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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“Si uno solo puede ser macrista o cristinista -si así son las cosas- estamos en el fondo del pozo y ni imaginamos la salida”. Julio Bárbaro
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Internacionales - 04-01-2017 / 20:01
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 05/01/1968 SE INICIA UN CORTO PERÍODO DE DEMOCRATIZACIÓN POLÍTICA EN CHECOSLOVAQUIA

Primavera de Praga

Primavera de Praga
Jóvenes manifestantes checos subidos a los tanques soviéticos durante la “Primavera de Praga”.
Durante la época de la Guerra Fría, la Primavera de Praga fue un período de democratización política en Checoslovaquia, que duró desde el 5 de enero de 1968 hasta el 20 de agosto de ese mismo año, cuando el país fue invadido por la URSS y sus aliados del Pacto de Varsovia.
 
En enero de 1968, Alexander Dubcêk fue elegido primer mandatario de Checoslovaquia y puso en marcha medidas para la liberalización del régimen. Este movimiento buscaba modificar progresivamente aspectos totalitarios y burocráticos que el régimen soviético tenía en este país y avanzar hacia una forma de socialismo sin dictadura, legalizando la existencia de múltiples partidos políticos y sindicatos, promoviendo la libertad de prensa, de expresión, el derecho a huelga, etc. Dubcêk no pretendía acabar con el régimen comunista, pero sí suavizarlo.
 
Ante el temor de que cundiera el ejemplo dentro del bloque soviético, los países del Pacto de Varsovia organizaron un ejército de medio millón de hombres que invadió Checoslovaquia. La invasión produjo una masiva movilización popular en su contra, que se prolongó durante meses pero que fue incapaz de detenerla. En abril de 1969 Dubcêk fue depuesto y el régimen volvió a la ortodoxia comunista.
 
El bloque socialista aplastó el intento de evolución democrática de uno de sus miembros, imponiendo la disciplina soviética. Y el sueño de evolución de los comunistas checos bajo la dirección de Dubcek hacia un socialismo con rostro humano quedó roto, ahogado por la aplicación manu militari del concepto de soberanía limitada acuñado en Moscú.
 
Los incidentes sucedidos en la capital checa, fueron los primeros indicios de la crisis soviética que se concretaría varios años más tarde y acabarían con la desintegración del bloque de la URSS. Fue uno de los acontecimientos que marcaron la segunda mitad de siglo XX.
 
Por Carlos Morales

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27-03-2017 / 21:03
27-03-2017 / 20:03
La Comuna de París fue un breve movimiento insurreccional que gobernó la ciudad de París de marzo a mayo de 1871, instaurando un proyecto político popular autogestionario, que para algunos autores, se asemejó al anarquismo o al comunismo.
 
Tras la derrota y derrumbe del gobierno imperial de Napoleón III en la guerra franco-prusiana (1870-1871), París fue sometida a un sitio de más de cuatro meses (septiembre de 1870 - enero de 1871), que culminó con la entrada triunfal de los prusianos -que se retiraron de inmediato- y la proclamación imperial de Guillermo I de Alemania en el Palacio de Versalles.
 
Debido a que París no aceptaba rendirse, la nueva Asamblea Nacional y el gobierno provisional de la República, presidido por Adolphe Thiers, prefirieron instalarse en Versalles y desde ahí doblegar a la población rebelde. El vacío de poder en París provocó que la milicia ciudadana, la Guardia Nacional Francesa, se hiciera de forma efectiva con el poder a fin de asegurar la continuidad del funcionamiento de la administración de la ciudad.
 
Se beneficiaron del apoyo y de la participación activa de la población obrera descontenta, del radicalismo político muy extendido en la capital que exigía una república democrática, y de la oposición a la más que probable restauración de la monarquía borbónica.
 
La Comuna de París fue constituida el 28 de marzo de 1871. Los 92 miembros del «Consejo Comunal» incluían obreros, artesanos, pequeños comerciantes, profesionales (tales como médicos y periodistas), y un gran número de políticos.
 
La Opinión Popular
27-03-2017 / 17:03
Habiendo llegado Adolf Hitler al poder mediante elecciones, el 28 de marzo de 1933, con el proceso conocido como Gleichschaltung (coordinación), donde el Estado y la sociedad empezaron a ser apropiadas por el Partido Nazi y sus organizaciones, Alemania entró en una brutal dictadura totalitaria.
 
En su deseo de unificar el país bajo un totalitario gobierno central, Hitler primero enfiló la ley habilitante contra el federalismo alemán. Los gobiernos de los estados más grandes, Prusia y Baviera, ya habían sido usurpados, y los gobiernos de otros estados más pequeños pronto corrieron la misma suerte.
 
El 31 de marzo, Hitler promulgó una ley que disolvía todas las dietas (asambleas) regionales, y ordenaba su reconstitución bajo los resultados de las últimas elecciones nacionales. Una semana después, Hitler asentó gobernadores para cada estado, y les concedió la facultad de disolver las dietas y destituir a los jueces. De esta manera, todos los gobiernos regionales empezaron a seguir las directivas de Berlín, y Hitler acabó con la celosa autonomía que los históricos estados alemanes habían defendido desde la Guerra de los Treinta Años (1618-1648).
 
El siguiente objetivo de Hitler fueron los sindicatos, otrora poderosas organizaciones obreras que habían contrarrestado exitosamente un golpe de derecha en 1920. El 2 de mayo, todos los sindicatos fueron disueltos y "coordinados" forzosamente en un sindicato único, el Frente Alemán del Trabajo, y sus líderes fueron colocados bajo "custodia protectora", un eufemismo que implicaba la internación en campos de concentración.
 
Ni siquiera aquellos que habían estado colaborando con el régimen nazi se salvaron; solamente a los sindicatos católicos se les concedió un respiro de dos meses, luego recibieron el mismo trato. Desde entonces, los representantes sindicales fueron electos directamente por Hitler, y como los contratos firmados por estos eran legalmente vinculantes, las huelgas quedaron prohibidas de facto.
 
En este punto, los partidos políticos de oposición se encontraban tan indefensos e impotentes que se empezaron a doblegar ante la mínima presión del gobierno nazi; el 10 de mayo, se confiscaron todas las propiedades del Partido Socialdemócrata, y se cerraron sus periódicos; los socialdemócratas respondieron eligiendo una nueva directiva más tolerante al nazismo, pero tres días después, se disolvió el movimiento por considerarlo "subversivo".
 
Los líderes socialdemócratas terminaron acompañando a sus homólogos comunistas en los campos de concentración. El Partido Popular Alemán y el Partido Democrático Alemán, baluartes de la democracia alemana, se disolvieron voluntariamente a inicios de julio; de inmediato hicieron lo mismo los partidos católicos.
 
Hitler luego ordenó a las SS que mataran a los oponentes de su propio partido y a colaboradores de dudosa fidelidad durante la llamada «Noche de los cuchillos largos». A ello siguió el proceso de supresión de diversos grupos raciales, políticos, sociales y religiosos que consideraba «enemigos de Alemania» y «razas impuras», lo que los llevó a los campos de concentración en una liquidación sistemática de comunistas, judíos, testigos de Jehová, gitanos, enfermos mentales y homosexuales.
 
La Opinión Popular

27-03-2017 / 08:03
26-03-2017 / 19:03
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