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“Un país que exporta toneladas de trigo, de soja, no puede tener 700 mil pibes por debajo de la línea de pobreza, desnutridos. Ese no es el país que nosotros queremos ver”. Victoria Donda
Nacionales - 29-10-2013 / 07:10
LA DERROTA K INICIÓ UNA TRANSICIÓN ENMARCADA EN LA PÉRDIDA DE PODER

Incertidumbre política: ¿Cuándo vuelve Cristina?, ¿Cómo vuelve?, ¿Quién gobierna al país?

Incertidumbre política: ¿Cuándo vuelve Cristina?, ¿Cómo vuelve?, ¿Quién gobierna al país?
En el vacío generado objetivamente por un Gobierno que sufre la ausencia circunstancial de la Presidenta, hay dos preguntas centrales que circulan estos días en la política. Son interrogantes sencillos en su formulación, que contienen la razonable incertidumbre por el futuro inmediato y todavía no encuentran respuesta. Esas preguntas son: ¿Cuándo vuelve Cristina?, ¿Cómo vuelve Cristina? Hay una tercera pregunta, más corrosiva y peligrosa, casi destituyente según la terminología impuesta por la fuerza política que hoy ve empalidecer su estrella. Esa pregunta es: ¿Vuelve Cristina?.
Tras las elecciones legislativas, donde la presidenta Cristina Fernández sufrió un durísimo revés, se instaló un pronunciado vacío de poder, producto de la ausencia de la primera mandataria motivada en cuestiones de salud y funcionarios K desorientados. Estamos en un escenario sumamente confuso, con un Gobierno en el que no sabe cómo ni quiénes son los que realmente toman las decisiones. Y la incertidumbre, en un contexto de crisis como el que estamos viviendo, no hace más que echarle nafta al fuego.
 
La incertidumbre ha disparado, en los últimos días, distintas versiones que hablan desde la posibilidad de que la Presidenta decida no retomar el cargo o que haya elecciones presidenciales anticipadas. Continuar con la acefalía, en momentos donde la situación económica es sumamente grave, profundizará aún más el conflicto social que ya de por si genera una inflación sin freno y una recesión que están empobreciendo a importantes sectores de la población.
 
Ante esta situación, es indispensable que la Presidenta, o en su defecto el circulo íntimo, esclarezcan a la población cuál es su verdadero estado de salud, que implicancia puede llegar a tener su proceso de recuperación de la cirugía y de los problemas cardíacos en el ejercicio de la conducción del Estado y qué políticas se van a instrumentar en lo inmediato para encarar este periodo de transición, que durará dos años.
 
Es indispensable que se digan las cosas tal cual son. La salud de la primera mandataria no puede ser considerada como un asunto privado, cuando en cualquier país medianamente serio es una cuestión de Estado y como tal debería manejarse con absoluta claridad y transparencia. En caso de que la Presidenta esté en condiciones físicas y emocionales de seguir al frente del máximo cargo, se debe poner punto final a este perverso juego, que han imaginado algunas mentes afiebradas de la Casa Rosada, de buscar beneficios políticos poniendo como excusa los problemas de salud. 
 
La derrota de CFK no sólo se dio a partir de los pobres resultados que ha obtenido su candidato Insaurralde en Buenos Aires, la principal provincia del país, sino también a partir de las duras caídas que tuvieron sus candidatos a lo largo y ancho del país, incluida Santa Cruz, el "pago chico" kirchnerista. La realidad es que las elecciones ya pasaron, el cristinismo cayó derrotado y su ciclo está cumplido. Ahora bien, el hecho de que este proceso político tenga fecha de vencimiento, no los excluye de la responsabilidad de garantizar la estabilidad institucional.
 
Resulta inadmisible que luego del contundente mensaje de la urnas, con un masivo voto castigo hacia en gobierno en prácticamente todas sus áreas, hasta el momento ni siquiera se haya dado ni una sola respuesta al reclamo del Pueblo. Si siete de cada diez ciudadanos le han dicho a Cristina en las urnas que están hartos de vivir en un país con una inflación por encima del 25%, con una presión fiscal agobiante que cae sobre las pymes y la clase media, y con una inseguridad fuera de control que todos los días se cobra la vida de inocentes, merecen ser escuchados y tener respuestas. Los tiempos se acortan y el cristinismo, más temprano que tarde, deberá dar la cara.
 
