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                  21:40  |  Domingo 26 de Marzo de 2013  |  Entre Ríos
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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“Si uno solo puede ser macrista o cristinista -si así son las cosas- estamos en el fondo del pozo y ni imaginamos la salida”. Julio Bárbaro
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Nacionales - 08-02-2017 / 08:02

#Tetazo por el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos

#Tetazo por el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos
¿OBSCENO?. “Obsceno es que nos acosen, que nos amenacen, golpeen, violen, empalen, prendan fuego, torturen, asesinen, tiren nuestros cuerpos a la basura o a un pozo, que nos obliguen a parir. Mi cuerpo no es obsceno, mi cuerpo es mío. Vivas y libres nos queremos. Legislación feminista ya! Las tetas no matan. El machismo sí”. Texto extenso. ¿Extenso? Apenas si es la enumeración más visible del meticuloso, minúsculo y asfixiante sometimiento cotidiano.
Con un #Tetazo convocado contra el abuso policial que sufrieron tres jóvenes, por hacer topless en una playa de Necochea, decenas de jóvenes y organizaciones de mujeres, sociales y de la izquierda se manifestaron en repudio al accionar de las fuerzas de seguridad de la provincia de Buenos Aires, que abordaron a las mujeres con un imponente operativo.
 
La concentración, convocada y difundida por las redes sociales, tuvo lugar desde las 17 horas frente al Obelisco, en la Ciudad de Buenos Aires. Con o sin corpiños, con sus torsos pintados o cubiertos, con cánticos, pancartas y pañuelos que reivindicaban el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos. También hubo manifestaciones en el sector de la playa necochense donde fueron abordadas las tres mujeres, en la Playa Unzué de la ciudad de Mar del Plata y en otras localidades y playas de la Costa Atlántica, así como en las provincias de Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Salta y Entre Ríos, entre otras.
 
En la provincia de Buenos Aires rige la ley de 1973 que prohíbe los "actos contra la moral". Amparadas en esa ley, las fuerzas de seguridad intentaron impedir ese día que las jóvenes tomaran sol sin tapar sus pechos. Aunque el juez Mario Juliano sentenció que las mujeres no habían cometido ninguna falta y sostuvo que esa ley es inconstitucional, el hecho volvió a abrir el debate sobre el derecho de las mujeres a decidir libremente sobre su propio cuerpo. Algo similar ocurrió en julio de 2016, cuando la policía bonaerense intentó detener a la joven Constanza Santos mientras amamantaba a su bebé en una plaza de San Isidro. Se trata de la misma policía que ampara, fomenta y hasta participa activamente del negocio de las redes de trata para la explotación sexual de las mujeres.
 
Periodistas como Mariano Obarrio salieron a afirmar que las mujeres "no tienen derecho a perturbar a niños y terceros con sus carnes", mientras que el politólogo Agustín Laje sostuvo que "las feministas prohíben concursos de belleza de Reef pero impulsan el #tetazo" y exigió "que vayan presas" las activistas que se manifestaron en el Obelisco porteño. Por otra parte, desde la agrupación de mujeres Pan y Rosas en el Frente de Izquierda denunciaron que "mientras el gobierno de Cambiemos destina un presupuesto de miseria para la prevención y la atención de este flagelo, una mujer es asesinada cada día a manos de la violencia machista. Igual que en la gestión anterior, ese presupuesto no alcanza para garantizar siquiera las medidas elementales que permitirían a las mujeres al menos paliar la situación en que se encuentran".
 
Brenda Hamilton, presidenta Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras de la UBA, destacó que "a la gobernadora María Eugenia Vidal le sobra 'Operativo Sol' para criminalizar a las mujeres, pero no destina un solo peso para la emergencia por violencia machista, recorta programas fundamentales como el de Salud Sexual y Reproductiva, prohíbe el derecho al aborto no punible y hasta quita terrenos destinados a la construcción de refugios para las víctimas de violencia de la provincia".
 
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Poner el pecho
 
Desde las cinco de la tarde, el reclamo feminista de libertad solucionó un dilema en el que suele caer el periodismo: mirar el centro de la escena y olvidar los márgenes. Porque ayer, la media plazoleta en que está dividida la Plaza de la República, la que mira al sur del Obelisco, durante varias horas, estuvo cubierta de un número impreciso pero importante de mujeres que expresaron (con o sin sus tetas descubiertas) su fuerte repudio a la violencia del sistema contra ellas, a partir del intento de pixelar policialmente las tetas de tres o cuatro mujeres que tomaban sol en Necochea.
 
