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Nacionales - 26-02-2012 / 18:02
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 26/02/1944 EDELMIRO J. FARRELL NOMBRA AL CORONEL JUAN DOMINGO PERÓN COMO MINISTRO DE GUERRA

El Coronel Perón, Ministro de Guerra de la Revolución del 43

El Coronel Perón, Ministro de Guerra de la Revolución del 43
El coronel Juan Perón es designado ministro de Guerra y hasta Mirtha Legrand (detrás de Perón, al lado de Mecha Ortiz) aplaude. ¿Era compañera?
La Revolución del 43 fue el movimiento militar, producido el 4 de junio de 1943, que derrocó al gobierno fraudulento de Ramón S. Castillo, poniendo fin a la llamada "Década Infame", un período de gobiernos autoritarios, ilegítimos y corruptos, signados por la trampa electoral sistemática, la represión a opositores, la proscripción del yrigoyenismo y la entrega económica de la Patria. 
 
El Coronel Juan Perón no ocupó cargos importantes de poder en el gobierno hasta fines de 1943, cuando asumió la Secretaría de Trabajo. El 26 de febrero de 1944, Edelmiro J. Farrell nombra a Perón como Ministro de Guerra.
 
Los gobiernos militares que resultaron de la revolución terminaron con la vieja argentina oligárquica, semicolonial y dependiente y culminaron con la asunción del gobierno electo democráticamente de Juan Perón, el 4 de junio de 1946. En su transcurso emergió la figura del entonces coronel Perón originándose el peronismo.
 
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Producida la Revolución del 43 Perón se desempeñó como secretario privado del Ministro de Ejército, a las órdenes del general Edelmiro Farrell y también como su vicepresidente.
 
El poder y la influencia creciente de Perón dentro del gobierno militar provino de su alianza con un sector del sindicalismo argentino, principalmente con las corrientes sindicales socialista y sindicalista revolucionaria. Producido el golpe, un sector del movimiento obrero, principalmente el socialista de la CGT Nº1, a través del dirigente mercantil socialista Ángel Borlenghi y el abogado ferroviario también socialista Juan Atilio Bramuglia, decidió entablar contacto con los coroneles Perón y Domingo Mercante.
 
Las conversaciones establecieron una alianza inicial de sanción de leyes laborales reclamadas largamente por el movimiento obrero, fortalecimiento de los sindicatos y del organismo estatal que regulaba las relaciones laborales. (Baily, 84; López, 401).
 
El plan elaborado entre Perón y Mercante y los sindicatos incluía acceder al por entonces poco influyente Departamento Nacional de Trabajo. Perón maniobró dentro del gobierno para que se lo designara al frente de esa repartición y aprovechando el cierre del Congreso Nacional, puso en vigencia por decreto un gran número de leyes de corte social que desde décadas habían sido presentadas por los diputados socialistas (siendo el más renombrado de ellos Alfredo Palacios) en el parlamento argentino y eran sumariamente vetadas por las mayorías conservadoras. La sanción de tales medidas le valió hacerse de poderosos enemigos entre los industriales, ganaderos y comerciantes.
 
Sin embargo la posición de Perón dentro del gobierno militar, lejos de debilitarse, se fortaleció gracias al apoyo de un creciente número de sindicatos que apoyaban su gestión que, a su vez, iban tomando conciencia de su verdadero poder como factor de presión pública.
 
Poco después obtuvo que el Departamento de Trabajo fuera elevado al rango de Secretaría de Trabajo. Con el apoyo de una parte importante del movimiento obrero, empezó a desarrollar gran parte del programa sindical histórico: se crearon los tribunales de trabajo; se sancionó el Decreto 33.302/43 extendiendo la indemnización por despido a todos los trabajadores; más de dos millones de personas fueron beneficiadas con la jubilación; se sancionó el Estatuto del Peón de Campo y el Estatuto del Periodista; se creó el Hospital Policlínico para trabajadores ferroviarios; se prohibieron las agencias privadas de colocaciones y se crearon Escuelas Técnicas orientadas a obreros. En 1944 se firmaron 123 convenios colectivos que alcanzaban a más de 1.400.000 obreros y empleados y en 1945 otros 347 para 2.186.868 trabajadores.
 
