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Nacionales - 15-03-2012 / 11:03
EFEMÉRIDES POPULARES. LA REBELIÓN OBRERO-ESTUDIANTIL DEL 15 DE MARZO DE 1971

El Viborazo, o segundo Cordobazo, un duro golpe a la dictadura militar

El Viborazo, o segundo Cordobazo, un duro golpe a la dictadura militar
El dirigente cordobés de Luz y Fuerza, el legendario Agustín “El Gringo” Tosco, con el gremio intervenido y desde la clandestinidad, impulsó y protagonizó el Viborazo.
Un día como hoy, el 15 de marzo de 1971, se producía el segundo Cordobazo, popularmente llamado Viborazo. Fue una huelga con protesta social masiva ocurrida en Córdoba, opuesta al gobernador de la provincia perteneciente a la dictadura militar imperante conocida como Revolución Argentina.
 
Ese día, los obreros y estudiantes que marchamos hacia el centro de la ciudad, generamos un enfrentamiento con la policía que devastó el área céntrica y se transformó en una insurrección general que tomó el control de unas 500 manzanas del centro y los barrios, quedando la ciudad en manos del pueblo.
 
Hubo manifestaciones, barricadas, fogatas, incendios y enfrentamientos entre trabajadores y estudiantes con fuerzas represivas de la Policía Provincial y de la Policía Federal. La sublevación popular formó parte de otras puebladas similares como el correntinazo, rosariazo, cordobazo, mendozazo, etc.
 
Escribe Blas García (participó como militante de la JP en el Viborazo)

Scalabrini Ortiz y la Lucha Contra la Dominación Británica en la Argentina
Blas García

Córdoba, capital de obreros y estudiantes

En ciertos periodos históricos y por causas especiales, determinados actores políticos y sociales sobresalen en la escena nacional con un particular protagonismo, llegando a conformar alternativas a lo que sucedía en Buenos Aires, con una proyección que las convertía en fenómenos nacionales contra el proceso reaccionario que estaba en vigencia desde la llamada "revolución libertadora" de 1955.
 
Así, Córdoba adquirió un especial peso político nacional luego de lo sucedido en mayo de 1969, del llamado Cordobazo, y posteriormente, a comienzo de los setenta con la aparición de los sindicatos de la izquierda revolucionaria, denominado "clasistas" entre los obreros mecánicos.

En Córdoba existía una estrecha relación entre los estudiantes y los obreros de las grandes fábricas instaladas en el cordón industrial, ya que en aquellos años muchos trabajadores estudiaban en la Universidad de Córdoba.

Santiago Pampillón resumió a la unidad obrero-estudiantil que se forjaría en este período. Pampillón era obrero y estudiante, como un símbolo viviente de la ciudad que fusionaba ambos sectores sociales en su vida cotidiana y fue asesinado por la dictadura militar en las calles de la ciudad durante la gran huelga estudiantil universitaria de mediados de 1966.

Estas experiencias se dieron en el contexto de un movimiento obrero muy combativo, surgido de las luchas en la resistencia peronista y radicalizados al calor de las corrientes de ideas revolucionarias de los años 60.
 
A ello se sumaba al reclamo permanente de los peronistas por la convocatoria a elecciones limpias y el regreso de su Líder, lo que llevó a que la politización creciera notablemente tanto en las fábricas como en las facultades.
 
El "Cordobazo" y el "Viborazo" fueron organizados fundamentalmente por los trabajadores de la Energía (organizados en el Sindicato de Luz y Fuerza) y los mecánicos (en el SMATA), que constituían los dos principales sectores productivos de la región, tanto por número de trabajadores directos e indirectos como por su carácter estratégico para la economía nacional. Dichos sindicatos eran la punta de lanza de la combativa CGT cordobesa.

En el "Viborazo" se sumaron al movimiento los dos sindicatos que agrupaban a los trabajadores de FIAT (SiTraC y SiTraM), arrebatados unos meses antes a sus conducciones entreguistas por listas de la izquierda revolucionaria.
 
Esta confluencia obrero-estudiantil expresaba al conjunto de los sectores populares: a la clase media urbana y rural, a los productores pequeños y medios del campo y la ciudad, y al empresariado nacional; con un fuerte sentimiento antiimperialista y anticapitalista por el evidente copamiento de la economía por parte de los monopolios extranjeros. El Cordobazo y las movilizaciones populares subsiguientes se llevaron puesto a Onganía y el Viborazo, a Levingston.
 

