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Por Luis Alberto Romero - Historiador.
"La realidad es la del tarifazo. La realidad es la de la cantidad de gente que se está quedando sin trabajo.” Adán Bahl, Vicegobernador de Entre Ríos
Nacionales - 15-03-2012 / 11:03
EFEMÉRIDES POPULARES. LA REBELIÓN OBRERO-ESTUDIANTIL DEL 15 DE MARZO DE 1971

El Viborazo, o segundo Cordobazo, un duro golpe a la dictadura militar

El Viborazo, o segundo Cordobazo, un duro golpe a la dictadura militar
El dirigente cordobés de Luz y Fuerza, el legendario Agustín “El Gringo” Tosco, con el gremio intervenido y desde la clandestinidad, impulsó y protagonizó el Viborazo.
Un día como hoy, el 15 de marzo de 1971, se producía el segundo Cordobazo, popularmente llamado Viborazo. Fue una huelga con protesta social masiva ocurrida en Córdoba, opuesta al gobernador de la provincia perteneciente a la dictadura militar imperante conocida como Revolución Argentina.
 
Ese día, los obreros y estudiantes que marchamos hacia el centro de la ciudad, generamos un enfrentamiento con la policía que devastó el área céntrica y se transformó en una insurrección general que tomó el control de unas 500 manzanas del centro y los barrios, quedando la ciudad en manos del pueblo.
 
Hubo manifestaciones, barricadas, fogatas, incendios y enfrentamientos entre trabajadores y estudiantes con fuerzas represivas de la Policía Provincial y de la Policía Federal. La sublevación popular formó parte de otras puebladas similares como el correntinazo, rosariazo, cordobazo, mendozazo, etc.
 
Escribe Blas García (participó como militante de la JP en el Viborazo)

Scalabrini Ortiz y la Lucha Contra la Dominación Británica en la Argentina
Blas García

Córdoba, capital de obreros y estudiantes

En ciertos periodos históricos y por causas especiales, determinados actores políticos y sociales sobresalen en la escena nacional con un particular protagonismo, llegando a conformar alternativas a lo que sucedía en Buenos Aires, con una proyección que las convertía en fenómenos nacionales contra el proceso reaccionario que estaba en vigencia desde la llamada "revolución libertadora" de 1955.
 
Así, Córdoba adquirió un especial peso político nacional luego de lo sucedido en mayo de 1969, del llamado Cordobazo, y posteriormente, a comienzo de los setenta con la aparición de los sindicatos de la izquierda revolucionaria, denominado "clasistas" entre los obreros mecánicos.

En Córdoba existía una estrecha relación entre los estudiantes y los obreros de las grandes fábricas instaladas en el cordón industrial, ya que en aquellos años muchos trabajadores estudiaban en la Universidad de Córdoba.

Santiago Pampillón resumió a la unidad obrero-estudiantil que se forjaría en este período. Pampillón era obrero y estudiante, como un símbolo viviente de la ciudad que fusionaba ambos sectores sociales en su vida cotidiana y fue asesinado por la dictadura militar en las calles de la ciudad durante la gran huelga estudiantil universitaria de mediados de 1966.

Estas experiencias se dieron en el contexto de un movimiento obrero muy combativo, surgido de las luchas en la resistencia peronista y radicalizados al calor de las corrientes de ideas revolucionarias de los años 60.
 
A ello se sumaba al reclamo permanente de los peronistas por la convocatoria a elecciones limpias y el regreso de su Líder, lo que llevó a que la politización creciera notablemente tanto en las fábricas como en las facultades.
 
El "Cordobazo" y el "Viborazo" fueron organizados fundamentalmente por los trabajadores de la Energía (organizados en el Sindicato de Luz y Fuerza) y los mecánicos (en el SMATA), que constituían los dos principales sectores productivos de la región, tanto por número de trabajadores directos e indirectos como por su carácter estratégico para la economía nacional. Dichos sindicatos eran la punta de lanza de la combativa CGT cordobesa.

En el "Viborazo" se sumaron al movimiento los dos sindicatos que agrupaban a los trabajadores de FIAT (SiTraC y SiTraM), arrebatados unos meses antes a sus conducciones entreguistas por listas de la izquierda revolucionaria.
 