Policialmente significa que desaparezcan de la vista. Pero los márgenes de la plazoleta. Esos márgenes. La media plaza estaba rodeada de centenares de mirones de ojos fisgones y amperímetro suelto. Centenares son centenares, a riesgo de quedar corto.
 
Fisgones que levantaban sus celulares para capturar imágenes de tetas al aire y acercarse para ver pezones lo más de cerca posible, a distancia de colectivo lleno. Una mirada de pura violencia.
 
Después de escribir sobre el múltiple femicidio de Hurlingham, realizar una crónica sobre el Tetazo supuso una banalidad. Error. El cuerpo semidesnudo de las mujeres en un lugar prohibido (por el hombre) plasmó toda la violencia que encierra la mirada cotidiana del machismo.
 
Primero empezaron algunas, las más osadas, a reunirse en grupitos, quitarse la blusa, pintarse las tetas con colores, mientras los transeúntes pasaban y se sorprendían. Agresión a la vista habrá pensado más de uno, ocultándose a sí mismo la pedofilia eclesial, la obscenidad de la pobreza sin techo, y su contracara, el millonario negocio del desnudo femenino televisivo.
 
Después, empezaron a llegar en forma masiva. Muchas con inscripciones en sus cuerpos o en carteles fabricados a mano. "No fue la ropa, ni el lugar, ni la hora. Nos queremos vivas. Nada justifica una agresión sexual", decía un cartel que colgaba del cuello de un pibe, en un grupo de chicas y chicos de la Comisión de Género del colegio secundario Paula Albarracín, de Olivos.
 
"No pueden decidir cuándo está bien, o cuándo está mal -dijo a PáginaI12 una de las chicas del grupo-. Disponen que mostrar las tetas está bien cuando es consumo. Vinimos en forma individual a sumarnos a la protesta".
 
A unos metros, una joven, con el torso desnudo, levantaba un cartel en el que se dibujaba una silueta femenina y el texto: "Tetardaste en avanzar". Hacia el borde de la plazoleta que da a Carlos Pellegrini, cuatro o cinco mujeres, también un par de muchachos, pintaban carteles en el piso.
 
"Obsceno es que nos acosen, que nos amenacen, golpeen, violen, empalen, prendan fuego, torturen, asesinen, tiren nuestros cuerpos a la basura o a un pozo, que nos obliguen a parir. Mi cuerpo no es obsceno, mi cuerpo es mío. Vivas y libres nos queremos. Legislación feminista ya! Las tetas no matan. El machismo sí". Texto extenso. ¿Extenso? Apenas si es la enumeración más visible del meticuloso, minúsculo y asfixiante sometimiento cotidiano.
 
Lo decían en los carteles y en la semidesnudez de esos cuerpos. Los pezones apuntaban a los objetivos lascivos que las rodeaban. La plazoleta, de a poco, dejó de ser transitable para los hombres, que empezaron(mos) a ser desplazados hacia los márgenes.
 
El concepto era claro: el reclamo es de las mujeres y de los géneros desplazados. El concepto, de tan claro, generó algunas rispideces. Algunos hombres decidieron no ceder la atención, y con corpiños reclamaron cámara y la obtuvieron, en una suerte de apoyo no pedido. Es cierto que muchos de ellos acompañaban a mujeres, pero también es cierto que se llevaban la atención de fotógrafos y tevé, siempre sensible al espectáculo.
 
Otras rispideces más difíciles tuvieron lugar con tres o cuatro machos violentos, desperdigados en la plazoleta y que fueron expulsados al grito de "¡se va, se va, el macho se va!", o el más comprensible para algunos "¡Pajero, te vas!".
 
Faltaba decir que las violentas son las mujeres que se visten o se desvisten de esa manera. Pero no faltó, fue dicho. Un hombre preguntó a este cronista "¿quiénes son las de pañuelo verde?". Se refería al pañuelo de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, que a esa hora prácticamente había sido adoptado por la mayoría de las mujeres sin importar si estaban o no en tetas. "Son las más violentas", agregó. El comentario no podía faltar. "¿Violentas? Ayer uno mató a cinco y dice violentas?" (la mirada periodística no es objetiva).
 
A uno lo corrieron mientras el tipo, que intentó resistir, gritaba que "si vos estás desnuda yo me puedo masturbar". Sintió la fuerza unida de las mujeres.
 
Entre un grupo de la organización Defensoría de Género se encontraba Karina Abregú, su rostro marcado por la violencia machista, reclamando por la lucha feminista y convocando al próximo paro internacional de mujeres del 8 de Marzo.
 
