clamaron aquel 01 de enero desde el altavoz del ayuntamiento. "Conforme a esta Declaración de guerra, damos a nuestras fuerzas militares del EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional) las siguientes órdenes: avanzar hacia la capital del país...".
 
México se frotaba los ojos. Encabezando el levantamiento indígena estaba un tipo de 36 años, el subcomandante Marcos, que llamó la atención del mundo con su pipa, su pasamontañas y su poética de decir "¡Nunca más un México sin nosotros!".
 
Versos y escopetas por el mismo precio. Era la revolución perfecta. Sin embargo, desde el levantamiento hasta hoy, las carencias son las mismas a pesar de la lluvia de millones públicos. Chiapas es el segundo estado más pobre (hace 20 años era el primero): una familia media vive con unos US$ 400 mensuales, la mitad que en el resto del país, y hay el triple de analfabetos (un 18%) que en el resto de México.
 
Paralelamente, en los últimos 20 años Marcos publicó seis "declaraciones de la Selva Lacandona", dio la vuelta al país durante la llamada "Otra campaña", apareció en un set de Televisa para dar una entrevista, escribió una canción para Joaquín Sabina y redactó "a cuatro manos" una novela policial con Paco Ignacio Taibo II.
 
Además, no ha dejado de intercalar periódicamente en la prensa sus comunicados políticos. En algunas ocasiones, ha cargado contra la globalización y el "mal gobierno" y en otras ha celebrado la lucha de ETA o las revueltas indígenas en Bolivia.
 
Sin embargo, su influencia se ha diluido en la vida política del país al mismo tiempo que ganaba simpatizantes en el extranjero. Su reciente comunicado, criticando la apertura del petróleo, sólo apareció en un periódico impreso.

'/> Chiapas, la rebelión zapatista que entusiasmó al mundo y apenas alteró la realidad / La Opinión Popular
La Opinión Popular
                  23:22  |  Lunes 27 de Marzo de 2013  |  Entre Ríos
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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“Si uno solo puede ser macrista o cristinista -si así son las cosas- estamos en el fondo del pozo y ni imaginamos la salida”. Julio Bárbaro
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Internacionales - 02-01-2017 / 07:01
EFEMÉRIDES POPULARES. DEMANDAS DE JUSTICIA Y REIVINDICACIÓN DE LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS DE MÉXICO Y DE LOS POBRES

Chiapas, la rebelión zapatista que entusiasmó al mundo y apenas alteró la realidad

Chiapas, la rebelión zapatista que entusiasmó al mundo y apenas alteró la realidad
El subcomandante Marcos, en la Selva Lacandona, en el sur de México.
Un grupo de indígenas -algunos con escopetas de madera- tomó San Cristóbal y declaró la guerra a un México que seguía de borrachera celebrando la llegada de 1994. "Compañeros, hoy decimos '¡Basta!'", clamaron aquel 01 de enero desde el altavoz del ayuntamiento. "Conforme a esta Declaración de guerra, damos a nuestras fuerzas militares del EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional) las siguientes órdenes: avanzar hacia la capital del país...".
 
México se frotaba los ojos. Encabezando el levantamiento indígena estaba un tipo de 36 años, el subcomandante Marcos, que llamó la atención del mundo con su pipa, su pasamontañas y su poética de decir "¡Nunca más un México sin nosotros!".
 
Versos y escopetas por el mismo precio. Era la revolución perfecta. Sin embargo, desde el levantamiento hasta hoy, las carencias son las mismas a pesar de la lluvia de millones públicos. Chiapas es el segundo estado más pobre (hace 20 años era el primero): una familia media vive con unos US$ 400 mensuales, la mitad que en el resto del país, y hay el triple de analfabetos (un 18%) que en el resto de México.
 
Paralelamente, en los últimos 20 años Marcos publicó seis "declaraciones de la Selva Lacandona", dio la vuelta al país durante la llamada "Otra campaña", apareció en un set de Televisa para dar una entrevista, escribió una canción para Joaquín Sabina y redactó "a cuatro manos" una novela policial con Paco Ignacio Taibo II.
 
