aseveró tras recordar que "parte del sueldo" de los docentes proviene de "fondos nacionales".
 
Por su parte, Baradell aseguró, va a discutir "la pérdida del poder adquisitivo del año pasado, y a eso sumarle una proyección de inflación de este año que es razonable, pero que tiene un piso del 25%". En ese sentido, estimó una pérdida de entre 8 y 10 puntos porcentuales en 2016. Si a eso se le suma la inflación que proyectan para este año, el aumento que pedirán se acerca al 35%. "Nos ofrece la mitad de lo que pedimos. Y eso implica una significativa pérdida del poder adquisitivo".
 
Las paritarias serán una misión de por sí complicada, si se tiene en cuenta que los gremios piden una suba del 35% y amenazan con ir al paro; y los gobernadores exigen más fondos a la Nación para "descentralizar" la paritaria, como pretende la Casa Rosada. Así, se torna difícil sostener un "techo" de aumento salarial acorde al ajuste que promueve Cambiemos para el conjunto de los trabajadores.
 
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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“Si uno solo puede ser macrista o cristinista -si así son las cosas- estamos en el fondo del pozo y ni imaginamos la salida”. Julio Bárbaro
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Nacionales - 07-02-2017 / 08:02
PRIMER TROPIEZO DEL "MODELO VIDAL" DE PARITARIAS

Los docentes bonaerenses rechazaron el 18% en 4 cuotas y amenazan con no iniciar las clases

Los docentes bonaerenses rechazaron el 18% en 4 cuotas y amenazan con no iniciar las clases
María Eugenia Vidal propone a los más de 300.000 docentes de la provincia de Buenos Aires un aumento salarial acorde al ajuste que promueve Cambiemos para el conjunto de los trabajadores. Con una inflación del 40 % el año pasado, y nuevos tarifazos este año, el techo del 18 % implica una pérdida salarial que ataca el salario. Los maestros la rechazaron e insisten en un 35%. Sin guiño de las otras provincias, la gobernadora bonaerense busca sostener la pauta fijada por el Banco Central y ser la guía para el resto del país.
Finalizó la primera mano de un partido de truco cuyos naipes ya estaban cantados. En la mañana de este lunes, el titular de Suteba, Roberto Baradell, había anunciado: "Vidal nos va a proponer 18% en cuatro cuotas y lo vamos a rechazar". Todo eso ya ocurrió. Ahora empieza el verdadero partido, el tira y afloje con el reloj corriendo en contra: el macrismo quiere que las clases comiencen el 6 de marzo.
 
Cerca de María Eugenia Vidal, en tanto, redoblaron la apuesta. Los funcionarios macristas dicen que no descartan definir la negociación por decreto o bien descontar los días de paro, en caso de que los sindicatos adopten medidas de fuerza e impidan el inicio del calendario escolar. Se trata de otro gesto de endurecimiento en el inicio de la primera ronda de la discusión salarial del 2017.
 
El gobierno bonaerense busca replicar el modelo salarial de un 18% de aumento para todo el año similar al que la gobernadora firmó semanas atrás con los estatales (con excepción de ATE). La Provincia de Buenos Aires tiene el desafío de sostener la pauta fijada por el Banco Central -en torno a esa cifra- y de convertirse en una guía para las provincias.
 
La idea ahora es que la Provincia de Buenos Aires fije el sendero que deberán seguir los otros gobernadores. Sin embargo, los mandatarios se distanciaron de la iniciativa oficial. Por un lado, algunos cuestionan la decisión de suspender el Consejo Federal de Educación, encargado de definir el piso salarial a nivel nacional. Lo consideran un intento por traspasarles el costo político y fiscal a las provincias.
 
