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                  05:33  |  Lunes 20 de Febrero de 2013  |  Entre Ríos
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¿Hacia dónde vamos?
Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“Parece que el Presidente Mauricio Macri y su gobierno de ricos continúa la senda del gobierno anterior en lo que hace a favorecer sus negocios personales y enriquecerse a costa del Estado”. Victoria Donda
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Nacionales - 08-02-2017 / 08:02

#Tetazo por el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos

#Tetazo por el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos
¿OBSCENO?. “Obsceno es que nos acosen, que nos amenacen, golpeen, violen, empalen, prendan fuego, torturen, asesinen, tiren nuestros cuerpos a la basura o a un pozo, que nos obliguen a parir. Mi cuerpo no es obsceno, mi cuerpo es mío. Vivas y libres nos queremos. Legislación feminista ya! Las tetas no matan. El machismo sí”. Texto extenso. ¿Extenso? Apenas si es la enumeración más visible del meticuloso, minúsculo y asfixiante sometimiento cotidiano.
Con un #Tetazo convocado contra el abuso policial que sufrieron tres jóvenes, por hacer topless en una playa de Necochea, decenas de jóvenes y organizaciones de mujeres, sociales y de la izquierda se manifestaron en repudio al accionar de las fuerzas de seguridad de la provincia de Buenos Aires, que abordaron a las mujeres con un imponente operativo.
 
La concentración, convocada y difundida por las redes sociales, tuvo lugar desde las 17 horas frente al Obelisco, en la Ciudad de Buenos Aires. Con o sin corpiños, con sus torsos pintados o cubiertos, con cánticos, pancartas y pañuelos que reivindicaban el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos. También hubo manifestaciones en el sector de la playa necochense donde fueron abordadas las tres mujeres, en la Playa Unzué de la ciudad de Mar del Plata y en otras localidades y playas de la Costa Atlántica, así como en las provincias de Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Salta y Entre Ríos, entre otras.
 
En la provincia de Buenos Aires rige la ley de 1973 que prohíbe los "actos contra la moral". Amparadas en esa ley, las fuerzas de seguridad intentaron impedir ese día que las jóvenes tomaran sol sin tapar sus pechos. Aunque el juez Mario Juliano sentenció que las mujeres no habían cometido ninguna falta y sostuvo que esa ley es inconstitucional, el hecho volvió a abrir el debate sobre el derecho de las mujeres a decidir libremente sobre su propio cuerpo. Algo similar ocurrió en julio de 2016, cuando la policía bonaerense intentó detener a la joven Constanza Santos mientras amamantaba a su bebé en una plaza de San Isidro. Se trata de la misma policía que ampara, fomenta y hasta participa activamente del negocio de las redes de trata para la explotación sexual de las mujeres.
 
Periodistas como Mariano Obarrio salieron a afirmar que las mujeres "no tienen derecho a perturbar a niños y terceros con sus carnes", mientras que el politólogo Agustín Laje sostuvo que "las feministas prohíben concursos de belleza de Reef pero impulsan el #tetazo" y exigió "que vayan presas" las activistas que se manifestaron en el Obelisco porteño. Por otra parte, desde la agrupación de mujeres Pan y Rosas en el Frente de Izquierda denunciaron que "mientras el gobierno de Cambiemos destina un presupuesto de miseria para la prevención y la atención de este flagelo, una mujer es asesinada cada día a manos de la violencia machista. Igual que en la gestión anterior, ese presupuesto no alcanza para garantizar siquiera las medidas elementales que permitirían a las mujeres al menos paliar la situación en que se encuentran".
 
Brenda Hamilton, presidenta Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras de la UBA, destacó que "a la gobernadora María Eugenia Vidal le sobra 'Operativo Sol' para criminalizar a las mujeres, pero no destina un solo peso para la emergencia por violencia machista, recorta programas fundamentales como el de Salud Sexual y Reproductiva, prohíbe el derecho al aborto no punible y hasta quita terrenos destinados a la construcción de refugios para las víctimas de violencia de la provincia".
 
