La Opinión Popular
                  23:04  |  Domingo 17 de Junio de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
Lo dijo el doctor René Favaloro hace 20 años: “Con el aborto legal no habrá más ni menos abortos, habrá menos madres muertas. El resto es educar, no legislar”.
Recomendar Imprimir
Nacionales - 12-02-2017 / 10:02
ENTRE CRISTINA Y LA FALTA DE RUMBO DE MACRI SE PONE EN RIESGO LA RECUPERACIÓN

La estrategia de polarización macrista mete a la Argentina en una encerrona innecesaria: ¿Qué pasa si gana Cristina?

La estrategia de polarización macrista mete a la Argentina en una encerrona innecesaria: ¿Qué pasa si gana Cristina?
Macri cree que polarizando con el kirchnerismo, ellos son los únicos que pueden garantizar futuro. Cálculo cuyo principal problema no es su falta de grandeza –sería impiadoso exigirle eso un político-, sino que mete a la Argentina en una encerrona innecesaria: ¿Qué pasa si gana Cristina?
La semana que pasó un grupo de fondos de inversión visitaron el país, la preocupación por un eventual triunfo de Cristina Kirchner en las elecciones de Octubre fue indisimulable. Y el diagnostico inapelable: "Si Cristina gana olvídense de las inversiones".
 
El temor no es disparatado, los propios funcionarios reconocen como posible una derrota en la provincia de Buenos Aires, donde todo indica competirá la ex presidenta. María Eugenia Vidal intentó enmarcar esa hipótesis: "Perder la elección no es el fin del mundo". Los inversores piensan distinto.
 
Si el ganador fuera Sergio Massa el efecto sería neutro. Macri apuesta su mandato a la llegada de esas inversiones. Pero el laboratorio político que conduce Marcos Peña cree que es más importante polarizar con Cristina que darle horizonte de previsibilidad al país.
 
O mejor dicho, cree que polarizando con el kirchnerismo, ellos son los únicos que pueden garantizar futuro. Cálculo cuyo principal problema no es su falta de grandeza -sería impiadoso exigirle eso un político-, sino que mete a la Argentina en una encerrona innecesaria: ¿Qué pasa si gana Cristina?
 
El otro problema que se ata a ese "programa" electoral del oficialismo -y que lo explica- es la ausencia de una agenda propia, como bien señaló el periodista Marcelo Longobardi.
 
Macri mezcla kirchnerismo -acaba de autorizar que crezca la masa monetaria a niveles del 2015, por ejemplo-, con ajustes atomizados, con una declamación de la ética pública estilo UCR, que se choca de frente con los Correos, Angelicis y Arribas.
 
Ya es una obviedad que la única oferta clara de Cambiemos es la misma de la campaña: "Nosotros o el kirchnerismo". La grieta convertida en programa de Gobierno.
 
Con el inconveniente detalle que ya llevan más de un año en el poder. Un cuarto del mandato. El discurso suena gastado, porque está gastado. Y la espectacularidad de las denuncias contra la ex presidenta no la mellan en las encuestas, porque no todo se resuelve con los medios.

 
Nada de esto perfora la suficiencia blindada contra toda autocrítica del núcleo duro del Presidente. No hay nada de qué preocuparse, es otra vez el microclima intoxicado del círculo rojo, con su alarmismo habitual.
 
Se equivocaron antes y se equivocan ahora. Vamos a ganar y el Gobierno está muy bien. La oposición es la que está en problemas con sus divisiones y las encuestas están operadas.
 
Frente a la fe, se acaban las discusiones. Sólo queda esperar a Octubre.
 
Pero afuera el mundo sigue rodando. El ministro Luis Caputo, verdadero hombre fuerte del área económica, miente con su mejor cara de Poker cada vez que le preguntan por el efecto de un hipotético triunfo de Cristina: "No pasa nada". Pero sabe que miente.
 
Como también sabe que empujada por Trump la Reserva Federal va a subir al menos dos veces la tasa este año. Por eso tomó 17 mil millones de dólares de deuda en enero y siguió de largo con colocaciones ya imposibles de contar.
 
"Argentina arrastra una mala reputación de años en los mercados que no se terminó de disipar, si por Trump la tasa sube un punto en México a nosotros nos va a pegar 1,3 puntos de mínima", explicó un experimentado operador.
 
Déficit, atraso cambiario, deuda creciendo fuerte, problemas de empleo, inflación todavía muy alta, caída brutal de la actividad industrial, presión fiscal récord, los problemas siguen amontonándose, en el medio de tenues señales de mejora.
 
"Comparados los números del final del 2015 con el final del 2016, después de un año de Gobierno de Cambiemos, el país está peor", afirmó implacable un importante funcionario de Macri, expulsado por decir verdades como esas.
 
