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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“Mauricio Macri prometió que iba a lograr pobreza cero en la Argentina y cada vez hay más pobres. Dijo que venía a unir a los argentinos y cada vez es más grande la grieta”. Juan Manzur, gobernador de Tucumán
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Nacionales - 12-02-2017 / 10:02
EL GOBIERNO Y CAMBIEMOS, CON PROBLEMAS DE ENFOQUE POLÍTICO

Macri, enredado en el escándalo de la deuda del Correo y enfrentado a una creciente litigiosidad sindical en un año electoral

Macri, enredado en el escándalo de la deuda del Correo y enfrentado a una creciente litigiosidad sindical en un año electoral
Macri, enredado en el escándalo de la deuda del Correo y enfrentado a una creciente litigiosidad sindical en un año electoral .
La escena ocurrió el último viernes en la Casa Rosada. Un grupo de funcionarios de primer nivel de los gobiernos nacional, bonaerense y porteño debía ingresar a un salón para participar de un acto organizado por la Unidad de Información Financiera (UIF). Pero en la previa del encuentro pidieron que se retirara a la prensa, pese a que originalmente se había realizado una convocatoria oficial.
 
¿Qué sucedió entonces? El ministro Frigerio, la gobernadora Vidal y el alcalde Rodríguez Larreta no quisieron, aparentemente, responder preguntas -que seguramente se les iban a formular- sobre el acuerdo entre el Estado nacional y el Grupo Macri por una deuda con el ex Correo Argentino. La reacción de estas primeras figuras del PRO reveló que el caso excede largamente las formalidades burocráticas.
 
Se trata, en rigor, de un asunto de extrema sensibilidad política, ya que Cambiemos llegó al poder con el claro mandato de sus votantes de terminar con la discrecionalidad y de eliminar cualquier atisbo de corrupción. Pero en este caso, resulta inevitable la sospecha de que el acuerdo entre el Estado y Socma pudo haber contemplado que la empresa pertenece a la familia presidencial.
 
Por cierto que la sospecha no alcanza para probar nada en los estrados judiciales, aunque provoca daño en términos políticos. ¿Nadie en el Gobierno advirtió que el acuerdo podía ser cuestionado en ese plano? La responsabilidad mayor recaería sobre el ministro de Comunicaciones, Oscar Aguad, ya que fueron los funcionarios a su cargo los que participaron de las negociaciones.
 
En medio de esta situación, el Gobierno contó con un favor inesperado: la fiscal que puso la lupa sobre el caso -alineada con la procuradora Gils Carbó- exageró las cifras del presunto beneficio a Socma, mientras que la ex presidenta Kirchner agitaba la información por las redes sociales. De todos modos, en el propio oficialismo se preguntaron qué era lo que realmente había pasado.
 
De hecho, la diputada Elisa Carrió se comunicó con sus colaboradores desde Punta del Este -donde se encuentra de vacaciones- para pedirles precisiones al respecto, un día antes que Frigerio, Vidal y Larreta se llamaran a silencio. Tampoco el presidente Macri se pronunció sobre el delicado asunto. Sólo habló la vice Michetti para asegurar que el mandatario desconocía el acuerdo.
 
Como fuera, en los hechos el entendimiento beneficia a dos hermanos y tres hijos del Presidente, que son los actuales propietarios de Socma, la compañía de la que su padre Franco y él mismo se retiraron hace varios años. Aunque los puntos de contacto están a la vista: Macri designó al frente del Correo a Jorge Irigoin, un ejecutivo de esa misma empresa que participó de aquella concesión.
 
Por esos motivos, el Gobierno recalcularía el ofrecimiento inicial del ministro Aguad de concurrir al Congreso para brindar las explicaciones del caso. Es que si hubiera una escalada política, el oficialismo llevaría las de perder. Ya tiene bastantes inconvenientes con la gestión gubernamental, como para andar dilapidando energías en una discusión que lo obliga a ponerse a la defensiva.
 
