La Opinión Popular
                  17:29  |  Martes 25 de Noviembre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
Un país atravesado sólo por estrategias de poder
Por Natalio Botana, Politólogo e Historiador
“Si llego a la Casa Rosada irá preso cualquier persona que comete un delito sin importar si es extranjero, argentino o vicepresidente de la Nación”. Julio Cobos
Nacionales - 29-10-2013 / 07:10
LA DERROTA K INICIÓ UNA TRANSICIÓN ENMARCADA EN LA PÉRDIDA DE PODER

Incertidumbre política: ¿Cuándo vuelve Cristina?, ¿Cómo vuelve?, ¿Quién gobierna al país?

Incertidumbre política: ¿Cuándo vuelve Cristina?, ¿Cómo vuelve?, ¿Quién gobierna al país?
En el vacío generado objetivamente por un Gobierno que sufre la ausencia circunstancial de la Presidenta, hay dos preguntas centrales que circulan estos días en la política. Son interrogantes sencillos en su formulación, que contienen la razonable incertidumbre por el futuro inmediato y todavía no encuentran respuesta. Esas preguntas son: ¿Cuándo vuelve Cristina?, ¿Cómo vuelve Cristina? Hay una tercera pregunta, más corrosiva y peligrosa, casi destituyente según la terminología impuesta por la fuerza política que hoy ve empalidecer su estrella. Esa pregunta es: ¿Vuelve Cristina?.
Tras las elecciones legislativas, donde la presidenta Cristina Fernández sufrió un durísimo revés, se instaló un pronunciado vacío de poder, producto de la ausencia de la primera mandataria motivada en cuestiones de salud y funcionarios K desorientados. Estamos en un escenario sumamente confuso, con un Gobierno en el que no sabe cómo ni quiénes son los que realmente toman las decisiones. Y la incertidumbre, en un contexto de crisis como el que estamos viviendo, no hace más que echarle nafta al fuego.
 
La incertidumbre ha disparado, en los últimos días, distintas versiones que hablan desde la posibilidad de que la Presidenta decida no retomar el cargo o que haya elecciones presidenciales anticipadas. Continuar con la acefalía, en momentos donde la situación económica es sumamente grave, profundizará aún más el conflicto social que ya de por si genera una inflación sin freno y una recesión que están empobreciendo a importantes sectores de la población.
 
Ante esta situación, es indispensable que la Presidenta, o en su defecto el circulo íntimo, esclarezcan a la población cuál es su verdadero estado de salud, que implicancia puede llegar a tener su proceso de recuperación de la cirugía y de los problemas cardíacos en el ejercicio de la conducción del Estado y qué políticas se van a instrumentar en lo inmediato para encarar este periodo de transición, que durará dos años.
 
Es indispensable que se digan las cosas tal cual son. La salud de la primera mandataria no puede ser considerada como un asunto privado, cuando en cualquier país medianamente serio es una cuestión de Estado y como tal debería manejarse con absoluta claridad y transparencia. En caso de que la Presidenta esté en condiciones físicas y emocionales de seguir al frente del máximo cargo, se debe poner punto final a este perverso juego, que han imaginado algunas mentes afiebradas de la Casa Rosada, de buscar beneficios políticos poniendo como excusa los problemas de salud. 
 
La derrota de CFK no sólo se dio a partir de los pobres resultados que ha obtenido su candidato Insaurralde en Buenos Aires, la principal provincia del país, sino también a partir de las duras caídas que tuvieron sus candidatos a lo largo y ancho del país, incluida Santa Cruz, el "pago chico" kirchnerista. La realidad es que las elecciones ya pasaron, el cristinismo cayó derrotado y su ciclo está cumplido. Ahora bien, el hecho de que este proceso político tenga fecha de vencimiento, no los excluye de la responsabilidad de garantizar la estabilidad institucional.
 