Esta confluencia obrero-estudiantil expresaba al conjunto de los sectores populares: a la clase media urbana y rural, a los productores pequeños y medios del campo y la ciudad, y al empresariado nacional; con un fuerte sentimiento antiimperialista y anticapitalista por el evidente copamiento de la economía por parte de los monopolios extranjeros. El Cordobazo y las movilizaciones populares subsiguientes se llevaron puesto a Onganía y el Viborazo, a Levingston.
 

Las jornadas de marzo de 1971
 
El 1 de marzo de 1971 el gobierno militar del general Roberto Marcelo Levingston, en un verdadero disparate político, designó como nuevo interventor de la provincia de Córdoba al dirigente conservador José Camilo Uriburu, a quienes sus amigos llamaban "El Conejo" por sus catorce hijos.
 
Uriburu era sobrino de José Félix Uriburu, el general filonazi que derribara al presidente popular Hipólito Yrigoyen en 1930; y al parecer estaba dispuesto a hacer honras a su ascendencia ideológica.
 
La CGT provincial de Atilio El Negro López llama a un paro activo contra la intervención y se realiza una concentración. Como respuesta a la movilización social que se había hecho constante en Córdoba, Uriburu, olvidando que estaba en la "provincia rebelde" lanzó su celebre provocación declarando que: "Confundida entre la múltiple masa de valores morales que es Córdoba por definición, se anida una venenosa serpiente cuya cabeza pido a Dios me depare el honor histórico de cortar de un solo tajo". El pueblo cordobés le respondió con una pueblada a la que llamaron, en "homenaje" al inspirado gobernador, el Viborazo.

Se prepara la insurrección

El 3 de marzo el dirigente de Luz y Fuerza Agustín El Gringo Tosco, con el gremio intervenido y desde la clandestinidad, propuso la formación de un Comité de Huelga provincial, incluyendo a los sindicatos "clasistas" de FIAT (Sindicato de Trabajadores de Concord -SiTraC- y Sindicato de Trabajadores de Materfer -SiTraM-) de conducción izquierdista para preparar la ocupación de todas las plantas fabriles el 12 de marzo con el reclamo del fin de la dictadura.
 
Se produce una discusión entre la CGT peronista y los sindicatos "clasistas". La Comisión de lucha de la CGT reafirma el paro para el 12 de marzo y los sindicatos "clasistas" SiTraC y SiTraM convocan a un acto con movilización en la localidad de Ferreyra, en la entrada de la ciudad, donde FIAT tenía sus tres plantas (Concord, Materfer y Grandes Motores Diesel).

Vísperas del incendio: El Ferreyrazo

El viernes 12, tal cual lo programado por el Comité de Huelga se produjeron tomas en diferentes empresas, los trabajadores de FIAT, en tanto, decidieron abandonar las plantas de Concord y Materfer y realizaron un acto en el paso a nivel de Materfer reuniendo a sus afiliados y a los trabajadores de Grandes Motores Diesel, Perkins, Thompson Ramco y a vecinos del barrio de Ferreyra.

Cuando llega la policía, dirigida por el comisario Sanmartino, el enfrentamiento se hizo encarnizado. Piedras contra las balas y gases de la policía dando lugar a lo que popularmente se conocería como Ferreyrazo. Ahí, mientras un grupo de jóvenes y obreros resistían la represión, un agente descerrajó un balazo con pistola 45 que dio en la cara de un obrero de FIAT de 18 años, Adolfo Cepeda.

La muerte de Cepeda exacerba la indignación popular y el sepelio se transforma en un elocuente testimonio de repudio hacia la dictadura y la represión.

La CGT respondió convocando a un nuevo paro general para el 15 de marzo con abandono de fábrica a las 10 hs., asamblea en puerta de fábrica y movilización para concentrarse en plaza Vélez Sarsfield, a las 11 horas.
 
Además, la CGT de Córdoba emitió un comunicado, criticando a Rucci y la CGT nacional por no solidarizarse con la clase obrera cordobesa, por mantener una complicidad pasiva y por negarse a convocar un paro nacional en respaldo a Córdoba.

Estalla el segundo Cordobazo

El lunes 15 de marzo, las acciones comenzaron en Villa Revol, donde se hallaba la planta eléctrica de EPEC, la empresa provincial de energía, y donde el gremio de Tosco, que ejercía el control de esas zonas, la tomó como ocurría en cada paro.