La Opinión Popular

EN FOCO
 
Cristina y las preguntas que más inquietan
 
La derrota electoral del Gobierno tiene, en sí misma, la elocuente contundencia de las cifras. Consagra la clausura de cualquier hipótesis de re-reelección presidencial. Y hasta pone bajo seria duda la perpetuación kirchnerista en el poder más allá de 2015.
 
El resultado de la elección también establece de modo automático un escenario de alta volatilidad política. Es difícil precisar en este momento cuánto del poder quedará donde estaba, cuánto se depositará en nuevas manos, cuánto entrará en afiebrada migración buscando poner a resguardo el capital político de sus titulares. La esperable fluidez de los reacomodamientos, sobre todo dentro del peronismo, es el espectáculo quizás impúdico que viene.
 
Pero mucho antes, ya mismo, aparecen otras cuestiones acuciantes.
 
En el vacío generado objetivamente por un Gobierno que sufre la ausencia circunstancial de la Presidenta, hay dos preguntas centrales que circulan estos días en la política. Son interrogantes sencillos en su formulación, que contienen la razonable incertidumbre por el futuro inmediato y todavía no encuentran respuesta. Esas preguntas son: ¿Cuándo vuelve Cristina?, ¿Cómo vuelve Cristina?
 
Hay una tercera pregunta, más corrosiva y peligrosa, casi destituyente según la terminología impuesta por la fuerza política que hoy ve empalidecer su estrella. Es la pregunta que se hacen sobre todo dirigentes importantes del oficialismo peronista, alejados del núcleo de las decisiones pero ansiosos por conservar su poder y temerosos ante la hipótesis de una lenta deriva descendente del Gobierno de aquí a 2015. Esa pregunta es: ¿Vuelve Cristina?
 
Conviene empezar por lo menos escalofriante y conspirativo. Y recordar que Máximo Kirchner dijo ayer en Río Gallegos que su madre "está mejor", pero que no podía adelantar la fecha de la vuelta al ejercicio de sus funciones.
 
"No soy médico, no sé cuando regresa", afirmó con prudencia y sensatez el hijo mayor de la Presidenta.
 
El tema del "cuándo vuelve" está en el aire. Un jefe territorial bonaerense, estratégico para la estructura kirchnerista, consultado sobre este punto sensible sostuvo que Cristina estará en condiciones de ejercer otra vez plenamente sus funciones recién "al final del verano".
 
Lo dijo sin ignorar que ese espacio de cuatro o cinco meses más sin Cristina al comando del día a día, una eternidad, puede ser demasiado para que el Gobierno lo atraviese sin daños mayúsculos.
 
Una muestra homeopática de lo que puede ser ese desmadre ya la ofreció el bochornoso espectáculo de la Casa Rosada tratando de mantener escondido a Amado Boudou en cuanto comenzó su interinato, para que su mala imagen contaminara lo menos posible al Gobierno y a sus candidatos.
 
En esa línea se agrega la exposición a la luz pública de las peleas internas en el poder que abarcan las áreas política y económica, con contendientes como Carlos Zannini, Juan Manuel Abal Medina, Florencio Randazzo, Axel Kicillof, Julio De Vido, Guillermo Moreno y Hernán Lorenzino, por nombrar sólo a los que tienen cargos más notorios.
 
Si Cristina debe, en resguardo de su salud, mantenerse y ser mantenida al margen de estas reyertas en las que solamente ella puede laudar, ¿quién tomará las decisiones de fondo en un sistema de poder que sólo responde a la voluntad única de su Jefa?
 
Y asoman a borbotones más preguntas.
 
¿Quién podrá armonizar el funcionamiento de un Gabinete en virtual parálisis, que fracasa por ineficacia y diagnósticos equivocados y para el que se presumen cambios inminentes?
 
¿Quién arbitrará las ambiciones de quienes buscarán posicionarse para la candidatura presidencial o, antes todavía, para un nuevo reparto de espacios en el Gobierno pensando en usarlos como trampolín para proyectarse hacia 2015?
 
Otro aspecto, que no es menor, sería la tensión creciente en el entorno presidencial entre quienes prefieren apurar un regreso pleno de Cristina para resolver la montaña de problemas acumulados, y quienes -en especial sus hijos- pujan para mantener alrededor de ella un virtual cordón sanitario que la ayude a cumplir las indicaciones de sus médicos.
 
