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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“Si uno solo puede ser macrista o cristinista -si así son las cosas- estamos en el fondo del pozo y ni imaginamos la salida”. Julio Bárbaro
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Nacionales - 11-02-2017 / 10:02
LE PEDIRÁN A AGUAD UNA FIRMA Y UN INFORME TÉCNICO

La estrategia del massismo para acorralar a Macri con el escándalo del Correo

La estrategia del massismo para acorralar a Macri con el escándalo del Correo
Los diputados de Massa preparan un intenso cuestionario para acorralar a Aguad cuando vaya al Congreso. La principal pregunta que le espera a Aguad es por qué razón no firmó él mismo el acuerdo con Franco Macri y lo delegó en un funcionario de menor rango.
El radical macrista Oscar Aguad deberá volver seguido al Congreso pero esta vez para explicar, con más detalle, el acuerdo que el Ministerio de Comunicaciones firmó el año pasado con Franco Macri para cobrar su deuda por la concesión del Correo Argentino, considerado abusivo por la fiscal Gabriela Boquín, que la Casa Rosada empezó a vincular con el cristinismo.
 
Es que no le será tan fácil resolver las dudas con una visita fugaz, como sugirió este jueves y gestionará la para la semana próxima. "Si el cuerpo no decide una interpelación, el ámbito para responder es la Comisión de Comunicaciones y allí lo vamos a citar", adelantó su presidente, el diputado de la Democracia Cristina Juan Brügge, aliado del Frente Renovador.
 
Con respaldo de Graciela Camaño, Brügge diseñó un listado de preguntas a Aguad que podrían dejarlo contra las cuerdas. Camaño anticipó que no se conformará con una explicación rápida: "Tiene el mismo impacto que los bolsones de José López o los videos de La Rosadita. Es plata que está ahí a la vista. Estas cuestiones no pueden resolverse entre gallos y medianoches con personas nombradas transitoriamente", anticipó este jueves.
 
Es que en el massismo el escándalo llegó justo al inicio de la campaña electoral de la provincia de Buenos Aires, donde Sergio Massa, el líder del Frente Renovador apuesta a captar votantes desencantados de Cambiemos para llegar a un final cerrado con el cristinismo.

 
La principal pregunta que le espera a Aguad es por qué razón no firmó él mismo el acuerdo con Franco Macri y lo delegó en un funcionario de menor rango.
 
"No hubo un acto administrativo formal que justifique el acuerdo. Ni siquiera conocemos las etapas de la negociación o los informes técnicos ni el criterio económico para definir una tasa del 7%", agregó Brügge.
 
Tampoco apareció un dictamen del procurador del Tesoro, el radical Carlos Balbín, reacio a colaborar las medidas del Gobierno con su firma. Por esa conducta poco militante, Macri pensó en reemplazarlo por el abogado Gustavo Lipera, cercano a su amigo Pablo Clusellas, el secretario Legal y Técnico.
 
El Frente Renovador también quiere convocar al 32% de los acreedores del Correo que no habían aceptado las ofertas de Franco Macri, pero el año pasado debieron hacerlo junto al Estado porque corrían el riesgo de no cobrar nunca.
 
Además, Aguad deberá explicar por qué durante su primer año de Gobierno multiplicó los subsidios al Correo, justo antes de condonarle un pasivo histórico.
 
Según el informe de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (Asap), en octubre de 2016 el gobierno había transferido 1.173 millones de pesos al Correo, mientras que en el mismo lapso de 2015 sólo se habían girado 232. O sea, aumentó un 406%.
 
Otras empresas estatales no tuvieron la misma suerte: Radio y Televisión Argentina (RTA) sólo recibió un 34% más de subsidios en el primer año de Macri, la agencia Telam 41%, todos por debajo del 42% de inflación que midió el Indec.
 
Arsat tuvo menos suerte: en 2016, el Estado le transfirió un 90% menos de recursos, un desfinanciamiento que coincide con la política de Aguad de empujar el ingreso de operadores privados en esa área estratégica.
 
Fuente: La Política Online
 

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26-03-2017 / 11:03
"La manifestación, que expresa demandas y a la vez afirma la identidad del grupo que las porta introduce una relación diferenciada con el tiempo de la política (...) intenta demostrar su fuerza para evitar la violencia." Del libro "La manifestación. Cuando la acción colectiva toma las calles."
 
Olivier Fillieule
Danielle Tartakowsky
 
El libro citado comienza recordando que la revista Time eligió como personaje del año 2011 "al manifestante". Es presumible que la  revista  autóctona Gente no imitará el ejemplo en 2017 porque sus criterios para los castings son diferentes.
 
De todos modos, la cita viene a cuento en este marzo vibrante, signado por cinco actos masivos en menos de veinte días, contando solo la Plaza de Mayo y sus inmediaciones.  Hubo muchas otras, entre frutazos y las conmemoraciones del 24 de marzo en todos los confines del país.
 
Las cifras son secundarias  y muy estimativas.  Millones de personas, en cualquier caso. Cada convocatoria tuvo su pliego de demandas, oradores o documentos vinculados a ellas, personalidad propia si se admite la expresión. No se recuerda una seguidilla de estas características desde la recuperación de la democracia.
 
Fuerza y no violencia, ese fue el signo que el potente aparato de propaganda oficialista intentó vanamente distorsionar. El espacio público se ocupó con respeto, una serena alegría. Los incidentes fueron mínimos, considerando la cantidad de gente congregada.
 
