La Opinión Popular
                  21:44  |  Domingo 26 de Marzo de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
¿Hacia dónde vamos?
Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“Si uno solo puede ser macrista o cristinista -si así son las cosas- estamos en el fondo del pozo y ni imaginamos la salida”. Julio Bárbaro
Recomendar Imprimir
Nacionales - 15-02-2017 / 10:02
ESCANDALOSO ACUERDO QUE BENEFICIÓ AL GRUPO MACRI

La Justicia imputó a “Chasman” Macri y “Chirolita” Aguad por el Curreo

La Justicia imputó a “Chasman” Macri y “Chirolita” Aguad por el Curreo
UN CURREO QUE LE PUEDE TERMINAR COSTANDO BASTANTE CARO. La Justicia impulsó la “investigación criminal” de lo actuado por el Presidente y su ministro en el ruinoso acuerdo que condona por licuación la milmillonaria deuda con el Estado de la empresa de los Macri. El fiscal, que investiga dos de las cuatro denuncias presentadas sobre este tema, pidió una serie de medidas de prueba al juez Lijo.
El macrismo se enfrenta a una difícil situación. Al malhumor social derivado de la política de ajuste económico neoliberal, se suma el escándalo del Correo Argentino que implica al propio Presidente, configurando un cóctel peligroso para la alianza Cambiemos en el comienzo de un año electoral que será clave para su futuro político.
 
Ayer, Juan Pedro Zoni, fiscal federal, impulsó la acción penal contra el presidente Mauricio "Chasman" Macri, el ministro de Comunicación, Oscar "Chirolita"  Aguad, y el director de asuntos jurídicos de ese ministerio, Juan "Forro" Mocoroa, a raíz del acuerdo entre el Gobierno de Macri y el Grupo Macri por la deuda del Correo Argentino.
 
Se los acusa de fraude en perjuicio de la Administración Pública y negociaciones incompatibles con su rol de funcionarios, por el escándalo de la condonación del 98,82 % de la deuda que la familia Macri tiene con el Estado por el Correo Argentino. El Presidente hace honor a la tradición familiar, que sabe desde hace décadas enriquecerse haciendo negociados con el Estado.
 
El tema del curro es duro para Macri porque es indefendible y les pega al macrismo en la única bandera que todavía agitan: la diferenciación ética con el kirchnerismo, basada en la creencia en una superioridad moral autootorgada. Para la recuperación económica, el plan de obra pública más importante de los últimos 50 años y la lluvia de inversiones, habrá que esperar.
 
Ahora que sea indefendible no significa que no intenten hacer nada. Lo más obvio, desactivarlo antes que estalle: Correo, deuda, privatización, quiebra, papá Macri, el combo es peligroso por donde se lo mire y sin embargo nadie atajó nada. La noticia se deslizó cuando una fiscal lo denunció por el perjuicio escandaloso que provocaba al Estado.
 
Con Panamá Papers, Arribas, Correo... no pasa nada, no penetra en la gente, es otra vez el círculo rojo, afirman los macristas "puros". Los amigos de los medios los ayudan y lo tapan o lo ponen bien atrás. No hablan, a lo sumo salen los perejiles con respuestas que nadie cree.
 
Pero esto no funciona y terminó explotado, obligando al jefe de Gabinete a poner la cara, a la defensiva, mientras se esconde al presidente Macri, para evitar cruces directos con la prensa, para que no le pregunten. Tuvieron suerte, les estalló siete meses antes de las elecciones. Todavía pueden recuperarse. Si este escándalo pasaba en octubre... buenas noches, hasta nunca.
 
Aunque es cada vez más evidente el brutal contraste entre los padecimientos que el gobierno de Macri le impone al pueblo trabajador y los escándalos que golpean a los funcionarios, que con sus políticas se enriquecen a sí mismos, a sus familiares y a los grandes empresarios.
 
La Opinión Popular

 
Al final, La Nación y Clarín aceptan que el tema es político
 
Los columnistas políticos más tradicionales evitaron el domingo 12/02 abordar el escándalo del Correo que involucra a la familia Macri. Finalmente, el miércoles 15/02 aceptan que el tema es político, no una cuestión judicial propia del fuero comercial. Esto quiere decir que la Casa Rosada acepta reenfocar el tema, y es una derrota muy torpe porque, en el caso de los medios, es ante la obviedad: el tema era delicado y era político desde un comienzo.
 