Los trabajadores de FIAT partieron temprano de Ferreyra rumbo al centro como se había acordado; al pasar por la planta de EPEC encontraron a los trabajadores de Luz y Fuerza tomando la planta.

Debido a su aislacionismo y sectarismo, la conducción del "clasismo" interpretó la toma como una traición de Tosco y la CGT peronista a lo acordado el día 9, por lo que insultaron a Tosco y demás dirigentes de Luz y Fuerza.

De cualquier manera El Gringo los invitó a participar de la toma, que serviría como retaguardia del paro activo, pero no lo logró y las columnas siguieron su marcha hacia el centro. Al llegar los activistas de Fiat descubrieron que no había ni palco ni parlantes, lo que aumentó su bronca contra la CGT peronista.

Los dirigentes de SITRAC- SITRAM consumaron discursos criticando a la CGT de Córdoba y al Comité de Huelga, lo cual desorientó y confundió a la multitud, que respondió con las distintas consignas políticas que sostenían; los de FIAT y los grupos Universitarios vinculados al izquierdismo clamaban: ¡Ni golpe ni elección, revolución!, los de Tosco respondían: ¡El pueblo unido jamás será vencido!, y ¡Unidad-CGT!, y los peronistas de izquierda y el SMATA: ¡Si Evita viviera seria montonera!
 
Cuando todo indicaba el comienzo de una gran confusión corrió el rumor de que Tosco había ocupado la zona de EPEC con Luz y Fuerza y entonces la multitud comenzó a corear: ¡Córdoba se mueve por otro 29!, iniciando el Viborazo.

Ocupación de Córdoba

Las columnas principales, que en este caso fueron las de los obreros de FIAT, ocuparon los barrios aledaños al centro como Guemes y Observatorio.

Los que integramos la Juventud Revolucionaria Peronista (JRP) entre los que se encontraban Jorge Busti y Hernán Orduna, tomamos parte en esa auténtica jornada de lucha popular con el SMATA y otros gremios y participamos en la ocupación los barrios estudiantiles y obreros de Clínicas y Alberdi, donde se concentraron un gran número de activistas universitarios y políticos.
 
A las primeras horas de la tarde, como el 29 de mayo de 1969, la ciudad estaba nuevamente tomada por el pueblo. Los trabajadores y estudiantes construyeron barricadas en Barrio Guemes, Colón y San Vicente. Sólo en Barrio Clínicas había 200 barricadas.
 
Si bien el viborazo mostró una mayor participación de grupos organizados en el levantamiento popular, estas luchas sociales conservaban como sello dominante su forma espontánea.
 
Así, se produjeron ataques a empresas como el Banco de Galicia, el Jockey Club, el Banco del Interior y gran cantidad de supermercados. Barrio Clínicas y Villa Revol ocupado por Luz y Fuerza de Tosco fueron los lugares mejor organizados y que resistieron más tiempo, seguramente por la experiencia del primer Cordobazo, y por la fuerte organización del sindicato eléctrico cordobés.
 
El nivel de destrucción material fue mayor que en el Primer Cordobazo, se produjeron gran cantidad de incendios y hubo muy pocas bajas. De la misma manera que en 1969 tampoco se produjeron saqueos ni robos a la propiedad.
 
A diferencia del Cordobazo no se tomó el centro sino la periferia y zonas perfectamente conectadas entre sí que abarcaron más de 500 manzanas, la policía casi no pudo intervenir y sólo comenzó a actuar por la tarde evitando choques frontales.
 
De la represión participa un grupo de elite de la Policía Federal traído de Buenos Aires, "la Brigada Antiguerrillera" al mando del siniestro comisario Villar, viejo enemigo del pueblo que utilizaba una violencia especializada y concentrada con motos, tanques, etc., para desarmar las barricadas.

No obstante, también resultaron impotentes para contener la bronca popular y al atardecer ocuparon la ciudad los militares paracaidistas al mando del general Alcides López Aufranc.

Desenlace de la sublevación y fin de la Revolución Argentina

Por la noche, Uriburu felicitó a los efectivos de la Policía Federal por su eficiencia en la tarea de "desalojar a la víbora del barrio Clínicas", clásica área de residencia estudiantil y uno de los epicentros de las luchas de todo ese período.
 
