La Opinión Popular
                  11:40  |  Jueves 19 de Octubre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
¿Hacia dónde vamos?
Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“En cada barrio se repiten las preocupaciones que relatan los vecinos en relación con el empleo. O falta trabajo, o es precario, o tienen temor a perderlo. En todos los casos, la plata no alcanza”. Margarita Stolbizer
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Nacionales - 13-02-2017 / 07:02
CRÓNICA DE LA REPÚBLICA

El relato K en versión macrista

El relato K en versión macrista
Macri es en definitiva el padre de esa criatura. Del llamado duranbarbismo, que cree que nada de lo malo o desprolijo que haga el gobierno, aun en casos que podrían rozar hechos de corrupción, va a influir en el votante de octubre.
Hay más de una mirada en el gobierno de Mauricio Macri, que no solo abarca al oficialismo representado en Cambiemos sino hacia dentro mismo del llamado "macrismo puro", sobre los daños que pueden hacerle al plan electoral para octubre casos como la endeble y errática explicación del jefe de la AFI, Gustavo Arribas, o el problemón por el acuerdo con Franco Macri para condonarle la deuda del Correo.
 
Macri prefiere suponer que todo se trata de política. O de "teñido" de política. Y que así como desde el terreno propio se alienta y agiganta todo lo que tiene que ver con las penurias judiciales de Cristina Fernández, Oscar Parrilli y compañía, del mismo modo se busca minimizar el impacto de la viga en el ojo propio.
 
Apelan al viejo recurso K de que "todo tiene que ver con todo", que en este caso sería el interés de una fiscal que no pertenece a Justicia Legítima pero que le ha proporcionado material para las habituales cataratas de tuits de Cristina, para embadurnar de lodo el arranque de la campaña macrista hacia las elecciones.
 
Es la vigencia del "relato" del macrismo de igual modo que el tan criticado por ellos mismos "relato" kirchnerista que imperó durante doce años. Pero, podrían estar los encargados de esa gestión para acomodar los tantos como les convenga cayendo en un peligroso error: dar por cierto que con las penurias ajenas alcanza. Que con todo lo malo que le pasa a Cristina no hay forma de que la gente los mire a ellos.
 
Macri es en definitiva el padre de esa criatura. Del llamado duranbarbismo, que cree que nada de lo malo o desprolijo que haga el gobierno, aun en casos que podrían rozar hechos de corrupción, va a influir en el votante de octubre.
 
Marcos Peña es el abanderado de esa bajada de línea, de ese relato. Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, los Ceos del gabinete, lo siguen. Creen que los casos de corrupción macrista que hoy se ventilan en los diarios "sólo le interesan a los periodistas que los escriben y no mucho más".
 
Asombra el quietismo de Lilita Carrió, que ya antes se había llamado a silencio mientras Arribas, su denunciado, no podía explicar en el Congreso si vendió un departamento o un juego de sillones. El electorado podría visualizar que aquello de "venimos a cambiar la historia" o el credo del peñismo según el cual "no somos lo mismo" puede hacer agua por algún costado.
 
No deberían olvidarlo: Cristina se hundió en las encuestas de imagen más por la monumental corrupción que se destapó desde que dejó el gobierno que por lo bien o mal que gobernó durante ocho años.

 
El relato en versión macrista
 
Hay más de una mirada en el gobierno, que para ponerlo en claro se traduciría en que no solo abarca al oficialismo representado en el sello Cambiemos sino hacia dentro mismo del llamado "macrismo puro", sobre los daños que pueden hacerle al plan electoral para octubre casos como los que ya han ocurrido, la endeble y errática explicación del jefe de la AFI, Gustavo Arribas, para citar un ejemplo, o ahora el problemón surgido por el acuerdo con Franco Macri para condonarle la deuda del Correo Argentino.
 
El presidente, para empezar, prefiere suponer que todo se trata de política. O de "teñido" de política, sería más bien el caso. Y que así como desde el terreno propio se alienta y agiganta todo lo que tiene que ver con las penurias judiciales de Cristina Fernández, Oscar Parrilli y compañía, del mismo modo se busca minimizar el impacto de la viga en el ojo propio.
 
