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“Se viene una recesión atroz. El Gobierno no puede hablar solo de ajuste, tiene que diseñar la creación de riqueza y crecimiento. No hay derecho para decirle a la gente que no va a poder hacer nada, que no se va a poder bañar en invierno”. Jorge Asís
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Nacionales - 12-02-2017 / 10:02
MARGARITA STOLBIZER Y SERGIO MASSA CONFIRMARON UN POSIBLE ACUERDO PARA LAS ELECCIONES LEGISLATIVAS

Mientras avanza en Buenos Aires con Stolbizer, Massa se peroniza en el interior

Mientras avanza en Buenos Aires con Stolbizer, Massa se peroniza en el interior
Margarita Stolbizer junto a Sergio Massa en la mesa de Mirtha Legrand.
Peronista por dentro. Para la crucial batalla bonaerense, Sergio Massa ya eligió como socia a Margarita Stolbizer, con quien se muestra en público mientras en privado define una agenda de propuestas y un discurso más cercano al progresismo que a su propio currículum.
 
Pero el esquema es otro en el interior: en las provincias, el líder del Frente Renovador se acerca cada día más a los gobernadores y dirigentes del peronismo no kirchnerista. "Buscamos a los peronistas que tienen más futuro que pasado", resume el tigrense.
 
En el interior del país, la lógica bonaerense se diluye: al igual que en Buenos Aires, sí importa el resultado de octubre y cada legislador que pueda sumarse al bloque del Frente Renovador; pero importa todavía más recomponer un sistema de relaciones con el peronismo que le sirva a Massa de apoyo para 2019.

 
La prueba más reciente se vio este lunes en Río Negro, donde el tigrense se mostró junto al intendente de General Roca, Martín Soria, hijo del fallecido gobernador peronista Carlos Soria y actual presidente del PJ provincial. "Voy a trabajar para suturar las heridas que al peronismo, y a todos los argentinos, les generó la corrupción", dijo Massa. Hacía tiempo que la palabra "peronismo" no encabezaba uno de los comunicados del Frente Renovador.
 
Junto a Soria, Massa participó en la Fiesta de la Manzana, lo que le permitió sacar a rodar sus propuestas para las economías regionales y las pymes frente a productores y trabajadores frutihortícolas. Esa agenda de proyectos, más el impacto en las provincias del rumbo económico fijado por Pro, le facilitan el trámite de acercarse al PJ del interior. Las viejas diferencias se diluyen.
 
Un acuerdo similar, aunque mucho más avanzado, se teje en Corrientes. Semanas atrás, el senador nacional Carlos Espínola pidió al peronismo que abra las puertas para Massa. No fue casual: desde el año pasado que ambos tramitan una alianza en la provincia.
 
Las conversaciones se adelantaron porque en Corrientes ya impera la lógica de 2019: este año se elegirá al sucesor del gobernador Ricardo Colombi (UCR) y Espínola, que casi lo vence en 2013, no quiere dejar pasar otra oportunidad. Necesita cada punto que pueda sumarle Massa. Massa lo necesitará el día después.
 
En otras provincias, el acuerdo con el peronismo local es de larga data. Córdoba es el ejemplo más claro. Allí manda el matrimonio político conformado por el ex gobernador José Manuel De la Sota y su sucesor, Juan Schiaretti. Aunque Córdoba pone en juego nueve bancas, Massa aceptará "callado" los candidatos que defina "El Gallego", su rival en las internas presidenciales de 2015. Uno de los peronistas que se mantuvo con él.
 
El otro caso es Chubut, territorio de Mario Das Neves, con quien Massa cerró rápidamente las heridas de 2015. Chubut renueva sólo dos bancas: cualquier puja sería estéril.
 
En las provincias donde hay diálogos con el PJ local y que, además, ponen pocas bancas en juego, los incentivos por mejorar ese vínculo con el peronismo aumentan. Allí, Massa deberá definir si postula a sus candidatos propios (para darles rodaje, de cara a 2019) o busca ordenarlos de modo que no choquen con el peronismo no kirchnerista.
 
Por ejemplo La Pampa, que renueva tres bancas, donde la prioridad pasaría por sostener la relación con el gobernador Carlos Verna. Podría ser también el caso de La Rioja, donde el massismo acercó posiciones con el vicegobernador, Néstor Bosetti, quien formalizará en breve su alianza con Massa. También en Misiones, donde existe una relación fluida con el ex gobernador Maurice Closs, actual diputado nacional.
 
