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Nacionales - 15-03-2012 / 11:03
EFEMÉRIDES POPULARES. LA REBELIÓN OBRERO-ESTUDIANTIL DEL 15 DE MARZO DE 1971

El Viborazo, o segundo Cordobazo, un duro golpe a la dictadura militar

El Viborazo, o segundo Cordobazo, un duro golpe a la dictadura militar
El dirigente cordobés de Luz y Fuerza, el legendario Agustín “El Gringo” Tosco, con el gremio intervenido y desde la clandestinidad, impulsó y protagonizó el Viborazo.
Un día como hoy, el 15 de marzo de 1971, se producía el segundo Cordobazo, popularmente llamado Viborazo. Fue una huelga con protesta social masiva ocurrida en Córdoba, opuesta al gobernador de la provincia perteneciente a la dictadura militar imperante conocida como Revolución Argentina.
 
Ese día, los obreros y estudiantes que marchamos hacia el centro de la ciudad, generamos un enfrentamiento con la policía que devastó el área céntrica y se transformó en una insurrección general que tomó el control de unas 500 manzanas del centro y los barrios, quedando la ciudad en manos del pueblo.
 
Hubo manifestaciones, barricadas, fogatas, incendios y enfrentamientos entre trabajadores y estudiantes con fuerzas represivas de la Policía Provincial y de la Policía Federal. La sublevación popular formó parte de otras puebladas similares como el correntinazo, rosariazo, cordobazo, mendozazo, etc.
 
Escribe Blas García (participó como militante de la JP en el Viborazo)

Scalabrini Ortiz y la Lucha Contra la Dominación Británica en la Argentina
Blas García

Córdoba, capital de obreros y estudiantes

En ciertos periodos históricos y por causas especiales, determinados actores políticos y sociales sobresalen en la escena nacional con un particular protagonismo, llegando a conformar alternativas a lo que sucedía en Buenos Aires, con una proyección que las convertía en fenómenos nacionales contra el proceso reaccionario que estaba en vigencia desde la llamada "revolución libertadora" de 1955.
 
Así, Córdoba adquirió un especial peso político nacional luego de lo sucedido en mayo de 1969, del llamado Cordobazo, y posteriormente, a comienzo de los setenta con la aparición de los sindicatos de la izquierda revolucionaria, denominado "clasistas" entre los obreros mecánicos.

En Córdoba existía una estrecha relación entre los estudiantes y los obreros de las grandes fábricas instaladas en el cordón industrial, ya que en aquellos años muchos trabajadores estudiaban en la Universidad de Córdoba.

Santiago Pampillón resumió a la unidad obrero-estudiantil que se forjaría en este período. Pampillón era obrero y estudiante, como un símbolo viviente de la ciudad que fusionaba ambos sectores sociales en su vida cotidiana y fue asesinado por la dictadura militar en las calles de la ciudad durante la gran huelga estudiantil universitaria de mediados de 1966.

Estas experiencias se dieron en el contexto de un movimiento obrero muy combativo, surgido de las luchas en la resistencia peronista y radicalizados al calor de las corrientes de ideas revolucionarias de los años 60.
 
A ello se sumaba al reclamo permanente de los peronistas por la convocatoria a elecciones limpias y el regreso de su Líder, lo que llevó a que la politización creciera notablemente tanto en las fábricas como en las facultades.
 
El "Cordobazo" y el "Viborazo" fueron organizados fundamentalmente por los trabajadores de la Energía (organizados en el Sindicato de Luz y Fuerza) y los mecánicos (en el SMATA), que constituían los dos principales sectores productivos de la región, tanto por número de trabajadores directos e indirectos como por su carácter estratégico para la economía nacional. Dichos sindicatos eran la punta de lanza de la combativa CGT cordobesa.

En el "Viborazo" se sumaron al movimiento los dos sindicatos que agrupaban a los trabajadores de FIAT (SiTraC y SiTraM), arrebatados unos meses antes a sus conducciones entreguistas por listas de la izquierda revolucionaria.
 
Esta confluencia obrero-estudiantil expresaba al conjunto de los sectores populares: a la clase media urbana y rural, a los productores pequeños y medios del campo y la ciudad, y al empresariado nacional; con un fuerte sentimiento antiimperialista y anticapitalista por el evidente copamiento de la economía por parte de los monopolios extranjeros. El Cordobazo y las movilizaciones populares subsiguientes se llevaron puesto a Onganía y el Viborazo, a Levingston.
 