Los manifestantes salen en defensa propia. Es válido debatir sobre sus reclamos a condición de advertir que todos encuadran en la lógica institucional. Paritarias docentes, aumentos de salarios, cambios en la política económica, respeto a la igualdad de género, protección contra la violencia machista y siguen las firmas.
 
El gobierno del presidente Mauricio Macri ganó las elecciones y arrancó con la condigna legitimidad de origen que confiere cargos, espacios políticos... y responsabilidades. Lo que viene después, de cajón, no es apenas el "fin de la luna de miel" sino la medición popular de la legitimidad de ejercicio.
 
Con quince meses largos de gestión, el macrismo recoge día tras días los frutos de su propia siembra. Prima el descontento, extendido en el vasto espacio de las clases medias y populares.
26-03-2017 / 11:03
26-03-2017 / 10:03
El Gobierno de Mauricio Macri se encuentra empantanado entre la incapacidad para retomar la iniciativa y el desgaste que genera la durísima huelga de los maestros, mientras el kirchnerismo mostró 2 veces más -la Marcha de los Docentes y el 24/03- que tiene una mayor capacidad de movilización, organización y de encarnar el creciente odio antimacrista de una parte de la opinión pública, sobre todo, bonaerense.
 
La comunicación oficial no deja en claro cuál es el eje de la campaña que tendrá el macrismo en esta elección. ¿Hay que votar a "Cambiemos" para que no vuelva el kirchnerismo al poder o hay que votarlos porque están haciendo obras y cumpliendo promesas y anuncios realizados?
 
En realidad, hay varios grupos de votante de Cambiemos, sumando los que aportaron su voto en las PASO, la 1ra. vuelta + el balotaje: están los "PRO puros" + los aliados radicales + los seguidores de Elisa Carrió + grupos peronistas antikirchneristas + los antikirchneristas puros. Y, algunos de ellos, han comenzado a poner su duda repetir su voto. ¿Qué está haciendo el Gobierno para volver a seducirlos? Nada. Y esto es grave.
 
Quizás, quién más está haciendo para que el voto antikirchnerista vuelva a canalizarse a Cambiemos sea el propio kirchnerismo, que en las 5 grandes marchas que se organizaron en 2 semanas, aportaron las columnas más nutridas, tomaron el control de los actos y, en la de la CGT, coparon el escenario; superando a organizaciones de derechos humanos, sindicatos y partidos de izquierda. Sin duda, todo un éxito de organización, armado y obediencia de la estructura, sin contar con recursos necesarios para sostener todo lo necesario en una movilización.
 
Que el kircherismo sea hoy el colectivo social que tiene mayor capacidad de movilización del peronismo es también culpa del Gobierno. Desde el comienzo de la gestión del PRO, el plan fue polarizar con el kirchnerismo para eliminar a Sergio Massa del escenario electoral.
 
Si bien el ex intendente de Tigre viene "escapando" del desgaste que produce el choque entre el macrismo y el kirchnerismo gracias a sus viajes al exterior (ahora está en China); el efecto negativo que generó esta polarización es que no permitió que el peronismo se deskirchnerizara, tal como era de esperar luego de una derrota electoral tan contundente.
 
Hoy, no hay nadie en el peronismo que mida mejor en las encuestas que Cristina Fernández. Hoy, no hay nadie que tenga el poder de movilización que tiene La Cámpora. Hoy, no hay nadie en el peronismo que pueda articular alianzas tan amplias como el kirchnerismo. La duda resulta si todas esas ventajas se terminarán por confirmar en las urnas.
 
Los problemas pasan por las narices del Gobierno y el Gobierno no entiende por qué ocurren. Esto demuestra una desconexión con la realidad y una incapacidad notable para escuchar. La consecuencia, en política, son las derrotas electorales.

26-03-2017 / 09:03
26-03-2017 / 09:03
No se había completado la desconcentración de la multitud que protagonizó el miércoles pasado la denominada marcha federal educativa a Plaza de Mayo, cuando uno de los principales funcionarios de la Jefatura de Gabinete de la Nación manifestó lo que muchos creen en la Casa Rosada, incluido el presidente Mauricio Macri: "Estamos atravesando bien lo peor de la tempestad".
 
A esa hora, Marcos Peña seguía dándole una encendida batalla dialéctica a la oposición en la Cámara de Diputados, con su primer informe de gestión del año.
 
Para el Gobierno, esa tempestad desatada por la protesta social comenzará a amainar tras el paro general convocado por la CGT para el 6 de abril. Hasta entonces, las calles de Buenos Aires y otras ciudades del país se saturarán de gritos, quejas y banderas agitadas.
 
También de piquetes y cortes, que seguirán por ahora sin recibir sanciones efectivas porque los estrategas del oficialismo quieren evitar episodios de violencia. Sospechan que los sectores más duros de la oposición están esperando victimizarse ante cualquier atisbo de represión.
 
Informes de Inteligencia que circulan en los despachos del Gobierno aseguran que los grupos más extremos buscan que se produzca una muerte, para convertirla en símbolo de la lucha.
 
La historia tiene abundantes episodios de esas características que sirvieron para realimentar espirales de violencia. Macri reiteró su reclamo de una mayor firmeza para evitar el bloqueo de las vías de circulación, pero con la especial recomendación de evitar enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.
 
Las masivas concentraciones del viernes, para recordar el 24 de marzo de 1976, día en que las Fuerzas Armadas se apoderaron del Estado para instaurar la última y brutal dictadura militar, también formaron parte de la tempestad que atraviesa el Gobierno.
 
Fueron claras y contundentes expresiones opositoras, ganadas por consignas partidarias como el "Vamos a volver" del kirchnerismo o las clásicas exigencias revolucionarias de la izquierda.

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