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Nacionales - 08-02-2017 / 08:02

#Tetazo por el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos

#Tetazo por el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos
¿OBSCENO?. “Obsceno es que nos acosen, que nos amenacen, golpeen, violen, empalen, prendan fuego, torturen, asesinen, tiren nuestros cuerpos a la basura o a un pozo, que nos obliguen a parir. Mi cuerpo no es obsceno, mi cuerpo es mío. Vivas y libres nos queremos. Legislación feminista ya! Las tetas no matan. El machismo sí”. Texto extenso. ¿Extenso? Apenas si es la enumeración más visible del meticuloso, minúsculo y asfixiante sometimiento cotidiano.
Con un #Tetazo convocado contra el abuso policial que sufrieron tres jóvenes, por hacer topless en una playa de Necochea, decenas de jóvenes y organizaciones de mujeres, sociales y de la izquierda se manifestaron en repudio al accionar de las fuerzas de seguridad de la provincia de Buenos Aires, que abordaron a las mujeres con un imponente operativo.
 
La concentración, convocada y difundida por las redes sociales, tuvo lugar desde las 17 horas frente al Obelisco, en la Ciudad de Buenos Aires. Con o sin corpiños, con sus torsos pintados o cubiertos, con cánticos, pancartas y pañuelos que reivindicaban el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos. También hubo manifestaciones en el sector de la playa necochense donde fueron abordadas las tres mujeres, en la Playa Unzué de la ciudad de Mar del Plata y en otras localidades y playas de la Costa Atlántica, así como en las provincias de Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Salta y Entre Ríos, entre otras.
 
En la provincia de Buenos Aires rige la ley de 1973 que prohíbe los "actos contra la moral". Amparadas en esa ley, las fuerzas de seguridad intentaron impedir ese día que las jóvenes tomaran sol sin tapar sus pechos. Aunque el juez Mario Juliano sentenció que las mujeres no habían cometido ninguna falta y sostuvo que esa ley es inconstitucional, el hecho volvió a abrir el debate sobre el derecho de las mujeres a decidir libremente sobre su propio cuerpo. Algo similar ocurrió en julio de 2016, cuando la policía bonaerense intentó detener a la joven Constanza Santos mientras amamantaba a su bebé en una plaza de San Isidro. Se trata de la misma policía que ampara, fomenta y hasta participa activamente del negocio de las redes de trata para la explotación sexual de las mujeres.
 
Periodistas como Mariano Obarrio salieron a afirmar que las mujeres "no tienen derecho a perturbar a niños y terceros con sus carnes", mientras que el politólogo Agustín Laje sostuvo que "las feministas prohíben concursos de belleza de Reef pero impulsan el #tetazo" y exigió "que vayan presas" las activistas que se manifestaron en el Obelisco porteño. Por otra parte, desde la agrupación de mujeres Pan y Rosas en el Frente de Izquierda denunciaron que "mientras el gobierno de Cambiemos destina un presupuesto de miseria para la prevención y la atención de este flagelo, una mujer es asesinada cada día a manos de la violencia machista. Igual que en la gestión anterior, ese presupuesto no alcanza para garantizar siquiera las medidas elementales que permitirían a las mujeres al menos paliar la situación en que se encuentran".
 
Brenda Hamilton, presidenta Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras de la UBA, destacó que "a la gobernadora María Eugenia Vidal le sobra 'Operativo Sol' para criminalizar a las mujeres, pero no destina un solo peso para la emergencia por violencia machista, recorta programas fundamentales como el de Salud Sexual y Reproductiva, prohíbe el derecho al aborto no punible y hasta quita terrenos destinados a la construcción de refugios para las víctimas de violencia de la provincia".
 
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Poner el pecho
 
Desde las cinco de la tarde, el reclamo feminista de libertad solucionó un dilema en el que suele caer el periodismo: mirar el centro de la escena y olvidar los márgenes. Porque ayer, la media plazoleta en que está dividida la Plaza de la República, la que mira al sur del Obelisco, durante varias horas, estuvo cubierta de un número impreciso pero importante de mujeres que expresaron (con o sin sus tetas descubiertas) su fuerte repudio a la violencia del sistema contra ellas, a partir del intento de pixelar policialmente las tetas de tres o cuatro mujeres que tomaban sol en Necochea.
 
Policialmente significa que desaparezcan de la vista. Pero los márgenes de la plazoleta. Esos márgenes. La media plaza estaba rodeada de centenares de mirones de ojos fisgones y amperímetro suelto. Centenares son centenares, a riesgo de quedar corto.
 
Fisgones que levantaban sus celulares para capturar imágenes de tetas al aire y acercarse para ver pezones lo más de cerca posible, a distancia de colectivo lleno. Una mirada de pura violencia.
 
Después de escribir sobre el múltiple femicidio de Hurlingham, realizar una crónica sobre el Tetazo supuso una banalidad. Error. El cuerpo semidesnudo de las mujeres en un lugar prohibido (por el hombre) plasmó toda la violencia que encierra la mirada cotidiana del machismo.
 
