acelerada que  Mauricio Macri durante el año en el poder. Otros reconocerán que el tema era imposible de obviar. Ni un necio podría pretender que no formara parte de la agenda de opinión pública.
 
Urgente24 ya lo explicó el martes 14/02: el fiscal federal Juan Pedro Zoni imputó al presidente Mauricio Macri y al ministro de Comunicaciones,  Oscar Aguad, por supuestos delitos que se habrían cometido en el marco el acuerdo entre el Correo Argentino y el Estado durante el concurso preventivo de la firma propiedad de la familia del jefe del Poder Ejecutivo.
 
Zoni consideró: "Se deberá verificar las responsabilidades penales que podrían caberle a los distintos actores -funcionarios públicos o particulares- que intervinieron -de forma directa o indirecta- a lo largo de la totalidad de la tramitación del proceso judicial aludido, en el cual se observa que el interés público no habría sido protegido de forma adecuada".
 
E indicó que  Juan Manuel Mocoroa -el funcionario que suscribió el acuerdo- "desarrolla sus funciones a través de una cadena jerárquica que lo vincula con el Presidente de la Nación, Mauricio Macri, quien a su vez resultaría beneficiario -de forma directa o indirecta- de la sociedad concursada y por ende del acuerdo suscripto por aquél".
 
El fiscal pidió que se declare secreto de sumario y solicitó al juez Ariel Lijo una serie de medidas de prueba que mantuvo en reserva. Será el magistrado el que defina ahora el ritmo que tendrá la causa por el Correo Argentino que, lejos de los deseos presidenciales de que desaparezca del mapa, crece día a día como el pasado que vuelve para perseguirlo.
 
Marcos Peña, en conferencia de prensa desde la Quinta de Olivos, anunció que el gobierno le pediría una audiencia "urgente" a la Cámara Comercial para que resuelva el conflicto y que le solicitaría un "veredicto técnico" a la Auditoría General de la Nación (AGN).
 
Le respondió el titular de la AGN, el peronista Oscar Lamberto, asegurando: "No somos el organismo adecuado, el Gobierno tiene a la Sigen (Sindicatura General de la Nación) para este tipo de cuestiones; suena raro que se acuerden de la Auditoría después de que se armó el escándalo".
 
El conflicto es político y es público. ¿Cómo seguir ignorándolo?
 
Ricardo Kirschbaum en el diario Clarín:
 
"La demanda de transparencia es hoy un compartido reclamo general y un compromiso de cambio asumido y propagandizado por Cambiemos que no es nada ajeno sino de la médula de su triunfo en las elecciones presidenciales.
 
Hay un enrevesado aspecto jurídico en el acuerdo por el Correo que las leyes permiten o avalan, que muchas veces van contra el sentido común de la gente y que alimentan, aumentándolo, el estado de sospecha que siempre está agazapado en la sociedad argentina. Muchísimas veces con razón.
 
El Gobierno no puede ignorarlo. Tampoco, que el mal manejo es un combustible extra especialmente cuando se habla tanto de gestión.
 
Se añade un colmo: la afirmación de que el presidente Macri no estuvo para nada enterado del arreglo que su gobierno al final hizo con su familia. El no está entre los dueños de la empresa en convocatoria, con deudas con el Estado y con el Estado con deudas con ella, pero están sus hermano e hijos. Se trata de una apelación demasiado exigente a la ingenuidad de la sociedad y por lo tanto una ingenuidad política que en el imaginario popular sólo se explica con un legítimo qué hay detrás de todo esto. Aunque no haya nada.
Porque en la controversia está presente el Estado y la familia presidencial, lo que significa que se requiere el más alto grado de claridad cuando Macri está en los dos lados del mostrador. Pero de ahí en más no sólo para casos particulares sino para todos con una indispensable actualización de las leyes y su aplicación. (...)".
 