Finalmente Levingston le pidió la renuncia a Uriburu, quien se retiró de la provincia sin poder cortar ninguna cabeza de víbora, ni de animal alguno. El diario La Voz del Interior haciendo gala del humor cordobés publicó al día siguiente de la renuncia del "Conejo" Uriburu una caricatura de una serpiente satisfecha luego de haberlo devorado. 

El 23 de marzo de 1971 el comandante en jefe del Ejército, general Alejandro Agustín Lanusse, remplazó a Levingston y bajo su gobierno las tropas del Tercer Cuerpo de Ejército tomaron por asalto las fábricas Concord y Materfer para desmantelar los gremios combativos de Sitrac y Sitram y encarcelar a "El Gringo" Tosco y los principales dirigentes. 

Tiempo después, otras puebladas incendian la patria, tocando ahora el turno a Cipoletti en Río Negro, Orán en Salta y Casilda en Santa Fe. Entre el Cordobazo y 1972 estallaron al menos 13 insurrecciones en ciudades del interior del país. En varias de ellas junto a obreros y estudiantes manifestaban activa y públicamente su repudio al régimen militar incluso sectores de las elites locales. 

Jaqueado por puebladas y guerrillas que crecen y se expanden a lo largo y ancho del país y se rebelan contra la opresión y los proyectos del imperialismo, Lanusse convoca a elecciones, para asegurar una retirada en orden de los militares y un traspaso ordenado del gobierno a las autoridades civiles.

Lanusse estaba perfectamente consciente de que no iba a haber ningún modo de alcanzar esa meta sin tener en cuenta a Juan Perón. Por lo tanto, resolvió abrir la puerta a los peronistas. Entonces no tuvo más remedio que convocar a elecciones para el 11 de marzo de 1973 y aceptar la derrota del proyecto dictatorial, elitista, antinacional y antipopular.

El Viborazo fue una rebelión popular y un jalón muy importante en la larga resistencia iniciada en 1955 y que culminaría en 1972 con el regreso de Juan Perón a la Patria, el peronismo aglutinando a todo el pueblo, el intento de la izquierda peronista de convertirse en vanguardia del Movimiento, el triunfo electoral de 1973 y las Fuerzas Armadas retirándose repudiadas de la Casa de Gobierno.
 
Escribe Blas García (participó como militante de la JP en el Viborazo)

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El Viborazo, o segundo Cordobazo, un duro golpe a la dictadura militar
Un grupo nutrido de estudiantes y trabajadores se dirigieron al barrio Clínicas (punto neurálgico del Cordobazo) y establecieron numerosas barricadas para enfrentar la represión de las fuerzas policiales.
El Viborazo, o segundo Cordobazo, un duro golpe a la dictadura militar
Los obreros de las grandes fábricas, instaladas en el cordón industrial de Córdoba, protagonistas de la pueblada, se burlan de Uriburu, que lanzó su celebre provocación: "En Córdoba se anida una venenosa serpiente cuya cabeza pido a Dios me depare el honor histórico de cortar de un solo tajo". El pueblo cordobés le respondió con una rebelión a la que llamaron, en "homenaje" al inspirado gobernador, el Viborazo.
25-09-2016 / 17:09
Si bien su trayectoria en el ámbito de los negocios le dio a Mauricio Macri una valorable experiencia para moverse en las altas esferas empresarias, su condición de presidente de la Argentina lo introdujo en el reducido núcleo de quienes ejercen el poder político mundial.
 
Un miembro de la delegación que acompañó al jefe del Estado durante la semana pasada a Nueva York, contó que Macri está cada vez más fascinado con esos encuentros donde además de atender las relaciones e intereses diplomáticos, puede hacer sociales con los líderes de las naciones más poderosas.
 
Tal vez algo de esa fascinación, y también mucho de ingenuidad y desconocimiento de ciertas reglas sobreentendidas en ese ambiente, lo llevó a incursionar con notable liviandad en uno de los temas más sensibles de nuestra política exterior: el diferendo con Gran Bretaña por las Islas Malvinas.
 
El breve diálogo de mesa a mesa en un almuerzo con la primera ministra del Reino Unido, Theresa May, donde se prometieron hablar de los temas que interesan a ambos países, llevó a Macri a suponer que entre esas cuestiones estaría la soberanía de las islas. Con amateurismo político, el Presidente admitió esa posibilidad y desencadenó un confuso episodio diplomático.
 
