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Nacionales - 06-08-2012 / 10:08
ESTÁN IMPUTADOS EL JEFE DE LA UNIÓN FERROVIARIA, JOSÉ PEDRAZA, Y OTRAS 16 PERSONAS, ALGUNOS DE ELLOS POLICÍAS FEDERALES

Comienza el juicio oral por el crimen del militante Mariano Ferreyra

Comienza el juicio oral por el crimen del militante Mariano Ferreyra
El juicio oral por el asesinato del activista del Partido Obrero (PO) Mariano Ferreyra comenzará hoy a las 8 en los tribunales de Comodoro Py, con el titular de la Unión Ferroviaria, José Pedraza, como principal acusado. Esta causa tiene un alto contenido político por la notoriedad de Pedraza en el sindicalismo y sus vinculaciones con el kirchnerismo gobernante.
Comienza hoy el proceso por el crimen del militante Mariano Ferreyra. Durará unos seis meses y declararán unos 380 testigos. Organizaciones sociales y fuerzas políticas manifestaron expectativas ante el inicio del juicio oral y público por el crimen del militante del Partido Obrero (PO) y señalaron que se analizará allí la "tercerización de la represión".
 
Ferreyra fue asesinado de un disparo en el estómago el 20 de octubre de 2010 durante una marcha de trabajadores tercerizados del ferrocarril Roca que reclamaban por su situación laboral. Como imputados tendrán que responder  ante los Tribunales de Retiro el jefe del gremio Unión Ferroviaria (UF), José Pedraza, y otras 16 personas, algunos de ellos policías federales.
 
Esta causa tiene un alto contenido político por la notoriedad de Pedraza en el sindicalismo y sus vinculaciones con el kirchnerismo gobernante. Del lado de la víctima buscan comprometer al Gobierno en el crimen. Desde la cúpula del gremialismo ferroviario desconfían del Gobierno porque creen que manipularían la Justicia para desgastar al sindicalismo.
 
La Opinión Popular

EL COMIENZO DEL JUICIO POR EL CRIMEN DEL MILITANTE
 
Mariano Ferreyra, la hora de la justicia
 
Los acusados son 17, entre ellos el jefe de la Unión Ferroviaria, José Pedraza. Cuáles son las pruebas sobre su participación en los hechos del 20 de octubre de 2010. Cómo será el juicio oral.
  
 Por Irina Hauser
 
Mariano Ferreyra pasó los últimos minutos de su vida tendido en una ambulancia particular que pasaba de casualidad por Barracas, sin médico ni equipamiento, y que ofreció la mínima ayuda que hasta ese momento no llegaba. Viajaba apoyado sobre Elsa Rodríguez, herida con un disparo en la cabeza, y lo sostenía su amigo Damián, quien le imploraba con palmadas en la cara que no cerrara los ojos, que aguantara. Una bala de arma calibre 38 había perforado su remera y también su abdomen.
 
Mientras lo llevaban hacia el hospital Argerich, el escenario de los disparos y las pedradas -en las calles Luján y Pedriel- iba quedando vacío ante la mirada impasible de la Policía Federal, que dejó ir a los agresores, una patota de la Unión Ferroviaria (UF) para la que un rato antes había liberado el terreno con el fin de que actuara. Mariano, Elsa y un centenar de personas, muchas del Partido Obrero (PO) y otras agrupaciones, protestaban ese día para exigir la reincorporación de trabajadores despedidos del ferrocarril Roca y la regularización de los "tercerizados".
 
Querían cortar las vías, pero ni lo intentaron, ya que se toparon con los matones del gremio, quienes al recibir barrabravas de refuerzo se les abalanzaron con un despliegue de máxima violencia en el momento en que se retiraban.
 
El ataque, definiría la Justicia después, pretendía "aleccionar" a los "tercerizados" para que dejaran de insistir con su reclamo. La fuerza de choque actuaba con un "plan criminal", cuyo resultado sólo podía interesar a los líderes sindicales, empezando por José Pedraza, que veía su poder amenazado. El cariz político de este crimen se vio desde el primer día. Las pruebas quedarán a la vista en el juicio oral que hoy comienza.
 
Las audiencias -a cargo del Tribunal Oral Criminal 21- podrían durar más de seis meses y prometen mostrar cómo se entrelazaron los papeles de los diecisiete acusados: Pedraza, su número dos, Juan Carlos "Gallego" Fernández, siete ferroviarios más un barrabrava que componían la patota y siete policías, tres de ellos comisarios. Todos corren el riesgo de recibir condenas por homicidio calificado, un delito que prevé prisión perpetua, el peor de los castigos. Los únicos que no están presos son los uniformados. La fiscal será María Luz Jalbert.
 
Los testimonios recogidos apenas ocurrieron los hechos fueron claves en la investigación penal y lo serán durante el juicio. Habrá más de 380 testigos. Pero también serán determinantes los entrecruzamientos telefónicos, las escuchas, los videos registrados, las comunicaciones policiales y la documentación que relaciona el ataque de la patota con los intereses del sindicalismo empresario.
 
Las querellas, que representan a la familia de Mariano y a los heridos, intentarán probar que hubo un móvil político y económico detrás del ataque que terminó en el asesinato del militante del PO, de 23 años: el ingreso a planta de los tercerizados, plantean, amenazaba la hegemonía de Pedraza en el gremio, un poderío que a la vez le permitía mantener sus negocios, que incluyen la explotación del tren Belgrano Cargas (cedido a la UF en los noventa) y su propio manejo de empresas tercerizadas, contratadas y subsidiadas a través de la Ugofe (Unidad de Gestión Operativa), operadora de algunos ramales por cuenta y orden del Estado. Las tercerizadas se caracterizan por pagar a sus trabajadores salarios muy inferiores a los de planta y dejarlos fuera de convenio, sin derechos básicos, como indemnización por despido y vacaciones.
 