Resulta inadmisible que luego del contundente mensaje de la urnas, con un masivo voto castigo hacia en gobierno en prácticamente todas sus áreas, hasta el momento ni siquiera se haya dado ni una sola respuesta al reclamo del Pueblo. Si siete de cada diez ciudadanos le han dicho a Cristina en las urnas que están hartos de vivir en un país con una inflación por encima del 25%, con una presión fiscal agobiante que cae sobre las pymes y la clase media, y con una inseguridad fuera de control que todos los días se cobra la vida de inocentes, merecen ser escuchados y tener respuestas. Los tiempos se acortan y el cristinismo, más temprano que tarde, deberá dar la cara.
 
La Opinión Popular

EN FOCO
 
Cristina y las preguntas que más inquietan
 
La derrota electoral del Gobierno tiene, en sí misma, la elocuente contundencia de las cifras. Consagra la clausura de cualquier hipótesis de re-reelección presidencial. Y hasta pone bajo seria duda la perpetuación kirchnerista en el poder más allá de 2015.
 
El resultado de la elección también establece de modo automático un escenario de alta volatilidad política. Es difícil precisar en este momento cuánto del poder quedará donde estaba, cuánto se depositará en nuevas manos, cuánto entrará en afiebrada migración buscando poner a resguardo el capital político de sus titulares. La esperable fluidez de los reacomodamientos, sobre todo dentro del peronismo, es el espectáculo quizás impúdico que viene.
 
Pero mucho antes, ya mismo, aparecen otras cuestiones acuciantes.
 
En el vacío generado objetivamente por un Gobierno que sufre la ausencia circunstancial de la Presidenta, hay dos preguntas centrales que circulan estos días en la política. Son interrogantes sencillos en su formulación, que contienen la razonable incertidumbre por el futuro inmediato y todavía no encuentran respuesta. Esas preguntas son: ¿Cuándo vuelve Cristina?, ¿Cómo vuelve Cristina?
 
Hay una tercera pregunta, más corrosiva y peligrosa, casi destituyente según la terminología impuesta por la fuerza política que hoy ve empalidecer su estrella. Es la pregunta que se hacen sobre todo dirigentes importantes del oficialismo peronista, alejados del núcleo de las decisiones pero ansiosos por conservar su poder y temerosos ante la hipótesis de una lenta deriva descendente del Gobierno de aquí a 2015. Esa pregunta es: ¿Vuelve Cristina?
 
Conviene empezar por lo menos escalofriante y conspirativo. Y recordar que Máximo Kirchner dijo ayer en Río Gallegos que su madre "está mejor", pero que no podía adelantar la fecha de la vuelta al ejercicio de sus funciones.
 
"No soy médico, no sé cuando regresa", afirmó con prudencia y sensatez el hijo mayor de la Presidenta.
 
El tema del "cuándo vuelve" está en el aire. Un jefe territorial bonaerense, estratégico para la estructura kirchnerista, consultado sobre este punto sensible sostuvo que Cristina estará en condiciones de ejercer otra vez plenamente sus funciones recién "al final del verano".
 
Lo dijo sin ignorar que ese espacio de cuatro o cinco meses más sin Cristina al comando del día a día, una eternidad, puede ser demasiado para que el Gobierno lo atraviese sin daños mayúsculos.
 
Una muestra homeopática de lo que puede ser ese desmadre ya la ofreció el bochornoso espectáculo de la Casa Rosada tratando de mantener escondido a Amado Boudou en cuanto comenzó su interinato, para que su mala imagen contaminara lo menos posible al Gobierno y a sus candidatos.
 
En esa línea se agrega la exposición a la luz pública de las peleas internas en el poder que abarcan las áreas política y económica, con contendientes como Carlos Zannini, Juan Manuel Abal Medina, Florencio Randazzo, Axel Kicillof, Julio De Vido, Guillermo Moreno y Hernán Lorenzino, por nombrar sólo a los que tienen cargos más notorios.
 