Además, no ha dejado de intercalar periódicamente en la prensa sus comunicados políticos. En algunas ocasiones, ha cargado contra la globalización y el "mal gobierno" y en otras ha celebrado la lucha de ETA o las revueltas indígenas en Bolivia.
 
Sin embargo, su influencia se ha diluido en la vida política del país al mismo tiempo que ganaba simpatizantes en el extranjero. Su reciente comunicado, criticando la apertura del petróleo, sólo apareció en un periódico impreso.

Ningún otro medio se hizo eco de sus dardos contra el "despojo" que vive el país, pero la pipa y el pasamontañas es aún la foto más vendida.
 
Ernesto Zedillo le despojó de cualquier misticismo cuando reveló su identidad en 1995: se llama Rafael Guillén, tiene 56 años, nació en Tamaulipas, fue profesor universitario y trabajó en unos grandes almacenes de Barcelona. También se supo que su hermano Octavio es simpatizante del PAN (derecha) y que su hermana Paloma, vieja militante del PRI, acaba de ser nombrada vicesecretaria de población y migración por el presidente Enrique Peña Nieto.
 
Sus críticos sostienen que pasa más tiempo en la capital que en la selva y que ha viajado a EE.UU. para tratarse un problema de respiración relacionado con su asma y su adicción al tabaco. "Pero sigue mandando, no hay duda. Todo los comunicados llevan su sello", reconoce el antropólogo Gaspar Marquecho.
 
Después de 20 años, el proyecto zapatista más tangible son los municipios autónomos o caracoles "en los que participan 60.000 familias, unas 300.000 personas, en el 30% de Chiapas", admite Marquecho. En voz baja, funcionarios del PRI reconocen que se han tolerado los caracoles porque garantizan la gobernabilidad. "Allí donde están ellos no hay narco, ni tráfico de emigrantes".
 
Desde su irrupción, el Gobierno trata de neutralizar el desafío zapatista. Primero a tiro limpio con el ejército. Después con Paz y Justicia, un grupo paramilitar con el que el PRI, los terratenientes y el ejército sembraban el pánico en la región, dejando decenas de asesinados y más de 3.500 desplazados. La masacre más conocida es la de Acteal, en 1997, cuando un centenar de paramilitares abrió fuego contra la población que rezaba en la pequeña iglesia del pueblo. En total fueron asesinadas 45 personas, entre ellas 4 embarazadas a las que abrieron el vientre para extraerles el feto.
 
Y por último con dinero público, explica Pedro Faro, abogado de la ONG Fray Bartolomé de las Casas: US$130 mensuales para las familias más pobres, nada para los zapatistas. "Pero no se enteraron de nada, pensaron que lo que único que queríamos eran cosas", concluye un joven miembro de la Junta del Buen Gobierno del caracol de Morelia.
 
Por Jacobo García
 
Fuente: Clarín

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27-03-2017 / 21:03
27-03-2017 / 20:03
La Comuna de París fue un breve movimiento insurreccional que gobernó la ciudad de París de marzo a mayo de 1871, instaurando un proyecto político popular autogestionario, que para algunos autores, se asemejó al anarquismo o al comunismo.
 
Tras la derrota y derrumbe del gobierno imperial de Napoleón III en la guerra franco-prusiana (1870-1871), París fue sometida a un sitio de más de cuatro meses (septiembre de 1870 - enero de 1871), que culminó con la entrada triunfal de los prusianos -que se retiraron de inmediato- y la proclamación imperial de Guillermo I de Alemania en el Palacio de Versalles.
 
Debido a que París no aceptaba rendirse, la nueva Asamblea Nacional y el gobierno provisional de la República, presidido por Adolphe Thiers, prefirieron instalarse en Versalles y desde ahí doblegar a la población rebelde. El vacío de poder en París provocó que la milicia ciudadana, la Guardia Nacional Francesa, se hiciera de forma efectiva con el poder a fin de asegurar la continuidad del funcionamiento de la administración de la ciudad.
 