En la investigación inicial, la jueza Wilma López y los fiscales Cristina Caamaño (ahora funcionaria del Ministerio de Seguridad) y Fernando Fiszer dieron por probado que dos personas dispararon armas de fuego: Gabriel Sánchez, guarda de Constitución, y Cristian "Harry" Favale, un barrabrava de Defensa y Justicia que no era ferroviario y fue llevado por Claudio Alcorcel. Actuaron en coordinación con un grupo, donde cada cual tenía una función. El portero de los talleres de Remedios de Escalada, Juan Carlos Pérez, fue señalado como quien juntó las armas, para su ocultamiento, que le entregaron el picaboletos Guillermo Uño, Sánchez y Favale. Jorge González y Salvador Pipitó amedrentaron al equipo de C5N para que no filmara la agresión. El delegado Pablo Díaz, secretario de la comisión de reclamos de la UF, organizaba al grupo y daba instrucciones.
 
A pesar de que no se hallaron las armas utilizadas, se sabe -por los proyectiles hallados y extraídos a Mariano y los heridos- que eran por lo menos cuatro: dos calibre 38, una 22 y una escopeta. Queda el enigma sobre quiénes serían los dos tiradores restantes.
 
La presencia en el banquillo de los jefes gremiales, de quienes fueron su brazo armado y de la policía, habla de lo que este juicio también pone en discusión un modelo económico, los métodos del sindicalismo y hasta el papel de las fuerzas de seguridad en esa trama. Tratándose de un caso donde se han denunciado intentos de obstaculización durante la investigación de parte de Pedraza y la UF, que van desde un intento de soborno en la Cámara de Casación, la alteración de pruebas y amenazas a testigos, también será un puesta a prueba para la Justicia.
 
Fuente: Página 12

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23-05-2013 / 09:05
Cristina Kirchner anunció ayer, por cadena nacional, un aumento del 35,3% en la asignación universal por hijo (AUH) y por embarazo, que pasará de 340 a 460 pesos a partir del mes que viene; e incrementos que van del 22 al 35% en los cuatro rangos de las asignaciones familiares que cobran los trabajadores registrados que perciben hasta 8.400 pesos, el nuevo tope salarial que se fijó para acceder a ese beneficio.
 
Los anuncios apuntan a subir el nivel de consumo de la población, en un año electoral buscando mejorar el nivel de ingresos de los sectores que destinan todo lo que percibe a gastos familiares. Con esto, Cristina emitió una clara muestra de que apuesta a estimular el consumo antes de las elecciones. Solo en los cuatro meses que restan para los comicios de octubre, las medidas representarán una inyección de fondos a la economía de alrededor de $ 5.200 millones.
 
Llamó la atención el apuro para anunciarlas, en un año electoral en que se esperaban para más adelante, pero el anuncio oficial pudo haberse realizado ayer para garantizar una movilización importante de cara a los festejos por el 25 de mayo y por el décimo aniversario de la permanencia kirchnerista en el poder.
 
Además, Cristina presentó el plan "Mirar para cuidar". Fracasado Guillermo Moreno, CFK envía a La Cámpora a controlar los precios con una policía anti-inflacionaria al mando de "El Cuervo" Larroque. Del plan participarán organizaciones sociales, políticas 'y las que quieran sumarse' para desplegar un operativo de control de precios.
 
Los militantes rentados K, cuya función consiste en hacer número en los actos oficiales y aplaudir cada una de las afirmaciones de CFK, recibirán instrucciones sobre cómo moverse en el control a los súper, hipermercados y cadenas de pequeños almacenes, y en una segunda instancia también controlarán a las empresas que se sumaron al acuerdo de precios.
 
¿Cómo harán estos voluntarios, a los que se les encomendó cuidar que los salarios y los planes de asistencia social no se diluyan por los aumentos de precios? ¿Tendrán algún tipo de identificación? ¿Llevarán pecheras de La Cámpora como en las tareas solidarias post inundación? ¿Contarán con un listado de precios oficiales para cotejar en las góndolas?
 
Y, en el caso de constatar aumentos, ¿actuarán directamente increpando a los comerciantes? ¿Publicarán una lista de "escrachados", conformada por quienes hayan remarcado la yerba o el aceite? ¿A qué tipo de sanciones se harán pasibles quienes sean encontrados en "infracción"?
 
¿El comerciante está legalmente obligado a dejarse auditar por militantes que no fueron capacitados ni investidos de autoridad alguna para realizar esa tarea? ¿Qué ocurrirá si el dueño de un mini mercado se niega a este tipo de control y se genera un incidente violento?
 
Cristina se niega a admitir que los aumentos de precios están vinculados con la fuerte emisión monetaria y con el gasto público. Y elige una forma extrema de controles como política contra la inflación, lo que tendrá un efecto absolutamente contraproducente generando mayor incertidumbre, aumentando las expectativas inflacionarias y el desabastecimiento de productos.
 
La nueva iniciativa K es poco seria y no resiste el menor análisis, pero en definitiva, las consecuencias las terminará pagando la gente con su bolsillo.
 
La Opinión Popular

22-05-2013 / 12:05
22-05-2013 / 10:05
22-05-2013 / 10:05
22-05-2013 / 10:05
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