Si Cristina debe, en resguardo de su salud, mantenerse y ser mantenida al margen de estas reyertas en las que solamente ella puede laudar, ¿quién tomará las decisiones de fondo en un sistema de poder que sólo responde a la voluntad única de su Jefa?
 
Y asoman a borbotones más preguntas.
 
¿Quién podrá armonizar el funcionamiento de un Gabinete en virtual parálisis, que fracasa por ineficacia y diagnósticos equivocados y para el que se presumen cambios inminentes?
 
¿Quién arbitrará las ambiciones de quienes buscarán posicionarse para la candidatura presidencial o, antes todavía, para un nuevo reparto de espacios en el Gobierno pensando en usarlos como trampolín para proyectarse hacia 2015?
 
Otro aspecto, que no es menor, sería la tensión creciente en el entorno presidencial entre quienes prefieren apurar un regreso pleno de Cristina para resolver la montaña de problemas acumulados, y quienes -en especial sus hijos- pujan para mantener alrededor de ella un virtual cordón sanitario que la ayude a cumplir las indicaciones de sus médicos.
 
Dentro de unos diez días se cumplirá el mes de reposo estricto ordenado a la Presidenta por el cuerpo médico que encabezan los doctores Facundo Manes y Gerardo Bozovich. Fuentes médicas y políticas aseguraron a Clarín que, en estas semanas, Cristina se comportó como una paciente en plena conciencia de su estado de salud y dispuesta a seguir sin dobleces las indicaciones de quienes la atienden. Su hijo Máximo y el influyente secretario legal Zannini fueron, más que ningún otro, quienes le fueron informando en dosis prudentes sobre los principales hechos y temas, transmitiendo al resto sus opiniones y decisiones.
 
Las mismas fuentes, incluso, destacan que la Presidenta no parece estar incómoda en esa obligada disminución temporaria de presiones y responsabilidades. Sostienen que es como si hubiese descubierto que hay otra vida posible, más allá de la que ofrece el tránsito permanente por el ojo del huracán del poder.
 
Su estado de salud, se ha dicho ya, no es de gravedad. Pero tiene perfiles delicados y necesita de cuidados muy específicos. El restablecimiento neurológico es satisfactorio, según se ha informado, aunque requeriría de precauciones al menos durante todo un año. El costado cardiológico, en cambio, presenta otros frentes a ser atendidos de modo más específico y prolongado en el tiempo.
 
Sus médicos, en el final del parte emitido tras sus chequeos de la semana pasada en la Fundación Favaloro, colocaron una frase sugestiva.
 
Hablaron de "evitar cualquier situación de estrés". Se referían a las prescripciones para este período de reposo. Pero no deja de resultar insólito que a un Presidente se le recomiende evitar algo que es inherente a la función que ocupa.
 
Un médico de sólido prestigio internacional, que conoce los pormenores de este caso, se asombraba por la osadía de sus colegas.
 
"Decirle a un presidente que evite el estrés -explicaba- es como decirle que en lo posible deje de trabajar de presidente".
 
Con las precauciones lógicas habría que agregar acá otro dato que se filtra también desde las cercanías de Olivos. Habría allí algunas voces, preocupadas por la salud de la Presidenta y también por cómo podrá tratar la historia al kirchnerismo, que estarían aconsejando evaluar cuidadosamente los condicionamientos que impondría la realidad política por venir.
 
Y que no serían otra cosa que administrar la derrota, corregir distorsiones de la economía con medidas quizás impopulares, conocer el lento camino de regreso al llano para quien lleva más de veinticinco años en el ejercicio y el disfrute del poder. Una mezcla ingrata ante la cual, opinan, habría que actuar en consecuencia y no someterse con manso fatalismo.
 