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Poner el pecho
 
Desde las cinco de la tarde, el reclamo feminista de libertad solucionó un dilema en el que suele caer el periodismo: mirar el centro de la escena y olvidar los márgenes. Porque ayer, la media plazoleta en que está dividida la Plaza de la República, la que mira al sur del Obelisco, durante varias horas, estuvo cubierta de un número impreciso pero importante de mujeres que expresaron (con o sin sus tetas descubiertas) su fuerte repudio a la violencia del sistema contra ellas, a partir del intento de pixelar policialmente las tetas de tres o cuatro mujeres que tomaban sol en Necochea.
 
Policialmente significa que desaparezcan de la vista. Pero los márgenes de la plazoleta. Esos márgenes. La media plaza estaba rodeada de centenares de mirones de ojos fisgones y amperímetro suelto. Centenares son centenares, a riesgo de quedar corto.
 
Fisgones que levantaban sus celulares para capturar imágenes de tetas al aire y acercarse para ver pezones lo más de cerca posible, a distancia de colectivo lleno. Una mirada de pura violencia.
 
Después de escribir sobre el múltiple femicidio de Hurlingham, realizar una crónica sobre el Tetazo supuso una banalidad. Error. El cuerpo semidesnudo de las mujeres en un lugar prohibido (por el hombre) plasmó toda la violencia que encierra la mirada cotidiana del machismo.
 
Primero empezaron algunas, las más osadas, a reunirse en grupitos, quitarse la blusa, pintarse las tetas con colores, mientras los transeúntes pasaban y se sorprendían. Agresión a la vista habrá pensado más de uno, ocultándose a sí mismo la pedofilia eclesial, la obscenidad de la pobreza sin techo, y su contracara, el millonario negocio del desnudo femenino televisivo.
 
Después, empezaron a llegar en forma masiva. Muchas con inscripciones en sus cuerpos o en carteles fabricados a mano. "No fue la ropa, ni el lugar, ni la hora. Nos queremos vivas. Nada justifica una agresión sexual", decía un cartel que colgaba del cuello de un pibe, en un grupo de chicas y chicos de la Comisión de Género del colegio secundario Paula Albarracín, de Olivos.
 
"No pueden decidir cuándo está bien, o cuándo está mal -dijo a PáginaI12 una de las chicas del grupo-. Disponen que mostrar las tetas está bien cuando es consumo. Vinimos en forma individual a sumarnos a la protesta".
 
A unos metros, una joven, con el torso desnudo, levantaba un cartel en el que se dibujaba una silueta femenina y el texto: "Tetardaste en avanzar". Hacia el borde de la plazoleta que da a Carlos Pellegrini, cuatro o cinco mujeres, también un par de muchachos, pintaban carteles en el piso.
 
"Obsceno es que nos acosen, que nos amenacen, golpeen, violen, empalen, prendan fuego, torturen, asesinen, tiren nuestros cuerpos a la basura o a un pozo, que nos obliguen a parir. Mi cuerpo no es obsceno, mi cuerpo es mío. Vivas y libres nos queremos. Legislación feminista ya! Las tetas no matan. El machismo sí". Texto extenso. ¿Extenso? Apenas si es la enumeración más visible del meticuloso, minúsculo y asfixiante sometimiento cotidiano.
 
Lo decían en los carteles y en la semidesnudez de esos cuerpos. Los pezones apuntaban a los objetivos lascivos que las rodeaban. La plazoleta, de a poco, dejó de ser transitable para los hombres, que empezaron(mos) a ser desplazados hacia los márgenes.
 
El concepto era claro: el reclamo es de las mujeres y de los géneros desplazados. El concepto, de tan claro, generó algunas rispideces. Algunos hombres decidieron no ceder la atención, y con corpiños reclamaron cámara y la obtuvieron, en una suerte de apoyo no pedido. Es cierto que muchos de ellos acompañaban a mujeres, pero también es cierto que se llevaban la atención de fotógrafos y tevé, siempre sensible al espectáculo.
 
Otras rispideces más difíciles tuvieron lugar con tres o cuatro machos violentos, desperdigados en la plazoleta y que fueron expulsados al grito de "¡se va, se va, el macho se va!", o el más comprensible para algunos "¡Pajero, te vas!".
 
