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Por Luis Alberto Romero - Historiador.
"La realidad es la del tarifazo. La realidad es la de la cantidad de gente que se está quedando sin trabajo.” Adán Bahl, Vicegobernador de Entre Ríos
Nacionales - 29-10-2013 / 07:10
LA DERROTA K INICIÓ UNA TRANSICIÓN ENMARCADA EN LA PÉRDIDA DE PODER

Incertidumbre política: ¿Cuándo vuelve Cristina?, ¿Cómo vuelve?, ¿Quién gobierna al país?

Incertidumbre política: ¿Cuándo vuelve Cristina?, ¿Cómo vuelve?, ¿Quién gobierna al país?
En el vacío generado objetivamente por un Gobierno que sufre la ausencia circunstancial de la Presidenta, hay dos preguntas centrales que circulan estos días en la política. Son interrogantes sencillos en su formulación, que contienen la razonable incertidumbre por el futuro inmediato y todavía no encuentran respuesta. Esas preguntas son: ¿Cuándo vuelve Cristina?, ¿Cómo vuelve Cristina? Hay una tercera pregunta, más corrosiva y peligrosa, casi destituyente según la terminología impuesta por la fuerza política que hoy ve empalidecer su estrella. Esa pregunta es: ¿Vuelve Cristina?.
Tras las elecciones legislativas, donde la presidenta Cristina Fernández sufrió un durísimo revés, se instaló un pronunciado vacío de poder, producto de la ausencia de la primera mandataria motivada en cuestiones de salud y funcionarios K desorientados. Estamos en un escenario sumamente confuso, con un Gobierno en el que no sabe cómo ni quiénes son los que realmente toman las decisiones. Y la incertidumbre, en un contexto de crisis como el que estamos viviendo, no hace más que echarle nafta al fuego.
 
La incertidumbre ha disparado, en los últimos días, distintas versiones que hablan desde la posibilidad de que la Presidenta decida no retomar el cargo o que haya elecciones presidenciales anticipadas. Continuar con la acefalía, en momentos donde la situación económica es sumamente grave, profundizará aún más el conflicto social que ya de por si genera una inflación sin freno y una recesión que están empobreciendo a importantes sectores de la población.
 
Ante esta situación, es indispensable que la Presidenta, o en su defecto el circulo íntimo, esclarezcan a la población cuál es su verdadero estado de salud, que implicancia puede llegar a tener su proceso de recuperación de la cirugía y de los problemas cardíacos en el ejercicio de la conducción del Estado y qué políticas se van a instrumentar en lo inmediato para encarar este periodo de transición, que durará dos años.
 
Es indispensable que se digan las cosas tal cual son. La salud de la primera mandataria no puede ser considerada como un asunto privado, cuando en cualquier país medianamente serio es una cuestión de Estado y como tal debería manejarse con absoluta claridad y transparencia. En caso de que la Presidenta esté en condiciones físicas y emocionales de seguir al frente del máximo cargo, se debe poner punto final a este perverso juego, que han imaginado algunas mentes afiebradas de la Casa Rosada, de buscar beneficios políticos poniendo como excusa los problemas de salud. 
 
La derrota de CFK no sólo se dio a partir de los pobres resultados que ha obtenido su candidato Insaurralde en Buenos Aires, la principal provincia del país, sino también a partir de las duras caídas que tuvieron sus candidatos a lo largo y ancho del país, incluida Santa Cruz, el "pago chico" kirchnerista. La realidad es que las elecciones ya pasaron, el cristinismo cayó derrotado y su ciclo está cumplido. Ahora bien, el hecho de que este proceso político tenga fecha de vencimiento, no los excluye de la responsabilidad de garantizar la estabilidad institucional.
 
Resulta inadmisible que luego del contundente mensaje de la urnas, con un masivo voto castigo hacia en gobierno en prácticamente todas sus áreas, hasta el momento ni siquiera se haya dado ni una sola respuesta al reclamo del Pueblo. Si siete de cada diez ciudadanos le han dicho a Cristina en las urnas que están hartos de vivir en un país con una inflación por encima del 25%, con una presión fiscal agobiante que cae sobre las pymes y la clase media, y con una inseguridad fuera de control que todos los días se cobra la vida de inocentes, merecen ser escuchados y tener respuestas. Los tiempos se acortan y el cristinismo, más temprano que tarde, deberá dar la cara.
 