Homogéneo es un concepto gris para tenerlo como horizonte personal. Pero en política es peligroso. Suele disparar procesos de paranoia y manía de control. Los problemas que enfrenta el país son demasiado complejos como para pensar que todas las soluciones están en poder de un grupo de parecidos.
 
O dicho de otra manera es notable que se busque la uniformidad de pensamiento, cuando lo que se extraña es eso: La falta de una idea clara sobre el rumbo elegido.
 
A no ser que se crea que las tres columnas centrales de la "ideología" new age del PRO, que difundió el filósofo oficial Alejandro Rozitchner y hasta ahora nadie desmintió, son la razón de Estado del macrismo: Cercanía, positividad y futuro.
 
Hay que hacer un esfuerzo extraordinario para encontrar conceptos más propicios para llenar con casi cualquier cosa... y sus opuestos. Acaso el filósofo, haya dicho la verdad.
 
Por Ignacio Fidanza
 
Fuente: La Política Online
 

Agreganos como amigo a Facebook
17-06-2018 / 16:06
Por una mínima diferencia -mínima pero decisiva- la despenalización del aborto fue aprobada en la Cámara de Diputados. Hay indicios para pensar que también podría ser aprobaba en Senadores. Si el señor Pichetto declaró que esto puede ser posible, es porque sabe de lo que está hablando.
 
De todos modos, la batalla por la despenalización del aborto está ganada. La ganó la sociedad, la ganaron las mujeres, la ganó la historia. En todos los países civilizados del mundo se comparte este criterio. Se discuten matices, detalles, pero en lo fundamental el acuerdo acerca del derecho de la mujer a interrumpir su embarazo es fuerte.
 
Agrego algo más: el derecho a interrumpir su embarazo sin que por ello vaya presa. Porque ése es el "detalle" decisivo, lo que a modo de síntesis diría que se debatió hasta la mañana del jueves en Diputados. Esa fue la pregunta que debía responder cada diputado a la hora de intervenir: ¿Va o no va presa? Lo demás se conversa.
 
En realidad, lo que se decidió fue legalizar aquello que de manera sórdida, oscura, culposa, se realizaba en la sociedad con sus consecuencias: muertes, mutilaciones, heridas irreparables. Les guste o no a los objetores, las mujeres abortan y seguirán abortando cuando lo consideren necesario, pero con un detalle: hasta la semana pasada la prohibición transformaba a esta decisión en un delito y habilitaba por bajo cuerda la industria millonaria de los médicos aborteros. Ahora empezará de dejar de ser así.
 
Por supuesto, acá también se establecían diferencias. Las mujeres con recursos podían disponer de algunas garantías; las pobres mujeres padecían las consecuencias de su pobreza. 

17-06-2018 / 11:06
"Hemos acordado un stand by de acceso privado por 50 mil millones de dólares. Esto es un reflejo del apoyo de la comunidad internacional al país", publicaron los diarios el 7 de junio. Antes de eso, el Gobierno no había dado pistas sobre tal acuerdo.
 
Ni los partidos aliados en Cambiemos conocían lo mínimo como para responder sin trastabillar las preguntas del periodismo. El acontecimiento que definirá los próximos años no fue discutido.
 
Un buen político sabe que es peligroso liberar fuerzas que no se está en condiciones de dirigir. En general, Macri no lo hace, por eso hasta hoy no ha puesto en debate público lo que ha firmado con el FMI. Hubo que esperar a la mañana del último viernes para una deslucida exposición y conferencia de prensa del ministro Dujovne, que agregó algunas precisiones.
 
Primero se firmó el acuerdo con el FMI. Luego, a las cansadas, el Gobierno se refirió a sus imposiciones, sus límites y sus consecuencias. Hay palabras que los argentinos preferimos no volver a usar. Pero el pacto fue un blindaje y significa un severo ajuste, esa dupla semántica y económica que nos marcó en los comienzos de este siglo.
 
Como si se tratara de una obra jugada en otro teatro, el pacto con el FMI fue todo lo contrario a los apasionados debates por el aborto de las últimas semanas. Precisamente, el acuerdo firmado con el FMI es un ejemplo de opacidad extrema, no porque el periodismo no acerque los datos de las obligaciones contraídas, sino porque esas mismas obligaciones son complicadas y solo el discurso político democrático puede restaurar un nivel aceptable de inteligibilidad.
 
Macri firmó primero y todavía no abrió la boca ni siquiera frente a sus aliados políticos, mucho menos frente a sus opositores. Reclama un acuerdo en un páramo discursivo. En este caso, la falla política no afecta solo a los excluidos sino a vastos sectores sociales más organizados y, probablemente, mejor preparados para comprender de qué se trata y, en consecuencia, para apoyar u oponerse razonadamente.
 