Faltaba decir que las violentas son las mujeres que se visten o se desvisten de esa manera. Pero no faltó, fue dicho. Un hombre preguntó a este cronista "¿quiénes son las de pañuelo verde?". Se refería al pañuelo de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, que a esa hora prácticamente había sido adoptado por la mayoría de las mujeres sin importar si estaban o no en tetas. "Son las más violentas", agregó. El comentario no podía faltar. "¿Violentas? Ayer uno mató a cinco y dice violentas?" (la mirada periodística no es objetiva).
 
A uno lo corrieron mientras el tipo, que intentó resistir, gritaba que "si vos estás desnuda yo me puedo masturbar". Sintió la fuerza unida de las mujeres.
 
Entre un grupo de la organización Defensoría de Género se encontraba Karina Abregú, su rostro marcado por la violencia machista, reclamando por la lucha feminista y convocando al próximo paro internacional de mujeres del 8 de Marzo.
 
Estaban las de Mala Junta, las de Pan y rosas, las Putas feministas, y las Lesbianas, "Arriba las lolas, abajo las pistolas", clamaba un cartel, mientras desde el sur llegaba el grupo de las Brujas en resistencia, que llegaban de Quilmes, vestidas con sus sombreros brujeriles, algunas mostrando con total desenfado las tetas despreocupadas de cualquier moda.
 
"Ahora que estamos juntas", empezó a sonar el cántico feminista, "ahora que si nos ven, ahora que estamos juntas, el patriarcado se va a caer, se va a caer".
 
No tardó en llegar el "Macri, careta, dejame andar en tetas" y el "Macri, basura, vos sos la dictadura".
 
"No entiende nada", decía una a su amiga y señalaba a un muchacho que daba una entrevista a una cámara, "está en corpiño, no entiende nada".
 
Mientras centenares de torsos se iban desnudando, un grupo importante se desplazó batiendo parches a la 9 de Julio del lado de Cerrito y tomó la calle por asalto. Los guardias de tránsito no atinaron a reaccionar. Idiotizados por el desparpajo, abandonaron al tránsito a su suerte. Alguno, incluso, tomaba fotos de desnudeces con su celular. Guardianes del orden.
 
Mientras, en los márgenes, un hombre con remera de rugby como descripción, intentaba convencer a tres amigas lesbianas sobre la violencia del reclamo feminista: "Que estén desnudas, todo bien, nadie se escandaliza -dijo intentando que no se le notara-, pero eso de echar es violento, es una provocación, y eso les resta público. Quién las va a acompañar".
 
Una del grupo cerró la conversación: "Mejor, vos no acompañes a nadie".
 
Por Horacio Cecchi
 
Fuentes: Página12, La Izquierda Diario y LOP
 

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19-02-2017 / 19:02
En una de las peores semanas para el Gobierno desde que asumió Mauricio Macri como presidente, debido al escándalo del Correo y la polémica por el retoque a la baja del aumento de las jubilaciones, Cambiemos logró dos victorias al hilo en el Congreso: la sanción de la reforma del régimen de ART y el aval al DNU que endurece la ley migratoria. La particularidad de ambos triunfos es que el macrismo los consiguió con la sorpresiva ausencia de legisladores del Frente para la Victoria.
 
El miércoles a la noche, cuando finalizaba la sesión, los bloques que lideran Sergio Massa y Diego Bossio le retiraron su apoyo a la ley de ART al enterarse que el Gobierno había modificado por resolución la fórmula de cálculo de la ley de Movilidad Jubilatoria. Ambos espacios se abstuvieron. La votación la ganó Cambiemos con 88 votos a favor, 44 abstenciones y 22 votos en contra.
 
Durante la votación, los diputados del Frente para la Victoria-PJ, la bancada más numerosa de la cámara baja, se quedaron sospechosamente de pie junto a sus poltronas, para figurar como ausentes y no votar.
 
"Si el kirchnerismo se sentaba y votaba en contra, caía la ley. Salvaron al Gobierno", afirmó Massa al día siguiente de la sesión. El tigrense, de todas maneras, iba a votar a favor del proyecto y no mandó a su tropa a votar en contra, sino a abstenerse. El kirchnerismo argumentó que si, en lugar de abstenerse, el massimo y el bloque de Bossio no daban quórum, la ley se caía.
 
