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                  21:47  |  Domingo 26 de Marzo de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
¿Hacia dónde vamos?
Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“Si uno solo puede ser macrista o cristinista -si así son las cosas- estamos en el fondo del pozo y ni imaginamos la salida”. Julio Bárbaro
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Paraná - 15-01-2017 / 13:01
DOMINGO LLUVIOSO

Fuerte aguacero convirtió las calles de Paraná en un río

Fuerte aguacero convirtió las calles de Paraná en un río
Fuerte aguacero convirtió las calles de Paraná en un río. Tal es el caso de Calle Uruguay casi Misiones. Foto: Blas García para La Opinión Popular (Permitida su reproducción citando la fuente)
 
En medio del alerta por tormentas y lluvias intensas emitido para la provincia de Entre Ríos un fuerte aguacero se desató sobre la capital entrerriana.
 
La intensa precipitación generó diversos inconvenientes, sobre todo por anegamientos de viviendas, mientras que las calles se convirtieron en ríos. Tal es el caso de Calle Uruguay casi Misiones.
 
La Opinión Popular

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25-03-2017 / 18:03
25-03-2017 / 17:03
A 41 años del último golpe cívico-militar estamos nuevamente en la calle para levantar bien alto la memoria de las compañeras y compañeros desaparecidos, para reivindicar su lucha y sus ideales, para abrazar a sus madres, para gritar bien fuerte: ¡son 30.000! ¡Fue genocidio!
 
Porque la dictadura cívico militar desplegó su aparato represivo sobre el conjunto de la sociedad argentina, con el objetivo de instaurar mediante un plan sistemático de exterminio un modelo de país cada vez más endeudado, dependiente, primarizado y sin industria nacional; un modelo de país en el plano económico, pero también en el político y en el cultural.
 
Para lograrlo organizó e implementó la eliminación física de militantes políticos que sostenían diferentes expresiones de luchas de liberación, tanto en las fábricas, universidades, barrios y partidos y organizaciones políticas populares.
 
Existió un plan, ideado y ejecutado por civiles, militares y jerarcas de la iglesia católica, que dejó 30.000 personas desaparecidas, 500 separadas de sus padres al nacer, cientos de miles de exiliadas y otras tantas presas políticas y sobrevivientes de los centros clandestinos de detención y tortura con graves secuelas físicas y psicológicas.
 
Ese plan sistemático de represión ilegal, hoy ya probado en numerosas causas judiciales con sentencia firme, incluyó en forma masiva secuestros, torturas, violaciones, asesinatos, robo de bebés y sustitución de identidades, apropiación de bienes y ocultamiento de los cuerpos de las víctimas y de toda prueba de los delitos cometidos con la pretensión de asegurar la impunidad de los autores materiales e intelectuales.
 
Las fuerzas armadas y de seguridad llevaron adelante la represión en forma ilegal, clandestina, sistemática y secreta, con la utilización de todo el aparato del Estado. En el marco de la implementación de la doctrina de seguridad nacional en nuestro país y toda América Latina, montaron más de 600 centros clandestinos de detención y tortura.
 
Estas sistemáticas violaciones a los derechos humanos son consideradas crímenes de lesa humanidad por la comunidad judicial internacional. Por su gravedad, ofenden a la condición humana.
 
Quienes hoy marchamos juntos en las calles hemos tenido, y tenemos, diferencias. No renunciamos a ellas, ni a nuestras identidades políticas. Aún así marchamos juntos porque compartimos la comprensión de que así lo requiere el momento político. El gobierno de Macri y su gabinete de CEO´s ha hecho de la negación del genocidio una política de Estado.
 
Buscan construir un relato histórico cuyo objetivo es frenar la lucha por memoria, verdad y justicia; dar vuelta una página, clausurar los juicios para que reine la impunidad. Expresan así un viejo anhelo de la clase dominante. Basta recordar la editorial del diario La Nación que clamaba cínicamente "no más venganza", o ver desfilar por televisión a personajes ligados a la dictadura genocida que pretenden convertir en victimarios a quienes sufrieron la persecución y la muerte de manos de un Estado terrorista. 

25-03-2017 / 10:03
Una multitud de miles de personas participó en Paraná del acto para recordar los 41 años del golpe de Estado que instaló una dictadura cívico militar en la Argentina. La particularidad de este año fue que en la marcha concurrieron distintas agrupaciones y que todas confluyeron en un único acto, lo que le dio un carácter heterogéneo que había perdido en los últimos años.
 
Lo central fue que se restableció la unidad de los sectores que tradicionalmente marchan y ya no se dividió la columna hacia el final en dos actos. La columna concluyó unida como tradicionalmente fue, frente a la placa que recuerda a los desaparecidos en Plaza Alvear. Junto con eso, la manifestación fue más nutrida que en los últimos años.
 
Hubo peronistas, radicales, comunistas, socialistas que marcharon con sus banderas desde la Plaza Sáenz Peña. Entre otras organizaciones políticas y sociales, se encolumnaron, los organismos de Derechos Humanos, La Cámpora, Descamisados, Movimiento Evita, PCR, PTP, CCC, Partido Socialista, Agmer provincial y Agmer Paraná, la UADER y sus facultades, la Facultad de Trabajo Social de UNER, organizaciones feministas, trabajadores de prensa, Mujeres Radicales y el radicalismo de Paraná (desde el monumento a la Memoria hasta el municipio), organizaciones estudiantes de distintos sectores como el MPE, la Nueva Corriente; el MST, Juntas y a la Izquierda, el PTS, militantes de la diversidad, Resistiendo con Aguante y una columna de militantes de Diamante.
 
La novedad fue que cuando se logró reunificar a los manifestantes, el radicalismo de Paraná, encabezado por Sergio Varisco, decidió convocar a la marcha pero su columna no hizo todo el recorrido. Frente al municipio, la militancia radical, que se ubicaba en último lugar, detuvo su marcha para el acto en la Plaza de la Confederación.
 
El radicalismo no fue hasta la Plaza Alvear porque el documento al que se dio lectura allí tuvo una crítica encendida al gobierno nacional de la alianza Cambiemos al que se identificó como continuador, por la vía electoral, del proyecto político, económico y cultural de la siniestra dictadura militar.
 
En efecto, Mauricio Macri se constituyó en el unificador para expresar la resistencia al discurso negacionista del Terrorismo de Estado que abona el gobierno nacional, para cuestionar las políticas en materia económica y para impugnar las cesantías, el ajuste, el aumento de salarios y la caída del consumo.
 
En el documento que se leyó en el acto, también hubo críticas al gobierno provincial de Gustavo Bordet por la situación salarial de los docentes y la "falta de libertad gremial". No se nombró a Sergio Varisco, pero hubo palos a la gestión municipal en materia de política cultural, en "el vaciamiento" de políticas de género y, lo más duro, se trajo a colación el vínculo de funcionarios municipales con causas judiciales por narcotráfico.
 
También se expresó la solidaridad con los trabajadores de Cotapa, Entre Rios Crushing, Cooperativas de la construcción, El Diario, LT14 y Radio la Baxada.
 
La Opinión Popular

24-03-2017 / 17:03
24-03-2017 / 09:03
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