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“Yo suscribo la teoría de Julio Bárbaro: el kirchnerismo y el menemismo son enfermedades del peronismo y ya nos vamos a curar". Carlos Verna, gobernador de La Pampa
Nacionales - 29-10-2013 / 07:10
LA DERROTA K INICIÓ UNA TRANSICIÓN ENMARCADA EN LA PÉRDIDA DE PODER

Incertidumbre política: ¿Cuándo vuelve Cristina?, ¿Cómo vuelve?, ¿Quién gobierna al país?

Incertidumbre política: ¿Cuándo vuelve Cristina?, ¿Cómo vuelve?, ¿Quién gobierna al país?
En el vacío generado objetivamente por un Gobierno que sufre la ausencia circunstancial de la Presidenta, hay dos preguntas centrales que circulan estos días en la política. Son interrogantes sencillos en su formulación, que contienen la razonable incertidumbre por el futuro inmediato y todavía no encuentran respuesta. Esas preguntas son: ¿Cuándo vuelve Cristina?, ¿Cómo vuelve Cristina? Hay una tercera pregunta, más corrosiva y peligrosa, casi destituyente según la terminología impuesta por la fuerza política que hoy ve empalidecer su estrella. Esa pregunta es: ¿Vuelve Cristina?.
Tras las elecciones legislativas, donde la presidenta Cristina Fernández sufrió un durísimo revés, se instaló un pronunciado vacío de poder, producto de la ausencia de la primera mandataria motivada en cuestiones de salud y funcionarios K desorientados. Estamos en un escenario sumamente confuso, con un Gobierno en el que no sabe cómo ni quiénes son los que realmente toman las decisiones. Y la incertidumbre, en un contexto de crisis como el que estamos viviendo, no hace más que echarle nafta al fuego.
 
La incertidumbre ha disparado, en los últimos días, distintas versiones que hablan desde la posibilidad de que la Presidenta decida no retomar el cargo o que haya elecciones presidenciales anticipadas. Continuar con la acefalía, en momentos donde la situación económica es sumamente grave, profundizará aún más el conflicto social que ya de por si genera una inflación sin freno y una recesión que están empobreciendo a importantes sectores de la población.
 
Ante esta situación, es indispensable que la Presidenta, o en su defecto el circulo íntimo, esclarezcan a la población cuál es su verdadero estado de salud, que implicancia puede llegar a tener su proceso de recuperación de la cirugía y de los problemas cardíacos en el ejercicio de la conducción del Estado y qué políticas se van a instrumentar en lo inmediato para encarar este periodo de transición, que durará dos años.
 
Es indispensable que se digan las cosas tal cual son. La salud de la primera mandataria no puede ser considerada como un asunto privado, cuando en cualquier país medianamente serio es una cuestión de Estado y como tal debería manejarse con absoluta claridad y transparencia. En caso de que la Presidenta esté en condiciones físicas y emocionales de seguir al frente del máximo cargo, se debe poner punto final a este perverso juego, que han imaginado algunas mentes afiebradas de la Casa Rosada, de buscar beneficios políticos poniendo como excusa los problemas de salud. 
 
La derrota de CFK no sólo se dio a partir de los pobres resultados que ha obtenido su candidato Insaurralde en Buenos Aires, la principal provincia del país, sino también a partir de las duras caídas que tuvieron sus candidatos a lo largo y ancho del país, incluida Santa Cruz, el "pago chico" kirchnerista. La realidad es que las elecciones ya pasaron, el cristinismo cayó derrotado y su ciclo está cumplido. Ahora bien, el hecho de que este proceso político tenga fecha de vencimiento, no los excluye de la responsabilidad de garantizar la estabilidad institucional.
 