Primero empezaron algunas, las más osadas, a reunirse en grupitos, quitarse la blusa, pintarse las tetas con colores, mientras los transeúntes pasaban y se sorprendían. Agresión a la vista habrá pensado más de uno, ocultándose a sí mismo la pedofilia eclesial, la obscenidad de la pobreza sin techo, y su contracara, el millonario negocio del desnudo femenino televisivo.
 
Después, empezaron a llegar en forma masiva. Muchas con inscripciones en sus cuerpos o en carteles fabricados a mano. "No fue la ropa, ni el lugar, ni la hora. Nos queremos vivas. Nada justifica una agresión sexual", decía un cartel que colgaba del cuello de un pibe, en un grupo de chicas y chicos de la Comisión de Género del colegio secundario Paula Albarracín, de Olivos.
 
"No pueden decidir cuándo está bien, o cuándo está mal -dijo a PáginaI12 una de las chicas del grupo-. Disponen que mostrar las tetas está bien cuando es consumo. Vinimos en forma individual a sumarnos a la protesta".
 
A unos metros, una joven, con el torso desnudo, levantaba un cartel en el que se dibujaba una silueta femenina y el texto: "Tetardaste en avanzar". Hacia el borde de la plazoleta que da a Carlos Pellegrini, cuatro o cinco mujeres, también un par de muchachos, pintaban carteles en el piso.
 
"Obsceno es que nos acosen, que nos amenacen, golpeen, violen, empalen, prendan fuego, torturen, asesinen, tiren nuestros cuerpos a la basura o a un pozo, que nos obliguen a parir. Mi cuerpo no es obsceno, mi cuerpo es mío. Vivas y libres nos queremos. Legislación feminista ya! Las tetas no matan. El machismo sí". Texto extenso. ¿Extenso? Apenas si es la enumeración más visible del meticuloso, minúsculo y asfixiante sometimiento cotidiano.
 
Lo decían en los carteles y en la semidesnudez de esos cuerpos. Los pezones apuntaban a los objetivos lascivos que las rodeaban. La plazoleta, de a poco, dejó de ser transitable para los hombres, que empezaron(mos) a ser desplazados hacia los márgenes.
 
El concepto era claro: el reclamo es de las mujeres y de los géneros desplazados. El concepto, de tan claro, generó algunas rispideces. Algunos hombres decidieron no ceder la atención, y con corpiños reclamaron cámara y la obtuvieron, en una suerte de apoyo no pedido. Es cierto que muchos de ellos acompañaban a mujeres, pero también es cierto que se llevaban la atención de fotógrafos y tevé, siempre sensible al espectáculo.
 
Otras rispideces más difíciles tuvieron lugar con tres o cuatro machos violentos, desperdigados en la plazoleta y que fueron expulsados al grito de "¡se va, se va, el macho se va!", o el más comprensible para algunos "¡Pajero, te vas!".
 
Faltaba decir que las violentas son las mujeres que se visten o se desvisten de esa manera. Pero no faltó, fue dicho. Un hombre preguntó a este cronista "¿quiénes son las de pañuelo verde?". Se refería al pañuelo de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, que a esa hora prácticamente había sido adoptado por la mayoría de las mujeres sin importar si estaban o no en tetas. "Son las más violentas", agregó. El comentario no podía faltar. "¿Violentas? Ayer uno mató a cinco y dice violentas?" (la mirada periodística no es objetiva).
 
A uno lo corrieron mientras el tipo, que intentó resistir, gritaba que "si vos estás desnuda yo me puedo masturbar". Sintió la fuerza unida de las mujeres.
 
Entre un grupo de la organización Defensoría de Género se encontraba Karina Abregú, su rostro marcado por la violencia machista, reclamando por la lucha feminista y convocando al próximo paro internacional de mujeres del 8 de Marzo.
 
Estaban las de Mala Junta, las de Pan y rosas, las Putas feministas, y las Lesbianas, "Arriba las lolas, abajo las pistolas", clamaba un cartel, mientras desde el sur llegaba el grupo de las Brujas en resistencia, que llegaban de Quilmes, vestidas con sus sombreros brujeriles, algunas mostrando con total desenfado las tetas despreocupadas de cualquier moda.
 
"Ahora que estamos juntas", empezó a sonar el cántico feminista, "ahora que si nos ven, ahora que estamos juntas, el patriarcado se va a caer, se va a caer".
 
No tardó en llegar el "Macri, careta, dejame andar en tetas" y el "Macri, basura, vos sos la dictadura".
 
"No entiende nada", decía una a su amiga y señalaba a un muchacho que daba una entrevista a una cámara, "está en corpiño, no entiende nada".
 
Mientras centenares de torsos se iban desnudando, un grupo importante se desplazó batiendo parches a la 9 de Julio del lado de Cerrito y tomó la calle por asalto. Los guardias de tránsito no atinaron a reaccionar. Idiotizados por el desparpajo, abandonaron al tránsito a su suerte. Alguno, incluso, tomaba fotos de desnudeces con su celular. Guardianes del orden.
 
