La Opinión Popular
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El clima en Paraná
Un país atravesado sólo por estrategias de poder
Por Natalio Botana, Politólogo e Historiador
“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Albert Einstein
Nacionales - 29-10-2013 / 07:10
LA DERROTA K INICIÓ UNA TRANSICIÓN ENMARCADA EN LA PÉRDIDA DE PODER

Incertidumbre política: ¿Cuándo vuelve Cristina?, ¿Cómo vuelve?, ¿Quién gobierna al país?

Incertidumbre política: ¿Cuándo vuelve Cristina?, ¿Cómo vuelve?, ¿Quién gobierna al país?
En el vacío generado objetivamente por un Gobierno que sufre la ausencia circunstancial de la Presidenta, hay dos preguntas centrales que circulan estos días en la política. Son interrogantes sencillos en su formulación, que contienen la razonable incertidumbre por el futuro inmediato y todavía no encuentran respuesta. Esas preguntas son: ¿Cuándo vuelve Cristina?, ¿Cómo vuelve Cristina? Hay una tercera pregunta, más corrosiva y peligrosa, casi destituyente según la terminología impuesta por la fuerza política que hoy ve empalidecer su estrella. Esa pregunta es: ¿Vuelve Cristina?.
Tras las elecciones legislativas, donde la presidenta Cristina Fernández sufrió un durísimo revés, se instaló un pronunciado vacío de poder, producto de la ausencia de la primera mandataria motivada en cuestiones de salud y funcionarios K desorientados. Estamos en un escenario sumamente confuso, con un Gobierno en el que no sabe cómo ni quiénes son los que realmente toman las decisiones. Y la incertidumbre, en un contexto de crisis como el que estamos viviendo, no hace más que echarle nafta al fuego.
 
La incertidumbre ha disparado, en los últimos días, distintas versiones que hablan desde la posibilidad de que la Presidenta decida no retomar el cargo o que haya elecciones presidenciales anticipadas. Continuar con la acefalía, en momentos donde la situación económica es sumamente grave, profundizará aún más el conflicto social que ya de por si genera una inflación sin freno y una recesión que están empobreciendo a importantes sectores de la población.
 
Ante esta situación, es indispensable que la Presidenta, o en su defecto el circulo íntimo, esclarezcan a la población cuál es su verdadero estado de salud, que implicancia puede llegar a tener su proceso de recuperación de la cirugía y de los problemas cardíacos en el ejercicio de la conducción del Estado y qué políticas se van a instrumentar en lo inmediato para encarar este periodo de transición, que durará dos años.
 
Es indispensable que se digan las cosas tal cual son. La salud de la primera mandataria no puede ser considerada como un asunto privado, cuando en cualquier país medianamente serio es una cuestión de Estado y como tal debería manejarse con absoluta claridad y transparencia. En caso de que la Presidenta esté en condiciones físicas y emocionales de seguir al frente del máximo cargo, se debe poner punto final a este perverso juego, que han imaginado algunas mentes afiebradas de la Casa Rosada, de buscar beneficios políticos poniendo como excusa los problemas de salud. 
 
La derrota de CFK no sólo se dio a partir de los pobres resultados que ha obtenido su candidato Insaurralde en Buenos Aires, la principal provincia del país, sino también a partir de las duras caídas que tuvieron sus candidatos a lo largo y ancho del país, incluida Santa Cruz, el "pago chico" kirchnerista. La realidad es que las elecciones ya pasaron, el cristinismo cayó derrotado y su ciclo está cumplido. Ahora bien, el hecho de que este proceso político tenga fecha de vencimiento, no los excluye de la responsabilidad de garantizar la estabilidad institucional.
 
Resulta inadmisible que luego del contundente mensaje de la urnas, con un masivo voto castigo hacia en gobierno en prácticamente todas sus áreas, hasta el momento ni siquiera se haya dado ni una sola respuesta al reclamo del Pueblo. Si siete de cada diez ciudadanos le han dicho a Cristina en las urnas que están hartos de vivir en un país con una inflación por encima del 25%, con una presión fiscal agobiante que cae sobre las pymes y la clase media, y con una inseguridad fuera de control que todos los días se cobra la vida de inocentes, merecen ser escuchados y tener respuestas. Los tiempos se acortan y el cristinismo, más temprano que tarde, deberá dar la cara.
 
La Opinión Popular

EN FOCO
 
Cristina y las preguntas que más inquietan
 
La derrota electoral del Gobierno tiene, en sí misma, la elocuente contundencia de las cifras. Consagra la clausura de cualquier hipótesis de re-reelección presidencial. Y hasta pone bajo seria duda la perpetuación kirchnerista en el poder más allá de 2015.
 