Marcos Peña intentó resolver el intríngulis pero no pudo. Unos dirán que Peña ha sufrido una devaluación más acelerada que  Mauricio Macri durante el año en el poder. Otros reconocerán que el tema era imposible de obviar. Ni un necio podría pretender que no formara parte de la agenda de opinión pública.
 
Urgente24 ya lo explicó el martes 14/02: el fiscal federal Juan Pedro Zoni imputó al presidente Mauricio Macri y al ministro de Comunicaciones,  Oscar Aguad, por supuestos delitos que se habrían cometido en el marco el acuerdo entre el Correo Argentino y el Estado durante el concurso preventivo de la firma propiedad de la familia del jefe del Poder Ejecutivo.
 
Zoni consideró: "Se deberá verificar las responsabilidades penales que podrían caberle a los distintos actores -funcionarios públicos o particulares- que intervinieron -de forma directa o indirecta- a lo largo de la totalidad de la tramitación del proceso judicial aludido, en el cual se observa que el interés público no habría sido protegido de forma adecuada".
 
E indicó que  Juan Manuel Mocoroa -el funcionario que suscribió el acuerdo- "desarrolla sus funciones a través de una cadena jerárquica que lo vincula con el Presidente de la Nación, Mauricio Macri, quien a su vez resultaría beneficiario -de forma directa o indirecta- de la sociedad concursada y por ende del acuerdo suscripto por aquél".
 
El fiscal pidió que se declare secreto de sumario y solicitó al juez Ariel Lijo una serie de medidas de prueba que mantuvo en reserva. Será el magistrado el que defina ahora el ritmo que tendrá la causa por el Correo Argentino que, lejos de los deseos presidenciales de que desaparezca del mapa, crece día a día como el pasado que vuelve para perseguirlo.
 
Marcos Peña, en conferencia de prensa desde la Quinta de Olivos, anunció que el gobierno le pediría una audiencia "urgente" a la Cámara Comercial para que resuelva el conflicto y que le solicitaría un "veredicto técnico" a la Auditoría General de la Nación (AGN).
 
Le respondió el titular de la AGN, el peronista Oscar Lamberto, asegurando: "No somos el organismo adecuado, el Gobierno tiene a la Sigen (Sindicatura General de la Nación) para este tipo de cuestiones; suena raro que se acuerden de la Auditoría después de que se armó el escándalo".
 
El conflicto es político y es público. ¿Cómo seguir ignorándolo?
 
Ricardo Kirschbaum en el diario Clarín:
 
"La demanda de transparencia es hoy un compartido reclamo general y un compromiso de cambio asumido y propagandizado por Cambiemos que no es nada ajeno sino de la médula de su triunfo en las elecciones presidenciales.
 
Hay un enrevesado aspecto jurídico en el acuerdo por el Correo que las leyes permiten o avalan, que muchas veces van contra el sentido común de la gente y que alimentan, aumentándolo, el estado de sospecha que siempre está agazapado en la sociedad argentina. Muchísimas veces con razón.
 
El Gobierno no puede ignorarlo. Tampoco, que el mal manejo es un combustible extra especialmente cuando se habla tanto de gestión.
 
Se añade un colmo: la afirmación de que el presidente Macri no estuvo para nada enterado del arreglo que su gobierno al final hizo con su familia. El no está entre los dueños de la empresa en convocatoria, con deudas con el Estado y con el Estado con deudas con ella, pero están sus hermano e hijos. Se trata de una apelación demasiado exigente a la ingenuidad de la sociedad y por lo tanto una ingenuidad política que en el imaginario popular sólo se explica con un legítimo qué hay detrás de todo esto. Aunque no haya nada.
Porque en la controversia está presente el Estado y la familia presidencial, lo que significa que se requiere el más alto grado de claridad cuando Macri está en los dos lados del mostrador. Pero de ahí en más no sólo para casos particulares sino para todos con una indispensable actualización de las leyes y su aplicación. (...)".
 

Joaquín Morales Solá en el diario La Nación, ensayando la última defensa de Mauricio Macri... termina aceptando la realidad:

 
"(...) La primera conclusión es que el dictamen de la fiscal Boquin no es vinculante ni tiene efectos prácticos. La instancia que deberá tomar una decisión de fondo, sobre si homologa o no el acuerdo del Estado con el Correo, es la Cámara en lo Comercial. Por eso es un proyecto de acuerdo y no un acuerdo terminado. No estamos, por lo tanto, ante un hecho consumado del Presidente supuestamente beneficiando a los intereses de su familia. Es la Justicia la que deberá decidir si ese acuerdo es correcto o es "abusivo", como lo calificó la fiscal.
 