"Tenemos dirigentes que quieren dar la pelea en todas las provincias, pero también tenemos una mirada muy cuidadosa en los territorios que gobierna el peronismo", señalan cerca de Massa, que cada semana, y lejos de las cámaras, recibe a peronistas del interior. Con más sigilo aún, quien recorre el país explorando alianzas y el armado del FR-UNA es el diputado nacional Raúl Pérez.
 
En algunas provincias, esa ingeniería está lejos de perfilarse aún. En el caso de Santa Cruz, San Luis, Catamarca o Formosa, por ejemplo, la mala o nula relación de Massa con sus gobernadores obligan al FR a un intentar un planteo propio.
 
El panorama de alianzas también está abierto en Jujuy, Salta o Santa Fe, pero por otras razones: más allá de la relación con los oficialismos y el PJ de estos distritos, el massismo tiene dirigentes locales ya instalados, que podrían dar la pelea. Es lo que sucederá este año en Santiago del Estero, donde Pablo Mirolo, intendente de La Banda, enfrentará al oficialismo local y a Cambiemos.
 
Mientras, los flashes seguirán mostrando a Massa junto a Stolbizer. Como anoche, en la mesa de Mirtha Legrand. La líder del GEN también les pide a los suyos que aflojen los prejuicios. "Terminemos con el gorilismo antiperonista", sorprendió a varios, ayer, en el Congreso del GEN de Chascomús.
 
Por Marcelo Veneranda
 
Fuente: LA NACION
 

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27-05-2018 / 18:05
27-05-2018 / 09:05
Como la crisis cambiaria que cambió el rumbo del gobierno de Mauricio Macri arreció en medio de la disputa política por el ajuste tarifario, los primeros límites visibles del nuevo escenario político se hicieron evidentes en el Parlamento y la liga de gobernadores justicialistas.
 
Esa frontera sigue indefinida. Se terminará de conocer cuando se conozcan los términos del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Recién entonces los gobernadores del PJ sabrán el tamaño definitivo del ajuste requerido y harán valer su poder de presión en el Congreso.
 
Mientras, hay aprestos preventivos en los que Macri ha preferido evitar la confrontación. Accedió a negociar la transferencia de Aysa, Edenor y Edesur a los presupuestos de las jurisdicciones que se benefician con sus servicios. Una deuda antigua de la Nación con la equidad federal que ordena la Constitución.
 
Del lado de los gobernadores primó también la cautela. El proyecto aprobado en Diputados para detonar el ajuste tarifario entró en el ritmo más pausado del Senado y el gobierno se ilusionó con encontrar una salida que evite el veto anunciado por el Presidente.
 
Pero no por ser los primeros y más evidentes, los límites a Macri en el Congreso y las administraciones provinciales son los únicos y de mayor complejidad.
 
El Fondo Monetario no es sólo el horizonte de un acuerdo para garantizar la estabilidad del programa económico. Es también el eje de un relato que había caído en desgracia con la decadencia del kirchnerismo y que ahora busca una oportunidad para resucitar.
 
En ese relato convergen la ex presidenta Cristina Fernández y la izquierda tradicional, que ahora revive la idea de un empate hegemónico entre el gobierno, que se había agigantado tras las elecciones de octubre, y la oposición frontal, que había remitido tras el fracaso de su última operación política de envergadura, el caso Maldonado.
 
La marcha hacia el Obelisco porteño, acicateada por esa alianza del kirchnerismo y la izquierda que desde la salida de Cristina viene siendo una constante en las calles, ha sido la primera exhibición pública de ese reposicionamiento político. Que corre por izquierda al peronismo parlamentario, mientras lo asiste como factor de presión social.

27-05-2018 / 09:05
Volvió el FMI, volvió la calle y volvieron los gobernadores. Esas cosas siempre ocurren al mismo tiempo. Caras de la misma crisis. ¿Cuándo tuvieron poder "los gobernadores"? A fines de los 90 y durante el crítico gobierno de la Alianza. Cuando se hablaba de La liga de los gobernadores.
 
De allí quedó esa estela de poder detrás del poder en los años de Néstor Kirchner que no fue tal, como no fue tal en los años de esplendor de Menem, porque los presidentes peronistas tienen un temor principal: el poder de otro peronista.
 