O apelar al viejo recurso kirchnerista de que "todo tiene que ver con todo", que en este caso sería el interés de una fiscal que no pertenece a Justicia Legítima pero que le ha proporcionado material para las habituales cataratas de tuits de la doctora, para embadurnar de lodo el arranque de la campaña macrista hacia las elecciones.
 
Es decir la vigencia ahora mismo del "relato" del macrismo de igual modo que el tan criticado por ellos mismos "relato" kirchnerista que imperó durante doce años.
 
Podrían estar los comunicadores oficiales encargados de esa gestión para acomodar los tantos como les convenga cayendo en un peligroso error: dar por cierto que con las penurias ajenas alcanza. Que con todo lo malo que le pasa a la ex presidente y su tropa no hay forma de que la gente los mire a ellos.
 
Y que, por consiguiente, la aparición de las denuncias contra el acuerdo entre padre e hijo por el Correo en este mismo momento "no es casual". Lo que en ese caso debería ser tratado no como lo que parece ser, es decir una posible bicicleta financiera con ribetes de escándalo, sino como una maniobra más de las tantas que hoy hacen de la política y de los políticos dos de los estamentos menos valorados por la sociedad detrás del sindicalismo de cualquier origen o pelaje.
 
Macri hijo es en definitiva el padre de esa criatura. Del llamado duranbarbismo, que cree que nada de lo malo o desprolijo que haga el gobierno, aun en casos que podrían rozar hechos de corrupción, va a influir en el votante de octubre.
 
Que lo que va a pesar en las urnas es la economía, el crecimiento, la baja de la inflación y la recuperación del salario, entre otras consignas de manual que los comunicadores oficiales toman de la palabra presidencial y llenan con mensajes y comentarios las redes sociales.
 
Marcos Peña es el abanderado de esa bajada de línea, de ese relato. Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, los Ceos del gabinete, lo siguen.
 
Hay una segunda mirada, que tal vez abarque a buena parte del resto del gabinete de ministros, que no es tan contemplativa. O no está tan convencida de que las verdades del consultor ecuatoriano sean palabras bíblicas.
 
O que los casos que hoy se ventilan en los diarios "sólo le interesan a los periodistas que los escriben y no mucho más", credo que se re repite como latiguillo en esos despachos.
 
No sería tan así. Se escuchan por caso críticas a la actitud de Laura Alonso, que de seguro hubiese estallado por los aires si en vez de a Macri el caso del Correo involucrara a Cristina o a su fallecido esposo, mientras que ahora relativiza todo, chicanea a Margarita Stolbizer y dice desafiante que "obviamente" va a abrir un expediente.
 
La titular de la Oficina Anticorrupción no es nueva en esto de utilizar distintas varas, lo que es comprobable apenas se acude a los archivos de los últimos años.
 
No se trata solo de esa porción del gobierno que no compra a libro cerrado el credo de Durán Barba. Los aliados radicales de Cambiemos, que siguen trinando pese a los esfuerzos de Ernesto Sanz pero por otros menesteres (cargos, salir del rol de "segundones" en la campaña", ninguneo en el Congreso), están más preocupados por el impacto que esto puede tener en la campaña.
 
"Parece algo más gordo que lo de Arribas, o lo del fallido decreto de las ART, en especial porque es el padre de Macri, y porque el cristinismo se está haciendo un festival", dice un correligionario crítico.
 
Sin mencionar a los que adscriben a la idea de que hay un "relato macrista", que se asombran por el quietismo de Lilita Carrió, que ya antes se había llamado a silencio mientras Arribas, su denunciado, no podía explicar en el Congreso si vendió un departamento o un juego de sillones.
 
Aquella mirada no tan condescendiente de una parte del gobierno y de los radicales hace hincapié en que el electorado podría visualizar que aquello de "venimos a cambiar la historia" o el credo del peñismo según el cual "no somos lo mismo" puede hacer agua por algún costado. O que decir que los candidatos en octubre son Macri y Vidal por ahí no alcance.
 
No deberían olvidarlo: Cristina Fernández se hundió en las encuestas de imagen más por la monumental corrupción que se destapó desde que dejó el gobierno que por lo bien o mal que gobernó durante ocho años.
 
Otra vez el duranbarbismo sale a calmar a los quejosos de adentro y de afuera. "La gente vota con el bolsillo, no se olviden", los despacha.
 