Las jornadas de marzo de 1971
 
El 1 de marzo de 1971 el gobierno militar del general Roberto Marcelo Levingston, en un verdadero disparate político, designó como nuevo interventor de la provincia de Córdoba al dirigente conservador José Camilo Uriburu, a quienes sus amigos llamaban "El Conejo" por sus catorce hijos.
 
Uriburu era sobrino de José Félix Uriburu, el general filonazi que derribara al presidente popular Hipólito Yrigoyen en 1930; y al parecer estaba dispuesto a hacer honras a su ascendencia ideológica.
 
La CGT provincial de Atilio El Negro López llama a un paro activo contra la intervención y se realiza una concentración. Como respuesta a la movilización social que se había hecho constante en Córdoba, Uriburu, olvidando que estaba en la "provincia rebelde" lanzó su celebre provocación declarando que: "Confundida entre la múltiple masa de valores morales que es Córdoba por definición, se anida una venenosa serpiente cuya cabeza pido a Dios me depare el honor histórico de cortar de un solo tajo". El pueblo cordobés le respondió con una pueblada a la que llamaron, en "homenaje" al inspirado gobernador, el Viborazo.

Se prepara la insurrección

El 3 de marzo el dirigente de Luz y Fuerza Agustín El Gringo Tosco, con el gremio intervenido y desde la clandestinidad, propuso la formación de un Comité de Huelga provincial, incluyendo a los sindicatos "clasistas" de FIAT (Sindicato de Trabajadores de Concord -SiTraC- y Sindicato de Trabajadores de Materfer -SiTraM-) de conducción izquierdista para preparar la ocupación de todas las plantas fabriles el 12 de marzo con el reclamo del fin de la dictadura.
 
Se produce una discusión entre la CGT peronista y los sindicatos "clasistas". La Comisión de lucha de la CGT reafirma el paro para el 12 de marzo y los sindicatos "clasistas" SiTraC y SiTraM convocan a un acto con movilización en la localidad de Ferreyra, en la entrada de la ciudad, donde FIAT tenía sus tres plantas (Concord, Materfer y Grandes Motores Diesel).

Vísperas del incendio: El Ferreyrazo

El viernes 12, tal cual lo programado por el Comité de Huelga se produjeron tomas en diferentes empresas, los trabajadores de FIAT, en tanto, decidieron abandonar las plantas de Concord y Materfer y realizaron un acto en el paso a nivel de Materfer reuniendo a sus afiliados y a los trabajadores de Grandes Motores Diesel, Perkins, Thompson Ramco y a vecinos del barrio de Ferreyra.

Cuando llega la policía, dirigida por el comisario Sanmartino, el enfrentamiento se hizo encarnizado. Piedras contra las balas y gases de la policía dando lugar a lo que popularmente se conocería como Ferreyrazo. Ahí, mientras un grupo de jóvenes y obreros resistían la represión, un agente descerrajó un balazo con pistola 45 que dio en la cara de un obrero de FIAT de 18 años, Adolfo Cepeda.

La muerte de Cepeda exacerba la indignación popular y el sepelio se transforma en un elocuente testimonio de repudio hacia la dictadura y la represión.

La CGT respondió convocando a un nuevo paro general para el 15 de marzo con abandono de fábrica a las 10 hs., asamblea en puerta de fábrica y movilización para concentrarse en plaza Vélez Sarsfield, a las 11 horas.
 
Además, la CGT de Córdoba emitió un comunicado, criticando a Rucci y la CGT nacional por no solidarizarse con la clase obrera cordobesa, por mantener una complicidad pasiva y por negarse a convocar un paro nacional en respaldo a Córdoba.

Estalla el segundo Cordobazo

El lunes 15 de marzo, las acciones comenzaron en Villa Revol, donde se hallaba la planta eléctrica de EPEC, la empresa provincial de energía, y donde el gremio de Tosco, que ejercía el control de esas zonas, la tomó como ocurría en cada paro.

Los trabajadores de FIAT partieron temprano de Ferreyra rumbo al centro como se había acordado; al pasar por la planta de EPEC encontraron a los trabajadores de Luz y Fuerza tomando la planta.

Debido a su aislacionismo y sectarismo, la conducción del "clasismo" interpretó la toma como una traición de Tosco y la CGT peronista a lo acordado el día 9, por lo que insultaron a Tosco y demás dirigentes de Luz y Fuerza.