 
APUNTEN A HIGHTON
 
Los problemas de "enfoque político" que evidencia el Gobierno no se remiten solamente al caso de la empresa de la familia presidencial. También se pusieron en evidencia con la avanzada para que la jueza Highton de Nolasco deje su cargo en la Corte Suprema.
 
Desde el punto de vista jurídico, al Gobierno le asiste la razón: Highton juró por la Constitución de 1994, que limitó los mandatos a los 75 años, por lo que es posible que apele el fallo favorable a la magistrada que no se quiere jubilar. Pero en el plano político, todavía hay quienes se preguntan cuál es la necesidad de generar un conflicto más en el escenario público.
 
 
CONFLICTIVIDAD SINDICAL
 
Un tercer asunto que el Gobierno no está enfocando en toda su dimensión es el de la conflictividad sindical. Hasta el momento, los funcionarios achacan a los gremialistas motivaciones políticas y electorales detrás de sus demandas de aumento salarial. Aunque está claro que los dirigentes juegan en ese terreno, también lo es que los sueldos perdieron con la inflación en 2016.
 
La tensión sindical se está agudizando especialmente en el sector docente, que reclama una paritaria nacional dada de baja por el Gobierno; entre los bancarios que no obtienen la homologación oficial para un acuerdo salarial del 24% de aumento y entre los gremios industriales, que padecen suspensiones y despidos. Son los sectores que marcharán a Plaza de Mayo el próximo 7 de marzo.
 
En este contexto poco favorable, la administración de Cambiemos viene dando muestras de que tiene vocación de introducir reformas en el mundo laboral. Los cambios en el régimen de las ART -tendientes a frenar vertiginosamente la litigiosidad y la cartelización de esas compañías- son una punta del iceberg, que también incluirá un blanqueo del trabajo en negro y la rebaja de contribuciones patronales.
 
Se trata de iniciativas que en la Casa Rosada consideran fundamentales para que la economía gane herramientas de competitividad en un escenario de apertura comercial, como la que auspicia el presidente Macri. Los empresarios están a priori a favor de ese paquete de reforma laboral. "Si nos van a cambiar la cancha, que por lo menos nos den mejores condiciones para jugar", razonan.
 
Pero los sindicatos están en otra sintonía: advierten que la inflación sigue siendo un problema -pese al 1,3% que detectó el nuevo INDEC para enero- y sostienen que el Gobierno beneficia a algunos sectores de la economía en detrimento de otros. Entre los ganadores del Modelo M -afirman- se encuentran el gran complejo agropexportador, el farmacéutico y el automotriz.
 
 
RUIDO EN EL OFICIALISMO
 
En ese marco, tanto sindicalistas como empresarios aguardan que la economía empiece a crecer, pero acuerdan en que no habrá un impacto positivo inmediato sobre el nivel de empleo ni el consumo masivo. Paradójicamente, algunos de ellos sostienen que las mejoras comenzarían a notarse en el "segundo semestre" de este año. En 2016, ese pronóstico nunca se verificó.
 
Por eso es que en el oficialismo ya se evidencian algunas dudas respecto del destino electoral de la alianza Cambiemos. La situación tiende a achicar el margen de maniobra del PRO para imponer la estrategia y los candidatos a sus principales aliados, la UCR y la Coalición Cívica. Aunque por el momento el partido del presidente Macri lleva las riendas y trata de digerir las críticas internas.
 
La más extendida de ellas es que la mesa chica del Gobierno no atiende las opiniones de dirigentes como el radical Sanz o "Lilita" Carrió. Tampoco las de Eduardo Duhalde, que acerca peronistas en territorio bonaerense. Ese ruido en la línea oficialista se manifiesta especialmente en tres distritos: Buenos Aires, Santa Fe y la capital. Es decir, en donde se podrían definir las elecciones legislativas.
 