Por Eugenio Paillet
 
Fuente: lanueva.com
 

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19-10-2017 / 10:10
La reforma laboral no será nada fácil para el gobierno de Mauricio Macri. Luego de los comicios del domingo, el Gobierno impulsará una pauta salarial futurista y se pondrá a la cabeza de los acuerdos por sector para modificar las condiciones de trabajo.
 
La idea es desenganchar los incrementos remunerativos de la inflación pasada, algo que este año se intentó de manera aún incierta con la inclusión de cláusulas gatillo. Y aprovechar el marco de las paritarias, donde no solo se discuten salarios, para introducir cambios en los convenios.
 
Una de las principales batallas tendrá lugar en los bancos, donde el sector empresario apunta a cerrar una suba de entre el 8 y el 12%, una oferta que es rechazada por el líder de la Asociación Bancaria, Sergio Palazzo, y que anticipa un fuerte clima de conflictividad en diciembre.
 
En las entidades aseguran que este año tienen un "menor grado de libertad" para acordar compensaciones, bonos y premios, y no descartan que el acuerdo sea por dos años. "Va a ser una negociación bastante dura, pero se va a aguantar", señalan desde Abappra.
 
En la cámara, que nuclea a los bancos públicos y privados de capital nacional, recuerdan el largo conflicto del año pasado, cuando acordaron una suba con Palazzo del 25% que luego fue rechazada por la banca extranjera (ABA) y el titular del Banco Central, Federico Sturzenegger.
 
El diferendo reveló una fuerte interna entre Sturzenegger y el entonces titular del Banco Nación, Carlos Melconian. El titular del Central terminó por forzar la intervención del Ministerio de Trabajo en la Justicia y un nuevo acuerdo salarial del 19,7% en los papeles, aunque superior en los hechos.
19-10-2017 / 10:10
A horas de que finalice la campaña electoral una grave crisis política se metió en la agenda nacional. La misma volvió a dejar en evidencia el profundo desprecio de gran parte del elenco político macrista hacia un reclamo tan sentido que se convirtió en una causa nacional e internacional: la desaparición de Santiago Maldonado. Lo que pone al desnudo el carácter reaccionario de gran parte de la plana mayor del gobierno nacional.
 
Las declaraciones despreciables de Elisa Carrió acerca de que Santiago tenía "un 20 % posibilidades de estar en Chile con la RIM" (sic) fueron el primero de los golpes auto-infligidos. La miserable (no encontramos otro término más acorde a pesar de que se ha repetido) comparación entre el cuerpo encontrado en el río Chubut y Walt Disney puso el sello de "cerrado" sobre su campaña.
 
Elisa Carrió se quedó sin campaña electoral. La "ventaja" de la candidata radica en el hecho de que quedan pocas horas para el inicio de la veda electoral y corre con diferencia a favor en los sondeos. Pero quien es presentada como la "voz" de las "reservas morales republicanas", el mesianismo de Estado, la Santísima Inquisición, la selectividad moral con poder de policía, tuvo que ser llamada a silencio.
 
Lo ocurrido con la candidata a diputada es una expresión de los límites reales de la prepotencia reaccionaria gubernamental, de la impunidad de comparar un cuerpo congelado en el río Chubut con Walt Disney. En términos conceptuales es otro golpe a la idea que habla de un "momento hegemónico" de Mauricio Macri.
 
Eso sí, Carrió le hizo un tacle a Macri y lo obligó a pronunciarse sobre Maldonado de manera tácita y casi tangencial durante su viaje oficial a Uruguay para tapar el efecto viral que desató la diputada en redes sociales. El jefe de Estado se limitó a mencionar "situaciones especialmente y particularmente complejas que estamos viviendo en la Argentina". Nada más.
 
La Opinión Popular

19-10-2017 / 08:10
El Gobierno de Mauricio Macri venía administrando "exitosamente" las falsedades en torno a la desaparición de Santiago Maldonado. Desde la cerrada defensa a la Gendarmería a la teoría del "exceso" de un gendarme; la hipótesis de Elisa Carrió sobre Chile, la supuesta influencia de la RAM; combinando la táctica de esparcir versiones mendaces con acciones de distracción de los medios oficialistas. Hasta que apareció el cuerpo en el rio Chubut.
 
