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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“El modelo económico que aplica el Gobierno atrasa 40 años y hay que cambiarlo porque estamos en estanflación, se triplicó la deuda y tenemos un problema de fuga de capitales”. Aldo Pignanelli
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Nacionales - 27-06-2013 / 10:06
RELEVOS EN LAS CÚPULAS MILITARES

Golpe a Rossi: Cristina puso a César Milani como jefe del Ejército

Golpe a Rossi: Cristina puso a César Milani como jefe del Ejército
En primer plano, César del Corazón de Jesús Milani; en el medio, Arturo Puricelli; luego, Luis Pozzi.
Cuando era ministro de Defensa, Arturo Puricelli, remitió el legajo de quien ya era el vicejefe del Ejército y jefe de inteligencia de la fuerza, general de división César del Corazón de Jesús Milani, al fiscal de Tucumán que investiga los crímenes de lesa humanidad cometidos durante el Operativo Independencia contra el ERP.
 
El director de Inteligencia era hasta ahora subjefe pero condicionaba al titular, Luis Alberto Pozzi. La presidenta lo ascendió y condicionó al flamante ministro de Defensa, Agustín Rossi. También cambió al jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, que será Luis María Carena.
 
Los detractores de Milani le atribuyen ser el cerebro del controvertido Proyecto X, de espionaje sobre las organizaciones sociales. También le endilgan una influencia crucial sobre el contraalmirante Manuel Tomé, responsable de la inteligencia naval. Se espera un arduo debate en el Senado.
 
La Opinión Popular

 
Cristina Kirchner ascendió a César Milani como jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas, en reemplazo del teniente general Luis Alberto Pozzi.
 
General de División, Milani es director general de inteligencia y desde 2010 por orden de Cristina Kirchner es subjefe del Estado Mayor General del Ejército.
 
Su ascenso lo convierte en el primer jefe de inteligencia del ejército que llega al máximo cargo en democracia, aunque antes deberá sortear un duro debate por su pliego en el Senado.
 
En la fuerza lo definen como uno de los más poderosos del ejército. "Es más pesado que contenedor de bochas", repiten. Con su nombramiento, la presidenta condiciona a Agustín Rossi, recientemente asumido en reemplazo de Nilda Garré.
 
Cuando se debatió su pliego en la Cámara alta, la oposición recordó que Milani tuvo dos arrestos en su carrera.
 
El primero fue por 8 días y dictado el 19 de diciembre de 1988 por desobedecer una orden de su superior. Fue poco después del recordado levantamiento del cuartel militar de Villa Martelli, liderado por el coronel Mohamed Alí Seineldín.
 
La otra fue el 20 de septiembre de 1994, cuando ya se desempeñaba como jefe Accidental de Unidad, por permitir que la revisión de armamento quede a cargo de un suboficial subalterno. Nunca se comprobó su participación en el levantamiento carapintada que puso en vilo al gobierno de Raúl Alfonsín.
 
La Presidenta decidió también que el General de Brigada Luis María Carena asuma en reemplazo del Brigadier General Jorge Alberto Chevalier en la Jefatura del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas.
 
La Presidenta decidió además que el General de Brigada Luis María Carena asuma en reemplazo del Brigadier General Jorge Alberto Chevalier en la Jefatura del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas.
 
Por su parte, el Contraalmirante Gastón Fernando Erice reemplazará al Almirante Daniel Alberto Enrique Martín como Jefe del Estado Mayor General de la Armada.
 
Mientras que el Brigadier Mayor Mario Miguel Callejo asumirá al frente del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea en reemplazo del Brigadier General Normando Costantino.
 
Diplomático, Ross consideró que "merece un reconocimiento particular el trabajo realizado por el Brigadier General Chevalier quien nos acompañó durante una década al frente del Estado Mayor Conjunto y fue parte de los primeros cambios impulsados por Néstor Kirchner apenas asumió como Presidente de la Nación".
 
Fuente: La Política Online

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24-04-2017 / 09:04
24-04-2017 / 08:04
24-04-2017 / 07:04
Por los graves incidentes del fin de semana en Santa Cruz, tanto el kirchnerismo como el gobierno de Mauricio Macri se mostraron alarmados por la escalada de violencia que llegó a poner en riesgo la integridad de Cristina Fernández, la gobernadora Alicia Kirchner, tres empleadas de la gobernación y Helena, la pequeña nieta de CFK.
 
También hay cierto consenso respecto de cómo se llegó a esta situación: el colapso financiero provocado por la superpoblada plantilla de trabajadores estatales, que llega a niveles récord. Casi 90.000 empleados en una provincia que apenas supera los 300.000 habitantes. Para colmo, Santa Cruz tiene una dependencia excesiva de la industria petrolera, ahora en declive por la caída de los precios internacionales.
 
Santa Cruz es una jurisdicción donde los empleados y jubilados cobran mal y tarde, la propuesta a los docentes es un ajuste salarial de 3% y el fantasma del estallido violento está a la vuelta de la esquina. Hay consenso respecto de que el Gobierno nacional debe asistir financieramente a la provincia en su emergencia, según las declaraciones del ministro del interior, Rogelio Frigerio. Pero ahí terminan los consensos y empieza el verdadero nudo del problema: quién debe pagar el costo político de la crisis.
 
Porque Cristina y Alicia sostienen que el empleo público es un espacio de contención social y de refugio en una provincia donde si se echa a un estatal se lo condena a la miseria; en un escenario recesivo como es claramente el caso de Santa Cruz, con su muy poca diversificada economía. En consecuencia, la visión K es que la dotación de empleados debe ser mantenida con la asistencia financiera de Macri.
 
En la vereda de enfrente, Frigerio dio a entender con bastante claridad lo que se espera de la gobernadora Alicia Kirchner: que asuma el costo político de echar gente. Que la provincia le garantice que se está haciendo algo concreto para recortar el gasto fiscal.
 
Resulta claro que el Gobierno de Macri no gana mucho si deja que se tense la situación, porque la gravedad es tal que no se puede descartar un final trágico si se repiten los enfrentamientos callejeros. Pero, además, al macrismo no le sirve la salida de Alicia Kirchner de su cargo. Lo que ocurriría después de una intervención federal de la provincia, es que pondría al macrismo en el antipático rol de tener que realizar el ajuste que no hizo el kirchnerismo. Y es lo que quiere evitar.
 
En consecuencia, se buscará un acuerdo que implique la ayuda financiera para la provincia pero que el Gobierno nacional no dará "gratis", en términos políticos. Buscará por todos los medios mostrar las consecuencias que trae un desgobierno K en esa provincia. Hoy, Santa Cruz es la capital nacional de la "grieta", un verdadero peligro que se corporiza en empleados que no cobran sus salarios o en una pedrada contra la casa donde hay una bebé de 18 meses.
 
La Opinión Popular

23-04-2017 / 20:04
23-04-2017 / 18:04
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