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“Un país que exporta toneladas de trigo, de soja, no puede tener 700 mil pibes por debajo de la línea de pobreza, desnutridos. Ese no es el país que nosotros queremos ver”. Victoria Donda
Nacionales - 02-03-2012 / 09:03
CRUCES ENTRE LA PRESIDENTA Y LOS DOCENTES

Cristina dijo que los docentes piden mucho pero trabajan poco

Cristina dijo que los docentes piden mucho pero trabajan poco
Arriba. La Presidenta fue más dura aún al referirse a la jornada laboral de los docentes. Abajo. Muy divertidos, Sergio Urribarri, y los gobernadores José Luis Gioja, Lucía Corpacci, Luis Beder Herrera y Daniel Scioli festejaron sonrientes varios de los tramos del discurso ante la Asamblea Legislativa.
Críticas de Cristina Fernández a los gremios docentes en pugna con el Gobierno K por el tema salarial.
 
En un contexto de inicio de clases signado por paros en 7 provincias y con el horizonte de una huelga nacional de CTERA el próximo martes, Cristina dedicó ayer una parte importante de su discurso ante la Asamblea Legislativa al conflicto por el salario de los maestros, que no cayeron nada bien a los docentes.
 
Visiblemente molesta por las medidas de fuerza que esta semana vaciaron las aulas en distritos como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Chaco, Entre Ríos y Mendoza, la Presidente señaló que en los últimos 9 años el salario testigo que fija la paritaria docente nacional "aumentó el 651 por ciento" y que los maestros trabajan poco en relación con lo mucho que exigen.
 
En medio de tensas negociaciones por subas de salarios y de declaraciones de huelga, Cristina eligió a los docentes como blanco de sus críticas. La Presidenta cuestionó las paritarias y los recientes paros que postergaron el inicio de las clases, pero fue más dura aún al referirse a la jornada laboral y al ausentismo."Trabajan cuatro horas y tienen tres meses de vacaciones", dijo la jefa del Estado.
 
Lejos de calmar las aguas, huelga y críticas, fue la réplica de los docentes, que reprocharon el mensaje de Cristina, negaron que sólo busquen discutir salarios en las paritarias y rechazaron que los docentes tengan jornadas de "4 horas" y "tres meses" de vacaciones.
 
"Los tres meses de vacaciones no existen. Trabajamos hasta fines de diciembre y retomamos en febrero", señaló la dirigente Stella Maldonado, de CTERA en declaraciones radiales y televisivas.


La Opinión Popular

LOS GREMIOS REPROCHARON EL MENSAJE DE CRISTINA
 
Huelgas y críticas, la réplica de los docentes
 
En medio de tensas negociaciones por subas de salarios y de declaraciones de huelga, Cristina Kirchner eligió a los docentes como blanco de algunas de sus críticas. La Presidenta cuestionó las paritarias y los recientes paros que postergaron el inicio de las clases, pero fue más dura aún al referirse a la jornada laboral y al ausentismo.
 
"Trabajan cuatro horas y tienen tres meses de vacaciones", dijo la jefa del Estado, y agregó: "Creo que quedaron atrapados en una lógica de otro país, la lógica de la carpa blanca, cuando les descontaban el salario".
 
Desde la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (Ctera), que agrupa a 320.000 afiliados en 25 gremios de todo el país, rechazaron ayer el mensaje presidencial e informaron que continúa en pie el paro nacional convocado para el martes que viene.
 
"La Presidenta incurrió en inexactitudes: no hay docente que trabaje solamente cuatro horas y que tenga tres meses de vacaciones. El tono del discurso no creo que ayude a resolver el conflicto por la negociación salarial", sostuvo a LA NACION la titular de Ctera, Stella Maldonado.
 
De acuerdo con la explicación de Maldonado, no es cierto que los docentes tengan tres meses de vacaciones como afirmó la Presidenta. "Trabajamos hasta el 29 o 30 de diciembre y nos reincorporamos el 10 de febrero", explicó.
 
También hubo fuertes críticas al mensaje de Cristina Kirchner desde los gremios bonaerenses, que aún no lograron un acuerdo en la negociación paritaria de este año.
 
"Se asemejó a un discurso de la década del 90 más que al tiempo que vivimos. Es un retroceso teniendo en cuenta que se había avanzado con la nueva ley de educación", opinó a LA NACION Roberto Baradel, secretario general de Suteba.
 
En caso de no haber hoy una definición en cuanto al alza salarial, los gremios bonaerenses convocarán a un paro de 48 horas para la semana próxima. Los docentes pidieron elevar el salario inicial de 2400 a 3100 pesos. El Estado, en tanto, ofreció 2800 pesos.
 
"En lugar de confrontar, la Presidenta debería haber convocado a los sindicatos. Queremos que se mejore la oferta y que se respete la escala salarial", exigió Baradel para las próximas negociaciones.
 
Se sumaron a las voces de Baradel y Maldonado miembros del Sadop, el gremio de los docentes privados.
 
Los reclamos docentes tuvieron el respaldo por parte de la CGT. Tanto el dirigente Julio Piumato como el diputado nacional Facundo Moyano respaldaron sus pedidos. "Estamos en solidaridad con la lucha de los docentes. Los reclamos son totalmente justos, más allá de todo lo que describió la Presidenta", dijo el líder de la Juventud Sindical.
 