Mientras, en los márgenes, un hombre con remera de rugby como descripción, intentaba convencer a tres amigas lesbianas sobre la violencia del reclamo feminista: "Que estén desnudas, todo bien, nadie se escandaliza -dijo intentando que no se le notara-, pero eso de echar es violento, es una provocación, y eso les resta público. Quién las va a acompañar".
 
Una del grupo cerró la conversación: "Mejor, vos no acompañes a nadie".
 
Por Horacio Cecchi
 
Fuentes: Página12, La Izquierda Diario y LOP
 

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18-02-2018 / 12:02
El caso del policía Luis Chocobar, felicitado por el Gobierno de Mauricio Macri tras asesinar por la espalda a Pablo Kukoc, hizo estallar dentro de la alianza Cambiemos su propia grieta y desató un gran alboroto en sectores judiciales molestos por las polémicas e inoportunas opiniones públicas de Macri sobre los fallos que procesaron al uniformado y el anuncio de una nueva doctrina según la cual, a entender de la ministra Patricia Bullrich, siempre tienen razón las fuerzas de seguridad.
 
El radicalismo dio esta semana su expresión más clara de que hay ciertos límites que no está dispuesto a cruzar: en el diario macrista La Nación, Ricardo Gil Lavedra publicó una columna titulada "Los riesgos de la demagogia punitiva", que asociaba el uso del tema como parte de un "marketing político" que acarrea el riesgo de multiplicar el delito y la violencia y esquiva el desarrollo de políticas "integrales, estables y serias".
 
Detrás del jurista salieron a cuestionar la postura presidencial varios dirigentes de la UCR, y fue la posición compartida en reuniones de bloque. Gil Lavedra es hoy, además, quien lidera el emprendimiento "Justicia 2020" del Ministerio de Justicia, que entre otras cosas desarrolla un anteproyecto de reforma del Código Penal.
 
La comisión que está en plena confección del texto no tiene intención de flexibilizar la regulación de la llamada "legítima defensa" (que señala las limitaciones en el uso de armas por parte de los agentes) ni la carga de la prueba, que según la ministra de Seguridad debiera eximir a los policías de toda acusación.
 
A los camaristas que agravaron la situación de Chocobar al atribuirle "homicidio agravado" y que fueron criticados por Macri el viernes, les llovieron mensajes de apoyo de colegas y hasta de funcionarios de la propia Casa Rosada.
 
En la Corte Suprema miran el escenario con atención y analizan dar un mensaje que, sin ser condescendiente con el Poder Ejecutivo, los ayude a soñar con contrarrestar la imagen desastrosa (70 por ciento negativa) que le dan las encuestas al Poder Judicial.

18-02-2018 / 12:02
17-02-2018 / 12:02
17-02-2018 / 12:02
En su paso por Argentina, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Rex Tillerson, ex director ejecutivo de la petrolera Exxon Mobile, no levantó las restricciones a los limones y al biodiésel o a la carne, que constituyen la modesta contrapartida argentina del intercambio entre ambos países.
 
Pero el jueves, el gobierno argentino emitió un decreto para la compra de material militar, un decreto secreto por decreto. Todas las discusiones económicas con Washington han sido un fracaso para Mauricio Macri, quien a cambio ha sido generoso y rápido para alinearse.
 
El gobierno de la alianza Cambiemos anunció acuerdos con el Comando Sur norteamericano, para asentar una base de la DEA en la triple frontera y conformar un grupo comando de respuesta rápida que involucra a las tres fuerzas armadas, que apoyará esa tarea.
 
El motivo de esta reactivación bélica de la región apunta a la decisión de Estados Unidos de recuperar una posición hegemónica en su "patio trasero". Su actual política proteccionista lo limita para hacerlo con acuerdos comerciales y entonces lo completa con presencia militar, la vieja política de la zanahoria y el garrote de la doctrina Monroe que seduce a Tillerson.
 
Son las dos vías de recolonización de las Fuerzas Armadas y de Seguridad regionales: la introducción de bases de la DEA y la consolidación de hipótesis de conflicto contra el narcotráfico y el terrorismo, que a poco de andar se convierten en represión de la disidencia interna con la presencia de asesores yanquis como ha sucedido en México.
 
Macri tenía que inventar la existencia de un foco terrorista para encajar en ese esquema dependiente y así surgió una organización fantasmagórica de mapuches alzados, de la que no se conoce un documento y de la que ni siquiera se ha mostrado armamento.
 
Pero el gobierno argentino puede exhibir, en cambio, que la lucha contra esta inasible RAM ya produjo dos bajas: Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, dos pibes desarmados que participaban en una protesta social legítima.
 
Con el dedo siempre en el gatillo, son esquemas de muy baja intensidad democrática. Porque el garrote ideológico se traslada hacia dentro de cada país.
 
Las primeras en ser reequipadas por el gobierno de los ricos han sido las fuerzas de seguridad, que pasaron por un lavado de cabeza ideológico para conferirles impunidad en las funciones de represión. 

16-02-2018 / 12:02
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