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Sociedad e Interés General - 10-01-2012 / 09:01
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 10 DE ENERO DE 2011, CON LA MUERTE DE MARÍA ELENA WALSH SE APAGA UNA IMPORTANTE EXPRESIÓN DE LA CULTURA NACIONAL

Maria Elena Walsh, Versos de Anhelos y Alegrías del Pueblo

Maria Elena Walsh, Versos de Anhelos y Alegrías del Pueblo
María Elena Walsh.
María Elena Walsh fue una poetisa, escritora, música, cantautora, dramaturga y compositora, que ha sido considerada como mito viviente, prócer cultural y blasón de casi todas las infancias. Encontró su camino en la poesía, en las coplas para alegrar a los pibes o burlarse de los ejecutivos, para meterse con el diablo inglés o fulminar a un oligarca en Necrología.
 
Especialmente famosa por sus obras infantiles, entre las que se destacan el personaje/canción Manuelita la tortuga y los libros Tutú Marambá, El reino del revés y Dailan Kifki, es también autora de difundidas canciones populares para adultos, entre ellas Como la cigarra, Serenata para la tierra de uno y El valle y el volcán.
 
Entre los artistas que difundieron el cancionero de María Elena Walsh se destacan el Cuarteto Zupay, Luis Aguile, Mercedes Sosa, Jairo, Rosa León y Joan Manuel Serrat. Durante toda su carrera publicó más de 20 discos y escribió más de 50 libros.
 
A lo largo de su vida formó pareja con la folklorista Leda Valladares, la directora de cine María Herminia Avellaneda y la fotógrafa Sara Facio, con quien vivió desde inicios de la década de 1980 hasta su muerte.
 
MARIA ELENA WALSH VERSOS DE ANHELOS Y ALEGRÍAS DEL PUEBLO
 
Escrito por Norberto Galasso
 
Encontró su camino en la poesía, en las coplas para alegrar a los pibes o burlarse de los ejecutivos, para meterse con el diablo inglés o fulminar a un oligarca en Necrología.
 
 
Con la muerte de María Elena Walsh se apaga una importante expresión de la cultura nacional.
 
Este reconocimiento va a provocar asombros y críticas por parte de muchos compañeros del campo nacional, pues ella fue una de las tantas escritoras de la Argentina que no entendieron ni quisieron tener nada que ver con los movimientos populares, en los que supuso autoritarismo, fascismo o cosas aún peores.
 
Pero ocurre, sin embargo, que la cultura nacional no se nutre solamente de aquellos afiliados al viejo yrigoyenismo o luego al peronismo, así como también muchos afiliados a ambos movimientos han producido obras lamentables que nada aportan a la cultura nacional.
 
Siempre tuve la intención de ir a verla un día -nunca nos tratamos- y provocarla diciéndole que hacía cultura nacional sin saberlo, como aquel personaje de Moliere que escribía en prosa sin saberlo.
 
 Seguramente hubiéramos discutido y no hubiéramos llegado a entendimiento alguno. Para quienes simplifican todo lo relativo a la cultura, tanto de un lado como de otro, enriquecen nuestro acerbo nacional sólo aquellos que acompañaban a las mayorías populares en su enfrentamiento con la oligarquía, puesto que siendo nacionales en política, deberían serlo en sus obras literarias o teatrales.
 
Sin embargo, no es así. Esta mujer de ascendencia irlandesa se hundió primero en lo más recóndito de nuestras provincias junto a Leda Valladares para rescatar lo más profundamente auténtico de aquel viejo aroma de la Patria.
 
Luego, tomó su rumbo propio y encontró su camino en la poesía, en las coplas para alegrar a los pibes o burlarse de los ejecutivos, para meterse con "el diablo inglés" o fulminar a un oligarca en "Necrología" y aportó valiosas composiciones nacionales aunque no se llegase a comprender los fenómenos políticos que le habían tocado vivir. Sorprende quizás, pero se reitera en muchos grandes de la cultura nacional.
 
Atahualpa Yupanqui, por ejemplo, es indiscutiblemente "el canto de la patria profunda" lo que no le permitió, sin embargo, comprender un fenómeno sociopolítico tan importante como el peronismo. Apenas se acercó algunas veces pero el incorregible Perón terminó de espantarlo con un comentario rotundo:- Pero, escuchame negro, con esa cara, ¿cómo no sos peronista? Tenía razón el General pero no le cayó bien al "cantor de artes olvidadas".
 
Caso semejante es el de Humberto Constantini, otro de los grandes poetas que por haber bebido en las fuentes contaminadas del codovilllismo criollo no pudo entender jamás al peronismo, pero cuya obra es incuestionablemente nacional.
 
Los que se molesten por esta interpretación, podrán buscar alguna declaración de María Elena evidenciando simpatía por los Kirchner en los últimos años o recurrir a su poema dedicado a Eva Perón o aquel verso donde dice "el que te jedi salía al balcón".
 
Pero es tarea vana.
 
Aquí no juzgamos a la ciudadana Walsh en su definiciones políticas sino a la autora de una obra poética valiosísima, inclusive transgresora por momentos respecto a los grandes poderes de la Argentina reaccionaria, porque como señalaba Hernández Arregui el terreno del arte es muy enigmático y en una misma persona se pueden encontrar muchos errores políticos producto de una conciencia influida por "la colonización pedagógica" y sin embargo, al explayar sus emociones reencontrarnos con su obra donde expresa en sus versos los anhelos y las alegrías del pueblo.
 
Fuente: Nac & Pop
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El Ferrocarril Central de Buenos Aires (FCCBA) fue una compañía ferroviaria que construyó y operó una línea desde la ciudad de Buenos Aires, atravesando la Provincia de Buenos Aires, hasta la Estación Cuatro de Febrero en la Provincia de Santa Fe.
 
El 2 de octubre de 1884, Federico Lacroze recibió una concesión para construir un ferrocarril tirado por caballos en una extensión de 47 km de vías, desde Buenos Aires a Pilar. El 6 de abril de 1888 la línea fue inaugurada con el nombre de Tramway Rural y el 27 de julio de ese año fue extendida hasta Zárate, alcanzando 53 km. Desde 1891 se le permitió a la empresa operar con locomotoras a vapor.
 
El 26 de agosto de 1897 la compañía cambió su nombre, pasando a denominarse Ferrocarril Rural de la Provincia de Buenos Aires y el 11 de octubre de 1906 pasó a denominarse Ferrocarril Central de Buenos Aires. El 12 de diciembre de 1913 fue inaugurada la conexión con ferrobarcos entre Zárate y Puerto Ibicuy en Entre Ríos, conectando con el Ferrocarril Entre Ríos.
 
El ferrocarril tenía los siguientes intercambios: En Salto con la francesa Compañía General de Ferrocarriles en la Provincia de Buenos Aires, en San Martín con la compañía británica Ferrocarril Central Argentino, en Caseros con la compañía británica Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico.
 
El 14 de mayo de 1949, el gobierno de Juan Perón nacionaliza el último ferrocarril extranjero en el país y el Estado Nacional tomó posesión del Ferrocarril Central de Buenos Aires y lo anexó al Ferrocarril General Urquiza.
 
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