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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“Parece que el Presidente Mauricio Macri y su gobierno de ricos continúa la senda del gobierno anterior en lo que hace a favorecer sus negocios personales y enriquecerse a costa del Estado”. Victoria Donda
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Nacionales - 14-02-2017 / 15:02
DE LA CORRUPCIÓN DEL GOBIERNO ANTERIOR DEBE ENCARGARSE LA JUSTICIA

Gobierno y oposiciones atascados en reproches

Gobierno y oposiciones atascados en reproches
Gobierno y oposición atascados en reproches.
El arribo del presidente Mauricio Macri a la casa de gobierno por distintas razones congregó expectativas similares a las del doctor Raúl Alfonsín en 1983. Alfonsín debió rescatar a la democracia para el país, país secuestrado por una de las más feroces dictaduras. Y lo hizo. Alcanza con recordar para esta aseveración el juicio a las Juntas.
 
Mauricio Macri llegó al poder en el 2015 para rescatar a la democracia de la más feroz corrupción explícita. Hasta hoy no lo hizo. Es más, determinados actos de su Gobierno se encaminan en sentido contrario del cambio moral prometido.
 
Para ser más clara: de la corrupción del Gobierno anterior debe encargarse la Justicia. Suena desalentador observar cómo el propio Cambiemos busca que Cristina Fernández de Kirchner sea el rival a vencer.
 
Por los hechos de público conocimiento, la discusión electoral entre los unos y los otros no saldría de un único tema: la corrupción. Unos y otros se acusarían de las corrupciones concebidas.
 
Está claro que la desacertada gestión del macrismo y la nebulosa que representan las oposiciones posibilitan que el kirchnerismo siga apareciendo como una opción.

 
Una vez más, se debe recordar que la corrupción mata, especialmente a los más indefensos, que suelen ser los más necesitados. La corrupción acorrala y extingue. Donde ella habita no hay remedios ni vendas, no hay trabajo digno, no hay educación pública que iguale oportunidades. Donde hay corrupción la democracia llora herida. Argentina debe, tanto la dirigencia política como la sociedad, dejar de comparar el hoy con el ayer.
 
Hoy se vive un anticipo de lo que vendría. A las escuchas de Cristina Fernández de Kirchner y Oscar Parrilli se contraponen las de Daniel Angelici, Fernando Mitjans y Luis Segura.
 
No se sabe a ciencia cierta quiénes fueron, pero desde algún nicho de poder se filtró un silenciado acuerdo logrado en junio de 2016 sobre el affaire Correo Argentino-Franco Macri.
 
Imaginemos por un segundo un debate entre un candidato K y un candidato M: "¡Vos, fulanito, no tenés entidad moral porque se robaron la Casa de la Moneda!" y "¡Vos, menganito, que le regalaste a tu jefe el Correo!".
 
Hace rato que la ideología está de vacaciones en Argentina. Y no sólo en el ámbito nacional. A hoy está claro que la desacertada gestión del oficialismo y la nebulosa que representan las oposiciones posibilitan que el kirchnerismo siga apareciendo como una opción.
 
Recuerdo una definición del ex presidente chileno Ricardo Lagos: "El problema de los gobiernos de derecha es que siempre oyen más a los que más tienen". Tal vez este sea el marco sobre el cual se asienta el tema Correo Argentino de la familia Macri.
 
Llama la atención que al cierre de este análisis Lilita Carrió no se haya manifestado. Por quienes están involucrados, el tema trasciende lo jurídico y va hacia lo político.
 
Según nuestras fuentes, a pedido del diputado Sergio Massa, su principal espada parlamentaria, la diputada Graciela Camaño se abocó el fin de semana al estudio pormenorizado del caso.
 
Algunas consideraciones: el delito aún no se consumó; no obstante la responsabilidad principal recae en el ministro de Comunicaciones Oscar Aguad, dado que tomó atribuciones que no le corresponderían.
 