Resulta inadmisible que luego del contundente mensaje de la urnas, con un masivo voto castigo hacia en gobierno en prácticamente todas sus áreas, hasta el momento ni siquiera se haya dado ni una sola respuesta al reclamo del Pueblo. Si siete de cada diez ciudadanos le han dicho a Cristina en las urnas que están hartos de vivir en un país con una inflación por encima del 25%, con una presión fiscal agobiante que cae sobre las pymes y la clase media, y con una inseguridad fuera de control que todos los días se cobra la vida de inocentes, merecen ser escuchados y tener respuestas. Los tiempos se acortan y el cristinismo, más temprano que tarde, deberá dar la cara.
 
La Opinión Popular

EN FOCO
 
Cristina y las preguntas que más inquietan
 
La derrota electoral del Gobierno tiene, en sí misma, la elocuente contundencia de las cifras. Consagra la clausura de cualquier hipótesis de re-reelección presidencial. Y hasta pone bajo seria duda la perpetuación kirchnerista en el poder más allá de 2015.
 
El resultado de la elección también establece de modo automático un escenario de alta volatilidad política. Es difícil precisar en este momento cuánto del poder quedará donde estaba, cuánto se depositará en nuevas manos, cuánto entrará en afiebrada migración buscando poner a resguardo el capital político de sus titulares. La esperable fluidez de los reacomodamientos, sobre todo dentro del peronismo, es el espectáculo quizás impúdico que viene.
 
Pero mucho antes, ya mismo, aparecen otras cuestiones acuciantes.
 
En el vacío generado objetivamente por un Gobierno que sufre la ausencia circunstancial de la Presidenta, hay dos preguntas centrales que circulan estos días en la política. Son interrogantes sencillos en su formulación, que contienen la razonable incertidumbre por el futuro inmediato y todavía no encuentran respuesta. Esas preguntas son: ¿Cuándo vuelve Cristina?, ¿Cómo vuelve Cristina?
 
Hay una tercera pregunta, más corrosiva y peligrosa, casi destituyente según la terminología impuesta por la fuerza política que hoy ve empalidecer su estrella. Es la pregunta que se hacen sobre todo dirigentes importantes del oficialismo peronista, alejados del núcleo de las decisiones pero ansiosos por conservar su poder y temerosos ante la hipótesis de una lenta deriva descendente del Gobierno de aquí a 2015. Esa pregunta es: ¿Vuelve Cristina?
 
Conviene empezar por lo menos escalofriante y conspirativo. Y recordar que Máximo Kirchner dijo ayer en Río Gallegos que su madre "está mejor", pero que no podía adelantar la fecha de la vuelta al ejercicio de sus funciones.
 
"No soy médico, no sé cuando regresa", afirmó con prudencia y sensatez el hijo mayor de la Presidenta.
 
El tema del "cuándo vuelve" está en el aire. Un jefe territorial bonaerense, estratégico para la estructura kirchnerista, consultado sobre este punto sensible sostuvo que Cristina estará en condiciones de ejercer otra vez plenamente sus funciones recién "al final del verano".
 
Lo dijo sin ignorar que ese espacio de cuatro o cinco meses más sin Cristina al comando del día a día, una eternidad, puede ser demasiado para que el Gobierno lo atraviese sin daños mayúsculos.
 
Una muestra homeopática de lo que puede ser ese desmadre ya la ofreció el bochornoso espectáculo de la Casa Rosada tratando de mantener escondido a Amado Boudou en cuanto comenzó su interinato, para que su mala imagen contaminara lo menos posible al Gobierno y a sus candidatos.
 
En esa línea se agrega la exposición a la luz pública de las peleas internas en el poder que abarcan las áreas política y económica, con contendientes como Carlos Zannini, Juan Manuel Abal Medina, Florencio Randazzo, Axel Kicillof, Julio De Vido, Guillermo Moreno y Hernán Lorenzino, por nombrar sólo a los que tienen cargos más notorios.
 
Si Cristina debe, en resguardo de su salud, mantenerse y ser mantenida al margen de estas reyertas en las que solamente ella puede laudar, ¿quién tomará las decisiones de fondo en un sistema de poder que sólo responde a la voluntad única de su Jefa?
 