En tanto, otros más cercanos a Macri pusieron condiciones. El salteño Juan Manuel Urtubey, apoyó que las provincias se hagan "cargo" de las paritarias docentes, pero señaló la necesidad de contar con "certezas" en cuanto a la continuidad de fondos nacionales. "El tema es que algunos del Gobierno piensan reducir los fondos; entramos en el camino de los '90, donde se descentraliza la responsabilidad pero no los fondos. Eso lo queremos evitar", aseveró tras recordar que "parte del sueldo" de los docentes proviene de "fondos nacionales".
 
Por su parte, Baradell aseguró, va a discutir "la pérdida del poder adquisitivo del año pasado, y a eso sumarle una proyección de inflación de este año que es razonable, pero que tiene un piso del 25%". En ese sentido, estimó una pérdida de entre 8 y 10 puntos porcentuales en 2016. Si a eso se le suma la inflación que proyectan para este año, el aumento que pedirán se acerca al 35%. "Nos ofrece la mitad de lo que pedimos. Y eso implica una significativa pérdida del poder adquisitivo".
 
Las paritarias serán una misión de por sí complicada, si se tiene en cuenta que los gremios piden una suba del 35% y amenazan con ir al paro; y los gobernadores exigen más fondos a la Nación para "descentralizar" la paritaria, como pretende la Casa Rosada. Así, se torna difícil sostener un "techo" de aumento salarial acorde al ajuste que promueve Cambiemos para el conjunto de los trabajadores.
 
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No hubo avances en la paritaria y se complica el conflicto docente bonaerense
 
Un mes antes del comienzo del ciclo lectivo comenzó ayer la cuenta regresiva, con previsibles diferencias entre el ofrecimiento salarial del gobierno bonaerense a los docentes y lo que pretenden los gremios.
 
En la primera reunión de negociaciones paritarias con el sector, como ya se venía anticipando, el gobierno de María Eugenia Vidal presentó formalmente la propuesta de un incremento salarial del 18%, a pagar en cuatro cuotas durante el año, y ajustado a la inflación.
 
Como una manera de amortiguar el esperado rechazo por parte de los maestros, en el encuentro de la Comisión Técnica Salarial se confirmó la incorporación de una cláusula que, en caso de que el índice inflacionario supere esa cifra, el sueldo se ajustará automáticamente.
 
La propuesta no fue aceptada por los dirigentes gremiales que concurrieron al encuentro, en el Ministerio de Economía bonaerense, en pleno centro de esta capital, lo que dejó una sensación de fracaso en la primera reunión de la paritaria docente bonaerense.
 
Aunque con distintos matices, los gremios descartan de plano el ofrecimiento, ya que anteponen un elemento que, hasta ahora, no es tenido en cuenta por los funcionarios: la pérdida del poder adquisitivo registrada durante 2016, y que ubican entre el 8 y el 10%, por lo que el reclamo de la recomposición salarial para el sector oscila en el 35%, es decir, el doble de lo que recibieron como propuesta.
 
"Está en manos de la gobernadora Vidal que el ciclo lectivo comience el próximo 6 de marzo", advirtió María Laura Torres, secretaria gremial del Suteba, al término de la reunión. Tal vez para evitar un impacto ante el previsible rechazo sindical, en representación del gobierno provincial concurrieron al encuentro funcionarios de segunda línea de los ministerios de Educación, Trabajo y Economía.
 
La dirigente docente enfatizó que el Frente Gremial considera "imprescindible que se convoque a la paritaria nacional docente", por lo que si esa instancia no se cumple, "estaremos ante las puertas de un conflicto". En tanto, indicó que "planteamos lo que perdimos de poder adquisitivo el año pasado, por lo que pretendemos recuperar lo que nos corresponde, para después sí discutir la pauta 2017".
 
Durante el encuentro, que se extendió durante algo más de una hora, no cesó de escucharse una ruidosa manifestación protagonizada por docentes frente a la sede del Ministerio de Economía, que exigía una mejora salarial más sustantiva.
 