Es ostensible, por otro lado, que el Presidente viene de una familia empresaria y que tiene muchos amigos y familiares que son propietarios de empresas. Sería injusto reclamarle que segregara a sus familiares y amigos de soluciones que el Estado brindaría en cualquier otra situación. El acuerdo último, bueno o malo, tiende a cobrar una deuda y no a olvidarse de ella, como sucedió durante los últimos doce años.
Del mismo modo, el Gobierno debe tener en cuenta la condición extremadamente sensible que tiene cada decisión que involucra a las empresas de la familia Macri o de los amigos del Presidente. (...)
 
De todos modos, faltó previsión sobre la potencial carga política de la decisión sobre el Correo y la necesaria comunicación acerca de lo que se estaba haciendo. El año electoral comenzó y la oposición viene insistiendo en el eslogan de que Macri "gobierna para los ricos", que logró instalar en vastos sectores sociales. Éste es un caso perfecto para esa estrategia, y su consecuencia es la cuestión política de hecho que el Gobierno debe gestionar ahora. La existencia de un proyecto de acuerdo por el Correo llegó al conocimiento de la opinión pública por el dictamen de la fiscal Boquin y no por una oportuna información del Gobierno. Con antelación, la administración debió, además, convocar la opinión de expertos independientes y pedir dictámenes de la Sigen, el organismo de control interno de la administración, y de la Oficina Anticorrupción. Faltaron política y sensibilidad, otra vez, para predecir potenciales conflictos."
 
Fuentes: Urgente24, Clarín, La Nación, Página12, La Política Online, La Izquierda Diario y LOP
 

Agreganos como amigo a Facebook
26-03-2017 / 11:03
"La manifestación, que expresa demandas y a la vez afirma la identidad del grupo que las porta introduce una relación diferenciada con el tiempo de la política (...) intenta demostrar su fuerza para evitar la violencia." Del libro "La manifestación. Cuando la acción colectiva toma las calles."
 
Olivier Fillieule
Danielle Tartakowsky
 
El libro citado comienza recordando que la revista Time eligió como personaje del año 2011 "al manifestante". Es presumible que la  revista  autóctona Gente no imitará el ejemplo en 2017 porque sus criterios para los castings son diferentes.
 
De todos modos, la cita viene a cuento en este marzo vibrante, signado por cinco actos masivos en menos de veinte días, contando solo la Plaza de Mayo y sus inmediaciones.  Hubo muchas otras, entre frutazos y las conmemoraciones del 24 de marzo en todos los confines del país.
 
Las cifras son secundarias  y muy estimativas.  Millones de personas, en cualquier caso. Cada convocatoria tuvo su pliego de demandas, oradores o documentos vinculados a ellas, personalidad propia si se admite la expresión. No se recuerda una seguidilla de estas características desde la recuperación de la democracia.
 
Fuerza y no violencia, ese fue el signo que el potente aparato de propaganda oficialista intentó vanamente distorsionar. El espacio público se ocupó con respeto, una serena alegría. Los incidentes fueron mínimos, considerando la cantidad de gente congregada.
 
Los manifestantes salen en defensa propia. Es válido debatir sobre sus reclamos a condición de advertir que todos encuadran en la lógica institucional. Paritarias docentes, aumentos de salarios, cambios en la política económica, respeto a la igualdad de género, protección contra la violencia machista y siguen las firmas.
 
El gobierno del presidente Mauricio Macri ganó las elecciones y arrancó con la condigna legitimidad de origen que confiere cargos, espacios políticos... y responsabilidades. Lo que viene después, de cajón, no es apenas el "fin de la luna de miel" sino la medición popular de la legitimidad de ejercicio.
 
Con quince meses largos de gestión, el macrismo recoge día tras días los frutos de su propia siembra. Prima el descontento, extendido en el vasto espacio de las clases medias y populares.
26-03-2017 / 11:03
26-03-2017 / 10:03
El Gobierno de Mauricio Macri se encuentra empantanado entre la incapacidad para retomar la iniciativa y el desgaste que genera la durísima huelga de los maestros, mientras el kirchnerismo mostró 2 veces más -la Marcha de los Docentes y el 24/03- que tiene una mayor capacidad de movilización, organización y de encarnar el creciente odio antimacrista de una parte de la opinión pública, sobre todo, bonaerense.
 