Tras el hallazgo del cadáver, la familia del artesano desaparecido realizó una conferencia de prensa donde no confirmó que se trate del joven, a fin de aguardar los resultados del peritaje correspondiente, y pidió respeto. "No vamos a confiar en nadie por eso estuvimos esa cantidad de horas (siete) al lado del cuerpo para que nadie hiciera nada, para que nadie lo tocara. Fue durísimo para nosotros pero creemos que fue lo mejor". Estas palabras, que corresponden a Andrea Antico, cuñada de Santiago Maldonado, son la respuesta de una familia que durante 79 días fue victimizada.
 
"Estuvimos desde las 13 hasta las 20 al lado de ese cuerpo porque no confiamos en nadie, porque desde el primer momento nos atacaron, desde el primer día fueron todas mentiras, un hostigamiento permanente. Eso generó que no confiemos en nadie", sostuvo Andrea durante una conferencia de prensa convocada en una pequeña aula de la Universidad de La Patagonia, en la ciudad de Esquel.
 
Por su parte, Verónica Heredia, abogada de la familia como el perito de parte Alejandro Inchaurreguí marcaron lo "ilógico" de que el cuerpo haya sido encontrado río arriba. La abogada Heredia sostuvo que el lugar donde fue hallado el cuerpo fue "totalmente ilógico, absurdo y ridículo". Esta definición no fue azarosa o improvisada. La zona donde fue encontrado el cuerpo, a 300 metros del punto de ingreso a la Lof en Resistencia Cushamen, dijo, ya había sido rastrillada en tres oportunidades: el 5 de agosto, el 8 y 18 de septiembre.
 
En este último allanamiento participaron más de 300 efectivos, buzos, dos helicópteros, drones, perros, la caballería, etc. Las fuerzas federales que estuvieron aquel día, bajo las órdenes del ex juez de la causa Guido Otranto y de Gonzalo Cané, secretario coordinador con los Poderes Judiciales, rastrillaron las más de 1000 hectáreas del territorio recuperado a Benetton.
 

El hallazgo del cuerpo de Santiago cuestiona la actitud encubridora del Gobierno de Macri en los 80 días de la desaparición de Maldonado y derrumba todas las versiones sostenidas con insistencia por los funcionarios macristas en general y por Patricia Bullrich en particular en estos meses de gestión del silencio y la mentira. Ahora, la sociedad exige saber que pasó y qué responsabilidad tiene el Estado en la muerte de Maldonado.
 
La Opinión Popular

18-10-2017 / 16:10
No hay caso, parece que a los inversores nunca les alcanza. Ese es, al menos, el sentimiento que comparten en el equipo económico del Gobierno de Mauricio Macri tras escuchar a empresarios y financistas, locales y del exterior.
 
La buena onda generada por los "brotes verdes" quedó a un lado luego de que la mayoría de ejecutivos de bancos y fondos de inversión de New York y Londres planteara la necesidad de un ajuste más agresivo de las cuentas públicas.
 
Ni siquiera la euforia preelectoral que traen las encuestas es capaz de revertir la "amarga" sensación de que vuelve a "correrse el arco" y ahora surge una nueva tanda de exigencias como requisito para que aceleren sus desembolsos.
 
En Casa Rosada creen que lo que está ocurriendo es la confirmación de lo difícil que es romper con la desconfianza.
 
- Cuando Macri asumió el poder, se creía que el solo hecho de que llegara un Presidente "market friendly" desataría una "lluvia de inversiones". Pero su arribo no fue suficiente.
- Se pensó entonces que la salida del default y el recorte de subsidios a los servicios públicos sí alcanzaría para subir la tasa de inversión, que la gestión anterior había dejado en apenas 16%. Tampoco resultó.
- Posteriormente, en eventos como el famoso "Mini Davos", se constató que había una exigencia política: el sostenimiento de la gobernabilidad, para lo cual el macrismo tenía que ser capaz de ganar una elección y así confirmar que el populismo quedaba definitivamente atrás.
 
A partir de entonces, Macri aprovechó cada foro internacional para dar muestras del apoyo popular a su gestión. Y ahora, cuando las urnas finalmente parecen confirmarlo, surge otra agenda de reclamos en la que los inversores piden la concreción de reformas estructurales.

18-10-2017 / 10:10
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