La Opinión Popular
                  17:44  |  Miércoles 13 de Diciembre de 2013  |  Entre Ríos
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¿Hacia dónde vamos?
Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“Con la reforma previsional impulsada por el Gobierno de Macri, los jubilados van a perder plata, pero no poder adquisitivo”. Pablo Tonelli, diputado nacional por el PRO.
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Nacionales - 13-02-2017 / 07:02
CRÓNICA DE LA REPÚBLICA

El relato K en versión macrista

El relato K en versión macrista
Macri es en definitiva el padre de esa criatura. Del llamado duranbarbismo, que cree que nada de lo malo o desprolijo que haga el gobierno, aun en casos que podrían rozar hechos de corrupción, va a influir en el votante de octubre.
Hay más de una mirada en el gobierno de Mauricio Macri, que no solo abarca al oficialismo representado en Cambiemos sino hacia dentro mismo del llamado "macrismo puro", sobre los daños que pueden hacerle al plan electoral para octubre casos como la endeble y errática explicación del jefe de la AFI, Gustavo Arribas, o el problemón por el acuerdo con Franco Macri para condonarle la deuda del Correo.
 
Macri prefiere suponer que todo se trata de política. O de "teñido" de política. Y que así como desde el terreno propio se alienta y agiganta todo lo que tiene que ver con las penurias judiciales de Cristina Fernández, Oscar Parrilli y compañía, del mismo modo se busca minimizar el impacto de la viga en el ojo propio.
 
Apelan al viejo recurso K de que "todo tiene que ver con todo", que en este caso sería el interés de una fiscal que no pertenece a Justicia Legítima pero que le ha proporcionado material para las habituales cataratas de tuits de Cristina, para embadurnar de lodo el arranque de la campaña macrista hacia las elecciones.
 
Es la vigencia del "relato" del macrismo de igual modo que el tan criticado por ellos mismos "relato" kirchnerista que imperó durante doce años. Pero, podrían estar los encargados de esa gestión para acomodar los tantos como les convenga cayendo en un peligroso error: dar por cierto que con las penurias ajenas alcanza. Que con todo lo malo que le pasa a Cristina no hay forma de que la gente los mire a ellos.
 
Macri es en definitiva el padre de esa criatura. Del llamado duranbarbismo, que cree que nada de lo malo o desprolijo que haga el gobierno, aun en casos que podrían rozar hechos de corrupción, va a influir en el votante de octubre.
 
Marcos Peña es el abanderado de esa bajada de línea, de ese relato. Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, los Ceos del gabinete, lo siguen. Creen que los casos de corrupción macrista que hoy se ventilan en los diarios "sólo le interesan a los periodistas que los escriben y no mucho más".
 
Asombra el quietismo de Lilita Carrió, que ya antes se había llamado a silencio mientras Arribas, su denunciado, no podía explicar en el Congreso si vendió un departamento o un juego de sillones. El electorado podría visualizar que aquello de "venimos a cambiar la historia" o el credo del peñismo según el cual "no somos lo mismo" puede hacer agua por algún costado.
 
No deberían olvidarlo: Cristina se hundió en las encuestas de imagen más por la monumental corrupción que se destapó desde que dejó el gobierno que por lo bien o mal que gobernó durante ocho años.

 
El relato en versión macrista
 
Hay más de una mirada en el gobierno, que para ponerlo en claro se traduciría en que no solo abarca al oficialismo representado en el sello Cambiemos sino hacia dentro mismo del llamado "macrismo puro", sobre los daños que pueden hacerle al plan electoral para octubre casos como los que ya han ocurrido, la endeble y errática explicación del jefe de la AFI, Gustavo Arribas, para citar un ejemplo, o ahora el problemón surgido por el acuerdo con Franco Macri para condonarle la deuda del Correo Argentino.
 
El presidente, para empezar, prefiere suponer que todo se trata de política. O de "teñido" de política, sería más bien el caso. Y que así como desde el terreno propio se alienta y agiganta todo lo que tiene que ver con las penurias judiciales de Cristina Fernández, Oscar Parrilli y compañía, del mismo modo se busca minimizar el impacto de la viga en el ojo propio.
 
O apelar al viejo recurso kirchnerista de que "todo tiene que ver con todo", que en este caso sería el interés de una fiscal que no pertenece a Justicia Legítima pero que le ha proporcionado material para las habituales cataratas de tuits de la doctora, para embadurnar de lodo el arranque de la campaña macrista hacia las elecciones.
 
