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Entre Ríos - 27-09-2009 / 11:09
El titular del Partido Popular de la Reconstrucción estuvo ayer en Paraná.

Breide Obeid: “Hoy no está muy bien visto ser nacionalista en la Argentina”

Breide Obeid: “Hoy no está muy bien visto ser nacionalista en la Argentina”
El máximo referente del Partido Popular de la Reconstrucción (PPR), Gustavo Breide Obeid, estuvo ayer en Paraná. Foto: UNO.
Candidato presidencial del partido de Seineldin, es un crítico implacable del kirchnerismo y elogia a Brasil.
Por Carlos Matteoda De la Redacción de UNO.

El máximo referente del Partido Popular de la Reconstrucción (PPR), Gustavo Breide Obeid, estuvo ayer en Paraná en el marco de la convocatoria congreso de la fuerza que finalmente no se desarrolló, pese a lo cual realizó algunas actividades proselitistas.

Heredero político del recientemente fallecido Mohamed Alí Seineldín, Breide Obeid es un lúcido referente del nacionalismo argentino. Fue uno de los líderes de la rebelión militar del 3 de diciembre de 1990, bajo el mando del ex coronel Seineldín, por lo que fue condenado con la pérdida de su condición militar, cumpliendo siete años de prisión.


Este politólogo, que fue candidato a presidente en 2001 y 2003, se entusiasma con el resultado electoral logrado por su partido en la provincia el 28 de junio y sostiene que "por necesidad" hay un resurgimiento del pensamiento nacional.


Breide Obeid lamentó: "Hoy no es muy bien visto ser nacionalista en la Argentina. Al revés de lo que ocurre en países limítrofes como Brasil o Chile, o incluso en potencias como Estados Unidos, donde sentirse nacionalista es importante, acá se lo toma como una mala palabra y se intenta darle connotaciones que no tienen nada que ver con el pensamiento nacionalista argentino.


"De cualquier manera creo que hay un resurgimiento, casi por necesidad, sobre todo cuando desde nuestro propio pueblo se comienza a mirar cómo se están desarrollando los países limítrofes a partir de la defensa de su identidad nacional, que no es solamente en el fútbol, sino en el desarrollo de su industria y, en el caso de Brasil, es casi un imperio que trasciende el pensamiento de una de nación", señaló como ejemplo.


-La agenda política argentina tiene temas que naturalmente podrían fortalecer la presencia de los sectores nacionales, pero eso no sucede.


-Es porque la dirigencia política en los últimos 50 años ha sido claudicante y ha ocultado la necesidad de tener un fuerte pensamiento nacional. Tenemos muchos recursos naturales, como los mineros o petróleo que ni siquiera exploramos y a los que vamos a tener que defender, y para defenderlos vamos a tener que volver a hablar de las fuerzas armadas al servicio de un proyecto nacional y en defensa de la soberanía.


-¿Cree que hay una visión distorsionada de las fuerzas armadas?


-Como hay mucho rencor y resentimiento, lo que se hace es seguir castigando a las fuerzas armadas, 30 o 40 años después, cuando muchos de sus integrantes ni siquiera existían en la década del 70. Parece que no se comprende lo que está pasando en los países limítrofes, como Brasil, que descubrió petróleo en el mar continental y transformó a sus fuerzas armadas en una de las más importantes del mundo, y no lo hizo porque quiera fuerzas armadas para la guerra, sino porque sabe que hay escasez de recursos naturales renovables en el mundo y que Latinoamérica es una pieza codiciada por las potencias.


-¿Cuánto dificulta lograr esta conciencia nacional la postura del Gobierno respecto de la actuación de las fuerzas armadas durante la última dictadura?


-El tema de la década del 70 está prácticamente terminado, con condenas, con muchos detenidos. El gobierno de (Raúl) Alfonsín había avanzado mucho sobre ese tema y tres presidentes constitucionales: Alfonsín, (Carlos) Menem y (Eduardo) Duhalde habían decidido que esto tenía que terminar. (Néstor) Kirchner vuelve sobre el tema desde una postura falsa, porque ni siquiera estuvo, a pesar de que quiera aparecer como el paradigma de los derechos humanos. Llega al punto tal que provoca una injusticia, porque parecería que en la década del 70 del otro lado no pasó nada. Esto provoca una situación que aparentemente es de injusticia que seguramente terminará con el transcurso del tiempo, y como es la Argentina, en nuevos juicios dentro de 10 años, de otra línea de pensamiento político, a esos grupos guerrilleros. Así la Argentina nunca avanza, nunca termina de desprenderse del pasado, porque acá hay problemas muchísimo más graves que generales de 85 años presos.


-La revisión de lo ocurrido durante la última dictadura es una posición considerada progresista. ¿Usted cree que el gobierno nacional es progresista?


- No, este es un gobierno de vivos. Usan el tema de los derechos humanos y declaman cosas que no hacen. En cada medida que toma el kirchnerismo hay un 33% de concentración del poder, un 33% de demagogia -que si sirve en esa demagogia usar el tema de los derechos humanos lo usa- y un 33% de negocio. Desde la Ley de Medios hasta el tema del fútbol pasando por las estatizaciones.