Las jornadas de marzo de 1971
 
El 1 de marzo de 1971 el gobierno militar del general Roberto Marcelo Levingston, en un verdadero disparate político, designó como nuevo interventor de la provincia de Córdoba al dirigente conservador José Camilo Uriburu, a quienes sus amigos llamaban "El Conejo" por sus catorce hijos.
 
Uriburu era sobrino de José Félix Uriburu, el general filonazi que derribara al presidente popular Hipólito Yrigoyen en 1930; y al parecer estaba dispuesto a hacer honras a su ascendencia ideológica.
 
La CGT provincial de Atilio El Negro López llama a un paro activo contra la intervención y se realiza una concentración. Como respuesta a la movilización social que se había hecho constante en Córdoba, Uriburu, olvidando que estaba en la "provincia rebelde" lanzó su celebre provocación declarando que: "Confundida entre la múltiple masa de valores morales que es Córdoba por definición, se anida una venenosa serpiente cuya cabeza pido a Dios me depare el honor histórico de cortar de un solo tajo". El pueblo cordobés le respondió con una pueblada a la que llamaron, en "homenaje" al inspirado gobernador, el Viborazo.

Se prepara la insurrección

El 3 de marzo el dirigente de Luz y Fuerza Agustín El Gringo Tosco, con el gremio intervenido y desde la clandestinidad, propuso la formación de un Comité de Huelga provincial, incluyendo a los sindicatos "clasistas" de FIAT (Sindicato de Trabajadores de Concord -SiTraC- y Sindicato de Trabajadores de Materfer -SiTraM-) de conducción izquierdista para preparar la ocupación de todas las plantas fabriles el 12 de marzo con el reclamo del fin de la dictadura.
 
Se produce una discusión entre la CGT peronista y los sindicatos "clasistas". La Comisión de lucha de la CGT reafirma el paro para el 12 de marzo y los sindicatos "clasistas" SiTraC y SiTraM convocan a un acto con movilización en la localidad de Ferreyra, en la entrada de la ciudad, donde FIAT tenía sus tres plantas (Concord, Materfer y Grandes Motores Diesel).

Vísperas del incendio: El Ferreyrazo

El viernes 12, tal cual lo programado por el Comité de Huelga se produjeron tomas en diferentes empresas, los trabajadores de FIAT, en tanto, decidieron abandonar las plantas de Concord y Materfer y realizaron un acto en el paso a nivel de Materfer reuniendo a sus afiliados y a los trabajadores de Grandes Motores Diesel, Perkins, Thompson Ramco y a vecinos del barrio de Ferreyra.

Cuando llega la policía, dirigida por el comisario Sanmartino, el enfrentamiento se hizo encarnizado. Piedras contra las balas y gases de la policía dando lugar a lo que popularmente se conocería como Ferreyrazo. Ahí, mientras un grupo de jóvenes y obreros resistían la represión, un agente descerrajó un balazo con pistola 45 que dio en la cara de un obrero de FIAT de 18 años, Adolfo Cepeda.

La muerte de Cepeda exacerba la indignación popular y el sepelio se transforma en un elocuente testimonio de repudio hacia la dictadura y la represión.

La CGT respondió convocando a un nuevo paro general para el 15 de marzo con abandono de fábrica a las 10 hs., asamblea en puerta de fábrica y movilización para concentrarse en plaza Vélez Sarsfield, a las 11 horas.
 
Además, la CGT de Córdoba emitió un comunicado, criticando a Rucci y la CGT nacional por no solidarizarse con la clase obrera cordobesa, por mantener una complicidad pasiva y por negarse a convocar un paro nacional en respaldo a Córdoba.

Estalla el segundo Cordobazo

El lunes 15 de marzo, las acciones comenzaron en Villa Revol, donde se hallaba la planta eléctrica de EPEC, la empresa provincial de energía, y donde el gremio de Tosco, que ejercía el control de esas zonas, la tomó como ocurría en cada paro.

Los trabajadores de FIAT partieron temprano de Ferreyra rumbo al centro como se había acordado; al pasar por la planta de EPEC encontraron a los trabajadores de Luz y Fuerza tomando la planta.