El resultado de la elección también establece de modo automático un escenario de alta volatilidad política. Es difícil precisar en este momento cuánto del poder quedará donde estaba, cuánto se depositará en nuevas manos, cuánto entrará en afiebrada migración buscando poner a resguardo el capital político de sus titulares. La esperable fluidez de los reacomodamientos, sobre todo dentro del peronismo, es el espectáculo quizás impúdico que viene.
 
Pero mucho antes, ya mismo, aparecen otras cuestiones acuciantes.
 
En el vacío generado objetivamente por un Gobierno que sufre la ausencia circunstancial de la Presidenta, hay dos preguntas centrales que circulan estos días en la política. Son interrogantes sencillos en su formulación, que contienen la razonable incertidumbre por el futuro inmediato y todavía no encuentran respuesta. Esas preguntas son: ¿Cuándo vuelve Cristina?, ¿Cómo vuelve Cristina?
 
Hay una tercera pregunta, más corrosiva y peligrosa, casi destituyente según la terminología impuesta por la fuerza política que hoy ve empalidecer su estrella. Es la pregunta que se hacen sobre todo dirigentes importantes del oficialismo peronista, alejados del núcleo de las decisiones pero ansiosos por conservar su poder y temerosos ante la hipótesis de una lenta deriva descendente del Gobierno de aquí a 2015. Esa pregunta es: ¿Vuelve Cristina?
 
Conviene empezar por lo menos escalofriante y conspirativo. Y recordar que Máximo Kirchner dijo ayer en Río Gallegos que su madre "está mejor", pero que no podía adelantar la fecha de la vuelta al ejercicio de sus funciones.
 
"No soy médico, no sé cuando regresa", afirmó con prudencia y sensatez el hijo mayor de la Presidenta.
 
El tema del "cuándo vuelve" está en el aire. Un jefe territorial bonaerense, estratégico para la estructura kirchnerista, consultado sobre este punto sensible sostuvo que Cristina estará en condiciones de ejercer otra vez plenamente sus funciones recién "al final del verano".
 
Lo dijo sin ignorar que ese espacio de cuatro o cinco meses más sin Cristina al comando del día a día, una eternidad, puede ser demasiado para que el Gobierno lo atraviese sin daños mayúsculos.
 
Una muestra homeopática de lo que puede ser ese desmadre ya la ofreció el bochornoso espectáculo de la Casa Rosada tratando de mantener escondido a Amado Boudou en cuanto comenzó su interinato, para que su mala imagen contaminara lo menos posible al Gobierno y a sus candidatos.
 
En esa línea se agrega la exposición a la luz pública de las peleas internas en el poder que abarcan las áreas política y económica, con contendientes como Carlos Zannini, Juan Manuel Abal Medina, Florencio Randazzo, Axel Kicillof, Julio De Vido, Guillermo Moreno y Hernán Lorenzino, por nombrar sólo a los que tienen cargos más notorios.
 
Si Cristina debe, en resguardo de su salud, mantenerse y ser mantenida al margen de estas reyertas en las que solamente ella puede laudar, ¿quién tomará las decisiones de fondo en un sistema de poder que sólo responde a la voluntad única de su Jefa?
 
Y asoman a borbotones más preguntas.
 
¿Quién podrá armonizar el funcionamiento de un Gabinete en virtual parálisis, que fracasa por ineficacia y diagnósticos equivocados y para el que se presumen cambios inminentes?
 
¿Quién arbitrará las ambiciones de quienes buscarán posicionarse para la candidatura presidencial o, antes todavía, para un nuevo reparto de espacios en el Gobierno pensando en usarlos como trampolín para proyectarse hacia 2015?
 
Otro aspecto, que no es menor, sería la tensión creciente en el entorno presidencial entre quienes prefieren apurar un regreso pleno de Cristina para resolver la montaña de problemas acumulados, y quienes -en especial sus hijos- pujan para mantener alrededor de ella un virtual cordón sanitario que la ayude a cumplir las indicaciones de sus médicos.
 
Dentro de unos diez días se cumplirá el mes de reposo estricto ordenado a la Presidenta por el cuerpo médico que encabezan los doctores Facundo Manes y Gerardo Bozovich. Fuentes médicas y políticas aseguraron a Clarín que, en estas semanas, Cristina se comportó como una paciente en plena conciencia de su estado de salud y dispuesta a seguir sin dobleces las indicaciones de quienes la atienden. Su hijo Máximo y el influyente secretario legal Zannini fueron, más que ningún otro, quienes le fueron informando en dosis prudentes sobre los principales hechos y temas, transmitiendo al resto sus opiniones y decisiones.
 
Las mismas fuentes, incluso, destacan que la Presidenta no parece estar incómoda en esa obligada disminución temporaria de presiones y responsabilidades. Sostienen que es como si hubiese descubierto que hay otra vida posible, más allá de la que ofrece el tránsito permanente por el ojo del huracán del poder.
 