Entre las partes se convino pasar a un cuarto intermedio para reanudar las negociaciones en los próximos días, aunque todavía no se definió la fecha. Tras la reunión, tanto el Frente Gremial como el gobierno de Vidal mostraron un endurecimiento de sus posiciones.
 
También se planteó en la reunión la necesidad de poner en la mesa de discusión, además de la cuestión salarial, otros temas relacionados con la actividad educativa, como la infraestructura escolar y la problemática de los cargos docentes.
 
 
La reacción gremial
 
René Cruz, vicepresidente de la Federación de Educadores Bonaerenses (FEB), explicó que no se aceptó la propuesta "porque el aumento propuesto significa $ 200 por mes y ni siquiera alcanzará para pagar los aumentos de energía eléctrica que se vienen".
 
En tanto, Alejandro Salcedo, secretario adjunto de la Unión Docentes de Buenos Aires (Udocba), señaló que "el gobierno dispone de fondos muy superiores como para mejorar la oferta". Reclamó como primera medida el blanqueo de todo el salario, y que ningún docente esté por debajo de la línea de pobreza. Indicó, además, que la propuesta oficial comprende una cifra inferior a los $ 12.000 de sueldo inicial para un maestro de grado.
 
Previamente a lo que se transformó ayer en la primera pulseada del año entre el gobierno bonaerense y los gremios docentes, en los últimos días los titulares de las carteras de Educación y Trabajo venían dando cuenta de la postura que adoptarían a la hora de comenzar a negociar con los gremios.
 
En tal sentido, el director general de Cultura y Educación, Alejandro Finocchiaro, dejó en claro que "lo que vamos a ofrecer es lo que podemos, porque no se puede ofrecer lo que no se puede pagar", por lo que "si los representantes sindicales van a actuar como gremialistas, es muy posible que cerremos un acuerdo".
 
Por su parte, el ministro de Trabajo, Marcelo Villegas, destacó que el gobierno de Vidal "hizo un esfuerzo muy fuerte, y estamos dispuestos a seguir haciéndolo", al tiempo que recordó que en diciembre se cerraron las negociaciones paritarias con gran parte de los gremios estatales para este año.
 
 
Sueldos
  
Margen para negociar
 
Los gremios docentes y el gobierno de María Eugenia Vidal se miraron a cara de perro en el primer round de las negociaciones por el salario docente en la provincia de Buenos Aires. Las dos partes mostraron posturas irreconciliables, aunque se descuenta que habrá nuevas instancias de diálogo antes del comienzo de clases, previsto para el primer lunes de marzo.
 
El principal contrapunto es la diferencia entre el 18% ofrecido por el gobierno y el 35% que exigen los sindicatos, que procuran recuperar un retraso del 10% que se arrastra desde el año pasado. Cerca de Vidal son conscientes de que tan enérgica como su postura de mantener la oferta del 18% es su decisión de que las clases empiecen como sea el 6 de marzo. Un resquicio para la negociación.
 
Por Eduardo D'Argenio
 
Fuentes: La Nación, iProfesional, Clarín, Ámbito, El Cronista y LOP 
 

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Los docentes bonaerenses rechazaron el 18% en 4 cuotas y amenazan con no iniciar las clases
No fue novedad el fracaso de la primera reunión por la paritaria docente bonaerense. A la gobernadora María Eugenia Vidal le toca gestionar probablemente uno de los conflictos más sensibles para la sociedad, frente a la impotencia de la gestión de Mauricio Macri. Fue la Provincia la primera que pactó un acuerdo salarial con los empleados públicos de 18% y cláusula gatillo por si fracasa el plan antiinflacionario concentrado sólo en la política monetaria del BCRA. Pero replicar ese acuerdo con los docentes no parece sencillo de alcanzar y el riesgo de que afecte el inicio del ciclo lectivo es alto. Es un error pensar que si el conflicto estalla será un problema de la gobernadora. En un sistema altamente presidencialista, la sociedad responsabilizará a Macri por los fracasos.
Los docentes bonaerenses rechazaron el 18% en 4 cuotas y amenazan con no iniciar las clases
En una suerte de "prueba piloto" para un nutrido grupo de mandatarios, el Gobierno de la macrista María Eugenia Vidal ofertó ayer a los docentes bonaerenses un aumento del 18%, en cuatro cuotas iguales de 4,5%, atadas a la inflación del INDEC. Pero la propuesta, como era previsible, fue rechazada por los dirigentes del sector por "insuficiente", por lo que se abrió un cuarto intermedio que potencia la amenaza de conflictividad en el inicio de clases del 6 de marzo.
26-03-2017 / 11:03
"La manifestación, que expresa demandas y a la vez afirma la identidad del grupo que las porta introduce una relación diferenciada con el tiempo de la política (...) intenta demostrar su fuerza para evitar la violencia." Del libro "La manifestación. Cuando la acción colectiva toma las calles."
 