Debido a su aislacionismo y sectarismo, la conducción del "clasismo" interpretó la toma como una traición de Tosco y la CGT peronista a lo acordado el día 9, por lo que insultaron a Tosco y demás dirigentes de Luz y Fuerza.

De cualquier manera El Gringo los invitó a participar de la toma, que serviría como retaguardia del paro activo, pero no lo logró y las columnas siguieron su marcha hacia el centro. Al llegar los activistas de Fiat descubrieron que no había ni palco ni parlantes, lo que aumentó su bronca contra la CGT peronista.

Los dirigentes de SITRAC- SITRAM consumaron discursos criticando a la CGT de Córdoba y al Comité de Huelga, lo cual desorientó y confundió a la multitud, que respondió con las distintas consignas políticas que sostenían; los de FIAT y los grupos Universitarios vinculados al izquierdismo clamaban: ¡Ni golpe ni elección, revolución!, los de Tosco respondían: ¡El pueblo unido jamás será vencido!, y ¡Unidad-CGT!, y los peronistas de izquierda y el SMATA: ¡Si Evita viviera seria montonera!
 
Cuando todo indicaba el comienzo de una gran confusión corrió el rumor de que Tosco había ocupado la zona de EPEC con Luz y Fuerza y entonces la multitud comenzó a corear: ¡Córdoba se mueve por otro 29!, iniciando el Viborazo.

Ocupación de Córdoba

Las columnas principales, que en este caso fueron las de los obreros de FIAT, ocuparon los barrios aledaños al centro como Guemes y Observatorio.

Los que integramos la Juventud Revolucionaria Peronista (JRP) entre los que se encontraban Jorge Busti y Hernán Orduna, tomamos parte en esa auténtica jornada de lucha popular con el SMATA y otros gremios y participamos en la ocupación los barrios estudiantiles y obreros de Clínicas y Alberdi, donde se concentraron un gran número de activistas universitarios y políticos.
 
A las primeras horas de la tarde, como el 29 de mayo de 1969, la ciudad estaba nuevamente tomada por el pueblo. Los trabajadores y estudiantes construyeron barricadas en Barrio Guemes, Colón y San Vicente. Sólo en Barrio Clínicas había 200 barricadas.
 
Si bien el viborazo mostró una mayor participación de grupos organizados en el levantamiento popular, estas luchas sociales conservaban como sello dominante su forma espontánea.
 
Así, se produjeron ataques a empresas como el Banco de Galicia, el Jockey Club, el Banco del Interior y gran cantidad de supermercados. Barrio Clínicas y Villa Revol ocupado por Luz y Fuerza de Tosco fueron los lugares mejor organizados y que resistieron más tiempo, seguramente por la experiencia del primer Cordobazo, y por la fuerte organización del sindicato eléctrico cordobés.
 
El nivel de destrucción material fue mayor que en el Primer Cordobazo, se produjeron gran cantidad de incendios y hubo muy pocas bajas. De la misma manera que en 1969 tampoco se produjeron saqueos ni robos a la propiedad.
 
A diferencia del Cordobazo no se tomó el centro sino la periferia y zonas perfectamente conectadas entre sí que abarcaron más de 500 manzanas, la policía casi no pudo intervenir y sólo comenzó a actuar por la tarde evitando choques frontales.
 
De la represión participa un grupo de elite de la Policía Federal traído de Buenos Aires, "la Brigada Antiguerrillera" al mando del siniestro comisario Villar, viejo enemigo del pueblo que utilizaba una violencia especializada y concentrada con motos, tanques, etc., para desarmar las barricadas.

No obstante, también resultaron impotentes para contener la bronca popular y al atardecer ocuparon la ciudad los militares paracaidistas al mando del general Alcides López Aufranc.

Desenlace de la sublevación y fin de la Revolución Argentina

Por la noche, Uriburu felicitó a los efectivos de la Policía Federal por su eficiencia en la tarea de "desalojar a la víbora del barrio Clínicas", clásica área de residencia estudiantil y uno de los epicentros de las luchas de todo ese período.
 
Finalmente Levingston le pidió la renuncia a Uriburu, quien se retiró de la provincia sin poder cortar ninguna cabeza de víbora, ni de animal alguno. El diario La Voz del Interior haciendo gala del humor cordobés publicó al día siguiente de la renuncia del "Conejo" Uriburu una caricatura de una serpiente satisfecha luego de haberlo devorado. 

