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¿Hacia dónde vamos?
Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“Parece que el Presidente Mauricio Macri y su gobierno de ricos continúa la senda del gobierno anterior en lo que hace a favorecer sus negocios personales y enriquecerse a costa del Estado”. Victoria Donda
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Nacionales - 13-02-2017 / 10:02
EL FRENTE SINDICAL, EN EL ARRANQUE DEL AÑO ELECTORAL

Presión gremial al Gobierno, con paro de bancarios y marcha de la UOM

Presión gremial al Gobierno, con paro de bancarios y marcha de la UOM
El gremio que conduce Palazzo convocará hoy a una huelga porque Trabajo no homologa su acuerdo salarial. Y los metalúrgicos se movilizan mañana por el cierre de una firma.
Si en lo que va del año las amenazas de medidas de fuerzas, por parte de los gremios, habían sido expresiones declarativas, acaso como instrumento de negociación, a partir de hoy esa metodología cambiará.
 
Un plenario de secretarios generales de la Asociación Bancaria le pondrá fecha a un paro general nacional de 24 horas que se concretará avanzada la semana.
 
En paralelo, mañana, a raíz de que vence la conciliación obligatoria por los 250 despedidos en la empresa tecnológica Bangho, la UOM marchará desde el Ministerio de Trabajo al de Producción para pedir su reincorporación.
 
Pero hay más. La CGT se reunirá también mañana con la CGERA (Confederación General Empresaria de la República Argentina) en busca de sumar apoyo de cara a la movilización que impulsa para el 7 de marzo. 

 
Esta institución cercana al kirchnerismo viene, desde 2016, manteniendo reuniones con la Central obrera para consensuar en reclamos.
 
Por ejemplo, la idea de avanzar en una ley de defensa de la producción y el trabajo argentino, promovida por sectores empresarios Pyme y los trabajadores. Los números de la CGERA dan cuenta que "las pymes sufrieron el año pasado una caída en las ventas del orden de un 30% promedio; un aumento de las importaciones, de entre un 15% y un 25%; el alza de los costos de los insumos y una suba en las tarifas de los servicios públicos".
 
Todos estos frentes abiertos en el arranque del año electoral se suman al conflicto docente: por una lado está el tema paritario de la principal negociación entre la provincia de Buenos Aires y los gremios. El Gobierno bonaerense oferta 18% pero le demandan 35% de suba salarial.
 
Además, el jueves se conformó un Frente Gremial Docente, integrado por los cinco gremiales nacionales, para exigir la convocatoria a la Paritaria Nacional Docente que fija el piso de negociación, algo que el Gobierno de Macri (y los gobernadores) resisten.
 
Este escenario de mayor presión gremial, que el Gobierno atribuye a un tema "político" más que "laboral", tendría su clímax del primer trimestre a fines de marzo, para cuando la CGT tiene planeado llamar a un paro general, medida que fogonean también los movimientos sociales y las dos CTA.
 
De hecho, el jueves pasado, Hugo Yasky y Pablo Micheli dijeron que respetan los tiempos de la CGT, "pero nosotros tenemos la obligación de responder a los trabajadores y convocaremos a un paro nacional".
 
Desmenuzando los distintos frentes, el llamado al paro bancario viene madurando desde hace rato: el 23 de noviembre se había consensuado un acuerdo paritario que contemplaba ajustes a los sueldos de 2016 y ponía una base del 24% de suba salarial a la paritaria 2017.
 
En resumidas cuentas, todas las cámaras bancarias pagaron lo del año pasado pero cuando se aprestaban a liquidar el primer aumento de este año en los haberes de enero, el Ministerio de Trabajo no homologó el acuerdo y todo se cayó.
 
Los bancarios, de la mano de su titular Sergio Palazzo, judicializaron la cuestión. Presentaron un amparo: la Justicia les dio la razón e instó a los empresarios a pagar y a no interferir al Poder Ejecutivo Nacional. Pero trabajo apeló y La Bancaria pidió este viernes pasado que la Cámara "intime al pago bajo apercibimiento".
 
El panorama en el sector industrial, en tanto, da cuenta -según los números de la UOM- que en 2016 hubo 9.000 despidos y 14.000 suspensiones en el sector metalúrgico. Esta cifra incluye a los rubros de calzado, gráficos, ceramistas, panaderos, carne, cuero y textiles y todos ellos estarán presentes el 7.
 
Obviamente movilizarán otros sindicatos que no son industriales como los docentes, por ejemplo. En cambio, los mecánicos de Smata, gremio que integra una línea disidente de la CGT no participarán. Es que el Gobierno presentó un acuerdo para producir un millón de vehículos nuevos por año, integrándoles 35% de partes nacionales y logró paz con este importante gremio.
 
El escenario sindical lo describió ayer el triunviro de la CGT Juan Carlos Schmid. En declaraciones a la agencia de noticias DyN, aseguró que "se ha agotado" el tiempo para el Gobierno nacional por lo que "tienen que aparecer los resultados" en materia económica.
 
El líder del gremio de Dragado y Balizamiento, hombre de Hugo Moyano, agregó que "si a esto le sumamos que no hay cooperación del sector empresario, el cuadro es bastante tenso". También habló de la falta de confianza que hay con el Ejecutivo por la falta de cumplimiento de no echar personal hasta marzo. Fue la razón por la que los sindicatos se corrieron de la Mesa de la Producción y el Trabajo.
 