Estaban las de Mala Junta, las de Pan y rosas, las Putas feministas, y las Lesbianas, "Arriba las lolas, abajo las pistolas", clamaba un cartel, mientras desde el sur llegaba el grupo de las Brujas en resistencia, que llegaban de Quilmes, vestidas con sus sombreros brujeriles, algunas mostrando con total desenfado las tetas despreocupadas de cualquier moda.
 
"Ahora que estamos juntas", empezó a sonar el cántico feminista, "ahora que si nos ven, ahora que estamos juntas, el patriarcado se va a caer, se va a caer".
 
No tardó en llegar el "Macri, careta, dejame andar en tetas" y el "Macri, basura, vos sos la dictadura".
 
"No entiende nada", decía una a su amiga y señalaba a un muchacho que daba una entrevista a una cámara, "está en corpiño, no entiende nada".
 
Mientras centenares de torsos se iban desnudando, un grupo importante se desplazó batiendo parches a la 9 de Julio del lado de Cerrito y tomó la calle por asalto. Los guardias de tránsito no atinaron a reaccionar. Idiotizados por el desparpajo, abandonaron al tránsito a su suerte. Alguno, incluso, tomaba fotos de desnudeces con su celular. Guardianes del orden.
 
Mientras, en los márgenes, un hombre con remera de rugby como descripción, intentaba convencer a tres amigas lesbianas sobre la violencia del reclamo feminista: "Que estén desnudas, todo bien, nadie se escandaliza -dijo intentando que no se le notara-, pero eso de echar es violento, es una provocación, y eso les resta público. Quién las va a acompañar".
 
Una del grupo cerró la conversación: "Mejor, vos no acompañes a nadie".
 
Por Horacio Cecchi
 
Fuentes: Página12, La Izquierda Diario y LOP
 

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26-03-2017 / 11:03
"La manifestación, que expresa demandas y a la vez afirma la identidad del grupo que las porta introduce una relación diferenciada con el tiempo de la política (...) intenta demostrar su fuerza para evitar la violencia." Del libro "La manifestación. Cuando la acción colectiva toma las calles."
 
Olivier Fillieule
Danielle Tartakowsky
 
El libro citado comienza recordando que la revista Time eligió como personaje del año 2011 "al manifestante". Es presumible que la  revista  autóctona Gente no imitará el ejemplo en 2017 porque sus criterios para los castings son diferentes.
 
De todos modos, la cita viene a cuento en este marzo vibrante, signado por cinco actos masivos en menos de veinte días, contando solo la Plaza de Mayo y sus inmediaciones.  Hubo muchas otras, entre frutazos y las conmemoraciones del 24 de marzo en todos los confines del país.
 
Las cifras son secundarias  y muy estimativas.  Millones de personas, en cualquier caso. Cada convocatoria tuvo su pliego de demandas, oradores o documentos vinculados a ellas, personalidad propia si se admite la expresión. No se recuerda una seguidilla de estas características desde la recuperación de la democracia.
 
Fuerza y no violencia, ese fue el signo que el potente aparato de propaganda oficialista intentó vanamente distorsionar. El espacio público se ocupó con respeto, una serena alegría. Los incidentes fueron mínimos, considerando la cantidad de gente congregada.
 
Los manifestantes salen en defensa propia. Es válido debatir sobre sus reclamos a condición de advertir que todos encuadran en la lógica institucional. Paritarias docentes, aumentos de salarios, cambios en la política económica, respeto a la igualdad de género, protección contra la violencia machista y siguen las firmas.
 
El gobierno del presidente Mauricio Macri ganó las elecciones y arrancó con la condigna legitimidad de origen que confiere cargos, espacios políticos... y responsabilidades. Lo que viene después, de cajón, no es apenas el "fin de la luna de miel" sino la medición popular de la legitimidad de ejercicio.
 
Con quince meses largos de gestión, el macrismo recoge día tras días los frutos de su propia siembra. Prima el descontento, extendido en el vasto espacio de las clases medias y populares.
26-03-2017 / 11:03
26-03-2017 / 10:03
El Gobierno de Mauricio Macri se encuentra empantanado entre la incapacidad para retomar la iniciativa y el desgaste que genera la durísima huelga de los maestros, mientras el kirchnerismo mostró 2 veces más -la Marcha de los Docentes y el 24/03- que tiene una mayor capacidad de movilización, organización y de encarnar el creciente odio antimacrista de una parte de la opinión pública, sobre todo, bonaerense.
 