Y ahora que el primer ajuste del Fondo llegó a la política (la reducción de la discusión económica a una discusión fiscal) los gobernadores del PJ retoman su peso a pedido de un gobierno que perdió volumen. Los quieren socios del ajuste. Una Moncloa con manos de tijera.
 
El gobierno de Cambiemos se sobregiró en la batalla que creyeron pendiente: matar al peronismo. Si cada presidencia diseñó sus batallas, sus rivales, inspirado en una trascendencia histórica.
 
Si Alfonsín fue contra los militares y el autoritarismo, si Menem contra la inflación y el Estado de bienestar, si Kirchner y Cristina contra el neoliberalismo y Clarín, Cambiemos sintió desde el principio que su mandato histórico era poder gobernar contra el peronismo.
 
Como si fuera el último capítulo de la transición democrática. Ahora ocurre que lo necesita. Al menos una versión de él: la de los que gobiernan, pagan salarios y quieren "hacer obras".
 
¿Qué ocurre? No anda. Entre la política cómoda para la gente y el ajuste cómodo para el liberalismo se abrió una zanja en la que cayeron irremediablemente.

26-05-2018 / 18:05
26-05-2018 / 09:05
Mauricio Macri no juró por la Patria cuando asumió y no  es adepto a las fiestas patrias, se lo ve incómodo, en los festejos oficiales se toman severas medidas de seguridad, no hay participación ciudadana y el presidente evita mostrarse "patriótico". En el bicentenario de la declaración de Independencia, el único invitado relevante fue el Rey de España, a quien le pidió disculpas por el Congreso de Tucumán que habría actuado con "angustia" cuando declaró la Independencia.
 
Este gobierno abandonó la noción de Patria o Nación. Son palabras que casi no pronuncia. Ese repliegue hace más notoria la necesidad popular de recuperarlas como identidad comunitaria. Y no es solamente una recuperación simbólica, sino que se produce desde una profunda actitud política.
 
Para el millón y medio de personas que se congregaron ayer en el Obelisco hay una continuidad lógica entre la fecha patria y el rechazo a la dependencia del Fondo Monetario Internacional (FMI). El Presidente, mientras tanto, encabezaba una fiesta cerrada para funcionarios millonarios y un puñado reducido de vecinos en la quinta de Olivos.
 
Pero ayer se prendieron cuatro luces rojas para Macri. La impresionante multitud que asistió a al acto a pesar de que la convocatoria fue absolutamente tapada y distorsionada por los grandes medios macristas, un acto con muy poco despliegue de aparato y con gran cantidad de personas que asistieron sin estar integradas en columnas o agrupaciones, tiene que hacer pensar a la Casa Rosada. No puede gobernar atropellando a esa multitud que representa a una gran parte de la sociedad. Las encuestas indican que solamente un 35% respalda las medidas del gobierno.
 
Segunda advertencia: el FMI le subrayó que está obligado a buscar formas de resolver el déficit sin depender tanto del endeudamiento y el gobierno se resiste a volver a las retenciones al campo. Tercera luz roja: las grandes patronales rurales salieron con los tapones de punta ante el rumor y se quejaron por la situación económica: no lo van a apoyar solamente por lealtad. Y la cuarta fue la homilía en la Catedral.
 
El cardenal Mario Poli le habló a Macri de "Zaqueo", un recaudador de impuestos que aparece en la Biblia. El de Zaqueo "era un oficio despreciable porque la mayor parte del dinero que recaudaban iba a parar a las arcas romanas no sin retener una buena parte de los impuestos, de modo que se enriquecían notablemente", le explicó a la tropa de funcionarios en el templo. "Eran indiferentes al patriotismo de sus conciudadanos que luchaban por obtener la libertad de su pueblo humillado. Estas y otras actitudes les valieron el desprecio popular y eran considerados grandes pecadores", enfatizó. 
 
El macrismo ha gobernado despreciando esta realidad y tratando de esconderla con la complicidad de los medios corporativos, como Clarín, La Nación e Infobae, y de los periodistas oficialistas que insisten en ridiculizar a los sectores populares y difamar a sus dirigentes. La 9 de Julio, la avenida más ancha del mundo, le respondió al presidente. Llenarla requiere una multitud como la de ayer a la tarde.
 
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