Todo suena alucinante, peligroso institucionalmente, por momentos increíble. Pero sucede hoy y aquí en la Argentina que, sin drama y sin miedo, acaba de reclamar un cambio votando masivamente contra el kirchnerismo.
 
Por Julio Blanck
 
Fuentes: Clarín y Diario Hoy

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25-11-2014 / 16:11
25-11-2014 / 13:11
25-11-2014 / 09:11
 
El secretario de Justicia, el camporista Julián Álvarez, minimizó que la firma Hotesur, empresa que administra un hotel de la presidenta Cristina Fernández, no presente balances desde hace tres años en la Inspección General de Justicia.
 
Así, el funcionario se alineó con el argumento que esgrimió ayer la  propia compañía para defenderse, aduciendo que las faltas "son menores".
 
"Una empresa no presentó sus balances en la IGJ y los presentó en la AFIP. Habrá sido el error de un contador, no vas a pretender que la Presidenta esté viendo si se presentó el balance en la IGJ o en la AFIP", relativizó Álvarez.
 
Sin embargo, recordó que la cartera tiene "la potestad y lo vamos a hacer, le vamos a aplicar una multa a Hotesur y será la más severa. La multa es una multa de 3 mil pesos, pero no porque se nos ocurre, sino porque está reglamentado así. Es una irregularidad que es más leve que pasar un semáforo en rojo", minimizó.
 
Molesto con el juez Bonadio y la cobertura mediática del caso, el gobierno de CFK propagó dos líneas centrales de su estrategia: anunciar el cobro de la ridícula multa, un castigo menor para dar cuenta del tipo de irregularidad, y una nueva denuncia contra el juez que investiga la corrupción.
 
Si las consecuencias fuesen solamente la multa de $ 3.000 no tendrían por qué tratar de desplazar a Bonadío. Cristina y su entorno están preocupados porque el juez está detrás de los múltiples lazos con Lázaro Báez para el lavado de dinero. En cuatro países se está investigando el tema: Suiza, EE.UU., Uruguay y Argentina.
 
De esta manera, el Gobierno de CFK procura hacer un control de los daños: minimiza las irregularidades contables de Hotesur, pero nada dice de los negocios con Báez.
 
La Opinión Popular

25-11-2014 / 08:11
  Todos hablan del Impuesto a las Ganancias. Es el impuesto más impopular y el que más complicaciones políticas le generan al Gobierno de Cristina Fernández. A tal punto que parecería que es el factor que puede inclinar la balanza para determinar si el fin de año se vivirá con paz social o con turbulencias.
 
En las negociaciones sindicales que se desarrollan en estos días, el reclamo de un alivio en este impuesto -por la vía de elevar el "piso" a partir del cual los asalariados empiezan a tributar- se transformó en gran protagonista. Se lo menciona incluso con más insistencia que a la reapertura de paritarias, que a un bono de fin de año o que a las "sumas puente".
 
El tema tiene tal fuerza que ha unido lo que el cristinismo desunió: las facciones rivales de la CGT, que unificaron su discurso. Antonio Caló espera el regreso de Cristina a sus funciones para recordarle su promesa de "derogar la cuarta categoría del impuesto", mientras trata de calmar a su base del sindicato metalúrgico, que está al borde del conflicto.
 
Al mismo tiempo, Hugo Moyano salió de su silencio (había manifestado su temor a ser acusado de "desestabilizador") para retomar su discurso favorito: el anuncio de protestas si no hay un alivio en este tema. "¿Qué tienen que ver las paritarias si gran parte del porcentaje que se logra en estos acuerdos se lo lleva el Gobierno a través de este impuesto al trabajo?", disparó el sindicalista opositor.
 
La situación es de por sí reveladora de cómo este gravamen ha dejado de ser una preocupación exclusiva de una minoría de empleados -que conforman la parte superior de la pirámide de ingresos- y ya afecta a una vasta porción de trabajadores de nivel medio.
 
