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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“Si uno solo puede ser macrista o cristinista -si así son las cosas- estamos en el fondo del pozo y ni imaginamos la salida”. Julio Bárbaro
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Internacionales - 31-12-2016 / 17:12
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 01/01/1959 TRIUNFA LA REBELIÓN CONTRA LA DICTADURA DE BATISTA Y TOMA EL PODER FIDEL CASTRO

Triunfa la Revolución Cubana

Triunfa la Revolución Cubana
El deber de todo revolucionario es hacer la revolución. Comandantes rebeldes: Ernesto “Che” Guevara de la Serna y Fidel Alejandro Castro Ruz. Circa 1959
Para fines de diciembre de 1958 la debacle de la dictadura del general Fulgencio Batistaen Cuba aparecía como inevitable. Las maniobras de la dictadura para permanecer en el poder fueron rechazadas por Fidel Alejandro Castro Ruz que llamó a la huelga general con la consigna "Revolución, SI; golpe de Estado, NO." y ordenó a sus comandantes Ernesto "Che" Guevara de la Serna Camilo Cienfuegos continuar el avance hacia La Habana y tomar las posiciones claves de la capital.
 
En la madrugada del 1 de enero de 1959, las tropas del Segundo Frente Nacional del Escambray comandadas por Eloy Gutiérrez Menoyo entraron a La Habana. Al día siguiente llegaron las tropas del Movimiento 26 de Julio comandadas por Camilo Cienfuegos y el Che, tomando sin resistencia el regimiento de Campo Columbia y la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, respectivamente.
 
Simultáneamente, el mismo 1 de enero, Fidel Castro entró triunfante a Santiago de Cuba, declarándola capital provisional de Cuba y proclamando al magistrado Manuel Urrutia Lleó como presidente de la nación. El gobierno de Estados Unidos reconoció al gobierno revolucionario.
 
A partir de ese momento el poder quedó definitivamente en manos de las fuerzas revolucionarias, triunfa la rebelión contra la dictadura y comienza la Revolución Cubana. Toma el poder el comandante del Ejército Rebelde: Fidel Castro, quien, con su acción de gobierno, rompió las cadenas que ataban a Cuba al imperio yanqui opresor, rescató sus riquezas, reivindicó su cultura y desplegó su bandera soberana de Territorio y Pueblo Libre de América.
 
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27-03-2017 / 21:03
27-03-2017 / 20:03
La Comuna de París fue un breve movimiento insurreccional que gobernó la ciudad de París de marzo a mayo de 1871, instaurando un proyecto político popular autogestionario, que para algunos autores, se asemejó al anarquismo o al comunismo.
 
Tras la derrota y derrumbe del gobierno imperial de Napoleón III en la guerra franco-prusiana (1870-1871), París fue sometida a un sitio de más de cuatro meses (septiembre de 1870 - enero de 1871), que culminó con la entrada triunfal de los prusianos -que se retiraron de inmediato- y la proclamación imperial de Guillermo I de Alemania en el Palacio de Versalles.
 
Debido a que París no aceptaba rendirse, la nueva Asamblea Nacional y el gobierno provisional de la República, presidido por Adolphe Thiers, prefirieron instalarse en Versalles y desde ahí doblegar a la población rebelde. El vacío de poder en París provocó que la milicia ciudadana, la Guardia Nacional Francesa, se hiciera de forma efectiva con el poder a fin de asegurar la continuidad del funcionamiento de la administración de la ciudad.
 
Se beneficiaron del apoyo y de la participación activa de la población obrera descontenta, del radicalismo político muy extendido en la capital que exigía una república democrática, y de la oposición a la más que probable restauración de la monarquía borbónica.
 
La Comuna de París fue constituida el 28 de marzo de 1871. Los 92 miembros del «Consejo Comunal» incluían obreros, artesanos, pequeños comerciantes, profesionales (tales como médicos y periodistas), y un gran número de políticos.
 
La Opinión Popular
27-03-2017 / 17:03
Habiendo llegado Adolf Hitler al poder mediante elecciones, el 28 de marzo de 1933, con el proceso conocido como Gleichschaltung (coordinación), donde el Estado y la sociedad empezaron a ser apropiadas por el Partido Nazi y sus organizaciones, Alemania entró en una brutal dictadura totalitaria.
 
En su deseo de unificar el país bajo un totalitario gobierno central, Hitler primero enfiló la ley habilitante contra el federalismo alemán. Los gobiernos de los estados más grandes, Prusia y Baviera, ya habían sido usurpados, y los gobiernos de otros estados más pequeños pronto corrieron la misma suerte.
 
El 31 de marzo, Hitler promulgó una ley que disolvía todas las dietas (asambleas) regionales, y ordenaba su reconstitución bajo los resultados de las últimas elecciones nacionales. Una semana después, Hitler asentó gobernadores para cada estado, y les concedió la facultad de disolver las dietas y destituir a los jueces. De esta manera, todos los gobiernos regionales empezaron a seguir las directivas de Berlín, y Hitler acabó con la celosa autonomía que los históricos estados alemanes habían defendido desde la Guerra de los Treinta Años (1618-1648).
 
El siguiente objetivo de Hitler fueron los sindicatos, otrora poderosas organizaciones obreras que habían contrarrestado exitosamente un golpe de derecha en 1920. El 2 de mayo, todos los sindicatos fueron disueltos y "coordinados" forzosamente en un sindicato único, el Frente Alemán del Trabajo, y sus líderes fueron colocados bajo "custodia protectora", un eufemismo que implicaba la internación en campos de concentración.
 
Ni siquiera aquellos que habían estado colaborando con el régimen nazi se salvaron; solamente a los sindicatos católicos se les concedió un respiro de dos meses, luego recibieron el mismo trato. Desde entonces, los representantes sindicales fueron electos directamente por Hitler, y como los contratos firmados por estos eran legalmente vinculantes, las huelgas quedaron prohibidas de facto.
 
En este punto, los partidos políticos de oposición se encontraban tan indefensos e impotentes que se empezaron a doblegar ante la mínima presión del gobierno nazi; el 10 de mayo, se confiscaron todas las propiedades del Partido Socialdemócrata, y se cerraron sus periódicos; los socialdemócratas respondieron eligiendo una nueva directiva más tolerante al nazismo, pero tres días después, se disolvió el movimiento por considerarlo "subversivo".
 
Los líderes socialdemócratas terminaron acompañando a sus homólogos comunistas en los campos de concentración. El Partido Popular Alemán y el Partido Democrático Alemán, baluartes de la democracia alemana, se disolvieron voluntariamente a inicios de julio; de inmediato hicieron lo mismo los partidos católicos.
 
Hitler luego ordenó a las SS que mataran a los oponentes de su propio partido y a colaboradores de dudosa fidelidad durante la llamada «Noche de los cuchillos largos». A ello siguió el proceso de supresión de diversos grupos raciales, políticos, sociales y religiosos que consideraba «enemigos de Alemania» y «razas impuras», lo que los llevó a los campos de concentración en una liquidación sistemática de comunistas, judíos, testigos de Jehová, gitanos, enfermos mentales y homosexuales.
 
La Opinión Popular

27-03-2017 / 08:03
26-03-2017 / 19:03
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