La canciller Susana Malcorra debió salir a aclarar el supuesto contenido del diálogo, el gobierno británico hizo lo propio y finalmente Macri moderó sus expresiones. Menos el gobierno argentino, todos sacaron provecho del tropiezo presidencial.
 
Los ingleses, porque tienen en claro sus objetivos y la manera de conseguirlos. De hecho, el documento que firmaron el ministro de Estado para Europa y las Américas del Reino Unido, Alan Duncan, y la canciller Malcorra para establecer otra escala en territorio argentino de los vuelos a las islas, va en esa dirección.
 
También la oposición interna y hasta algunos aliados de Cambiemos, como el caso de los radicales y Elisa Carrió, vieron la oportunidad para fustigar de algún modo al Gobierno.

25-09-2016 / 17:09
En medio del paso por la Asamblea General de las Naciones Unidas que en el gobierno califican sin eufemismos de "rutilante", Mauricio Macri sorprendió con una afirmación a la distancia. Dijo estar "absolutamente convencido" de que el oficialismo ganará las elecciones legislativas del año que viene.
 
Se sabe: en el gobierno, un concepto en el que coinciden la mayoría de los analistas -no importa dónde estén parados- sostienen que esa victoria en las urnas de movida le habilita a Cambiemos un tránsito ordenado hasta 2019, y la certeza de que en ese caso habrá otros cuatro años del líder de Pro en la Casa Rosada.
 
Por el contrario, esos analistas advierten que una derrota en esa contienda abortaría cualquier intento continuista de la administración, y hasta comprometería seriamente la gobernabilidad en los dos últimos años de gestión. Un pronóstico agorero que obviamente no es compartido por los entusiastas funcionarios.
 
Esos voceros gubernamentales no escatiman optimismo y a la vez entregan las cuatro o cinco líneas directrices que, dicen, permiten sostener como algo más que un exultante estado de ánimo aquella afirmación presidencial en Nueva York.
 
Palabras del presidente que sonaron si se quiere desafiantes en medio de algunas noticias de aquí y ahora sobre la marcha de la economía que siguen siendo malas, aunque se advierten indicios de una leve mejoría hacia el último trimestre.
 
En verdad enumeran en el gobierno una sucesión de datos a futuro que son valores que hoy buena parte de la oposición, salvo el cristinismo recalcitrante que quiere que todo salga mal y que Macri se desbarranque antes de llegar, no discute.
 
El gobierno pronostica que la inflación en 2017 se va ubicar en torno al 17 %, contra el poco más del 35 % que arrojará la medición para todo 2016. Y que si se mide agosto contra el mismo mes de 2015 está por encima del 43 %.
 
Por el contrario, o como consecuencia de esa caída de los precios, informes oficiales sostienen que el poder adquisitivo se va a recuperar entre tres y cuatro puntos. Según Jorge Triaca, eso determinaría que el año que viene por primera vez desde la devaluación de 2014, el crecimiento de los sueldos sea superior al de la inflación.
 
El crecimiento de la economía se ubicaría en alrededor del 3,5 %. Y datos que maneja el Ministerio de Trabajo sostienen que a finales del año que viene se habrá por lo menos recuperado el empleo que se perdió en estos primeros nueve meses. En los papeles se ve bien, habrá que corroborarlo en los hechos.

25-09-2016 / 09:09
25-09-2016 / 09:09
Dos películas argentinas prefiguran magníficamente la encrucijada en que nos hallamos, con una profundidad que ningún discurso político podría expresar porque nos hablan desde la imaginación y el sentimiento, no sólo desde la racionalidad.
 
"El secreto de sus ojos" (ganadora del premio Oscar) y "El ciudadano ilustre" (que cuenta la historia imaginaria de un escritor argentino que gana el premio Nobel), nos muestran lo peligroso y a la vez imposible que es tratar de restaurar el pasado o volver a él, en aras de encontrar un sentido a las cosas irresueltas que no nos atrevemos a enfrentar y resolver desde el presente porque se nos han bloqueado las motivaciones espirituales que nos permiten mirar con optimismo el futuro. Y se nos han bloqueado, precisamente, porque ese pasado nos tiene tan obsesionados que nos exige una y otra vez hacerlo revivir aunque, cada vez que revive, sólo nos genera más dolor.
 