Por Pablo Maradei
 
Fuente: Clarín 
 

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19-02-2017 / 19:02
En una de las peores semanas para el Gobierno desde que asumió Mauricio Macri como presidente, debido al escándalo del Correo y la polémica por el retoque a la baja del aumento de las jubilaciones, Cambiemos logró dos victorias al hilo en el Congreso: la sanción de la reforma del régimen de ART y el aval al DNU que endurece la ley migratoria. La particularidad de ambos triunfos es que el macrismo los consiguió con la sorpresiva ausencia de legisladores del Frente para la Victoria.
 
El miércoles a la noche, cuando finalizaba la sesión, los bloques que lideran Sergio Massa y Diego Bossio le retiraron su apoyo a la ley de ART al enterarse que el Gobierno había modificado por resolución la fórmula de cálculo de la ley de Movilidad Jubilatoria. Ambos espacios se abstuvieron. La votación la ganó Cambiemos con 88 votos a favor, 44 abstenciones y 22 votos en contra.
 
Durante la votación, los diputados del Frente para la Victoria-PJ, la bancada más numerosa de la cámara baja, se quedaron sospechosamente de pie junto a sus poltronas, para figurar como ausentes y no votar.
 
"Si el kirchnerismo se sentaba y votaba en contra, caía la ley. Salvaron al Gobierno", afirmó Massa al día siguiente de la sesión. El tigrense, de todas maneras, iba a votar a favor del proyecto y no mandó a su tropa a votar en contra, sino a abstenerse. El kirchnerismo argumentó que si, en lugar de abstenerse, el massimo y el bloque de Bossio no daban quórum, la ley se caía.
 
Así, la ley de ART fue rechazada solamente por el Movimiento Evita (bloque Peronismo para la Victoria), Progresistas (socialismo, Libres del Sur y Margarita Stolbizer) y el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT).

19-02-2017 / 10:02
19-02-2017 / 10:02
19-02-2017 / 09:02
La pregunta sigue siendo la misma entre analistas y observadores. A los que se suman ahora hasta aliados de Cambiemos o funcionarios del propio Gobierno que no aprueban a libro cerrado ni el sentido de la oportunidad de algunas decisiones que se han tomado, ni la chapucería aplicada para llevarlas adelante.
 
También es cierto que hay más de una respuesta para esa pregunta que a estas alturas bien podría ser la del millón. Una: cuánto daño le provocarán al Gobierno y a la coalición que encabeza Mauricio Macri tantos errores no forzados, y algunas perjudiciales muestras de insensibilidad de algunos funcionarios, en el resultado de las elecciones de octubre.
 
Tan cruciales una vez más para el destino de mediano o largo plazo, pero en especial para los tiempos que podría durar esta experiencia no peronista al mando de la administración del país.
 
Otra: si la persistencia en el error y la contramarcha que a estas alturas resulta casi patológica en un Gobierno que se ufana de tener "el mejor equipo de los últimos cincuenta años" harán que el oficialismo salga derrotado de ese paso por las urnas en apenas ocho meses, que podrían tener un previo llamado de atención en las primarias del próximo mes de agosto.
 
O si como creen los estrategas del macrismo, y algunos funcionarios que no temen pecar de soberbios o autosuficientes, la economía triunfará, la inflación será doblegada, los salarios ganarán la vieja carrera, y los errores cometidos no pasarán de ser una anécdota.
 
Un dato de la historia reciente, desde el renacimiento de la democracia para acá, va y viene en los análisis que son comunes a oficialistas y opositores cuando se dan a la tarea de orejear lo que puede ocurrir en esos comicios clave: la ciudadanía suele darse el gusto de castigar a los gobernantes que no hacen las cosas bien, aunque les sigan guardando la necesaria dosis de esperanza, cuando lo que se vota no es la gestión propiamente dicha sino bancas en el Congreso o en las legislaturas provinciales.

19-02-2017 / 09:02
El miércoles pasado en el Congreso, que es el principal ámbito donde reina la política, se tuvo la sensación de que la coalición Cambiemos había entrado en una crisis irremontable.
 
No era la oposición la que lo percibía, sino los principales dirigentes del oficialismo en Diputados, donde estuvo a punto de fracasar la votación del cambio en las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART) impulsado por el Gobierno de Macri.
 
Luego de soportar más de cuatro horas de críticas, burlas y chicanas sobre el acuerdo entre la familia presidencial y el Estado por la deuda del Correo Argentino, el interbloque que preside el radical Mario Negri se enteró de que la Anses había modificado el cálculo que se utiliza para aumentar de manera  automática las jubilaciones.
 
Hubo asombro, indignación y hasta fuertes insultos hacia miembros del Gobierno, como fue el caso de Elisa Carrió, que utilizó los más subidos de tono.
 
Emilio Monzó, Nicolás Massot, Fernando Sánchez y el propio Negri llamaban exasperados a distintos funcionarios pidiendo explicaciones y recomendando que esa modificación se anulara.
 
Uno de los que respondió fue el vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, quien sorprendido por tanto escándalo dijo "pero si son 20 pesos de diferencia, es una pavada...".
 
Su interlocutor le habló de la sensibilidad del tema y le recordó que el Gobierno había asignado 75 mil millones de pesos para la reparación histórica a los jubilados y ahora echaba por tierra esa buena señal, justamente por esa "pavada".
 
En la Casa Rosada, hubo funcionarios que insistieron hasta la mañana siguiente con mantener el nuevo cálculo, sin advertir la gravedad del momento.
 
Fue el Presidente quien decidió dar la cara y volver atrás con la medida. El error con las jubilaciones se sumaba al conflictivo acuerdo con el Correo, y a las otras muchas equivocaciones cometidas desde que asumió a fines de 2015.
 
Esa noche, los legisladores de Cambiemos se fueron a dormir con la incertidumbre de una crisis política que traería serias consecuencias.

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