El 23 de marzo de 1971 el comandante en jefe del Ejército, general Alejandro Agustín Lanusse, remplazó a Levingston y bajo su gobierno las tropas del Tercer Cuerpo de Ejército tomaron por asalto las fábricas Concord y Materfer para desmantelar los gremios combativos de Sitrac y Sitram y encarcelar a "El Gringo" Tosco y los principales dirigentes. 

Tiempo después, otras puebladas incendian la patria, tocando ahora el turno a Cipoletti en Río Negro, Orán en Salta y Casilda en Santa Fe. Entre el Cordobazo y 1972 estallaron al menos 13 insurrecciones en ciudades del interior del país. En varias de ellas junto a obreros y estudiantes manifestaban activa y públicamente su repudio al régimen militar incluso sectores de las elites locales. 

Jaqueado por puebladas y guerrillas que crecen y se expanden a lo largo y ancho del país y se rebelan contra la opresión y los proyectos del imperialismo, Lanusse convoca a elecciones, para asegurar una retirada en orden de los militares y un traspaso ordenado del gobierno a las autoridades civiles.

Lanusse estaba perfectamente consciente de que no iba a haber ningún modo de alcanzar esa meta sin tener en cuenta a Juan Perón. Por lo tanto, resolvió abrir la puerta a los peronistas. Entonces no tuvo más remedio que convocar a elecciones para el 11 de marzo de 1973 y aceptar la derrota del proyecto dictatorial, elitista, antinacional y antipopular.

El Viborazo fue una rebelión popular y un jalón muy importante en la larga resistencia iniciada en 1955 y que culminaría en 1972 con el regreso de Juan Perón a la Patria, el peronismo aglutinando a todo el pueblo, el intento de la izquierda peronista de convertirse en vanguardia del Movimiento, el triunfo electoral de 1973 y las Fuerzas Armadas retirándose repudiadas de la Casa de Gobierno.
 
Escribe Blas García (participó como militante de la JP en el Viborazo)

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El Viborazo, o segundo Cordobazo, un duro golpe a la dictadura militar
Un grupo nutrido de estudiantes y trabajadores se dirigieron al barrio Clínicas (punto neurálgico del Cordobazo) y establecieron numerosas barricadas para enfrentar la represión de las fuerzas policiales.
El Viborazo, o segundo Cordobazo, un duro golpe a la dictadura militar
Los obreros de las grandes fábricas, instaladas en el cordón industrial de Córdoba, protagonistas de la pueblada, se burlan de Uriburu, que lanzó su celebre provocación: "En Córdoba se anida una venenosa serpiente cuya cabeza pido a Dios me depare el honor histórico de cortar de un solo tajo". El pueblo cordobés le respondió con una rebelión a la que llamaron, en "homenaje" al inspirado gobernador, el Viborazo.
29-07-2015 / 10:07
 
Lo peor de la crisis que vive la Argentina es la negación K que lleva al gobierno a narrar un relato mitómano que está a años luz de la realidad. Que el dólar blue "no es una inquietud" -lo dijo el ministro de Economía, Axel Kicillof-; que la pobreza "no supera el 5%" -se jactó la presidenta Cristina Fernández- o que los pobres argentinos son menos que los de Alemania -aseguró el inefable Jefe de Gabinete Aníbal Fernández-.
 
Pero lamentablemente, los hechos desenmascaran las inconsistencias de las "medicinas" del gobierno. La imposibilidad de detener la escalada del dólar paralelo aumentando las tasas de interés de los plazos fijos en pesos (con un piso del 26,2%), demuestra que la confianza de la gente no se compra con manotazos de ahogado a poco más de una semana para las PASO del 9 de agosto. Porque pese a ese intento, y luego de haber trepado 16 centavos el lunes, la divisa informal ascendió 30 centavos, a $14,93.
 
Peor aún, lejos de desacelerar la recesión, un aumento en la tasa de interés podría agravar todavía más la caída actividad productiva, porque la mecánica de aumentar los rendimientos en plazos fijos apela al sentido especulativo de la gente. No obstante, cuando hay incertidumbre, los ahorristas prefieren el dólar.
 
Al haber tantos billetes en circulación, producto de la ilimitada emisión monetaria, sobran pesos y faltan dólares; por eso la gente corre a asegurarse los pocos dólares que hay. Frente a un peso devaluado y con la agudización de las restricciones cambiarias, la divisa ilegal resulta un seguro para el futuro.
 