Olivier Fillieule
Danielle Tartakowsky
 
El libro citado comienza recordando que la revista Time eligió como personaje del año 2011 "al manifestante". Es presumible que la  revista  autóctona Gente no imitará el ejemplo en 2017 porque sus criterios para los castings son diferentes.
 
De todos modos, la cita viene a cuento en este marzo vibrante, signado por cinco actos masivos en menos de veinte días, contando solo la Plaza de Mayo y sus inmediaciones.  Hubo muchas otras, entre frutazos y las conmemoraciones del 24 de marzo en todos los confines del país.
 
Las cifras son secundarias  y muy estimativas.  Millones de personas, en cualquier caso. Cada convocatoria tuvo su pliego de demandas, oradores o documentos vinculados a ellas, personalidad propia si se admite la expresión. No se recuerda una seguidilla de estas características desde la recuperación de la democracia.
 
Fuerza y no violencia, ese fue el signo que el potente aparato de propaganda oficialista intentó vanamente distorsionar. El espacio público se ocupó con respeto, una serena alegría. Los incidentes fueron mínimos, considerando la cantidad de gente congregada.
 
Los manifestantes salen en defensa propia. Es válido debatir sobre sus reclamos a condición de advertir que todos encuadran en la lógica institucional. Paritarias docentes, aumentos de salarios, cambios en la política económica, respeto a la igualdad de género, protección contra la violencia machista y siguen las firmas.
 
El gobierno del presidente Mauricio Macri ganó las elecciones y arrancó con la condigna legitimidad de origen que confiere cargos, espacios políticos... y responsabilidades. Lo que viene después, de cajón, no es apenas el "fin de la luna de miel" sino la medición popular de la legitimidad de ejercicio.
 
Con quince meses largos de gestión, el macrismo recoge día tras días los frutos de su propia siembra. Prima el descontento, extendido en el vasto espacio de las clases medias y populares.
26-03-2017 / 11:03
26-03-2017 / 10:03
El Gobierno de Mauricio Macri se encuentra empantanado entre la incapacidad para retomar la iniciativa y el desgaste que genera la durísima huelga de los maestros, mientras el kirchnerismo mostró 2 veces más -la Marcha de los Docentes y el 24/03- que tiene una mayor capacidad de movilización, organización y de encarnar el creciente odio antimacrista de una parte de la opinión pública, sobre todo, bonaerense.
 
La comunicación oficial no deja en claro cuál es el eje de la campaña que tendrá el macrismo en esta elección. ¿Hay que votar a "Cambiemos" para que no vuelva el kirchnerismo al poder o hay que votarlos porque están haciendo obras y cumpliendo promesas y anuncios realizados?
 
En realidad, hay varios grupos de votante de Cambiemos, sumando los que aportaron su voto en las PASO, la 1ra. vuelta + el balotaje: están los "PRO puros" + los aliados radicales + los seguidores de Elisa Carrió + grupos peronistas antikirchneristas + los antikirchneristas puros. Y, algunos de ellos, han comenzado a poner su duda repetir su voto. ¿Qué está haciendo el Gobierno para volver a seducirlos? Nada. Y esto es grave.
 