La comunicación oficial no deja en claro cuál es el eje de la campaña que tendrá el macrismo en esta elección. ¿Hay que votar a "Cambiemos" para que no vuelva el kirchnerismo al poder o hay que votarlos porque están haciendo obras y cumpliendo promesas y anuncios realizados?
 
En realidad, hay varios grupos de votante de Cambiemos, sumando los que aportaron su voto en las PASO, la 1ra. vuelta + el balotaje: están los "PRO puros" + los aliados radicales + los seguidores de Elisa Carrió + grupos peronistas antikirchneristas + los antikirchneristas puros. Y, algunos de ellos, han comenzado a poner su duda repetir su voto. ¿Qué está haciendo el Gobierno para volver a seducirlos? Nada. Y esto es grave.
 
Quizás, quién más está haciendo para que el voto antikirchnerista vuelva a canalizarse a Cambiemos sea el propio kirchnerismo, que en las 5 grandes marchas que se organizaron en 2 semanas, aportaron las columnas más nutridas, tomaron el control de los actos y, en la de la CGT, coparon el escenario; superando a organizaciones de derechos humanos, sindicatos y partidos de izquierda. Sin duda, todo un éxito de organización, armado y obediencia de la estructura, sin contar con recursos necesarios para sostener todo lo necesario en una movilización.
 
Que el kircherismo sea hoy el colectivo social que tiene mayor capacidad de movilización del peronismo es también culpa del Gobierno. Desde el comienzo de la gestión del PRO, el plan fue polarizar con el kirchnerismo para eliminar a Sergio Massa del escenario electoral.
 
Si bien el ex intendente de Tigre viene "escapando" del desgaste que produce el choque entre el macrismo y el kirchnerismo gracias a sus viajes al exterior (ahora está en China); el efecto negativo que generó esta polarización es que no permitió que el peronismo se deskirchnerizara, tal como era de esperar luego de una derrota electoral tan contundente.
 
Hoy, no hay nadie en el peronismo que mida mejor en las encuestas que Cristina Fernández. Hoy, no hay nadie que tenga el poder de movilización que tiene La Cámpora. Hoy, no hay nadie en el peronismo que pueda articular alianzas tan amplias como el kirchnerismo. La duda resulta si todas esas ventajas se terminarán por confirmar en las urnas.
 
Los problemas pasan por las narices del Gobierno y el Gobierno no entiende por qué ocurren. Esto demuestra una desconexión con la realidad y una incapacidad notable para escuchar. La consecuencia, en política, son las derrotas electorales.

26-03-2017 / 09:03
26-03-2017 / 09:03
No se había completado la desconcentración de la multitud que protagonizó el miércoles pasado la denominada marcha federal educativa a Plaza de Mayo, cuando uno de los principales funcionarios de la Jefatura de Gabinete de la Nación manifestó lo que muchos creen en la Casa Rosada, incluido el presidente Mauricio Macri: "Estamos atravesando bien lo peor de la tempestad".
 
A esa hora, Marcos Peña seguía dándole una encendida batalla dialéctica a la oposición en la Cámara de Diputados, con su primer informe de gestión del año.
 
Para el Gobierno, esa tempestad desatada por la protesta social comenzará a amainar tras el paro general convocado por la CGT para el 6 de abril. Hasta entonces, las calles de Buenos Aires y otras ciudades del país se saturarán de gritos, quejas y banderas agitadas.
 
También de piquetes y cortes, que seguirán por ahora sin recibir sanciones efectivas porque los estrategas del oficialismo quieren evitar episodios de violencia. Sospechan que los sectores más duros de la oposición están esperando victimizarse ante cualquier atisbo de represión.
 
Informes de Inteligencia que circulan en los despachos del Gobierno aseguran que los grupos más extremos buscan que se produzca una muerte, para convertirla en símbolo de la lucha.
 
La historia tiene abundantes episodios de esas características que sirvieron para realimentar espirales de violencia. Macri reiteró su reclamo de una mayor firmeza para evitar el bloqueo de las vías de circulación, pero con la especial recomendación de evitar enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.
 
Las masivas concentraciones del viernes, para recordar el 24 de marzo de 1976, día en que las Fuerzas Armadas se apoderaron del Estado para instaurar la última y brutal dictadura militar, también formaron parte de la tempestad que atraviesa el Gobierno.
 
Fueron claras y contundentes expresiones opositoras, ganadas por consignas partidarias como el "Vamos a volver" del kirchnerismo o las clásicas exigencias revolucionarias de la izquierda.

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