La Opinión Popular

EN FOCO
 
Cristina y las preguntas que más inquietan
 
La derrota electoral del Gobierno tiene, en sí misma, la elocuente contundencia de las cifras. Consagra la clausura de cualquier hipótesis de re-reelección presidencial. Y hasta pone bajo seria duda la perpetuación kirchnerista en el poder más allá de 2015.
 
El resultado de la elección también establece de modo automático un escenario de alta volatilidad política. Es difícil precisar en este momento cuánto del poder quedará donde estaba, cuánto se depositará en nuevas manos, cuánto entrará en afiebrada migración buscando poner a resguardo el capital político de sus titulares. La esperable fluidez de los reacomodamientos, sobre todo dentro del peronismo, es el espectáculo quizás impúdico que viene.
 
Pero mucho antes, ya mismo, aparecen otras cuestiones acuciantes.
 
En el vacío generado objetivamente por un Gobierno que sufre la ausencia circunstancial de la Presidenta, hay dos preguntas centrales que circulan estos días en la política. Son interrogantes sencillos en su formulación, que contienen la razonable incertidumbre por el futuro inmediato y todavía no encuentran respuesta. Esas preguntas son: ¿Cuándo vuelve Cristina?, ¿Cómo vuelve Cristina?
 
Hay una tercera pregunta, más corrosiva y peligrosa, casi destituyente según la terminología impuesta por la fuerza política que hoy ve empalidecer su estrella. Es la pregunta que se hacen sobre todo dirigentes importantes del oficialismo peronista, alejados del núcleo de las decisiones pero ansiosos por conservar su poder y temerosos ante la hipótesis de una lenta deriva descendente del Gobierno de aquí a 2015. Esa pregunta es: ¿Vuelve Cristina?
 
Conviene empezar por lo menos escalofriante y conspirativo. Y recordar que Máximo Kirchner dijo ayer en Río Gallegos que su madre "está mejor", pero que no podía adelantar la fecha de la vuelta al ejercicio de sus funciones.
 
"No soy médico, no sé cuando regresa", afirmó con prudencia y sensatez el hijo mayor de la Presidenta.
 
El tema del "cuándo vuelve" está en el aire. Un jefe territorial bonaerense, estratégico para la estructura kirchnerista, consultado sobre este punto sensible sostuvo que Cristina estará en condiciones de ejercer otra vez plenamente sus funciones recién "al final del verano".
 
Lo dijo sin ignorar que ese espacio de cuatro o cinco meses más sin Cristina al comando del día a día, una eternidad, puede ser demasiado para que el Gobierno lo atraviese sin daños mayúsculos.
 
Una muestra homeopática de lo que puede ser ese desmadre ya la ofreció el bochornoso espectáculo de la Casa Rosada tratando de mantener escondido a Amado Boudou en cuanto comenzó su interinato, para que su mala imagen contaminara lo menos posible al Gobierno y a sus candidatos.
 
En esa línea se agrega la exposición a la luz pública de las peleas internas en el poder que abarcan las áreas política y económica, con contendientes como Carlos Zannini, Juan Manuel Abal Medina, Florencio Randazzo, Axel Kicillof, Julio De Vido, Guillermo Moreno y Hernán Lorenzino, por nombrar sólo a los que tienen cargos más notorios.
 
Si Cristina debe, en resguardo de su salud, mantenerse y ser mantenida al margen de estas reyertas en las que solamente ella puede laudar, ¿quién tomará las decisiones de fondo en un sistema de poder que sólo responde a la voluntad única de su Jefa?
 
Y asoman a borbotones más preguntas.
 
¿Quién podrá armonizar el funcionamiento de un Gabinete en virtual parálisis, que fracasa por ineficacia y diagnósticos equivocados y para el que se presumen cambios inminentes?
 
¿Quién arbitrará las ambiciones de quienes buscarán posicionarse para la candidatura presidencial o, antes todavía, para un nuevo reparto de espacios en el Gobierno pensando en usarlos como trampolín para proyectarse hacia 2015?
 