Y asoman a borbotones más preguntas.
 
¿Quién podrá armonizar el funcionamiento de un Gabinete en virtual parálisis, que fracasa por ineficacia y diagnósticos equivocados y para el que se presumen cambios inminentes?
 
¿Quién arbitrará las ambiciones de quienes buscarán posicionarse para la candidatura presidencial o, antes todavía, para un nuevo reparto de espacios en el Gobierno pensando en usarlos como trampolín para proyectarse hacia 2015?
 
Otro aspecto, que no es menor, sería la tensión creciente en el entorno presidencial entre quienes prefieren apurar un regreso pleno de Cristina para resolver la montaña de problemas acumulados, y quienes -en especial sus hijos- pujan para mantener alrededor de ella un virtual cordón sanitario que la ayude a cumplir las indicaciones de sus médicos.
 
Dentro de unos diez días se cumplirá el mes de reposo estricto ordenado a la Presidenta por el cuerpo médico que encabezan los doctores Facundo Manes y Gerardo Bozovich. Fuentes médicas y políticas aseguraron a Clarín que, en estas semanas, Cristina se comportó como una paciente en plena conciencia de su estado de salud y dispuesta a seguir sin dobleces las indicaciones de quienes la atienden. Su hijo Máximo y el influyente secretario legal Zannini fueron, más que ningún otro, quienes le fueron informando en dosis prudentes sobre los principales hechos y temas, transmitiendo al resto sus opiniones y decisiones.
 
Las mismas fuentes, incluso, destacan que la Presidenta no parece estar incómoda en esa obligada disminución temporaria de presiones y responsabilidades. Sostienen que es como si hubiese descubierto que hay otra vida posible, más allá de la que ofrece el tránsito permanente por el ojo del huracán del poder.
 
Su estado de salud, se ha dicho ya, no es de gravedad. Pero tiene perfiles delicados y necesita de cuidados muy específicos. El restablecimiento neurológico es satisfactorio, según se ha informado, aunque requeriría de precauciones al menos durante todo un año. El costado cardiológico, en cambio, presenta otros frentes a ser atendidos de modo más específico y prolongado en el tiempo.
 
Sus médicos, en el final del parte emitido tras sus chequeos de la semana pasada en la Fundación Favaloro, colocaron una frase sugestiva.
 
Hablaron de "evitar cualquier situación de estrés". Se referían a las prescripciones para este período de reposo. Pero no deja de resultar insólito que a un Presidente se le recomiende evitar algo que es inherente a la función que ocupa.
 
Un médico de sólido prestigio internacional, que conoce los pormenores de este caso, se asombraba por la osadía de sus colegas.
 
"Decirle a un presidente que evite el estrés -explicaba- es como decirle que en lo posible deje de trabajar de presidente".
 
Con las precauciones lógicas habría que agregar acá otro dato que se filtra también desde las cercanías de Olivos. Habría allí algunas voces, preocupadas por la salud de la Presidenta y también por cómo podrá tratar la historia al kirchnerismo, que estarían aconsejando evaluar cuidadosamente los condicionamientos que impondría la realidad política por venir.
 
Y que no serían otra cosa que administrar la derrota, corregir distorsiones de la economía con medidas quizás impopulares, conocer el lento camino de regreso al llano para quien lleva más de veinticinco años en el ejercicio y el disfrute del poder. Una mezcla ingrata ante la cual, opinan, habría que actuar en consecuencia y no someterse con manso fatalismo.
 
Todo suena alucinante, peligroso institucionalmente, por momentos increíble. Pero sucede hoy y aquí en la Argentina que, sin drama y sin miedo, acaba de reclamar un cambio votando masivamente contra el kirchnerismo.
 