Su estado de salud, se ha dicho ya, no es de gravedad. Pero tiene perfiles delicados y necesita de cuidados muy específicos. El restablecimiento neurológico es satisfactorio, según se ha informado, aunque requeriría de precauciones al menos durante todo un año. El costado cardiológico, en cambio, presenta otros frentes a ser atendidos de modo más específico y prolongado en el tiempo.
 
Sus médicos, en el final del parte emitido tras sus chequeos de la semana pasada en la Fundación Favaloro, colocaron una frase sugestiva.
 
Hablaron de "evitar cualquier situación de estrés". Se referían a las prescripciones para este período de reposo. Pero no deja de resultar insólito que a un Presidente se le recomiende evitar algo que es inherente a la función que ocupa.
 
Un médico de sólido prestigio internacional, que conoce los pormenores de este caso, se asombraba por la osadía de sus colegas.
 
"Decirle a un presidente que evite el estrés -explicaba- es como decirle que en lo posible deje de trabajar de presidente".
 
Con las precauciones lógicas habría que agregar acá otro dato que se filtra también desde las cercanías de Olivos. Habría allí algunas voces, preocupadas por la salud de la Presidenta y también por cómo podrá tratar la historia al kirchnerismo, que estarían aconsejando evaluar cuidadosamente los condicionamientos que impondría la realidad política por venir.
 
Y que no serían otra cosa que administrar la derrota, corregir distorsiones de la economía con medidas quizás impopulares, conocer el lento camino de regreso al llano para quien lleva más de veinticinco años en el ejercicio y el disfrute del poder. Una mezcla ingrata ante la cual, opinan, habría que actuar en consecuencia y no someterse con manso fatalismo.
 
Todo suena alucinante, peligroso institucionalmente, por momentos increíble. Pero sucede hoy y aquí en la Argentina que, sin drama y sin miedo, acaba de reclamar un cambio votando masivamente contra el kirchnerismo.
 
Por Julio Blanck
 
Fuentes: Clarín y Diario Hoy

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23-10-2014 / 10:10
 
En su último año de gestión, el gobierno de Cristina Fernández tiene planeado gastar, al menos, $3.600 millones en publicidad y mecanismos promotores de la política K. Dentro de ese paquete, el Gobierno distribuirá más dinero a la transmisión de la Primera A y a la organización de eventos con sello kirchnerista.
 
Aunque la Presidenta no puede renovar, el presupuesto orientado a reivindicar la gestión kirchnerista seguirá intacto y podría crecer con el avance del año electoral.
 
Según el Presupuesto 2015 publicado por el Ministerio de Economía - que aguarda su aprobación en el Senado a fin de mes- el Gobierno destinará $1.203 millones en concepto de "prensa y difusión de los actos del Gobierno", una partida que depende de la Jefatura de Gabinete de Ministros. La Anses, uno de los organismos descentralizados que más spots difunde, tiene previstos fondos por 521 millones por ese concepto.
 
El programa Fútbol Para Todos, habitual altavoz de las supuestas bondades de la gestión K durante el prime time de los torneos, cuenta con un presupuesto de $1634 millones. La "Conmemoración del Bicentenario", en tanto, contará con fondos por 315 millones de pesos. Los cuatro ítems suman un presupuesto de $3678 millones.
 
La cifra de 2015, no obstante, puede crecer si se tiene en cuenta el historial que tuvieron los fondos vinculados a la publicidad estatal, que en años anteriores se engrosaron gracias a los superpoderes del jefe de gabinete. Sin ir más lejos, este año Jorge Capitanich aumentó 32% los fondos para la prensa del Gobierno respecto al presupuesto aprobado por el Congreso para 2014.
 
¡Cuánto dinero despilfarrado, por Dios!
 
La Opinión Popular

23-10-2014 / 09:10

Desde su asunción en mayo del 2003, el kirchnerismo ha utilizado como pantalla la supuesta defensa de los derechos humanos para hacer oscuros negocios. Y su principal instrumento fue la Fundación Madres de Plaza de Mayo que conduce la inefable Hebe de Bonafini, quien desde un principio se alió sin miramientos al oficialismo.
 
Ayer, se sumó un nuevo capítulo al escándalo: con la mayoría automática K, la Cámara de Diputados convirtió en ley el proyecto de estatización de la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo, haciendo oídos sordos a los pedidos de la oposición de postergar el debate. 
 
Lo más grave es que, con esta medida, será el Estado, es decir el conjunto de los ciudadanos que pagamos impuestos, el que termine haciéndose cargo de un rojo que rondaría los $230 millones, producto de distintos desmanejos y actos de corrupción ocurridos dentro de la entidad.
 