Otro aspecto, que no es menor, sería la tensión creciente en el entorno presidencial entre quienes prefieren apurar un regreso pleno de Cristina para resolver la montaña de problemas acumulados, y quienes -en especial sus hijos- pujan para mantener alrededor de ella un virtual cordón sanitario que la ayude a cumplir las indicaciones de sus médicos.
 
Dentro de unos diez días se cumplirá el mes de reposo estricto ordenado a la Presidenta por el cuerpo médico que encabezan los doctores Facundo Manes y Gerardo Bozovich. Fuentes médicas y políticas aseguraron a Clarín que, en estas semanas, Cristina se comportó como una paciente en plena conciencia de su estado de salud y dispuesta a seguir sin dobleces las indicaciones de quienes la atienden. Su hijo Máximo y el influyente secretario legal Zannini fueron, más que ningún otro, quienes le fueron informando en dosis prudentes sobre los principales hechos y temas, transmitiendo al resto sus opiniones y decisiones.
 
Las mismas fuentes, incluso, destacan que la Presidenta no parece estar incómoda en esa obligada disminución temporaria de presiones y responsabilidades. Sostienen que es como si hubiese descubierto que hay otra vida posible, más allá de la que ofrece el tránsito permanente por el ojo del huracán del poder.
 
Su estado de salud, se ha dicho ya, no es de gravedad. Pero tiene perfiles delicados y necesita de cuidados muy específicos. El restablecimiento neurológico es satisfactorio, según se ha informado, aunque requeriría de precauciones al menos durante todo un año. El costado cardiológico, en cambio, presenta otros frentes a ser atendidos de modo más específico y prolongado en el tiempo.
 
Sus médicos, en el final del parte emitido tras sus chequeos de la semana pasada en la Fundación Favaloro, colocaron una frase sugestiva.
 
Hablaron de "evitar cualquier situación de estrés". Se referían a las prescripciones para este período de reposo. Pero no deja de resultar insólito que a un Presidente se le recomiende evitar algo que es inherente a la función que ocupa.
 
Un médico de sólido prestigio internacional, que conoce los pormenores de este caso, se asombraba por la osadía de sus colegas.
 
"Decirle a un presidente que evite el estrés -explicaba- es como decirle que en lo posible deje de trabajar de presidente".
 
Con las precauciones lógicas habría que agregar acá otro dato que se filtra también desde las cercanías de Olivos. Habría allí algunas voces, preocupadas por la salud de la Presidenta y también por cómo podrá tratar la historia al kirchnerismo, que estarían aconsejando evaluar cuidadosamente los condicionamientos que impondría la realidad política por venir.
 
Y que no serían otra cosa que administrar la derrota, corregir distorsiones de la economía con medidas quizás impopulares, conocer el lento camino de regreso al llano para quien lleva más de veinticinco años en el ejercicio y el disfrute del poder. Una mezcla ingrata ante la cual, opinan, habría que actuar en consecuencia y no someterse con manso fatalismo.
 
Todo suena alucinante, peligroso institucionalmente, por momentos increíble. Pero sucede hoy y aquí en la Argentina que, sin drama y sin miedo, acaba de reclamar un cambio votando masivamente contra el kirchnerismo.
 
Por Julio Blanck
 
Fuentes: Clarín y Diario Hoy

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25-09-2016 / 20:09
Los hechos se reiteran con una exasperante y acongojadora monotonía. Los escenarios, los protagonistas y los objetos en juego se parecen. Cerramos los ojos y las imágenes se reproducen obsesivamente: bolsos, bolsos con plata, bolsos revoleados en conventos, depositados en viviendas, abandonados en algún rincón.
 
Aguantaderos que harían sonrojar al propietario de un prostíbulo, aguantaderos donde cuentan sumas millonarias mientras brindan con whisky, fuman habanos y disfrutan de los beneficios nacionales y populares de la causa. Cajas fuertes y bóvedas, repartidas por todos lados, muchas de ellas extraviadas en las soledades de la Patagonia, ese territorio que para los kirchneristas se confunde con el Paraíso.
 