En ese marco los sindicatos comenzaron un período de gran crecimiento, y lo que fue aún más decisivo, comenzaron a afiliar masivamente a los "nuevos" trabajadores, los que estaban migrando masivamente a la ciudad desde el interior del país y países limítrofes, que eran llamados "morochos", "grasas" y "cabecitas negras" por las clases medias y altas, y los propios trabajadores "viejos" descendientes de la inmigración europea.
 
Poco después algunos sindicatos (especialmente los de ideología anarquista y comunista) que se habían mantenido alejados, la CGT Nº1, la USA y los gremios autónomos, comienzan a unificarse en torno de la Secretaría de Trabajo.
 
Pero en sentido contrario, en septiembre de 1945, cuatro importantes sindicatos se separan de la CGT: La Fraternidad, la Unión Obrera Textil, la Confederación de Empleados de Comercio y el Sindicato del Calzado. Frente a los dirigentes sindicales y sindicatos que no apoyaban la alianza sindical con Perón y Mercante, se impulsó una política de sindicatos paralelos.
 
La respuesta de Perón y de su colaborador Domingo Mercante a tal desafío se tradujo en otorgar mayores beneficios a los sindicatos que los apoyaban y quitarle personería jurídica a los gremios opositores, lo que implicaba paradójicamente una seria violación a los derechos del trabajador.
 
Pero la estrategia de Perón para acumular poder no se limitaba a establecer alianzas con el movimiento obrero sino que se extendía también a los partidos políticos, la Iglesia Católica y las Fuerzas Armadas.
 
La tensión política iba en aumento con frecuentes bataholas entre los bandos en conflicto. Esta situación fue la excusa utilizada por la facción del Ejército Argentino, contraria a Perón, para presionar al Presidente Farrell y obtener el desplazamiento definitivo del coronel. Farrell, se inclinó por quitarle el apoyo a Perón y permitir el ascenso del grupo militar antagónico, encabezado por el general Ávalos.
 
Pidió y obtuvo de Perón la renuncia a todos sus puestos el 9 de octubre de 1945 y, para mayor seguridad, decidió su encarcelamiento en la Isla Martín García. Al conocer la noticia del destino de Perón, los sindicatos comenzaron a movilizarse, temiendo que el alejamiento de su líder derivara en la eliminación de todos los beneficios sociales obtenidos.
 
Comienza así, el histórico 17 de octubre.
 
Fuente: Wikipedia
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24-04-2015 / 15:04
24-04-2015 / 12:04
 
Daniel Scioli se fijó cuatro grandes objetivos para este año. El primero ya se le cumplió: hace dos sábados su ahijado deportivo, el boxeador Víctor "Tyson" Ramírez, se consagró campeón mundial interino en la categoría crucero. Peleó contra un británico en el polideportivo de Villa La Ñata, el lugar en el mundo del gobernador bonaerense.
 
El segundo objetivo es ganar la Copa Libertadores de Futsal con su equipo, Villa La Ñata. El torneo se jugará en Paraguay y los muchachos de camiseta naranja debutan el próximo viernes.
 
La tercera meta es triunfar en las PASO por la candidatura el 9 de agosto. El cuarto y último objetivo es ser Presidente. Este menú de cuatro pasos fue expuesto por el propio Scioli ante sus íntimos. Parece joda pero es verdad. Este señor puede ser el sucesor de Cristina.
 
Quienes no conocen a Scioli o lo conocen mal, se siguen confundiendo con esa pasión suya por los eventos deportivos. Ese costado esencial de su forma de ser lo acerca a grandes porciones de la sociedad a las que la política en general y la discusión ideológica en particular les importa bastante poco; pero que cuentan como cualquiera a la hora de votar. Por lo tanto, es una herramienta política.
 