Dentro de unos diez días se cumplirá el mes de reposo estricto ordenado a la Presidenta por el cuerpo médico que encabezan los doctores Facundo Manes y Gerardo Bozovich. Fuentes médicas y políticas aseguraron a Clarín que, en estas semanas, Cristina se comportó como una paciente en plena conciencia de su estado de salud y dispuesta a seguir sin dobleces las indicaciones de quienes la atienden. Su hijo Máximo y el influyente secretario legal Zannini fueron, más que ningún otro, quienes le fueron informando en dosis prudentes sobre los principales hechos y temas, transmitiendo al resto sus opiniones y decisiones.
 
Las mismas fuentes, incluso, destacan que la Presidenta no parece estar incómoda en esa obligada disminución temporaria de presiones y responsabilidades. Sostienen que es como si hubiese descubierto que hay otra vida posible, más allá de la que ofrece el tránsito permanente por el ojo del huracán del poder.
 
Su estado de salud, se ha dicho ya, no es de gravedad. Pero tiene perfiles delicados y necesita de cuidados muy específicos. El restablecimiento neurológico es satisfactorio, según se ha informado, aunque requeriría de precauciones al menos durante todo un año. El costado cardiológico, en cambio, presenta otros frentes a ser atendidos de modo más específico y prolongado en el tiempo.
 
Sus médicos, en el final del parte emitido tras sus chequeos de la semana pasada en la Fundación Favaloro, colocaron una frase sugestiva.
 
Hablaron de "evitar cualquier situación de estrés". Se referían a las prescripciones para este período de reposo. Pero no deja de resultar insólito que a un Presidente se le recomiende evitar algo que es inherente a la función que ocupa.
 
Un médico de sólido prestigio internacional, que conoce los pormenores de este caso, se asombraba por la osadía de sus colegas.
 
"Decirle a un presidente que evite el estrés -explicaba- es como decirle que en lo posible deje de trabajar de presidente".
 
Con las precauciones lógicas habría que agregar acá otro dato que se filtra también desde las cercanías de Olivos. Habría allí algunas voces, preocupadas por la salud de la Presidenta y también por cómo podrá tratar la historia al kirchnerismo, que estarían aconsejando evaluar cuidadosamente los condicionamientos que impondría la realidad política por venir.
 
Y que no serían otra cosa que administrar la derrota, corregir distorsiones de la economía con medidas quizás impopulares, conocer el lento camino de regreso al llano para quien lleva más de veinticinco años en el ejercicio y el disfrute del poder. Una mezcla ingrata ante la cual, opinan, habría que actuar en consecuencia y no someterse con manso fatalismo.
 
Todo suena alucinante, peligroso institucionalmente, por momentos increíble. Pero sucede hoy y aquí en la Argentina que, sin drama y sin miedo, acaba de reclamar un cambio votando masivamente contra el kirchnerismo.
 
Por Julio Blanck
 
Fuentes: Clarín y Diario Hoy

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24-04-2015 / 15:04
24-04-2015 / 12:04
 
Daniel Scioli se fijó cuatro grandes objetivos para este año. El primero ya se le cumplió: hace dos sábados su ahijado deportivo, el boxeador Víctor "Tyson" Ramírez, se consagró campeón mundial interino en la categoría crucero. Peleó contra un británico en el polideportivo de Villa La Ñata, el lugar en el mundo del gobernador bonaerense.
 
El segundo objetivo es ganar la Copa Libertadores de Futsal con su equipo, Villa La Ñata. El torneo se jugará en Paraguay y los muchachos de camiseta naranja debutan el próximo viernes.
 
La tercera meta es triunfar en las PASO por la candidatura el 9 de agosto. El cuarto y último objetivo es ser Presidente. Este menú de cuatro pasos fue expuesto por el propio Scioli ante sus íntimos. Parece joda pero es verdad. Este señor puede ser el sucesor de Cristina.
 
Quienes no conocen a Scioli o lo conocen mal, se siguen confundiendo con esa pasión suya por los eventos deportivos. Ese costado esencial de su forma de ser lo acerca a grandes porciones de la sociedad a las que la política en general y la discusión ideológica en particular les importa bastante poco; pero que cuentan como cualquiera a la hora de votar. Por lo tanto, es una herramienta política.
 