Fuentes del gremio ferroviario que están en estos momentos negociando su situación salarial, indican que este año el efecto de Ganancias implicó que, por este concepto, la AFIP se quedara con un sueldo y medio del ingreso promedio de cada empleado.
 
Lo cierto es que, a esta altura, el reclamo es tan fuerte que hasta da la sensación de que sería relativamente fácil para el gobierno de CFK aliviar las tensiones sociales.
 
Bastaría con un pequeño gesto -por ejemplo, eximir del impuesto al cobro del medio aguinaldo de diciembre- para que se generase un cambio de clima. Más aun, el Gobierno no sólo lograría desactivar las protestas gremiales sino que hasta tendría una mejora en su imagen ante la opinión pública.
 
Sin embargo, en pocos temas se ha mostrado tan rígido e inflexible como en este. Hasta ha habido señales, en los últimos días, de que toleraría otras medidas que antes resistía -como la reapertura anticipada de las paritarias- con tal de que Ganancias quede tal como está.

24-11-2014 / 19:11
 
Hubo un tiempo en que Cristina Fernández y Elisa Carrió fueron complementarias en su crítica compartida a la política tradicional. Luego, cuando Cristina llegó a Presidenta, Elisa devino la gran profeta, fueron vidas paralelas, una la dueña del presente, la otra del futuro. Después se enfrentaron a muerte pensando una lo contrario a la otra pero actuando con estilos parecidos, como la cara y contracara de una misma moneda.
 
Ahora han subordinado tanto el contenido de sus diferentes ideas con la forma similar de llevarlas a cabo, que se parecen cada vez más en muchas cosas. La patología política argentina ha parido una nueva criatura, una simbiosis de sus dos mujeres más pasionales. Se llama, o podría llamarse, Cristielisa.
 
Cristielisa se sube a estructuras políticas a las que desprecia. Dice cosas interesantes, o al menos dice alguna cosa, mientras que el resto de los políticos no dice nada, sean oficialistas u opositores.
 
La parte Cristi de Cristielisa hasta a su marido muerto lo considera un politiquero más, pero por su amor ha decidido salvar su memoria a como dé lugar y aunque tenga que incendiar el reino, en particular destruir a todo el periodismo y la justicia.
 
La parte Elisa de Cristielisa se junta y hace alianzas con todos los que luego acusa de corruptos (Cobos, Morales, Mestre, Binner, Solanas, Alfonsín, Artaza) y no duda en destruir lo mismo que construyó si no le llevan el apunte a sus profecías, porque dice tener la bola de cristal.
 
¿Es necesaria? Más bien diríamos que es inevitable en momentos como los actuales desprovistos de pasión política, esa que ella revivifica al hacer circular la sangre.
 
Cristielisa no es amada por nadie desde el corazón sino desde el cerebro, a pesar de su inmensa pasión. No tiene la pasión de Evita, a la cual amaban los humildes desde el corazón. Acá, los que aman a Cristielisa primero lo piensan y cuando aceptan su discurso, su relato, entonces se hacen fanáticos de su concepción de entender la vida y la política.
 
A partir de allí la pasión es delirante, fundamentalista. Una pasión enfermiza que transforma al cerebro en un órgano sentimental y le hace perder objetividad.
 
Ella nos domina porque cubre un gran vacío, ella nos habla de aquello a lo que han renunciado los partidos en nombre de un pragmatismo que sólo tiene que ver con la defensa a ultranza de la corporación.
 
Cristielisa es la expresión más cabal de un momento de nuestra historia cínico y vacío que reclama pasión, y ella la provee a su manera. Es inteligente pero se cree de alguna manera sobrehumana.
 
Cristielisa ha convertido la cuestión de las formas en una cuestión de fondo. Ha hecho del insulto y la ofensa, tanto a propios como ajenos, la razón de la existencia de su ideología. La correlación es absoluta: si no estás con ella o sos ladrón o sos golpista.

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