De cualquier manera El Gringo los invitó a participar de la toma, que serviría como retaguardia del paro activo, pero no lo logró y las columnas siguieron su marcha hacia el centro. Al llegar los activistas de Fiat descubrieron que no había ni palco ni parlantes, lo que aumentó su bronca contra la CGT peronista.

Los dirigentes de SITRAC- SITRAM consumaron discursos criticando a la CGT de Córdoba y al Comité de Huelga, lo cual desorientó y confundió a la multitud, que respondió con las distintas consignas políticas que sostenían; los de FIAT y los grupos Universitarios vinculados al izquierdismo clamaban: ¡Ni golpe ni elección, revolución!, los de Tosco respondían: ¡El pueblo unido jamás será vencido!, y ¡Unidad-CGT!, y los peronistas de izquierda y el SMATA: ¡Si Evita viviera seria montonera!
 
Cuando todo indicaba el comienzo de una gran confusión corrió el rumor de que Tosco había ocupado la zona de EPEC con Luz y Fuerza y entonces la multitud comenzó a corear: ¡Córdoba se mueve por otro 29!, iniciando el Viborazo.

Ocupación de Córdoba

Las columnas principales, que en este caso fueron las de los obreros de FIAT, ocuparon los barrios aledaños al centro como Guemes y Observatorio.

Los que integramos la Juventud Revolucionaria Peronista (JRP) entre los que se encontraban Jorge Busti y Hernán Orduna, tomamos parte en esa auténtica jornada de lucha popular con el SMATA y otros gremios y participamos en la ocupación los barrios estudiantiles y obreros de Clínicas y Alberdi, donde se concentraron un gran número de activistas universitarios y políticos.
 
A las primeras horas de la tarde, como el 29 de mayo de 1969, la ciudad estaba nuevamente tomada por el pueblo. Los trabajadores y estudiantes construyeron barricadas en Barrio Guemes, Colón y San Vicente. Sólo en Barrio Clínicas había 200 barricadas.
 
Si bien el viborazo mostró una mayor participación de grupos organizados en el levantamiento popular, estas luchas sociales conservaban como sello dominante su forma espontánea.
 
Así, se produjeron ataques a empresas como el Banco de Galicia, el Jockey Club, el Banco del Interior y gran cantidad de supermercados. Barrio Clínicas y Villa Revol ocupado por Luz y Fuerza de Tosco fueron los lugares mejor organizados y que resistieron más tiempo, seguramente por la experiencia del primer Cordobazo, y por la fuerte organización del sindicato eléctrico cordobés.
 
El nivel de destrucción material fue mayor que en el Primer Cordobazo, se produjeron gran cantidad de incendios y hubo muy pocas bajas. De la misma manera que en 1969 tampoco se produjeron saqueos ni robos a la propiedad.
 
A diferencia del Cordobazo no se tomó el centro sino la periferia y zonas perfectamente conectadas entre sí que abarcaron más de 500 manzanas, la policía casi no pudo intervenir y sólo comenzó a actuar por la tarde evitando choques frontales.
 
De la represión participa un grupo de elite de la Policía Federal traído de Buenos Aires, "la Brigada Antiguerrillera" al mando del siniestro comisario Villar, viejo enemigo del pueblo que utilizaba una violencia especializada y concentrada con motos, tanques, etc., para desarmar las barricadas.

No obstante, también resultaron impotentes para contener la bronca popular y al atardecer ocuparon la ciudad los militares paracaidistas al mando del general Alcides López Aufranc.

Desenlace de la sublevación y fin de la Revolución Argentina

Por la noche, Uriburu felicitó a los efectivos de la Policía Federal por su eficiencia en la tarea de "desalojar a la víbora del barrio Clínicas", clásica área de residencia estudiantil y uno de los epicentros de las luchas de todo ese período.
 
Finalmente Levingston le pidió la renuncia a Uriburu, quien se retiró de la provincia sin poder cortar ninguna cabeza de víbora, ni de animal alguno. El diario La Voz del Interior haciendo gala del humor cordobés publicó al día siguiente de la renuncia del "Conejo" Uriburu una caricatura de una serpiente satisfecha luego de haberlo devorado. 

El 23 de marzo de 1971 el comandante en jefe del Ejército, general Alejandro Agustín Lanusse, remplazó a Levingston y bajo su gobierno las tropas del Tercer Cuerpo de Ejército tomaron por asalto las fábricas Concord y Materfer para desmantelar los gremios combativos de Sitrac y Sitram y encarcelar a "El Gringo" Tosco y los principales dirigentes. 