Llama la atención que no fuese consultado explícitamente el procurador del Tesoro, ya que están en juego millones de pesos del Estado. También llama la atención que el veterano hombre de la política, hoy ministro, Oscar Aguad, se haya "cortado solo", cuando recientemente hubo despidos aleccionadores en el gabinete de Macri. Según trascendió, se produjeron no por el resultado de sus gestiones, sino por no estar en sintonía con el Gobierno nacional.
 
Mientras tanto, hoy el sector metalúrgico, previo a la movilización convocada por la CGT para el 7 de marzo, hará oír su voz pidiéndole al ministro de la Producción que intervenga ante tantas suspensiones y despidos.
 
Consultado el embajador argentino en China sobre esta problemática, el doctor Guelar dijo: "Debemos hacer acuerdos por sector, marcar cupos. Esto se puede hablar con economías aún como la china". Remató diciendo "producir barato no es el secreto del éxito. En los últimos 10 años el 60% de la economía china está en manos privadas, empieza a ser un mito que producir en China resulta barato".
 
Mientras Gobierno y oposiciones siguen atascados en sus reproches y en el ayer, el Centro de Estudios Sociales y Acción Comunitaria que mide mensualmente el valor de una canasta de bienes y servicios estática en la ciudad de Rosario nos cuenta que de enero de 2016 a enero de 2017 la canasta aumentó el 37,8%, de 16.076 pesos pasó a 22.151 pesos. El 70% de esta última cifra, casi 16 mil pesos, debe destinarse al pago de servicios.
 
La inflación de enero fue de 2,67%, dice su titular Juan Aviano, que la produjo el Estado nacional con el aumento del combustible del 8%; el provincial con el aumento de luz y agua del 38%; el municipal con el aumento de las TGI del 28,54 por ciento.
 
Lo más importante es que la leche y sus derivados, la carne y el pan aumentaron en enero un cuatro por ciento. Los empresarios panificadores manifestaron que el consumo de pan cayó en el 2016 entre un 20-25 por ciento.
 
El presidente Mauricio Macri durante el fin de semana pasado anunció un nuevo plan, en este caso, Patagonia, que conceptuó él mismo como épico. Recordar que el Plan Belgrano también tuvo ese mismo marco sin resultados aún a la vista.
 
Una epopeya resultaría gobernar con transparencia y esclavitud ante la ley y con el límite de las instituciones. De concretarse, esto sí sería un pasaporte de cambio hacia un futuro que hoy va para atrás.
 
Por María Herminia Grande
 
Fuente: Infobae
 

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19-02-2017 / 19:02
En una de las peores semanas para el Gobierno desde que asumió Mauricio Macri como presidente, debido al escándalo del Correo y la polémica por el retoque a la baja del aumento de las jubilaciones, Cambiemos logró dos victorias al hilo en el Congreso: la sanción de la reforma del régimen de ART y el aval al DNU que endurece la ley migratoria. La particularidad de ambos triunfos es que el macrismo los consiguió con la sorpresiva ausencia de legisladores del Frente para la Victoria.
 
El miércoles a la noche, cuando finalizaba la sesión, los bloques que lideran Sergio Massa y Diego Bossio le retiraron su apoyo a la ley de ART al enterarse que el Gobierno había modificado por resolución la fórmula de cálculo de la ley de Movilidad Jubilatoria. Ambos espacios se abstuvieron. La votación la ganó Cambiemos con 88 votos a favor, 44 abstenciones y 22 votos en contra.
 
Durante la votación, los diputados del Frente para la Victoria-PJ, la bancada más numerosa de la cámara baja, se quedaron sospechosamente de pie junto a sus poltronas, para figurar como ausentes y no votar.
 
"Si el kirchnerismo se sentaba y votaba en contra, caía la ley. Salvaron al Gobierno", afirmó Massa al día siguiente de la sesión. El tigrense, de todas maneras, iba a votar a favor del proyecto y no mandó a su tropa a votar en contra, sino a abstenerse. El kirchnerismo argumentó que si, en lugar de abstenerse, el massimo y el bloque de Bossio no daban quórum, la ley se caía.
 
Así, la ley de ART fue rechazada solamente por el Movimiento Evita (bloque Peronismo para la Victoria), Progresistas (socialismo, Libres del Sur y Margarita Stolbizer) y el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT).