Es decir la vigencia ahora mismo del "relato" del macrismo de igual modo que el tan criticado por ellos mismos "relato" kirchnerista que imperó durante doce años.
 
Podrían estar los comunicadores oficiales encargados de esa gestión para acomodar los tantos como les convenga cayendo en un peligroso error: dar por cierto que con las penurias ajenas alcanza. Que con todo lo malo que le pasa a la ex presidente y su tropa no hay forma de que la gente los mire a ellos.
 
Y que, por consiguiente, la aparición de las denuncias contra el acuerdo entre padre e hijo por el Correo en este mismo momento "no es casual". Lo que en ese caso debería ser tratado no como lo que parece ser, es decir una posible bicicleta financiera con ribetes de escándalo, sino como una maniobra más de las tantas que hoy hacen de la política y de los políticos dos de los estamentos menos valorados por la sociedad detrás del sindicalismo de cualquier origen o pelaje.
 
Macri hijo es en definitiva el padre de esa criatura. Del llamado duranbarbismo, que cree que nada de lo malo o desprolijo que haga el gobierno, aun en casos que podrían rozar hechos de corrupción, va a influir en el votante de octubre.
 
Que lo que va a pesar en las urnas es la economía, el crecimiento, la baja de la inflación y la recuperación del salario, entre otras consignas de manual que los comunicadores oficiales toman de la palabra presidencial y llenan con mensajes y comentarios las redes sociales.
 
Marcos Peña es el abanderado de esa bajada de línea, de ese relato. Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, los Ceos del gabinete, lo siguen.
 
Hay una segunda mirada, que tal vez abarque a buena parte del resto del gabinete de ministros, que no es tan contemplativa. O no está tan convencida de que las verdades del consultor ecuatoriano sean palabras bíblicas.
 
O que los casos que hoy se ventilan en los diarios "sólo le interesan a los periodistas que los escriben y no mucho más", credo que se re repite como latiguillo en esos despachos.
 
No sería tan así. Se escuchan por caso críticas a la actitud de Laura Alonso, que de seguro hubiese estallado por los aires si en vez de a Macri el caso del Correo involucrara a Cristina o a su fallecido esposo, mientras que ahora relativiza todo, chicanea a Margarita Stolbizer y dice desafiante que "obviamente" va a abrir un expediente.
 
La titular de la Oficina Anticorrupción no es nueva en esto de utilizar distintas varas, lo que es comprobable apenas se acude a los archivos de los últimos años.
 
No se trata solo de esa porción del gobierno que no compra a libro cerrado el credo de Durán Barba. Los aliados radicales de Cambiemos, que siguen trinando pese a los esfuerzos de Ernesto Sanz pero por otros menesteres (cargos, salir del rol de "segundones" en la campaña", ninguneo en el Congreso), están más preocupados por el impacto que esto puede tener en la campaña.
 
"Parece algo más gordo que lo de Arribas, o lo del fallido decreto de las ART, en especial porque es el padre de Macri, y porque el cristinismo se está haciendo un festival", dice un correligionario crítico.
 
Sin mencionar a los que adscriben a la idea de que hay un "relato macrista", que se asombran por el quietismo de Lilita Carrió, que ya antes se había llamado a silencio mientras Arribas, su denunciado, no podía explicar en el Congreso si vendió un departamento o un juego de sillones.
 
Aquella mirada no tan condescendiente de una parte del gobierno y de los radicales hace hincapié en que el electorado podría visualizar que aquello de "venimos a cambiar la historia" o el credo del peñismo según el cual "no somos lo mismo" puede hacer agua por algún costado. O que decir que los candidatos en octubre son Macri y Vidal por ahí no alcance.
 
No deberían olvidarlo: Cristina Fernández se hundió en las encuestas de imagen más por la monumental corrupción que se destapó desde que dejó el gobierno que por lo bien o mal que gobernó durante ocho años.
 
Otra vez el duranbarbismo sale a calmar a los quejosos de adentro y de afuera. "La gente vota con el bolsillo, no se olviden", los despacha.
 
Por Eugenio Paillet
 
Fuente: lanueva.com
 

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13-12-2017 / 11:12
13-12-2017 / 11:12
La mayoría de los diputados del flamante interbloque referenciado en los gobernadores no quiere votar la reforma jubilatoria que les quita 100.000 millones a los jubilados y Cambiemos los necesita para garantizar su sanción, en una sesión que estaba prevista para el miércoles 20 pero podrían adelantar para este jueves.
 