En la Provincia, el PRO rechaza llevar a Carrió como candidata, mientras que en la capital bloquea la postulación del embajador Lousteau, que cuenta con el apoyo del radicalismo. En Santa Fe, el macrismo espera que la UCR se retire de su larga alianza de nueve años con el socialismo. Los problemas de enfoque no afectan sólo al Gobierno sino que derraman sobre su armado político.
 
Por Mariano Spezzapria
 
Fuente: El Día 
 
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27-06-2017 / 12:06
27-06-2017 / 10:06
27-06-2017 / 10:06
Las estrategias empiezan a quedar claras. Con las candidaturas oficializadas, los principales candidatos comenzaron a dar entrevistas y formalizaron el inicio del período proselitista que culminará -al menos su primera etapa- con las PASO del 13 de agosto.
 
Y las declaraciones de los diversos dirigentes confirman cuáles serán los temas en los que se pondrá énfasis para la campaña. La primera impresión es que la gran pelea -la de la provincia de Buenos Aires- será escenario de una puja en la cual una facción intentará central el debate en los aspectos políticos como la corrupción y las instituciones republicanas, mientras el otro pondrá todo el foco en la economía y los costos sociales del ajuste.
 
-Cambiemos apostará por destacar los riesgos de "volver al pasado", en referencia a la década K y lo que implicaría una victoria de Cristina Fernández en la Provincia. A su vez, insistirá en la necesidad de profundizar el cambio. La campaña en Buenos Aires, principal bastión electoral del país, contará con la presencia de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal, una de las dirigentes con mejor imagen.
 
-Unidad Ciudadana, por el contrario, hará foco en el presente y la delicada situación económica que atraviesa una gran parte de ciudadanos, sobre todo, de los sectores más humildes. La estrategia será presentarse como quienes vienen a "frenar el ajuste".
 
-Desde 1País, que une al Frente Renovador de Sergio Massa con el GEN de Margarita Stolbizer se hará un mix entre las temáticas que abordarán sus dos principales adversarios. Por un lado, machacará sobre la corrupción del gobierno anterior y, por otro, sobre la problemática económica actual y los problemas sociales que están surgiendo.
 
Sergio Massa será el encargado de atacar a Cristina y su tropa con la intención de seducir al voto peronista desencantado. Stolbizer focalizará sus discursos en la actual administración con la pretensión de capturar el voto PRO "débil".
27-06-2017 / 09:06
Cristina eligió para encabezar su lista de diputados a Fernanda Vallejos, con la idea de que sea la encargada de pegarle al gobierno por los problemas económicos. Pero en su primer día como "vocera" económica de Unidad Ciudadana, la ex funcionaria metió la pata al hablar sobre la corrupción K.
 
Vallejos es economista y le sobran temas para pegarle al gobierno de Macri. Pero arrancó como Rosa Luxemburgo. Se metió en terreno pantanoso al intentar defender a su ex jefe Amado Boudou, quien aseguró que es "un perseguido político" como lo fueron "Yrigoyen, Perón, Evita, Néstor y Cristina Kirchner". Según la economista, "el poder económico nunca le va a perdonar" al ex vicepresidente ser uno de los protagonistas de "la recuperación de los fondos de los trabajadores de las fauces de la AFJP".
 
Luego, Vallejos apeló al manual K y aseguró que "hoy la corrupción no es un eje" por la situación económica. "Que me perdone Amado, pero a la gente no le interesa lo que le sucede a Boudou; uno se engancha con estas novelas cuando no tiene problemas en la casa, pero no cuando no te alcanza la plata para comprarle la leche tus pibes", aseguró.
 