Pero cuando la especulación -producto de las propias incapacidades del Ejecutivo- se vuelve un negocio, cuando el gobierno despilfarra en Gasto Público improductivo, con una inflación que crece por encima de los salarios, un superávit comercial deteriorado, un déficit fiscal que se financia con emisión desmedida de billetes y un atraso cambiario insostenible, los que más sufren son los trabajadores y productores, ante una gestión que permanece muda frente a la crisis.
 
A este escenario se le suman los avatares de la política macroeconómica, como la devaluación del real en Brasil, socio estratégico del país que presiona aún más sobre el tipo de cambio nacional; o el desplome de la Bolsa china, principal comprador de commodities y gran prestamista de la era K.
 
Para que la producción se reactive y se imponga contra la especulación, hay que bajar la inflación, lo que, a su vez, implica medidas complejas que el gobierno no quiere asumir. A poco más de cuatro meses de dejar el poder, el cristinismo patea la bomba para que detone más allá del 10 de diciembre. Desactivarla será la tarea urgente de la nueva administración.
 
La Opinión Popular

29-07-2015 / 09:07
 
El juez federal Daniel Rafecas dispuso que sea la Prefectura Naval la encargada de custodiar las pruebas obtenidas durante los últimos allanamientos en el marco de la causa que investiga supuestas irregularidades en "Hotesur", la empresa perteneciente a la familia Kirchner.
 
Hasta el momento, el material que había sido obtenido durante las distintas investigaciones y allanamientos permanecía bajo la custodia de la Policía Metropolitana, fuerza a la que se le había encomendado la ejecución de los procedimientos.
 
Hasta la fecha, la Metropolitana había recibido la orden del juez Claudio Bonadio de realizar 39 allanamientos en Río Gallegos, Bariloche y la ciudad de Buenos Aires. La medida generó fuertes críticas de los K en su contra debido a que utilizó una fuerza que reporta a la Ciudad y no una de alcance federal.
 
En medio de todo eso, el juez fue removido del caso. el jefe de Gobierno porteño y precandidato presidencial por el PRO, Mauricio Macri, acusó al gobernador bonaerense Daniel Scioli, su principal rival de cara a las PASO del 9 de agosto, por la remoción de Bonadio.
 
El material secuestrado se encuentra guardado en formatos digitales (discos rígidos y DVD). Rafecas, quien quedó a cargo de la investigación tras la polémica salida de Bonadio, encomendó que se resguarde en el área de Delitos Económicos de la Prefectura.
 
Apartan a un juez que compromete sus intereses. Nombran en su lugar a un magistrado amigo. Las pruebas ahora están a cargo de personal que depende de la principal sospechosa: Cristina Fernández. Se allana así el camino hacia la impunidad.
 
La Opinión Popular
29-07-2015 / 08:07
 El 25 de junio, los trabajadores de la línea 60 de colectivos dejaron de cobrar boleto en protesta por el despido de un chofer. Desde entonces, hubo más despidos. El Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria, después de que la empresa -cuyo mayor accionista es el Grupo Dota- acordara con la UTA reincorporar a 48 trabajadores. Pero los delegados la rechazaron, porque dicen que sólo la firmó la empresa.
 
La extendida protesta de los choferes y trabajadores de la Línea 60 llegó a su punto máximo de tensión ayer con el intento de corte de la Panamericana, a la altura de la localidad bonaerense de General Pacheco, y posterior enfrentamiento con efectivos de la Gendarmería que reprimieron la movilización.
 
Los conductores, poco antes de las 10, concretaron un piquete en la autovía mano a la provincia de Buenos Aires tras arribar en colectivos. Alrededor de las 7, a pocas cuadras de la entrada al peaje de Panamericana y ruta 197, un grupo de unos 200 manifestantes se había concentrado debajo de la vía y desde allí arrojaron hacia arriba, en dirección a los gendarmes, botellas de vidrio y piedras, según consignó TN.
 
Comandados por Sergio Berni, la Gendarmería Nacional desalojó a las 10.15 un nuevo corte de choferes de la línea 60 en la autopista Panamericana, donde reprimió violentamente, disparó indiscriminadamente balas de goma y arrojó gases lacrimógenos, y los conductores se defendieron con piedras y botellas. El resultado fue al menos 8 personas heridas, efectivos de las fuerzas de seguridad y manifestantes. Algunas personas fueron detenidas.
 