Así, la ley de ART fue rechazada solamente por el Movimiento Evita (bloque Peronismo para la Victoria), Progresistas (socialismo, Libres del Sur y Margarita Stolbizer) y el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT).

19-02-2017 / 10:02
19-02-2017 / 10:02
19-02-2017 / 09:02
La pregunta sigue siendo la misma entre analistas y observadores. A los que se suman ahora hasta aliados de Cambiemos o funcionarios del propio Gobierno que no aprueban a libro cerrado ni el sentido de la oportunidad de algunas decisiones que se han tomado, ni la chapucería aplicada para llevarlas adelante.
 
También es cierto que hay más de una respuesta para esa pregunta que a estas alturas bien podría ser la del millón. Una: cuánto daño le provocarán al Gobierno y a la coalición que encabeza Mauricio Macri tantos errores no forzados, y algunas perjudiciales muestras de insensibilidad de algunos funcionarios, en el resultado de las elecciones de octubre.
 
Tan cruciales una vez más para el destino de mediano o largo plazo, pero en especial para los tiempos que podría durar esta experiencia no peronista al mando de la administración del país.
 
Otra: si la persistencia en el error y la contramarcha que a estas alturas resulta casi patológica en un Gobierno que se ufana de tener "el mejor equipo de los últimos cincuenta años" harán que el oficialismo salga derrotado de ese paso por las urnas en apenas ocho meses, que podrían tener un previo llamado de atención en las primarias del próximo mes de agosto.
 
O si como creen los estrategas del macrismo, y algunos funcionarios que no temen pecar de soberbios o autosuficientes, la economía triunfará, la inflación será doblegada, los salarios ganarán la vieja carrera, y los errores cometidos no pasarán de ser una anécdota.
 
Un dato de la historia reciente, desde el renacimiento de la democracia para acá, va y viene en los análisis que son comunes a oficialistas y opositores cuando se dan a la tarea de orejear lo que puede ocurrir en esos comicios clave: la ciudadanía suele darse el gusto de castigar a los gobernantes que no hacen las cosas bien, aunque les sigan guardando la necesaria dosis de esperanza, cuando lo que se vota no es la gestión propiamente dicha sino bancas en el Congreso o en las legislaturas provinciales.

19-02-2017 / 09:02
El miércoles pasado en el Congreso, que es el principal ámbito donde reina la política, se tuvo la sensación de que la coalición Cambiemos había entrado en una crisis irremontable.
 
No era la oposición la que lo percibía, sino los principales dirigentes del oficialismo en Diputados, donde estuvo a punto de fracasar la votación del cambio en las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART) impulsado por el Gobierno de Macri.
 
Luego de soportar más de cuatro horas de críticas, burlas y chicanas sobre el acuerdo entre la familia presidencial y el Estado por la deuda del Correo Argentino, el interbloque que preside el radical Mario Negri se enteró de que la Anses había modificado el cálculo que se utiliza para aumentar de manera  automática las jubilaciones.
 
Hubo asombro, indignación y hasta fuertes insultos hacia miembros del Gobierno, como fue el caso de Elisa Carrió, que utilizó los más subidos de tono.
 
Emilio Monzó, Nicolás Massot, Fernando Sánchez y el propio Negri llamaban exasperados a distintos funcionarios pidiendo explicaciones y recomendando que esa modificación se anulara.
 
Uno de los que respondió fue el vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, quien sorprendido por tanto escándalo dijo "pero si son 20 pesos de diferencia, es una pavada...".
 
Su interlocutor le habló de la sensibilidad del tema y le recordó que el Gobierno había asignado 75 mil millones de pesos para la reparación histórica a los jubilados y ahora echaba por tierra esa buena señal, justamente por esa "pavada".
 
En la Casa Rosada, hubo funcionarios que insistieron hasta la mañana siguiente con mantener el nuevo cálculo, sin advertir la gravedad del momento.
 
Fue el Presidente quien decidió dar la cara y volver atrás con la medida. El error con las jubilaciones se sumaba al conflictivo acuerdo con el Correo, y a las otras muchas equivocaciones cometidas desde que asumió a fines de 2015.
 
Esa noche, los legisladores de Cambiemos se fueron a dormir con la incertidumbre de una crisis política que traería serias consecuencias.

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