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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“La inflación está mejor que el año pasado, pero sigue siendo muy alta. El 17% pronosticado para 2017 no se lo cree ni el propio Gobierno, ahora muchos de sus miembros ya están hablando del 21%”. Aldo Pignanelli
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Nacionales - 27-06-2013 / 10:06
RELEVOS EN LAS CÚPULAS MILITARES

Golpe a Rossi: Cristina puso a César Milani como jefe del Ejército

Golpe a Rossi: Cristina puso a César Milani como jefe del Ejército
En primer plano, César del Corazón de Jesús Milani; en el medio, Arturo Puricelli; luego, Luis Pozzi.
Cuando era ministro de Defensa, Arturo Puricelli, remitió el legajo de quien ya era el vicejefe del Ejército y jefe de inteligencia de la fuerza, general de división César del Corazón de Jesús Milani, al fiscal de Tucumán que investiga los crímenes de lesa humanidad cometidos durante el Operativo Independencia contra el ERP.
 
El director de Inteligencia era hasta ahora subjefe pero condicionaba al titular, Luis Alberto Pozzi. La presidenta lo ascendió y condicionó al flamante ministro de Defensa, Agustín Rossi. También cambió al jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, que será Luis María Carena.
 
Los detractores de Milani le atribuyen ser el cerebro del controvertido Proyecto X, de espionaje sobre las organizaciones sociales. También le endilgan una influencia crucial sobre el contraalmirante Manuel Tomé, responsable de la inteligencia naval. Se espera un arduo debate en el Senado.
 
La Opinión Popular

 
Cristina Kirchner ascendió a César Milani como jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas, en reemplazo del teniente general Luis Alberto Pozzi.
 
General de División, Milani es director general de inteligencia y desde 2010 por orden de Cristina Kirchner es subjefe del Estado Mayor General del Ejército.
 
Su ascenso lo convierte en el primer jefe de inteligencia del ejército que llega al máximo cargo en democracia, aunque antes deberá sortear un duro debate por su pliego en el Senado.
 
En la fuerza lo definen como uno de los más poderosos del ejército. "Es más pesado que contenedor de bochas", repiten. Con su nombramiento, la presidenta condiciona a Agustín Rossi, recientemente asumido en reemplazo de Nilda Garré.
 
Cuando se debatió su pliego en la Cámara alta, la oposición recordó que Milani tuvo dos arrestos en su carrera.
 
El primero fue por 8 días y dictado el 19 de diciembre de 1988 por desobedecer una orden de su superior. Fue poco después del recordado levantamiento del cuartel militar de Villa Martelli, liderado por el coronel Mohamed Alí Seineldín.
 
La otra fue el 20 de septiembre de 1994, cuando ya se desempeñaba como jefe Accidental de Unidad, por permitir que la revisión de armamento quede a cargo de un suboficial subalterno. Nunca se comprobó su participación en el levantamiento carapintada que puso en vilo al gobierno de Raúl Alfonsín.
 
La Presidenta decidió también que el General de Brigada Luis María Carena asuma en reemplazo del Brigadier General Jorge Alberto Chevalier en la Jefatura del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas.
 
La Presidenta decidió además que el General de Brigada Luis María Carena asuma en reemplazo del Brigadier General Jorge Alberto Chevalier en la Jefatura del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas.
 
Por su parte, el Contraalmirante Gastón Fernando Erice reemplazará al Almirante Daniel Alberto Enrique Martín como Jefe del Estado Mayor General de la Armada.
 
Mientras que el Brigadier Mayor Mario Miguel Callejo asumirá al frente del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea en reemplazo del Brigadier General Normando Costantino.
 
Diplomático, Ross consideró que "merece un reconocimiento particular el trabajo realizado por el Brigadier General Chevalier quien nos acompañó durante una década al frente del Estado Mayor Conjunto y fue parte de los primeros cambios impulsados por Néstor Kirchner apenas asumió como Presidente de la Nación".
 
Fuente: La Política Online

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21-01-2017 / 08:01
Como si fueran poca cosa la inflación, la recesión, los problemas de empleo y la inseguridad en la Argentina, Mauricio Macri comenzó a enfrentarse con un planeta diferente. Muy distinto al que conoció luego de asumir como presidente.
 
Aquel mundo de apenas un año atrás tenía a Europa buscando soluciones al drama de los refugiados; a los Estados Unidos reconciliándose con la Cuba de Fidel Castro y a Barack Obama bailando tangos en el CCK.
 
Todo eran sonrisas mientras la canciller, Susana Malcorra, y el embajador en Washington, Martín Lousteau, gastaban a cuenta de un triunfo electoral de Hillary Clinton.
 
Ese mundo comenzó a crujir con el triunfo inesperado del Brexit en Gran Bretaña y voló por los aires el 8 de noviembre pasado en las elecciones estadounidenses. Ese mundo ayer comenzó a mostrar su rostro más inquietante.
 
Las excentricidades y la filosofía rupturista de Donald J. Trump son ahora las leyes que rigen el escenario global. El volcánico empresario del "you are fired" (¡queda despedido!), al menos por los próximos cuatro años, se convirtió en el hombre más poderoso de la tierra.
 
El impacto que las decisiones de Trump tengan sobre la Argentina es uno de los desafíos que se sumaron a la mochila presidencial de Macri. El primer reflejo fue recomponer la relación que ambos iniciaron cuando los negocios cruzaron al magnate del flequillo naranja con un emprendimiento empresario de su padre Franco.
 
Un diálogo telefónico de 15 minutos sirvió para limar las asperezas de la apuesta electoral por Clinton y sembrar las promesas de una visita del presidente argentino este año contra un viaje del estadounidense a Buenos Aires para la Cumbre del G20 del año próximo.
 
El siguiente movimiento fue más práctico y tuvo lugar en las primeras tres semanas de enero. El ministro de Finanzas, Luis Caputo, confirmó a que ya se consiguió el 70% del financiamiento externo imprescindible para este año. Unos 13.000 millones de dólares para ponerse a resguardo del dólar alto y la eventual suba de las tasas de interés, medidas inevitables para un gobierno que impulsa el retorno de EE.UU. al más duro proteccionismo.
 
Las antenas del Gobierno argentino deben enfocarse ahora en cómo enfrentarse al diseño del mundo en la era Trump. Dónde posicionarnos cuando estalle la ya anunciada guerra comercial entre los Estados Unidos y China y cuánto podrá afectarnos la ofensiva contra los mercados regionales en el contexto de un Mercosur debilitado por los sufrimientos económicos e institucionales de la Argentina y Brasil.
 
Todavía es temprano para deducir si el nuevo esquema mundial favorecerá o perjudicará a nuestro país, pero hay una conclusión sobre la que nadie puede tener dudas. El mundo de Trump será un mundo diferente.

21-01-2017 / 08:01
21-01-2017 / 08:01
20-01-2017 / 16:01
19-01-2017 / 17:01
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