Tiempo después, otras puebladas incendian la patria, tocando ahora el turno a Cipoletti en Río Negro, Orán en Salta y Casilda en Santa Fe. Entre el Cordobazo y 1972 estallaron al menos 13 insurrecciones en ciudades del interior del país. En varias de ellas junto a obreros y estudiantes manifestaban activa y públicamente su repudio al régimen militar incluso sectores de las elites locales. 

Jaqueado por puebladas y guerrillas que crecen y se expanden a lo largo y ancho del país y se rebelan contra la opresión y los proyectos del imperialismo, Lanusse convoca a elecciones, para asegurar una retirada en orden de los militares y un traspaso ordenado del gobierno a las autoridades civiles.

Lanusse estaba perfectamente consciente de que no iba a haber ningún modo de alcanzar esa meta sin tener en cuenta a Juan Perón. Por lo tanto, resolvió abrir la puerta a los peronistas. Entonces no tuvo más remedio que convocar a elecciones para el 11 de marzo de 1973 y aceptar la derrota del proyecto dictatorial, elitista, antinacional y antipopular.

El Viborazo fue una rebelión popular y un jalón muy importante en la larga resistencia iniciada en 1955 y que culminaría en 1972 con el regreso de Juan Perón a la Patria, el peronismo aglutinando a todo el pueblo, el intento de la izquierda peronista de convertirse en vanguardia del Movimiento, el triunfo electoral de 1973 y las Fuerzas Armadas retirándose repudiadas de la Casa de Gobierno.
 
Escribe Blas García (participó como militante de la JP en el Viborazo)

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El Viborazo, o segundo Cordobazo, un duro golpe a la dictadura militar
Un grupo nutrido de estudiantes y trabajadores se dirigieron al barrio Clínicas (punto neurálgico del Cordobazo) y establecieron numerosas barricadas para enfrentar la represión de las fuerzas policiales.
El Viborazo, o segundo Cordobazo, un duro golpe a la dictadura militar
Los obreros de las grandes fábricas, instaladas en el cordón industrial de Córdoba, protagonistas de la pueblada, se burlan de Uriburu, que lanzó su celebre provocación: "En Córdoba se anida una venenosa serpiente cuya cabeza pido a Dios me depare el honor histórico de cortar de un solo tajo". El pueblo cordobés le respondió con una rebelión a la que llamaron, en "homenaje" al inspirado gobernador, el Viborazo.
28-02-2015 / 13:02
 
La Justicia de Nevada incorporó información en la que se detectaron movimientos de lavado de dinero que dejaron en evidencias las maniobras de empresarios ligados al cristinismo, entre ellos Lázaro Báez, Federico Elaskar y Cristóbal López.
 
Es que los fondos buitre presentaron ayer un documento ante un juzgado de Nevada, Estados Unidos, afirmando que descubrieron nuevas evidencias de la ruta del dinero K en las islas Scheylles y que bancos de Nueva York han corroborado que las empresas adjudicadas a Lázaro Báez fueron utilizadas para lavar dinero proveniente de Argentina a través de Federico Elaskar tal como lo había denunciado el fiscal José María Campagnoli.
 
En el escrito, los abogados de los fondos buitres, Kirk Lenhard Esq y Dennis Hraniztky, afirman que han obtenido una orden del Corte Suprema de las Islas Scheylles que les ha permitido avanzar en la investigación.
 
El informe dice que "documentos producidos en respuesta a citaciones de NML en una serie de bancos (entre otros el Ocean Bank, corroboran lo que el fiscal Campagnoli y esta corte (la de Nevada) afirmaron sobre al esquema de lavado de dinero, lo que va en contra de las declaraciones de Val de Loire (la empresa adjudicada a Cristóbal López) y MF Nevada (el estudio que estableció las 123 empresas en Nevada) afirmando que las investigación criminales en curso en Argentina no tiene fundamento y son ataques políticamente motivados".
 
Los empresarios K: Lázaro Báez y Cristóbal López, están en problemas.
 
La Opinión Popular

28-02-2015 / 12:02
  "...nos cabe la responsabilidad de fundar una paz basada no en el olvido sino en la memoria; no en la violencia sino en la justicia. Esta es nuestra oportunidad: quizá sea la última. Señores jueces: quiero renunciar expresamente a toda pretensión de originalidad para cerrar esta requisitoria. Quiero utilizar una frase que no me pertenece, porque pertenece ya a todo el pueblo argentino. Señores jueces: Nunca más".
 