19-02-2017 / 10:02
19-02-2017 / 10:02
19-02-2017 / 09:02
La pregunta sigue siendo la misma entre analistas y observadores. A los que se suman ahora hasta aliados de Cambiemos o funcionarios del propio Gobierno que no aprueban a libro cerrado ni el sentido de la oportunidad de algunas decisiones que se han tomado, ni la chapucería aplicada para llevarlas adelante.
 
También es cierto que hay más de una respuesta para esa pregunta que a estas alturas bien podría ser la del millón. Una: cuánto daño le provocarán al Gobierno y a la coalición que encabeza Mauricio Macri tantos errores no forzados, y algunas perjudiciales muestras de insensibilidad de algunos funcionarios, en el resultado de las elecciones de octubre.
 
Tan cruciales una vez más para el destino de mediano o largo plazo, pero en especial para los tiempos que podría durar esta experiencia no peronista al mando de la administración del país.
 
Otra: si la persistencia en el error y la contramarcha que a estas alturas resulta casi patológica en un Gobierno que se ufana de tener "el mejor equipo de los últimos cincuenta años" harán que el oficialismo salga derrotado de ese paso por las urnas en apenas ocho meses, que podrían tener un previo llamado de atención en las primarias del próximo mes de agosto.
 
O si como creen los estrategas del macrismo, y algunos funcionarios que no temen pecar de soberbios o autosuficientes, la economía triunfará, la inflación será doblegada, los salarios ganarán la vieja carrera, y los errores cometidos no pasarán de ser una anécdota.
 
Un dato de la historia reciente, desde el renacimiento de la democracia para acá, va y viene en los análisis que son comunes a oficialistas y opositores cuando se dan a la tarea de orejear lo que puede ocurrir en esos comicios clave: la ciudadanía suele darse el gusto de castigar a los gobernantes que no hacen las cosas bien, aunque les sigan guardando la necesaria dosis de esperanza, cuando lo que se vota no es la gestión propiamente dicha sino bancas en el Congreso o en las legislaturas provinciales.

19-02-2017 / 09:02
El miércoles pasado en el Congreso, que es el principal ámbito donde reina la política, se tuvo la sensación de que la coalición Cambiemos había entrado en una crisis irremontable.
 
No era la oposición la que lo percibía, sino los principales dirigentes del oficialismo en Diputados, donde estuvo a punto de fracasar la votación del cambio en las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART) impulsado por el Gobierno de Macri.
 
Luego de soportar más de cuatro horas de críticas, burlas y chicanas sobre el acuerdo entre la familia presidencial y el Estado por la deuda del Correo Argentino, el interbloque que preside el radical Mario Negri se enteró de que la Anses había modificado el cálculo que se utiliza para aumentar de manera  automática las jubilaciones.
 
Hubo asombro, indignación y hasta fuertes insultos hacia miembros del Gobierno, como fue el caso de Elisa Carrió, que utilizó los más subidos de tono.
 
Emilio Monzó, Nicolás Massot, Fernando Sánchez y el propio Negri llamaban exasperados a distintos funcionarios pidiendo explicaciones y recomendando que esa modificación se anulara.
 
Uno de los que respondió fue el vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, quien sorprendido por tanto escándalo dijo "pero si son 20 pesos de diferencia, es una pavada...".
 
Su interlocutor le habló de la sensibilidad del tema y le recordó que el Gobierno había asignado 75 mil millones de pesos para la reparación histórica a los jubilados y ahora echaba por tierra esa buena señal, justamente por esa "pavada".
 
En la Casa Rosada, hubo funcionarios que insistieron hasta la mañana siguiente con mantener el nuevo cálculo, sin advertir la gravedad del momento.
 
Fue el Presidente quien decidió dar la cara y volver atrás con la medida. El error con las jubilaciones se sumaba al conflictivo acuerdo con el Correo, y a las otras muchas equivocaciones cometidas desde que asumió a fines de 2015.
 
Esa noche, los legisladores de Cambiemos se fueron a dormir con la incertidumbre de una crisis política que traería serias consecuencias.

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