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                  18:05  |  Lunes 24 de Abril de 2013  |  Entre Ríos
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¿Hacia dónde vamos?
Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“El modelo económico que aplica el Gobierno atrasa 40 años y hay que cambiarlo porque estamos en estanflación, se triplicó la deuda y tenemos un problema de fuga de capitales”. Aldo Pignanelli
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Nacionales - 07-02-2017 / 07:02
LA CAÍDA FUE LA PEOR DESDE LA CRISIS DE 2002

El consumo registró el peor nivel en 10 años durante 2016 y la gente ahora resigna marcas por precios

El consumo registró el peor nivel en 10 años durante 2016 y la gente ahora resigna marcas por precios
El consumo registró el peor nivel en 10 años durante 2016. Fue el tercer año consecutivo de descenso y la caída fue la peor desde la crisis de 2002.
Las fiestas de fin de año eran la luz al final del túnel para los supermercados. Pero los números evidencian que las góndolas finalizaron el 2016 con pocos compradores y prácticamente 12 meses para el olvido. Las ventas continuaron en caída durante diciembre y el mes terminó con un descenso del 5,9% interanual en unidades.
 
Con este resultado negativo como cierre, el año pasado finalizó con un rojo del 4,7% en ventas de los productos de la canasta básica -alimentos y bebidas, artículos de tocador y limpieza-, según la medición de CCR, la consultora especializada que analiza las ventas por canal comercial y es fuente consultada por los grandes comercios de todo el país.
 
El número marca el tercer año de descenso consecutivo -luego de bajas del 1,4% en 2014 y del 0,2% en 2015- y la peor caída en 14 años. "Es la mayor caída desde la crisis de 2002, aunque los consumidores percibieron el año pasado como un año de crisis", aclaró Sandra Dalinger, gerente de Trade de CCR. 

 
ES EL TERCER AÑO CONSECUTIVO DE DESCENSO Y EL PEOR NIVEL EN 10 AÑOS. EL ESCENARIO DE MEJORA RECIÉN COMENZARÍA EN EL SEGUNDO TRIMESTRE
 
El consumo cayó un 4,7% en 2016 y se resignaron marcas por los precios
 
El dato positivo es que el escenario evidencia una desaceleración de la caída a fin del año pasado, pues el consumo creció un 8,1% en volumen en diciembre contra noviembre.
 
Pero aún habrá que esperar para los números positivos en la comparación interanual. "El primer trimestre será negativo. Proyectamos recién mejoras a partir de abril, luego de un febrero y marzo de ajustes en tarifas, servicios y prepagas. Y los repuntes no serán nada drásticos", adelantó Dalinger.
 
Bebidas sin alcohol, golosinas y productos congelados evidenciaron las mayores caídas en el año. Mientras tanto, los precios en las grandes cadenas subieron en promedio un 34,7%, en línea con la inflación nacional pero por debajo del cálculo de las consultoras privadas. Los precios de los productos congelados subieron un 45,1% y fue la categoría que más aumentó.
 
Los hipermercados y los supermercados fueron los más golpeados en 2016, una tendencia que se sigue consolidando. "Estos dos canales se usan para abastecimiento, y los consumidores ya hacen más compras de reposición. Las compras mensuales o quincenales fueron desplazadas", amplió Dalinger. A contramano, las ventas en los súper de cercanía avanzaron un 1,2%, mientras que en los mayoristas crecieron un 1,4 por ciento.
 
 
Adiós marca, hasta luego
 
El estudio pone bajo la lupa a 144 categorías como almacén, limpieza, tocador y bebidas con y sin alcohol, y Dalinger confirmó que los argentinos no abandonaron categorías. Sin embargo, las compras de Navidad y Año Nuevo dejaron aún más en evidencia que los consumidores resignan o cambian marcas si  consideran que los precios son muy elevados.
 
"El consumidor argentino hoy no es fiel a una sola marca, sino que juega con dos o tres marcas líderes con las promociones que encuentra. O  como se notó en la categoría de limpieza, deja de comprar todos en el supermercado y los adquiere también en comercios donde venden los productos sueltos", agregó la especialista.
 