La orden judicial que tiene Gendarmería es impedir el corte "sin armas", sólo con sus escudos. Pero el CELS se quejó por el accionar de la Gendarmería con balas de goma: "está prohibido por los Criterios Mínimos para el Desarrollo de Protocolos de Actuación de los Cuerpos Policiales y Fuerzas de Seguridad Federales en Manifestaciones Públicas, sancionados por la resolución 201-11 del Ministerio de Seguridad de la Nación".
 
Entre los heridos, resultó afectado además un periodista de Canal 9 quien recibió un impacto en la cabeza. Luego de los enfrentamientos, los manifestantes se agruparon en la colectora que va hacia la ciudad de Buenos Aires.
 
El Gobierno de CFK, ahora inquieto, busca posibles acuerdos. Apura un trato para evitar una nueva foto como la de ayer. Está urgido por el calendario electoral y por un conflicto sindical que se le fue de las manos.
 
La Panamericana militarizada de uniformes verde oliva es una postal escalofriante. La imagen remite de manera inevitable a la represión de los 70, pero también a un pasado más actual: Kosteki y Santillán, Fuentealba, Mariano Ferreyra...
 
La Opinión Popular

29-07-2015 / 07:07
 Cuando el cristinismo designó de manera irregular a Laureano Durán como subrogante del Juzgado Federal Nº 1 de La Plata, un tribunal con competencia electoral en la provincia de Buenos Aires, se advirtió lo peligroso de ese avasallamiento del gobierno de CFK sobre el poder judicial, más teniendo en cuenta la proximidad de los comicios y en el distrito en el que se va a dar "la madre de todas las batallas".
 
Durán, de 33 años, era un simple "auxiliar escribiente" -con poca experiencia y pobre formación académica- antes de que La Cámpora hiciera que el Consejo de la Magistratura lo pusiera "a dedo" como juez subrogante, no cumpliendo con el más mínimo requisito legal y académico para el cargo que está desempeñando actualmente.
 
Y no tardó el juez "trucho" en mostrar la hilacha, al firmar una polémica resolución que beneficia al oficialismo durante las PASO del domingo 9 de agosto, al fijar en la provincia de Buenos Aires un máximo de 25 boletas por precandidato para distribuir junto con cada urna, menos del 10 por ciento de lo que se necesita. Con la medida, que  favorece rotundamente al oficialismo, el imberbe subrogante K mostró la hilacha.
 
Para colmo, el juez subrogante determinó también que en caso de faltante de esas boletas, por robo, daño u otra circunstancia, la fuerza damnificada no podrá reponerlas si en la mesa respectiva no tiene un fiscal acreditado. La medida favorece a los que tienen un fuerte "aparato" político, como el PJ, y provocó la reacción de la oposición.
 
La escandalosa resolución de Durán dejaba a cargo de los fiscales la reposición de las boletas, lo que había sido duramente  cuestionada por la espacios opositores que no cuentan con una red de fiscalización lo suficientemente amplia como para cubrir las  más de 34 mil mesas bonaerenses.
 
La oposición no tardó en reaccionar y fueron los partidos minoritarios los primeros en manifestar la indignación, ya que no pueden reunir fiscales para controlar el desarrollo de la jornada electoral en las 34.500 mesas bonaerenses de los 5003 establecimientos habilitados para la votación y reponer boletas en caso de que se terminen o sean robadas.
 
Pese a que el magistrado está relacionado con el cristinismo, la decisión generó críticas incluso dentro de las filas del oficialismo. El jefe de Gabinete y pre candidato a gobernador por el Frente para la Victoria, Aníbal Fernández, dijo que la resolución de Durán era "un disparate" y que la iba a apelar.
 
La Cámara Nacional Electoral revocó la resolución del juez federal "trucho" Durán y a partir de la decisión del tribunal nacional, habrá 300 boletas de cada partido por cada urna que sea distribuida por el Correo Argentino en el operativo electoral para el próximo 9 de agosto.
 
Es una buena noticia que cada candidato pueda contar, en cada mesa de votación, con el mínimo de boletas indispensable para renovarlas toda vez que desaparezcan por acción de punteros que actúan al amparo de dirigentes y funcionarios que sólo aspiran a permanecer de cualquier manera en el poder, recurriendo incluso al fraude.
 
La Opinión Popular

28-07-2015 / 19:07
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