Joaquín Morales Solá en el diario La Nación, ensayando la última defensa de Mauricio Macri... termina aceptando la realidad:

 
"(...) La primera conclusión es que el dictamen de la fiscal Boquin no es vinculante ni tiene efectos prácticos. La instancia que deberá tomar una decisión de fondo, sobre si homologa o no el acuerdo del Estado con el Correo, es la Cámara en lo Comercial. Por eso es un proyecto de acuerdo y no un acuerdo terminado. No estamos, por lo tanto, ante un hecho consumado del Presidente supuestamente beneficiando a los intereses de su familia. Es la Justicia la que deberá decidir si ese acuerdo es correcto o es "abusivo", como lo calificó la fiscal.
 
Es ostensible, por otro lado, que el Presidente viene de una familia empresaria y que tiene muchos amigos y familiares que son propietarios de empresas. Sería injusto reclamarle que segregara a sus familiares y amigos de soluciones que el Estado brindaría en cualquier otra situación. El acuerdo último, bueno o malo, tiende a cobrar una deuda y no a olvidarse de ella, como sucedió durante los últimos doce años.
Del mismo modo, el Gobierno debe tener en cuenta la condición extremadamente sensible que tiene cada decisión que involucra a las empresas de la familia Macri o de los amigos del Presidente. (...)
 
De todos modos, faltó previsión sobre la potencial carga política de la decisión sobre el Correo y la necesaria comunicación acerca de lo que se estaba haciendo. El año electoral comenzó y la oposición viene insistiendo en el eslogan de que Macri "gobierna para los ricos", que logró instalar en vastos sectores sociales. Éste es un caso perfecto para esa estrategia, y su consecuencia es la cuestión política de hecho que el Gobierno debe gestionar ahora. La existencia de un proyecto de acuerdo por el Correo llegó al conocimiento de la opinión pública por el dictamen de la fiscal Boquin y no por una oportuna información del Gobierno. Con antelación, la administración debió, además, convocar la opinión de expertos independientes y pedir dictámenes de la Sigen, el organismo de control interno de la administración, y de la Oficina Anticorrupción. Faltaron política y sensibilidad, otra vez, para predecir potenciales conflictos."
 
Fuentes: Urgente24, Clarín, La Nación, Página12, La Política Online, La Izquierda Diario y LOP
 

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21-01-2018 / 21:01
21-01-2018 / 19:01
21-01-2018 / 11:01
A Marcos Peña, el jefe de Gabinete, le endilgan culpabilidades varias, entre ellas la indiferencia u hostilidad papal. Sea por episodios ocurridos cuando Macri era intendente y Bergoglio era Bergoglio, como la ley igualitaria, o por otros de esta fase presidencial.
 
Sin embargo, el accidentado pasado porteño no ha sido decisivo: cuando fue elegido papa, Francisco recibió a Macri con más simpatía que a Cristina, se alegró de fotografiarse con la hija menor, Antonia. Luego se invirtieron los roles, la dama superó al ingeniero, pontífice con corazón sensible ante una viuda plañidera.
 
Desde entonces llovieron las imputaciones sobre Peña y el enojo del Vaticano, hasta contradictorias: unos le atribuyen pertenencia al Opus Dei (dominante fracción religiosa opuesta y en guerra con la Compañía de Jesús a la que pertenece Francisco) y, otros, una inclinación ateísta imperdonable para la Iglesia, que prefiere a quienes depositan su fe en cualquier Dios antes que a los pacíficos descarriados no creyentes en el más allá.
 
Para Macri es un misterio inexplicable esa apatía demostrada por el Papa, y a sus amigos les confesó que no le pudo sacar siquiera una sonrisa en su última entrevista. Ni haciendo un número vivo.
 
Estas relaciones importan por la ruptura manifiesta entre lo que el Papa considera liberalismo, plata y patronal, representado por Macri, según él (también por el electo Sebastián Piñera, al que apenas saludó fría y protocolarmente en Chile), y una doctrina social cristiana contraria al mercado, de fuerte contenido estatista, más dedicada a socorrer pobres caritativamente.
 
Por lo tanto, con Peña o sin Peña enfrente, difícil que la distancia se acorte entre el Gobierno y el Vaticano.

21-01-2018 / 10:01
La moda periodística de este verano es preguntarse por qué no viene el papa Francisco a la Argentina. El género admite ricas y variadas posibilidades.
 