En "El secreto de sus ojos", un hombre para vengarse del que le mató a la mujer de su vida, decide inmolarse junto a él. En vez de hacer que lo encarcelen, o en última instancia matarlo, opta por aprisionarlo a cadena perpetua en una cárcel privada oculta, viviendo él como único y permanente custodio del preso, para que ninguno de los dos olviden el pasado. Él, a su gran amor asesinado; el asesino, a su crimen; atados por una muerta a vivir unidos, víctima y asesino, por siempre; renunciando a cualquier porvenir en nombre de una venganza imposible. Necrofilia pura.
 
En "El ciudadano ilustre", el escritor argentino que se hizo mundialmente famoso contando en todos sus libros la historia del pueblo donde nació y vivió hasta los veinte años (cuando debió escapar del mismo y sus miserias para poder respirar), se agota creativamente y entonces se atreve a volver al lugar a donde prometió no regresar, para supuestamente buscar la inspiración perdida.
 
Pero, como era de prever, en su pueblo se encuentra con lo que podríamos denominar el horror en estado puro: un lugar que sigue siendo igual o peor de cómo lo dejó pero que a la vez representa a la Argentina actual casi a la perfección. Como que todos los defectos argentinos (e incluso más que argentinos, humanos) hubieran alimentado a ese pueblito hasta volverse su propia naturaleza. La realidad resulta ser más pesadillesca que esa literatura con la que el escritor trató de exorcizar los fantasmas aterradores de su juventud. 

25-09-2016 / 09:09
La inflación aminoró su ritmo. Sectores como el automotor y el de la construcción parecen haber dejado atrás su peor momento. Quienes siguen el sector agrícola pronostican para la campaña 2016/17 una cosecha récord, cercana a los 120 millones de toneladas.
 
Pero ni la economía ni la política ni la calle permiten asegurar que el Gobierno se haya enderezado definitivamente o tenga el camino más o menos despejado para el resto de su mandato o, siquiera, para las elecciones legislativas del año próximo.
 
El soponcio del Gobierno con los aumentos tarifarios, tan inevitables como torpemente anunciados e implementados, es un ejemplo de lo mucho que tiene aún por aprender. Le queda ahora procesar e incorporar algunas de las mejores sugerencias que pasaron por las audiencias públicas a las que fue obligado por la Corte Suprema. Pero habrá perdido diez o más meses en empezar a encarrilar una cuestión que se sabía hace años debería encarar cualquiera que llegara al poder.
 
Atento a la debilidad de los precios de las materias primas, la recesión brasileña, el ralentamiento de la economía china y el menor crecimiento del comercio mundial, el presupuesto contempla que el año próximo las importaciones crezcan a un ritmo levemente mayor que las exportaciones, lo que supone aceptar que las brechas fiscal y externa de la economía seguirán financiándose, en gran medida, con endeudamiento.
 
Para que el "modelo macrista" cierre es crucial que cuanto antes y en el mayor volumen posible, la inversión privada, interna y externa apueste al cambio de rumbo y de ese modo lo consolide. La respuesta a invitaciones y sugerencias es por ahora tímida y ambigua. De un lado porque, por buenas y malas razones, el capital es cobarde. Del otro, porque la sociedad argentina tiene una actitud esquizofrénica respecto del emprendedurismo y las empresas.
 
Mediciones y encuestas internacionales como Latinobarómetro y Pew Research coinciden en que nuestro país está entre los de opiniones más negativas sobre la economía de mercado. Pero a la vez es el del cuentapropista, las changas o quioscos más o menos sistemáticos, el consultor de medio turno, hasta del mini empresario que no resigna un empleo por ahí, porque nunca se sabe. 
 
¿Por qué los emprendedores tienen tan buena imagen y los empresarios tan mala? Porque después de 2001 todos somos emprendedores. Pero, claro, emprendedores del rebusque, el aguante, la sobrevivencia, lo que requiere cierta dosis de talento pero no alcanza para el progreso o la modernización de una Nación.
 
No está claro que, más allá de las gestiones política, ejecutiva, administrativa (que de por sí son un desafío mayúsculo) el macrismo tenga el mensaje y los predicadores adecuados para inculcar el cambio de chip que pretende en la sociedad argentina. Ése es tal vez su principal desafío.

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