¿Será para tanto? Lo es. El paisaje del sur es un paisaje de viento, arena y arbustos; pues bien, ahora a ese paisaje se suma la escena surrealista digna de Lautréamont o Tzara de cajas fuertes, bóvedas y bolsos abandonados en esas soledades inclementes de la Patagonia. Cajas fuertes dije, cajas fuertes bendecidas por un presidente que no tuvo empacho en abrazarse a ellas, mientras con mística devoción pronunciaba, en uno de sus extraños arrebatos de sinceridad y abandono al placer, la palabra "éxtasis".
 
Los movimientos políticos con pretensiones históricas crean sus propios símbolos. Así lo hizo la Revolución Francesa; así lo hizo la Revolución Rusa con el martillo y la hoz y así, seguramente pretenderá hacerlo la causa K, aunque sin ánimo de profetizar, muy bien podría postularse la posibilidad de que los símbolos que en el futuro recuerden a la gestión nacional y popular autodesignada como década ganada, sean la bóveda, la caja fuerte, el bolso, los fajos de billetes -siempre dólares y euros-, como corresponde a sinceros líderes tercermundistas. Y todo ello instalado muy orondo en el lobby de algunos de esos hoteles que funcionan a pleno con huéspedes fantasmas.

25-09-2016 / 17:09
Si bien su trayectoria en el ámbito de los negocios le dio a Mauricio Macri una valorable experiencia para moverse en las altas esferas empresarias, su condición de presidente de la Argentina lo introdujo en el reducido núcleo de quienes ejercen el poder político mundial.
 
Un miembro de la delegación que acompañó al jefe del Estado durante la semana pasada a Nueva York, contó que Macri está cada vez más fascinado con esos encuentros donde además de atender las relaciones e intereses diplomáticos, puede hacer sociales con los líderes de las naciones más poderosas.
 
Tal vez algo de esa fascinación, y también mucho de ingenuidad y desconocimiento de ciertas reglas sobreentendidas en ese ambiente, lo llevó a incursionar con notable liviandad en uno de los temas más sensibles de nuestra política exterior: el diferendo con Gran Bretaña por las Islas Malvinas.
 
El breve diálogo de mesa a mesa en un almuerzo con la primera ministra del Reino Unido, Theresa May, donde se prometieron hablar de los temas que interesan a ambos países, llevó a Macri a suponer que entre esas cuestiones estaría la soberanía de las islas. Con amateurismo político, el Presidente admitió esa posibilidad y desencadenó un confuso episodio diplomático.
 
La canciller Susana Malcorra debió salir a aclarar el supuesto contenido del diálogo, el gobierno británico hizo lo propio y finalmente Macri moderó sus expresiones. Menos el gobierno argentino, todos sacaron provecho del tropiezo presidencial.
 
Los ingleses, porque tienen en claro sus objetivos y la manera de conseguirlos. De hecho, el documento que firmaron el ministro de Estado para Europa y las Américas del Reino Unido, Alan Duncan, y la canciller Malcorra para establecer otra escala en territorio argentino de los vuelos a las islas, va en esa dirección.
 
También la oposición interna y hasta algunos aliados de Cambiemos, como el caso de los radicales y Elisa Carrió, vieron la oportunidad para fustigar de algún modo al Gobierno.

25-09-2016 / 17:09
En medio del paso por la Asamblea General de las Naciones Unidas que en el gobierno califican sin eufemismos de "rutilante", Mauricio Macri sorprendió con una afirmación a la distancia. Dijo estar "absolutamente convencido" de que el oficialismo ganará las elecciones legislativas del año que viene.
 
Se sabe: en el gobierno, un concepto en el que coinciden la mayoría de los analistas -no importa dónde estén parados- sostienen que esa victoria en las urnas de movida le habilita a Cambiemos un tránsito ordenado hasta 2019, y la certeza de que en ese caso habrá otros cuatro años del líder de Pro en la Casa Rosada.
 
Por el contrario, esos analistas advierten que una derrota en esa contienda abortaría cualquier intento continuista de la administración, y hasta comprometería seriamente la gobernabilidad en los dos últimos años de gestión. Un pronóstico agorero que obviamente no es compartido por los entusiastas funcionarios.
 