Por Julio Blanck
 
Fuentes: Clarín y Diario Hoy

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08-02-2016 / 12:02
08-02-2016 / 12:02
08-02-2016 / 11:02
En la política todo es posible y las lealtades a veces duran poco. En los últimos días se sucedieron una serie de hechos que tres meses atrás resultaban inimaginables. Uno de los casos que deja en evidencia que en la era post K "todo puede pasar" es el reciente procesamiento de Amado Boudou por pedido, nada más y nada menos, que del juez Norberto Oyarbide, muy cercano a los K.
 
El magistrado embistió contra al ex vicepresidente por el delito de dádivas a raíz de dos viajes gratis que realizó el 17 de diciembre del 2011, uno en un avión privado y otro en helicóptero para trasladarse a un acto político en la ciudad de Necochea. La decisión de Oyarbide no hace más que complicar la ya delicada situación del ex funcionario.
 
Según el magistrado, el hecho que ahora está investigando puede tratarse de una dádiva encubierta. El primer viaje fue realizado desde la Capital a Necochea mediante un vuelo ofrecido por la empresa Alas del Fin del Mundo, del empresario Natale. Al llegar a ese lugar, desde el aeródromo, abordó un helicóptero de la firma Ecodyma, que fue contratista del Estado.
 
Pero Boudou no es el único que parece haber quedado "desprotegido", otros dos ex funcionarios K están sintiendo el rigor de la Justicia. Guillermo Moreno y Alejandro Vanoli fueron procesados por el juez Bonadio en una causa en la que se investigan supuestas maniobras tendientes a perjudicar a distintas empresas del Grupo Clarín.
 
La causa se inició en agosto del 2010, luego de que la Comisión Nacional de Valores (CNV) enviara a Papel Prensa requerimientos de copias certificadas de los balances de la compañía entre 1976 y 1977, así como otra documentación. Se les imputa el haber ideado y desplegado una serie de maniobras tendientes a complicar la operatoria de distintas empresas.
 
Hace no mucho tiempo atrás hubiera resultado impensado que desde el cristinismo apuntaran contra el empresario Lázaro Báez, quien fuera amigo de Néstor Kirchner y gran beneficiario de la obra estatal. Sin embargo, con los aires renovados del cambio de Gobierno, lo "imposible" se volvió real. Ahora es la mismísima Alicia Kirchner la que le da la espalda al dueño de Austral Construcciones.
 
¿Quién hubiese imaginado dos meses atrás a un polémico juez cercano al cristinismo embestir contra el ex vice? ¿O a la hermana de Néstor quejarse de los problemas que tiene quien fuese amigo personal, testaferro y gran beneficiario de la obra pública? El justicialismo vuelve con sus discordias pasadas y deja atrás inútiles juramentos de lealtad.
 
Estas "osadías" en ebullición son consecuencia de la irremontable debacle que significó el fin del gobierno de Cristina y parecen ser el comienzo de un rumbo mayoritario que podría tomar el peronismo para reinventarse y aislar al cristinismo para beneplácito de Mauricio Macri. Renacer es una de las tareas preferidas del PJ. Lo que viene puede ser superador. Aunque por estas horas sólo alcanza con que sea diferente.
 
La Opinión Popular

07-02-2016 / 11:02
Toda política que se precie incluye objetivos. Los objetivos, en este caso, consisten en transitar desde un régimen populista y autoritario a otro republicano y democrático, desde una economía cerrada a una abierta, desde una ubicación internacional en las orillas y los márgenes a una inserción en el centro. La sociedad argentina votó este tipo de cambio, y Cambiemos se esforzó por expresarlo políticamente.
 
Una brecha republicana se ha abierto, una brecha con sus fortalezas y debilidades, con sus contradicciones y sus logros, con sus certezas e incertidumbres. A esa brecha habrá que ampliarla en un proceso que incluirá conflictos, tensiones, avances y retrocesos. Nunca está de más advertir que la brecha puede ampliarse, pero también cerrarse. A la política le corresponde decidir al respecto.
 