Todo el mundo está preocupado por alcanzar acuerdos. Pero preocupa otra cosa: cómo se llega a ellos y cómo se los garantiza. Por eso, los acuerdos antes de firmarse deben ser públicos y debatidos. Lo que Macri y su ministro Dujovne hicieron respecto del FMI fue ciertamente lo contrario. Una falla en lo político que no asegura un buen futuro. 

17-06-2018 / 10:06
A pesar de que Mauricio Macri se vanagloriaba de contar con "el mejor equipo económico de los últimos 50 años", ya cambió de ministro de Hacienda y presidente del Banco Central y completó los relevos sacando a los ministros de Producción y de Energía, la cara visible del tarifazo.
 
En medio de la disparada del dólar y la salida del presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, Macri decidió reemplazar a los ministros de Energía, Juan José Aranguren y de Producción, Francisco Cabrera. Mediante un comunicado, la Casa Rosada anunció que sus reemplazantes serán el petrolero Javier Iguacel y el analista Dante Sica, respectivamente.
 
Estos cambios de gabinete no hacen más que confirmar el fracaso total de la política económica de Macri. Este tipo de cambios de nombre por nombre o a modo de manotazo de ahogado, pero que hacia afuera lo quieren mostrar como cambios profundos, no van a servir si la economía no es mirada de otra manera y con distintos ojos.
 
Macri está haciendo un cambio de nombres para sacarse de encima a los ministros más desgastados y seguir reforzando el plan de ajuste del FMI. Pero el problema no es el cambio de nombres, sino el cambio del proyecto económico neoliberal.
 
Sica no va a empezar una política de aliento a las exportaciones, de freno a las importaciones o de aliento a la industria y a la producción nacional. Tampoco se van a retrotraer las tarifas que tanto descontento social han generado. No habrá ningún cambio en el rumbo económico de este gobierno.
 
Como se vienen llevando las políticas de este Gobierno de los Ricos, será imposible y no va ser viable esta economía que lleva a la ruptura más profunda de las clases sociales, con miles de argentinos que día a día caen en la línea de la pobreza y con la clase media tambaleando.
 
Con un país que no tiene un mercado interno robusto, sin pymes protegidas por el gobierno de los CEOs, pretendiendo bajar los salarios y jubilaciones, cosas que ya ocurrió con la abrupta devaluación y la suba del dólar que en breve podría llegar a los 30 pesos y sin control de precios; cuando la cadena de pagos se rompe o cuando termina siendo más productivo dejar de invertir y poner el dinero en la timba financiera como lo son las Lebac, estamos por muy mal camino.
 
Mientras esta crisis parece no tener fin, será preciso enfrentar sus consecuencias. Si con el mejor equipo de los últimos 50 años nos fue tan mal, y terminamos en la B: el FMI, no queremos imaginar cómo nos va a ir ahora que entran los suplentes.
 
La Opinión Popular

16-06-2018 / 16:06
La única discusión es sobre los tiempos y la profundidad, el sentido está descontado: Mauricio Macri aceptó que tiene que hacer una drástica reducción de su gabinete para recuperar la confianza de un mercado que ni pestañeó ante la designación del súper trader Luis "Toto" Caputo en el Banco Central.
 
Las versiones hablan de una reducción de los actuales 20 ministerios a una cifra que va de siete a trece. Medio Ambiente, Modernización y Cultura pasarían a secretarías dependientes de la Presidencia, como fueron tradicionalmente. Y Energía y Producción serían degradadas a ese mismo nivel, sólo que para ubicarse debajo de Nicolás Dujovne, en la construcción por cuotas y a regañadientes que ensaya Macri, de un ministro de Economía tradicional.
 
Mucho más sensible, pero acaso igual de impactante, sería eliminar los ministerios de Salud y Educación y reemplazarlos por algún tipo de organismo de enlace con las provincias, que en rigor asumen toda la carga de la gestión en esas áreas. Son todas versiones que corren por estas horas, al igual que el eventual regreso de una cartera de Obras Públicas tradicional.
 
Lo que nadie discute es que el mercado pidió y pide un ajuste severo de un gabinete diseñado con criterios escandinavos, para un país inmenso e indomable como la Argentina. Llama también la atención el notable perfil bajo que transita Marcos Peña. "Está bastante corrido", afirmó una fuente que conoce muy de adentro el funcionamiento del macrismo.
 
Un deslizamiento que coincide con el protagonismo cada vez mayor de Nicolás "Nicky" Caputo, uno de los que más empuja el cambio profundo del gabinete.

16-06-2018 / 09:06
NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar