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Internacionales - 24-04-2013 / 19:04
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 24/04/65 ESTALLA LA REVOLUCIÓN CONSTITUCIONALISTA CONTRA LA DICTADURA DOMINICANA

Insurrección popular de Caamaño Deño y desembarco de la Infantería de Marina yanqui

Insurrección popular de Caamaño Deño y desembarco de la Infantería de Marina yanqui
Escenas de la Revolución Dominicana del 24 al 28 Abril de 1965. El movimiento de los pueblos dependientes es un fenómeno que agita America Latina y marca la crisis del imperialismo.
El 24 de abril de 1965 fuerzas armadas dominicanas al mando del coronel Francisco Caamaño Deño, con fuerte apoyo civil, inician una insurrección popular contra el gobierno de facto de Joaquín Balaguer que había derrocado al presidente constitucional Juan Bosch.
 
Sin ningún tipo de justificación, sin mediar siquiera relaciones diplomáticas con esa República, los Estados Unidos, después de situar sus barcos de guerra frente a la capital dominicana, declararon con su habitual insolencia que si el Gobierno de Balaguer solicitaba ayuda militar, desembarcarían sus tropas contra la insurgencia del pueblo dominicano.
 
EE.UU. era gobernado por el texano Lyndon B. Johnson, quien afirmó: "No toleraremos otra Cuba en el Caribe". Y ordenó aplicar la "diplomacia de las cañoneras". Con la cantinela de proteger la vida y los bienes de sus ciudadanos norteamericanos, desembarcaron en Santo Domingo.
 
Que el poder de Balaguer fuera absolutamente espurio, que cada pueblo soberano de América debe tener derecho a resolver sus problemas internos sin intervención extranjera, que existan normas internacionales y una opinión mundial, que incluso existiera una O.E.A., no contaban para nada en las consideraciones de los EE.UU.
 
Lo que buscaban era impedir la revolución popular dominicana, reimplantando los odiosos desembarcos de su Infantería de Marina, sin más base ni requisito legal que la simple solicitud de un gobernante tiránico, ilegítimo y en crisis.
 
Escribe Blas García

Recordando a las primeras víctimas del golpe militar

Blas García 

Gobierno de Juan Bosch
 
El 30 de mayo de 1961 una lluvia de balas terminaron con la larga y nefasta vida del dictador Rafael Leónidas Trujillo, de quien el presidente yanqui Franklin D. Roosevelt había admitido, con cierto cinismo, que "Trujillo es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta".

Un títere de Washington, el conservador Joaquín Balaguer, asumió la presidencia a la muerte de Trujillo. Duró lo que un suspiro: en 1962 renunció refugiándose en la Nunciatura. Lo sustituyó otro peón del imperialismo que llamó a elecciones en diciembre de 1962.

Del sufragio, monitoreado por la Organización de Estados Americanos (OEA), saldría triunfante el Partido Revolucionario Dominicano de Juan Bosch, un profesor de perfil socialdemócrata que iba a cometer, a ojos de los Estados Unidos, el peor de los pecados: legalizar al Partido Comunista.

Bosch ganó las elecciones el 20 de diciembre de 1962, asumió el 27 de febrero de 1963 y siete meses después fue derrocado por una conspiración cívico-militar del general Elías Wessin y Wessin que contaba con el apoyo de la oligarquía, el gobierno de EE.UU y las cúpulas de las iglesias Católica y Evangélica.

Se instauró una dictadura muy corrupta y represiva, que se conoce como el Triunvirato. Tan proyanqui como Balaguer, se apresuró a hacer los deberes devolviendo a la ilegalidad a los comunistas y a todos los grupos de izquierda.

Revolución constitucionalista

El 24 de abril de 1965 estalló la revolución constitucionalista contra la dictadura del Triunvirato. Los "constitucionalistas" eran una amalgama de militares y civiles armados al mando del coronel Francisco Caamaño Deño, el gran nombre de esas jornadas. Tras una fugaz transición, Caamaño asumiría la presidencia de la república con el aval de los diputados y senadores destituidos por el golpe de 1963. Las refriegas dejaban, entre tanto, un saldo de decenas de muertos y centenares de heridos.

Caamaño toma parte protagónica en el movimiento revolucionario, dando declaraciones ante de salir a las calles a luchar por la constitucionalidad. Fue proclamado Presidente de la República por el Congreso Nacional en 1965, en medio del combate y con la anuencia del presidente Bosch que se hallaba exiliado en Puerto Rico.


Invasión militar yanqui

EE.UU. era gobernado por el texano Lyndon B. Johnson, quien creyó que le estaba viendo las orejas al lobo. "No toleraremos otra Cuba en el Caribe", dijo. Y ordenó aplicar la "diplomacia de las cañoneras" y respaldar a la Junta Militar al mando del derechista general Wessin y Wessin.

Con la eterna cantinela de proteger la vida y los bienes de sus ciudadanos norteamericanos, desembarcaron Santo Domingo los primeros 500 marines. El 29 se sumaron dos batallones de la famosa 82 División Aerotransportada -hoy en Irak-.

El 28 de abril se produce la invasión militar dispuesta por el gobierno de los Estados Unidos para sumarse a las fuerzas derechistas que se resistían al movimiento de militares constitucionalistas que querían devolver al pueblo dominicano el gobierno legítimo y democrático derrocado. 42.000 soldados y más de cuarenta naves de la Armada estadounidense participan en esta operación militar.

Sin ningún tipo de justificación, sin mediar siquiera relaciones diplomáticas con esa República, los Estados Unidos, después de situar sus barcos de guerra frente a la capital dominicana, declararon con su habitual insolencia que si el Gobierno de Balaguer solicitaba ayuda militar, desembarcarían sus tropas en Santo Domingo contra la insurgencia del pueblo dominicano.

Que el poder de Balaguer fuera absolutamente espurio, que cada pueblo soberano de América debe tener derecho a resolver sus problemas internos sin intervención extranjera, que existan normas internacionales y una opinión mundial, que incluso existiera una O.E.A., no contaban para nada en las consideraciones de los Estados Unidos.

Lo que sí contaban eran sus designios de impedir la revolución dominicana, la reimplantación de los odiosos desembarcos de su Infantería de Marina, sin más base ni requisito para fundamentar ese nuevo concepto filibustero del derecho que la simple solicitud de un gobernante tiránico, ilegítimo y en crisis.

Se organiza en nuestro país una campaña contra el envío de tropas argentinas y en Buenos Aires, la agitación estudiantil y la multitudinaria manifestación que, en el Congreso, repudió la invasión yanqui y la capitulación de la OEA, terminó con sangre: cayó asesinado Daniel Grinbank, un chico de 18 años.
 
Por la JP, el dirigente Gustavo Rearte viaja a la República Dominicana, llevando el apoyo del peronismo a la lucha que libraba el coronel Francisco Caamaño Deno contra los invasores yanquis. En esos días de movilización, el que esto escribe comenzó su militancia antiimperialista.

Caamaño parte al exilio

A mediados de junio, los marines y la Fuerza Interamericana de Paz que integraban Honduras, Nicaragua, Paraguay, Brasil y Costa Rica, ocuparon a tiros unas 30 cuadras de la zona "constitucionalista".

Luego de las negociaciones del cese al fuego, Caamaño deja el poder en manos de Héctor García Godoy, quien prepararía la transición a la democracia. El 3 de septiembre Caamaño dimitía ante una muchedumbre, en la plaza de la Fortaleza de Ozama. El 23 de enero de 1966, Caamaño y su familia partieron hacia Londres.


La Casa Blanca y triunfo electoral de Balaguer

En 1966 Joaquín Balaguer, apoyado por el Cuerpo de Marines de Estados Unidos que invadieron la Republica Dominicana durante la Revolución de Abril, ganó las "elecciones". El 21 de septiembre de 1966 las tropas yanquis daban por terminada su vergonzosa misión.

Balaguer gobernó la República Dominicana hasta 1978. Durante su régimen de 12 años fueron asesinados muchos jóvenes de la izquierda, entre ellos, Henry Segarra, Amin Abel Hasbún, Dr. Guido Gil, Maximiliano Gómez -el Moreno-, Amaury Germán Aristy y sus compañeros del grupo Los Palmeros.

Escribe: Blas García

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Insurrección popular de Caamaño Deño y desembarco de la Infantería de Marina yanqui
Coronel Francisco Alberto Caamaño Deño.
21-01-2017 / 07:01
20-01-2017 / 18:01
La Segunda Guerra Mundial, desatada por las potencias imperialistas, y que arrastró a la Unión Soviética y a otros pueblos de Europa y de Asia, criminalmente invadidos, los llevó a una sangrienta lucha de liberación.
 
El 21 de enero de 1944, en Leningrado, los soviéticos rompen el asedio alemán a la ciudad, que duró 29 meses. El sitio de Leningrado fue una acción militar alemana durante la Segunda Guerra Mundial encabezada por Wilhelm Ritter von Leeb, que buscó inicialmente apoderarse de la ciudad de Leningrado (la actual San Petersburgo).
 
El objetivo de las tropas nazis era borrar a Leningrado de la faz de la tierra: acabar con la cuna de la revolución bolchevique y el símbolo de la cultura rusa sería una solución perfecta para socavar la resistencia soviética.
 
Había otros factores también: era un puerto marítimo estratégico y alojaba la única fábrica productora de tanques pesados, coches y trenes blindados del mundo. Los comandantes nazis analizaron la posible escalada de la resistencia y decidieron matar a la ciudad de hambre.
 
Adolf Hitler, ante la perspectiva de tener que mantener a una población enemiga de más de 3.000.000 de habitantes, instruyó que se la sitiara y se dejara morir a la población por hambre y frío. El sitio duró casi 900 días, desde 1941 hasta 1944, uno de los asedios más largos de la historia de la humanidad.
 
La ciudad estuvo a punto de perecer si no hubiera sido que se estableció un corredor a través del helado lago Ládoga por donde llegaba una escuálida ayuda a los sitiados. 
 
Los muertos hasta ser liberada la ciudad superaron la cifra extraoficial de 1.200.000, más personas de las que perdieron EE.UU. y el Reino Unido juntos a lo largo de toda la Segunda Guerra Mundial, que culminó en la derrota del fascismo, la formación del campo mundial del socialismo y la lucha por su soberanía de los pueblos coloniales y dependientes.
 
La Opinión Popular

20-01-2017 / 16:01
20-01-2017 / 08:01
El "día T" llegó: hoy el multimillonario Donald Trump asumirá como el 45° Presidente de la principal potencia imperialista: los Estados Unidos, dejando atrás una de las campañas electorales más polémicas de la historia y una elección en la que, a pesar de haber recibido casi tres millones de votos menos que su rival, obtuvo en el Colegio Electoral una diferencia que le da legitimidad para llevar adelante su agenda, que romperá en varios aspectos con la de su predecesor, Barack Obama, y con políticas de Estado con décadas de continuidad.
 
Otro punto controvertible de esta jornada será la presentación formal del gabinete que acompañará al magnate neoyorkino. Si bien Trump ganó las elecciones apoyado en un discurso antiestablishment y hablándole a los millones de trabajadores que vieron sus condiciones de vida arruinadas por la globalización, su gabinete dice todo lo contrario. Al igual que él, algunos de los puestos clave serán ocupados por millonarios, banqueros o empresarios ligados al mundo de las finanzas.
 
Junto a estas designaciones, Trump reclutó a candidatos ultra conservadores para temas sociales, de salud, justicia y educación. Entre ellos se destacan miembros del Tea Party, la extrema derecha del Partido Republicano, declarados antiabortistas, racistas ligados a grupos supremacistas, negacionistas del cambio climático, y furiosos privatizadores de todo subsidio estatal en temas de salud y educación.
 
No será un día tranquilo, desde la hora cero de su mandato Trump asumirá rodeado de protestas y movilizaciones en defensa de los inmigrantes y contra las deportaciones masivas anunciadas por el magnate, que se extenderán hasta el sábado, día en que se espera una multitudinaria manifestación de mujeres en la capital y otras ciudades importantes del país.
 
El acto de inauguración también estará signado por ausencias: hay figuras relevantes de ambos partidos que anunciaron el faltazo y numerosos artistas declinaron de participar en los recitales por la nueva presidencia; mientras que las autoridades de Washington DC emitieron permisos para más de veinte organizaciones que realizarán sus actividades durante todo el fin de semana. La más importante, la Marcha de Mujeres, convocará, mañana, a cientos de miles, en lo que será, con seguridad, la manifestación contra un mandatario recién electo más grande en la historia de ese país.
 
En las últimas semanas Trump ha escalado la tensión con China, ninguneó a la OTAN, se enfrentó con Alemania, volvió a afirmar que construiría un muro con México y que deportaría a millones de indocumentados. Sin embargo aún es difícil saber cuánto de las promesas de campaña y de sus exabruptos actuales puedan ser llevados a la práctica.
 
En relación a la Argentina, es curioso cómo se dan las cosas. Cristina celebró el arribo de Obama a la Casa Blanca, en la errónea idea que compartían una visión del mundo y terminó enfrentada cuando vió que estaba frente a un hombre que creía en el libre mercado y aborrecía el populismo. Y Macri cuando encontró en el demócrata a su aliado, sufre el arribo de un republicano que, lejos de compartir el ideario del PRO, propone el proteccionismo que le encanta a Cristina.
 
La Opinión Popular

19-01-2017 / 21:01
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