La comunicación oficial no deja en claro cuál es el eje de la campaña que tendrá el macrismo en esta elección. ¿Hay que votar a "Cambiemos" para que no vuelva el kirchnerismo al poder o hay que votarlos porque están haciendo obras y cumpliendo promesas y anuncios realizados?
 
En realidad, hay varios grupos de votante de Cambiemos, sumando los que aportaron su voto en las PASO, la 1ra. vuelta + el balotaje: están los "PRO puros" + los aliados radicales + los seguidores de Elisa Carrió + grupos peronistas antikirchneristas + los antikirchneristas puros. Y, algunos de ellos, han comenzado a poner su duda repetir su voto. ¿Qué está haciendo el Gobierno para volver a seducirlos? Nada. Y esto es grave.
 
Quizás, quién más está haciendo para que el voto antikirchnerista vuelva a canalizarse a Cambiemos sea el propio kirchnerismo, que en las 5 grandes marchas que se organizaron en 2 semanas, aportaron las columnas más nutridas, tomaron el control de los actos y, en la de la CGT, coparon el escenario; superando a organizaciones de derechos humanos, sindicatos y partidos de izquierda. Sin duda, todo un éxito de organización, armado y obediencia de la estructura, sin contar con recursos necesarios para sostener todo lo necesario en una movilización.
 
Que el kircherismo sea hoy el colectivo social que tiene mayor capacidad de movilización del peronismo es también culpa del Gobierno. Desde el comienzo de la gestión del PRO, el plan fue polarizar con el kirchnerismo para eliminar a Sergio Massa del escenario electoral.
 
Si bien el ex intendente de Tigre viene "escapando" del desgaste que produce el choque entre el macrismo y el kirchnerismo gracias a sus viajes al exterior (ahora está en China); el efecto negativo que generó esta polarización es que no permitió que el peronismo se deskirchnerizara, tal como era de esperar luego de una derrota electoral tan contundente.
 
Hoy, no hay nadie en el peronismo que mida mejor en las encuestas que Cristina Fernández. Hoy, no hay nadie que tenga el poder de movilización que tiene La Cámpora. Hoy, no hay nadie en el peronismo que pueda articular alianzas tan amplias como el kirchnerismo. La duda resulta si todas esas ventajas se terminarán por confirmar en las urnas.
 
Los problemas pasan por las narices del Gobierno y el Gobierno no entiende por qué ocurren. Esto demuestra una desconexión con la realidad y una incapacidad notable para escuchar. La consecuencia, en política, son las derrotas electorales.

26-03-2017 / 09:03
26-03-2017 / 09:03
No se había completado la desconcentración de la multitud que protagonizó el miércoles pasado la denominada marcha federal educativa a Plaza de Mayo, cuando uno de los principales funcionarios de la Jefatura de Gabinete de la Nación manifestó lo que muchos creen en la Casa Rosada, incluido el presidente Mauricio Macri: "Estamos atravesando bien lo peor de la tempestad".
 
A esa hora, Marcos Peña seguía dándole una encendida batalla dialéctica a la oposición en la Cámara de Diputados, con su primer informe de gestión del año.
 
Para el Gobierno, esa tempestad desatada por la protesta social comenzará a amainar tras el paro general convocado por la CGT para el 6 de abril. Hasta entonces, las calles de Buenos Aires y otras ciudades del país se saturarán de gritos, quejas y banderas agitadas.
 
También de piquetes y cortes, que seguirán por ahora sin recibir sanciones efectivas porque los estrategas del oficialismo quieren evitar episodios de violencia. Sospechan que los sectores más duros de la oposición están esperando victimizarse ante cualquier atisbo de represión.
 
Informes de Inteligencia que circulan en los despachos del Gobierno aseguran que los grupos más extremos buscan que se produzca una muerte, para convertirla en símbolo de la lucha.
 
La historia tiene abundantes episodios de esas características que sirvieron para realimentar espirales de violencia. Macri reiteró su reclamo de una mayor firmeza para evitar el bloqueo de las vías de circulación, pero con la especial recomendación de evitar enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.
 
Las masivas concentraciones del viernes, para recordar el 24 de marzo de 1976, día en que las Fuerzas Armadas se apoderaron del Estado para instaurar la última y brutal dictadura militar, también formaron parte de la tempestad que atraviesa el Gobierno.
 
Fueron claras y contundentes expresiones opositoras, ganadas por consignas partidarias como el "Vamos a volver" del kirchnerismo o las clásicas exigencias revolucionarias de la izquierda.

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar