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¿Hacia dónde vamos?
Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“Parece que el Presidente Mauricio Macri y su gobierno de ricos continúa la senda del gobierno anterior en lo que hace a favorecer sus negocios personales y enriquecerse a costa del Estado”. Victoria Donda
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Nacionales - 12-02-2017 / 10:02
MARGARITA STOLBIZER Y SERGIO MASSA CONFIRMARON UN POSIBLE ACUERDO PARA LAS ELECCIONES LEGISLATIVAS

Mientras avanza en Buenos Aires con Stolbizer, Massa se peroniza en el interior

Mientras avanza en Buenos Aires con Stolbizer, Massa se peroniza en el interior
Margarita Stolbizer junto a Sergio Massa en la mesa de Mirtha Legrand.
Peronista por dentro. Para la crucial batalla bonaerense, Sergio Massa ya eligió como socia a Margarita Stolbizer, con quien se muestra en público mientras en privado define una agenda de propuestas y un discurso más cercano al progresismo que a su propio currículum.
 
Pero el esquema es otro en el interior: en las provincias, el líder del Frente Renovador se acerca cada día más a los gobernadores y dirigentes del peronismo no kirchnerista. "Buscamos a los peronistas que tienen más futuro que pasado", resume el tigrense.
 
En el interior del país, la lógica bonaerense se diluye: al igual que en Buenos Aires, sí importa el resultado de octubre y cada legislador que pueda sumarse al bloque del Frente Renovador; pero importa todavía más recomponer un sistema de relaciones con el peronismo que le sirva a Massa de apoyo para 2019.

 
La prueba más reciente se vio este lunes en Río Negro, donde el tigrense se mostró junto al intendente de General Roca, Martín Soria, hijo del fallecido gobernador peronista Carlos Soria y actual presidente del PJ provincial. "Voy a trabajar para suturar las heridas que al peronismo, y a todos los argentinos, les generó la corrupción", dijo Massa. Hacía tiempo que la palabra "peronismo" no encabezaba uno de los comunicados del Frente Renovador.
 
Junto a Soria, Massa participó en la Fiesta de la Manzana, lo que le permitió sacar a rodar sus propuestas para las economías regionales y las pymes frente a productores y trabajadores frutihortícolas. Esa agenda de proyectos, más el impacto en las provincias del rumbo económico fijado por Pro, le facilitan el trámite de acercarse al PJ del interior. Las viejas diferencias se diluyen.
 
Un acuerdo similar, aunque mucho más avanzado, se teje en Corrientes. Semanas atrás, el senador nacional Carlos Espínola pidió al peronismo que abra las puertas para Massa. No fue casual: desde el año pasado que ambos tramitan una alianza en la provincia.
 
Las conversaciones se adelantaron porque en Corrientes ya impera la lógica de 2019: este año se elegirá al sucesor del gobernador Ricardo Colombi (UCR) y Espínola, que casi lo vence en 2013, no quiere dejar pasar otra oportunidad. Necesita cada punto que pueda sumarle Massa. Massa lo necesitará el día después.
 
En otras provincias, el acuerdo con el peronismo local es de larga data. Córdoba es el ejemplo más claro. Allí manda el matrimonio político conformado por el ex gobernador José Manuel De la Sota y su sucesor, Juan Schiaretti. Aunque Córdoba pone en juego nueve bancas, Massa aceptará "callado" los candidatos que defina "El Gallego", su rival en las internas presidenciales de 2015. Uno de los peronistas que se mantuvo con él.
 
El otro caso es Chubut, territorio de Mario Das Neves, con quien Massa cerró rápidamente las heridas de 2015. Chubut renueva sólo dos bancas: cualquier puja sería estéril.
 
En las provincias donde hay diálogos con el PJ local y que, además, ponen pocas bancas en juego, los incentivos por mejorar ese vínculo con el peronismo aumentan. Allí, Massa deberá definir si postula a sus candidatos propios (para darles rodaje, de cara a 2019) o busca ordenarlos de modo que no choquen con el peronismo no kirchnerista.
 
Por ejemplo La Pampa, que renueva tres bancas, donde la prioridad pasaría por sostener la relación con el gobernador Carlos Verna. Podría ser también el caso de La Rioja, donde el massismo acercó posiciones con el vicegobernador, Néstor Bosetti, quien formalizará en breve su alianza con Massa. También en Misiones, donde existe una relación fluida con el ex gobernador Maurice Closs, actual diputado nacional.
 
"Tenemos dirigentes que quieren dar la pelea en todas las provincias, pero también tenemos una mirada muy cuidadosa en los territorios que gobierna el peronismo", señalan cerca de Massa, que cada semana, y lejos de las cámaras, recibe a peronistas del interior. Con más sigilo aún, quien recorre el país explorando alianzas y el armado del FR-UNA es el diputado nacional Raúl Pérez.
 
En algunas provincias, esa ingeniería está lejos de perfilarse aún. En el caso de Santa Cruz, San Luis, Catamarca o Formosa, por ejemplo, la mala o nula relación de Massa con sus gobernadores obligan al FR a un intentar un planteo propio.
 
El panorama de alianzas también está abierto en Jujuy, Salta o Santa Fe, pero por otras razones: más allá de la relación con los oficialismos y el PJ de estos distritos, el massismo tiene dirigentes locales ya instalados, que podrían dar la pelea. Es lo que sucederá este año en Santiago del Estero, donde Pablo Mirolo, intendente de La Banda, enfrentará al oficialismo local y a Cambiemos.
 
Mientras, los flashes seguirán mostrando a Massa junto a Stolbizer. Como anoche, en la mesa de Mirtha Legrand. La líder del GEN también les pide a los suyos que aflojen los prejuicios. "Terminemos con el gorilismo antiperonista", sorprendió a varios, ayer, en el Congreso del GEN de Chascomús.
 
Por Marcelo Veneranda
 
Fuente: LA NACION
 

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19-02-2017 / 19:02
En una de las peores semanas para el Gobierno desde que asumió Mauricio Macri como presidente, debido al escándalo del Correo y la polémica por el retoque a la baja del aumento de las jubilaciones, Cambiemos logró dos victorias al hilo en el Congreso: la sanción de la reforma del régimen de ART y el aval al DNU que endurece la ley migratoria. La particularidad de ambos triunfos es que el macrismo los consiguió con la sorpresiva ausencia de legisladores del Frente para la Victoria.
 
El miércoles a la noche, cuando finalizaba la sesión, los bloques que lideran Sergio Massa y Diego Bossio le retiraron su apoyo a la ley de ART al enterarse que el Gobierno había modificado por resolución la fórmula de cálculo de la ley de Movilidad Jubilatoria. Ambos espacios se abstuvieron. La votación la ganó Cambiemos con 88 votos a favor, 44 abstenciones y 22 votos en contra.
 
Durante la votación, los diputados del Frente para la Victoria-PJ, la bancada más numerosa de la cámara baja, se quedaron sospechosamente de pie junto a sus poltronas, para figurar como ausentes y no votar.
 
"Si el kirchnerismo se sentaba y votaba en contra, caía la ley. Salvaron al Gobierno", afirmó Massa al día siguiente de la sesión. El tigrense, de todas maneras, iba a votar a favor del proyecto y no mandó a su tropa a votar en contra, sino a abstenerse. El kirchnerismo argumentó que si, en lugar de abstenerse, el massimo y el bloque de Bossio no daban quórum, la ley se caía.
 
Así, la ley de ART fue rechazada solamente por el Movimiento Evita (bloque Peronismo para la Victoria), Progresistas (socialismo, Libres del Sur y Margarita Stolbizer) y el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT).