Quizás, quién más está haciendo para que el voto antikirchnerista vuelva a canalizarse a Cambiemos sea el propio kirchnerismo, que en las 5 grandes marchas que se organizaron en 2 semanas, aportaron las columnas más nutridas, tomaron el control de los actos y, en la de la CGT, coparon el escenario; superando a organizaciones de derechos humanos, sindicatos y partidos de izquierda. Sin duda, todo un éxito de organización, armado y obediencia de la estructura, sin contar con recursos necesarios para sostener todo lo necesario en una movilización.
 
Que el kircherismo sea hoy el colectivo social que tiene mayor capacidad de movilización del peronismo es también culpa del Gobierno. Desde el comienzo de la gestión del PRO, el plan fue polarizar con el kirchnerismo para eliminar a Sergio Massa del escenario electoral.
 
Si bien el ex intendente de Tigre viene "escapando" del desgaste que produce el choque entre el macrismo y el kirchnerismo gracias a sus viajes al exterior (ahora está en China); el efecto negativo que generó esta polarización es que no permitió que el peronismo se deskirchnerizara, tal como era de esperar luego de una derrota electoral tan contundente.
 
Hoy, no hay nadie en el peronismo que mida mejor en las encuestas que Cristina Fernández. Hoy, no hay nadie que tenga el poder de movilización que tiene La Cámpora. Hoy, no hay nadie en el peronismo que pueda articular alianzas tan amplias como el kirchnerismo. La duda resulta si todas esas ventajas se terminarán por confirmar en las urnas.
 
Los problemas pasan por las narices del Gobierno y el Gobierno no entiende por qué ocurren. Esto demuestra una desconexión con la realidad y una incapacidad notable para escuchar. La consecuencia, en política, son las derrotas electorales.

26-03-2017 / 09:03
26-03-2017 / 09:03
No se había completado la desconcentración de la multitud que protagonizó el miércoles pasado la denominada marcha federal educativa a Plaza de Mayo, cuando uno de los principales funcionarios de la Jefatura de Gabinete de la Nación manifestó lo que muchos creen en la Casa Rosada, incluido el presidente Mauricio Macri: "Estamos atravesando bien lo peor de la tempestad".
 
A esa hora, Marcos Peña seguía dándole una encendida batalla dialéctica a la oposición en la Cámara de Diputados, con su primer informe de gestión del año.
 
Para el Gobierno, esa tempestad desatada por la protesta social comenzará a amainar tras el paro general convocado por la CGT para el 6 de abril. Hasta entonces, las calles de Buenos Aires y otras ciudades del país se saturarán de gritos, quejas y banderas agitadas.
 
También de piquetes y cortes, que seguirán por ahora sin recibir sanciones efectivas porque los estrategas del oficialismo quieren evitar episodios de violencia. Sospechan que los sectores más duros de la oposición están esperando victimizarse ante cualquier atisbo de represión.
 
Informes de Inteligencia que circulan en los despachos del Gobierno aseguran que los grupos más extremos buscan que se produzca una muerte, para convertirla en símbolo de la lucha.
 
La historia tiene abundantes episodios de esas características que sirvieron para realimentar espirales de violencia. Macri reiteró su reclamo de una mayor firmeza para evitar el bloqueo de las vías de circulación, pero con la especial recomendación de evitar enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.
 
Las masivas concentraciones del viernes, para recordar el 24 de marzo de 1976, día en que las Fuerzas Armadas se apoderaron del Estado para instaurar la última y brutal dictadura militar, también formaron parte de la tempestad que atraviesa el Gobierno.
 
Fueron claras y contundentes expresiones opositoras, ganadas por consignas partidarias como el "Vamos a volver" del kirchnerismo o las clásicas exigencias revolucionarias de la izquierda.

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