Pero el principal error sería suponer que Scioli se desenfoca de su ambición por prestarle tiempo y energía a sus peculiares emprendimientos deportivos. Por el contrario, está enfocado al máximo y dispuesto a hacer lo que haga falta para que nada ni nadie obstruya su camino. Aclaremos los términos: "nada" se refiere a los avatares que pueda interponer el destino; "nadie" alude puntualmente a Cristina.
 
Se ha dicho ya, pero no está de más repetirlo: con tal de tener el camino abierto hacia la candidatura Scioli está dispuesto a aceptar el compañero de fórmula y las listas de diputados que decida ponerle Cristina. Su último, y único, refugio es por ahora la eventual designación de sus ministros.
 
Sueña también con que, si le toca mudarse a la Casa Rosada, una guardia de hierro de intendentes y gobernadores peronistas le blinden los alrededores, impidiendo que el cristinismo le aplique el collar de ahogo que con tanto esmero le están preparando.

24-04-2015 / 10:04
 La presidenta Cristina Fernández le puso la firma al "acuerdo de integración estratégica" con Rusia, que fija las bases para la cooperación bilateral en distintas áreas. De este modo, Vladimir Putin se erige hoy como uno de los mayores aliados para el gobierno de CFK en el plano internacional.
 
Este fuerte acercamiento de Argentina a Rusia excede la órbita de los negocios. Una de las implicancias más importantes de esta "integración estratégica" es su claro mensaje político, dado que la Argentina pasó a alinearse con una potencia imperial abiertamente enemistada con Occidente, con la Unión Europa y los EE.UU.
 
La estrategia de relacionamiento exterior del gobierno de CFK tiene como eje el estar en contra de más que a favor de. El hecho de que Cristina sea la primera jefa de Estado en no pisar Washington desde la vuelta de la democracia y hoy priorice la relación con Rusia, es un síntoma muy evidente. Como si esto fuese poco, CFK también está enfrentada con la Unión Europea y con organismos que representan al capitalismo internacional, como el FMI. Justamente, naciones y entidades que tienen muy mala relación con Moscú.
 
Vladimir Putin tiene fama de ir al grano. Y en la reunión en el Palacio del Kremlin, recibió a Cristina con un discurso austero en palabras y cargado en contenido: "Me alegro de poder discutir con usted los aspectos positivos de nuestra relación y también los problemas que deben ser resueltos".
 
Durante la reunión sin muchos testigos, Cristina tranquilizó a Putin, inquieto por la caída de ventas de gasoil ruso a la Argentina, y le ofreció impulsar los envíos de alimentos para paliar problemas de abastecimiento en Rusia, por su hostilidad con las potencias occidentales.
 
Como señal definitiva de compromiso, la Presidenta condenó "de manera enfática" las sanciones comerciales que Europa y EE.UU.  imponen a Rusia desde hace un año por la anexión de Crimea y por su actuación en el conflicto armado en la frontera con Ucrania.
 
Luego, pasaron uno tras otro los ministros y empresarios que se comprometían a "cooperar", a "estudiar negocios", a "evaluar inversiones" y otros eufemismos para adornar el alineamiento. La batería de acuerdos que firmaron era una enciclopedia de buenas intenciones, pero con un solo negocio concreto: el contrato de la presa hidroeléctrica Chihuido, en Neuquén, una obra de US$ 1900 millones con financiamiento estatal y aporte técnico ruso.
 
El anuncio más importante fue la firma de un convenio para la provisión de combustibles nucleares rusos a nuestro país, al tiempo que Moscú planea la construcción de un reactor nuclear en nuestro país. El acuerdo nuclear con Rusia podría poner a la Argentina en una situación geopolítica muy complicada ya que Putin está cada vez más enfrentado con EE.UU.
 
Los convenios se están firmando apenas un mes después de que estallara un escándalo internacional por los acuerdos de CFK con el régimen iraní, que es uno de los principales socios de Putin en el continente asiático. Pero, para Cristina, finalizar su segundo mandato sumando este nuevo aliado resulta funcional para la construcción del "relato K".
 
La Opinión Popular

23-04-2015 / 17:04
23-04-2015 / 10:04
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