Fuente: La Nación

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27-04-2015 / 10:04
27-04-2015 / 09:04
 Mauricio Macri aplastó a Gabriela Michetti en la interna del PRO, en donde logró imponer a su propio candidato, Horacio Rodríguez Larreta. Ganó esa pelea y la ganó rotundamente. Larreta tiene menos carisma que Michetti pero tiene más capacidad de gestión que Michetti. Y sobre todo, tuvo el poder delegado de Macri, que lo consagró heredero de una gestión avalada por los porteños.
 
Michetti no supo pelearlo a Larreta sin pelearse con Macri y buscó hacerse entender a medias. Apuntó a dos cuestiones sensibles de la administración macrista como es el negocio del juego (y los pactos con el empresario K, Cristóbal López) y el alarmante crecimiento del narcotráfico. Así, peleó sin padrinos contra todo el aparato oficial del Pro y sacó cerca del 20%. No es poco. Anoche compartió el acto con Larreta. Hay que ver si ahora comparten la campaña.
 
La Ciudad Autónoma de Buenos Aires hace rato que es un baluarte macrista pero los números porteños no son aplicables en todos lados. El principal desafío de Macri es la proyección nacional y la provincia de Buenos Aires. Tiene otro desafío y es enteramente local: reagrupar las propias fuerzas después de una interna que no supo ni pudo evitar.
 
Martín Lousteau, sin aparato y con escasos recursos, vencedor en ECO, aparece como el mejor posicionado para pelear contra el PRO en Capital. En la batalla que tuvo contra el camporista Mariano Recalde por el segundo lugar, el economista le ganó en el mano a mano y también lo superó en la suma alianza vs. alianza. ¿Podrá Lousteau captar el voto resentido de un sector del michettismo en la general del 5 de julio?
 
Los K protagonizaron el papelón en las PASO porteñas. Una cosa es no parecer derrotados, otra es festejar. El cristinismo festejó. Nadie se explica qué festejó. El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, espadachín comunicacional del gobierno de CFK, ingresó al búnker K minutos después del cierre de los comicios y sentenció: "Estamos recuperando el segundo lugar", decretó, festejando, pero al final salieron terceros, cómodos detrás del PRO y ECO.
 
El cristinismo volvió a echar mano al relato K y buscó convertir en una victoria algo que fue una derrota demoledora. El Gobierno de CFK no logró ninguno de los objetivos que se había planteado; de máxima, superar a Martin Lousteau con Mariano Recalde; y de mínima, volver a ser la segunda fuerza en la Ciudad en la suma de todos sus candidatos.
 
O dieron por ciertas proyecciones equivocadas o con la alegría fingida se les fue la mano. Recalde es presidente de una empresa fundida y fue el primer ensayo con los ultra K de La Cámpora. No le alcanzó la bendición y el apoyo de Cristina, empeñada en impulsar como administrador porteño a un mal administrador consumado.
 
La Ciudad de Buenos Aires no fue, ni es, ni será K; una mayoría muy amplia del electorado porteño sigue lejos del cristinismo: ese fue ayer el mensaje de las urnas porteñas.
 
La Opinión Popular

26-04-2015 / 16:04
26-04-2015 / 11:04
26-04-2015 / 10:04
 
Como cada vez que en la política argentina se juegan fuertes intereses de poder, se ha vuelto a poner en funcionamiento esa intangible escala de valores y condiciones que mide quién es peronista y quién no, y cuándo un peronista es más peronista que otro.
 
Se trata del famoso peronómetro, que supuestamente garantiza esas lealtades que luego de manera inexorable dejarán de serlo.
 
La referencia viene a cuento porque dos de los tres candidatos presidenciales mejor posicionados en las encuestas han decidido reforzar la captación de voluntades en el llamado peronismo tradicional, que antes se denominaba pejotismo y que no está formalmente incorporado al conglomerado kirchnerista.
 
A ese sector se lo disputan -por distintas razones- Daniel Scioli y Sergio Massa. En el caso del gobernador bonaerense, a quien el kirchnerismo duro le ha sembrado de espinas el camino a su candidatura, la ambición de lograr la unidad del peronismo no es solamente un sueño de liderazgo.
 
Imagina que si llega a ser presidente, con ese escudo formado por gobernadores e intendentes identificados con la vieja doctrina, podrá ponerles límites a las exigencias de La Cámpora y de otros sectores transversales que seguirán respondiendo a Cristina Fernández.
 
El caso de Massa es diferente. Se reivindica como peronista pero decidió diferenciarse proponiendo un frente con distintos sectores que hiciera foco en la renovación.
 
Allí recibió un fuerte apoyo del peronismo tradicional que le permitió ganar las elecciones legislativas de 2013 nada menos que en la provincia de Buenos Aires. Con eso postergó el sueño kirchnerista de "Cristina eterna" y consolidó una fuerza que hoy le permite aspirar a la Presidencia.
 
A la hora de formalizar las alianzas, sobrevino el criterio de la selectividad y Massa creyó que la renovación era incompatible con el peronismo tradicional. Para privilegiar su convocatoria a los jóvenes, prefirió cerrarles las puertas a los viejos caudillos y desalentó esos acercamientos.
 
Hoy, cuando todos transitan hacia las definiciones electorales y la intención de voto se convierte en inevitable referencia, Massa advierte que no es vaciando su fuerza de peronismo como va a recuperar posiciones. 

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