Esos voceros gubernamentales no escatiman optimismo y a la vez entregan las cuatro o cinco líneas directrices que, dicen, permiten sostener como algo más que un exultante estado de ánimo aquella afirmación presidencial en Nueva York.
 
Palabras del presidente que sonaron si se quiere desafiantes en medio de algunas noticias de aquí y ahora sobre la marcha de la economía que siguen siendo malas, aunque se advierten indicios de una leve mejoría hacia el último trimestre.
 
En verdad enumeran en el gobierno una sucesión de datos a futuro que son valores que hoy buena parte de la oposición, salvo el cristinismo recalcitrante que quiere que todo salga mal y que Macri se desbarranque antes de llegar, no discute.
 
El gobierno pronostica que la inflación en 2017 se va ubicar en torno al 17 %, contra el poco más del 35 % que arrojará la medición para todo 2016. Y que si se mide agosto contra el mismo mes de 2015 está por encima del 43 %.
 
Por el contrario, o como consecuencia de esa caída de los precios, informes oficiales sostienen que el poder adquisitivo se va a recuperar entre tres y cuatro puntos. Según Jorge Triaca, eso determinaría que el año que viene por primera vez desde la devaluación de 2014, el crecimiento de los sueldos sea superior al de la inflación.
 
El crecimiento de la economía se ubicaría en alrededor del 3,5 %. Y datos que maneja el Ministerio de Trabajo sostienen que a finales del año que viene se habrá por lo menos recuperado el empleo que se perdió en estos primeros nueve meses. En los papeles se ve bien, habrá que corroborarlo en los hechos.

25-09-2016 / 09:09
25-09-2016 / 09:09
Dos películas argentinas prefiguran magníficamente la encrucijada en que nos hallamos, con una profundidad que ningún discurso político podría expresar porque nos hablan desde la imaginación y el sentimiento, no sólo desde la racionalidad.
 
"El secreto de sus ojos" (ganadora del premio Oscar) y "El ciudadano ilustre" (que cuenta la historia imaginaria de un escritor argentino que gana el premio Nobel), nos muestran lo peligroso y a la vez imposible que es tratar de restaurar el pasado o volver a él, en aras de encontrar un sentido a las cosas irresueltas que no nos atrevemos a enfrentar y resolver desde el presente porque se nos han bloqueado las motivaciones espirituales que nos permiten mirar con optimismo el futuro. Y se nos han bloqueado, precisamente, porque ese pasado nos tiene tan obsesionados que nos exige una y otra vez hacerlo revivir aunque, cada vez que revive, sólo nos genera más dolor.
 
En "El secreto de sus ojos", un hombre para vengarse del que le mató a la mujer de su vida, decide inmolarse junto a él. En vez de hacer que lo encarcelen, o en última instancia matarlo, opta por aprisionarlo a cadena perpetua en una cárcel privada oculta, viviendo él como único y permanente custodio del preso, para que ninguno de los dos olviden el pasado. Él, a su gran amor asesinado; el asesino, a su crimen; atados por una muerta a vivir unidos, víctima y asesino, por siempre; renunciando a cualquier porvenir en nombre de una venganza imposible. Necrofilia pura.
 
En "El ciudadano ilustre", el escritor argentino que se hizo mundialmente famoso contando en todos sus libros la historia del pueblo donde nació y vivió hasta los veinte años (cuando debió escapar del mismo y sus miserias para poder respirar), se agota creativamente y entonces se atreve a volver al lugar a donde prometió no regresar, para supuestamente buscar la inspiración perdida.
 
Pero, como era de prever, en su pueblo se encuentra con lo que podríamos denominar el horror en estado puro: un lugar que sigue siendo igual o peor de cómo lo dejó pero que a la vez representa a la Argentina actual casi a la perfección. Como que todos los defectos argentinos (e incluso más que argentinos, humanos) hubieran alimentado a ese pueblito hasta volverse su propia naturaleza. La realidad resulta ser más pesadillesca que esa literatura con la que el escritor trató de exorcizar los fantasmas aterradores de su juventud. 

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