Esta es la parte final del alegato Julio César Strassera, el ex fiscal que falleció ayer y que en 1985 participó en el histórico juicio a las Juntas Militares, que marcó un antes y un después en el proceso de consolidación de la democracia en la Argentina que, en aquel entonces, se encontraba en pañales y era atacada por diversos factores de poder.
 
El Nunca Más de Strassera adquiere un especial significado ante el presente que está viviendo el país, casi 30 años después de haber sido pronunciado frente a los genocidas que, azorados, se preparaban para ser condenados a prisión perpetua.
 
Estamos a menos de 10 meses del final de ciclo de la era K, que ha decidido mostrar su peor cara, con un nivel de intolerancia, corrupción y de saqueo que resulta absolutamente incompatible con el sistema democrático.
 
En este escenario, los argentinos tenemos que gritar Nunca Más ante la infamia que significa que, en un país repleto de riquezas naturales y con capacidad para alimentar a 300 millones de habitantes, tengamos más de 10 millones de pobres y, además, tengamos que lamentar que todos los días haya chicos que mueren por desnutrición y por otras causas que son absolutamente evitables.
 
Debemos decir Nunca Más a que, desde el poder político, se siga designando a dedo a jueces y fiscales adictos que tienen en sus manos la posibilidad de definir sobre la vida y la hacienda de la ciudadanía, sin tener la más mínima idoneidad moral y legal.
 
Tenemos que decir Nunca Más a este perverso sistema de impunidad que hace que corruptos como Amado Boudou y Hebe de Bonafini, entre otros tantos personajes ligados al cristinismo, se sigan mostrando sonrientes en la Casa Rosada, sentándose en primera fila en los actos de la Presidenta, cuando su lugar debería ser el de estar en el banquillo de los acusados o directamente en la cárcel.
 
Hay que decir Nunca Más a que otros personajes, que son tan corruptos como Boudou, utilicen el aparato del Estado para intentar silenciar a los medios de comunicación independientes por su línea editorial cuestionadora del gobierno y por sus investigaciones.
 
Toda crisis, al mismo tiempo, también constituye una oportunidad de cambio. El ejemplo que nos dejó Strassera, que fue un fiscal que se atrevió a imputar a genocidas que aún conservaban mucho poder en la Argentina, y que mostró una actitud intachable contra el avance del poder político sobre la Justicia (por eso fue un furibundo critico del cristinismo), es un ejemplo a seguir en esta nueva etapa. Que así sea.

28-02-2015 / 10:02
  Llega el 1º de marzo: los militantes rentados de La Cámpora coparán el Congreso y la presidenta Cristina Fernández pondrá en marcha el contraataque K. Un clima enrarecido precede su último discurso en el Parlamento. Para el cristinismo será la oportunidad de demostrar capacidad de reacción tras los fuertes reveses en la Justicia y la multitudinaria "marcha de los paraguas" del 18F.
 
La Argentina está lejos de tener un clima político normal, y es por eso que el discurso de Cristina ha disparado todo tipo de versiones respecto de medidas drásticas y cambios institucionales graves. La palabra "golpe" se ha escuchado con una frecuencia inusitada, y no solamente en boca de los dirigentes K -lo cual no resulta sorprendente- sino también por parte de los políticos de la oposición.
 
Entre las versiones que circularon con mayor insistencia en ámbitos políticos y periodísticos, así como en las redes sociales, figuran medidas vinculadas con el funcionamiento de la Corte Suprema. Concretamente, se habló sobre la posibilidad de una integración del máximo tribunal con mayor número de miembros y hasta del desplazamiento de Ricardo Lorenzetti como titular.
 
Un proyecto de ley cuya consecuencia sea la "puesta en comisión" para parte de la Justicia federal es posible que se anuncie y que el Congreso lo apruebe. Claro que esto profundizaría el conflicto con el Poder Judicial, afectaría la división de poderes y se sería inconstitucional una iniciativa de estas características. Sería un verdadero "golpe" de los K contra la democracia.
 
Para que algo así prospere sería necesario una mayoría legislativa especial. Pero, de hecho, lo que le dio visos de verosimilitud fue la carta en la que Cristina habló de un "Partido Judicial" y la obstinación cristinista en apuntar sus dardos contra jueces y fiscales que investigan la corrupción, a quienes se les atribuye ya no sólo la intención de trabar iniciativas del Gobierno, sino el hecho de provocar una desestabilización política y hasta de erigirse en la vanguardia de la oposición.
 