Clarín trabaja una vertiente surrealista: trata de inducir la interpretación de que la iglesia católica argentina repudia a quienes usan a Francisco para una política conflictiva contra el gobierno de Macri, lo que claramente contradice el texto del documento episcopal al respecto.
 
Morales Solá en La Nación incorpora un matiz: les aconseja a los macristas que no le adjudiquen al Papa enemistad con Macri e incorpora una lectura histórica que permite inferir una excelente relación entre ambos, convenientemente sazonada por la demostración del encono que, en cambio, separaría al pontífice de Cristina.
 
La lectura del mensaje Evangelium Gaudium y de la encíclica Laudato sii permite adentrarse en la esencia del mensaje que el Papa ha colocado en el centro de su misión pastoral como jefe de la iglesia, y pensar la cuestión de su no visita al país a partir de ahí.
 
¿Cuál es el hilo común de todo ese sistema de señales que emite el Papa? Sin duda se trata de la construcción de un jalón de la doctrina social de la iglesia orientado al mundo de nuestros días. Esa doctrina, nacida con la encíclica Rerum Novarum, promulgada por León XIII en 1891, tuvo en sus orígenes el propósito de intervención en la cuestión de las relaciones entre el trabajo y el capital.
 
Tanto en sus vertientes más conservadoras, como en las más progresistas, el catolicismo puso la cuestión de la explotación del trabajo en el centro de su preocupación, estuviera ésta guiada por el temor a la rebelión obrera o por la solidaridad con los que sufren la injusticia de esa explotación. Sus interlocutores son los pobres, los perseguidos, los discriminados.
 
Los comunicadores críticos del Papa -los que dicen lo que los poderosos de la Argentina piensan pero no quieren decir- han armado su propio relato o, mejor dicho, han elaborado un modo de incluir al Papa en el relato general de la historia reciente del país.
 
Francisco es peronista. En consecuencia no está conforme con que Macri gobierne el país. Su rechazo a visitarnos sería así una forma de molestar al presidente, de demostrarle su antipatía, de intervenir políticamente en su contra.
 
¿Es efectivamente política la conducta del Papa? Claro que sí: colocarse en este momento del mundo como un crítico de la globalización neoliberal, afirmar que el capitalismo es la cultura del descarte, que "esta economía mata", que el derrame de las riquezas desde la cúpula híper concentrada del capital hacia las clases populares es una visión farsesca y que tal cosa no ha ocurrido nunca ni puede ocurrir...todas esas son definiciones claramente políticas.
 
Pero reducir a Francisco al lugar de un operador político argentino sería pura ignorancia si no fuera, como es, ocultamiento y manipulación. 

20-01-2018 / 17:01
Los referentes legislativos de Cambiemos retornaron de sus vacaciones esta semana y volvieron a las playas con una certeza: será difícil dar grandes batallas en el Congreso este año, tras la traumática sanción de la reforma previsional.
 
"Sólo tendremos leyes con debates abiertos y participativos", fue la consigna que los diputados Emilio Monzó y Mario Negri y los senadores Luis Naidenoff y Federico Pinedo le comunicaron a sus pocos pares que atendían el martes. Venían de escucharla en la Casa Rosada, en la primera reunión de gabinete ampliada del año. La próxima será en un mes, ya en el retiro espiritual de Chapadmalal.
 
Entretanto, Mauricio Macri echó leña al fuego con nuevos DNUs que enfurecieron al peronismo dialoguista, mote asignado a los bloques referenciados en los gobernadores que le ayudaron estos años a tener leyes, aunque no tanto como él hubiera querido.
 
Desde sus casas o sus remansos vacacionales, los peronistas no K cruzaron llamadas que derivaron en un comunicado del Bloque Justicialista en contra del megadecreto de reforma del Estado. Ya hablan de una mini cumbre informal en Salta, donde trabaja full time Pablo Kosiner, jefe del BJ, artífice de los avatares de la reforma previsional en Diputados.
 
Macri quiere que los legisladores no sean protagonistas y sólo debatan leyes con amplios consensos y sin riesgos. Y está dispuesto a resolver los temas cruciales por decreto. En Cambiemos admiten que Mauri no se acostumbró a la negociación permanente y prefiere ignorarlos todo lo posible.

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