Cambiemos necesita unos 30 diputados aproximadamente para tener mayoría, aún después del recambio legislativo que les permitió aumentar su cantidad de bancas. Sigue necesitando de los peronistas. Ya el massismo le dio la espalda a la reforma, entonces necesita de los gobernadores, los mismos que permitieron que la reforma se apruebe en el Senado. Pero en Diputados su peso es relativo y obliga a cuentas más finas.
 
En Cambiemos hay confianza de llegar a la mayoría pero si Rogelio Frigerio no logra ablandar a los mandatarios en estos días, a Mario Negri y Nicolás Massot no les será tan sencillo.  Lo que le preocupa a Cambiemos son los gobernadores que callan como Urtubey, Bordet, Uñac y Verna cuyos legisladores no estuvieron en la reunión escandalosa de ayer. Incluso algunos de los diputados que responden a esos cuatro mandatarios provinciales ya habrían avisado que no apoyarán la reforma.
 
Según las cuentas que hicieron en Cambiemos, sólo necesitan 23 aliados para abrir la sesión especial y aprobar la reforma neoliberal y dicen tenerlos, pero algunos de los 'contabilizados' están agarrados con alfileres y además el número es muy justo para arriesgarse en el recinto, aunque no sería la primera vez que el macrismo parlamentario corre riesgos que a veces terminaron mal.
 
La Opinión Popular

13-12-2017 / 10:12
En un plenario de comisiones cargado de tensión, discusiones, trifulcas y discursos encendidos de macristas y opositores, Cambiemos logró en Diputados dictamen favorable a la reforma previsional que el Gobierno de Macri pactó con los gobernadores peronistas y que podará entre 75 mil y 100 mil millones de pesos anuales a jubilados, pensionados, discapacitados, asignaciones familiares, beneficiarios de las asignaciones universales por hijo y embarazo, para tapar agujeros financieros de la administración central y la provincia de Buenos Aires.
 
La oposición terminó por unificar un dictamen de rechazo entre el FpV-PJ, el Frente Renovador y los puntanos de Compromiso Federal a los que se sumarían el Movimiento Evita, el FIT y Libres del Sur a los que el oficialismo excluyó de las comisiones de Presupuesto y Previsión Social.
 
Los diputados del interbloque Argentina Federal, que responden a los gobernadores peronistas, casi no participaron del plenario y se reunieron en la búsqueda infructuosa de unificar posiciones. La mayoría de los diputados del flamante interbloque referenciado en los gobernadores no quiere votar la reforma jubilatoria y Cambiemos los necesita para garantizar su sanción.
 
Los ministros de Trabajo, Jorge Triaca, de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el titular de la Anses, Emilio Basavilbaso, serían los únicos oradores en defensa del proyecto oficial. No habría otros, más allá de los diputados que intervinieron. Cambiemos apostó a un trámite súper exprés, aunque no logró esquivar las voces de protesta que había borrado del debate.
 
Triaca comenzó su disertación cuando un numeroso grupo de jubilados y trabajadores de distintos gremios comenzaron a abuchearlo. "Es lo que votó el pueblo argentino unos meses atrás". La respuesta enardeció a la gente que levantó el tono: "atorrante", "ladrón", "traidor", le gritaron. El jefe de los diputados PRO, Nicolás Massot, hizo un discurso provocador contra el kirchnerismo, pero no dedicó una sola palabra a la defensa del proyecto. 
Muy incendiarias sus frases pero no respondió al interrogante: ¿esto es para que los jubilados cobren más o para que cobren menos?

 
Triaca no pudo continuar y un grupo de trabajadores identificado con el Apops (el gremio de la Anses) que reclamaban participación en la discusión se cruzaron con la seguridad de la Cámara. El jefe del bloque del FpV-PJ, Agustín Rossi, en una demostración de buen estado físico, saltó una mesa para interponerse entre los dos grupos y frenar la pelea.
 
En Cambiemos evaluaban anoche si confirmaban que contarían con los votos suficientes, cambiarían la estrategia y convocarían a una sesión este jueves para tratar la reforma previsional. Quieren evitar que la sesión ómnibus del 19 y 20 de diciembre se tope con una masiva marcha que organizaciones de trabajadores, organizaciones sociales y jubilados preparan para esa fecha. En este marco, la perspectiva de un Paro Nacional y una movilización masiva el día que se trate la norma se hace urgente y más que necesaria.
 
La Opinión Popular

12-12-2017 / 16:12
12-12-2017 / 12:12
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