En otra nota, Vallejos dejó otra insólita definición respecto a la corrupción en los gobiernos K, que anticipa una campaña con varios títulos de parte de la primera candidata a diputada de "Unidad Ciudadana". "(La corrupción) es una preocupación de los medios y lo veremos en las urnas. Si hubiera algún hecho de corrupción, con todo el poder económico y judicial que sostienen estas políticas, estaría todo el gabinete saliente tras las rejas. Es falso, no han encontrado nada; la corrupción es esta que estamos viviendo ahora", afirmó. Luego, culpó a los medios por los casos que salieron a la luz.
 
Ni lerdo ni perezoso, Florencio Randazzo aprovechó las declaraciones para diferenciarse del espacio que conduce Cristina, a pesar de que apenas pasaron 72 horas desde la reunión que ambos mantuvieron en vísperas del cierre de listas para explorar las posibilidades de conformar una alianza.
 
Arrancó así la "interna" entre cristinistas y randazzistas, de la defensa de lo indefendible al pase de facturas. El fuego cruzado posiblemente vaya en aumento en una elección donde el peronismo va fraccionado y atraviesa una interna producto de una derrota de la cual aún no logra reponerse.
 
La Opinión Popular

27-06-2017 / 08:06
El estancamiento económico y la inflación sin freno hacen mella en los bolsillos de los sectores más vulnerables de la sociedad. Con los "brotes verdes", anunciados por el gobierno neoliberal de Mauricio Macri, ausentes en la vida cotidiana de los ciudadanos, el poder de compra se ha reducido al mínimo imprescindible, golpeando de lleno en los hogares más pobres.
 
La baja del consumo es consecuencia directa de la fuerte pérdida de poder de compra que el salario ha sufrido el último año. La caída del poder adquisitivo se refleja en un descenso alarmante en la adquisición de artículos esenciales de la Canasta Básica. Esto ha llevado a que en los últimos 18 meses los sectores más humildes de la población haya reducido en un 63% la compra de aceite, un 59% el consumo de tomates, un 49% la adquisición de leche y un 47% la obtención de productos escolares como guardapolvos y mochilas.
 
Esta situación también puede observarse en una gran disminución en el consumo de arroz, que cayó un 35%, y de carne (33%), seguido por los huevos (31%), los fideos (26%) y el azúcar (22%). Las bebidas también redujeron notablemente su venta en los barrios más carenciados desde la llegada de Macri, donde se contrajo en un 32% el consumo de agua mineral, un 23% el vino y un 13% las gaseosas.
 
Estudios privados revelan que el salario real de los trabajadores cayó un 7% durante 2016 y que para este año se espera un retroceso similar. Todo esto ha llevado a que durante el tiempo que lleva gobernando Cambiemos hayan cerrado más de 8.000 comercios minoristas destinados a la venta de productos populares, retrocediendo fuertemente además la venta de segundas y terceras marcas.
 
De acuerdo a especialistas consultados, a la hora de entender este fenómeno resultan clave los tarifazos en los servicios públicos, la devaluación de la moneda, los despidos, la falta de oferta laboral y una inflación sin control. Todo esto conforma un cóctel que termina devastando la capacidad de compra de las clases medias y bajas.
 
Los cambios en el Programa de Precios, implementado por el gobierno de los CEOs, solo consiguieron golpear, aún más, a un consumo que no terminaba de recuperarse. La promesa de bajar los precios para aquellos que quisieran comprar al contado o en un pago y así estimular el consumo, solo funcionó para que los empresarios aumentaran los precios financiados y dejaran el resto inalterados. Lo que puso al descubierto como los empresarios aprovechan cada oportunidad que tienen para hacerse de una ganancia mayor.
 
Con las elecciones de octubre cada vez más cerca, en la alianza Cambiemos hay una suerte de desesperación para que aumente la demanda, por eso lanzaron planes que permite comprar hasta en 50 cuotas. El gobierno de Macri mantiene su política de ajuste salarial mientras busca que los trabajadores se endeuden para crea una ficción de cierto "bienestar", previo a los comicios, para así aumentar sus chances electorales. Así gestiona el Gobierno de los Ricos.
 
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