Los productos de fin de año son un claro ejemplo de esta tendencia y ante todo, los productos se dejan de comprar por los precios. En champagne, cuatro de cada 10 encuestados dijo que resignaría marcas como Chandon, Bodegas Norton, Bodegas Senetiner, MUMM y Navarro Correas.
 
Un 26% de los 500 encuestados en el área metropolitana de Buenos Aires abandonó el pan dulce de Arcor, Canale, Noel y las artesanales, y reemplazó por otras marcas más económicas o por segundas marcas. En los budines, el 20% abandonó marcas por precios, con Arcor, Aguila, Canale y Terrabusi como las cuatro marcas principales del ranking.
 
Con respecto a las promociones, la especialista subrayó que el 2×1 es la más valorada por los consumidores pues "permite entender cuánto dinero se está ahorrando", pero que el resto son ofertas confusas, como el 3×4 o el 80% de descuento e la segunda unidad. "Se pierde el foco de cuál es el precio real del producto", concluyó.
 
Por Jorgelina Do Rosario
 
Fuente: Infobae
 

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24-04-2017 / 09:04
24-04-2017 / 08:04
24-04-2017 / 07:04
Por los graves incidentes del fin de semana en Santa Cruz, tanto el kirchnerismo como el gobierno de Mauricio Macri se mostraron alarmados por la escalada de violencia que llegó a poner en riesgo la integridad de Cristina Fernández, la gobernadora Alicia Kirchner, tres empleadas de la gobernación y Helena, la pequeña nieta de CFK.
 
También hay cierto consenso respecto de cómo se llegó a esta situación: el colapso financiero provocado por la superpoblada plantilla de trabajadores estatales, que llega a niveles récord. Casi 90.000 empleados en una provincia que apenas supera los 300.000 habitantes. Para colmo, Santa Cruz tiene una dependencia excesiva de la industria petrolera, ahora en declive por la caída de los precios internacionales.
 
Santa Cruz es una jurisdicción donde los empleados y jubilados cobran mal y tarde, la propuesta a los docentes es un ajuste salarial de 3% y el fantasma del estallido violento está a la vuelta de la esquina. Hay consenso respecto de que el Gobierno nacional debe asistir financieramente a la provincia en su emergencia, según las declaraciones del ministro del interior, Rogelio Frigerio. Pero ahí terminan los consensos y empieza el verdadero nudo del problema: quién debe pagar el costo político de la crisis.
 
Porque Cristina y Alicia sostienen que el empleo público es un espacio de contención social y de refugio en una provincia donde si se echa a un estatal se lo condena a la miseria; en un escenario recesivo como es claramente el caso de Santa Cruz, con su muy poca diversificada economía. En consecuencia, la visión K es que la dotación de empleados debe ser mantenida con la asistencia financiera de Macri.
 
En la vereda de enfrente, Frigerio dio a entender con bastante claridad lo que se espera de la gobernadora Alicia Kirchner: que asuma el costo político de echar gente. Que la provincia le garantice que se está haciendo algo concreto para recortar el gasto fiscal.
 
Resulta claro que el Gobierno de Macri no gana mucho si deja que se tense la situación, porque la gravedad es tal que no se puede descartar un final trágico si se repiten los enfrentamientos callejeros. Pero, además, al macrismo no le sirve la salida de Alicia Kirchner de su cargo. Lo que ocurriría después de una intervención federal de la provincia, es que pondría al macrismo en el antipático rol de tener que realizar el ajuste que no hizo el kirchnerismo. Y es lo que quiere evitar.
 
En consecuencia, se buscará un acuerdo que implique la ayuda financiera para la provincia pero que el Gobierno nacional no dará "gratis", en términos políticos. Buscará por todos los medios mostrar las consecuencias que trae un desgobierno K en esa provincia. Hoy, Santa Cruz es la capital nacional de la "grieta", un verdadero peligro que se corporiza en empleados que no cobran sus salarios o en una pedrada contra la casa donde hay una bebé de 18 meses.
 
La Opinión Popular

23-04-2017 / 20:04
23-04-2017 / 18:04
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