Nosotros compartimos algunas cosas. Por ejemplo, las empresas de servicios deben estar en manos del Estado, porque están para servir y no para lucrar. Entonces si nosotros tenemos petróleo, tenemos que tener nuestra empresa petrolera y no estar en manos de España, que en su territorio ni siquiera tiene petróleo. Repsol lo hace porque gana plata, que deberíamos estar ganando los argentinos. Entonces (Kirchner) estatizó YPF, pero se la dio a (Enrique) Eskenazi. O el tema del fútbol, que tiene una parte interesante que es que toda la gente tenga acceso a ver los partidos, pero la realidad es que hay muchísima plata con el manejo del canal estatal, y una jugada económica muy importante como el Prode, donde aparece (el empresario kirchnerista) Cristóbal López.


¿Cree que en algún momento el PPR será una opción electoral con chances o aspira a que los grandes partidos tomen sus ideas y posturas políticas?


-Creemos que el partido va a seguir creciendo, como ocurre en Entre Ríos, al igual que en Buenos Aires, Capital, Formosa, Chaco o Santa Fe. A los partidos que no andamos buscando recursos que después te comprometan, se nos complica. Para tener un ejemplo claro de nuestras limitaciones: durante el año pasado nuestro partido recibió del Estado nacional, por todo concepto, la suma de 11.000 pesos.

Críticas a la Ley de Medios que impulsa el kirchnerismo


"Argentina la necesita. Pero como todo lo que hace el kirchnerismo, tiene otra finalidad, que no es sacar una nueva ley que reemplace a la vieja que había permitido la concentración en muy pocas manos", afirmó Breide Obeid.


"Nosotros pegamos un afiche que dice: Ni K ni C (ni Kirchner ni Clarín), sino medios al servicio de un proyecto nacional. Por lo cual una parte debe ir a sectores de la comunidad y no nos parece mal que una parte vaya al Estado y otra a los privados. El problema es quién lo adjudica", agregó.


En esta línea de razonamiento, anticipó: "Néstor Kirchner aprovechará el artículo que dice que el que adjudica es el Poder Ejecutivo para darle a sus amigos. Va a tener un 33% que adjudica el Estado, que lo maneja él; un 33% para las ONG, que se lo va a dar a los amigos de él; y un 33% que se lo va a quitar a un grupo para dárselo a otro con los que va a negociar él", explicó.


A ello se agrega "la cláusula que dice que esa liquidación debe hacerse en un año, y lo hacen porque necesitan que la ley salga ahora, cosa que en 2011 haya medios oficiales al servicio del kirchnerismo; medios en manos de ONG que serán de (Luis) D' Elía, (Edgardo) Depetris o afines; y el resto que se lo van a entregar a algún grupo al que le van a poner como condición: Te lo damos, pero esta campaña es para nosotros".

 
Fuente: UNO Entre Ríos.

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Gustavo Bordet debe trepidar de sólo pensar en otro mandato de Mauricio Macri coincidiendo con su segunda gestión como gobernador. Al reelecto gobierno federal entrerriano le altera la posible reelección del Presidente, con el ajuste del FMI incluido.
 
Aunque alude a la escasa sensibilidad popular del mandatario nacional para justificar su inquietud, el Gobernador alimenta sus temores por el lado de las diferencias ideológicas y por la tensa relación institucional durante la campaña electoral que se mantienen a la hora de pensar en futuros acuerdos, por ejemplo, en materia de obras públicas.
 
En ese marco son las acciones que desarrolla el Gobernador en el plano nacional del peronismo y su prédica en favor del binomio de los Fernández para las presidenciales. El mandatario no se guarda nada a la hora de apostar por Alberto y Cristina. Usa toda su capacidad de intermediario entre gobernadores y dirigentes para provocar acercamientos entre los que antes deambulaban en veredas distintas.
 
Él mismo llegó a decir que Cristina ya fue cuando pensaba en una tercera alternativa peronista -disidente, federal, republicana, perdonable o moderada- para enfrentar al Gobierno de los CEOs. Esa mirada política, también, ya fue. Aquella opción no se pudo consolidar y, ahora, a la mayoría de los compañeros los une el espanto a Macri: prefirieron taparse las narices y perdonarse antiguos distanciamientos políticos para darle batalla y derrotar al inepto Presidente.
 
Por una cuestión de supervivencia institucional y ecuanimidad de gestión, Bordet necesita que cambie de camiseta el Poder Central, para aspirar a que la identidad peronista común le permita obtener más beneficios para la provincia que los conseguidos en la era macrista.
 
Como consecuencia de la desastrosa política económica nacional, el Gobierno local comenzó a tener problemas y agudiza la imaginación para afrontar los gastos que se le vienen. De ahí que no vean bien un triunfo de Macri. En ese marco, que sea reelecto, será la peor noticia para el Ejecutivo provincial, porque intuyen lo que pueden esperar: escasos beneficios futuros para la provincia.


Si gana Macri, los gobernadores del PJ saben que verán cómo, en las pocas obras que permita el FMI, no aparecerán en el cuadro ni siquiera como invitados. Además, el posible intento de llevar adelante las reformas laboral, previsional y tributaria garantiza las diferencias, la distancia, las peleas y los desencuentros. 
Cuatro años más de Macri serían devastadores.


Pero, durante esta semana hubo un dato que provocó sonrisas peronistas: en la Casa Gris se comentó que, según encuestas, los Fernández estaba a unas cuantas décimas de ganar en primera vuelta. Sea o no cierto, el rumor alienta esperanza de afinidad política y comunidad de intereses. Pero antes hay que ganar las PASO.

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22-07-2019 / 10:07
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