Pero el principal error sería suponer que Scioli se desenfoca de su ambición por prestarle tiempo y energía a sus peculiares emprendimientos deportivos. Por el contrario, está enfocado al máximo y dispuesto a hacer lo que haga falta para que nada ni nadie obstruya su camino. Aclaremos los términos: "nada" se refiere a los avatares que pueda interponer el destino; "nadie" alude puntualmente a Cristina.
 
Se ha dicho ya, pero no está de más repetirlo: con tal de tener el camino abierto hacia la candidatura Scioli está dispuesto a aceptar el compañero de fórmula y las listas de diputados que decida ponerle Cristina. Su último, y único, refugio es por ahora la eventual designación de sus ministros.
 
Sueña también con que, si le toca mudarse a la Casa Rosada, una guardia de hierro de intendentes y gobernadores peronistas le blinden los alrededores, impidiendo que el cristinismo le aplique el collar de ahogo que con tanto esmero le están preparando.

24-04-2015 / 10:04
 La presidenta Cristina Fernández le puso la firma al "acuerdo de integración estratégica" con Rusia, que fija las bases para la cooperación bilateral en distintas áreas. De este modo, Vladimir Putin se erige hoy como uno de los mayores aliados para el gobierno de CFK en el plano internacional.
 
Este fuerte acercamiento de Argentina a Rusia excede la órbita de los negocios. Una de las implicancias más importantes de esta "integración estratégica" es su claro mensaje político, dado que la Argentina pasó a alinearse con una potencia imperial abiertamente enemistada con Occidente, con la Unión Europa y los EE.UU.
 
La estrategia de relacionamiento exterior del gobierno de CFK tiene como eje el estar en contra de más que a favor de. El hecho de que Cristina sea la primera jefa de Estado en no pisar Washington desde la vuelta de la democracia y hoy priorice la relación con Rusia, es un síntoma muy evidente. Como si esto fuese poco, CFK también está enfrentada con la Unión Europea y con organismos que representan al capitalismo internacional, como el FMI. Justamente, naciones y entidades que tienen muy mala relación con Moscú.
 
Vladimir Putin tiene fama de ir al grano. Y en la reunión en el Palacio del Kremlin, recibió a Cristina con un discurso austero en palabras y cargado en contenido: "Me alegro de poder discutir con usted los aspectos positivos de nuestra relación y también los problemas que deben ser resueltos".
 
Durante la reunión sin muchos testigos, Cristina tranquilizó a Putin, inquieto por la caída de ventas de gasoil ruso a la Argentina, y le ofreció impulsar los envíos de alimentos para paliar problemas de abastecimiento en Rusia, por su hostilidad con las potencias occidentales.
 
Como señal definitiva de compromiso, la Presidenta condenó "de manera enfática" las sanciones comerciales que Europa y EE.UU.  imponen a Rusia desde hace un año por la anexión de Crimea y por su actuación en el conflicto armado en la frontera con Ucrania.
 
Luego, pasaron uno tras otro los ministros y empresarios que se comprometían a "cooperar", a "estudiar negocios", a "evaluar inversiones" y otros eufemismos para adornar el alineamiento. La batería de acuerdos que firmaron era una enciclopedia de buenas intenciones, pero con un solo negocio concreto: el contrato de la presa hidroeléctrica Chihuido, en Neuquén, una obra de US$ 1900 millones con financiamiento estatal y aporte técnico ruso.
 
El anuncio más importante fue la firma de un convenio para la provisión de combustibles nucleares rusos a nuestro país, al tiempo que Moscú planea la construcción de un reactor nuclear en nuestro país. El acuerdo nuclear con Rusia podría poner a la Argentina en una situación geopolítica muy complicada ya que Putin está cada vez más enfrentado con EE.UU.
 
Los convenios se están firmando apenas un mes después de que estallara un escándalo internacional por los acuerdos de CFK con el régimen iraní, que es uno de los principales socios de Putin en el continente asiático. Pero, para Cristina, finalizar su segundo mandato sumando este nuevo aliado resulta funcional para la construcción del "relato K".
 
La Opinión Popular

23-04-2015 / 17:04
23-04-2015 / 10:04
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