Por lo pronto, al gobierno de Mauricio Macri hay que darle tiempo, tiempo para que se consolide, termine de definir su orientación, salde sus diferencias con un pasado que lo agobia, lo acecha y le desea el peor de los destinos. Para el logro de estas metas, ser optimista o pesimista no dice mucho.
 
La política obedece a los imperativos del realismo, y si algún lugar habilita a la subjetividad, ésta se traduce con la palabra esperanza, esperanza de un país más justo y más libre; un país normal, como se ha dicho en su momento; un país con una conducción previsible que no se crea iluminada por los dioses ni pretenda eternizarse en el poder; un gobierno que respete la Constitución y, en primer lugar, respete a sus ciudadanos; un gobierno que se esfuerce por dar respuestas sensatas a los desafíos de su tiempo.
 
Un gobierno con políticos a los que, como decía Jacques Rueff, ministro de De Gaulle, "les pido que sean de derecha o de izquierda, pero que no roben".

07-02-2016 / 11:02
Hace varios meses atrás publicamos en esta misma página una nota llamada "Cristielisa", buscando explicar de qué se trataba esa criatura metafórica compuesta por los dos políticos más pasionales de la Argentina de esos días: Cristina Fernández y Elisa Carrió. Pese a ser opuestas en casi todo, era formidable verificar también las similitudes de personalidad entre ambas.
 
Hoy podría construirse otra criatura metafórica, pero esta vez no compuesta por dos opuestos sino por una que está apoyando a otro. Algo así como Maurielisa, porque Lilita sin dejar de seguir siendo la misma (¿¡cómo podría dejar de ser ella misma con ese carácter huracanado!?) parece otra por el nuevo papel político que cree debe representar.
 
Una especie de ángel de la guarda (pero bien armada con cimitarras celestiales) del presidente de la Nación. Un ángel que lo protege pero que a la vez le advierte sobre los peligros de caer en la tentación cada vez que Mauricio está a punto de pecar, o cuando directamente peca.
 
Lilita suele ser la más loca de todas y todos en momentos de locura colectiva (que son los más frecuentes en nuestro país), pero también se ha propuesto demostrar que cuando la sociedad comienza a recuperar algo de cordura, ella puede llegar a ser la más cuerda de todas. Para esa tarea se está preparando mañana, tarde y noche en los tiempos que corren.
 
Si Carrió no hubiera asido su carterita para retirarse despectivamente de aquella recordada reunión del frente UNEN en noviembre de 2014, casi con seguridad que la alianza del radicalismo con el PRO no habría sido posible. Pero fue una jugada alocada realizada a un estilo más alocado aún.
 
Dijimos en Cristielisa que así como Cristina Fernández acusa a todo quien no piensa como ella de golpista, Elisa Carrió acusa a todo quien no piensa como ella de corrupto. Son las dos grandes muletillas de las dos más famosas políticas argentinas de los últimos años. En aquellos fines de 2014 Lilita aplicó esa muletilla a dos políticos de los cuales hasta ese momento parecía enamorada: Julio Cobos y Pino Solanas.
 
Como antes había llamado corrupto al buenazo de Binner. O a Gerardo Morales, el radical que se enfrenta con coraje a prueba de balas a las huestes de Milagros Sala.
 
Inmediatamente después, claro, fue a los canales de televisión a despotricar contra todos los que no se fueron con ella de UNEN y a atacar a todo periodista que la contradijera, como aún sigue haciendo. Parecía definitivamente sacada, pero a la postre (la  única verdad es la realidad) su explosión de supuesta locura terminó siendo el punto de partida inicial y sine qua non de un gran triunfo político.
 
Eso no la convierte en vidente o estratega definitiva porque muchas otras veces habiendo actuado de modo similar las cosas le salieron mal, pero tampoco le quita méritos en un momento crucial que ella supo leer mejor que casi todos.

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