Se beneficiaron del apoyo y de la participación activa de la población obrera descontenta, del radicalismo político muy extendido en la capital que exigía una república democrática, y de la oposición a la más que probable restauración de la monarquía borbónica.
 
La Comuna de París fue constituida el 28 de marzo de 1871. Los 92 miembros del «Consejo Comunal» incluían obreros, artesanos, pequeños comerciantes, profesionales (tales como médicos y periodistas), y un gran número de políticos.
 
La Opinión Popular
27-03-2017 / 17:03
Habiendo llegado Adolf Hitler al poder mediante elecciones, el 28 de marzo de 1933, con el proceso conocido como Gleichschaltung (coordinación), donde el Estado y la sociedad empezaron a ser apropiadas por el Partido Nazi y sus organizaciones, Alemania entró en una brutal dictadura totalitaria.
 
En su deseo de unificar el país bajo un totalitario gobierno central, Hitler primero enfiló la ley habilitante contra el federalismo alemán. Los gobiernos de los estados más grandes, Prusia y Baviera, ya habían sido usurpados, y los gobiernos de otros estados más pequeños pronto corrieron la misma suerte.
 
El 31 de marzo, Hitler promulgó una ley que disolvía todas las dietas (asambleas) regionales, y ordenaba su reconstitución bajo los resultados de las últimas elecciones nacionales. Una semana después, Hitler asentó gobernadores para cada estado, y les concedió la facultad de disolver las dietas y destituir a los jueces. De esta manera, todos los gobiernos regionales empezaron a seguir las directivas de Berlín, y Hitler acabó con la celosa autonomía que los históricos estados alemanes habían defendido desde la Guerra de los Treinta Años (1618-1648).
 
El siguiente objetivo de Hitler fueron los sindicatos, otrora poderosas organizaciones obreras que habían contrarrestado exitosamente un golpe de derecha en 1920. El 2 de mayo, todos los sindicatos fueron disueltos y "coordinados" forzosamente en un sindicato único, el Frente Alemán del Trabajo, y sus líderes fueron colocados bajo "custodia protectora", un eufemismo que implicaba la internación en campos de concentración.
 
Ni siquiera aquellos que habían estado colaborando con el régimen nazi se salvaron; solamente a los sindicatos católicos se les concedió un respiro de dos meses, luego recibieron el mismo trato. Desde entonces, los representantes sindicales fueron electos directamente por Hitler, y como los contratos firmados por estos eran legalmente vinculantes, las huelgas quedaron prohibidas de facto.
 
En este punto, los partidos políticos de oposición se encontraban tan indefensos e impotentes que se empezaron a doblegar ante la mínima presión del gobierno nazi; el 10 de mayo, se confiscaron todas las propiedades del Partido Socialdemócrata, y se cerraron sus periódicos; los socialdemócratas respondieron eligiendo una nueva directiva más tolerante al nazismo, pero tres días después, se disolvió el movimiento por considerarlo "subversivo".
 
Los líderes socialdemócratas terminaron acompañando a sus homólogos comunistas en los campos de concentración. El Partido Popular Alemán y el Partido Democrático Alemán, baluartes de la democracia alemana, se disolvieron voluntariamente a inicios de julio; de inmediato hicieron lo mismo los partidos católicos.
 
Hitler luego ordenó a las SS que mataran a los oponentes de su propio partido y a colaboradores de dudosa fidelidad durante la llamada «Noche de los cuchillos largos». A ello siguió el proceso de supresión de diversos grupos raciales, políticos, sociales y religiosos que consideraba «enemigos de Alemania» y «razas impuras», lo que los llevó a los campos de concentración en una liquidación sistemática de comunistas, judíos, testigos de Jehová, gitanos, enfermos mentales y homosexuales.
 
La Opinión Popular

27-03-2017 / 08:03
26-03-2017 / 19:03
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