Con esta acción se nota claramente la doble moral y el doble discurso de los K aplicado a las Madres y Hebe de Bonafini. Una de las características que ha regido a la Universidad de las Madres de plaza de Mayo ha sido la imposibilidad de poder disentir con la histórica jefa de la asociación o con sus ideas.
 
Trabajadores perseguidos por pensar distinto, un centro de estudiantes que no puede existir, un espíritu crítico que no existe, trabajadores que no se les realiza aportes previsionales, una universidad que no le paga a Edesur y que se cuelga de los cables desde hace 9 años.
 
Para muchos sectores de la oposición, la estatización es la excusa ideal para el salvataje de una universidad que ya no podía seguir funcionando por el desfinancimiento y los manejos turbios.
 
Todo comenzó a destaparse luego del escándalo del Plan Sueños Compartidos que manejaba el parricida Sergio Schoklender, el hijo putativo que durante años tuvo Bonafini. A partir de este programa, por distintos actos de corrupción, se despilfarraron $1200 millones que salieron de los impuestos que pagamos todos los ciudadanos.
 
Estos millones deberían haber servido para construir viviendas sociales, pero se habrían usado para engrosar el patrimonio de los hermanos Schoklender, de la hija de Bonafini y de otros personajes nefastos.
 
Mientras reina la impunidad, para colmo de males, ahora los ciudadanos vamos a estar sosteniendo con nuestros impuestos carreras de formación militante para estudiantes ultra K. Seguimos manteniendo vagos...
 
La Opinión Popular

23-10-2014 / 08:10
23-10-2014 / 08:10
  Según el relevamiento mensual de la Canasta de Consumos de la Ciudad de Buenos Aires, que realiza el instituto porteño de estadísticas, una familia tipo necesita un 40% más que hace un año para enfrentar sus compromisos. Este incremento es una buena aproximación a la inflación real, esa que el INDEC kirchnerista manipula, aún luego de la elaboración del IPCnu.
 
La canasta alimentaria alcanzó un valor de $4.202 (35% más que un año atrás). La que contempla los gastos de vivienda (alquiler, expensas, servicios públicos, comunicaciones y transporte), alcanzó los 3.774 pesos. Luego se suman los gastos en educación, artículos de limpieza, esparcimiento y bienes y servicios de cuidado personal, que suman otros $2.017 y finalmente se contemplan los gastos en indumentaria, salud, equipamiento de vivienda, que llegan a los 1.681 pesos. La suma de esas canastas da un valor total de $11.674.
 
A su vez, los consumidores se dividen en tres partes, en primer lugar a aquéllos asalariados que perciben sueldos de hasta $8.500, que constituyen el 62 % de la población; en segundo término a quienes ganan entre $8.500 y $15.000, que conforman el 26 % de la sociedad y, finalmente, a los que tienen ingresos superiores a los $15.000 mensuales, que forman parte del 12 % restante.
 
Los aumentos de salarios se diluyen con la inflación, que le pega a todos los sectores sociales. Los de bajos ingresos tienen que enfrentar un aumento significativo de los alimentos. Los sectores asalariados de mayores ingresos, los que más se quejan del proceso inflacionario que atraviesa la Argentina, sufren el impacto del impuesto a las ganancias y la quita de subsidios a algunos servicios.
 
El problema es: ¿Por qué los precios suben pese a que se vende menos? Cuando la economía se enfría, el "consuelo" es una moderación del impulso inflacionario. ¿Cómo se explica, entonces, que pese a esta contracción los precios suban? Esto es una clara señal de que se está dando una caída en la "demanda de dinero".
 
La gente pierde la confianza en la moneda local y entonces trata de sacársela de encima lo antes posible, ante el temor de una rápida pérdida de poder adquisitivo. Esta tendencia a "huir del peso" es lo que explica el porqué los precios continúan hacia arriba -y a velocidades crecientes- pese a que los comercios vendan menos y a que haya caído el nivel de compras.
 
Un factor clave para la inflación es la actitud que tome el gobierno de CFK respecto al dólar. Apenas Alejandro Vanoli asumió en el Banco Central, prometió que el dólar se iba a quedar quieto. Pero lo cierto es nadie cree que pueda mantener por mucho tiempo al dólar en la cotización actual mientras que el resto de los precios suben al 40% anual.
 
Años atrás el Gobierno se jactaba de inyectar pesos a la economía cuando las cosas pintaban mal y con esto lograba una reactivación. Pero lo cierto es que ahora esto ya no resulta. ¿Por qué? Porque no hay forma de incrementar el gasto sin recurrir a la "maquinita" de emitir. Pero el remedio K de inyectar más pesos, ahora, no hace más que empeorar la enfermedad de la inflación.
 
La Opinión Popular

22-10-2014 / 16:10
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