"Hay un grupo de tareas desestabilizante, con un general que no lo nombra nadie, que es el general Lorenzetti", dijo el diputado Juan Manuel Pedrini, en una de las frases más duras respecto de un "golpe blando" en marcha. En tanto, el diputado Edgardo Depetri explicó que la demostración cristinista del 1M forma parte de una estrategia oficial para contraatacar la ofensiva del "Partido Judicial".
 
Cristina busca provocar un hecho político que altere el panorama en la fase final de su mandato. El escaso tiempo por delante y el calendario electoral conspiran contra la posibilidad de que pueda prosperar una ofensiva legislativa de peso. En el ámbito parlamentario, las grandes batallas parecen haber concluido.
 
El Gobierno tuvo su mayor revés con el intento de reforma de la Justicia. Y se anotó victorias como la Ley Terrorista y la de Abastecimiento, así como con la reforma del Código Procesal. Pero, todo depende de la imagen que Cristina Fernández quiera dejar en su último mensaje que dará al país desde el Congreso.
 
La Opinión Popular

27-02-2015 / 18:02
27-02-2015 / 08:02
  El juez federal Daniel Rafecas sorprendió ayer con el sospechoso anuncio de que considera sin sustento la denuncia que planteó el ex fiscal Alberto Nisman y ratificó su par Gerardo Pollicita, en la que se acusaba a la presidenta Cristina Fernández, al canciller Héctor Timerman y a otros funcionarios K por encubrimiento de la investigación del atentado terrorista a la AMIA.
 
Rafecas rechazó el requerimiento de Pollicita por entender que no existen elementos suficientes para abrir una causa penal. Es más, la calificó de "alarmante" la acusación del fiscal Nisman contra Cristina Fernández y concluyó rápidamente que "no hay un solo elemento de prueba, siquiera indiciario, que apunte a la actual Jefa de Estado" por irregularidades en el caso de la AMIA.
 
En una clara acción de sacarse un problema de encima, Rafecas decidió no investigar a la Presidenta y la medida provocó todo tipo de suspicacias. Es que el juez federal habría actuado presionado debido a que el Consejo de la Magistratura (dominado por ultra kirchneristas) debe definir sobre un posible Juicio Político en su contra.
 
Para la oposición, Rafecas sigue los pasos de Norberto Oyarbide, el diligente juez que manda al archivo con velocidad inusitada las causas que molestan a la Casa Rosada. "La decisión en el ámbito judicial se daba por descontada, (Rafecas) está apretado desde hace tiempo, tiene varios pedido de juicio político. Me llamó la atención lo vertiginoso de la decisión, (el juez) actuó como soldado político con esta decisión", afirmó el periodista Jorge Lanata.
 
Ahora, el fiscal Pollicita evalúa si apela el fallo del juez Rafecas. Primero tendrá que interponer un recurso y el mismo ser sostenido por su superior jerárquico, Germán Moldes, y recién entonces la Cámara Federal definirá si avala el fallo del magistrado. De esta manera Rafecas "le tiró la pelota" a la instancia superior judicial  para que se exprese sobre la causa de mayor impacto político de los últimos años.
 
Rafecas tiene cajoneadas otra causa sensible para Balcarce 50, como lo es la que investiga por presunto enriquecimiento ilícito a Mariano Recalde, titular de Aerolíneas Argentinas, dirigente de La Cámpora y uno de los funcionarios más elogiados en público por Cristina. Y también está a cargo de la investigación por supuesto enriquecimiento ilícito contra el general "nac & pop" César Milani.
 
Rafecas investigaba el caso Ciccone. Fue separado cuando se confirmó que el juez había intercambiado mensajes telefónicos con la defensa de Boudou, Nuñez Carmona y Vandenbroele, y tiene un pedido de juicio político. Boudou se había encargado de embestir contra Rafecas con el aval de Cristina, a pesar de ese gesto del juez.
 
Quizá, el estar al borde de un jury, fue el motivo por el cual Rafecas pretendió apartarse de la causa que Nisman motorizaba contra Cristina, siguiendo los pasos de Sebastián Ramos y Ariel Lijo, quienes sí pudieron salirse. Pero Rafecas no lo logró, ya que la Cámara Federal, a través de una resolución, le ordenó que se hiciera cargo.
 
Tras el favor de Rafecas, los K se mostraron muy contentos en el acto de asunción de nuevos funcionarios en Casa Rosada. Ahora, La Cámpora copará el Congreso el 1 de marzo y Cristina pondrá en marcha el contraataque al "Partido Judicial", denunciando algún nuevo "golpe".
 
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