19-02-2017 / 10:02
19-02-2017 / 10:02
19-02-2017 / 09:02
La pregunta sigue siendo la misma entre analistas y observadores. A los que se suman ahora hasta aliados de Cambiemos o funcionarios del propio Gobierno que no aprueban a libro cerrado ni el sentido de la oportunidad de algunas decisiones que se han tomado, ni la chapucería aplicada para llevarlas adelante.
 
También es cierto que hay más de una respuesta para esa pregunta que a estas alturas bien podría ser la del millón. Una: cuánto daño le provocarán al Gobierno y a la coalición que encabeza Mauricio Macri tantos errores no forzados, y algunas perjudiciales muestras de insensibilidad de algunos funcionarios, en el resultado de las elecciones de octubre.
 
Tan cruciales una vez más para el destino de mediano o largo plazo, pero en especial para los tiempos que podría durar esta experiencia no peronista al mando de la administración del país.
 
Otra: si la persistencia en el error y la contramarcha que a estas alturas resulta casi patológica en un Gobierno que se ufana de tener "el mejor equipo de los últimos cincuenta años" harán que el oficialismo salga derrotado de ese paso por las urnas en apenas ocho meses, que podrían tener un previo llamado de atención en las primarias del próximo mes de agosto.
 
O si como creen los estrategas del macrismo, y algunos funcionarios que no temen pecar de soberbios o autosuficientes, la economía triunfará, la inflación será doblegada, los salarios ganarán la vieja carrera, y los errores cometidos no pasarán de ser una anécdota.
 
Un dato de la historia reciente, desde el renacimiento de la democracia para acá, va y viene en los análisis que son comunes a oficialistas y opositores cuando se dan a la tarea de orejear lo que puede ocurrir en esos comicios clave: la ciudadanía suele darse el gusto de castigar a los gobernantes que no hacen las cosas bien, aunque les sigan guardando la necesaria dosis de esperanza, cuando lo que se vota no es la gestión propiamente dicha sino bancas en el Congreso o en las legislaturas provinciales.

19-02-2017 / 09:02
El miércoles pasado en el Congreso, que es el principal ámbito donde reina la política, se tuvo la sensación de que la coalición Cambiemos había entrado en una crisis irremontable.
 
No era la oposición la que lo percibía, sino los principales dirigentes del oficialismo en Diputados, donde estuvo a punto de fracasar la votación del cambio en las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART) impulsado por el Gobierno de Macri.
 
Luego de soportar más de cuatro horas de críticas, burlas y chicanas sobre el acuerdo entre la familia presidencial y el Estado por la deuda del Correo Argentino, el interbloque que preside el radical Mario Negri se enteró de que la Anses había modificado el cálculo que se utiliza para aumentar de manera  automática las jubilaciones.
 
Hubo asombro, indignación y hasta fuertes insultos hacia miembros del Gobierno, como fue el caso de Elisa Carrió, que utilizó los más subidos de tono.
 
Emilio Monzó, Nicolás Massot, Fernando Sánchez y el propio Negri llamaban exasperados a distintos funcionarios pidiendo explicaciones y recomendando que esa modificación se anulara.
 
Uno de los que respondió fue el vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, quien sorprendido por tanto escándalo dijo "pero si son 20 pesos de diferencia, es una pavada...".
 
Su interlocutor le habló de la sensibilidad del tema y le recordó que el Gobierno había asignado 75 mil millones de pesos para la reparación histórica a los jubilados y ahora echaba por tierra esa buena señal, justamente por esa "pavada".
 
En la Casa Rosada, hubo funcionarios que insistieron hasta la mañana siguiente con mantener el nuevo cálculo, sin advertir la gravedad del momento.
 
Fue el Presidente quien decidió dar la cara y volver atrás con la medida. El error con las jubilaciones se sumaba al conflictivo acuerdo con el Correo, y a las otras muchas equivocaciones cometidas desde que asumió a fines de 2015.
 
Esa noche, los legisladores de Cambiemos se fueron a dormir con la incertidumbre de una crisis política que traería serias consecuencias.

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